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El tractor 303-049 de Miranda a Delicias

El tractor de maniobras de Miranda de la serie 10300 ya ha puesto rumbo hacia el Museo del Ferrocarril de Madrid. La última máquina tractora de la serie 10300 que quedaba en la ciudad, la 303-049 (‘el Tamagochi’, como la habían bautizado) se cargó este miércoles en un camión góndola para viajar a la capital española. Dos grúas, una enganchada en la parte delantera y otra en la trasera, se encargaron de izarla al remolque desde la playa vías en la que esperaba parada, en las inmediaciones de la Azucarera. Toda la operación de carga, en la que se invirtieron entre dos y tres horas, fue seguida por Carlos Sabián, director del museo de Delicias.

Es probable que el tractor se haya salvado del desguace. Hay quien afirma que la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE) se interesó por su preservación cuando comprobó que, de los 202 ejemplares de este tipo que se fabricaron entre los años 1953 y 1966, ninguno de sus dos principales museos, el de Madrid-Delicias y el de Vilanova i la Geltrú, contaban con un vehículo de estas características.

La serie 303 de Renfe es un conjunto de locomotoras diésel-eléctricas de maniobras (350 CV) fabricadas entre 1953 y 1966 por Babcock&Wilcox y La Maquinista Terrestre y Marítima (MTM). Apartadas del servicio, antiguamente estaban matriculadas como serie 10300. A principios de los años cincuenta se encargaron 20 locomotoras de este tipo. Su buen resultado hizo que se encargase una segunda tanda de 182 nuevas locomotoras, que fueron construidas entre 1960 y 1966 por los mismos fabricantes. Fue una de las series más numerosas de Renfe y estuvo repartida por casi todos los depósitos.

La FFE se plantea una reparación para que el tractor fabricado hace 54 años regrese a la actividad, ya que en el propio depósito de Miranda se conservan numerosos repuestos para esta unidad. De esta forma Delicias podrá contar con una máquina de mediana potencia con la que mover el material sin tener que depender de locomotoras diésel de otros gestores, como Adif o de Renfe Larga Distancia.

Tras su llegada a Delicias, los responsables del museo tienen previsto someterla a una completa revisión. «Le harán una puesta a punto de motor y el cambio de baterías, que es lo que peor tiene». También se tiene previsto repintarla para devolverle sus colores originales, verde con una franja amarilla, que sustituirán a unos desvaídos rojo y azul actuales. «Después, a funcionar», explica Julio Armando García, responsable del Museo del Ferrocarril III Generaciones, quien no dudó en recordar una vez más que es la única de estas características que está en funcionamiento en todo el país.

“El objetivo era salvar la locomotora y se ha conseguido; aunque lamentablemente Miranda sigue perdiendo patrimonio», concluye García, quien recuerda que la máquina había llegado a la ciudad en los años sesenta y dejó de estar activa en la red en 1995. Su ultimo trabajo en el depósito lo realizó el 3 de julio de 2013.

(Imagen Avelino-Gómez)

Azpeitia y Aranda recogen fondos del fallido museo del ferrocarril de Miranda, cedidos por su titular

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El proyecto se ha frustrado definitivamente. Miranda no tendrá un museo dedicado al tren, al que tanto debe la ciudad, porque las instituciones no han prestado la ayuda necesaria para llevar adelante el plan de los propietarios de los fondos de Museo del Ferrocarril III Generaciones y su alma mater Julio García. La recopilación de este coleccionista de objetos relacionados con el mundo ferroviario se ha entregado a los museos de Aranda de Duero y Azpeitia, que harán un buen eso del material.

Julio García llevaba varios años planteando la creación del museo. Este coleccionista cree que el Ayuntamiento no ha hecho nada para poder hacer realidad el proyecto. Por eso los fondos se han cedido a otras instituciones. «Como tengo muchas novias en otros lugares, tal y como dije en su momento, si aquí no se muestra interés, el material saldría, y así ha sido, por desgracia». No ha sido una amenaza. “El alcalde me acusaba de eso y yo no amenazo nunca», sino de una advertencia. Insiste en que él habría preferido que todos sus fondos se quedaran en la ciudad, y culpa al alcalde Fernando Campo de no mostrar interés por su iniciativa. «La incompetencia e inoperancia de nuestro alcalde va a hacer que Miranda se quede sin algo que creo que era interesante para la ciudad; y esto ya no tiene retorno».

Una parte de los fondos de Julio García ha viajado a Aranda de Duero. La ciudad cuenta con un Museo del Tren que había mostrado el interés por algunos de los valiosos elementos que conserva García gracias a un trabajo de acopio y documentación de varias décadas. Otra parte se trasladarán al Museo Vasco del Ferrocarril, uno de los centros ferroviarios de referencia en Europa.

Los materiales enviados son variados, desde piezas de algunos trenes que tuvieron base en Miranda, a placas de locomotoras antiguas. Hay también varios planos de los años 30 y 40, y una curiosa máquina que llamó la atención al museo de Azpeitia y que servía para dar la nomenclatura con microfilms los vehículos, lo que permitió pasar de la nomenclatura manual a esta automática, y que hoy ha sido reemplaza por la informática.

«Es una pena que estos fondos no puedan exponerse en Miranda, pero como siempre hemos dicho lo importante es que los ciudadanos los puedan disfrutar, y si no puede ser en Miranda que sea al menos en otros lugares», dice García, recordando que durante muchos años se han negado a peticiones de otras localidades confiando en que en Miranda podría hacerse el museo. “Nunca he querido sacar un beneficio económico, que eso quede muy claro… y se puede contrastar con los directores de ambos museos», explica, reiterando que lo único que solicitó al Ayuntamiento mirandés fue la firma de un convenio. «Hay que hacer las cosas bien, poner por escrito y conforme a un acuerdo cómo se cedían los fondos, en qué condiciones, cómo iba a ser la seguridad para conservarlos, la forma de exponerlos… y el Consistorio es el que tiene los recursos jurídicos para redactarlo», dice. Miranda pierde así una ocasión de oro para rendir homenaje a quien tanto debe.

(Imagen Avelino Gómez)

La ‘Baldwin de Guadix’ lleva el vapor a Miranda para conmemorar el 150 aniversario de su primer tren

El vapor llega al Norte. La ‘locomotora de Guadix’ trae a Miranda los sonidos y olores del vapor y protagoniza los 150 años de la llegada del tren a esta ciudad burgalesa. Unos sesenta pasajeros, en su mayor ataviados con trajes de época, participaron en un viaje especial hacia Alsasua para conmemorar los inicios del ferrocarril que, con los años, hicieron de este rincón un importante nudo ferroviario y propiciaron sustento y trabajo a miles de familias. Miranda quiso rendir tributo al tren y nada mejor para ello que contar con la única locomotora en activo de España que funciona alimentada por carbón (en vía estrecha, existen varias) y que circula por vías de ancho ibérico.

Durante las dos últimas temporadas, la ‘loco’ más cinematográfica de nuestro país ha protagonizado las circulaciones turísticas del ‘Tren de la Fresa’, un atractivo único que concita la atención de los aficionados al ferrocarril. La máquina 140-2054 (su número de serie cuando prestaba servicio en Renfe) llegó hace un par de días a Miranda, procedente de Lleida donde fue sometida a exigentes pruebas de mantenimiento. Junto con su ténder, concitó las sorprendidas muradas de cientos de curiosos y aficionados que no han parado de inmortalizarla con sus cámaras fotográficas.

La octogenaria locomotora fue enganchada a los ‘Costas’ o ‘ Getafes’ que el ‘Tren de la Fresa’ usa en sus circulaciones. Son los CCR-2470, CC-2435, CC-2439 y CC-2375; todos ellos de tercera clase que también ellos tienen su propia historia. Son más o menos contemporáneos de la locomotora, aunque el viajero que tenga un espacio reservado en el CC-2375 (ayer identificado como Coche 4 en la composición) debe saber que se traslada en el más antiguo de los cuatro y también en el más internacional. Sus credenciales lo avalan. Todos los vehículos de esta serie fueron construidos por la American Car and Founfry Export Company de Nueva York para la Compañía de los Ferrocarriles Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA). Salieron de la fábrica entre 1914 y 1920. Durante sus primeros años de uso circuló con la denominación CWffv-145. Tras la Guerra Civil, en 1941, se incorporó a Renfe con el nombre que aún mantiene.

En origen, ésta y el resto de unidades llegaron a contar con alumbrado y calefacción eléctricos. Una de las singularidades del CC-2375, muy característica de los diseños de coches norteamericanos, es contar con un techo abombado (se eleva ligeramente sobre los demás). El vehículo quedaría adscrito durante años al Servicio Militar de Ferrocarriles. Sería coche escuela (el VE-6M). Fue restaurado y, desde 1985, se incorporó a la composición habitual del ‘Tren de la Fresa’ del Museo del Ferrocarril de Madrid.

La ‘Baldwin de Guadix’ (en la localidad accitana siempre se le ha denominado ‘Badwi’ por sus fabricantes Babcock & Wilcox y por lo que se podía leer en su placa de fabricante) es la locomotora más cinematográfica del parque español. La máquina ha sido utilizada en varias películas, entre las que destacan ‘Doctor Zhivago’, “El bueno, el feo y el malo” e ‘Indiana Jones y la última cruzada’. Construida en 1926 por Babcock & Wilcox (por encargo de la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces y Minas de Alquife, que llegarían a contar con una flota de 19 máquinas incorporadas en distintos lotes), fue restaurada en 2001 por la Asociación para la Recuperación de Material Ferroviario, con sede en Lleida, junto con cuatro vagones de carga de los que se ocupó el programa de formación y empleo de la Junta de Andalucía y la Escuela Taller ´Palacio de Villalegre´. Todo el material fue cedido por la Fundación de Ferrocarriles Españoles.

En un primer momento, la máquina de Guadix sería marcada con la numeración 4.106. Una matrícula que se adosó a locomotora y ténder acompañada de las siglas SE (Sur de España). Posteriormente, cuando esta empresa se integró en la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles, sería rebautizada con la denominación que aún mantiene.

Este tipo de locomotoras tuvieron un destino muy concreto: mover convoy de mercancías por la línea Almería-Guadix-Baza, siendo asignadas, según la información facilitada por el Museo del Ferrocarril de Madrid, a los depósitos de Guadix y Granada. Las primeras que salieron de fábrica se construyeron en The Baldwin Locomotive Works, en Philadelphia. Su aspecto, muy americano, se seguiría a rajatabla en la Babcock & Wilcox, responsable de fabricar el último lote.

Cuando acabe este singular cometido, la locomotora volverá a los talleres de Lleida donde de nuevo se someterá a nuevas pruebas para asegurar su puesta a punto y afrontar un a nueva temporada. ¿De nuevo en el ‘Tren de la Fresa’?

(Imagen Avelino Gómez)