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Siglo y cuarto de ‘El tren de la ría’, el ferrocarril Bilbao-Portugalete, motor de Bizkaia del XIX

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Un siglo y cuarto se cumple hoy de la puesta en funcionamiento del ferrocarril Bilbao-Portugalete. Y la fecha ha pasado inadvertida para instituciones y organismos, pese a la importancia que tuvo como motor y vertebrador en el desarrollo de la margen izquierda y el puerto exterior. Sólo el ayuntamiento de la villa jarrillera ha tenido en cuenta la efémeride con una exposición que recuerda algunos de los episodios trascendentales de la construcción del ‘tren de la ría’. La muestra, que se expone en el centro Rialia de Portugalete, se ha organizado con la colaboración de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao, el Museo Vasco del Ferrocarril de EuskoTren y, sobre todo, con la de Oskar Ramos Moreno, uno de los máximos conocedores de la historia de esta línea ferroviaria que aún sigue en funcionamiento. La exposición permanecerá abierta al público hasta el 5 de noviembre.

Todo lo contrario que hace 125 años. Aquel 24 de septiembre de 1888, festividad de Nuestra Señora de las Mercedes, pernoctaba en Bilbao el ministro de Fomento, José Canalejas Méndez, que años más tarde llegaría a presidir el Consejo de Ministros. Vinculado al ferrocarril desde la infancia –su padre fue ingeniero, asesor y consejero de algunas empresas del sector, además de editor – fue testigo directo de la inauguración del segundo ferrocarril peninsular Madrid-Aranjuez, que presidió la reina Isabel II. Incluso formó parte de la dirección de algunas de las líneas férreas del país. El futuro líder del Partido Liberal y jefe del Ejecutivo de Alfonso XII encabezó la comitiva ferroviaria. Unos meses antes (15 de marzo) se había abierto el primer tramo que salía de Uribitarte, donde se había instalado una estación provisional hasta disponer de la terminal de La Naja, que llegaba hasta Desierto. Haste este punto Olabeaga, Zorroza y Lutxana eran paradas intermedias; y después Sestao.

Los invitados ocupaban los siete coches que arrastraba la locomotora ‘Baracaldo’, convenientemente engalanada para la ocasión. En la estación de Desierto esperaban el alcalde de la localidad fabril y otras autoridades. El párroco bendijo el tren, aunque también dirigió el hisopo hacia la vía para ofrecer la protección del Divino y librarla de cualquier incidente. El convoy siguió curso abajo hasta la fábrica de ‘La Vizcaya’ donde su director, el ingeniero Mariano de Zuaznabar, se disculpó ante el ministro por la sociedad que había formado con astilleros franceses para construir unos cruceros.

La llegada del tren a Portugalete fue apoteósica. La multitud recibió al convoy con explosivas muestras de entusiasmo. Los accionistas y propietarios (José María Arteche, Eduardo Aguirre, Pablo Alzola , Xenofonte Gallego y los señores Durañona, Barcaistegui y Romero Robledo) pronunciaron vibrantes discursos, que se cerraron con un “espléndido lunch” que duró hasta primera hora de la tarde. Las prisas de Canalejas por volver a Madrid precipitaron la disolución de la comitiva.

El tren había llegado a la capital vizcaína veinticinco años atrás (marzo de 1863) de la mano de Charles Vignoles, el ingeniero jefe que dirigió las obras del ferrocarril Tudela-Bilbao, que unía la Villa con el interior de España, al conectar en Miranda de Ebro con la línea Madrid-Irún. Al acabar su proyecto, Vignoles propuso completar los servicios, de forma que se prolongara la vía hasta el Abra, en cuya dársena era preciso construir un gran puerto. De esta forma, la conexión con Castilla tendría un inmejorable acceso al comercio, en una época en la que los mayores buques no llegaban hasta Bilbao. Pero la idea del inglés durmió durante años en el cajón de los sueños.

Hubo que esperar a que se redactara el Proyecto de Ensanche (1876) que firmaron Severino de Achúcarro, junto con los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos Ernesto Hoffmeyer y Pablo de Alzola, para recoger en parte el plan de Charles Vignoles. La idea inicial que dio paso a este trazado perseguía fundamentalmente conseguir el acceso a los puertos vizcaínos y a la línea del Bilbao-Tudela, el enlace con el ferrocarril de la Diputación de Bizkaia (más conocido como el de Triano), y el trazado paralelo a todas las empresas, metalúrgicas y navales sobre todo, que surgieron a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en la margen izquierda del Nervión. Dos hombres fueron claves para llevar a buen puerto la empresa: el comerciante bilbaíno Federico de Solaegui y Múgica y el empresario minero Manuel Allende. Aunque en el accionariado constaban todos los nombres propios de la metalurgia vizcaína ligada a Altos Hornos: Ibarra, Zubiría, Vilallonga, Gurtubay o Urigüen.

Las obras más importantes de la línea fueron los puentes de un tramo metálico de 65 y 40 metros de luz sobre los ríos Cadagua y Galindo, los muelles de Desierto para las mercancías y de Portugalete para ganar a la ría el emplazamiento de la estación. Los túneles de Desierto y Urbinaga y los pasos superiores o inferiores para salvar otras líneas férreas y las carreteras presentaron también muchas dificultades.

Al contrario que la mayoría de los ferrocarriles de la red ferroviaria vasca de la época que se inclinaron por la vía métrica, el Bilbao-Portugalete eligió el ancho de 1,67 metros. Los ocho kilómetros que separaban la capital vizcaína y la estación de Desierto fueron de vía doble; los cuatro restantes, hasta su trayecto final en Portugalete, disponían de un único carril. La obra fue muy laboriosa – se tardaron cuatro años, pese al corto trazado- y costosa, por la necesidad de expropiar terrenos en un área que conocía una expansión espectacular y porque hubo de atravesar fábricas y cruzar los cinco ferrocarriles mineros (Regato, Orconera, Franco-Belga y los de Galdames y Triano). En algunos tramos la escasez de terreno disponible entre la carretera y la ría forzó a desviaciones. Tuvo incluso que construir muelles, sanear marismas y ganar terreno para las estaciones de Portugalete y Desierto. La obra se llevó 23,5 millones de pesetas de la época (hoy en día unos 60 millones de euros).

Ambas líneas (Tudela-Bilbao y la de Portugalete) quedaban unidas por un ramal que discurría en túnel por debajo de las vías de la que más tarde sería la estación de La Concordia para salir en la playa de Abando hacia la zona de bodegas y destacamento militar. La rampa de subida desde el muelle de Ripa a Abando era muy pronunciada, existiendo además una cerrada curva de solo 150 metros de radio. Esa dificultad se salvó en 1895 con la inauguración del enlace entre Olabeaga y Cantalojas para comunicar el ferrocarril de la ría con el resto de la red de vía ancha, aunque la Compañía de Caminos del Norte decidió manter el tramo original.

Pocos años después, ante el notable incremento del tráfico, se duplicó la vía (en 1893, año de la inauguración del Transbordador Bizkaia entre Portugalete y Getxo). Dado el crecimiento del puerto exterior y del propio municipio de Santurtzi (junto con Ortuella tenía 10.199 habitantes en 1920) se vio conveniente prolongarlo hasta este municipio. Se trata de un trazado que desde su inicio recorre toda la margen izquierda, ajustándose a la diversa topografía bordeando Bilbao bajo la cornisa del Ensanche, alameda Mazarredo, y en ciertos tramos por su misma orilla entonces con pocas edificaciones.

El Ferrocarril de Bilbao a Portugalete llegó a contar hasta con 18 locomotoras de vapor, de las que 14 recibieron el nombre de los pueblos o ríos por los que discurría el trazado. Casi todas las máquinas se fabricaron en Gran Bretaña. En un primer momento, se compraron cinco locomotoras de la casa ‘Sharp & Stewart’, entre 1887 y 1889. Un año más tarde se adquirieron otras dos de mayor potencia a la misma firma suministradora y, entre los años 1892 y 1901, once más de la citada entidad y también de la inglesa ‘Nasmyth Wilson’ y la alemana ‘Henschel’.

Desde Liverpool, los vapores ‘Elena’ y ‘Nieta’ descargaron en el puerto de Bilbao doce coches de viajeros construidos por la sociedad ‘Ashbury’ de Manchester. ‘Material para Ferrocarril y Construcciones’ de Barcelona también aportó algunas vehículos. Entre ambas proporcionaron 34 carruajes, 6 furgones y 6 plataformas para tráfico de mercancías. Otras empresas fabricaron las diversas series de vagones de mercancías; los más numerosos fueron los tipo “J” para el transporte de mineral, que llegaron a sumar 228. Para ese mismo trafico, la compañía compro dos gánguiles llamados ‘Basurto’ y ‘Larrasquitu’ de 962 toneladas a la compañía ‘Euskalduna’.

Pablo Alzola y Minondo fue, sin duda alguna, el artífice de este gran proyecto. Donostiarra de nacimiento, era mucho más que un hombre de su tiempo y en él se concitó buena parte de la vorágine modernizadora que azotó Bizkaia en la segunda mitad del siglo XIX, según reconocen los historiadores. Su verdadera proyección como ingeniero y hombre público arrancó en 1869, año en el que se trasladó a Bilbao para ocupar el puesto de ingeniero y capitán del Puerto. Construyó el puente de San Antón junto a Ernesto Hoffmeyer y tuvo una importancia capital en el trazado, construcción y dirección de la línea Bilbao-Portugalete. Llegó a ser alcalde de la Villa, diputado provincial y senador. Siempre consideró Bilbao como la metrópoli del Cantábrico.

Al ingeniero donostiarra se debe la construcción de los dos edificios más singulares del tren de la ría y de suerte dispar. La Canilla, la estación de la villa jarrillera, que aún hoy luce espléndida aunque desvinculada del ferrocarril; y la ‘capilla’ de La Naja, una construcción de corte modernista situada junto al puente de El Arenal, desaparecida hace más de 76 años, por donde accedían los viajeros de esta línea.

(Imágenes Puente del Arenal y la ‘capilla’ de Alzola del Archivo Histórico Ferroviario; y La Canilla del Fondo APG) (El Correo de Bilbao publicó un amplio reportaje el domingo con el texto que reproduzco en este post y otros aspectos singulares de este ferrocarril, referente en el sistema ferroviario español)

Homenaje a Javier Aranguren en el tren de Arganda con una salida especial el sábado 28 de septiembre

Homenaje a Javier Aranguren, Vapor Madrid

El Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) rendirá homenaje al recientemente desaparecido Javier Aranguren Castro este próximo sábado con un viaje especial, al que acudirán aficionados al ferrocarril y familiares. El maestro Aranguren, que amaba el ferrocarril como nadie y que convirtió su pasión por los trenes en el motor de su vida, ha sido una de los grandes investigadores de la historia ferroviaria española. Fallecido a los 69 años el pasado 24 de junio, Aranguren era socio de esta entidad, en la que participaba como guardafrenos en el popular Tren de Arganda.

El homenaje póstumo que prepara esta entidad está previsto para el sábado 28 de septiembre. Amigos y familiares descubrirán una placa en su recuerdo y, a las 13,00 horas, el Tren de Arganda realizará un viaje especial en memoria del inolvidable maestro. El convoy, que reanudará la temporada al día siguiente, mantiene tres circulaciones entre La Poveda y la Laguna del Campillo.El convoy está compuesto por una locomotora de vapor-carbón (Henschel & Sohn, 1925) de rodaje 030-T, y por unos coches históricos, como el AB-201, que fue construido en el año 1916 y es original de esta línea.

Nacido en Madrid en mayo de 1944, Javier Aranguren se doctoró en Ciencias Económicas por la Universidad de Madrid (1970). Censor Jurado de Cuentas por oposición (1976), hizo del ferrocarril su pasión, especialmente en la investigación donde ha dejado un amplio legado de trabajos,fotografías, obras de referencia para multitud de aficionados. De entre todos sus trabajos, destacan ‘Automotores Españoles (1906-1991’) y ‘Coches Camas, Restaurantes y Salones en los ferrocarriles de la Península Ibérica’, referencias obligadas en la bibliografía ferroviaria española. Otras obras suyas son las que dedicó al Ferrocarril Eléctrico del Guadarrama o el Ferrocarril Minero de Sierra Menera. Fue presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid y vicepresidente de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril, entidad que le reconoció como su primer Socio de Honor. Ha colaborado con todas las revistas ferroviarias españolas: Vía Libre, Carril, Trenes Hoy, Maquetrén, Paso a Nivel y un largo etcétera.

La asociación Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) es la encargada de operar el ‘Tren de Arganda’, que entre otros cometidos se dedica a la restauración de toda clase de vehículos ferroviarios antiguos. Fundada en 1987, adquiere cierto renombre tres años más tarde cuando deciden adquirir y recuperar una locomotora de vapor de ancho de vía métrica que adquieren en un estado lamentable a un chatarrero de La Felguera (Asturias) a escasos días de ser troceada y destinada a ser fundida en unos altos hornos. La asociación decide entonces radicarse en Arganda del Rey, que aún disponía de las vías del antiguo Ferrocarril del Tajuña. Después de tres años de trabajos de despiece, saneado y reconstrucción, se efectúan las primeras pruebas de funcionamiento, primero en la nave adquirida en el barrio de La Poveda, y poco después por las vías de la estación. La locomotora fue rebautizada como ‘Arganda’, como agradecimiento al municipio que les vio nacer.

La locomotora ‘Arganda’, o locomotora Henschel Arganda, es la joya de la asociación. Una locomotora de vapor-carbón que fue fabricada en el año 1925 en Kassel (Alemania) y que fue diseñada como una máquina especial para industrias y haciendas, para poder arrastrar una carga considerable, a velocidad reducida, con sus ruedas de pequeño diámetro. Trabajó en unas obras del puerto del Musel (Gijón, Asturias). Su velocidad máxima se estima que es de 20 kilómetros a la hora. Es decir, no era la máquina ideal para trenes de viajeros, por su limitada velocidad. Es una locomotora-ténder, con rodaje de tres ejes acoplados, sin ejes libres, clasificada como 0-3-0T. Muy apropiada para el servicio turístico.

Aunque madrileño de nacimiento, ‘el Tren de Arganda’ recorría 70 de los 148 kilómetros de su trayecto por tierras de la alcarria de Guadalajara. Sus orígenes datan de 1883, cuando se concedió a Juan Carlos Morillo la licencia para la construcción de un ferrocarril que uniría la capital de España con la población de Vaciamadrid y posteriormente con la de Arganda, con la finalidad de transportar los materiales de construcción que abundaban en estos lugares. La empresa se llamó ‘Compañía del Ferrocarril Madrid-Arganda’, que en 1892 se cambió por el de ‘Compañía del Ferrocarril del Tajuña’, al tener en previsión el paso de la línea férrea por la vega de este río.

La velocidad de este tren era bastante baja, ya que no pasaba de los 50 kilómetros a la hora dándose las mejores condiciones, siendo lo normal que circulase a gran lentitud, circustancia que aprovechaban los viajeros para estirar las piernas por el campo mientras el tren marchaba o para echarse unas uvas a la boca al pasar junto a un majuelo; así se entiende el dicho: “el tren de Arganda, que pita más que anda”. Cuando se pusieron en funcionamiento los nuevos automotores o “autovías”, allá por 1935, el tiempo que se requería para hacer los trayectos se redujo a la mitad, gracias a que sólo paraban un minuto en las estaciones y a que no tenían que tirar de tanto peso, pues se trataba de una especie de autobuses de 40 plazas que iban por los raíles empujados por un motor diesel.

Tras la Guerra Civil, se produce el declive del Ferrocarril de Tajuña. El auge del transporte por carretera y la construcción del pantano de Entrepeñas obliga a la compañía a cerrar tramos, por la poca rentabilidad económica que tenía. Entre 1942 y 1952 el tráfico de viajeros se redujo en un 90%, por lo que la ‘Compañía del Ferrocarril de Madrid-Aragón’ decidió abandonar este servicio, siendo el último tren que llegó a Madrid uno que llevaba mozos para el servicio militar. Era el año en 1953.

La línea siguió funcionando un tiempo para el transporte de remolacha desde Orusco y posteriormente lo hacía entre Vicálvaro y Arganda para el transporte de piedra caliza para la fábrica de cemento Portland.

Durante el otoño el ‘tren de Arganda’ tiene salida todos los domingos de octubre, noviembre y diciembre, aunque en esta ocasión y a modo de prueba con objeto de tratar de ampliar los períodos habituales de actividad, este año se ha incluido el domingo 29 de septiembre como día de circulación regular de trenes. Las salidas desde la estación de La Poveda son a las 11.00, 12 y 13 horas; desde La Laguna del Campillo, a las 11.25, 12.25 y 13.25 horas. La duración del viaje (ida y vuelta es de 35-40 minutos.

Adif vende los siete edificios de la antigua estación de Bot en Tierras del Ebro para fines turísticos

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El Ayuntamiento de Bot ha comprado los siete edificios de la antigua estación de tren para utilizarlos con fines turísticos en la remozada Vía Verde. Tras cuarenta años en desuso, Adif ha firmado el acta de transmisión al Ayuntamiento de Bot de los siete edificios que conformaban las instalaciones de la antigua estación que dio servicio a la línea del Valle de Safan.

El alcalde, Lluís Agut, y el gerente del Área de Patrimonio y Urbanismo Noreste de Adif, Juan Manuel de las Heras, han formalizado la firma del acuerdo por el cual el consistorio pasa a ser el titular de unos terrenos que ocupan 29.000 metros cuadrados y los siete inmuebles edificados por 67.920 euros.

El acuerdo llega una vez que la comisión de Urbanismo de las Tierras del Ebro (CUTE) ha permitido la modificación puntual del Plan de Ordenación Urbanístico Municipal de Bot de forma que el suelo -hasta ahora calificado de no urbanizable con uso agrícola de cultivo de secano- pasa a ser no urbanizable destinado a Vía Verde.

La intención del Ayuntamiento de Bot es, en un futuro, rehabilitar este equipamiento, cuyas edificaciones presentan un estado bastante ruinoso, para destinarlo a usos turísticos y servicios relacionados con el activo que la Vía Verde representa para el municipio, la comarca de la Terra Alta y también para el Baix Ebre.

La Vía Verde de las Tierras del Ebro, que recorre la Terra Alta y el Baix Ebre, tiene un recorrido de 50 kilómetros y aprovecha el antiguo trazado del ferrocarril que unía Tortosa con La Puebla de Híjar en un recorrido de 110 kilómetros.

Las obras del ferrocarril se iniciaron en 1882, pero varias dificultades retrasaron el funcionamiento completo durante 60 años, aunque transportó viajeros y mercancías hasta septiembre de 1973.

El pasado mes de febrero el Consell Comarcal de la Terra Alta presentó el estudio de viabilidad de la Vía Verde y de las infraestructuras adyacentes (estaciones y edificios situados en la cercanía de las estaciones), que pone sobre la mesa diversas propuestas de usos a los que se podrían destinar estos edificios. Destaca el papel que podría tener la estación de Bot como posible ubicación de un centro de visitantes y otro de bicicletas de montaña (BTT)

Un nuevo accidente en Sanst reabre el debate sobre el «estrés» del sistema ferroviario catalán

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Antiguo, saturado y estresado. Técnicos y políticos catalanes coinciden en el diagnóstico ante un nuevo accidente en la red ferroviaria de Cataluña. Un total de 22 pasajeros resultaron contusionados en un choque de trenes que se produjo en la estación de Sants de Barcelona. La colisión tuvo lugar sobre las 10.05 horas por causas desconocidas, cuando el tren de cercanías que cubre la línea Calella-L’Hospitalet de Llobregat alcanzó por detrás, a poca velocidad, a otro convoy de cercanías, que cubre el trayecto de la línea R-4 entre Terrassa y Martorell y que estaba parado en la vía 7.

La mayoría de los heridos leves, entre ellos el conductor de uno de los trenes, sufrieron latigazos cervicales y contusiones, y el más afectado, que recibió un golpe en la cabeza al caer al suelo como consecuencia del impacto, fue atendido en el hospital Clínico de Barcelona.

De inmediato, voces críticas reclaman más atención a la seguridad en las vías catalanes, que sufren con demasiada frecuencia incidentes que alteran la circulación de trenes y ponen en entredicho la confianza en las líneas. El Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña denuncia que el sistema ferroviario concentrado en la estación de Sants está «sobresaturado», es «rígido» y necesita de inversiones urgentes. El director general de Transportes de la Generalitat, Pere Padrosa, reclama a Renfe «más inversión» y un «nuevo sistema de seguridad» en una red que ve «estresada».

Renfe y Adif han abierto una investigación para aclarar las causas del accidente. El director de Renfe-Cercanías de Cataluña, Miguel Pérez, asegura que las inversiones «no tienen que afectar» a una maniobra que se realiza «diariamente». «Desconocemos por qué un tren alcanzó al otro, pero estas inversiones no tienen que afectar en absoluto, ya que es un maniobra que se hace a diario, de forma natural y en todos los sitios. No tenía que haber ocurrido, y no sabemos por qué se ha aproximado tanto», apunta Pérez.

Sin embargo, el accidente vuelve a encenedr las alarmas, o cuando menos a hacerlas más evidentes. El Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña considera que «la rigidez del esquema de explotación, que no acaba de tener definido un plan B ante estas contingencias, nos parece extremadamente precario dada la importancia de la red ferroviaria en el conjunto de la movilidad catalana». Los técnicos reiteran que «concentrar todas las líneas de Cercanías en Sants, y en un futuro también en La Sagrera, puede provocar que cualquier incidente en este núcleo centralizado provoque retrasos importantes en todo el servicio ferroviario catalán de Renfe».

La Generalitat va más allá. A su juicio “el sistema de seguridad es antiguo; por falta de inversión no está a la altura de las circunstancias, y estas situaciones se podrían evitar», ha dicho Pere Padrosa. «Es inadmisible que en estos momentos, en pleno siglo XXI, tengamos el sistema de señalización que tenemos teniendo en cuenta el estrés que sufre todo el sistema de cercanías de Barcelona y la gran movilidad que tiene esta ciudad».

Unos y otros creen que se necesita mayor inversión para superar los problemas existentes. El Colegio Oficial de Ingenieros dice que «la finalización de las obras de reordenación de los túneles de cercanías es una necesidad prioritaria a la que el Ministerio de Fomento debería hacer frente así como la resolución urgente de los problemas de seguridad que han puesto de manifiesto los tres incidentes ocurridos en poco tiempo». «La falta de inversiones del gobierno central en Cataluña se concreta en este caso en la no realización de obras en La Torrassa, perdido en los limbos de los recortes de Adif, agravando aún más la situación, y provocando una sobresaturación del túnel de Plaza Cataluña, que en teoría debía resolverse con la puesta en servicio del túnel Sants-la Sagrera de alta velocidad», añaden los técnicos.

El accidente afectó a la circulación de trenes de las líneas de cercanías R-1, R-3 y R-4, en las que se produjeron durante toda la mañana retrasos de más de 30 minutos.

El choque de los dos trenes de Cercanías es el último de una larga lista de incidentes en las vías ferroviarias de Barcelona en los últimos meses, sobre todo en lo que respecta a Ferrocarrils de la Generalitat, donde en un periodo de menos de dos meses se produjeron cuatro casos. El peor accidente que tuvo lugar en las vías ferroviarias de la capital catalana se produjo en la estación de El Clot el 19 de enero de 2012 dejando 25 heridos leves. Un Rodalies de Renfe con 150 pasajeros y un Talgo vacío colisionaron entre esta estación y Arc de Triomf. El accidente se debió a un error humano.

(Imagen @Almogaver89 en twitter)

Dos empresas chinas y una española construyen una línea ferroviaria de 148 kilómetros en Bolivia

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Una empresa española y dos chinas construirán una línea férrea de 148 kilómetros en el centro de Bolivia, financiada por el Gobierno boliviano con un presupuesto de 250 millones de dólares. La construcción del ferrocarril fue dividida en tres tramos que fueron adjudicados a las chinas CAMC y China Railway y a Yapilo, liderado por la citada firma española de José Manuel Otero, a cargo de los puentes. El ferrocarril, que se conectará en Santa Cruz con otro que llega a las fronteras con Brasil y Argentina, permitirá exportar a esos mercados la producción de urea y amoniaco de la primera planta boliviana de petroquímica que se construye en Bulo Bulo. La planta de amoniaco y urea será entregada a fines de 2015. La vía férrea será una obra complementaria.

El empresario español José Manuel Otero, de la constructora Puentes y Calzadas, que participa en el proyecto en un consorcio denominado Yapilo, firmó uno de los contratos con el ministerio boliviano de Obras Públicas.

El presidente Evo Morales asistió a la suscripción del documento en un acto realizado en el pueblo de Montero, en el departamento de Santa Cruz, en el este del país, que es uno de los extremos del ferrocarril que conectará con la localidad de Bulo Bulo, en la región de Cochabamba. El gobernante explicó que la firma de los contratos con las empresas chinas se retrasará unos días a falta de la presentación de documentos bancarios.

El primer tramo tendrá un coste de 104 millones de dólares; el segundo, de 83 millones; y el tercero, que son los puentes, 47 millones de dólares, indicó el mandatario boliviano. El resto financiará la supervisión y la fiscalización de la obra que tiene un plazo de dos años para su entrega.

El empresario Otero explicó que su empresa acepta el desafío de ser contratada para una obra con un precio fijo, asumiendo el diseño, la construcción y la conservación de los puentes de la vía férrea y ratificó su compromiso de cumplir con los plazos establecidos.

Según Morales, en un futuro, la misma vía férrea será parte de un ferrocarril que unirá los puertos de los océanos Atlántico con los del Pacífico, un proyecto sobre el que el mandatario boliviano aseguró haber conversado con su colega brasileña, Dilma Rousseff.

Se prevé que el tren transportará la primera carga de producción, 3.500 toneladas métricas(TM) de urea y amoniaco de la planta de Bulo Bulo a los mercados internacionales, ahorrando tiempo y reduciendo los costes de transporte. La fiscalización de esta obra estará a cargo de la Unidad Técnica Ferroviaria en función de los tiempos previstos. “Qué bueno sería que sea una empresa (contratada) por tramo, porque la experiencia que tenemos cuando adjudicamos mucha distancia a una sola compañía es que se subcontratan y se presentan problemas”, resumió el presidente.

La estación de La Concordia de Feve, escenario del spot de El Corte Inglés moda de otoño-invierno

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Emblématicos lugares de Bilbao y San Sebastián componen el escenario del nuevo spot otoño-invierno 2013 de El Corte Inglés y que hoy se estrena en las televisiones nacionales. El vídeo publicitario, que no llega al minuto, está protagonizado por tres de las modelos mejor cotizadfas de estos momentos: Nieves Álvarez, Alejandra Alonso y Laura Ponte. La campaña creada por la agencia Zapping y el spot producido por Lee Films y dirigido por Sega se ha desarrollado en algunos de los edificios y calles más singulares de Bilbao y San Sebastián. La fotografía ha sido realizada por Rafa Gallar.

Nieves Alvarez pasea sus pieles por el impactante ventanal de la estación bilbaína de La Concordia, una de las terminales ferroviarias más bellas de España. El Transcantábrico Gran Lujo y Clásico y el Expreso de La Robla, tres de los trenes turísticos de más fama del país, salen de las instalaciones dirigida por la operadora de vía métrica Feve (en enero paso a integrarse en Renfe). También los trenes de ‘cercanías’ de Balmaseda o los de Santander.

La Concordia fue inaugurada en 1902 y su historia simboliza y encarna la propia historia del ensanche bilbaíno del siglo XIX, queriendo ir más allá del Casco Viejo para emerger como una ciudad moderna, planificada y adecuada al desarrollo regional. La terminal se enmascaró a lo largo de los años por sucesivas transformaciones, unas veces por necesidades y otras por modas propias de cada época. La obra fue diseñada por Valentín Gorbeña, junto con el arquitecto Severino Achúcarro, uno de los técnicos representativos de su época, dominada por el eclecticismo, con una evolución hacia el modernismo, y muy especialmente, el art nouveau.

Achúcarro fue una figura capital de la arquitectura vasca del siglo XIX: En su juventud triunfó en varios concursos y recibió encargos del Ayuntamiento bilbaíno. Proyectó e intervino en muchos inmuebles de la Villa del Nervión como la sede de la Sociedad El Sitio en la calle Bidebarrieta (actual Biblioteca Municipal de Bidebarrieta), la reforma de la fachada de la Catedral de Santiago, el hotel Términus, La Concordia (1898), el edificio del Banco de Bilbao (de la calle San Nicolás, 8) con Eugéne Lavalle y Enrique de Epalza (1898), numerosas casas de vecindad como la de Sota en la Alameda Mazarredo, o la Casa Isidra del Cerro (1899) y Los Chelines (1902) en Castro Urdiales, entre otras. Además en 1876 elaboró, junto a Pablo de Alzola y Ernesto Hoffmeyer, el Plan de Ensanche de Bilbao.

Valentín Gorbeña, bilbaíno de nacimiento, fue educado desde niño en París y es especialmente conocido por dos obras en las que su participación fue esencial: Neguri y el funicular de las cataratas del Niágara. Estudió ingeniería de caminos en Madrid, donde coincidió con Torres Quevedo, al que al parecer ya había conocido en Francia. Su gran pasión fueron, desde el principio, los trenes y se encargó de proyectar muchas líneas ferroviarias. Entre otras, las del Cadagua y Bilbao-Santander, actualmente gestionados por Feve; el que une Bilbao y Plentzia, que hoy forma parte de la línea 1 del metro, y el Vasco-Asturiano entre el puerto de Pravia y las cuencas hulleras.

En 1992 Feve restauró íntegramente el edificio para recuperar el aspecto original de esta joya de la arquitectura ferroviaria vasca. De estilo modernista, propia de la época de entre siglos, años de la Belle Epoque, con las fachadas de los edificios coloreadas con tonos luminosos y alegres. Las modernizaciones posteriores se han centrado en el interior de La Concordia. Así, en 2001 fue objeto de una profunda renovación que afectó principalmente a la reordenación del vestíbulo y al sistema de accesos a andenes. Se reparó el viaducto metálico que forma la estructura interior del edificio y se instaló una escalera mecánica de acceso al andén principal, paralela a la fija, que conllevó la redistribución de los locales de despacho de billetes y atención al viajero. Además, la reordenación del vestíbulo permitió ubicar aseos junto a las dependencias de atención al público. También mejoró la iluminación del vestíbulo.

En agosto de 2007 culminó la remodelación de la estación de la Concordia y los espacios colindantes que sirven de zona de paso entre la calle Bailén y Abando. Con esta reforma, el vestíbulo, además de facilitar el tránsito de los usuarios de Feve, se ha convertido en una auténtica zona de paso para peatones que pueden atravesarlo de forma transversal para transitar entre Bailén y José María Olabarri.

La agencia Zapping lo ha incluido como escenario de su nuevo spot para El Corte Inglés y que joy se estrena en televisión, donde se puede ver a las modelos en diferentes escenarios con los looks de este otoño y con un denominador común: las hojas secas características del otoño. La banda sonora del anuncio; es sin duda, un gran reclamo y está protagonizada por Bang Bang.

El anuncio que han rodado las tres modelos «les ha unido mucho» y, en este proyecto, han vivido momentos “muy divertidos”, han afirmado Ponte y Álvarez, dos mujeres que han trabajado juntas en otras ocasiones y que, según han confirmado, se tienen de referencia la una a la otra. Laura Ponte ha destacado que, durante el rodaje del “spot”, que ha elegido como marco algunos lugares emblemáticos de Bilbao y San Sebastián, el trabajo en equipo ha sido “lo más importante”. Estas modelos protagonizan habitualmente campañas y son embajadoras de la moda española, además de musas de algunos diseñadores.

Entre los lugares elegidos para el rodaje, además de la estación bilbaína de Feve, se puede ver el ascensor del Guggenheim a Mazarredo, las escaleras del puente de Deusto y las de la Universidad de Deusto, los bajos del puente de Deusto, la caja escénica del palacio Euskalduna, la entrada al Koldo Mitxelana y la trasera del Buen Pastor, en Donosti. Pero ninguna escena tiene ese glamour de los ventanales del edificio bilbaino de Achúcarro y Gorbeña.

Irun recreará el 20 de octubre con vecinos y especialistas la llegada a la ciudad del ferrocarril

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Fue todo un acontecimiento. Un hecho que cambió la historia de la ciudad y revolucionó aquella villa de 1863 para convertirla en la ciudad actual. Irún es lo que es gracias, sobre todo, al ferrocarril. No hay duda alguna y los irundarras se van a volcar dándole al tren un poco más de cariño. La comisión creada para celebrar los 150 años de este acontecimiento histórico ha organizado para el 20 de octubre, coincidiendo con el mes en el que se produjo esta efeméride, una recreación que servirá para recordar cómo fue aquella jornada.

La Asociación de Vecinos de San Miguel, barrio situado junto a la estación y muy ligado al ferrocarril , así como de la historiadora Mertxe Tranche y la actriz y directora teatral Ana Pérez, que se han encargado del guión para esta representación, ultiman los detalles del evento. También otras asociaciones (AFI, AVV San Miguel, Filatélica y Numismática, BAF 7.301), entidades y empresas públicas y privadas (Archivo Municipal, Adif, Renfe, Transfesa…) colaboran en la celebración de este evento. En torno a una treintena de personas tendrán un papel relativamente protagonista; se contará con algunos actores, y el resto serán figurantes que se pueden apuntar a lo largo de este mes para poder ensayar en las últimas semanas antes de la representación.

Durante la jornada se cerrarán algunas calles de esta zona de la ciudad fronteriza para ocuparlas por ciudadanos que recreen el ambiente y la vida de 1863 con «vestimenta, objetos y gastronomía de la época». El alcalde de Irun, José Antonio Santano, y la presidenta de la citada asociación de vecinos, Maria José Barral, junto a Tranche y Pérez, han presentado esta recreación que transformará varias calles del barrio de San Miguel, que se ambientarán para la ocasión.

Según han precisado tanto Tranche como Pérez, «todo lo que está en el guión tiene una base documental, pero está redactado con cierta gracia y con algunas sorpresas», y han animado a los ciudadanos a que se sumen a esta recreación para que «sea lo más popular posible». Santano, que participará representando el papel del alcalde de 1863, ha subrayado que la llegada del ferrocarril «fue un hito importante porque supuso la transformación de Irun y abrió la puerta a cambios urbanísticos, sociales y económicos que marcaron la evolución y el devenir de la ciudad».

Son muchas las actividades que han tenido al tren como protagonista durante estos últimos meses. La conferencia ‘Lluvia, vapor y velocidad: la llegada del tren a Irún’ dio el pistoletazo de salida a la celebración de esta efémerides, verdadero motor para el desarrollo de la ciudad irundarra. La historiadora Mertxe Tranche relató en su charla la importancia de la llegada del tren al municipio, originando así una gran revolución social, demográfica, económica y urbanística.

Una exposición donde se incluían fotografías, mapas y objetos de interés y varias charlas organizadas por la Asociación 7301 Bidasotarra de Amigos del Ferrocarril han dado realce a esta conmemoración.

La llegada del ferrocarril en 1863 convirtió a Irún en estación terminal del sistema ferroviario español y en un importante nudo de comunicaciones con Europa, pues desde ella se hacen los necesarios transbordos para pasar de los trenes de ancho de vía peninsular a ancho de vía europeo. Las infraestructuras ferroviarias son muy importantes en Irún. Aduaneros, ferroviarios y policías fronterizos han compuesto tradicionalmente una parte importante de la población activa irunesa.

La estación de Irún forma una pareja junto con la estación de Hendaya, situada a unos dos kilómetros y separada por el río Bidasoa. La red de ancho ibérico (1.668 mm) llega a Irún y continúa para finalizar en Hendaya, mientras que la red de ancho europeo (1.435 mm) llega a Hendaya y continúa para finalizar en Irún. El tramo entre ambas estaciones dispone de vías en los dos anchos. Por la red francesa, la estación se encuentra en el punto kilométrico 235,063 de la línea Burdeos-Irún (fr). Por la española, forma parte de la línea férrea radial Madrid-Hendaya (P.K. 639,4). También formaba parte de la línea férrea Irún-Elizondo cerrada desde 1956.

La SNCF y Renfe Operadora tienen un acuerdo mediante el cual los trenes de cada compañía atraviesan la frontera hasta la siguiente estación para dejar viajeros, pero no para recogerlos. Así, los trenes en dirección Francia inician y finalizan recorrido en Hendaya, y los trenes dirección España inician y finalizan recorrido en Irún. Los trenes que cruzan la frontera para dejar viajeros vuelven de vacío a la estación situada al otro lado. Los trenes regionales no llegan a atravesar la frontera, por lo que no existe posibilidad de enlace entre los regionales de ambas redes.

Europa premia la reconversión del antiguo trazado del Vasco-Navarro entre los mejores itinerios verdes

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La vía verde del antiguo ferrocarril Anglo Vasco-Navarro ha sido distinguida como la tercera mejor de Europa en Excelencia por la Europen Greenways Association (EGWA) que cada dos años premia a las mejores rutas de este tipo. La antigua vía del Vasco-Navarro, que competía con otra veintena de rutas similares de nueve países, será incluida ahora en los canales de difusión y divulgación tanto de la EGWA como de la Comisión Europea.

El trayecto que antaño seguía el tren que trasladaba pasajeros y mercancías entre la población guipuzcoana de Bergara y el enclave navarro de Estella, a través de algunos de los paisajes más singulares de Álava, ha resultado uno de los más valorados en la categoría de Excelencia. En concreto, obtuvo la tercera posición en este apartado junto a una ecopista de Do Dao, en Portugal. La primera posición recayó en Tuerniitzer Radweg, en Austria, y la segunda en una pista recreativa de Olvero, en Cádiz. Además, se otorgaron otras distinciones en los dos apartados restantes: Iniciativa ejemplar y Producto turístico.

Según el jurado de esta edición, integrado por siete expertos internacionales en Industria, Agricultura, Medio Rural y Medio Ambiente, el Vasco-Navarro constituye una de las mejores ecopistas de Europa. La recuperación de la legendaria vía ferroviaria como corredor ecológico arrancó en 1992, cinco lustros después de que el viejo ferrocarril entrara en vía muerta. Entonces, la Diputación alavesa emprendió las obras de conversión de parte del trayecto, ocupado por una pesada infraestructura de hierro sobre traviesas, en una pista recreativa. El ambicioso proyecto, aún inacabado, atraviesa en la actualidad nueve municipios situados en cuatro cuadrillas. El 50% del espacio natural que recorre está protegido. Antiguas estaciones ferroviarias restauradas, túneles y balsas de agua salpican un paseo que guarda otras sorpresas, como un centro de interpretación, en Antoñana.. Tras una inversión cercana a los 7 millones de euros, el Vasco-Navarro está aún incompleto. Queda por rematar la conexión de la ciudad con Olaranbe y acondicionar 1,5 kilómetros en Antoñana.

El histórico tramo de 61 kilómetros, que enlaza Arlabán con Campezo, ha sido transitado en su tramo Norte, en lo que va de año, por 173.000 usuarios. Este número supone un incremento del 15,2% con respecto al mismo periodo del pasado ejercicio, cuando se instalaron los primeros contadores.

El ferrocarril Vasco-Navarro, llamado también Anglo-Vasco-Navarro, fue inaugurado en 1919. El tren unía Vitoria-Gasteiz y Bergara, atravesando la comarca de Debagoiena, y en Vitoria-Gasteiz se unía a la amplia red norteña de ferrocarril de vía estrecha. Tardó cuarente años en completarse y algo menos de cincuenta en morir. En 1967 dejó de funcionar.

La construcción duró cuarenta años y se desarrolló en tres fases. La primera, Vitoria-Mecolalde, construida entre el 20 de enero de 1887 y el 3 de septiembre de 1919. La segunda, Estella-Vitoria, autorizada el 5 de marzo de 1920 e inaugurada el 23 de septiembre de 1927. Y la tercera, Estella-Marcilla, nunca construida a pesar de tener redactado un proyecto que en fecha tan tardía como 1955 aún seguía vivo. Estas dos últimas fases fueron proyectadas por el ingeniero Alejandro Mendizábal Peña, quien dirigió los trabajos entre Estella y la ciudad alavesa. Fue a partir de su jubilación (1961) como responsable de Feve, cuando la Administración olvidó el proyecto de llevar el ferrocarril hasta Marcilla, y la que fuera línea predilecta de los Ferrocarriles de Vía Estrecha explotados por el Estado empezó una etapa de abandono que seis años más tarde acabó con su cierre.

(Fuente e imágenes cortesía de El Correo y Archivo Municipal de Vitoria)

‘Viajando entre dos siglos’, exposición sobre los 150 años de la llegada del ferrocarril a La Rioja

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Sesquicentenario del ferrocarril en La Rioja. La Casa de las Ciencias de Logroño acogerá, como apuesta más importante para su programación en los meses de septiembre y octubre, la muestra ‘Viajando entre dos siglos. 150 años de la llegada del ferrocarril a Logroño’. La muestra presenta distintos aspectos de la historia del tren vinculada a La Rioja, a través de documentos, fotografías y piezas históricas. Con esta exposición, de producción propia de la Casa de las Ciencias, se conmemora el 150 aniversario del tránsito del primer ferrocarril por Logroño y La Rioja, que cubría la línea Tudela-Bilbao.

“El tren llegó a Logroño a las doce del día y el consejo se apresuró en el poco tiempo que tenía disponible a invitar a las autoridades y algunos particulares para que les acompañasen en la expedición. Tomaron parte en ésta el excelentísmo señor Duque de la Victoria, acompañado del brigadier Gurrea y del ayudante a las órdenes, coronel Murrieta; el gobernador civil de la provincia, señor Travado; el brigadier gobernador militar, señor Inestal; los diputados provinciales señores Eulater y Martínez Llorente; el alcalde de la capital, señor Apellaniz y otras varias personas”. El diario ‘La Correspondencia de España’ contaba de esta forma el 2 de septiembre de 1863 los aspectos más llamativos de la llegada del ferrocarril a la La Rioja, como comenta Juanjo Olaizola en su blog.

La línea Tudela-Bilbao quedaba completamente concluida el 30 de agosto de 1863, tras la puesta en servicio del tramo comprendido entre Haro y Miranda. Las obras se habían iniciado cuatro años antes. El primer tramo Bilbao-Miranda de Ebro se había inagurado el 1 de marzo de aquel mismo año. La ‘Compañía del Ferrocarril de Bilbao a Tudela por Miranda’ inició la explotación de la línea aunque a partir de 1879 asumió la concesión la ‘Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España’. El trazado de aquella línea es el que pervive en nuestros días.

Los empesarios vitivinícolas de La Rioja propiciaron la creación del ferrocarril y la salida e materiales hacia el puerto de Bilbao, vital para sus negocios y que dieron a la capital vizcaína una oportunidad de oro para llegar a los pueblos de la meseta castellana a través de la conexión riojana. El 21 de septiembre de 1863 se inauguró la primera estación de Logroño, situada en la actual Gran Vía, con la presencia del general Espartero, según explicaron ayer la concejala de Comercio, Cultura y Turismo, Pilar Montes, y la directora de la Casa de las Ciencias, Dolores Fernández, que dieron cumplida cuenta de la muestra. Esta incluye una maqueta de unos 30 metros de longitud, que representa la primera vía férrea que atravesó La Rioja y que ha realizado la Asociación de Amigos del Ferrocarril. «En esta maqueta podrán verse reproducidos los edificios y elementos de la época y convivirán en la misma con otros que no fueron coetáneos en el tiempo». También habrá trenes a escala en funcionamiento.

La muestra, que estará abierta desde el 17 de septiembre al 8 de diciembre, se completará con documentos, fotografías y piezas históricas de los archivos Municipal del Ayuntamiento de Logroño e Histórico de La Rioja, así como del archivo de la Asociación de Amigos del Ferrocarril, según la documentación aportada por el consistorio de la capital riojana.

El recuerdo del ‘Tren Burra’ y el Correo en la muestra de Asvafer en la estación de la Esperanza

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Fieles a su cita y protagonista en la feria. La Asociación de Amigos del Ferrocarril (Asvafer) vuelve a abrir la ventana del recuerdo y la nostalgia, para resaltar la importancia de preservar el patrimonio industrial, durante las fiestas de la Virgen de San Lorenzo. Un año más Asvafer expone su muestra sobre la historia de los trenes y su relación con Valladolid. La antigua estación de la Esperanza, que no presta servicio de viajeros desde hace más de 25 años, alberga la muestra ferroviaria que, en esta ocasión, tiene como principales atracciones una maqueta del ‘Tren Burra’ y la furgoneta de correo P-3072, una de las oficinas ambulantes en la época en que el paquete postal circulaba mayoritariamente por ferrocarril. El vehículo, donado por la familia Alonso, hacía el recorrido en Medina del Campo entre el centro de la ciudad, el balneario y la estación entre los años 20 y los 50.

Abierta al público desde el pasado sábado y hasta el próximo domingo en horario de 17.30 a 21.00 horas, también cobra protagonismo una espectacular maqueta digital, en la que se puede ver representadas la estación de Campo Grande o del Norte, el depósito de locomotoras o la misma estación de la Esperanza. Igualmente, está presente una locomotora de maniobras de dos ejes con motor diesel Pegaso Comet, convertidor de par y una sola cabina con mandos dobles. Por la entrada se solicitará un donativo de 2 euros. Los fondos servirán para mantener y mejorar la exposición para ediciones sucesivas. Este año se volverá a abrir el mercadillo ferroviario, que tendrá lugar los días 1 y 7 de septiembre, donde se ofrecerá diverso material ferroviario de escala H0, libros, revistas, objetos ferroviarios, etc.

Esta ventana abierta al recuerdo y la nostalgia hace mención especial al ‘Tren Burra’, que circuló entre 1884 y 1969 de Valladolid a la localidad vallisoletana de Medina de Rioseco, a través de pueblos como Villanubla, y recibió ese nombre porque en ocasiones los pasajeros tenían que bajarse a empujar el lento convoy a vapor para que subiera una cuesta.

Inaugurado en 1884, uniría la estación de San Bartolomé en Valladolid con Media de Rioseco a través de 40 kilómetros. Más tarde se amplió hasta la estación de Campo de Béjar (cerca de la estación del Norte de Valladolid) en 1890 a través de las calles de esta ciudad. Este último tramo fue clausurado en 1952 por el peligro que suponía la circulación de trenes por las calles vallisoletanas. Se mantuvo para el tráfico nocturno de mercancías hasta 1961, momento en el que se produjo la clausura y desmantelamiento del tramo urbano de la línea, desde San Bartolomé hasta Campo de Béjar. En el solar de la estación de Campo de Béjar se levanta hoy la Estación de Autobuses de Valladolid.

En 1965 el ‘Tren Burra’ fue incorporado a Feve, a quien sigue perteneciendo el terreno por el que discurría, así como los edificios. Unos años más tarde el tren cerraría para siempre. El 1 de junio de 1969 se decretó su cierre, que se produjo finalmente el 11 de julio de 1969 fecha del último viaje de este tren, que pervive en la memoria de muchos habitantes de Tierra de Campos.

Durante la década de los cincuenta y sesenta atrajo la curiosidad de aficionados europeos y norteamericanos que recorrieron Tierra de Campos tomando instantáneas de uno de los últimos trenes a vapor de Europa (entre ellos Trevor Rowe, que escribió un libro sobre este tipo de trenes en España ‘Narrow Gauge railways of Spain’, con un material gráfico muy interesante).

El tren solo es hoy en día un efímero recuerdo, sobre todo de los castellanos más ancianos, aunque hoy en día aún se mantienen en pie algunas de sus estaciones, pero muchas de ellas en estado ruinoso. Todas ellas eran de ladrillo y tenían una misma planta. En todas había además un muelle cubierto y otro descubierto, una grúa giratoria y un puente-báscula.