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Irun recreará el 20 de octubre con vecinos y especialistas la llegada a la ciudad del ferrocarril

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Fue todo un acontecimiento. Un hecho que cambió la historia de la ciudad y revolucionó aquella villa de 1863 para convertirla en la ciudad actual. Irún es lo que es gracias, sobre todo, al ferrocarril. No hay duda alguna y los irundarras se van a volcar dándole al tren un poco más de cariño. La comisión creada para celebrar los 150 años de este acontecimiento histórico ha organizado para el 20 de octubre, coincidiendo con el mes en el que se produjo esta efeméride, una recreación que servirá para recordar cómo fue aquella jornada.

La Asociación de Vecinos de San Miguel, barrio situado junto a la estación y muy ligado al ferrocarril , así como de la historiadora Mertxe Tranche y la actriz y directora teatral Ana Pérez, que se han encargado del guión para esta representación, ultiman los detalles del evento. También otras asociaciones (AFI, AVV San Miguel, Filatélica y Numismática, BAF 7.301), entidades y empresas públicas y privadas (Archivo Municipal, Adif, Renfe, Transfesa…) colaboran en la celebración de este evento. En torno a una treintena de personas tendrán un papel relativamente protagonista; se contará con algunos actores, y el resto serán figurantes que se pueden apuntar a lo largo de este mes para poder ensayar en las últimas semanas antes de la representación.

Durante la jornada se cerrarán algunas calles de esta zona de la ciudad fronteriza para ocuparlas por ciudadanos que recreen el ambiente y la vida de 1863 con «vestimenta, objetos y gastronomía de la época». El alcalde de Irun, José Antonio Santano, y la presidenta de la citada asociación de vecinos, Maria José Barral, junto a Tranche y Pérez, han presentado esta recreación que transformará varias calles del barrio de San Miguel, que se ambientarán para la ocasión.

Según han precisado tanto Tranche como Pérez, «todo lo que está en el guión tiene una base documental, pero está redactado con cierta gracia y con algunas sorpresas», y han animado a los ciudadanos a que se sumen a esta recreación para que «sea lo más popular posible». Santano, que participará representando el papel del alcalde de 1863, ha subrayado que la llegada del ferrocarril «fue un hito importante porque supuso la transformación de Irun y abrió la puerta a cambios urbanísticos, sociales y económicos que marcaron la evolución y el devenir de la ciudad».

Son muchas las actividades que han tenido al tren como protagonista durante estos últimos meses. La conferencia ‘Lluvia, vapor y velocidad: la llegada del tren a Irún’ dio el pistoletazo de salida a la celebración de esta efémerides, verdadero motor para el desarrollo de la ciudad irundarra. La historiadora Mertxe Tranche relató en su charla la importancia de la llegada del tren al municipio, originando así una gran revolución social, demográfica, económica y urbanística.

Una exposición donde se incluían fotografías, mapas y objetos de interés y varias charlas organizadas por la Asociación 7301 Bidasotarra de Amigos del Ferrocarril han dado realce a esta conmemoración.

La llegada del ferrocarril en 1863 convirtió a Irún en estación terminal del sistema ferroviario español y en un importante nudo de comunicaciones con Europa, pues desde ella se hacen los necesarios transbordos para pasar de los trenes de ancho de vía peninsular a ancho de vía europeo. Las infraestructuras ferroviarias son muy importantes en Irún. Aduaneros, ferroviarios y policías fronterizos han compuesto tradicionalmente una parte importante de la población activa irunesa.

La estación de Irún forma una pareja junto con la estación de Hendaya, situada a unos dos kilómetros y separada por el río Bidasoa. La red de ancho ibérico (1.668 mm) llega a Irún y continúa para finalizar en Hendaya, mientras que la red de ancho europeo (1.435 mm) llega a Hendaya y continúa para finalizar en Irún. El tramo entre ambas estaciones dispone de vías en los dos anchos. Por la red francesa, la estación se encuentra en el punto kilométrico 235,063 de la línea Burdeos-Irún (fr). Por la española, forma parte de la línea férrea radial Madrid-Hendaya (P.K. 639,4). También formaba parte de la línea férrea Irún-Elizondo cerrada desde 1956.

La SNCF y Renfe Operadora tienen un acuerdo mediante el cual los trenes de cada compañía atraviesan la frontera hasta la siguiente estación para dejar viajeros, pero no para recogerlos. Así, los trenes en dirección Francia inician y finalizan recorrido en Hendaya, y los trenes dirección España inician y finalizan recorrido en Irún. Los trenes que cruzan la frontera para dejar viajeros vuelven de vacío a la estación situada al otro lado. Los trenes regionales no llegan a atravesar la frontera, por lo que no existe posibilidad de enlace entre los regionales de ambas redes.

Bogotá preselecciona a FGV y su modelo del tren-tram de Alicante para el proyecto del tranvía

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El Consorcio formado por Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), Vossloh España y Torrescámara ha sido preseleccionado para realizar el proyecto de una nueva red de tranvía en Bogotá (Colombia). La propuesta, presentada bajo la denominación de Bogotram, comprende dos líneas o corredores entre Estación de la Sabana-Facatativá y Estación de la Sabana-Soacha.

Las tres empresas del consorcio han presentado su propuesta bajo la forma de una Asociación Público Privada (APP), mediante la cual una empresa o consorcio privado hace una propuesta según unos estudios previos de viabilidad sobre un proyecto de infraestructura y su posterior puesta en marcha y explotación. La propuesta presentada ha superado la primera fase y está en proceso de factibilidad lo que le permite ejecutar el anteproyecto de esta red de transporte, según han indicado las mismas fuentes.

El Bogotram es un sistema de transporte ferroviario que emplea un vehículo eléctrico ligero con doble funcionalidad. Un nuevo concepto de movilidad, menos contaminante, más rápido, seguro y confortable que, según las mismas fuentes, sigue el modelo del tren –TRAM que funciona en Alicante en la línea que comunica Luceros y Benidorm.

En los tramos interurbanos actúa como un tren de cercanías con velocidades de hasta 100 kilómetros por hora, funcionando como un tranvía cuando circula en el ámbito urbano, lo que garantiza una perfecta integración urbana y tiempos de viaje muy competitivos al evitar intercambios modales. Este medio de transporte supondrá una disminución de 180.000 toneladas al año en las emisiones de CO2 a la atmósfera, contribuyendo a mejorar la eficiencia energética del transporte público, y una disminución significativa de los tiempos de viaje.

FGV participa como asesor, y Torrescámara y Vossloh actúan como tecnólogos para las infraestructuras y fabricación y mantenimiento de los trenes, respectivamente.

En la actualidad, la empresa participa en el desarrollo del Sistema de Gestión de la Seguridad (SGS) del metro de El Cairo (Egipto) y en el desarrollo de la implantación de la red tranviaria de Abu-Dhabi (Emiratos Arabes). También colabora en el proyecto de la implantación del tranvía en la ciudad de Rosario (Argentina).

Adif eliminará la loseta con el escudo del Athletic de la estación del AVE en Alicante “para ser neutral”

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¿Neutralidad consecuente? Responsables de Adif han decidido cargarse la loseta que tiene grabado el escudo del Athletic que permanece en un rincón de la estación del AVE de Alicante. “Adif es una empresa pública que debe ser neutral. Por eso lo retiramos, para evitar conflictos”, aseguran portavoces de la empresa pública. Hace unos días desde la administradora se quitaba importancia al hecho y se justicaba como una de las peculiaridades del gremio.

Adif ha cambiado de criterio. Al parecer, nadie de la concesionaria que realizó las obras de la nueva terminal se ha responsabilizado de la autoría de la loseta grabada con el escudo del Athletic, según aseguran en la administradora que se ha puesto en contacto con el ingeniero que dirigió las obras y con algunos de los operarios que trabajaron en el edificio. Nadie ha reconocido la autoría. Y Adif prefiere el borrón y cuenta nueva, “para evitarse problemas”. Tampoco hay constancia de que hayan protestado por el hecho los clubs de Levante o los grandes de Madrid y Barcelona, por ejemplo.

La loseta se encuentra en un rincón un tanto apartado de la nueva terminal de alta velocidad de Alicante, pero no ha pasado desapercibida a la mirada de algunos viajeros. Tras saltar la noticia a los medios, las redes echaban humo. Partidarios y detractores se enzarzaban en un debate sinsentido, que ha generado bastante ruido y ha alterado los nervios de los responsables de Adif. Lejos de tratar de alcanzar un consenso, e incluso destacar la ‘originalidad’ de quien decidió colocar el escudo, los responsables de la empresa dependiente de Fomento han decidido elimar la polémica balsosa. Muerto el perro, se acabó la rabia, han debido pensar en Adif.

Todo lo contrario. La noticia ha saltado de nuevo a las redes. Y son más quienes se quejan de “esta absurda decisión” que quienes defienden que se borre cualquier huella futbolística de la terminal ferroviaria. No todos los que censuran la medida anunciada por Adif son de Bilbao. Hay muchos internautas de Levante que creen que la empresa pública se ha metido en un charco del que le va a ser difícil salir. “Visto donde se había situado, en un rincón apartado, era mejor dejarlo”, afirman voces críticas desde la red.

No es la primera vez que salta la polémica con la colocación del escudo del Athletic. Es bien conocida la anécdota que saltó a los medios en 1972 durante la reconstrucción de la Torre Julia de la iglesia de Santa María la Mayor, de Trujillo (Cáceres). El cantero Antonio Serván se tomó la licencia de tallar el escudo del club rojiblanco, su equipo favorito, en uno de sus capiteles. Al parecer, tanto el director técnico de la obra como el arquitecto, también seguidor de “los leones’ bilbaínos, habían dado su visto bueno a esta iniciativa. La única condición que le pusieron al cantero era que no repitiese los motivos heráldicos de los 52 capiteles de la torre, como era tradición en el Románico. Este hecho desató una enorme discusión que a punto estuvo de llevar a la cárcel al forofo cantero.

¿Salvando las distancias, se imaginan que se elimina la famosa rana de la portada del edificio de la Universidad de Salamanca?. El famoso anfibio es un detalle ornamental labrado en la portada de la fachada del citado inmueble que con el tiempo ha cobrado importancia, hasta ser un icono de la ciudad.

(Imagen Alex Domínguez)

Metro Madrid sanciona a una usuaria por utilizar la bici en los pasillos del suburbano fuera de horario

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Sin ninguna contemplación, fieles al espíritu de la ley. Metro Madrid ha multado a una usuaria que desplegó su bicicleta en uno de los vestíbulos de la estación Méndez Alvaro de la capital madrileña. La viajera asegura que los vigilantes estaban ‘a la caza’ desde hace días, mientras la empresa explica que se trata de una reincidente y que se salta la normativa, clara y determinante, cuando ella quiere. La pasajera, usuaria habitual del metropolitano, ha pedido la intervención del Consorcio Regional de Transportes.

Los pasajeros no pueden circular con sus bicis en el interior del suburbano cuando quieran. Hay restricciones horarias: sábados, domingos y festivos están permitidas durante todo el día; mientras que de lunes a viernes, sólo se puede transitar con ellas por pasillos o coches en horarios valle; es decir de 10.00 a 12.30 horas y de 21.00 hasta el cierre de servicio. El reglamento de Metro Madrid especifica que las bicicletas «que vayan plegadas (así como las bicicletas infantiles), tendrán la consideración de bultos de mano», por lo que pueden ser transportados «siempre que no supongan molestias o peligro para otros viajeros».

El conflicto no es nuevo. Aunque en esta ocasión tiene cara, además de nombre y apellidos. Ana Jiménez, una usuaria habitual del suburbano, fue denunciada el 3 de septiembre cuando transitaba por los pasillos de la estación Méndez Álvaro con su bici plegable. Pasó los tornos con el cierre de seguridad, pero una vez los hubo traspasado, reconoce que la desplegó para hacer más cómodo su transporte por las escaleras y pasillos. “Fui acorralada por dos empleados del metro y dos trabajadores de seguridad; llevaban dos semanas siguiéndome a la espera de cazarme en un descuido». La tomaron los datos y le abrieron un expediente por infringir la normativa de Metro. Pero, según su relato, el incidente no quedó ahí: «Me echaron entre insultos y amenazas. Uno de los trabajadores me dijo que, ni con bici ni sin ella, nunca iba a volver a pisar el metro», explica la usuaria en la reclamación presentada ante el Consorcio Regional de Transportes, el organismo encargado de tramitar su denuncia.

La empresa, por su parte, defiende la actuación de sus empleados en este caso. Un portavoz asegura que la usuaria «pasó los tornos con la bici plegada. Pero al llegar a las escaleras la desplegó, algo que está prohibido; no se puede ir con una bicicleta abierta por el interior de las instalaciones fuera del horario establecido». Los responsables de la estación afirman que «no es la primera vez que le llaman la atención a esta persona y siempre ha vuelto a reincidir». El objetivo principal con estas normas es no molestar a los demás usuarios, es sentido común, explican desde Metro.

Ana Jiménez se enfrenta ahora a una sanción de 30,05 euros, porque está acusada de una infracción leve. Es la multa mínima; aunque se puede quedar en un apercibimiento, sin que llegue a prosperar la sanción. “Lo principal en este caso es que se conozca el reglamento. De ningún modo se quiere castigar el uso de la bici», explican desde el Consorcio, que estudiará el caso de Ana Jiménez para decidir si finalmente prospera la sanción. Ana cree que el metro «debería ser menos restrictivo con las bicis y no llevar la normativa hasta el extremo». En su opinión, «la actitud de los empleados de Metro demuestra que la bici todavía no está aceptada como un medio de transporte en esta ciudad». Metro asegura, sin embargo, que la normativa es «razonable y útil para que todos los usuarios puedan convivir sin conflictos«.

(Fuente 20 Minutos. Imagen Jorge Paris)

El ‘Tren de Madera’ vuelve a su cita con la vía este domingo para unir a mineros y marineros en Llanes

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El ‘Tren de Madera’ regresa en una nueva edición. La asociación de vecinos de Santa Marina (Mieres) recoge la tradición iniciada hace 38 años y pone de nuevo en circulación el próximo 8 de septiembre, el convoy que pretende impulsar y potenciar la unión entre la villa minera y la marinera de Llanes coincidiendo con el Día de Asturias y la fiesta de la Virgen de la Guía. Una tradición a la que muchos mierenses no faltan cada año y que estuvo apunto de desaparecer tras la muerte en 2006 de su impulsor, César Sampedro.

El convoy de este año, compuesto por cuatro coches de pasajeros y otro restaurante, oferta 278 plazas y sale de la estación mierense de Feve este domingo a las 6.25 horas. Está previsto que la partida del tren sea anunciada con voladores, como ocurre desde sus comienzos. Según ha explicado el responsable vecinal, Ángel Pastor, que estuvo acompañado por el alcalde de Mieres (IU), Aníbal Vázquez, y otros miembros de la organización, el objetivo es «mantener la tradición».

Pastor recordó que, tras la muerte de César Sampedro, en 2006, el principal impulsor del tren de madera, su hijo se hizo cargo de organizar la iniciativa, de la que ahora recoge el testigo la asociación de vecinos para que «no se pierda», ya que la pasada edición la organización corrió a cargo de Feve que, en esta ocasión, se ha desvinculado del programa. En la última década, se ha convertido en una destacada cita para los mierenses.

El tren realizará paradas, entre otras localidades, en Ablaña, La Pereda, Baíña, Soto de Ribera, Palomar, Fuso de la Reina y Trubia. La llegada a Llanes está prevista para las 11.00 horas, donde los viajeros serán recibidos por los miembros del Bando de Nuestra Señora Virgen de la Guía y harán un pasacalles hasta la zona de la fiesta. El regreso será, aproximadamente, a las 19.20 horas.

El billete tendrá un precio de 20 euros, que incluye la montera picona, un collar de flores, botella de agua y el ‘bollu preñau’. Desde el primer viaje, cada jefe se estación del recorrido recibe como obsequio un ‘bollu preñau’.

Los orígenes de esta celebración se remontan a principios de los años setenta cuando César Sampedro, promotor de la idea, se encuentra con su grupo de amigos en la cantina de Feve y decide organizar una excursión anual para hermanar a Mieres con el oriente asturiano. Sampedro falleció en 2006, pero su iniciativa, hoy convertida en tradición, sigue adelante. Y dentro de dos años, hará cuarenta de aquel primer convoy que nunca soñó con perpetuarse durante tanto tiempo.

El recuerdo del ‘Tren Burra’ y el Correo en la muestra de Asvafer en la estación de la Esperanza

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Fieles a su cita y protagonista en la feria. La Asociación de Amigos del Ferrocarril (Asvafer) vuelve a abrir la ventana del recuerdo y la nostalgia, para resaltar la importancia de preservar el patrimonio industrial, durante las fiestas de la Virgen de San Lorenzo. Un año más Asvafer expone su muestra sobre la historia de los trenes y su relación con Valladolid. La antigua estación de la Esperanza, que no presta servicio de viajeros desde hace más de 25 años, alberga la muestra ferroviaria que, en esta ocasión, tiene como principales atracciones una maqueta del ‘Tren Burra’ y la furgoneta de correo P-3072, una de las oficinas ambulantes en la época en que el paquete postal circulaba mayoritariamente por ferrocarril. El vehículo, donado por la familia Alonso, hacía el recorrido en Medina del Campo entre el centro de la ciudad, el balneario y la estación entre los años 20 y los 50.

Abierta al público desde el pasado sábado y hasta el próximo domingo en horario de 17.30 a 21.00 horas, también cobra protagonismo una espectacular maqueta digital, en la que se puede ver representadas la estación de Campo Grande o del Norte, el depósito de locomotoras o la misma estación de la Esperanza. Igualmente, está presente una locomotora de maniobras de dos ejes con motor diesel Pegaso Comet, convertidor de par y una sola cabina con mandos dobles. Por la entrada se solicitará un donativo de 2 euros. Los fondos servirán para mantener y mejorar la exposición para ediciones sucesivas. Este año se volverá a abrir el mercadillo ferroviario, que tendrá lugar los días 1 y 7 de septiembre, donde se ofrecerá diverso material ferroviario de escala H0, libros, revistas, objetos ferroviarios, etc.

Esta ventana abierta al recuerdo y la nostalgia hace mención especial al ‘Tren Burra’, que circuló entre 1884 y 1969 de Valladolid a la localidad vallisoletana de Medina de Rioseco, a través de pueblos como Villanubla, y recibió ese nombre porque en ocasiones los pasajeros tenían que bajarse a empujar el lento convoy a vapor para que subiera una cuesta.

Inaugurado en 1884, uniría la estación de San Bartolomé en Valladolid con Media de Rioseco a través de 40 kilómetros. Más tarde se amplió hasta la estación de Campo de Béjar (cerca de la estación del Norte de Valladolid) en 1890 a través de las calles de esta ciudad. Este último tramo fue clausurado en 1952 por el peligro que suponía la circulación de trenes por las calles vallisoletanas. Se mantuvo para el tráfico nocturno de mercancías hasta 1961, momento en el que se produjo la clausura y desmantelamiento del tramo urbano de la línea, desde San Bartolomé hasta Campo de Béjar. En el solar de la estación de Campo de Béjar se levanta hoy la Estación de Autobuses de Valladolid.

En 1965 el ‘Tren Burra’ fue incorporado a Feve, a quien sigue perteneciendo el terreno por el que discurría, así como los edificios. Unos años más tarde el tren cerraría para siempre. El 1 de junio de 1969 se decretó su cierre, que se produjo finalmente el 11 de julio de 1969 fecha del último viaje de este tren, que pervive en la memoria de muchos habitantes de Tierra de Campos.

Durante la década de los cincuenta y sesenta atrajo la curiosidad de aficionados europeos y norteamericanos que recorrieron Tierra de Campos tomando instantáneas de uno de los últimos trenes a vapor de Europa (entre ellos Trevor Rowe, que escribió un libro sobre este tipo de trenes en España ‘Narrow Gauge railways of Spain’, con un material gráfico muy interesante).

El tren solo es hoy en día un efímero recuerdo, sobre todo de los castellanos más ancianos, aunque hoy en día aún se mantienen en pie algunas de sus estaciones, pero muchas de ellas en estado ruinoso. Todas ellas eran de ladrillo y tenían una misma planta. En todas había además un muelle cubierto y otro descubierto, una grúa giratoria y un puente-báscula.

El ‘Power Ranger’ verde, una figura superhéroe para los más necesitados del metro de Tokio

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Vestido con un traje verde y cubierta la cara con una máscara, un superhéroe aguarda en las escaleras del metro de Tokio, esperando a utilizar su fuerza para ayudar a los ancianos, a viajeros con equipajes pesados o a madres con el carrito del bebé. Tadahiro Kanemasu, el enmascarado vestido de ‘Power Ranger’ verde, lleva ya tres meses como el buen samaritano de la zona oeste del metro de Tokio, donde hay muchas estaciones sin ascensores ni escaleras mecánicas. Los ‘Power Rangers‘ fueron los protagonistas de una exitosa serie que triunfó en España en los 90, son cinco superhéroes que se diferencian entre sí por colores.

«Los japoneses se sienten incómodos a la hora de aceptar ayuda, sienten que están en deuda con la otra persona, así que la máscara me facilita la labor», cuenta este superhéroe japonés que ha saltado a la fama. Tadahiro Kanemasu, un frutero de 27 años, tenía claro que él sólo podía disfrazarse de verde, como una clara reivindicación de su oficio. Se puso el traje y ofrecía descuentos en la tienda. Pero no le parecía suficiente. Desde hace un tiempo, tras acabar su trabajo en la frutería, se desplaza hasta una estación del oeste de la capital nipona que, como ocurre en otros accesos de la ciudad, no cuenta con escaleras mecánicas ni ascensores. El espontáneo superhéroe espera paciente en la puerta con un cartel donde explica su cometido, que es prestar su fuerza para ayudar a ancianos, usuarios que portan grandes maletas o madres con carritos de bebé.

El traje no es que sea del todo fidedigno con respecto al que se puede ver en la televisión, entre otras razones porque lo compró de rebajas en una tienda de disfraces. Las mallas verdes se complementan con ribetes plateados y una máscara a juego que esconde por completo su rostro. Pero eso no le resta valor al superhéroe, más preocupado ahora por encontrar a otros persionajes que compartan su labor altruista. Kanamasu puede dedicar solo dos horas al día a su misión, por eso espera reclutar a otros miembros. Ya está negociando con un ‘Power Ranger’ rosa y otro rojo. Y como para animar a algunos voluntarios admite que su popularidad está creciendo: «Antes la gente no quería que me acercara a ella porque era un rarito. Ahora también piensan que soy raro, pero en el buen sentido».

El fuerte fusilero de Castejón, último vestigio de arqueología ferroviaria de la Guerra Carlista

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Hay estaciones donde el tiempo parece haberse detenido. Circulen pocos o muchos trenes, merece la pena pasar un tiempo examinándolas minuciosamente, más si cabe cuando la visita se ha prolongado tanto en el tiempo que apenas si se recueradn los detalles. Castejón es uno de esos puntos donde merece la pena volver. Han desaparecido los vagones y coches allí almacenados; los viejos edificios y los tinglados ferroviarios que quedan en pie no son ni la mínima parte de lo que llegó a tener. Y el transporte ferroviario también conoció mejores tiempos.

Históricamente ha sido uno de los nudos ferroviarios más importantes de la zona Norte. Aquí enlazaban la línea proveniente de Bilbao (inaugurada en 1863), con la de Pamplona-Zaragoza, en servicio desde 1861, y que en 1865 quedó prolongada hasta Alsasua, donde empalmaba con la de Madrid-Irún. Más tarde, en 1941, se abrió al tráfico ferroviario la nueva línea Castejón-Soria, hoy abandonada, que acortó sensiblemente la distancia entre Pamplona y Madrid. Aún conserva una amplia playa de vías y trenes de media y larga distancia que Renfe hace parar en su estación. Pero no es lo que fue; ni mucho menos.

Sin embargo, aún sigue soprendiendo al viajero una antigua estructura de ladrillo rojizo que se alza imponente junto a la entrada de la estación, en la dirección de Pamplona a Zaragoza. Es uno de los escasos edificios de la Guerra Carlista que aún se mantiene en pie: un fuerte artillero. La construcción, de planta hexagonal, constaba de dos plantas con galerías aspilleradas para disparos de fusilería. Tenía un remate de almenillas triangulares, hoy desaparecido, y se cubría con un tejado de estructura rebajada, a seis aguas. Al piso de arriba se subía por una escalera de caracol en torno a una columna metálica central.

El fuerte fusilero es uno de esos vestigios que hacen único este enclave ferroviario navarro. Es además uno de los últimos supervivientes militares de este tipo en las vías españolas e incluso en las europeas. El interior se halla casi enteramente desmantelado, pero las paredes exteriores se encuentran en un aceptable estado de conservación. Y con su construcción se pretendía defender uno de los puntos claves para la comunicación del Norte.

Las vía férreas constituían uno de los principales objetivos militares. Mucho más aún durante la Segunda Guerra Carlista (1872). Las fuerzas de Don Carlos tenían especial fijación sobre el tendido férreo y sus planes militares invitaban constantemente a su destrucción. Cortes, voladuras de puentes y viaductos, incendios de estaciones e incluso asaltos a los trenes, se pusieron a la orden del día. Para prevenir en lo posible un ataque al depósito de locomotoras de Castejón, se encargó al Cuerpo de Ingenieros un proyecto de fortificación de aquellas instalaciones. El fuerte debía blindar el nudo ferroviario, protegerlo y seguir intacto ante el posible devastador ataque enemigo. Y a fe que ahí sigue.

Antonio Ortiz y Puerta
, de la Comandancia de Ingenieros del I Cuerpo del Ejército del Norte, firma el proyecto de construcción. Los planos de las obras para la defensa de la Estación de Castejón, en la línea Zaragoza-Pamplona se pueden contemplar en los Archivos Militares de Madrid. Llevan la fecha impresa que atestiguan que el 20 de enero de 1875 se activó la defensa de este importante enclave. Según el plano, la estación, con una estructura muy distinta de la actual, fue rodeada de un recinto defensivo con varias casamantas y caponeras, uno de cuyos elementos más caracterizados era el fuerte fusilero que preside aún hoy la entrada en Castejón. Se proyectó otro similar en el extremo opuesto, mirando a la parte de Zaragoza. Fue desmontado en 1935 y sus ladrillos rojizos se reutilizaron para construir el mercado de abastos. Tras perder su función, el edficio se remodeló y amplió en 2005 para albergar el Museo de Castejón.

El consistorio navarro tiene planes para la conservación del edificio, aunque hasta el momento no se ha podido detallar nada concreto. Y con la crisis parece que su futuro no queda nada claro, salvo que se preserve dándole el reconocimiento que se merece como uno de los monumentos ferroviarios más representativos de España.

(Imagen Ignacio Zabala)

El incierto futuro de la estación de Grao, la primera terminal construida en Valencia

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Si nadie lo remedia -y no hay indicios de que alguien se ocupe de su futuro-, la centenaria estación del Grao está condenada y su porvenir es más que incierto. Herida de muerte desde hace años, abandonada a su suerte y en un penoso estado de conservación, esta joya del patrimonio ferroviario languidece en medio de la ciudad, sin que ni Adif ni el Ayuntamiento se ocupen de parar su deterioro y concederle un destino que evite, por irremediable, la entrada de la piqueta.

Construida en 1852 bajo el diseño de los ingenieros James Beatty y Domingo Cardenal, su estilo funcional y sobrio se esconde bajo una capa de suciedad, restos de cartelería y planchas metálicas con los que se trata de impedir su vandalización. Fue la primera estación que se construyó en Valencia (la tercera en la Península), dentro del proyecto que uniría el Grao valenciano con Xàtiva y que a su vez formaba parte de la línea Almansa-Valencia-Tarragona. La concesionaria inglesa se encargó de todas las obras de la línea hasta que el Marqués de Campo compró los derechos y dos años después constituyó la Sociedad de Ferrocarriles del Grao a Játiva, el primer ferrocarril valenciano. Los ingenieros de la sociedad de capital inglés de los Ferrocarriles de Madrid-Valencia quisieron hacer un edificio sencillo, sobrio y económico para ahorrar gastos. Edificaron un pequeño recinto de menos de 500 metros cuadrados, que permaneció en servicio hasta la década de los 90 y que sigue recordando el origen del ferrocarril en la provincia.

Pero los años pasan y la estación del Grao prosigue con su inexorable abandono, al igual que sucede con buena parte del patrimonio arquitectónico de un medio de transporte que cambió la ciudad. Ubicada en la calle Ingeniero Manuel Soto, uno de los artífices del actual puerto, su destino se vinculó hace unos años al desarrollo de las torres de viviendas del nuevo Grao, un plan más que improbable hoy en día, como recuerda el presidente de la asociación vecinal del barrio, Jesús Vicente. El portavoz de la entidad comenta que sería un buen elemento en la conexión del barrio con la cercana Marina. En un reciente encuentro con el director general del Consorcio, Pablo Landecho, le transmitieron esa idea. «Es más fácil aprovechar la recuperación de la dársena que el PAI del Grao», apostilla.

Al tratarse de un edificio protegido y catalogado por su valor patrimonial, el planeamiento urbanístico dejó la estación dentro de una rotonda. Vicente asegura que la estación se ha convertido en una especie de símbolo de la degradación de esta parte del Grao, donde la otra guinda se encuentra en las naves ruinosas que recaen a la calle Juan Verdeguer.

En la parte sur del viejo cauce, subsiste otra joya ignorada del patrimonio ferroviario. La estación de Nazaret, perteneciente a la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia y que quedó fuera de servicio junto al resto de la línea que llegaba desde Giorgeta en 1957. La desvastadora riada fue el inicio de un abandono que tiene el edificio en la actualidad en la ruina.

El presidente de la asociación de vecinos Nazaret Unido, José Antonio Barba, confia en que la construcción de la sede de la empresa MSC justo enfrente, en el barrio de las Moreras, suponga un acicate para que los propietarios de la estación la vendan o sea expropiada por la Administración. Sobre su uso, insiste en la influencia del sector turístico, para indicar que podría ser una «espléndida oficina de información». Al otro lado, el barrio de Cocoteros languidece a la espera del PAI del Grao, con solares y casas en ruinas junto al viejo cauce, a tono con la ruina de la estación.

Siglo y medio después de su construcción, el vandalismo se ha cebado de tal modo con el recinto, que no han bastado ni las planchas de metal colocadas en puertas y ventanas. Dentro, las paredes están derruidas en su mayor parte y los ladrones se han cansado ya de rebuscar el cobre, el plomo y todos aquellos materiales que tengan algún valor en la chatarra.

La Conselleria de Infraestructuras preparó hace un tiempo un proyecto de restauración, que exigía una inversión cercana a los dos millones de euros. La intención era recuperar las cuatro fachadas y hacer un interior diáfano, con un uso que quedó sin definir. Incluso, la alcaldesa Rita Barberá tuvo en sus manos un plan urbanístico para esta cotizada zona de la ciudad que la crisis ha barrido de un plumazo. Y mientras se aborda el destino de este singular e histórico edificio, el futuro de Grao es más incierto que nunca.

(Fuente Las Provincias. Imagen Juan J. Monzó)

Renfe reabre este jueves la ‘Sala Club’ de Charmartín tras finalizar las obras de remodelación

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Renfe reabrirá este jueves 8 de agosto la ‘Sala Club ‘de Chamartín tras haber finalizado las obras de remodelación, según ha informado la propia empresa ferroviaria a través de su cuenta en ‘Twitter’. Las obras se iniciaron el 7 de junio. Este tipo de salas cuenta con áreas reservadas y exclusivas para los clientes con billete en asiento Business, Club, Preferente, Butaca Gran Confort, cama Gran Clase o cama Preferente de cualquiera de los productos de AVE-Larga Distancia.

«Son espacios diseñados para hacerle la espera más cómoda y confortable antes de la salida del tren , donde encontrará un ambiente relajado y estará atendido por nuestro personal de tierra», recoge la Compañía.

Todas estas salas climatizadas disponen de prensa diaria y revistas, música ambiental, televisión, aseos, teléfono y autoservicio de cafetería. Cuyo horario es de 6.40 a 22.30 horas de lunes a viernes, sábados de 7 a 22.30 horas y domingos de 7.30 a 22.30 horas.

Renfe explica que la utilización de las salas se limita a la ciudad de origen, únicamente el día de la fecha indicada en su título de transporte y desde dos horas antes de la salida del tren,

La operadora tiene este tipo de salas en las siguentes terminales: Alacant Términal, Albacete Los Llanos, Barcelona Sants, Camp de Tarragona, Córdoba Central, Lleida-Pirineus, Málaga María Zambrano, Madrid Puerta de Atocha, Sevilla Sta. Justa, Valencia Joaquín Sorolla, Valladolid Campo Grandey Zaragoza Delicias.

(Imagen Vivir el tren)