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Recuerdo del ferrocarril en Venta de Baños

El Ayuntamiento de Venta de Baños, en colaboración con la Asociación Venteña de Amigos del Ferrocarril, quiere dotar a la localidad de un Museo del Ferrocarril, un referente cultural que debe ser un acicate turístico, junto con la Basílica de San Juan de Baños, para atraer a personas que deseen conocer la actividad principal que se desarrolló en la localidad y dio origen al municipio. El ferrocarril ha sido el origen y motor del municipio palentino ya que convirtió a Venta de Baños en el núcleo ferroviario por el que es conocida, al ser unión en sus vías de los Ferrocarriles del Norte con los Ferrocarriles del Noroeste, y lugar de largas paradas de trenes de largo recorrido

Dado que solo existen siete museos del ferrocarril en España, en otras tantas comunidades (Madrid, Asturias, Cataluña, País Vasco, Galicia, Extremadura y Andalucía), la creación de este centro en Venta de Baños daría una nueva dimensión, que también colaboraría a destacar en esta materia a la Comunidad de Castilla y León y concretamente a la provincia y a la localidad ferroviaria. La exposición, como recoge el pliego de prescripciones técnicas, se organiza en torno a seis ámbitos, los cinco primeros en la planta baja y el sexto en planta primera. Estos son La Briquetera, la revolución industrial y el vapor, la expansión del ferrocarril, la modernización, Venta de Baños y el ferrocarril y Renfe.

El Ayuntamiento de Venta de Baños ha licitado en 40.000 euros el suministro de bienes muebles para la musealización del edificio de La Briquetera. El plazo de presentación de ofertas finalizaba este viernes, 4 de octubre. Según la documentación del proyecto redactado por Museographia Espacios Expositivos, los trabajos -con un plazo de ejecución de tres meses- incluirán la ejecución del suministro de fabricación y montaje del mobiliario y elementos musegráficos; reproducción fotográfica; montaje de colecciones, apoyo técnico en la revisión de los fondos, documentación, textos e imágenes; suministro e instalación de equipos de iluminación en vitrinas y maquetación, producción e instalación de la gráfica de la exposición.

Venta de Baños nace durante la segunda mitad del siglo XIX como un núcleo de población estable asociado al ferrocarril. Desde la llegada del tendido férreo en 1860, su crecimiento demográfico aumentó exponencialmente debido al asentamiento de grandes empresas que aprovechaban el ferrocarril para dar salida a su producción. La estación fue el nudo más importante del cuarto noroeste español durante décadas.

Del ferrocarril Imperial Madrid-Hendaya se bifurca la línea Venta de Baños-Santander, y de ella se desvía pocos kilómetros más allá la Palencia-La Coruña. Hasta 1950, la práctica totalidad del tráfico que se encaminaba hacia León, Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco desde Madrid pasaba por aquí. Con la apertura de los Directos Zamora-Santiago y Madrid-Burgos el tráfico radial disminuyó, pero aumentaron los servicios transversales, que debían realizar un cambio de sentido en la estación si utilizaban la ruta León-Burgos. En 1989 se construyó el by-pass Palencia-Magaz, que evitó la engorrosa maniobra, y retiró a Venta de Baños de su puesto de importancia en la meseta central. Y ese pasado nunca debe olvidarse.

El fuerte fusilero de Castejón, último vestigio de arqueología ferroviaria de la Guerra Carlista

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Hay estaciones donde el tiempo parece haberse detenido. Circulen pocos o muchos trenes, merece la pena pasar un tiempo examinándolas minuciosamente, más si cabe cuando la visita se ha prolongado tanto en el tiempo que apenas si se recueradn los detalles. Castejón es uno de esos puntos donde merece la pena volver. Han desaparecido los vagones y coches allí almacenados; los viejos edificios y los tinglados ferroviarios que quedan en pie no son ni la mínima parte de lo que llegó a tener. Y el transporte ferroviario también conoció mejores tiempos.

Históricamente ha sido uno de los nudos ferroviarios más importantes de la zona Norte. Aquí enlazaban la línea proveniente de Bilbao (inaugurada en 1863), con la de Pamplona-Zaragoza, en servicio desde 1861, y que en 1865 quedó prolongada hasta Alsasua, donde empalmaba con la de Madrid-Irún. Más tarde, en 1941, se abrió al tráfico ferroviario la nueva línea Castejón-Soria, hoy abandonada, que acortó sensiblemente la distancia entre Pamplona y Madrid. Aún conserva una amplia playa de vías y trenes de media y larga distancia que Renfe hace parar en su estación. Pero no es lo que fue; ni mucho menos.

Sin embargo, aún sigue soprendiendo al viajero una antigua estructura de ladrillo rojizo que se alza imponente junto a la entrada de la estación, en la dirección de Pamplona a Zaragoza. Es uno de los escasos edificios de la Guerra Carlista que aún se mantiene en pie: un fuerte artillero. La construcción, de planta hexagonal, constaba de dos plantas con galerías aspilleradas para disparos de fusilería. Tenía un remate de almenillas triangulares, hoy desaparecido, y se cubría con un tejado de estructura rebajada, a seis aguas. Al piso de arriba se subía por una escalera de caracol en torno a una columna metálica central.

El fuerte fusilero es uno de esos vestigios que hacen único este enclave ferroviario navarro. Es además uno de los últimos supervivientes militares de este tipo en las vías españolas e incluso en las europeas. El interior se halla casi enteramente desmantelado, pero las paredes exteriores se encuentran en un aceptable estado de conservación. Y con su construcción se pretendía defender uno de los puntos claves para la comunicación del Norte.

Las vía férreas constituían uno de los principales objetivos militares. Mucho más aún durante la Segunda Guerra Carlista (1872). Las fuerzas de Don Carlos tenían especial fijación sobre el tendido férreo y sus planes militares invitaban constantemente a su destrucción. Cortes, voladuras de puentes y viaductos, incendios de estaciones e incluso asaltos a los trenes, se pusieron a la orden del día. Para prevenir en lo posible un ataque al depósito de locomotoras de Castejón, se encargó al Cuerpo de Ingenieros un proyecto de fortificación de aquellas instalaciones. El fuerte debía blindar el nudo ferroviario, protegerlo y seguir intacto ante el posible devastador ataque enemigo. Y a fe que ahí sigue.

Antonio Ortiz y Puerta
, de la Comandancia de Ingenieros del I Cuerpo del Ejército del Norte, firma el proyecto de construcción. Los planos de las obras para la defensa de la Estación de Castejón, en la línea Zaragoza-Pamplona se pueden contemplar en los Archivos Militares de Madrid. Llevan la fecha impresa que atestiguan que el 20 de enero de 1875 se activó la defensa de este importante enclave. Según el plano, la estación, con una estructura muy distinta de la actual, fue rodeada de un recinto defensivo con varias casamantas y caponeras, uno de cuyos elementos más caracterizados era el fuerte fusilero que preside aún hoy la entrada en Castejón. Se proyectó otro similar en el extremo opuesto, mirando a la parte de Zaragoza. Fue desmontado en 1935 y sus ladrillos rojizos se reutilizaron para construir el mercado de abastos. Tras perder su función, el edficio se remodeló y amplió en 2005 para albergar el Museo de Castejón.

El consistorio navarro tiene planes para la conservación del edificio, aunque hasta el momento no se ha podido detallar nada concreto. Y con la crisis parece que su futuro no queda nada claro, salvo que se preserve dándole el reconocimiento que se merece como uno de los monumentos ferroviarios más representativos de España.

(Imagen Ignacio Zabala)