El túnel ferroviario bajo el Bósforo que conecta el lado europeo y asiático se abrirá el 29 de octubre

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El Gobierno de Turquía ha completado con éxito la prueba del túnel ferroviario bajo el estrecho del Bósforo que conectará los lados europeo y asiático, en el primero de varios mega proyectos planificados para la ciudad de Estambul. El túnel, que medirá 13,6 kilómetros -incluyendo un túnel sumergido de 1,4 kilómetros- será el más profundo de su tipo en el mundo. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan -que este domingo realizó el primer viaje en tren a través de esta galería- ha afirmado que el proyecto ha tardado 150 años en realizarse y que conectar ‘Londres con Beijing’ servirá no sólo a aquellos de Estambul y Turquía.

La construcción del túnel comenzó en el año 2000 a través de un consorcio entre Japón y Turquía, financiado con fondos procedentes del Banco de Japón para la Cooperación Internacional (JBIC) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Este túnel es parte de un proyecto mayor denominado ‘Marmaray‘. Tendrá un coste estimado de 5.000 millones de dólares (más de 3.700 millones de euros) y que, pese a haber sufrido numerosos retrasos, ha sido programado para abrirse al público el próximo 29 de octubre, Día de la República turca.

El proyecto incluye la ampliación de las líneas ferroviarias suburbanas, que crearán una línea de 76 kilómetros para, según el Gobierno, transportar a 1,5 millones de personas diarias a través de las dos partes de Estambul. También contempla la construcción de un canal paralelo al Bósforo para facilitar el tráfico de embarcaciones, uno de los aeropuertos más grandes del mundo, el tercer puente sobre el río y una gran mezquita con vistas a la ciudad.

Además de suponer un enlace ferroviario fijo entre Europa y Asia, el proyecto Marmaray se percibe también como una forma de acabar con la legendaria congestión del tráfico en Estambul. La línea tendrá una capacidad de 75.000 viajeros por hora y dirección, y se espera que beneficie a un millón de viajeros al día.

La flota de diez automotores eléctricos, de diez y cinco coches que cubrirán los servicios Marmaray ha sido fabricados por Hyundai Rotem, con un coste de 580 millones de euros. En total, habrá 440 coches, que consisten en cajas de acero inoxidable de veintidós metros de longitud. Parte de su producción la realizará localmente Eurotem, que da nombre al negocio de participación conjunta formado por Hyundai Rotem y el fabricante turco de material rodante Tüvasas.

Fomento crea una comisión técnica para analizar y proponer mejoras en la seguridad ferroviaria

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Consecuencias de la tragedia de Santiago. El Ministerio de Fomento ha creado una comisión técnico-científica para que le asesore en materia ferroviaria cuya primera sesión será hoy a las 13.00 horas. La delegación está integrada por un presidente, diez vocales y un secretario, «profesionales de reconocido prestigio en el sector ferroviario», que incluirá a ingenieros, catedráticos e investigadores. En seis meses, presentará un informe sobre cómo mejorar la seguridad del sector, informó este domingo el Gobierno, tras la muerte de 79 personas en el descarrilamiento de un Alvia en la curva de A Grandeira.

La comisión también hará un estudio de medidas para el refuerzo y la mejora de la seguridad y de posibles propuestas de mejora para que el Ministerio de Fomento actúe en consecuencia. Los técnicos analizarán la normativa existente en el país y propondrán «medidas para el refuerzo y la mejora de la seguridad».

La creación y reunión de esta delegación se produce antes de que la ministra de Fomento, Ana Pastor, comparezca el próximo viernes en el Congreso de los Diputados, a petición propia, para informar de las actuaciones del departamento que encabeza relacionadas con el accidente ferroviario de Santiago de Compostela. Un día antes acudirán a la Cámara Baja los presidentes de Renfe y Adif, Julio Gómez-Pomar y Gonzalo Ferre, respectivamente, por el mismo motivo .

Los primeros datos de la investigación apunta al exceso de velocidad como causa de la tragedia, que costó la vida a 79 personas. Según el análisis de las cajas negras, el convoy circulaba a 179 kilómetros por hora cuando descarriló y su maquinista, que hablaba por teléfono con el revisor del tren , accionó el freno demasiado tarde.

Tras el accidente surgieron las críticas al sistema de seguridad español utilizado en esta zona que, a diferencia del europeo ERTMS (European Rail Traffic Management System), no frena automáticamente si el tren supera la velocidad permitida.

Tras la tragedia la compañía pública Adif, que gestiona la red de ferrocarril, puso «en revisión todos sus protocolos de seguridad». Dio asimismo «instrucciones a sus técnicos para revisar aquellos tramos de la red que puedan presentar características similares, en especial aquellas zonas de transición a la red convencional y en los trayectos de integración en núcleos urbanos», agregó.

También la empresa de ferrocarriles Renfe «está revisando todos sus protocolos, entre otros los de comunicación entre la cabina de conducción y los centros de gestión, personal a bordo y demás comunicaciones de servicios», aseguró.

El recuerdo a las víctimas del accidente de Santiago protagoniza la reunión de cada día 3 en Valencia

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El recuerdo a las víctimas del tren de Santiago de Compostela ha protagonizado la concentración que cada día 3 realiza la Asociación de Víctimas del Metro 3 de julio de 2006 para pedir responsabilidades y justicia por el siniestro que costó la vida a 43 personas en Valencia. «El corazón de España está con ellos pero especialmente aquí en Valencia», donde la sociedad «ha vuelto a revivir el dolor, el estupor y la indignación de hace 7 años», ha afirmado la presidenta de la Asociación, Beatriz Garrote, ante un plaza de la Virgen que ha vuelto a llenarse.

Centenares de personas se han sumado a esta concentración, en la que se han guardado cinco minutos de silencio en recuerdo de las víctimas de ambos accidentes, y se ha transmitido «el absoluto apoyo» a los afectados por el siniestro ocurrido en Santiago. Garrote ha leído un manifiesto en el que se califica de «indescriptible» la situación que están viviendo en estos momentos las víctimas del accidente del tren del pasado 24 de julio y desde la asociación valenciana creen comprenderla. Por ello, ha añadido, «deseamos acompañarlos en su dolor y ofrecer toda nuestra solidaridad», al tiempo que ha pedido «la comprensión y sensibilidad por parte del resto de la sociedad».

A su juicio, «lo que más necesitan los afectados en estos momentos es respeto a su intimidad y mucho apoyo» pero, ha destacado que «no solo en estos días, sino en los próximos meses».

Desde la Asociación han planteado que se cree «un equipo multidisciplinar de atención a las víctimas el tiempo necesario, con objeto de realizar coordinadamente las intervenciones necesarias que van a necesitar las personas afectadas, ya que muchas de las secuelas se irán manifestando a lo largo del tiempo». También han solicitado a las autoridades «que no se demoren en la investigación de las causas del accidente, que siendo un accidente tan grave, seguro que no va a deberse a una única causa; y sobre todo, que sea una investigación profunda, amplia y completa«.

Como cada día 3 desde el accidente de Metrovalencia que causó 43 muertes y 47 heridos, los familiares de las víctimas han vuelto a pedir respuestas, porque, en su opinión, lo ocurrido antes, durante y después de ese siniestro «es el ejemplo de lo que nunca un gobierno debe realizar». «Llevamos 7 años y 30 días en busca de la verdad. Verdad que el Gobierno valenciano niega, y verdad que en el año 2006 la justicia no quiso investigar», han denunciado, y esperan que la petición de la Fiscalía para que se reabra la investigación «finalice en una investigación profunda, objetiva y fiable». En este sentido, han anunciado que si se reabre la causa judicial, la asociación se personara como acusación particular para ejercer sus derechos.

La Comisión de Accidentes recomienda implantar más balizas y Renfe y Adif modifican protocolos

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Tirón de orejas. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha pedido a los gestores de infraestructuras «gestionar la implantación progresiva de balizas ASFA que controlen la velocidad de los trenes de forma que se asegure su inmediato frenado en caso de rebasar la velocidad máxima». La CIAF, órgano dependiente de Fomento y formado por expertos, ha elaborado un informe previo sobre el estudio que se le ha encomendado para esclarecer los motivos del siniestro ferrociario de Santiago. En este primer reporte la comisión pone de manifiesto dos recomendaciones para mejorar la seguridad en el transporte ferroviario y que no estaban presentes en el descarrilamiento del Alvia.

La primera de ellas insta a la señalización física a lo largo del trazado de todas las reducciones de velocidad reflejadas en el libro de ruta que portan consigo los maquinistas. Un segundo apunte indica la necesidad de dotar a todos los trenes de un sistema automático de frenado en caso de que se supere la velocidad permitida por la vía que circule.

En el caso del Alvia de Santiago el sistema Asfa Digital estaba preparado para realizar la parada de emergencia en caso de que el convoy hubiera alcanzado los 200 kilómetros por hora, aunque el límite era de 80. La precaución resultó inútil ya que la máxima velocidad fue de 195. De haber viajado a cinco kilómetros por hora más el tren se hubiera frenado de forma automática.

En paralelo, el gestor ferroviario Adif ha puesto en revisión todos sus protocolos de seguridad tras el accidente de tren de Santiago, en especial en tramos de la red similares, mientras que Renfe revisa también sus procedimientos de comunicación entre la cabina y los centros de gestión, personal de a bordo y demás comunicaciones. Estas modificaciones van en línea con las recomendaciones aportadas por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que sugiere que todas las reducciones de velocidad máxima programadas entre estaciones, a partir de un cierto rango, estén señalizadas en la vía férrea.

Desde las horas posteriores al descarrilamiento del tren Alvia el pasado 24 de julio, el Ministerio de Fomento ha asegurado que Adif ha puesto en revisión todos sus protocolos de seguridad, en especial aquellas zonas de transición a la red convencional y en los trayectos de integración en núcleos urbanos. De momento ya ha implantado las primeras medidas en la zona del accidente y está previsto que se extiendan a todos los tramos de características similares. En concreto, en el punto kilométrico 79/769 Adif instaló ayer una baliza ASFA y un cartel que limitan la velocidad a 160 kilómetros por hora, mientras que en el punto kilométrico 81/669 instaló el lunes una baliza y un cartel que limitan la velocidad a 30 kilómetros por hora. Estos avances los explicará el próximo 8 de agosto en su comparecencia en el Congreso de los Diputados el presidente de Adif, Gonzalo Ferre.

Ese mismo día está previsto que comparezca también el de Renfe, Julio Gómez-Pomar, para informar de la revisión de todos los protocolos, entre ellos los de comunicación entre la cabina de conducción y los centros de gestión, personal a bordo y demás comunicaciones de servicios. Renfe está revisando también los planes de formación y los cursos de actualización del personal, y analizando nuevas propuestas en relación con los exámenes psicofísicos del personal de conducción, así como los intervalos para su realización.

El 9 de agosto, la ministra de Fomento, Ana Pastor, comparecerá en la Cámara baja para aportar la información disponible en aras de esclarecer las causas que provocaron el descarrilamiento del tren , que ha costado la vida a 79 personas.

La catástrofe que costó la vida a 79 personas y dejó a más de 150 heridas se gestó y concretó en apenas dos minutos y diez segundos. Este fue el tiempo que transcurrió desde que el maquinista, Francisco José Garzón, recibió una llamada del revisor que viajaba a bordo del Alvia hasta que el amasijo de hierros a los que quedó reducido el convoy quedó frenado sobre la superficie de la curva de A Grandeira.

El juzgado que instruye la causa dio a conocer ayer la grabación de los instantes previos a la tragedia que realizó la caja negra de la cabina. Los sonidos registrados vienen a confirmar la principal hipótesis que se baraja sobre la causa del descarrilamiento: que una distracción del conductor le impidió reducir la velocidad del tren desde los más de 190 kilómetros hora a los que circulaba hasta los 80 que exigía el trazado donde se produjo el siniestro. Según los datos aportados por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, Garzón recibió la llamada del revisor a las 20.39 horas y 6 segundos, un diálogo que se prolongó durante un minuto y 40 segundos y finalizó solo 11 segundos antes de la salida de la vía.

La caja negra también revela que 32 segundos después de que el maquinista atendiera a la llamada se produjo un primer aviso acústico en la cabina con el que el sistema de conducción advirtió a Garzón de que debía reducir la velocidad de la marcha, pero que este no atendió al estar conversando por el móvil. El segundo mensaje recordando la necesidad de reducir la velocidad llegó diez segundos antes del descarrilamiento y con el tren aún a 195 kilómetros por hora. A este sí respondió el maquinista pero ya era demasiado tarde. Los intentos de Garzón por frenar el convoy, el último activando el sistema de emergencia cuando el descarrilamiento ya se había producido, fueron en vano. El último apunte del informe entregado al juez Luis Aláez sobre el contenido de la caja negra señala que a los 20.41 horas y 16 segundos finalizó el sonido de arrastre del tren .

En su declaración de ayer ante el juez instructor el revisor, Antonio Martín, reconoció ser el autor de la llamada que supuestamente originó la distracción del maquinista. Martín, que aseguró que en ningún momento se había sentido culpable de nada, indicó que la conversación que él inició finalizó antes del descarrilamiento como, dijo, avala el hecho de que no perdiera el móvil pese el impacto que su coche sufrió a causa del accidente porque le tenía guardado en el bolsillo. Sobre por qué no aludió a dicha llamada durante su declaración ante la Policía, el revisor justificó que en ese momento aún se encontraba afectado por las imágenes del accidente, que no podía recordar muchas de las cosas que acontecieron antes y después del mismo y, por último, que tampoco consideró que pudiera tratarse de un hecho trascendental.

FGC altera el servicio de cuatro de sus líneas hasta septiembre tras un nuevo descarrilamiento

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¿Exceso de celo? ¿Medidas razonables? Ferrocarriles de la Generalitat de Cataluña (FGC) ha anunciado que las líneas S1 (Terrassa), S2 (Sabadell), L6 (Reina Elisenda) y L7 (Avinguda Tibidabo) mantendrán alterados sus recorridos habituales durante el mes de agosto para renovar parte de la infraestructura, solucionando así «definitivamente» la avería que este jueves ha hecho descarrilar levemente un tren a su entrada a Plaza Catalunya.

La compañía ha explicado que los convoys de las líneas S1 y S2 pararán en todas las estaciones de su recorrido y circularán con un intervalo de seis minutos entre Plaza Catalunya y Sant Cugat. Entre Sant Cugat y Terrassa o Sabadell, el intervalo será de doce minutos durante la primera y la última semana de agosto, y de 15 minutos en la segunda y tercera.

Por su parte, los trenes de la L6 y la L7 realizarán un servicio de trenes lanzadora entre las estaciones de Sarrià y Reina Elisenda, y Gràcia y Avinguda Tibidabo, respectivamente, ambas con una frecuencia de seis minutos.

Además de para solucionar la avería, estas alteraciones permitirán a FGC elaborar un análisis para que los técnicos de la compañía puedan identificar cuáles han sido las circunstancias por las que se ha repetido el mismo incidente por tercera vez.

Un tren de la S1 de FGC ha sufrido a las 9.03 horas de este jueves un pequeño descarrilamiento tras remontar una de las ruedas en Plaza Catalunya, sin que haya habido heridos entre ninguno de los 300 pasajeros que viajaban en el convoy. Según ha informado la compañía, una de las ruedas del tren ha remontado la vía cuando iba a poca velocidad, y los viajeros han podido salir del convoy sin problemas.

La mayoría de estas personas han sido evacuadas directamente por el andén, mientras que las 30 que viajaban en el coche que ha sufrido la remontada lo han hecho por la vía, acompañadas por el maquinista. Durante unos 20 minutos se ha interrumpido la circulación de todas las líneas del Metro del Vallès entre las estaciones de Plaça Catalunya y Sarrià.

Este es el tercer incidente que sufre un tren de FGC en el mismo punto; el primero fue el pasado 19 de julio, y durante las últimas dos semanas la compañía ha realizado trabajos para solventar los problemas y dos empresas han certificado que el funcionamiento de la pieza que provocaba las incidencias era «correcta».

Los trenes de FGC han circulado durante este periodo a la mitad de la velocidad permitida en ese tramo de entrada a la estación.

Renfe se moviliza en el exterior para explicar que el accidente de Santiago no afecta al AVE

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La Alta Velocidad española es segura. Y ahora hay que atajar cualquier duda, máxime en el exterior. El presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar, ha afirmado que ya se han emprendido acciones a través de las embajadas españolas y de los servicios comerciales para explicar que el accidente de tren de Santiago de Compostela no ha sido un siniestro de la alta velocidad española. Gómez-Pomar ha indicado que ha habido una reunión de coordinación entre las empresas españolas presentes en el consorcio que va a presentar una oferta para construir el tren de alta velocidad en Brasil presidida por la ministra de Fomento, Ana Pastor. «Evidentemente nos preocupa explicar fuera de España que esto no es un accidente de alta velocidad y nos preocupa en Brasil y en aquellos otros países donde España y las empresas españolas tienen intereses ferroviarios«, ha dicho.

El presidente de Renfe ha avanzado que «muy previsiblemente» en los próximos días se producirán visitas para explicar a las autoridades de los distintos países «los términos de lo que ha sucedido e insistir en que es un accidente que ha ocurrido en una vía convencional».

Entre las medidas emprendidas, ha señalado que ya se ha realizado una acción a través de las embajadas españolas y de los servicios comerciales en el exterior con cartas de Renfe, de Adif y del resto de empresas que están en el consorcio para dar cuenta de la situación.

Según ha recordado, el tren involucrado en el accidente funciona con tracción eléctrica y diesel y la línea cuenta con tramos electrificados con tensiones que no son las que utiliza la alta velocidad. «En definitiva, no estamos hablando de una línea de alta velocidad hasta que, esperemos que en 2018, toda la conexión entre Madrid y Galicia pueda discurrir por vías» de AVE, ha remarcado.

Las autoridades brasileñas estudian las explicaciones de Renfe sobre el accidente para decidir si autorizan la puja del consorcio español en la subasta de la que será la primera línea de alta velocidad del país. Según los pliegos de la Agencia Nacional brasileña de Transportes Terrestres (ANTT), el consorcio licitante debe presentar un documento denominado «Modelo 15» en el que se tiene que acreditar que la empresa operadora del tren «no ha participado de la operación de cualquier sistema de TAV (alta velocidad) donde hubiese ocurrido un accidente fatal» en un periodo de 5 años.

El presidente de la estatal Empresa de Planificación y Logística (EPL), Bernardo Figueiredo, en declaraciones a los periodistas ha señalado que si son ciertas las explicaciones de Renfe, el accidente, en el que han fallecido 79 personas, «no haría inviable» la participación española en la licitación del tren que unirá Río de Janeiro y Sao Paulo.

El proyecto del tren de alta velocidad Río-Sao Paulo-Campinhas, el primero de América Latina, tendrá una longitud de 511 kilómetros, y se calcula que exigirá inversiones por cerca de 13.000 millones de euros (unos 17.177 millones de dólares).

El maquinista del Alvia accidentado hablaba por teléfono con el interventor cuando volcó

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Informacióm modificada a las 23.45 horas ante nuevos datos.. El maquinista del Alvia en el que fallecieron 79 personas y 150 resultaron heridas hablaba por el móvil con el interventor de Renfe que viajaba en el tren. La grabación de la cabina que quedó registrada en la caja negra reveló que Francisco José Garzón recibió una llamada los instantes previos al accidente aunque no llegó a identificar quién se encontraba al otro lado del teléfono más allá de que, según el contenido de la conversación, era un empleado de Renfe con el que trató aspectos del trayecto.

El conductor, imputado por 79 cargos de homicidio involuntario, acudió a declarar de forma voluntaria junto a su abogada ante el juez instructor Luis Aláez para desvelar la identidad de su interlocutor. Se trata, aseguró, de Antonio Martín, el interventor de la empresa ferroviaria que viajaba en el convoy y que resultó herido leve en el siniestro. Este llamó al maquinista para consultar la vía por la que el tren accedería a la estación de Pontedeume, parada intermedia entre Santiago y Ferrol.

Según el ruido de fondo que se escucha en la grabación extraída de la caja negra, Garzón habría incluso consultado «un plano o algún documento similar» para responder a las cuestiones que le formuló el revisor. Aunque según afirmó el maquinista la llamada concluyó segundos antes del accidente, sí habría durado lo suficiente para distraerle y que no advirtiera que debía reducir la marcha del convoy en 110 en kilómetros por hora antes de afrontar la curva de A Grandeira. El tren acometió el tramo del descarrilamiento a 153 kilómetros por hora después de que el maquinista, ya consciente de la situación, accionara los frenos cuando viajaba a 192. No fue suficiente para superar un giro cuyo límite está establecido en 80 kilómetros por hora.

En su primera declaración, realizada el pasado domingo, Garzón no aludió a la llamada recibida, algo que sí ha reconocido ahora después de que la caja negra confirmara que existió. El revisor, quien también ha prestado declaración, también ocultó a la Policía la existencia de la conversación telefónica entre ambos.

Tras la nueva declaración de Garzón, el juez Aláez solicitó a dos compañías telefónicas información sobre los dos móviles que portaba consigo el imputado, el personal, en el que no se ha detectado actividad previa al accidente, y el corporativo, por el que supuestamente habló con el revisor y que se extravió en el accidente. En concreto quiere conocer las llamadas entrantes, salientes o mensajes que registraron las dos líneas.

El uso del móvil en ruta es algo muy restringido -«casi prohibido»-, salvo situaciones excepcionales, según declaró el secretario general del sindicato de maquinistas, Juan Jesús García Fraile, quien sin embargo añadió que la llamada de un revisor que viaja en el tren sí puede ser motivo para responder. «El interventor puede llamar por muchos motivos: por una persona a la que le ha pasado algo, porque ha visto algo anómalo en el tren o por muchos otros motivos», apuntó García Fraile.

El 24 de julio a las 20.42 horas (18.42 GMT), el convoy procedente de Madrid con más de 250 personas a bordo había descarrilado en una curva peligrosa a 4 kilómetros de la estación de Santiago, una zona donde la línea, de alta velocidad hasta ese momento, se transforma en vía convencional y la velocidad se limita a 80 kilómetros por hora.

«En el momento de la salida de vía, el tren circulaba a 153 kilómetros por hora«, informó el Tribunal Superior de Justicia de Galicia tras analizar el contenido de las cajas negras. «En los kilómetros previos al momento del descarrilamiento» el convoy circulaba a 192 kilómetros por hora, precisó, asegurando que «segundos antes del accidente se activó un freno».

La hipótesis de un exceso de velocidad había sido la privilegiada hasta ahora por los investigadores de esta tragedia que ha conmocionado al país.

El maquinista Francisco José Garzón Amo, un experimentado profesional de 52 años, ya había reconocido ante el juez el domingo circular a una velocidad muy superior a la permitida. Imputado de «homicidio por imprudencia», el conductor habría afirmado que, pese a haber realizado en 60 ocasiones ese recorrido, se había despistado y cuando comenzó a frenar era demasiado tarde.

«Del audio almacenado en las cajas negras se ha podido saber que el maquinista estaba hablando por teléfono con personal de Renfe«, la compañía de ferrocarril española, aparentemente con un controlador, explicó el tribunal. Posteriormente, se ha aclarado que hablaba con el interventor que tamnién viajaba en el Alvia accidentado.

El accidente se produjo en una línea de alta velocidad utilizada también por trenes convencionales que no está equipada con un sistema de frenado automático en caso de exceso de velocidad. Justo donde se produjo el siniestro, el tren abandona una larga recta de decenas de kilómetros a una velocidad máxima de 220 kilómetros a la hora para entrar en esta peligrosa curva. Según un responsable sindical, el propio Garzón había alertado a sus superiores de la insuficiencia de seguridad en este tramo.

Garzón «había afirmado que es increíble que no se controle la velocidad en ese lugar, que no se puede pasar de 200 kilómetros a la hora a 80 directamente, sin ninguna supervisión mediante ningún sistema de seguridad», declaró a la AFP Rafael Rico, portavoz del sindicato de maquinistas Semaf de Galicia.

«Los maquinistas lo saben y él mismo lo había dicho a su superior, que no era posible aceptar algo así. El día después del accidente nos lo dijo, cuando estaba en el hospital. Dijo que era un lugar en que todo el mundo sabía que era díficil circular«, agregó.

Según la compañía pública Adif, gestora de la red, en la zona del accidente, debido al cambio de velocidad máxima autorizada, en ese tramo el sistema de seguridad pasa del europeo ERTMS (European Rail Traffic Management System) al español ASFA (Anuncio de Señales y Frenado Automatico), que no frena automáticamente.

A raíz del siniestro, la seguridad de las vías españolas está siendo comprobada. Tanto Renfe como Adif aseguran que revisarán sus protocoles de seguridad.

«Tras el accidente, el protocolo que se suele hacer es comprobar que todo funciona correctamente», explicó una portavoz de Adif . Paralelamente, la ministra española de Fomento, Ana Pastor, y los presidentes de Adif y Renfe, Gonzalo Ferre y Julio Gómez-Pomar, pidieron comparecer ante los diputados para informar sobre el accidente.

El martes 66 heridos seguían hospitalizados, 15 de ellos en estado crítico, incluido un menor.

FCC logra un megacontrato de 6.000 millones de euros para construir el metro saudí de Riad

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Un consorcio que lidera FCC, la empresa de construcción y servicios ciudadanos controlada por Esther Koplowitz, ha logrado un supercontrato en Arabia Saudí. La empresa española (ha formado sociedad para este proyecto con la coreana Samsung, la francesa Alstom, la holandesa Strukton, Freyssinet Saudi Arabia, la españolal Typsa y la francesa Setec) ha obtenido la adjudicación de uno de los tres lotes para la construcción del metro de Riad (capital de Arabia Saudí) por un valor de 6.070 millones de euros. El plazo de ejecución es de cinco años. La bolsa aprobó la consecución del contrato internacional con una subida del 5,7%. El contrato no puede llegar en mejor momento para la compañía, que en marzo de este año puso en marcha un plan estratégico 2013-2015 con el que pretende reducir el endeudamiento y mejorar la rentabilidad.

La construcción del metro de Riad tiene un presupuesto global de 16.300 millones de euros; representa dos veces y media lo que va a costar el tren de alta veñocidad Medina-La Meca. La ciudad de Riad tiene en la actualidad 5,7 millones de habitantes y proyecta alcanzar los 8,3 millones en 2030. Cada día se producen 7,4 millones de desplazamientos, de los cuales sólo el 2% se realiza en transporte público, con lo que el metro permitirá reducir la congestión de tráfico.

El metro de Riad es el más grande del mundo en proyecto actualmente, con 176 kilómetros de longitud. El consorcio liderado por FCC construirá las líneas 4 (naranja), 5 (amarilla) y 6 (púrpura), con 25 estaciones (elevadas, de superficie, subterráneas e intercambiadores). Hará un total de 64,6 kilómetros de vías de metro, 29,8 kilómetros de viaductos, 26,6 kilómetros de vías subterráneas y 8,2 kilómetros de vías de superficie. Los trenes irán sin conductor, tendrán dos coches y serán suministrados por Alstom.

Las obras comenzarán en el primer trimestre de 2014. El proceso de adjudicación comenzó en julio pasado y se presentaron 37 consorcios. El proyecto del metro de Riad consta de tres lotes: además del de FCC, hay otro lote para la construcción de dos líneas que suman 63,3 kilómetros por un valor de 7.119 millones de euros, que ha sido adjudicado al consorcio liderado por la estadounidense Betchel; el grupo encabezado por la italiana Ansaldo se ha hecho con el contrato de otra línea del metro de 40,7 kilómetros de longitud y un presupuesto de 3.982 millones de euros, al cambio actual.

El vicepresidente y consejero delegado de FCC, Juan Béjar, crre que ha sido «determinante» para conseguir la licitación «la reputación internacional de las empresas españolas de infraestructuras y específicamente de FCC». Béjar destacó que este contrato se enmarca en la nueva estrategia internacional de la compañía en su área de construcción, «centrada en infraestructuras y países en los que mejor podemos poner en valor las capacidades de nuestra empresa». Una estrategia que incluye desinversiones y clarificar apuestas que no han resultado nada rentables. Alpine, la filial europea de construcción de FCC, presentó concurso voluntario de acreedores en junio con una deuda de 625 millones de euros por el «deterioro continuado en su situación operativa».

FCC quiere rebajar su deuda en en 2.700 millones hasta los 5.200 millones de euros en 2015 mediante la desinversión en activos no estratégicos por 2.200 millones. Y aumentar el ebitda hasta los 1.200 millones desde los 753 de 2012. Para ello se concentrará en los mercados internacionales más rentables (como Arabia Saudí) y en los negocios estratégicos (medioambiente, infraestructuras y gestión del agua).

(Fuente Colpisa)

El maquinista del Alvia accidentado en Santiago, en libertad con cargos, admite que se despistó

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Un despiste. El maquinista del Alvia 151 accidente cerca de la estación de Santiago, Francisco José Garzón, admitió ante el juez que se despistó y no sabia en qué punto de la vía se encontraba aunque quedó en libertad con cargos tras permanecer tres días detenido por la Policía. Lo hizo tras responder a las preguntas del titular del Juzgado de Instrucción Número 3 de Santiago, Luis Aláez, encargado de investigar lo ocurrido la fatídica noche del miércoles en la curva de A Grandeira, cuando el tren que manejaba se salió de la vía y segó la vida de 79 personas. Sobre el maquinista pesa la acusación de homicidio imprudente formulada por la Policía. Según afirmó el sábado el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, existen «indicios racionales» de su presunta temeridad al conducir el tren al doble de la velocidad permitida. Hasta última hora de la tarde de ayer el juez había mantenido la imputación del maquinista aunque sin atribuirle un delito concreto.

El maquinista, con la mirada oculta tras unas gafas de sol y la cabeza enfocada al suelo, llegó al Juzgado a media tarde de ayer esposado y vistiendo camisa azul y tejanos. En la parte superior de su cabeza se podía observar la marca de la herida que sufrió durante el descarrilamiento.

En torno a las 19.30 horas, el juez Aláez entregó el atestado policial, que incluye todas las diligencias, tomas de declaraciones y pruebas periciales recabadas hasta el momento. Todas ellas apuntan a un error humano como causa del terrible accidente. Tras un espacio de 20 minutos para que las partes pudieran estudiar el atestado, el magistrado inició sus preguntas. Durante los tres días que permaneció arrestado, dos de ellos ingresado en el hospital convaleciente de sus heridas, Garzón se acogió a su derecho a no declarar ante la Policía, una decisión que adoptó por recomendación de su abogado. El maquinista sí accedió a responder a las preguntas que le formuló el magistrado. No quiso en cambio contestar a las cuestiones planteadas por las acusaciones.

La declaración de Garzón se prolongó hasta las diez de la noche y a su conclusión el magistrado se inclinó por no enviarlo a prisión. En cualquier caso, como medidas cautelares el instructor le impuso la retirada del pasaporte, la prohibición de salir de España y la obligación de presentarse cada semana en el juzgado. Además, le inhabilitó provisionalmente para conducir cualquier tipo de trenes.

Renfe confirmó que se personará en la causa abierta, con la finalidad de estar presente en la declaración ante el juez y conocer cómo evoluciona la instrucción.

En contra de Garzón pesan las conversaciones que mantuvo tras el descarrilamiento, en las que reconoció que circulaba a 190 kilómetros por hora en lugar de los 80 permitidos o que si había muertos estos recaerían sobre su conciencia. La prueba principal es, sin embargo, la caja negra, que una vez abierta dará a conocer la velocidad a la que circulaba el convoy. Desde el miércoles permanece bajo custodia policial, aunque se ha postergado su apertura hasta que concluyese la identificación de los cadáveres. En las próximas horas se espera la llegada a Santiago de un técnico especializado en extraer su contenido.

En paralelo, la Policía investiga la actividad de los dos móviles que llevaba consigo Garzón para comprobar si los estaba usando antes del accidente. En caso de que así sea esta podría haber sido la causa de la supuesta distracción por la que el maquinista no habría frenado la velocidad del Alvia a tiempo.

Aunque la investigación policial se centra en el error humano como causa del accidente, desde el Ministerio del Interior se aseguró que no se descartará ninguna hipótesis como causa del siniestro. Esto incluye la posibilidad de que los sistemas de control que guiaban el convoy y que no habrían frenado el tren antes de llegar a la curva.

Fernando Garzón, tío del maquinista, ha asegurado que «parece que solo hay un culpable, pero tiene que haber más, es evidente». En escuetas declaraciones, el tío del maquinista, ha dicho encontrarse «mal» ante un suceso que ha calificado de «muy triste». «No puedo decir más. Es todo, no puede decir nada más», ha respondido Fernando Garzón , residente en la barriada toledana de Santa María de Benquerencia, al ser preguntado por si había mantenido algún contacto con su sobrino.

Fuentes próximas al tío del maquinista han explicado que «apenas habla» y que se encuentra muy triste por la situación. Las mismas fuentes han añadido que se trata de un tema muy delicado y que quieren mantenerse al margen.

(Fuente Colpisa)

Heredero del ‘viejo Hullero’, el Transcantábrico es hoy lujo sobre la vía, tras 30 años de rodadura

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El ‘viejo Hullero’ es hoy el tren más lujoso del mundo, como así fue reconocido en 2012 por una prestigiosa asociación de agencias de viajes. Nació con voluntad de imitar al mítico ‘Orient Expres´ y de situarse en un alto nivel, pero el tiempo y el servicio lo han puesto en lo más alto. Después de treinta años de rodadura ininterrumpida en las vías del Norte, el ‘Transcantábrico’ es hoy un clásico dentro del turismo de lujo. Un hotel rodante de siete estrellas.

Aquel tren, que se bautizó hace tres décadas con el nombre de ‘Transcantábrico’, porque va rastreando el mar que baña esos parajes, transporta hoy turistas que buscan impregnarse del verde de las tierras de montaña, embeberse de cultura y arte milenario, degustar placeres gastronómicos y, por qué no, disfrutar de la esencia ferroviaria de los míticos ‘Orient Express’ y ‘The Blue Train’.

Dicen que fue el escritor Juan Pedro Aparicio quien tuvo la feliz idea de bautizar como el ‘Transcantábrico’ aquel clásico de las vías, conocido entonces como ‘El Hullero’, nacido para transportar el carbón extraído de los montes leoneses a la poderosa metalurgia vizcaína y que conectaba los pueblos de uno y otro lado en perfecta comunión. El novelista leonés se embarcó en 1982 en aquel viejo pero pragmático tren y narró el acontecer diario de un viaje cualquiera en el trayecto Bilbao-León. Un año más tarde. Feve recogió la idea y decidió poner el mismo nombre a su primer convoy turístico para recorrer esas vías del Norte, testigo del paso ininterrumpido de trenes desde principios de siglo. El viaje inaugural se realizó el 26 de julio de 1983. El tren recorre el trayecto La Robla-Cistierna y vuelta. En la capital leonesa, se dieron cita las autoridades para celebrar el evento y saludar una iniciativa que había dejado sorprendidos a propios y extraños. Acto seguido, tuvo lugar el primer viaje con pasajeros entre León y Ferrol, quedando así fijada la ruta ya tradicional vinculada a dos caminos de peregrinos jacobeos: atravesar el norte de Castilla y León, y desvío a Bilbao, donde se iniciaba el recorrido por toda la Cornisa Cantábrica hasta llegar a su destino final, en Galicia.

Los pasajeros gozan ahora de un auténtico paraíso del sibaritismo de cinco estrellas, en un convoy compuesto por siete coches cama, cuatro coches salón y un coche cocina. Una docena de unidades que albergan, en las zonas comunes, un atractivo salón panorámico complementado con televisores, videoteca y biblioteca, y un salón comedor y salón de té en los que degustar la más selecta gastronomía de cada zona que se recorre desde el desayuno a la cena o desde el aperitivo a la sobremesa, además de un salón pub donde festejar cada noche. Se trata de pasar una semana recorriendo los 575 kilómetros que separan San Sebastián de Santiago de Compostela.

Este tren recoge la herencia de los lujosos convoyes que en el primer cuarto de siglo recorrían la cornisa cantábrica, especialmente los que circulaban entre Bilbao y San Sebastián. Corría la década de 1920 cuando la Compañía de los Ferrocarriles Vascongados encargó a la empresa británica The Leeds Forges la construcción de siete coches metálicos de primera clase y cinco coches Pullman. Estas joyas ferroviarias estaban destinadas a la línea Bilbao-San Sebastián, que se estaba electrificando en aquella misma época. Sesenta años después, Feve decide comprar los ‘Pullman’ y acomete su remodelación para que sirvan de acogedores salones de su flamante tren..

Dos décadas sobre la vía y la presencia en todos los congresos turísticos internacionales han puesto el tren estrella de Feve en la órbita de las mejores agencias. Pretendía evocar el ambiente de exotismo y calidad de trenes míticos como el ‘Orient Express’ y llega a su madurez con una cosecha de premios nacionales e internacionales que le permiten entrar en 2009 en la lista de los 25 mejores viajes en tren del mundo que elabora la Society International Railway Travelers (IRT). Este selecto club incluye los míticos ‘Shangri-La Express’ (China), ‘Blue Train’ (Sudáfrica), ‘Palace on Wheels’ (India) y ‘Royal Scotsman’ (Escocia). Recientemente, el buque insignia de Feve en su versión de lujo ha sido reconocido como el tren turístico «más lujoso del mundo» junto con ‘The Blue Train’, un galardón unánime de viajeros y profesionales .

Tanto la decoración de los interiores como el recorrido con sus excursiones anexas y la elección de restaurantes se han ido mejorando hasta conseguir el nivel de calidad capaz de posicionar al ‘Transcantábrico’ en la mayoría de los mercados internacionales. El equipo, compuesto por unas ocho personas, también se ha ido puliendo, en función de la necesidad de personalizar un servicio cuya consigna es ‘No existe un no por respuesta’, porque, como comenta José Antonio Rodríguez, «sin ellos no dejaría de ser un montón de hierros que circulan por la vía». «Lo más sencillo es el tren; la complejidad reside en atender al pasaje y hacer que todo el mundo satisfaga a placer sus necesidades».

Mientras, el heredero del viejo hullero, con el que solo comparte el pasado y la vía, va cumpliendo las temporadas, hasta llegar a estos treinta años de vida. Con el único propósito de rendir el recorrido. Porque, como relata en su poema el nobel griego Constantino Petrou Cavafis, «lo importante no es tanto llegar a Ítaca como disfrutar del viaje».