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El proyecto ‘Marmaray’ inaugurado ayer acorta el tiempo de viaje entre Europa y Asia a cuatro minutos

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El sueño de ‘Marmaray’ es ya real. Turquía inauguró este martes a bombo y platillo, coincidiendo con el 90º aniversario de la República, un túnel ferroviario bajo el Bósforo que une Asia con Europa, un proyecto de un costo de unos 3.000 millones de euros. Tras nueve años de espera, el ‘Marmaray’, un túnel de 14 kilómetros con una parte sumergida de 1.400 metros, conectará ambos continentes bajo el Bósforo, joya de la principal metrópolis turca. El túnel pretende agilizar el tráfico intercontinental que a diario realizan millones de personas de Estambul.

“Marmaray, que fue un sueño durante 150 años, se ha vuelto realidad”, dijo el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, durante una ceremonia oficial, ante miles de personas que lo aclamaban. ‘Marmaray’ figura entre los ‘megaproyectos’ urbanos de Erdogan, exalcalde de Estambul. Estos controvertidos proyectos alimentaron las protestas contra el gobierno en junio pasado. La inauguración coincide con el 90º aniversario de la República Turca, fundada por Mustafa Kemal Atatürk. “A partir de hoy acortamos el tiempo de viaje entre dos continentes a cuatro minutos“, dijo Erdogan en su discurso oficial de inauguración poco antes de partir el primer tren. “Marmaray es un proyecto que quedará escrito con letras de oro en la historia”, aseveró el primer ministro, de orientación islamista moderada.

El primer ministro turco estaba acompañado por el presidente del gobierno japonés, Shinzo Abe, principal financiero de este túnel, que tendrá un costo de unos 3.000 millones de euros. También acudieron el jefe de Gobierno de Rumanía, Victor Ponta, y la ministra española de Fomento, Ana Pastor.

El túnel no sólo servirá para trenes de cercanías, que transportarán al día hasta 1,5 millones de viajeros en Estambul, sino que también tendrá una vía para los convoyes de larga distancia que pasen de Europa a Asia. En un primer momento, sólo se usará la conexión ferroviaria, pero se espera que a partir del año 2015 se abran también los carriles al tráfico de coches.

Tras cortar la cinta, las autoridades de honor bajaron a la estación y realizaron el primer viaje desde esta parada hasta la de Yenikapi en el lado europeo. A partir del miércoles por la mañana, informaron los empleados de la red ferroviaria, el trayecto estará abierto al público y será gratis durante los primeros 15 días. El tramo inaugurado ayer tiene una longitud de 13,6 kilómetros, con 1,4 kilómetros bajo suelo marino, a 60 metros bajo la superficie del mar. Los trenes de cercanías tienen capacidad para transportar todos los días hasta un millón de pasajeros, lo que se espera que descongestionará el ahora siempre denso tráfico de Estambul.

La idea de construir un túnel bajo el estrecho del Bósforo fue planteada por primera vez en 1860 por un sultán otomano, Abdulmedjid. Sin embargo, por razones técnicas y falta de fondos, hasta ahora no se había materializado. En los años 1990 volvió a ser relanzado este proyecto por la explosión demográfica de Estambul, cuya población se ha duplicado desde 1998 y supera ya los 15 millones de habitantes.

Con el apoyo financiero del Banco de Japón para la Cooperación Internacional (735 millones de euros) y del Banco Europeo de Inversiones (BEI), la construcción del túnel pudo comenzar en 2004, gracias a un consorcio entre Japón y Turquía. La obra, que iba a durar cuatro años, estuvo interrumpida durante mucho tiempo por el hallazgo de una serie de tesoros arqueológicos.

La constructora española OHL lideró el consorcio que logró el contrato para desarrollar la conexión de las líneas férreas que unirán los lados europeo y asiático de la metrópolis en el Bósforo. La conexión de las líneas férreas, realizada en un 70% por los españoles, se valora en 932,8 millones de euros, mientras que la construcción de todo el proyecto ‘Marmaray’ ha costado unos 3.400 millones de euros. Aparte de OHL, participan en la obra la también española Dimetronic (ahora parte del grupo alemán Siemens) y el consorcio turco-japonés TGN.

El túnel, un doble tubo sumergido a más de 50 metros bajo el lecho del Bósforo, está concluido y concebido para resistir a terremotos de hasta 9 grados en esta región que registra una fuerte actividad sísmica. Las autoridades esperan que esta obra, que estará conectada a 75 kilómetros de vías de tren nuevas, ponga fin al calvario que viven más de 2 millones de estambuliotas que cada día atraviesan el Bósforo por dos puentes que están siempre congestionados.

Pero algunos especialistas dudan del alcance del proyecto, pese a que el túnel ha generado menos críticas que el futuro tercer aeropuerto de la ciudad, el canal de 45 kilómetros paralelo al Bósforo o el tercer puente en el estrecho, proyectos “faraónicos” denunciados como pruebas del autoritarismo del gobierno islamoconservador y de su inclinación mercantilista durante las protestas de junio. El proyecto no estará operativo al 100% inmediatamente. Todavía se necesitarán varios años para que la obra esté totalmente concluida. “El tramo en servicio es muy limitado. Todo ha sido aplazado para más tarde”, lamentó Tayfun Kahraman, presidente de la Cámara de Urbanistas de Estambul.

Desde hace días, las cadenas de televisión emiten anuncios publicitarios elogiando este proyecto gubernamental. “Era un sueño que se ha hecho realidad” proclaman los anuncios que tienen como actor principal a Erdogan.

Los detractores acusan al primer ministro de haber precipitado la inauguración este martes para poder presentarlo como un logro en las elecciones municipales previstas en marzo de 2014. La Cámara de Ingenieros y Arquitectos (TMMOB) incluso ha aconsejado a los turcos que no utilicen esta vía “por razones de seguridad”, algo que refuta el alcalde de Estambul, Kadir Topbas, que jura que ‘Marmaray’ es seguro.

(Imagen Daily News)

El túnel ferroviario bajo el Bósforo que conecta el lado europeo y asiático se abrirá el 29 de octubre

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El Gobierno de Turquía ha completado con éxito la prueba del túnel ferroviario bajo el estrecho del Bósforo que conectará los lados europeo y asiático, en el primero de varios mega proyectos planificados para la ciudad de Estambul. El túnel, que medirá 13,6 kilómetros -incluyendo un túnel sumergido de 1,4 kilómetros- será el más profundo de su tipo en el mundo. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan -que este domingo realizó el primer viaje en tren a través de esta galería- ha afirmado que el proyecto ha tardado 150 años en realizarse y que conectar ‘Londres con Beijing’ servirá no sólo a aquellos de Estambul y Turquía.

La construcción del túnel comenzó en el año 2000 a través de un consorcio entre Japón y Turquía, financiado con fondos procedentes del Banco de Japón para la Cooperación Internacional (JBIC) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Este túnel es parte de un proyecto mayor denominado ‘Marmaray‘. Tendrá un coste estimado de 5.000 millones de dólares (más de 3.700 millones de euros) y que, pese a haber sufrido numerosos retrasos, ha sido programado para abrirse al público el próximo 29 de octubre, Día de la República turca.

El proyecto incluye la ampliación de las líneas ferroviarias suburbanas, que crearán una línea de 76 kilómetros para, según el Gobierno, transportar a 1,5 millones de personas diarias a través de las dos partes de Estambul. También contempla la construcción de un canal paralelo al Bósforo para facilitar el tráfico de embarcaciones, uno de los aeropuertos más grandes del mundo, el tercer puente sobre el río y una gran mezquita con vistas a la ciudad.

Además de suponer un enlace ferroviario fijo entre Europa y Asia, el proyecto Marmaray se percibe también como una forma de acabar con la legendaria congestión del tráfico en Estambul. La línea tendrá una capacidad de 75.000 viajeros por hora y dirección, y se espera que beneficie a un millón de viajeros al día.

La flota de diez automotores eléctricos, de diez y cinco coches que cubrirán los servicios Marmaray ha sido fabricados por Hyundai Rotem, con un coste de 580 millones de euros. En total, habrá 440 coches, que consisten en cajas de acero inoxidable de veintidós metros de longitud. Parte de su producción la realizará localmente Eurotem, que da nombre al negocio de participación conjunta formado por Hyundai Rotem y el fabricante turco de material rodante Tüvasas.

Los accesos al túnel bajo el estrecho del Bósforo, que unirá Turquía y Europa, en manos de OHL

Un macrocontrato a la vista. Y en tiempos de crisis. OHL se ha adjudicado por un importe de 932 millones de euros la construcción de los accesos ferroviarios del túnel que se construye bajo el estrecho del Bósforo para unir Turquía y Europa. Se trata de uno de los contratos de mayor volumen económico logrados por la compañía, con el que además refuerza su internacionalización y consolida su presencia en el mercado turco, donde ya construyó el primer tramo del tren de alta velocidad entre Ankara y Estambul.

El proyecto consiste en la construcción bajo el mar de dos túneles ferroviarios que unirán ambos lados del estrecho del Bósforo con el fin de conectar por tren Europa y Asia, según detalló Villar Mir. “Será la primera línea ferroviaria que una dos continentes y la obra ferroviaria de mayor envergadura ejecutada nunca por una constructora española”, destacó el presidente y accionista de control de OHL en un encuentro con la prensa. La compañía de construcción y servicios controla el 70% del consorcio a través del que ha conseguido este ‘macroproyecto’, que completa Dimetronic.

El plazo de ejecución de la obra es de tres años, dado que Turquía quiere que la puesta en circulación de trenes entre ambos continentes constituya el “hito” de la celebración del noventa aniversario de la República turca el 29 de octubre de 2013. El proyecto abarca la construcción de un línea ferroviaria de tres vías que permita la ciculación de trenes de cercanías, alta velocidad y mercancías, y su posterior matenimiento durante dos años.

El contrato incluye las labores de diseño, sustitución completa de las vías existentes y su reposición con tres nuevas vías en 63 kilómetros del total de 77 kilómetros que integran el proyecto. Además, el consorcio de OHL deberá renovar y edificar 36 estaciones, y construir 130 estructuras y dos centros de operación y control, además de cocheras, talleres, así como la renovación de todos los sismetas electromácnicos (suministro de energía, catenaria, señalización, telecomunicaciones y sistemas de ‘tiketing’).

La idea de unir Eurpa y Asia por un túnel no es nueva porque ya hace 150 años se hablaba de conectar ambos continentes bajo el agua que sirviera al ferrocarril para conseguir ese deseo. Y de eso trata este plan que persigue la construcción de un túnel ferroviario submarino que cruzará el estrecho del Bósforo y unirá la parte europea y la asiática de la ciudad de Estambul. Su inauguración está prevista para 2013. El plan se ha denominado con el nombre de Marmaray.

El túnel tendrá una longitud de 13.6 kilómetros, de los cuales 1.4 kilómetros serán submarinos (formado por once segmentos prefabricados y ensamblados de unos 135 metros de longitud y 18.000 toneladas de peso, a prueba de terremotos), y conectará Yenikapı (en la parte europea) con Sögütlüçesme (en la parte asiática), con paradas intermedias en Sirkeci y en Üsküdar. Cuando las obras finalicen, será el túnel más profundo del mundo, al situarse a 56 metros de profundidad.

Además de suponer un enlace ferroviario fijo entre Europa y Asia, el proyecto Marmaray se percibe también como una forma de acabar con la legendaria congestión del tráfico en Estambul. La línea tendrá una capacidad de 75.000 viajeros por hora y dirección, y se espera que beneficie a un millón de viajeros al día.