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Darío de Regoyos, el pintor del tren

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Darío de Regoyos (1857-1913) ha sido uno de los pintores más entusiastas del ferrocarril. De los españoles, es quizá quien mayor número de veces pintó el paso del tren por los paisajes y ciudades de la península ibérica. El tren es protagonista de varias de sus obras, imprimiendo sentimientos y significados que van más allá de las apariencias pintorescas o paisajísticas, según aseguran los especialistas. Viajero incansable, buscaba constantemente nuevos paisajes para sus cuadros.El pintor ilustró las crónicas de su compañero de viaje Émile Verhaeren con xilografías que fueron publicadas en el libro ¡’España negra’. Otras muchas obras del pintor se acercaron a la misma temática, con un punto de vista, destaca San Nicolás, original. «Pintó la España recia y seria, el silencio, la soledad y la tristeza». Quizá influenciado por su padre, un hombre del ferrocarril, se prodigó en pintar el tren en diversos aspectos de la vida cotidiana.

El ferrocarril, como fuente extraordinaria de progreso y comunicación, tenía por fuerza que ejercer una gran atracción para una mentalidad abierta y nómada como la de Regoyos. La ‘afición’ venía además de familia, pues su padre, Darío, el afamado arquitecto e ingeniero artífice del madrileño barrio de Argüelles, había dirigido las obras de construcción de la vía férrea al paso por Ribadesella. El gusto del pintor por este tema como nuevo elemento poético queda patente en otros cuadros como ‘El túnel de Pancorbo’ y el curioso ‘Viernes Santo en Castilla’.

De origen asturiano, se relacionó con artistas como James Ensor, Camille Pissarro, Georges Seurat, Paul Signac o James McNeill Whistler, llegando a formar parte de los grupos europeos de vanguardia L’Essor y Les XX. Con una exposición de cien obras, el Museo Thyssen-Bornemisza se abre a Darío de Regoyos, el impresionista español, el único que rigurosamente se puede relacionar con el impresionismo como movimiento europeo y que como tal tuvo que sufrir la crítica en un momento en que primaban los cánones académicos. Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, asegura que estamos ante un artista conocido para el público español, ya que ha estado presente en nuestras vidas durante muchas décadas, «no ha sido puesto en valor en la medida suficiente». Para ello, y con motivo del centenario de su muerte que se celebró el pasado año, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, donde la exposición pudo verse anteriormente, el Thyssen y el Museo Carmen Thyssen de Málaga, se han unido para organizar esta amplia retrospectiva.

De Regoyos es uno de los artistas preferidos de la baronesa que ha cedido para esta exposición tres destacadas obras, de las cuatro de posee: ‘Paisaje nocturno nevado (Haarlem)’, ‘Almendros en flor’ y ‘Paisaje de Hernani’, estas dos últimas cedidas en el Museo Carmen Thyssen Málaga, donde viajará la exposición el 26 de junio.

A lo largo de su vida realizó numerosos viajes por España, Bélgica, Holanda, Francia e Italia en busca de motivos pictóricos. En 1885 se trasladó a Londres con su amigo el poeta Émile Verhaeren, con quien años después recorrió la geografía española, experiencia que dio origen al libro ‘España negra’ (1899). De Regoyos fue uno de los pocos artistas españoles que adoptó las teorías impresionistas y que, a pesar de la incomprensión de una parte de la crítica, se mantuvo fiel a ellas.

La exposición se inicia con obras de los primeros años, cuando viajó por primera vez a Bruselas y conoció a los artistas más innovadores del momento. Ya en esta etapa mostró su interés por los efectos lumínicos y pintó sus primeros nocturnos, afirmó Juan San Nicolás, comisario de la muestra y experto en la obra de Regoyos. El espacio siguiente muestra obras de paisajes y rituales de la España provinciana, más tradicional y en ocasiones sombría, fruto del viaje que hizo junto a Émile Verhaeren. El pintor dedicó numerosos óleos y obras sobre papel a este mismo tema que, hasta comienzos de siglo, alternó con los paisajes impresionistas.

El cuadro ‘Viaducto de Ormaiztegui’ es una de las bellas postales del paisaje vasco pintadas por el asturiano. Una luz suave y ligeramente lánguida aporta un contraste e intensidad cromática a los jugosos verdes, matizados por ocres. El estatismo del entorno, aparentemente inmutable, es apenas perturbado por la marcha majestuosa del signo de los nuevos tiempos y su estela de humo gris y azulada. Dividiendo el espacio, se alza una magnífica estructura de hierro, idealizada en azul.

‘El Puente del Arenal’ (1910), que ilustra esta entrada, muestra esta composición urbana del Billbao culto e industrial de entonces, donde tranvías, ferrocarril y barcazas de la Ría, se mezclan con el Teatro de la ópera bilbaina en un atardecer nubloso.

‘Túnel de Pancorbo’ (1902) muestra una de sus visitas a Pancorbo; el pintor nos deja este lienzo donde camino y ferrocarril se mezclan como el desfiladero y el río.

Otro de sus lienzos con temática ferroviaria es ‘El tren de las 16 horas, noviembre, San Sebastián’ (1900) donde aparecen tren, humo y paisaje, lo efímero y lo permanente. Las variaciones de tonos en el monte rompen el efecto del sol de la tarde sobre los árboles. El paso del tren es una escena de Ategorrieta, cerca de San Sebastián, que fue llevada a cabo en otoño del mismo año en que el pintor se trasladó de Irún a esta ciudad.

En ‘Viernes Santo en Castilla’ (1904) aparecen dos mundos inconexos en la España profunda: una procesión pasa por debajo del puente al mismo tiempo que el tren. Contraste entre luz y oscuridad. A la cabeza de la procesión, la imagen del santo con su aureola aparece como el equivalente visual de la locomotora , con su faro . Y las llamas de las velas , pequeñas pero numerosas, equilibran el humo del tren. El mundo de tradición y modernidad enfrentándose aquí, el número y la lentitud, por una parte, la energía, la masa y la velocidad en la otra.

El cupón de la ONCE del día 20 recuerda la llegada del tren a Hellín hace 150 años

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El cupón de la ONCE del 20 de enero conmemora el150 aniversario de la llegada del tren a la localidad albaceteña de Hellín. Además del cupón, el Ayuntamiento ha organizado otros actos para rememorar esta efeméride, como una exposición en el Museo Comarcal con todo el material recopilado, con fotografías, mapas y otros documentos que relatan la historia del ferrocarril en la comarca desde su implantación en 1864. Todo este material se recopilará posteriormente en un libro.

“La llegada del ferrocarril ha sido fundamental para el desarrollo de la ciudad e incluso la estación de tren es un Bien de Interés Cultural”. El alcalde de Hellín, Manuel Mínguez, destaca que el Ayuntamiento no quería que este acontecimiento, «con todo su significado, pasase desapercibido». Al margen de un libro y exposiciones, el lunes tendrá lugar en la estación de Hellín, coincidiendo con la llegada de un tren a las 10.00 horas, un acto en el que intervendrán el cronista oficial de la ciudad, Antonio Moreno; el historiador local, Antonio Losada; y Rafael López, que acudieron también a la presentación del cupón.

En nombre de la ONCE, su delegado Antonio Cebollada aseguró estar «encantando» por contribuir a la que consideró «importante» efemérides, consciente, recordó, «del progreso y desarrollo» que significó la llegada del primer ferrocarril a la estación, el 18 de enero de hace siglo y medio. El próximo lunes, cinco millones y medio de cupones llevarán el nombre de Hellín y la imagen de su estación de ferrocarril a todos los rincones de España. Cebollada ha hecho un llamamiento para que los ciudadanos compren los cupones de la ONCE, pues así era la única manera de poder continuar con su labor social, que le ha llevado a ser premiada con el premio Príncipe de Asturias a la Concordia.

Este guiño de la institución que, recientemente, cumplía 75 años desde su nacimiento «es un gesto de agradecimiento hacia el cariño con que nos trata la ciudad hellinera», tras enumerar que, en el pasado, también se han editado otros cupones con aniversarios que se han vivido en la ciudad, como el de la Plaza de Toros, El Prendimiento y el Cristo de la Misericordia, o el Tolmo de Minateda.

El alcalde repasó los acontecimientos más destacados de la historia ferroviaria en la región y recordó que Hellín vivió uno de los primeros proyectos que se presentaron para diseñar la línea Murcia-Cartagena, hasta que finalmente se apostó por el del ingeniero José Almazán, quien definió un camino más corto que el inicial en el que se incluía, además de su ciudad, Tobarra y Cieza. Tras distintas adversidades que pasaban por superar veredas, carreteras y lomas, empezaron las obras en una ciudad como Hellín que por aquél entonces contaba 11.127 habitantes, desde Albacete a Hellín, con un tramo de 65, 7 kilómetros. El presupuesto total ascendió a los 135 millones reales de vellón. El 18 de enero de 1864 se inauguraba línea de Albacete a Cartagena, con paso por Hellín, mientras que el 12 de octubre de ese mismo año se estrenaba el tramo entre Hellín y Agramón.

Varios colectivos locales llevan meses trabajando para que no pase desapercibida esta efemérides, entre ellos la Asociación de Vecinos del barrio de La Estación, un grupo de personas que comparten la afición por el ferrocarril y el Museo Taurino ‘Cañamó’, que se encuentra ubicado prácticamente frente a la estación local y, por tanto, muy ligado al tren. El sábado habrá una gran concentración en la estación de Renfe, con el que se rememorará la llegada del primer tren.

Detenido en Plasencia un grafitero por pintar una locomotora y causar daños de 6.000 euros

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La Policía Local de Plasencia (Cáceres) ha conseguido identificar a un grafitero de 17 años, vecino de Madrid, como presunto autor, junto a otros dos jóvenes, de una pintada de unos 25 metros en la locomotora de un tren que se encontraba en la estación de ferrocarril de la capital del Jerte. Según informa el intendente de la Policía Local, los jóvenes han causado daños en la locomotora por valor de unos 6.000 euros.

Los hechos han ocurrido de madrugada, concretamente a las 00.47 horas, cuando la Policía Local recibió una llamada telefónica de un vecino en la que alertaba de que tres individuos estaban realizando pintadas en un tren.

Dos patrullas se dirigieron al lugar y una de ellas localizó cerca del IES Santa Bárbara a un joven que «encajaba perfectamente» con la descripción aportada, el cual, al detectar la presencia policial, aceleró su paso «en actitud nerviosa y huidiza». Los agentes le dieron el alto y le identificaron como J.B.F., de 17 años y vecino de Madrid.

El joven tenía en su rostro restos de pintura negra y al ser preguntado por los agentes respondió de forma incoherente «hasta que en un momento reconoce que se dedica a realizar grafitis, pero profesionales, y no chapuceros», ha destacado Cenalmor antes de informar de que la Policía Nacional se encargó de las diligencias.

El tren de la Navidad vuelve a su cita anual con las vías para deleite de los más pequeños de la casa

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Coincidiendo con las fiestas navideñas, el Museo del Ferrocarril de Madrid pone en marcha una nueva edición del ‘Tren de Navidad’, que circulará del 26 de diciembre de 2013 hasta el 5 de enero de 2014, a excepción del 1 de enero. Este tren histórico, que circula desde hace 20 años durante la Navidad, se compone de cuatro coches de madera de los años 20 que, desde 1993, ha funcionado ininterrumpidamente durante estas fechas tan señaladas.

El viaje, de más de una hora y media de duración, se realiza entre el Museo de Ferrocarril y la localidad madrileña de Pinto, con vuelta al Museo. Se harán dos salidas desde el Museo del Ferrocarril, a las 10.25 horas y a las 12.45, exceptuando el día 4 de enero, donde se organizarán 4 viajes con salidas a las 10.25, 12.45, 16.30 y 18.30 horas.

Los viajeros disfrutarán de la presencia de divertidos y mágicos personajes que amenizarán el trayecto, y tendrán la oportunidad de conocer en persona al Paje Real, que escuchará a los más peques para recoger las cartas que quieran enviar a Sus Majestades Los Reyes Magos de Oriente, quienes, además se presentarán el día 5 de enero en este tren. Ese mágico día, se realizarán 3 viajes, con salidas desde el Museo del Ferrocarril a las 10.25, 12.45 y 16.30 horas.

El precio del Tren de la Navidad es de 12€ para los adultos y de 8€ para los niños entre 3 y 12 años (los menores de 3 viajan gratis). Dicho precio incluye el viaje en tren, su animación teatral, y una entrada al Museo del Ferrocarril.

La Policía ‘desactiva’ a ‘Lose’, el grafitero más activo del metro de Madrid, en libertad con cargos

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‘Lose’ ha caído. El grafitero más activo del metro de Madrid, David Sánchez Esteban, ha sido desactivado por la Policía Nacional acusado de siete delitos de desórdenes públicos y ocho de daños. Considerado el líder por los grupos que se dedican a hacer pintadas, al que se le atribuyen daños superiores a los 31.000 euros, acumula el mayor número de superficie de tren pintada en toda España, así como grafitis realizados en convoyes en Nueva York, Londres, Copenhague y Atenas, entre otras capitales. Es conocido por ser el fundador de conocidos grupos de grafiteros como ‘TNT’ y ‘BGS’.

La detención, que se produjo el 28 de octubre, ha contado con la colaboración de los servicios de seguridad del suburbano de la capital de España. No obstante el famoso grafitero quedó en libertad con cargos un día después de su detención, tras ser puesto a disposición judicial. Sin embargo, las autoridades creen que la operación fue un duro golpe a ‘Lose’, un «ataque a la cabeza del grupo» que actúa en el suburbano de Madrid, y espera que tenga efecto disuasorio.

David Sánchez es uno de los primeros que utilizó el método del ‘palancazo’, según explica la Policía. El método consiste en activar los frenos de emergencia para pintar los coches del metro durante el tiempo en que permanece interrumpido el servicio. Las pintadas son un verdadero ejercicio de atrevimiento, osadía y desprecio a las prohibiciones de las operadoras ferroviarias. Los puntos donde suelen realizar las pintadas son seleccionados en función de la proximidad de una salida de emergencia o de un pozo de ventilación con el fin de facilitar la huida desde el interior del túnel de circulación. Las vías de escape son comprobadas previamente por los autores para asegurarse que estarán en perfectas condiciones el día en el que llevan a cabo las pintadas.

Vestidos con ropa de camuflaje y ocultando sus rostros con capuchas y bufandas, los grafiteros van provistos de mochilas con pinturas, llaves y herramientas destinadas a forzar la puerta de la cabina del conductor, en el cochen de cola, para activar los mecanismos de frenado. Una vez detenido el tren, descienden de él con el objetivo de realizar una pintada de grandes dimensiones en un tiempo máximo de quince minutos, que es lo que tarda aproximadamente en reanudarse el servicio.

Tras realizar su pintada, suelen colgar los vídeos de sus actuaciones en las redes sociales de Internet y por medio de éstas organizan los encuentros previos a realizar los grafitis. En estas citas para pintar llegan a reunirse hasta veinte personas de diferentes edades tanto de Madrid como de otras comunidades autónomas e incluso del extranjero, organizadas activamente y en conexión directa para planear sus actividades.

Un vídeo difundido por la Policía muestra a un grupo de unas doce personas, vestidos con colores oscuros y con los rostros cubiertos por capuchas y pañuelos, pintando el exterior de un tren detenido en menos de ocho minutos.

En una entrevista publicada en 2009 por la revista internet de grafiteros Aerosol, ‘LOSE’ explicó que la primera vez que pintó un tren «fue algo increíble». «Aún recuerdo esa sensación de frío nervioso y adrenalina, todo eso mezclado con el olor de la pintura», aseguraba. «Esta forma de vida me ha permitido traspasar las fronteras de mi barrio y de mi país, y que allí adonde quiera ir siempre habrá alguien, algún contacto o algún colega», agregó.

Los agentes son conscientes de la importancia de combatir estos actos vandálicos y el pasado mes de junio puso en marcha un plan específico para evitarlos que ha dado «muy buenos resultados», según fuentes policiales: se estima que han bajado más de un 50%. La Policía sigue buscando a los ‘colegas’ de ‘Lose’.

Google recuerda en su doodle a Raymond Loewy y sus diseños de locomotoras norteamericanas

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Homenaje de Google a Raymond Loewy. Para celebrar eventos señalados, Google cambia su logo oficial por otro, diferente en cada ocasión y alusivo al respectivo evento. Pues bien el doodle de este martes del buscador más famoso recordaba la figura de Loewy, nacido en París, pero afincado en Estados Unidos donde se granjeó merecida fama y reconocimiento mundial. Padre del moderno diseño industrial, su nombre quizá no sea muy conocido, pero sus trabajos son mundialmente famosos. Desde la clásica forma de la botella de Coca-cola, hasta la cajetilla de tabaco Lucky Strike, la concha amarilla y roja de la empresa ‘Shell‘ o el habitáculo de la Skylab.

Google ha unido la figura de Raymond Lowey en su tradicional doodle a las locomotoras estadounidenses de mediados del pasado siglo para conmemorar el 120 aniversario de su nacimiento. Fue uno de los los diseñadores más influyentes del pasado siglo, al que la revista ‘Time’ le concedió su portada en 1949, como reconocimiento a su trabajo.

En los años treinta, las locomotoras a vapor norteamericanas se distinguían del resto por su gran tamaño, peso espectacular y altísima potencia, pero una insultante profusión de cañerías externas, tanques de aire, compresores y otros colgajos, que les daba un aspecto casi estrambótico. Comparadas con las cuidadas líneas de las máquinas inglesas, que hasta en sus exponentes más modestos mostraban siluetas libres de apéndices, mucho cobre y bronce lustrados y buenos trabajos de pintura y fileteado, las locomotoras a vapor norteamericanas eran un horror. Sólo unas pocas máquinas estadounidenses (las Hiawatha de¡ Milwaukee Road, los trabajos de Kuhler y Dreyfus y otros intentos) habían recibido alguna atención estética, pero la inmensa mayoría sólo hacían gala de una espectacular y presuntuosa aparatosidad.

Hasta la entrada en escena del gran diseñador de origen francés, que ya había obtenido grandes triunfos en Estados Unidos. La Pennsylvania Railroad, que por esos años se consideraba a sí misma el ferrocarril modelo, le mandó en 1937 los planos de una de sus más notables máquinas de pasajeros, la clase K4. Loewy desarrolló un diseño en el que, a diferencia de otros, prescindía de toda clase de artificios estilísticos y lograba un resultado equilibrado, de formas redondeadas, limpio y elegante. Y desde entonces trabajó a destajo en el estilizado aerodinámico de las locomotoras de pasajeros.

Los directivos del Pennsylvania, ansiosos por seguir demostrando que su empresa estaba a la vanguardia en el campo de la tracción ferroviaria, aprobaron en 1939 el proyecto de su ingeniero en jefe R. P.Johnson y el taller de Juniata construyó una mefistofélica 6-4-4-6 de cuatro cilindros, expansión simple y bastidor rígido. Este gigante, bautizado con poca originalidad ‘The Big Engine’, fue presentado en la Feria Mundial de Nueva York vestido con una carrocería de Loewy, que repetía a grandes rasgos las ideas de la 3768, pero adaptadas a las masivas dimensiones de la monstruosidad.

La ‘Big Engine’, construida sólo como demostración de poderío, se mostró poco efectiva a la hora de tomar curvas y no llegó a hacer más que unas pocas demostraciones sobre la vía. Entonces Johnson, diseñó la serie T1, un poco más pequeña con la anterior y rodaje 4-4-4-4, tender de 8 ejes y también rígida de 4 cilindros simple. La T1 también pasó por el tablero de dibujo de Loewy, quien hizo uno de los más fantásticos diseños de locomotoras a vapor de todos los tiempos. Hubo dos versiones, que diferían básicamente en el carenado lateral, pero en ambas estaba presente la espectacular trompa tipo proa de barco.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Fairbriaks Morse, que desde hacía años fabricaba equipos ferroviarios livianos, presentó una línea de locomotoras diesel propulsadas con su particular motor y pidió a Loevvy que diseñase las carrocerías. En ese momento, el equipo de Loevvy trabajaba para la Studebaker, para la cual había dibujado el modelo Champion, que representó el principio del fin de los estribos y los guardabarros fuera de la carrocería, y también estaba colaborando en el diseño de los interiores de varios de los trenes más lujosos de la época.

Sus diseños marcaron un antes y un después en la construcción ferroviaria. La famosa locomotora eléctrica GG1, mejoró sensiblemente en su diseño gracias a Raymond Loewy, que aplicó diversas soldaduras y pulidos, en lugar de piezas remachadas, y también una pintura con rayas, que hacía destancar las suaves y redondeadas formas de la máquina. Ahí no acabó su labor para el mundo ferroviario, ya que también diseñó coches de pasajeros, estaciones, material impreso, todo para la misma PRR.

La gran aportación de Raymond Loewy a la industria del siglo XX fueron sus diseños automovilísticos para la compañía Studebaker en la década de los treinta. Pero no centró todo su trabajo en la industria. Loewy debe su fama a la cajetilla de Lucky Strike. Propuso cambiar el fondo verde en blanco, mucho más atractivo a la vista y elegante. Las ventas de Lucky Strike se dispararon y la fama del diseñador también. Trabajó en las heladeras Frigidaire, los autobuses Greyhound, los populares logos de Exxon y de las gasolineras Shell -readaptando la ‘concha’ inicial para que se apreciase con facilidad en la distancia y en la oscuridad con los colores rojo y amarillo, por la estrecha vinculación que la marca tenía con España- y la mítica curvada y ergonómica botella de Coca Cola, que ‘adelgazó’ en 1954 para darle un aspecto más elegante y estilizado, haciéndola, al mismo tiempo, perfecta para ser agarrada con un mano.

El Skylab es su aportación más importante en la historia universal; una cápsula espacial para pasar largas temporadas en el espacio exterior. El Skylab de Raymond Loewy sería lanzado en 1973 y permanecería hasta 1979, año en el que cayó en territorio australiano. Varias patrullas de astronautas se alojaron el el Skylab de Raymond Loewy en el primer y segundo año de su andadura espacial. Por cierto, el diseñador de origen francés se empeñó en que hubiera una ventana para que los tyripunantes pudieran ver el espacio exterior.

La influencia de sus diseños ha llegado hasta nuestros días y por eso Google ha querido recordarle en el día que se cumple el 120 aniversario de su nacimiento con una imagen de la novedosa y atractiva forma que dio a las locomotoras de la época.

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Putxeras ferroviarias en Balmaseda, una cita anual para festejar en grupo a san Severino

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Como todos los años, san Severino es cita anual y obligada en Balmaseda (Bizkaia). El aire huele a noviembre, pero sobre todo a alubias cuando se festeja al santo romano en la villa encartada. Y ‘las putxeras’ se hacen protagonistas indiscutibles y concentran a los especialistas en este arte culinario procedente de los tiempos del vapor en el ferrocarril. «Por cada putxera que se presenta al concurso –150 cada año– hay al menos otras dos que se preparan sólo para tomar con los amigos». Así que no es de extrañar que el aire se llene de olores.

Aunque no parece una exclusividad de los ferrocarriles del Norte, es en los trenes de La Robla donde ‘la putxera’ se hace más popular. Localidades burgaleses y leonesas, por donde discurre también el trazado del viejo hullero, rinden también culto al artilugio, si bien existe un reconocimiento hacia quien lo ha universalizado con sus concursos de alubias: Balmaseda es, por tanto, el punto neurálgico de este utensilio que los ferroviarios de finales del XIX, principios y mediados del XX utilizaban para preparar sus comidas a bordo del tren.

Porque en definitiva, ‘la putxera’ es fruto de la sabiduría e ingenio popular. Un utensilio que se ‘enchufaba’ a una espita de la caldera cuando los trenes eran de vapor y que utilizaban maquinistas y fogoneros para preparar sus comidas. También las había de carbón, tal y como hoy las conocemos, que usaban los galgueros que iban en los últimos vagones del tren a modo de hornillo ya que no podían acceder al vapor de la máquina.

El aprovechamiento del vapor de la locomotora estaba generalizado, hasta el punto de figurar la espita (donde el fogonero enchufaba ‘la putxera’) en los planos que proyectaban la caldera. En el artilugio introducían alubias, tocino, chorizo, morcilla y otros productos porcinos, que conformaban un plato único, potente y muy contundente, de mucho poder calorífico.

‘La putxera’ es en la actualidad una especie de olla adaptada a una pequeña estufa y que permite la elaboración de sabrosos guisos, obteniendo la fuente de calor de las brasas que se almacenan en la parte baja del utensilio.

En Balmaseda la putxera es mucho más que una competición. La preparación del tradicional plato ferroviario es en sí misma una forma de fiesta, y desde hace décadas sirve como motivo de reencuentro con los amigos para cientos de vecinos. La celebración de San Severino volvió a dar motivos ayer a la villa para retomar este particular cocido a base de alubias, sacramentos, carbón y buena compañía. Y no es de extrañar que siendo un artilugio tan ferroviario, los concursantes se vistan como tales e incluso presuman de artilugios propios de la industria del ferrocarril.

Balmaseda, situada a unos 30 kilómetros de Bilbao, es una localidad importante en la comarca de las Encartaciones. La villa fue plaza comercial y aduanera de importancia hasta el siglo XVII. En sus cantones se crearon comercios, mesones, industrias artesanales, herrerías, etc., así como una importante comunidad judía que prosperó hasta su expulsión. La llegada del tren y de la industrialización a principios del siglo XX marca una nueva era económica en la villa encartada. El Ferrocarril de La Robla, con sus talleres y sus servicios, acerca a Balmaseda gentes de otras regiones, que le hace vivir un reflote demográfico importante.

El Ferrocarril de La Robla constituye la línea de vía estrecha más larga de Europa Occidental, con 335 kilómetros, comprendida entre La Robla (León) y Bilbao (Vizcaya). Su tramo principal, entre La Robla y Balmaseda, fue inaugurado el 11 de agosto de 1894. Su objetivo principal era acercar la importante producción carbonífera de las cuencas de León y Palencia a su consumo en la poderosa industria siderúrgica de Vizcaya. Su recorrido atraviesa las provincias de León, Palencia, Cantabria, Burgos y Vizcaya, y debido a su influencia económica y social a lo largo de más de un siglo es considerado uno de los ferrocarriles más emblemáticos de España. Y quien quierarecordar aquellos tiempos, tiene la oportunidad de hacerlo por el viejo camino del hullero en el Expreso de La Robla, uno de los trenes turísticos de Feve.

(Imagen Pedro Urresti)

Una reproducción de trenes históricos con piezas de Lego protagoniza una muestra especial en Delicias

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El Museo del Ferrocarril de Madrid acoge una exposición con más de cincuenta réplicas de trenes españoles de todas las épocas construidos con piezas de Lego para conmemorar la puesta en marcha de la primera línea ferroviaria de la Península, que unía Barcelona y Mataró y que se inauguró el 28 de octubre de 1848. La muestra, obra de la Asociación Cultural de Aficionados a las Construcciones Lego de España (ALE!), tendrá lugar este fin de semana (el sábado en horario de 10 a 20 horas y el domingo de 10 a 15 horas).

La exposición TrenBrick se compone de más de cincuenta trenes históricos de todas las épocas del ferrocarril español, locomotoras, coches o pasajeros recreados con piezas de Lego que se levantan sobre una base compuesta por más de 750.000 ‘puntitos’ de ladrillos Lego. Sobre esta base se alzan edificios, vías de ferrocarril (la construcción contará con más de 1.000 tramos de vía para formar 150 metros de circuito), árboles, minifiguras y paisajes de ambiente. Por el circuito circularán de forma simultánea hasta diez trenes controlados de forma automática por un sistema de semáforos electrónicos ideado por uno de los socios de ALE! y que recorrerán un total de 200 kilómetros. La exposición contará con trenes históricos españoles y portugueses, desde las locomotoras mineras de vapor de mediados del siglo XIX hasta el moderno AVE. Se recreará una escena histórica de 1913 en la que el Rey Alfonso XIII recibe al Presidente de la República de Francia en visita oficial de estado en la antigua Estación del Norte (hoy Príncipe Pío), una de las recreaciones más emblemáticas de la muestra.

La exposición de Delicias es una exhibición viva ya que durante todo el fin de semana se seguirán construyendo figuras que se sumarán a la exposición.»Para que podamos hacernos una idea gráfica, si en vez de esos ‘puntitos’ del suelo fueran piezas de Lego sueltas puestas una detrás de otra, se recorrería una distancia de unos seis kilómetros que nos permitiría atravesar Madrid de norte a sur», ha explicado el vicepresidente de ALE!, Miguel Pulido.

La recreación de la antigua Estación del Norte, hecha a escala de minifigura Lego, está compuesta por más de 18.000 piezas y su fachada tiene unas dimensiones de 2,5 metros de largo. Además de su valor histórico, el edificio simboliza el nacimiento de este movimiento y es el lugar donde se vienen reuniendo desde 2009 los aficionados a Lego que crearon la Asociación ALE!

«Tuvimos que redibujar los planos desde cero hasta tres veces porque primero había que diseñar el aspecto exterior y después darle solidez estructural y modularidad, construyendo pieza a pieza desde cero con el ordenador», apunta Pulido. Las piezas se reunieron durante los 9 meses siguientes y el montaje final se llevó a cabo durante una jornada en la que participaron más de veinte socios. La terminal fue inaugurada en 1882 convirtiéndose en una de las más destacadas de Madrid; de ella salían todos los trenes con destino Norte. Para su recreación se ha llevado a cabo una rigurosa labor de documentación. Tras conseguir el presupuesto para comprar piezas, se inició el diseño del proyecto que comenzó antes del verano de 2012 con la colaboración de varios socios durante dos meses de trabajo.

Además de la estación, los visitantes podrán contemplar otros edificios históricos como la Puerta de Alcalá, la Fuente del Ángel Caído o la estatua de Colón, además de un enorme puente cien por cien Lego de más de 3 metros de largo y 2 de alto. También se verán sets de trenes de los años 70 hasta hoy, y vehículos ferroviarios diseñados por aficionados, locomotoras mineras de finales del siglo XIX, máquinas de vapor, coches de pasaje y vagones de mercancías y hasta un moderno AVE.

La muestra cuenta con un parque de atracciones en continuo movimiento, en el que destaca una montaña rusa construida íntegramente con piezas Lego, una de las pocas que se pueden ver a nivel mundial y un aeropuerto con aviones en movimiento. Un millar de minifiguras, montañas, túneles ferroviarios, bosques y molinos de viento recrearan divertidas escenas de la vida cotidiana.

TrenBrick contará también con un rincón dedicado a los más pequeños donde, durante toda la exposición, podrán construir su propia red ferroviaria emulando a los grandes constructores y donde, además, tendrá lugar un taller de pintura para que puedan colorear escenas y miniguras, para los cuales no es necesaria inscripción previa.

Los artífices de la muestra estarán presentes durante todo el evento para intercambiar opiniones, información o ideas con los visitantes, animando a todos los aficionados a mejorar sus técnicas de construcción. «El objetivo es que los grandes creadores que nos visiten salgan de los salones de sus casas y se animen a formar parte la comunidad de aficionados de Lego», señala Pulido.

Y de repente, el tren

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La imagen habla por sí sola. Recurramos al tópico. Vale más que mil palabras. Hay que rendirse a la evidencia. Un tren en mitad del paisaje. Rompiendo la placidez de la escena, irrumpe el corcel de hierro y se abre paso protagonizando el escenario durante un instante, apenas unos segundos, mientras discurre veloz. Y al poco vuelve la paz del silencio, dominado tan solo por los ruidos de la naturaleza, la espesura vuelve a la calma y se ofrece a la vista sin sobresaltos.

Bernardo Corral, uno de los grandes fotógrafos de este país, ha captado justo el momento del tren irrumpiendo en mitad de la boscosidad. El preciso instante que tarda en recorrer unos escasos metros en el único claro que se abre al espectador. Y sobre los coloridos verdes del Norte, descompone la estampa el rojo y blanco de los Cercanías de Renfe. Ocho, nueve, diez segundos bastan para descubrir todo el arte de una composición natural.

El parque de Montefuerte de Ollargan es un amplísimo parque periurbano que se extiende por las laderas del monte Malmasin, una pequeña cumbre de aspecto cónico que cierra Bilbao por el levante. Este inmenso espacio, es lugar de encuentro para la población de los barrios y municipios limítrofes. En él se entremezclan gentes de todas las edades y se realizan actividades de lo más variopintas.

Está dotado de numerosas instalaciones recreativas y posee multitud de caminos preparados para dar largos y cómodos paseos, además de una gran cantidad de bancos desde los que se contempla una magnífica panorámica de Bilbao. Mesas y asadores se desperdigan por todo el entorno, formando en si mismos varias áreas de recreo. Posee amplias campas como la de Illunbe y ha sido repoblado con una gran variedad de frondosas como abedules, álamos, arces, robles y castaños, que le confieren un aspecto fresco y acogedor.

Las vías de la línea de Cercanías Bilbao-Orduña (C-3) pasan justo por la zona baja del parque, donde se encuentra la estación de Ollargan que pasa casi desapercibida desde el otro lado a los ojos del curioso y sorprendido espectador.

(Imagen Bernardo Corral)

Japón prepara un tren de super alta velocidad por levitación magnética entre Tokio y Nagoya para 2027

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La operadora ferroviaria nipona Central Japan Railway ha presentado su proyecto para construir un servicio de tren de levitación magnética capaz de alcanzar los 600 kilómetros por hora y que planea tener operativo en 2027. La empresa, que ya había comenzado las pruebas con estos nuevos modelos de trenes de alta velocidad, conocidos como ‘Maglev’ («magnetic levitation»), comenzará las labores de construcción de esta nueva línea, que contará con seis estaciones, de super alta velocidad a partir de 2014.

Para realizar sus pruebas, la operadora ha contado con un trayecto de 42,8 kilómetros de vía dotada de curvas y túneles en la prefectura de Yamanashi, al oeste de Tokio.

Central Japan Railway espera inaugurar su primera ruta comercial entre las ciudades de Tokio y Nagoya en 2027, un trayecto de 286 kilómetros que el nuevo modelo completará en unos 40 minutos, en lugar de los 100 actuales que tarda el servicio de alta velocidad ‘shinkansen’ (tren bala), detalló la agencia Kyodo.

Los trenes ‘Maglev’ funcionan a través de un sistema de levitación magnética que usa motores lineales instalados cerca de los raíles. Gracias al campo magnético, el tren se eleva hasta 10 centímetros por encima de los raíles, eliminando el contacto y con el aire como único elemento de fricción, lo que permite que el tren gane más impulso.

La empresa, que opera el ‘shinkansen’ que une las cuatro mayores urbes del país (Tokio, Yokohama, Osaka y Nagoya), utiliza para sus trenes de levitación imanes superconductores a una temperatura de menos 273 grados centígrados (el llamado cero absoluto), con lo que logra anular la resistencia eléctrica e incrementar la velocidad. La operadora espera extender esta línea Tokio-Nagoya hasta la ciudad de Osaka para 2045.

También trabajan en otros proyectos futuristas Alemania y el multimillonario estadounidense Elon Musk, con su revolucionario ‘Hyperloop’, aunque también Corea y China trabajan en la búsqueda de prototipos que rompan la velocidad comercial y en mejoras del ‘maglev’.

El proyecto «Next Generation Train» alemán se presenta como la generación de trenes del futuro. En esta idea colaboran nueve institutos que forman parte de la Asociación Helmholtz. Las expectativas son altas: el tren debería alcanzar los 400 kilómetros por hora, ser más seguro y más ecológico que los trenes de hoy en día. El diseño consta de dos plantas sin escaleras por dentro. Los pasajeros de la primera clase suben directamente a la planta de arriba y los de segunda abajo. El acoplamiento de los coches será muy sencillo y se llevará a cabo a través de sensores. En caso de colisión, el morro del tren se comprime sobre sí mismo para que se pueda cambiar fácilmente.

Elon Musk, el multimillonario de origen sudafricano y consejero delegado de la firma de automóviles eléctricos Tesla, presentó recientemente su nuevo proyecto ‘Hyperloop’. El artilugio que plantea es un innovador medio de transporte, similar al tren, que es capaz de recorrer cerca de 400 kilómetros en 35 minutos (en velocidad punta alcanzaría los 1.200 kilómetros por hora). En un artículo en su blog, Musk explicó que este revolucionario proyecto, que utiliza cápsulas propulsadas por energía solar, surge como alternativa a la construcción de un tren de alta velocidad entre las ciudades estadounidenses de Los Angeles y San Francisco. La infraestructura consiste en dos tubos de acero (uno en cada sentido de la marcha) sostenidos sobre pilares de seis metros de altura dispuestos cada 30 metros y el sistema se alimenta con energía solar. Las cápsulas en las que viajarían los pasajeros presentadas por el millonario estadounidense podrían recorrer la distancia entre Los Angeles y San Francisco (381 kilómetros) en 35 minutos. La velocidad máxima que podrían alcanzar sería de 760 millas por hora (más de 1.200 kilómetros por hora).

Y en los próximos meses se lanzarán más ideas para propiciar la super alta velocidad que no está tan lejos como algunos pueden suponer.