Malestar a ambos lados de la frontera por el retraso en el AVE luso


Sigue la polémica por el retraso en la alta velocidad entre Vigo y Oporto. Los dos gobiernos no se cansan de repetir que la intención de ambos es llegar a una fecha adecuada, pero creen que es imposible hoy por hoy acortar los plazos. Y, sin embargo, a un lado y otro de la frontera , las instituciones locales aseguran que debe hacerse todo lo posible por acelerar el proyecto. El malestar es evidente.

El ministro de Obras Públicas de Portugal, Antonio Mendoca, niega que la decisión del Gobierno luso de retrasar en dos años la conexión en tren de alta velocidad entre Lisboa, Oporto y Vigo sea discriminatorio respecto a Oporto. Por su parte, su homólogo español, José Blanco, mantiene que poner en marcha la línea ferroviaria de alta velocidad (AVE) entre Vigo y Oporto en 2013 es “sencillamente imposible”, debido al estado de las obras tanto en Portugal como en España.

El Gobierno luso presentó esta semana un severo plan de ajuste económico, que contempla, entre otras medidas de ahorro, el retraso del tramo del tren de alta velocidad entre Lisboa y Oporto hasta 2017 y entre Oporto y Vigo hasta 2015, mientras que en principio el AVE que unirá Madrid con Lisboa sigue anunciado para 2013.

Durante la rueda de prensa que ofreció tras presidir el Consejo de Ministros de Transportes de la Unión Europea, Blanco afirmó que el anuncio del Ejecutivo de José Sócrates pone plazos “realistas” en función del estado de la licitación de las obras del trazado ferroviario, lo que respalda el Gobierno español. “Vamos a ser honestos con la verdad: aunque tuviéramos toda la financiación de mundo, con el estado actual de los proyectos tanto en la parte española como en la portuguesa, difícilmente se podría cumplir el objetivo de 2013”, declaró.

Blanco señaló que no tuvo ocasión de entrevistarse con su colega portugués en Bruselas, ya que no ha estado presente en la reunión del Consejo, pero indicó que tienen previsto reunirse en los próximos días en Madrid. El titular de Fomento lamentó la “contrariedad” que se da en el “debate político”, en el que los mismos que piden permanentemente que se cambie el trazado de una línea -proceso que supone retomar la construcción de un tramo desde cero- y ponen dificultades a los estudios informativos son los que exigen que se cumplan los plazos establecidos. “Algunos deberían poner los pies en la tierra para no confundir a la gente y saber que la alta velocidad tiene que ir por la tierra y no por el cielo”, dijo.

Aseguró que su departamento hará todos los esfuerzos necesarios para conservar la financiación que la Unión Europea destinó a esta red (244 millones de euros), que podría verse afectada por el retraso del proyecto.

Por su parte, el comisario de Transportes de la UE, Siim Kallas, precisó que la Comisión Europea no está “contenta” con los retrasos que algunos proyectos ferroviarios están sufriendo, aunque opinó que en general no van “mal”, sino “bastante bien”. Este asunto se tratará en profundidad en la Conferencia Red Transeuropea Transporte (RTE-T) que se celebrará en junio en Zaragoza.

Políticos y empresarios del norte de Portugal han expresado públicamente su malestar por el retraso en los planes y consideran que salen perjudicados respecto al Sur, donde se mantienen los calendarios para el ferrocarril con Madrid. Autoridades regionales y asociaciones empresariales de una de las zonas más prósperas del país han mostrado su contrariedad, en diversas declaraciones a los medios locales, por el atraso del proyecto en dos años incluido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) propuesto por el Ejecutivo socialista luso”.

Al norte del Tajo todas las inversiones se han suspendido, al sur del río todas se mantienen y eso crea más asimetrías regionales”, consideró Paulo Rangel, candidato a la dirección del PSD y vencedor de las elecciones al Parlamento Europeo en junio de 2009.

La Asociación Industrial del Miño (AIM) se declaró indignada y consideró que el Norte sale perjudicado respecto al Sur de Portugal, según manifestó su presidente, Antonio Marques. . Parecida opinión a la de la AIE comparten varios dirigentes del conservador Partido Social Demócrata (PSD), el principal de la oposición en Portugal, cuyo programa político de las últimas elecciones legislativas optaba por suspender las grandes inversiones públicas, entre ellas el ferrocarril.

El ministro justificó el mantenimiento de los plazos previstos para esta línea porque es un proyecto que “ya está en marcha”, al contrario que los otros dos tramos, aún sin concurso lanzado.

El AVE entre las capitales portuguesa y española tardará dos horas y 45 minutos y ya se aprobaron las bases de concesión de su primer tramo de 170 kilómetros, entre Poceirao, cerca de Lisboa, hasta Caia -junto a la frontera con España-.

(Imagen Glucke en Wkimedia Commons)

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