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Se necesitan 31.000 euros para restaurar la réplica de la locomotora ‘Mataró’ ¿quieres aportar tú?

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Malos tiempos para la lírica. La crisis golpea duro y los fondos escasean. De ahí que se haya tenido que recurrir a la sociedad civil para recuperar una de las míticas joyas del patrimonio ferroviario español: la réplica de la ‘Mataró’. En algo menos de mes y medio se espera obtener 31.000 euros de aportaciones de particulares y empresas. La ‘Mataró’ fue llevada al taller por una fuga de agua en su autoclave. Pero una revisión más a fondo comprobó que tenía pérdidas significativas de espesor en las paredes de la caldera, lo que hace totalmente imposible su utilización con unas mínimas condiciones de seguridad. Justo cuando su presencia en la vía se hacía imprescindible para festejar el 165 aniversario del primer ferrocarril peninsular.

El coste total de la reparación para volver a circular con totales garantías es de 72.000 euros. Para hacer frente a esta intervención se ha previsto actuar en dos fases la primera de 41.000 y la segunda de 31.000 euros. Renfe se ocupa de sufragar los gastos iniciales y, el resto, se han confiado a la aportación de aficionados o empresas. El Grupo de Trabajo Permanente de Patrimonio Ferroviario ha iniciado una campaña de micromecenazgo para recaudar los fondos que permitan poner a esta mítica locomotora en la vía para la próxima primavera.

La verde y llamativa ‘Mataró’ se encuentra en los talleres de la Asociación para la Reconstrucción y Puesta en Servicio de Material Ferroviario Histórico (ARMF) en Lleida, pendiente de la financiación para repararse. Renfe quiere contribuir a esta recuperación con una primera aportación de 41.000 euros, la cual se regulará a través de un convenio específico con la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, entidad que gestiona el Museo. En esta fase se reparará el autoclave y se cambiará el techo del hogar, lo que permitirá recuperar una parte significativa de la caldera y evitar el progresivo deterioro causado por la corrosión que se produce por el óxido existente, quedando pendiente la recuperación de los tubos dañados. Las operaciones de esta fase inicial se desarrollarían antes de acabar el 2013. El financiamiento de esta primera fase permitirá avanzar en el proceso de recuperación completo de la locomotora, pero no ponerla en funcionamiento.

Los 31.000 euros adicionales se dejan en manos del micromecenazgo. Hay una horquilla de aportaciones a partir de los quince euros. Cada uno de los tramos de aportación tendrá, además de la satisfacción de colaborar en este proyecto, una ‘recompensa’ que aportan las entidades del patrimonio cultural ferroviario de Cataluña y del resto de España, que pueden llegar a ser descuentos en billetes AVE para ciertos destinos, entradas gratis a museos patrimoniales, descuentos en el cremallera de Nuria, diplomas de reconocimiento…. Para empresas hay otra horquilla de aportaciones, a partir de los 250 euros, con reconocimientos de ese mecenazgo en líneas con los de los particulares. Verkami, entidad especializada en estas propuestas, ha abierto un periodo de cuarenta días, desde el 28 de octubre hasta el 7 de diciembre, para captar estos fondos.

En esta segunda fase patrocinada por la sociedad civil se contempla el cambio de tubos de la caldera, una revisión general y las pruebas de presión obligatorias según la legislación vigente. Esta intervención se haría el primer trimestre del 2014, lo que permitiría la circulación de la máquina de Lleida hasta Vilanova i la Geltrú el mes de mayo y su encendido periódico en las las instalaciones del Museo a partir de junio, así como su funcionamiento en próximas conmemoraciones.

El Grupo de Trabajo Permanente del Patrimonio del Ferrocarril cree necesaria esta vía de financiación para garantizar la recuperación completa de la mítica locomotora. Los promotores plantean el proyecto como una oportunidad de invitar a participar a la ciudadanía y de involucrarla con un gran proyecto colaborativo. Tampoco resulta tan extraña la iniciativa en el mundo ferroviario, donde la participación conjunta de organizaciones y particulares ha sido fundamental en la recuperación de bienes históricos. De hecho los orígenes patrimoniales del Museo de Vilanova se han de buscar en 1972 en una iniciativa de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Barcelona.

Los organizadores de esta iniciativa recuerdan que las primeras líneas nacieron en el siglo XIX gracias al empuje del tejido empresarial y al compromiso de la sociedad civil con el progreso del territorio. En esas mismas coordenadas quieren retomar el mismo espíritu emprendedor y creativo en la sociedad del siglo XXI, a la que le piden ayuda necesaria para salvaguardar un patrimonio único que es de todos como es la locomotora de vapor “Mataró”.

La potencia del proyecto es muy significativa. Está en peligro (¿y cuántas van ya?) la máquina de vapor más emblemática y significativa del país, réplica de la primera que circuló en la península entre Barcelona y Mataró. Este ejemplar único en España, fue construido por la Maquinista Terrestre y Marítima en los talleres de San Andrés de Barcelona con motivo de los actos del Centenario en 1948. Su custodia corresponde al Museo de Vilanova i la Geltrú y ha participado en la mayoría de conmemoraciones del mundo del tren. Durante más de diez años todos los primeros domingos de mes ha funcionado. La FFE, entidad pública que tutela el Museo, ha asumido las tres últimas reparaciones importantes de la locomotora del centenario, gracia a las cuales ha sido posible su operatividad desde el año 1997.

Si quieres participar en esta iniciativa pincha aquí

Google recuerda en su doodle a Raymond Loewy y sus diseños de locomotoras norteamericanas

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Homenaje de Google a Raymond Loewy. Para celebrar eventos señalados, Google cambia su logo oficial por otro, diferente en cada ocasión y alusivo al respectivo evento. Pues bien el doodle de este martes del buscador más famoso recordaba la figura de Loewy, nacido en París, pero afincado en Estados Unidos donde se granjeó merecida fama y reconocimiento mundial. Padre del moderno diseño industrial, su nombre quizá no sea muy conocido, pero sus trabajos son mundialmente famosos. Desde la clásica forma de la botella de Coca-cola, hasta la cajetilla de tabaco Lucky Strike, la concha amarilla y roja de la empresa ‘Shell‘ o el habitáculo de la Skylab.

Google ha unido la figura de Raymond Lowey en su tradicional doodle a las locomotoras estadounidenses de mediados del pasado siglo para conmemorar el 120 aniversario de su nacimiento. Fue uno de los los diseñadores más influyentes del pasado siglo, al que la revista ‘Time’ le concedió su portada en 1949, como reconocimiento a su trabajo.

En los años treinta, las locomotoras a vapor norteamericanas se distinguían del resto por su gran tamaño, peso espectacular y altísima potencia, pero una insultante profusión de cañerías externas, tanques de aire, compresores y otros colgajos, que les daba un aspecto casi estrambótico. Comparadas con las cuidadas líneas de las máquinas inglesas, que hasta en sus exponentes más modestos mostraban siluetas libres de apéndices, mucho cobre y bronce lustrados y buenos trabajos de pintura y fileteado, las locomotoras a vapor norteamericanas eran un horror. Sólo unas pocas máquinas estadounidenses (las Hiawatha de¡ Milwaukee Road, los trabajos de Kuhler y Dreyfus y otros intentos) habían recibido alguna atención estética, pero la inmensa mayoría sólo hacían gala de una espectacular y presuntuosa aparatosidad.

Hasta la entrada en escena del gran diseñador de origen francés, que ya había obtenido grandes triunfos en Estados Unidos. La Pennsylvania Railroad, que por esos años se consideraba a sí misma el ferrocarril modelo, le mandó en 1937 los planos de una de sus más notables máquinas de pasajeros, la clase K4. Loewy desarrolló un diseño en el que, a diferencia de otros, prescindía de toda clase de artificios estilísticos y lograba un resultado equilibrado, de formas redondeadas, limpio y elegante. Y desde entonces trabajó a destajo en el estilizado aerodinámico de las locomotoras de pasajeros.

Los directivos del Pennsylvania, ansiosos por seguir demostrando que su empresa estaba a la vanguardia en el campo de la tracción ferroviaria, aprobaron en 1939 el proyecto de su ingeniero en jefe R. P.Johnson y el taller de Juniata construyó una mefistofélica 6-4-4-6 de cuatro cilindros, expansión simple y bastidor rígido. Este gigante, bautizado con poca originalidad ‘The Big Engine’, fue presentado en la Feria Mundial de Nueva York vestido con una carrocería de Loewy, que repetía a grandes rasgos las ideas de la 3768, pero adaptadas a las masivas dimensiones de la monstruosidad.

La ‘Big Engine’, construida sólo como demostración de poderío, se mostró poco efectiva a la hora de tomar curvas y no llegó a hacer más que unas pocas demostraciones sobre la vía. Entonces Johnson, diseñó la serie T1, un poco más pequeña con la anterior y rodaje 4-4-4-4, tender de 8 ejes y también rígida de 4 cilindros simple. La T1 también pasó por el tablero de dibujo de Loewy, quien hizo uno de los más fantásticos diseños de locomotoras a vapor de todos los tiempos. Hubo dos versiones, que diferían básicamente en el carenado lateral, pero en ambas estaba presente la espectacular trompa tipo proa de barco.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Fairbriaks Morse, que desde hacía años fabricaba equipos ferroviarios livianos, presentó una línea de locomotoras diesel propulsadas con su particular motor y pidió a Loevvy que diseñase las carrocerías. En ese momento, el equipo de Loevvy trabajaba para la Studebaker, para la cual había dibujado el modelo Champion, que representó el principio del fin de los estribos y los guardabarros fuera de la carrocería, y también estaba colaborando en el diseño de los interiores de varios de los trenes más lujosos de la época.

Sus diseños marcaron un antes y un después en la construcción ferroviaria. La famosa locomotora eléctrica GG1, mejoró sensiblemente en su diseño gracias a Raymond Loewy, que aplicó diversas soldaduras y pulidos, en lugar de piezas remachadas, y también una pintura con rayas, que hacía destancar las suaves y redondeadas formas de la máquina. Ahí no acabó su labor para el mundo ferroviario, ya que también diseñó coches de pasajeros, estaciones, material impreso, todo para la misma PRR.

La gran aportación de Raymond Loewy a la industria del siglo XX fueron sus diseños automovilísticos para la compañía Studebaker en la década de los treinta. Pero no centró todo su trabajo en la industria. Loewy debe su fama a la cajetilla de Lucky Strike. Propuso cambiar el fondo verde en blanco, mucho más atractivo a la vista y elegante. Las ventas de Lucky Strike se dispararon y la fama del diseñador también. Trabajó en las heladeras Frigidaire, los autobuses Greyhound, los populares logos de Exxon y de las gasolineras Shell -readaptando la ‘concha’ inicial para que se apreciase con facilidad en la distancia y en la oscuridad con los colores rojo y amarillo, por la estrecha vinculación que la marca tenía con España- y la mítica curvada y ergonómica botella de Coca Cola, que ‘adelgazó’ en 1954 para darle un aspecto más elegante y estilizado, haciéndola, al mismo tiempo, perfecta para ser agarrada con un mano.

El Skylab es su aportación más importante en la historia universal; una cápsula espacial para pasar largas temporadas en el espacio exterior. El Skylab de Raymond Loewy sería lanzado en 1973 y permanecería hasta 1979, año en el que cayó en territorio australiano. Varias patrullas de astronautas se alojaron el el Skylab de Raymond Loewy en el primer y segundo año de su andadura espacial. Por cierto, el diseñador de origen francés se empeñó en que hubiera una ventana para que los tyripunantes pudieran ver el espacio exterior.

La influencia de sus diseños ha llegado hasta nuestros días y por eso Google ha querido recordarle en el día que se cumple el 120 aniversario de su nacimiento con una imagen de la novedosa y atractiva forma que dio a las locomotoras de la época.

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Putxeras ferroviarias en Balmaseda, una cita anual para festejar en grupo a san Severino

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Como todos los años, san Severino es cita anual y obligada en Balmaseda (Bizkaia). El aire huele a noviembre, pero sobre todo a alubias cuando se festeja al santo romano en la villa encartada. Y ‘las putxeras’ se hacen protagonistas indiscutibles y concentran a los especialistas en este arte culinario procedente de los tiempos del vapor en el ferrocarril. «Por cada putxera que se presenta al concurso –150 cada año– hay al menos otras dos que se preparan sólo para tomar con los amigos». Así que no es de extrañar que el aire se llene de olores.

Aunque no parece una exclusividad de los ferrocarriles del Norte, es en los trenes de La Robla donde ‘la putxera’ se hace más popular. Localidades burgaleses y leonesas, por donde discurre también el trazado del viejo hullero, rinden también culto al artilugio, si bien existe un reconocimiento hacia quien lo ha universalizado con sus concursos de alubias: Balmaseda es, por tanto, el punto neurálgico de este utensilio que los ferroviarios de finales del XIX, principios y mediados del XX utilizaban para preparar sus comidas a bordo del tren.

Porque en definitiva, ‘la putxera’ es fruto de la sabiduría e ingenio popular. Un utensilio que se ‘enchufaba’ a una espita de la caldera cuando los trenes eran de vapor y que utilizaban maquinistas y fogoneros para preparar sus comidas. También las había de carbón, tal y como hoy las conocemos, que usaban los galgueros que iban en los últimos vagones del tren a modo de hornillo ya que no podían acceder al vapor de la máquina.

El aprovechamiento del vapor de la locomotora estaba generalizado, hasta el punto de figurar la espita (donde el fogonero enchufaba ‘la putxera’) en los planos que proyectaban la caldera. En el artilugio introducían alubias, tocino, chorizo, morcilla y otros productos porcinos, que conformaban un plato único, potente y muy contundente, de mucho poder calorífico.

‘La putxera’ es en la actualidad una especie de olla adaptada a una pequeña estufa y que permite la elaboración de sabrosos guisos, obteniendo la fuente de calor de las brasas que se almacenan en la parte baja del utensilio.

En Balmaseda la putxera es mucho más que una competición. La preparación del tradicional plato ferroviario es en sí misma una forma de fiesta, y desde hace décadas sirve como motivo de reencuentro con los amigos para cientos de vecinos. La celebración de San Severino volvió a dar motivos ayer a la villa para retomar este particular cocido a base de alubias, sacramentos, carbón y buena compañía. Y no es de extrañar que siendo un artilugio tan ferroviario, los concursantes se vistan como tales e incluso presuman de artilugios propios de la industria del ferrocarril.

Balmaseda, situada a unos 30 kilómetros de Bilbao, es una localidad importante en la comarca de las Encartaciones. La villa fue plaza comercial y aduanera de importancia hasta el siglo XVII. En sus cantones se crearon comercios, mesones, industrias artesanales, herrerías, etc., así como una importante comunidad judía que prosperó hasta su expulsión. La llegada del tren y de la industrialización a principios del siglo XX marca una nueva era económica en la villa encartada. El Ferrocarril de La Robla, con sus talleres y sus servicios, acerca a Balmaseda gentes de otras regiones, que le hace vivir un reflote demográfico importante.

El Ferrocarril de La Robla constituye la línea de vía estrecha más larga de Europa Occidental, con 335 kilómetros, comprendida entre La Robla (León) y Bilbao (Vizcaya). Su tramo principal, entre La Robla y Balmaseda, fue inaugurado el 11 de agosto de 1894. Su objetivo principal era acercar la importante producción carbonífera de las cuencas de León y Palencia a su consumo en la poderosa industria siderúrgica de Vizcaya. Su recorrido atraviesa las provincias de León, Palencia, Cantabria, Burgos y Vizcaya, y debido a su influencia económica y social a lo largo de más de un siglo es considerado uno de los ferrocarriles más emblemáticos de España. Y quien quierarecordar aquellos tiempos, tiene la oportunidad de hacerlo por el viejo camino del hullero en el Expreso de La Robla, uno de los trenes turísticos de Feve.

(Imagen Pedro Urresti)

‘La Verraco’ supera los exámenes de Industria y tirará del tren turístico Camino de Santiago en 2014

El Patrimonio ferroviario español está de enhorabuena. A pesar de la crisis hay proyectos que salen adelante. Y esto es para celebrarlo, vistos los tiempos que corren. La Junta de Gobierno de la Diputación de Palencia ha dado este lunes el visto bueno a un convenio de colaboración, por importe de 15.000 euros, con la Asociación Venteña de Amigos del Ferrocarril (Avenfer) para la puesta en marcha del ‘Tren Turístico Camino de Santiago’. Con este convenio se da respuesta a la petición que desde la asociación de Venta de Baños se había hecho con el objetivo de poder llevar a cabo las labores de mantenimiento y reparaciones necesarias en ‘La Verraco’, la Locomotora Norte 040-2723, para poner a punto los elementos de este tren así como para superar las pruebas exigidas por el Ministerio de Industria para este tipo de transporte y que puedan entrar en funcionamiento las rutas turísticas.

Desde el Servicio de Turismo de la Diputación se ve el proyecto y su inclusión en paquetes turísticos como un producto fundamental para el desarrollo de la marca Palencia Turismo. La intención de la Asociación Venteña de Amigos del Ferrocarril es tener todo preparado para que el ‘Tren Turístico Camino de Santiago’ pueda entrar en funcionamiento y realizar viajes en 2014.

Avenfer lleva a cabo con su tren turístico uno de los proyectos más singulares que se han puesto en marcha en los últimos años en España, salvando todo tipo de dificultades, económicas, fundamentalmente, y técnicas, con las nuevas condiciones que exige la normativa para poner un tren histórico en la vía. En 2005 realizó su primer viaje y, tras muchos impedimentos, cuatro años más tarde, el denominado ‘Tren Turístico Camino de Santiago’, volvió a circular por la provincia palentina, hasta que de nuevo tuvo que parar por las exigencias de Industria. Ahora tras un parón de tres años parece que todo está encaminado para dar continuidad al proyecto.

La composición del convoy turístico que encabeza ‘La Verraco’, una locomotora de vapor de 1891 de construcción belga y que perteneció a la antigua Compañía del Norte, se compone de cuatro coches de viajeros tipo 5000/6000, de la década de los 50 del pasado siglo, con departamentos independientes y un total de 232 plazas sentadas. Estos coches fueron primorosamente restaurados y dejados escrupulosamente en su estado original en cuanto a esquema de pintura e interiorismo en los talleres de Villaverde (Madrid). También acompaña al convoy un pequeño furgón de madera en donde se han instalado todos los mecanismos necesarios para dar freno de aire comprimido a la composición así como un depósito adicional de agua para dar más autonomía a la máquina. La composición realizaba cuatro viajes entre Venta de Baños y Frómista en los meses de julio, agosto y septiembre. El viaje proporciona la oportunidad de contemplar una de las rutas con más encanto el país donde se unen “el mejor románico, con el ejemplo indiscutible de la iglesia de San Martín, con otras espectaculares iglesias, el novedoso proyecto de Vestigia, su museo etnográfico, el Canal de Castilla, el Camino de Santiago y una buena gastronomía”.

‘La Verraco’ es en estos momentos una de las locomotoras de vapor mas antiguas de España en estado de funcionamiento sobre vía ancha. Esta locomotora de vapor que tracciona el tren turístico fue construida por TUBIZE, fabricante belga de material ferroviario, para la Compañía de Ferrocarril de AVT (Almansa a Valencia y Tarragona) en el año 1891. En esta compañía ferroviaria llevó el número 123. Se eligió este modelo de cuatro ejes acoplados (040 en el argot ferroviario) para solucionar el incremento en el transporte de mercancías en la fuerte rampa de casi 50 kilómetros. Justamente en ese mismo año, la Compañía del Ferrocarril de AVT, fue absorbida por la empresa ferroviaria más importante entonces en España, la Compañía de Caminos de Hierro del Norte de España, siendo renumerada como Norte–2723, siguiendo prestando sus servicios durante los años siguientes en la zona del Mediterráneo correspondiente a las líneas de la compañía original.

La Compañía del Norte llegó a contar con un total de 148 unidades de este modelo de locomotora, siendo por lo tanto una de las series más numerosas del ferrocarril en España. Se las conocía popularmente como “las verraco” por el ronco sonido que producía la locomotora cuando frenaba con el freno de vacío que traía de origen, y se ganaron su fama de “bravas locomotoras” arrastrando durante muchos años los trenes carboneros en las fuertes rampas del Puerto de Pajares en triple tracción, es decir, dos locomotoras en cabeza y otra más en cola del tren. En el año 1941, pasó a numerarse en Renfe como 040 – 2184.

Se sabe que en el año 1954, la locomotora estaba asignada al depósito de Huelva, en donde parece ser que permaneció durante varios años, seguramente ya como máquina de maniobras en las instalaciones portuarias. En 1964, y tras casi 100 años de servicio intensivo, comenzó el desguace de toda la serie, quedando únicamente dos ejemplares, una en Gijón, y la preservada por el Museo del Ferrocarril, que llegó a Venta de Baños en 1997, comenzando su desmonte y reparación. Gracias a una importante inversión de la Junta de Castilla y León, fue trasladada a unos talleres especializados en Lérida donde se completó su reparación y puesta a punto.

El 20 de Enero de 2005, fue recepcionada de nuevo por Asvafer ya totalmente reparada y en funcionamiento, convertiéndose de esta manera desde entonces, en una de las locomotoras de vapor más antiguas que circula por España en vía ancha, dedicándose a traccionar numerosos trenes turísticos por la Provincia de Palencia gracias a la ayuda del Patronato de Turismo de la Diputación de Palencia.

(Imagen Avenfer)

Fotos inéditas de Vicente Crespo y cinco máquinas de vapor en Azpeitia el próximo sábado

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El Museo Vasco del Ferrocarril ofrecerá desde el sábado 5 de octubre una atractiva exposición de fotografías históricas e inéditas de la localidad de Azpeitia de principios del pasado siglo tomadas por el que fuera juez destinado en ese partido judicial Vicente Crespo, leonés y gran aficionado a la fotografía. Ese día, el activo museo gestionado por Iñigo Palomino, director de Euskotren, ofrecerá una jornada especial con motivo de su XIX aniversario. Para ello, se pondrán en marcha cinco vehículos de tracción vapor con los que se que ha efectuado cuatro circulaciones de viajeros en la línea de Azpeitia a Lasao, así como otros movimientos por la playa de vías del Museo.

Los horarios de salida de los trenes históricos en servicio de viajeros se efectuarán desde el museo a las 11.30 (automotor diesel 301 de los ferrocarriles portugueses, de 1953), 12.30 (locomotora de vapor ‘Portugal’, también de los ferrocarriles portugueses, de 1913), 17.00 (locomotora de vapor ‘Aurrera’, del ferrocarril de Elgoibar a San Sebastián, de 1898) y 18.00 horas, (locomotora de vapor ‘Zugastieta’, del ferrocarril de Amorebieta a Bermeo, de 1888). Asimismo, durante toda la jornada efectuará maniobras en la playa de vías la locomotora de vapor ‘Espinal’, construida por Robert Stephenson en 1887 y la grúa de vapor ‘Grafton’ de 1920.

La exposición de fotografías consiste en 32 imágenes históricas e inéditas de la Azpeitia de principios del pasado siglo tomadas por el juez Vicente Crespo Franco. Aficionado a la fotografía, Vicente pudo dedicar el tiempo que le quedaba libre entre pleito y pleito al desarrollo de su afición, lo que le permitió captar diversas imágenes en Azpeitia y su entorno más inmediato. Esta exposición muestra parte de su llamativo trabajo en una época en la que la fotografía era más un arte que una afición.

El parque del Museo Vasco del Ferrocarril dispone de una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril del Urola, que se conserva tal como fue instalado en 1925. Un antiguo motor eléctrico hacer funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados.

La primera parte del museo se abrió en 1992; dos años más tarde se empezaron a recibir los trenes, y en 1998 se inauguró el de vapor que se desplaza desde la estación de Azpeitia hasta Lasao. Los fines de semana los visitantes tienen la ocasión de montar en los coches de madera del antiguo tren del Urola, donde, remolcados por locomotoras de vapor, necesitan 20 minutos para recorrer una distancia aproximada de 5 kilómetros.

Una de las ‘rarezas’ más llamativas, y casi desconocida en otras instalaciones similares, es la grúa de vapor ‘Grafton’. Apropiada para vías de ancho ibérico, fue construida en 1920 por la compañía británica Bedford para la empresa Babcock Wilcox, sita en Sestao. Es la única en su género que funciona en España. También posee la unidad eléctrica más antigua en estado de marcha, la locomotora SEFT 101, fabricada en 1925 por AEG de Berlín para el Ferrocarril de San Sebastián a la Frontera Francesa (el popular ‘Topo’).

Además de los vehículos, se pueden encontrar otras colecciones de excepcional interés, entre las que destaca la serie de relojería ferroviaria ‘Jesús Mínguez’, considerada la mejor en su género de Europa. El muestrario se completa con conjuntos de uniformes, faroles, señales, placas de fabricación, etcétera. También merece la pena conocer el antiguo taller de mantenimiento del ferrocarril del Urola, el cual constituye un verdadero museo de máquina-herramienta en funcionamiento.

(Imagen VicenteCrespo. Cortesía Museo Vasco del Ferrocarril)

El Museo de Azpeitia registra un incremento de usuarios del 38% y se mantiene operativo este otoño

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Más salidas, más visitantes y nuevas actuaciones. Azpeitia bate todos los registros. El servicio de trenes históricos que ofrece el Museo Vasco del Ferrocarril a sus visitantes seguirá operativo durante el otoño, tras registrar un incremento del 38% en el número de usuarios durante el verano. El éxito de la temporada está asegurado. La meteorología ha contribuido notablemente, pero sobre todo el reforzamiento de las salidas con los vehículos del parque de Azpeitia, que solo ha cerrado los lunes.

La apuesta estaba clara, tras el acuerdo verbal con los anteriores gestores del museo. Aunque los silencios oficiales no se han roto, a nadie se le escapa que la vuelta ‘a la normalidad’ en Azpeitia ha sido fundamental para registrar las cifras de visitantes de este verano. Lo importante en el Museo Vasco del Ferrocarril sigue siendo el tren, al que se ha dvuelto el protagonismo.

Durante los fines de semana y festivos ha vuelto a las vías el tren de vapor, remolcando el material móvil habitual, formado por antiguos coches de viajeros construidos por CAF en 1925 y 1944 para los ferrocarriles del Urola y Vascongados. Estos coches son habitualmente arrastrados por la histórica locomotora de vapor ´Aurrera´, suministrada en 1898 por los talleres Nasmyth&Wilson de Manchester (Gran Bretaña), al ferrocarril de Elgoibar a Donostia-San Sebastián.

El director de Euskotren, Iñigo Palomino, ha propuesto a «quienes quieran disfrutar de la experiencia única de viajar en un tren de vapor, hacerlo a lo largo de septiembre y octubre, ya que las unidades prestan sus servicios todos los fines de semana y festivos». Desde la dirección de Euskotren se considera «magnífica la temporada. Es una ocasión ideal para aprovechar un fin de semana conociendo el museo y otras atracciones culturales y turísticas de esta comarca del Urola, en especial Azpeitia y Azkoitia pero incluyendo también a las localidades por las que circularon los ferrocarriles Vascongados hasta Zumaia». «Es una actividad ideal para familias y grupos de amigos», ha añadido.

Los trenes de vapor efectuarán su salida todos los sábados desde el museo azpeitiarra a las 12.30 y a las 18.00 horas, mientras que los domingos y festivos las partidas se producen a las 12.30 horas. Además, los colectivos interesados pueden alquilar el tren cualquier día entre semana salvo los lunes. «Se trata de una atractiva promoción de servicio dirigido a empresas, organizaciones sociales o de aficionados al ferrocarril tal y como sucede con el ‘Histórico’ que va de Bilbao a Liérganes u otros trenes europeos que a bordo desarrollan jornadas de confraternización, reuniones o simples encuentros lúdicos», ha detallado el director de Euskotren. El servicio de trenes de vapor del Museo Vasco del Ferrocarril se mantendrá con el horario señalado hasta el puente de Todos los Santos (del 1 al 3 de noviembre).

Tras destacar que «este tipo de atractivos culturales dinamizan económicamente muchas comarcas europeas y cada vez constituyen en mayor proporción un destino elegido por muchas personas», Palomino ha insistido en que «se ha incrementado un 38% el número de viajeros durante los meses de julio y agosto, en comparación con el año pasado; una cifra que crece también en otros recursos museísticos ferroviarios de toda la UE».

El parque del Museo Vasco del Ferrocarril dispone de una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril del Urola, que se conserva tal como fue instalado en 1925. Un antiguo motor eléctrico hacer funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados.

Además de los vehículos, se pueden encontrar otras colecciones de excepcional interés, entre las que destaca la serie de relojería ferroviaria ‘Jesús Mínguez’, considerada la mejor en su género de Europa. El muestrario se completa con conjuntos de uniformes, faroles, señales, placas de fabricación, etcétera. También merece la pena conocer el antiguo taller de mantenimiento del ferrocarril del Urola, el cual constituye un verdadero museo de máquina-herramienta en funcionamiento. La antigua central eléctrica de transformación nos traslada a un escenario cuya estética recuerda a la película ‘Metrópolis’ de Fritz Lang.

Los trenes históricos del Museo Vasco del Ferrocarril circularán todos los días durante agosto

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El Museo Vasco del Ferrocarril, ubicado en Azpeitia, reforzará sus populares viajes en trenes históricos entre la sede de la institución y la estación de Lasao con la prestación de este servicio durante todos los días de agosto con excepción de los lunes, día de descanso en el museo.

Este servicio especial se prestará los fines de semana y festivos con el tren de vapor, remolcando el material móvil habitual, formado por antiguos coches de viajeros construidos por CAF en 1925 y 1944 para los ferrocarriles del Urola y Vascongados. Estos coches serán arrastrados por la histórica locomotora de vapor ´Aurrera´, suministrada en 1898 por los talleres Nasmyth&Wilson de Manchester (Gran Bretaña), al ferrocarril de Elgoibar a Donostia-San Sebastián.

Como complemento al servicio de fines de semana y festivos, durante los días laborables, de martes a viernes, se ha establecido un servicio con un automotor diesel histórico, construido por la firma Allan en el año 1953. En caso de que la demanda lo exija, este automotor puede remolcar alguno de los coches que habitualmente arrastra la Aurrera, de modo que todos los visitantes podrán disfrutar de este singular viaje a través de los hermosos paisajes del valle del Urola.

El parque del Museo Vasco del Ferrocarril dispone de una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril del Urola, que se conserva tal como fue instalado en 1925. Un antiguo motor eléctrico hacer funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados.

Además de los vehículos, se pueden encontrar otras colecciones de excepcional interés, entre las que destaca la serie de relojería ferroviaria ‘Jesús Mínguez’, considerada la mejor en su género de Europa. El muestrario se completa con conjuntos de uniformes, faroles, señales, placas de fabricación, etcétera. También merece la pena conocer el antiguo taller de mantenimiento del ferrocarril del Urola, el cual constituye un verdadero museo de máquina-herramienta en funcionamiento. La antigua central eléctrica de transformación nos traslada a un escenario cuya estética recuerda a la película ‘Metrópolis’ de Fritz Lang.

La joya de Ponferrada, la locomotora 31 de la MSP, volverá encender su caldera este domingo

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La joya de la corona de Ponferrada vuelve a la vía. Aunque solo sea por unas horas, la locomotora número 31 de la antigua Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) (León), volverá este domingo a encenderse durante unas horas. Los penachos de humo negro surcarán el aire ponferradino una vez que Ene.Museo Nacional de la Energía de Ponferrada, en colaboración con el Ayuntamiento, procede al encendido de la emblemática máquina de vapor. La locomotora está considerada como «la auténtica joya» del parque de locomotoras de la antigua Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP).

La máquina ya centenaria fue construida por la casa Maffei en 1913 en la ciudad alemana de Munich y pesa 41 toneladas. Estuvo hasta el año 1943 prestando servicio en la línea Pamplona-Lasarte de la Sociedad Minera de Guipúzcoa (numerada PSS 6 en el ‘Plazaola’), hasta que la compró Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) para su ferrocarril, por la que pagó 268.000 pesetas y la renumeró como ‘PV 31′. Desde entonces y hasta 1989, cuando pasó del carbón al diesel, estuvo operativa, siendo de las últimas de Europa de su categoría. Once años después fue restaurada por la Junta de Castilla y León en la comarca del Bierzo.

La máquina, que permaneció meses en Ardoncino, no ha sido ajena a la polémica. ‘La 31′ se encontraba desde su restauración en un taller del Bierzo, en una explanada que la empresa del grupo minero Victorino Alonso tenía en la localidad berciana de Cubillos del Sil. Allí se estaba deteriorando y fue trasladada en una góndola (transporte especial) a los talleres de Ardonino. La polémica se suscitó en el Bierzo porque la locomotora fue llevada a Ardoncino. Varios partidos políticos, especialmente de corte bercianista, criticaron en su momento que la máquina fuera trasladada a la citada localidad. Su temor radicaba en que ya no regresaría de nuevo a la comarca del Bierzo y por eso hubo quien llegó a comparar esta locomotora 31 con otros hallazgos arqueológicos aparecidos en Bembibre y que se encuentran en el Museo Provincial de León.

Los temores de disiparon hace dos años, tal día como este domingo, cuando la máquina fue trasladada completamente restaurada al Museo de Ponferrada, donde queda en exposición desde esa misma fecha. Un centenar de personas -entre las que figuraban antiguos trabajadores de la Sociedad Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) y cuarenta escolares- contemplaron durante más de dos horas cómo la locomotora era depositada en la estación de la que partió por última vez en el año 1989 para ser expuesta

“Es la historia viva de Ponferrada; es la historia viva del Bierzo; es la historia viva del carbón”, destacó ese mismo día el consejero de Fomento, Antonio Silván, quien destacó que la locomotora seguirá funcionado en ocasionse singulares. El alcalde Carlos López Riesco aprovechó la ocasión para rendir homenaje a los trabajadores de la MSP que durante años “dejaron miles de horas de trabajo por el progreso de esta tierra”.

La locomotora saldrá del Museo del Ferrocarril de la capital berciana para situarse durante unas horas en el espacio al aire libre ubicado entre este centro y Estación Arte para que quien lo desee pueda verla. Después de este paseo, la máquina volverá a entrar a los andenes del museo.

El ‘Tren de la Fresa’ regresa hoy a la vía y abre temporada con la diesel ‘customizada’ 333-407-5

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Sin vapor; cierto. Pero el ‘Tren de la Fresa’ sale hoy a la vía para abrir la temporada 2013 con una ‘tresmil’, que se ha pintado y serigrafiado con los colores y los rótulos de la campaña, que el próximo año cumplirá tres décadas de existencia. La locomotora 333-407-5 de Integria remolcará el convoy turístico que, como ya es tradicional, saldrá de Madrid hacia Aranjuez los sábados y domingos, con visitas guidas al patrimonio monumental de Real Sitio. La máquina ya formó parte de la composición la pasada temporada, aunque con los colores de grandes líneas.

El diseñador David Blanco, autor de varios diseños gráficos de anteriores ediciones, ha sido el encargado de realizar toda la línea gráfica de esta campaña. En cuanto a la impresión de los vinilos y su colocación, el trabajo lo ha realizado la empresa Rotucolor 2003 SL en Madrid. La locomotora que hoy sale a la vía lleva el rótulo del ‘Tren de la Fresa’ en su testero para que no haya dudas del propósito de la Fundación de Ferrocarriles Españoles para esta temporada. Esta ‘tresmil’ procede de la 333-322-6 GL que tiene su base en Fuencarral.

Para esta temporada (con una primera fase que se extenderá hasta el 30 de junio, y una segunda, que tendrá lugar entre el 7 de septiembre y el 27 de octubre) se han programado 31 viajes. Los trenes saldrán a las 10.00 horas de la estación de Madrid Delicias, invirtiendo una hora en cubrir viaje hasta Aranjuez. El retorno será a las 18.00 horas, cumpliendo viaje también en Delicias. El convoy, que lleva en servicio 29 años y que se ha consolidado como uno de los trenes turísticos más antiguos en funcionamiento de Europa, recrea todas las primaveras desde 1984 el viaje que en 1851 dio origen a la segunda línea férrea de la Península Ibérica (el 10 de noviembre de 1837 se había inaugurado el ferrocarril entre Güines y La Habana, en Cuba que por aquel entonces todavía era española, y ya se habían apagado los ecos del Barcelona-Mataró de 1848). El viaje dura una hora y, a lo largo de los trayectos de ida y vuelta, unas azafatas ataviadas con trajes de época ofrecen sabrosos fresones a los viajeros, quienes, una vez en Aranjuez, son guiados en visita turística al Palacio Real, a la zona monumental de la ciudad y al Museo de Falúas.

El vapor ha sido la principal enseña del ‘Tren de la Fresa’, aunque en los últimos años las dificultades para contar con una máquina que garantice la temporada han provocado un cambio en la tracción, que cmo en esta ocasión se realiza con locomotoras diesel o eléctricas. Inicialmente, tiraba del convoy una de las pocas ‘Mikados’ conservadas en España, la 141-F-2413, construida en 1959 en los astilleros de Euskalduna. Otras máquinas de vapor han tirado del convoy en sustitución de la titular, que permanece en el dique seco: ‘La Garrafeta’, locomotora ‘Beyer Garrat 282F-0421’, construida en 1960 en Bilbao siguiendo un diseño original inglés de 1930 que no pasa de los 60 kilómetros hora; la ‘Mikado’ de Monforte, en custodia en el Museo de Galicia, donde mantiene la numeración Renfe 141F-2111; y la cinematográfica ‘Badwi’ de Guadix, numerada como 140-2054, una auténtica joya y la única máquina que queda en España alimentada con carbón operativa en ancho ibérico y construida por Babcock & Wilcox; ha sido utilizada en decenas de películas españolas y extranjeras.

Completan la composición del ‘Tren de la Fresa’ cuatro coches ‘Costa’ que fueron construidos para los servicios de cercanías de la Compañía MZA entre 1914 y 1930. Se fabricaron de madera porque la empresa consideraba los metálicos demasiado calurosos para ser utilizados en sus líneas costeras. Estos coches, que prestaron servicio fundamentalmente en la costa catalana, están montados sobre bogies, lo que fue un gran adelanto en su época, cuando casi todos los vehículos de cercanías eran de dos o tres ejes. Además, están dotados de plataformas abiertas con ‘balconcillo’ en los extremos y cuentan con la posibilidad de intercirculación entre ellos. Traían de origen freno continuo de vacío, calefacción de vapor y alumbrado de gas que posteriormente fue sustituido por eléctrico.

Los coches ‘Costa’ están separados de la locomotora por dos furgones de los años 60, uno a cada extremo. Ambos pertenecen a la serie J 400.000; su estructura es de hierro laminado con paredes de madera de conglomerado, revestidas superficialmente con un chapado metálico. El uso de este tipo de furgones respondía al Reglamento de Circulación de Renfe, según el cual un coche de madera con servicio no podía circular con viajeros inmediatamente después de la locomotora.

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Una colisión en el Museo Vasco del Ferrocarril causa heridas leves a media docena de viajeros

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Extraño accidente. Seis personas resultaron heridas leves al mediodía de ayer en una colisión registrada en el Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia (Gipuzkoa) entre el convoy turístico de vapor que une esta localidad con el barrio de Lasao y un tren de exposición que se encontraba en los andenes.

Según han informado fuentes del museo y del departamento vasco de Seguridad, la mayor parte de los accidentados han sufrido contusiones y algunas brechas de las que han sido atendidos en el ambulatorio de Azpeitia, aunque otras tres personas, dos adultos y un menor, han acudido por sus propios medios a los hospitales de Cruces (Bizkaia) y Arrasate (Gipuzkoa). Las mismas fuentes han confirmado además que también un hombre y una mujer han sido evacuados en taxi al hospital alavés de Txagorritxu.

Estas fuentes, han explicado que el accidente se ha producido pasadas las 13.00 horas, cuando el tren turístico que circulaba entre Azpeitia y Lasao con unos 35 pasajeros ha chocado contra otro convoy que estaba estacionado en uno de los andenes del museo. Por causas que se desconocen, el tren accedió al museo por la vía equivocada, un lugar donde se encuentra estacionado material móvil cubierto por lona» y se produjo la colisión. Tras este incidente, el Museo Vasco del Ferrocarril permanece abierto, aunque las circulaciones del tren turístico han sido suspendidas durante el fin de semana.

El tren turístico de vapor que promueve la Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril lleva a cabo el tradicional recorrido entre la estación de Azpeitia, sede del museo, y la vecina localidad de Lasao. Se trata de un viaje de cinco kilómetros por parte de la antigua línea del Urola, que serpentea por las inmediaciones del río del mismo nombre.