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80 años de la R.E.N.F.E. (1941)

La historia de R.E.N.F.E. (Red Nacional de Ferrocarriles Españoles) comienza en 1941, a raíz de la unificación de todas las compañías ferroviarias existentes en una única empresa estatal. El Gobierno que preside y dirige con mano de hierro el general Francisco Franco toma la decisión de rescatar las 23 firmas que operan en el ferrocarril español, que sufre los estragos de una guerra fratricida. El país se encuentra aislado y al borde la bancarrota y aguanta una lenta y penosa reconstrucción. El Estado ‘hereda’ 12.401 kilómetros de vía férrea, que debe gestionar sin apenas recursos y con la urgente necesidad de unificar, por ejemplo, las señales (coexisten hasta 30 tipos distintos) y los reglamentos de circulación (tantos como compañías). El doloroso parto toma forma el 24 de enero de 1941; el Gobierno aprueba la Ley de Bases de Ordenación Ferroviaria y de los Transportes por Carretera.

La situación del sector es, cuando menos, desesperante. Escasean los materiales de todas clases, se retrasa semanas el envío de mercancías, las averías son constantes, decenas de locomotoras dejan de prestar servicio –agotadas e inútiles–, la mala calidad y escasez del carbón como combustible afecta al parque motor, y los pasajeros se agolpan en las estaciones a la espera de unos trenes que no llegan y, cuando acuden, lo hacen repletos de viajeros. Apenas han transcurrido dos años del final de la contienda, al fin y a la postre, responsable principal de este panorama. La guerra golpea con mucha dureza al ferrocarril, que, como el resto del país, acaba dividido en dos, según queden sus vías a un lado u otro de los contendientes. La red y las principales vías de comunicación y las compañías que dirigen la gestión se rompen irremediablemente. Caminos de Hierro del Norte de España (Norte) y la Compañía de Madrid-Zaragoza y Alicante (MZA), las grandes empresas ferroviarias, se ven seriamente afectadas al quedar sus redes fraccionadas, mientras Oeste y el Central de Aragón se mantienen casi íntegramente en manos de los sublevados, que también se hacen cargo de Andaluces, que domina el sur, al poco de iniciada la guerra.

Los ferroviarios de la zona republicana, con una amplia base sindical, reaccionan de inmediato y disuelven los consejos de administración de las compañías ferroviarias y se hacen con el control de las empresas y su explotación. Apenas un mes después de iniciado el conflicto, el Gobierno decide actuar para recuperar el orden y decreta la incautación de la red ferroviaria (3 de agosto de 1936) y la unificación en una sola entidad. El Estado pasa, por tanto, a controlar la explotación del servicio y los bienes de todas las compañías privadas, para lo que se crea la Red Nacional de Ferrocarriles. Los consejeros de las grandes empresas, a los que la guerra sorprende en territorio leal al Gobierno, se pasan a la zona controlada por los ‘nacionales’ para desde allí reclamar las propiedades incautadas. Poco o nada pueden hacer para dirigir lo que queda de sus empresas puesto que la gestión del ferrocarril acaba en manos del Ejército, al igual que en el bando republicano, donde los militares deciden el destino y ocupación de los trenes.

Aunque la mayor parte de la red está en manos de la República (de Norte el 56% y de MZA, el 81%), la columna vertebral queda en poder de los sublevados, que, salvo las líneas catalanas y valencianas, el núcleo de Madrid y los trayectos finales de las grandes compañías, dominan el resto. En cuanto al material rodante, sucede algo similar: quedan en manos del Ejército de Franco 559 locomotoras (45%) , 15 automotores (21%), 561 coches (31%), 5.568 vagones y furgones (17%) de Norte. Y, en el caso de MZA, controlan 347 máquinas (31%), 380 coches (23%) y 11.000 vagones y furgones (40%). La República dispone, por tanto, de la mayor parte de material remolcado, mientras que el equilibrio es mayor en cuanto al parque de máquinas.

Salvo algún episodio aislado, el ferrocarril es el medio más eficaz para garantizar el suministro de material y el movimiento de tropas, quedando supeditado el uso civil al ejercicio de la guerra. La intensa sobrexplotación del material produce mas daños durante los tres años de conflicto que la propia acción bélica. La inmensa mayoría de las destrucciones se concentran en la infraestructura (las estaciones sufren la peor parte por quedar en el mismo frente de batalla), no tanto por el fragor en la lucha, sino para evitar su utilización por el enemigo (viaducto de Ormaiztegi, sin ir más lejos). Norte y MZA son las más afectadas, con pérdidas supermillonarias (más de 300 millones de pesetas de la época).

Sin embargo, el deterioro del parque móvil, sobre todo el de las locomotoras de vapor, es mucho más significativo. A la escasez de material y mantenimiento (fábricas y talleres dedican su producción al material de guerra), hay que sumar la falta de personal especializado. El Ejército se preocupa más de la acción bélica que del ferrocarril. Basta un ejemplo. Los talleres ferroviarios de Valladolid anteriores al conflicto, especializados en el mantenimiento de los trenes, se dedican en los años bélicos a fabricar bombas, mientras que las factorías del cinturón de Bilbao (en manos de los sublevados desde junio de 1937) se ocupan de la reparación del material rodante. Las locomotoras de vapor exigen grandes arreglos cada 175.000 kilómetros; los retrasos acumulados y los daños por la guerra fuerzan efectuar, al menos, diez grandes reparaciones mensuales.

Al término de la contienda el ferrocarril presenta un estado lamentable. El 30% de las instalaciones resultan inservibles, las unidades fuera de servicio alcanzan el 34% en Norte y el 41% en MZA, mientras que para los coches los porcentajes de ambas son de 24% y 34%; y en los furgones, 33% y 22%, respectivamente. La situación es alarmante. De las 1.083 máquinas de vapor de Norte, 792 necesitan alguna reparación para volver al servicio, y 291 están a la espera de una gran restauración, que no se puede satisfacer hasta pasados varios meses de intenso trabajo. El parque de coches y furgones presenta un aspecto similar: 4.100 vehículos necesitan grandes reformas y 2.943 algún arreglo. Aunque de MZA no existen datos precisos, la situación es prácticamente idéntica, con un 30% de coches y vagones muy dañados, pero con el parque de máquinas en un estado muy deficitario.

La red férrea española necesita al acabar la contienda bélica (1 abril de 1939), como el resto de las infraestructuras del país, una actuación urgente. Pero la situación de penuria y escasez de suministros, sumada a la II Guerra Mundial, impide la reparación y mantenimiento. A esta situación hay que sumar las estrecheces económicas que arrastran las diferentes compañías que conforman el mapa ferroviario español. La reanudación del servicio exige de una importante inversión para reparar y renovar tanto instalaciones como material móvil, así como las infraestructuras. Un mes después de acabada la guerra (8 de mayo de 1939) se forman una serie de consejos directivos para explotar las líneas de las grandes compañías (Norte, MZA y Oeste-Andaluces). Estas entidades son híbridas y el control pasa al Estado, mientras la gerencia sigue en manos de las empresas. El nuevo régimen decide compensar a los bancos que poseen las acciones de las grandes compañías ferroviarias y nacionalizar la red de ferrocarriles. Se formaliza una idea anterior a la contienda (el Gobierno de la República ya inicia estudios y planes) para fortalecer el tráfico ferroviario y acabar con la dispersión de las líneas.

RENFE (como durante años se escribe el acrónimo de la compañía estatal) agrupa las compañías de ancho ibérico (1.668 milímetros) y los ferrocarriles que explota el Estado, aunando un total de 12.401 kilómetros de vía. Se constituye la empresa con el rescate y la unificación de lo que fueron Caminos de Hierro del Norte de España (Norte), Madrid-ZaragozaAlicante (MZA), Central de Aragón, Oeste-Andaluces, Santander-Mediterráneo, Lorca a Baeza y Águilas, Zafra-Huelva, Torralba-Soria, Bilbao a Portugalete y Santurce, Desierto de San Julián de Musquiz (Triano), Alcantarilla a Lorca, Baza a Guadix, Cinco Casas a Tomelloso, Villacañas a Quintanar de la Orden, Valencia a Liria, Silla a Cullera, Villaluenga a Villaseca, Veriña a Aboño. El Estado también se hace cargo de la explotación de las líneas de Sevilla a Alcalá y Carmona, Murcia a Caravaca, Lérida a Balaguer, Huelva a Ayamonte, Zafra a Jerez de los Caballeros y Puebla de Hijar a Tortosa.

El parque de material rodante de viajeros es escaso. De los 4.400 coches existentes antes del conflicto, apenas si quedan 1.750. Las series, además, son diferentes, y cada compañía dispone de sus propios códigos de numeración. Por eso, una de las principales tareas de ‘la RENFE’ de aquellos primeros años es unificar la nomenclatura y numeración de todo el parque móvil. Las series más representativas de coches que ingresan en la nueva compañía son los ‘costa’ de MZA, los metálicos que forman la serie 1000, los metalizados de caja de madera conocidos como ‘verderones’, y los 3000. La situación de penuria y escasez de suministros producida por las secuelas de la Guerra Civil y la nueva contienda bélica que enfrenta a las naciones europeas impide la reparación y mantenimiento. El 14 de marzo de 1941 se crea la Comisaría de Material Ferroviario, entre cuyas primeras actividades se incluye la decisión de contratar la construcción de 120 vehículos, aunque hasta bien avanzado 1943 no puede llevarse a cabo esta tarea. En el periodo comprendido entre 1940 y 1960 se construyen un total de 520 coches, las reparaciones afectan a 1.460 unidades y las importaciones a 100. Todo esto permite que el parque ascienda a 3.370, con una edad media de entre 25 y 35 años.

Entre 1941 y 1963 se construyen 691 coches que forman la serie 5000. Y a inicios de los años 1950 se fabrica la serie 6000. Un objetivo prioritario durante esos años: dejar de utilizar el material de madera que, en caso de accidente, multiplica los daños personales. Otra de los grandes metas de la nueva compañía es dotarse de un nuevo parque de locomotoras. Durante la posguerra, la tarea se centra en reparar incluso aquellas que son consideradas como inútiles al finalizar la contienda. La Maquinista Terrestre y Marítima reparó hasta 1945 un total de 203 máquinas; Babcock& Wilcox, 173; Euskalduna, 81; Construcciones Devis, 46; Astilleros de Cádiz, 69; Unión Naval de Levante, 12; Sociedad Española de Construcción Naval (Cartagena), 2; y Altos Hornos de Vizcaya, 2. De los talleres de la red nacional, el de mayor cifra de reparaciones en el mismo período es el de Valladolid, con 728 máquinas, seguido por el de San Andrés, con 616, ambos de la antigua Compañía del Norte. Les siguen MadridAtocha (MZA), con 432; Málaga (Andaluces), 251; Barcelona-Clot (MZA), 204; Vigo (Oeste), 148; Valencia-Alamadeda (Central Aragón) 54; Bilbao (Bilbao-Portugalete), 5; y Villarcayo (Santander-Mediterráneo), 1. Además, en los distintos depósitos de la firma estatal se reparan 242 locomotoras.

Casi una década tarda ‘la RENFE’ en consolidar el sector ferroviario. Y coincide, además, con un periodo de estancamiento de la economía española, lastrada por la escasez e intervención estatal, el mercado negro, el estraperlo, y la corrupción generalizada. El Estado, inmerso en la autarquía económica, pretende que el país sea autosuficiente, con una fuerte intervención en la vida económica. Controla la producción, el consumo, los precios, los salarios, el comercio y la inversión mediante leyes.

(Este texto forma parte de un reportaje publicado por mí en El Correo el 23 de enero de 2016, titulado “La RENFE de Franco”)

Al menos 16 muertos en Bangladesh

Decenas de personas murieron o resultaron gravemente heridas después de que dos trenes ocupados se estrellaran en una colisión de madrugada en Bangladesh. Los pasajeros describieron cómo los trenes fueron destrozados en el choque. La mayor parte de las víctimas viajaban, al parecer, en tres coches de un tren con destino a Dhaka con el que chocó un convoy con destino a Chittagong cerca de la estación de Mondobhag, en la ciudad de Kasba.

“Al menos 16 personas han muerto. Y otros 58 resultaron heridas. Hemos enviado a los heridos a diferentes hospitales de la región “, decía el jefe de policía Anisur Rahman. Al lugar del accidente llegaron varias grúas y otros equipos para rescatar a los pasajeros atrapados, muchos de los cuales estaban dormidos cuando ocurrió el accidente. Un funcionario del gobierno en el distrito dijo que el tren ‘Turna Nishitha’, con destino a Dacca, golpeó al ‘Udayan Express’, con destino a Chittagong, aproximadamente a las 3 am hora local ((21.00 del lunes GMT), cuando este último estaba a punto de pasar por la estación Mondobhog, a unos 100 kilómetros de la capital bangladesí.

Al parecer el ‘Turna Nishitha’ debería haber esperado fuera de la estación para dejar pasar el otro tren. Se desconocen las causas por las que el convoy no siguió las indicaciones. Un funcionario ferroviario de Bangladesh dijo a los periodistas que las señales defectuosas podrían ser las culpables. Las autoridades han abierto una investigación para esclarecer las causas del choque. Las mismas fuentes informan de la suspensión de los servicios ferroviarios en Dhaka.

Los accidentes de trenes son comunes en Bangladesh y a menudo las causas obedecen a una mala señalización o al deterioro de las infraestructuras férreas. De acuerdo con el Shipping and Communication Reporters Forum (SCRF), un grupo de investigación de medios privados, entre el 1 de enero y el 30 de junio de este año, determinó al menos 202 accidentes ferroviarios en este país del sur de Asia de 168 millones de personas. La mayor parte de la red ferroviaria tiene más de cien años.

En junio, un tren se hundió en un canal después de que cediera el puente que estaba cruzando. Cinco personas murieron y otras cien resultaron heridas. La SCRF achaca las principales causas de los accidentes al uso del teléfono móvil mientras cruzan las vías, a la negligencia de los empleados del ferrocarril y al mal mantenimiento de las líneas y puentes.

El ferrocarril es el principal modo de transporte en Bangladesh. En el año financiero 2005, 42 millones de pasajeros utilizaron el tren para sus desplazamientos. El sistema ferroviario de Bangladesh tiene una longitud total de 2.855 kilómetros. En 2009, Bangladesh Railway tenía 34.168 empleados. En 2014, el ferrocarril de Bangladesh transportó 65 millones de pasajeros y 2,52 millones de toneladas de carga. El ferrocarril hizo 8.135 millones de pasajeros-kilómetro y 677 millones de toneladas-kilómetro.

“Se busca socio para carga” , razón Renfe

Renfe Mercancías busca establecer “alianzas estratégicas” con operadores privados para reflotar su negocio una vez acometa el plan de saneamiento que ha puesto en marcha para evitar la quiebra y garantizar su viabilidad, según anunció el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.”Necesitamos contar con un operador ferroviario público de referencia para garantizar la estrategia logística del país, para convertir a España en un ‘hub’ logístico del Sur de Europa”, explica el ministro.

Renfe Mercancías retomará el plan de recurrir a la iniciativa privada que se barajó durante la anterior Legislatura, si bien entonces se contempló la entrada de un operador en su capital y ahora sólo se habla de alianzas. Además de reflotar Renfe Mercancías y garantizar así su sostenibilidad, Fomento pretende contribuir a que el ferrocarril gane peso en cuanto al tráfico de mercancías.

Fomento y Renfe trabajan en el desarrollo de dos medidas que se implementarán de forma paralela en el trienio 2017-2019, según detalló el titular de Fomento en el ‘Ágora’ de ‘El Economista’. Por un lado, se trata del anunciado plan de rescate y saneamiento que se aplicará en Renfe Mercancías para evitar la quiebra de esta sociedad que nunca ha dado beneficios. Este plan pasa por recortar la cuarta parte de su plantilla, unos 316 trabajadores, y abordar un programa de desinversiones, fundamentalmente en su parque de trenes.

En paralelo a estas medidas “de corto y medio plazo”, la operadora y el Ministerio analizan estrategias a “largo plazo” para garantizar su negocio futuro que incluyen la internacionalización de la compañía y, fundamentalmente, “identificar potenciales operadores para establecer alianzas“.

“La liberalización no ha supuesto un avance en cuanto a transporte de mercancías en tren”, reconoce el ministro respecto a la apertura a la competencia de este tráfico ferroviario en 2005, que supuso la entrada de ocho operadores privados a competir con Renfe. En la actualidad, sólo el 4% de la carga que se mueve en España lo hace en tren, frente a la tasa del 20% que arroja la media del resto de países de la UE. Además, según el ministro, ese porcentaje debe ascender al 50% en el horizonte del 2050, según establece el Libro Blanco del Transporte de la UE. “Necesitamos mejorar el reparto modal en el transporte de mercancías, que actualmente está presidido por la carretera”, asegura De la Serna.

Además del saneamiento y fortalecimiento de Renfe Mercancías la estrategia del Gobierno para impulsar este mercado ferroviario pasa también por mejorar las infraestructuras. En este punto señala los planes para mejorar la conexión de los puertos con la red ferroviaria o el desarrollo del Corredor Mediterráneo.

Renfe aborda el rescate de su división de mercancías con un reajuste de su plantilla

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Renfe Mercancías ha planteado un ajuste, mediante traslados voluntarios, de unos 146 trabajadores, alrededor del 11% de su plantilla actual, como primera medida del plan que la compañía ferroviaria aborda para superar las pérdidas de esta división y garantizar su viabilidad futura. El plan de ‘rescate’ de la operadora para el negocio de Mercancías, además del ajuste de gastos, contempla su salida al exterior, la intermodalidad y optimizar el transporte de carga hacia y desde los puertos.

Renfe acaba de abrir una mesa de negociación con los sindicatos con representación en la compañía para abordar una reorganización de los recursos humanos de la filial de mercancías, que cuenta con unos 1.300 empleados. El ajuste planteado por la empresa, actualmente en negociación, afectará a personal administrativo. Supondrá así la salida de una quinta parte (el 24%) de los 600 empleados de oficina y se abordará mediante traslados voluntarios a otras divisiones (viajeros, fabricación y mantenimiento y dirección central).

En cuanto al resto de empleados de Mercancías, fundamentalmente maquinistas, Renfe determinará si también son necesarios ajustes una vez concluya la convocatoria de traslados abierto en toda la compañía y el plan de bajas voluntarias que lanzará este año.

Renfe Mercancías anunció su intención de lanzar un plan para reflotar la empresa el pasado mes de octubre, tras el nombramiento de Abelardo Carrillo como nuevo director general del área. Para ello, constituyó una Jefatura de Área Internacional y una nueva Dirección General Comercial. De esta forma, Renfe aparcó definitivamente el proyecto de abrir la filial de Mercancías a un socio industrial, que la empresa del Ministerio de Fomento venía analizando desde hacía unos años.

Mercancías es la única de las cuatro sociedades filiales en que se estructura Renfe en pérdidas. En la primera mitad de 2016 reportó ‘números rojos’ de 20,9 millones de euros, tras recortar un 11,6% sus ingresos, hasta 11,33 millones. No obstante, ello no impide que todo el grupo Renfe, contemple cerrar 2016 en beneficios, encadenando así su segundo año consecutivo de ganancias de la historia, gracias fundamentalmente al tirón del AVE.

La situación de Renfe Mercancías deriva del limitado peso del ferrocarril en el transporte de carga en España y de la pérdida de negocio de la compañía pública desde que en 2005 el sector se abrió a la competencia. Según un reciente estudio de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMV), el tren sólo transporta el 5% de las mercancías que se mueven por el país. Renfe Mercancías controla el 70% de este reducido negocio, si bien las operadoras privadas han venido elevado su peso desde el 14% hasta el 29,5% en sólo los últimos cinco años.

El conmovedor cuento de un perro fiel

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Hay historias conmovedoras como las de fidelidad de algunos animales. Este relato que les cuento hoy va sobre esa extraña cualidad que llevan en el ADN algunas de nuestras mascotas. Quizá hayan oído ya algo sobre ello, pero merece la pena dejar constancia aquí. Es la historia de un perro que calentó y protegió durante dos días a su compañera herida en una vía ferroviaria bajo el frío invierno ucraniano que ha conmocionado a las redes.

Como en los tradicionales cuentos de Navidad, el relato se hizo viral cuando Denís Malaféev decidió publicarlo en Facebook. Los hechos ocurrieron en las cercanías de la estación ferroviaria de Úzhgorod, una localidad ucraniana situada al oeste del país, en la frontera de Eslovaquia. Malaféev escuchó a varias pesdonas hablar de una pareja de canes que llevaba dos días en medio de una vía ferroviaria. Al llegar al lugar de los hechos, descubrió que la perra había sido herida por un tren y no podía caminar; el otro animal se quedaba a su lado para calentarla y protegerla cuando pasaban los trenes.

“Escuche a un tren llegar y me sentí inquieto. Al oír la señal del maquinista, el perro se acercó, se pegó a la perra y se tumbó a su lado. Ambos bajaron la cabeza, apretándola contra el suelo, y el tren pasó por encima de ellos. El perro ha estado haciendo esto durante dos días seguidos, escribió el hombre tras filmar la impactante escena. “La calentó durante dos días para que no se congelara y corrió peligro cada vez que pasaba un tren. No todos los humanos serían capaces de hacer algo así”, comentó, admirado por la noble actitud del animal.

Tras esta publicación, los animales fueron rescatados y trasladados a un centro de acogida. En un solo día la publicación en Facebook recibió más de 40.000 me gusta. Incluso los usuarios de la red bautizaron a los animales con los nombres de Lucy y Panda. Y así se les llama ahora a estos canes. Un buen argumento para una película.

No es la primera vez que un perro es protagonista de un relato de este tipo. Todavía se recuerda la historia de Bobby, un terrier de un policía de la ciudad de Edimburgo llamado John Gray. Eran inseparabales. Bobby era muy popular en la zona por la cantidad de trucos que sabía realizar. Cuando Gray muere de una tuberculosis furibunda, Bobby permanece junto al féretro y sigue al cortejo hasta el cementerio de Greyfriars Kirkyard, lugar donde reposarían los restos de John. En un acto de fidelidad extrema, Bobby pasaría el resto de los 14 años que le quedaban de vida montando guardia sobre la tumba de su fallecido amo.

Todos pensaban que el animal se marcharía pasados unos días. Pero pasaban los años e incluso los crudos inviernos de Escocia y Bobby permanecía fiel en su guardia. Solo se retiraba de vez en cuando para beber y conseguir comida, o cuando la nieve le impedía permanecer en el lugar. Con los años Bobby se fue transformando en una leyenda local y personas que admiraban su fidelidad comenzaron a alimentarlo y a suministrarle un refugio en el invierno.

A tal punto creció esta fama que en 1867 el mismo Lord Provost de Edimburgo, Sir William Chambers, intervendría personalmente para salvar a Bobby de la perrera y además, para evitar futuros accidentes de este tipo, declararía al fiel can como propiedad del Consejo de la Ciudad. Bobby moriría sobre la tumba de su amo en 1872, y al no poder ser enterrado en el cementerio la gente del lugar se reuniría para construirle una fuente con una estatua en su honor no muy lejos del camposanto. La estatua miraba hacia la tumba de John Gray.

Egipto intenta el rescate de un tren alemán que ha permanecido ocho años ‘perdido’ en el desierto

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La red ferroviaria egipcia cubre más de 5.000 kilómetros y llega a casi todas las ciudades y pueblos importantes del país, pero el sistema necesita una modernización urgente. La mayor parte de los trenes se hallan en un estado lamentable y constituyen una pobre opción frente al autocar de lujo. Las excepciones son los servicios Turbini y Espani de El Cairo a Alejandría, y los trenes turísticos y los que llevan coches cama de El Cairo a Luxor y Asuán. En estas rutas, el tren es preferible al autobús. Para colmo, existe una larga y trágica historia de accidentes mortales. No es extrañar, por tanto, que el país mire con cierto recelo al ferrocarril.

Pero la historia del tren perdido, ha sacudido los cimientos más profundos del país y ha obligado a las autoridades a emprender una operación de urgencia para rescatar el convoy que durante ocho años ha permanecido en paradero desconocidos, perdido en mitad de las dunas y a merced del saqueo y el pillaje.

El diario ‘Al Masri al Yum’ cuenta esta odisea que, en medio del caos que vive el país, ha conmocionado incluso a las autoridades . Su último viaje conocido tuvo lugar en 2006. El tren, que cubría la ruta del desierto occidental hacia el mar Rojo, llegó hasta el oasis de Dajla, en Wadi al Yadid, provincia desértica fronteriza al sur con Sudán y al oeste con Libia. Y allí quedó varado y a merced del viento desértico, el pillaje y la desidia gubernamental.

Unos ladrones habían desvalijado 150 kilómetros de raíles ante la sorprendente pasividad de las fuerzas de seguridad. El tren, embarrancado en tierra de nadie, inició entonces una peculiar travesía por el desierto. La autoridad ferroviaria, que había inaugurado la línea en 1996 y había sufrido un costoso y nada rentable mantenimiento, se olvidó del expreso y clausuró lo que quedaba de línea. Su regreso se hacía imposible.

Ocho años después se ha decidido recuperar lo que queda del tren. El Gobierno ha adjudicado a una empresa de transporte un contrato de dos millones de libras egipcias (unos 220.000 euros) para remolcar la locomotora y los coches de origen alemán que se trasladarán por carretera. La operación se prevé para principios del próximo año. Una vez remozado, el tren, fabricado en Alemania por la compañía Henschel & Son, volverá a cruzar por las rutas del desierto.

(Imagen obtenida de Youtube)

Un desprendimiento de tierras provoca el accidente de un tren suizo a 50 kilómetros de Saint Moritz

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Al menos siete personas han resultado heridas por el descarrilamiento de un tren de pasajeros cerca de la localidad suiza de Tiefencastel, a menos de 50 kilómetros de Saint Moritz. Al parecer el accidente, que se produjo entre las localidades de Coire y Saint Moritz (cantón de Grisones) poco después del mediodía, se debió a un deslizamiento de tierra que había bloqueado las vías. Las dificultades para acceder al lugar, en una zona montañosa, dificultaron la acción de los equipos de emergencia que tuvieron que actuar con todo tipo de precauciones.

En el momento del accidente viajaban unas 200 personas en el convoy de la operadora Rhaetian Railway. El tren chocó contra un montículo de tierra que se había deslizado desde las montañas laterales a causa de la lluvia. El impacto provocó que descarrilaran tres de los vehículos, uno de los cuales quedó pendiendo al borde de un abismo, pero los pasajeros pudieron evitar su caída desplazándose a la parte posterior del coche para hacer contrapeso. Más de un centenar de personas habían salido del convoy por sus propios medios y permanecían en las vías a la espera de la llegada de los equipos de socorro.

Los equipos paramédicos que llegaron a los pocos minutos a la zona del siniestro debieron emplearse a fondo con algunos de los pasajeros en estado de shock. El tránsito por esa línea ferroviaria ha quedado interrumpido. Cuatro helicópteros de socorro y otros equipos de rescate particparon en las labores de auxilio en un terreno que no favorecía la actuación de los especialistas. Sobre esta zona habían caído intensas lluvias en los días precedentes; las precipitaciones que se produjeron desde la medianoche fueron muy copiosas según MétéoSuisse.

Algunos viajeros difundieron imágenes del tren siniestrado. En las instantáneas mostraban uno de los vehículos estrellado contra la montaña y otro ladeado sobre uno de los terraplenes. Los trabajos en la zona son muy complicados.

El accidente se produce tres días después de otro siniestro entre un tren y un minibus en el cantón de Nidwald, en el que murieron tres personas y otras cinco quedaron heridas.

Un cochecito de bebé cae a las vías del metro arrastrado por el aire que provocan los convoyes

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Pudo acabar en tragedia. Aunque ese ángel de la guarda que parece velar por los más pequeños evitó un desenlace fatal. Ocurrió el martes 26 de julio en el metro de Londres. ¿La culpa? Vamos a decir que fue un descuido y la corriente de aire que provocan los trenes en movimiento. Las imágenes del vídeo no dejan lugar para la duda. El peligro rondó en todo momento. Y quien no crea en milagros, que lo llame como quiera.

Una pareja pretendía viajar con sus hijos en el metro. El hombre dejó desatendido el carrito con su bebé para ayudar en el traslado de otro cochecito. El viento que provocan los convoys en el túnel chocó contra la sillita, la sacó del lugar e hizo que se precipitara a las vías, sin que nadie pudiera evitarlo. Por fortuna, la madre reaccinó a tiempo y, sin pensarlo dos veces, se lanzó a la vía para rescatar a su hijo. A los pocos segundos, un nuevo convoy entraba en la estación.

El incidente tuvo un final feliz, pero no cabe duda de que la reacción de la madre fue decisiva para salvar al crío. Las imágenes publicadas por la Policía de Transporte Británica demuestran el peligro que corrieron madre e hijo en las vías del suburbano. Aunque las imágenes se conocían desde el martes de la semana pasada, ha sido ahora cuando la policía decidido hacerlas públicas con el fin de conocer la identidad de los protagonistas. “El incidente fue aterrador. No solo el niño estuvo expuesto a un serio peligro, sino también la mujer que puso su vida en juego para sacar a su hijo de las vías”, explicó el inspector jefe de Mark Lawrie. “Necesitamos con urgencia identificar a las personas involucradas para asegurarnos que el niño no resultó herido como consecuencia de la caída a las vías”. El funcionario justifica la publicación de las imágenes en las televisiones para concienciar a todos de los peligros que pueden ocurrir en el suburbano, donde la atención debe ser constante.

La muerte de una perra en el metro de Madrid indigna a las protectoras de animales

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Un triste final que deja un poso amargo a sus protagonistas. La insensibilidad de los responsables de Metro Madrid ha indignado a las asociaciones protectoras de animales que han presentado una queja por la muerte de una perra perdida en el entramado de vías. El animal, que al parecer estaba abandonado, se adentró en el suburbano y, tras permanecer unos cuantos días en los túneles sin poder ser rescatado, se quedó sin aliento y murió.

La historia sucede una y otra vez sin que los protocolos ayuden a mejorar el desenlace. En la mayor parte de las ocasiones, la trama acaba felizmente, con el animal a salvo, aunque con secuelas evidentes en su pellejo. En esta ocasión, el desenlace ha sido frustrante. Y ahora vienen los tiras y afloja entre Metro y protectoras. Aunque en esta ocasión, clientes y trabajadores, testigos involuntarios de este suceso, no han dejado en buen lugar la actuación de los responsables del suburbano

Según aseguran los testigos, una galga a la que se buscaba desde el jueves en los túneles del metro, fue finalmente localizada cerca de la estación Sainz de Baranda. Tenía parte de una extremidad posterior arrancada con la sangre seca, “seguramente de un anterior atropello”, y al sacarla sangraba mucho. “La sangre era roja y no esta instaurado el rigor mortis en el animal, por lo que podemos afirmar que no hacía mucho tiempo que había producido su muerte”, ha dicho.

Varias protectoras de animales, entre las que destacan Hogar de Luci, Spap, Más Vida y Justicia Animal, han denunciado este domingo que Metro de Madrid no les dejó entrar en las vías, al cierre del suburbano, para intentar rescatar a la perra que se ‘coló’ el jueves en las vías del tren y que andaba desde entonces perdida.

El pasado sábado un maquinista la vio tirada a unos metros del andén de la estación de Sainz de Baranda. Varios componentes de estas asociaciones intentaron adentrase en los túneles para salvar al animal, “pero seguían sin permitirnos acceder al animal”, han señalado. Algunos de los integrantes del Hogar de Luci, Spap, Más Vida y Justicia Animal hicieron el recorrido en tren para intentar localizar el lugar exacto donde estaba la perra tirada. A las 23.00 horas y ante la “desesperación” de saber si el animal estaba aun vivo algunos de estos actvistas saltaron a la vía sin permiso para realizar la búsqueda a pie.

“No podíamos dejarla morir sin más. El comportamiento de Metro fue vergonzoso, aunque los trabajadores y agentes de seguridad que se encontraban en el lugar fueron mucho más correctos”, han explicado a los periodistas. Finalmente localizaron a la perra, pero ya estaba muerta.

Las protectoras de animales critican que se haya dejado morir al animal y reprochan al Metro que no disponga de un protocolo para casos como el que acaba de ocurrir, en el que se detecta la presencia de un animal en las vías. Desde la Federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal van a solicitar a la Consejería de Transportes “la necesidad de amoldarse a la sensibilidad de los ciudadanos y acordar un protocolo de rescate de animales en las vías del tren “. Recuerdan que tienen años de experiencia en rescate de animales y que poseen instrumentos para hacer factible el salvamento. Insisten en que no ha sido el primer caso en Madrid y recuerdan que le ocurrió lo mismo a un gato que se coló en las vías del tren de Franco Rodríguez y que no pudo ser rescatado.

Una gata pasó dos días atrapada y desatendida en un conducto de ventilación de Metro Bilbao

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‘Pirulina’ tiene el pelaje blanquinegro y unos grandes ojos verdes que te atrapan según se posan en ti. Parece satisfecha de la vida, aunque no hace mucho tiempo sufrió la peor experiencia de su corta existencia, y se ha visto obligada a cambiar su residencia e incluso sus cuidadores. Sin embargo, no parece que eche de menos a sus antiguos amos, a tenor de lo cómoda que se la ve en su nuevo hogar, rodeada de congéneres y atendida con mimos y cuidados. No es capaz de expresarlo con palabras, pero la peor pesadilla de su vida no aparece reflejada en su delicado rostro. La gata, de maneras muy felinas, es incapaz de contar su pequeño gran drama que a punto estuvo de costarle la vida, pero lo hacen por ella sus rescatadores.

Sin que nadie sepa cómo, ‘Pirulina’ escapó del cuidado de sus dueños y acabó atrapada en un conducto de ventilación de la estación que el Metro de Bilbao tiene en el portugalujo barrio de Abatxolo. Asustada por el continuo paso de las unidades y hambrienta, permaneció al menos dos días sin moverse y muerta de miedo. Los maullidos llamaron la atención de clientes y empleados del suburbano que, sin embargo, no intentaron el rescate del animal, pese a que el minino daba claras muestras de estar padeciendo una tortura. El ruido que hacen los convoyes debía ser aterrador para el pequeño felino.

Tras varias llamadas de algunos vecinos, y ante la reiterada negativa de los operarios a intentar el salvamento del animal, miembros del rastrillo que SOS Bilbao tenía el 1 de diciembre en Santurtzi se encaminaron a Abatxolo con la intención de rescatar a la gata. Según un escrito que la protectora ha remitido a Metro Bilbao, los empleados «permitieron el acceso a nuestros voluntarios», quienes sacaron a ‘Pirulina’ de los conductos de ventilación y se la llevaron a sus dependencias «en un estado deplorable, sucia y con hambre». Pero sus propietarios se desentendieron de ella y se negaron a acogerla en su hogar.

La protectora ha enviado una queja oficial a Metro Bilbao preguntando por qué ningún empleado sacó de su escondite a esta gata que salió del lugar extenuada y cubierta de suciedad. La empresa alega que el conducto en el que se encontraba era inaccesible para sus trabajadores «por motivos de seguridad». Los estrictos protocolos del suburbano impidieron, al parecer, que algunos de ellos se acercara al lugar donde estaba atrapada ‘Pirulina’ por encontrase «cerca de las vías». En estos casos el responsable debe avisar al mando central, quien a su vez da parte a la Policía local para que proceda al rescate del animal, explican desde el metro. Pero según todos los testimonios, la gata pasó al menos dos días atrapada sin que nadie acudiera en su ayuda.

La asociación manifiesta su «estupor» por el hecho de que la gata estuviera varios días atrapada en la estación sin que «el servicio de mantenimiento haya procedido a rescatar a un animal dócil y manejable». Recuerdan a los responsables del suburbano que «la mera existencia de un ser vivo inmovilizado en sus instalaciones debería preocuparles» ya que, al entender de SOS Bilbao, «demuestra un fallo de seguridad que exigiría una revisión del protocolo de actuación que no dudamos tendrán para estos casos». La empresa no ha respondio aún de forma oficial.

(Fuente El Correo. Imagen SOS Bilbao)