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El Museo vasco del Ferrocarril reanuda este sábado los servicios habituales con trenes de vapor

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El Museo Vasco del Ferrocarril, ubicado en Azpeitia y gestionado por Euskotren, reanuda este sábado 2 de abril su servicio habitual de trenes de vapor todos los fines de semana, los sábados a las 12.30 y 18.00 horas y domingos y festivos a las 12.30 horas. Durante esta Semana Santa el museo ha ofrecido un servicio especial con viajes diarios entre Azpeitia y Lasao, que han utilizado 3.133 personas que también han recorrido las instalaciones y han visitado otros puntos culturales del valle del Urola.

Esta cifra no solo supera en un 22,5% los viajeros registrados en 2015 sino que rompe el récord de viajeros registrados en Semana Santa a lo largo de toda la historia del Museo, establecido en 2007, antes del inicio de la crisis económica, año en el que se registraron 2.864 personas viajeras por lo que también se ha superado esa cifra en un 9,3%.

Según explica el Gobierno vasco, la «elevada demanda» obligó a duplicar los servicios previstos para el domingo 27 y el viernes 25 fueron necesarios cinco viajes para atender a quienes visitaban el museo y recorrían diversos puntos de interés cultural del alto Urola. La consejera de Medio Ambiente y Política Territorial del Ejecutivo autónomo, Ana Oregi, ha sido una de los pasajeros que estos días han visitado las instalaciones de Euskotren en Azpeitia, donde ha destacado el «positivo efecto cultural y económico que el Museo Vasco del Ferrocarril supone para la comarca».

Azpeitia es de obligada visita para todos los amantes del ferrocaril y constituye un auténtico santuario, donde se rinde culto al vapor. El muestrario ferroviario -con más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos- se completa con conjuntos de uniformes, faroles, señales, placas de fabricación, etcétera. El museo pone en circulación sus piezas más cotizadas: el automotor diésel-eléctrico Allan 301, de 1853 (Ferrocarriles portugueses); la locomotora de vapor ‘Portugal’, de 1913; la máquina de vapor ‘Zugastieta’, de 1888; y la gran estrella del parque, la locomotora de vapor ‘Aurrera’, de 1898, la principal estrella de las circulaciones de vapor.

En sus instalaciones es posible observar una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, con vehículos de todo tipo como locomotoras de vapor, diésel y eléctricas, automotores y diversas clases de vagones. Ofrece asimismo uno de los más completos conjuntos de máquina-herramienta de Euskadi, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril de Urola, y cuenta con las muestras de los uniformes utilizados en el ferrocarril desde finales del siglo XIX y de una de las mejores colecciones de relojería ferroviaria del mundo.

‘The Flying Scotsman’ recupera sus colores originales para volver a los recorridos turísticos

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Un tren de otra época recorre la campiña inglesa veloz como en los viejos tiempos: es la locomotora ‘The Flying Scotsman’ (‘El escocés volador’), construida en 1923, en su regreso este jueves a los raíles británicos. Eran las 07.40 horas cuando la poderosa máquina de 97 toneladas, la primera que alcanzó las 100 millas por hora, abandonó la estación King’s Cross de Londres entre el entusiasmo de los aficionados, en su primer viaje oficial tras un proceso de restauración de 10 años.

La espléndida locomotora, que recuperó su color verde original para la ocasión, viaja arrastrando unos coches de época en los que 300 personas viajaron hasta York, a unos 280 kilómetros al norte, en un recorrido de 5 horas que concluyó en el Museo Nacional del Ferrocarril, que la compró en 2004. «Es un sentimiento maravilloso verla aquí, verla rodar. Es como una mujer hermosa», dice Sir William McAlpine, uno de sus antiguos propietarios, muy conmovido. En los coches, ni wifi, ni tomas eléctricas, pero todo el encanto de los viejos trenes: mesas puestas como en un gran restaurante, con unas pequeñas lámparas en forma de campana, bancos de terciopelo rojo…»Es una experiencia totalmente diferente», comenta Tony Hey, un pasajero de 70 años. «Los trenes eléctricos son todos iguales, en cambio estos tienen un olor particular, y el vapor… es fantástico».

La locomotora, un legado de la espléndida era industrial británica, estará en el museo hasta marzo, y luego se dedicará a realizar viajes turísticos y exhibiciones. Unos camareros vestidos de verde, como la locomotora, sirvieron un clásico desayuno inglés: huevos, bacon, crema de avena y té, además de champagne. «Es un día histórico», dice Paul Kirkman, director del museo. «Este viaje de celebración significa un nuevo hito en la larga y colorida historia de este icono de vapor, y es un homenaje a todos los que han trabajado duro para hacerlo posible, desde los que trabajaron en la restauración, al público que hizo donativos para devolver la vida a esta leyenda», añade. «Es muy importante ver este símbolo magnífico del patrimonio ferroviario y tecnológico británico recorrer de nuevo nuestras vías», asegura entusiasmado Peter Hendy, presidente de Network Rail, el organismo que gestiona la red ferroviaria británica.

Esta máquina alcanzó la fama cuando se presentó en la gran Exposición Imperial Británica de 1924, un año después de su construcción en Doncaster, en el norte de Inglaterra, y es una de las joyas del patrimonio industrial nacional. En 1928 inició el primer servicio sin paradas entre Londres y Edimburgo, reduciendo el viaje de 670 kilómetros a 8 horas. En 1934, fue la primera que alcanzó las 100 millas por hora. En 1963 la compañía de ferrocarriles la retiró del servicio y la vendió a unos propietarios privados, que la usaron para exhibiciones en Australia y Estados Unidos. En Australia estableció el récord del viaje más largo sin paradas para una máquina de vapor, los 679 kilómetros que separan Melbourne de Alice Springs.

Gracias a una colecta pública, la máquina volvió a manos del Reino Unido en 2004, por 2,3 millones de libras (3 millones de euros, 3,3 de dólares). Con 22 metros de longitud, y una capacidad de almacenamiento de 8 toneladas de carbón y 23.000 litros de agua, se estima que ha recorrido unos 4 millones de kilómetros.

El tren de Sóller reinicia su servicio tras dos meses parado por obras de mejora

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El Ferrocarril de Sóller ha renovado el 70% de su trazado viario en los últimos diez años y ha sustituido 24 kilómetros de vías. La empresa inició un importante plan de mejora de sus infraestructuras en 2006, cuando consignó una inversión de más de 14 millones de euros a cambio de la renovación de su concesión administrativa por otros 50 años más.

El ferrocarril solleric, que el pasado lunes inició sus servicios tras dos meses de paralización por obras de mejora, tiene pendiente aún completar la renovación de su trazado al que todavía le quedan diez kilómetros por sustituir. La inversión ejecutada supera los 16 millones de euros, presupuesto que se ha destinado a la mejora de la infraestructura fija y rodante, así como la mejora tecnológica de sus trenes y estaciones, explicaron desde la empresa.

En la última parada técnica de diciembre y enero se sustituyeron 600 metros de vías y se ha repasado el resto mediante la maquinaria que trabaja en la nivelación de los raíles. También se ha realizado un desmontaje completo de toda la parte eléctrica y electrónica, incluyendo todo el cableado existente y se ha realizado el mantenimiento completo por parte del taller de carpintería».

El crecimiento del servicio ferroviario durante el pasado ejercicio se ha traducido en un 4,5% más de pasajeros. El tranvía movilizó 1.066.917 viajeros (4,5% más que en 2014), mientras que el tren que une Sóller con Palma transportó 762.043 personas, lo que supone una mejora del 4,3% respecto el 2014. En cifras absolutas el total de viajeros transportados supone 1.828.960 personas mientras que el incremento fue de 78.696 pasajeros más.

De cara a esta temporada, el presidente de la compañía, Óscar Mayol, afirma que hay «buenas perspectivas» en cuanto al volumen de pasajeros. A lo largo de los próximos meses los talleres de la compañía pondrán en circulación el tranvía 21, dañado gravemente por un accidente con un vehículo el verano pasado.

El Ferrocarril de Sóller une desde 1912 las ciudades de Palma y Sóller a través de bellos paisajes y que conserva su carácter y estructura original a la perfección. Movido gracias a un automotor de tracción eléctrica, el tren de Sóller es el único de estas características que se encuentra actualmente en funcionamiento. A lo largo de su recorrido se desliza por trece túneles que atraviesan la Sierra de Tramuntana llegando en una hora a su destino final: Sóller, un pueblo que combina el encanto Mediterráneo con el aire cosmopolita de un puerto comercial abierto a Europa.

El 16 de abril de 1912, curiosamente el mismo día del hundimiento del Titanic, quedó inaugurada la línea ferroviaria que unía Sóller con la Capital.

El hombre clave en la creación del Ferrocarril de Sóller es, sin duda, Jeroni Estades i Llabrés, cofundador de la Compañía de Navegación Sollerense, parlamentario y sagaz hombre de negocios. Su visión de futuro le hizo apostar a principios de este siglo por el ferrocarril como medio de transporte entre Sóller y Palma de Mallorca, trayecto que hasta entonces sólo era posible por mar, y por la electricidad como fuente de energía del nuevo tren. Luis Bobio fue el encargado de construir la línea de este particular ferrocarril, cuyas obras comenzaron en 1907, iniciándose de forma simultánea desde ambos extremos de la línea.

Séptima jornada sobre el ferrocarril en el Ficoba de Irun el próximo 3 de marzo

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El recinto ferial Ficoba de Irun (Gipuzkoa) acogerá el jueves 3 de marzo la séptima jornada de comunicación sobre el ferrocarril, organizada por el Foro Ciudadano Irunés con la colaboración del Ayuntamiento irundarra. Como en anteriores ediciones, el programa abarca un amplio abanico de ponencias sobre el mundo ferroviario y el desarrollo de este medio transporte en el que intervienen profesionales del sector vinculados a la empresa, la administración y la Universidad.

José Antonio Santano, alcalde de Irun, abrirá como suele ser habitual estas jornadas sobre el ferrocarril, que como defiende José Félix Colado, del Foro Ciudadano Irunés, y alma mater de este foro, “está en constante evolución, vivo, y con un porvenir esperanzador”. Como recordarán, en la pasada edición tuvimos el placer de asistir a la localidad fronteriza para hablar sobre el papel de los medios de comunicación en el ferrocarril.

Izaskun Bilbao, eurodiputada del PNV, abordará la Normativa del Transporte Ferroviario Europeo y, sobre todo, del Cuarto Paquete Ferroviario, cuyo objetivo es eliminar los últimos obstáculos a la creación de un espacio ferroviario europeo único. La legislación propuesta reformará el sector del ferrocarril de la UE al fomentar la competencia y la innovación en los mercados interiores de pasajeros. Asimismo ejecutará reformas estructurales y técnicas. Se obtendrán como resultado final unos niveles más altos de seguridad, interoperabilidad y fiabilidad de la red ferroviaria europea.

Alberto García, director gerente de la Fundación Ferrocarriles Españoles (FFE), hablará sobre la evolución del ferrocarril hacia la Alta Velocidad y la importancia de contar con un ferrocarril moderno. La carrera profesional de Alberto garcía ha estado siempre ligada al ferrocarril, desde su ingreso en Renfe en 1981. Ha ocupado puestos de responsabilidad como la dirección de Explotación de Alta Velocidad, cuando está se puso en servicio en 1992, director de Explotación del Gestor de Infraestructuras del GIF y asesor del presidente en este mismo organismo. Ha sido director general de Renfe Viajeros, hasta ocupar su cargo en la FFE.

También acude al foro irundarra Enrique Castillo Ron, del Grupo Investigación Redes de Transporte de la Universidad de Cantabria y la Real Academia de Ingeniería para exponer su ponencia sobre Vía Alternada Doble-Simple. Reconocido como una de las mayores autoridades internacionales en su campo, este ingeniero es profesor e investigador de estadística de valores extremos de distribuciones continuas y seguridad de construcciones.

Como no podía ser de otra forma tratándose de Gipuzkoa, también en esta edición participa Construcciones y Auxiliar del Ferrocarril (CAF); representará a la empresa de Beasain Javier Goikoetxea, del Departamento I+D. Su ponencia versará sobre ‘Shift2Rail’ el Programa Europeo de Investigación y Desarrollo de Tecnologías Ferroviarias. Se trata de una iniciativa de investigación y desarrollo con la que Europa quiere dar respuesta a las necesidades de movilidad y aumentar el uso del ferrocarril como medio de transporte, así como mantener el liderazgo mundial de la industria europea en este sector.

Cerrará este foro Ignacio Molina, representante de Thales España, que hablará sobre señalización ferroviaria, pasado, presente y retos futuros. La empresa ofrece a sus clientes soluciones AlTrac para mando y supervisión de trenes (según las especificaciones ERTMS/ETCS), NetTrac para la gestión de las redes ferroviarias, enclavamientos electrónicos (LockTrac) y toda clase de equipos de vía FieldTrac (contadores de ejes, accionamientos de aguja, señales y pasos a nivel).

La figura y la obra del fotógrafo Marc Dahlström, este jueves en el Museo del Ferrocarril de Asturias

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Una cita ineludible. Este jueves 21 de enero, Santiago González Estrada hará un repaso de la figura y la obra Marc Dahlström, uno de los principales fotógrafos de trenes que aparece en España en los años sesenta del siglo pasado. La cita tiene lugar en el Museo del Ferrocarril de Gijón, en la primera de las conferencias de 2016.

Son varios los fotógrafos extranjeros, especialmente británicos, que recorren España durante las décadas de 1950 a 1970, cuando todavía está operativa la tracción a vapor en nuestro país. Entre los más conocidos, podemos citar a John Blyth, Lawrence G Marshall, Trevor Rowe y Jeremy Wiseman, además de nuestro protagonista en este encuentro Marc Dahlström.

Dahlström comenzó a retratar trenes en 1960, primero en color, y a partir de 1963 en blanco y negro. Su pasión por la fotografía ferroviaria le llevó a recorrer prácticamente todo el mundo en busca de las imágenes de trenes más llamativas e interesantes. Accedía por difíciles senderos y caminos, para acercarse al más remoto rincón desde donde se dominase la vía, al objeto de lograr la mejor perspectiva de los trenes en movimiento. Publicó interesantes reportajes en diversas revistas francesas especializadas y varios libros de temática fotográfica.

Las imágenes de Dahlström han inmortalizado gestos, técnicas e incluso formas de trabajo que ya son historia, dibujando un paisaje en el que se mezcla la tradición con la modernidad, tan típica de los ferrocarriles de la España de los 60, y que atrajo especialmente a fotógrafos extranjeros como él.

El fotógrafo alemán es autor de uno de los clásicos de la literatura ferroviaria. El libro ‘Vapor en España’, de 176 páginas, ilustrado con 212 fotos en blanco y negro y 50 fotos en color, presenta las maravillas de una sesentena de tipos diferentes, en línea, en estaciones y en depósitos, que Marc Dahlström fotografió desde 1960 a 1969.

«Al comienzo de los años 60, la tracción vapor era todavía la reina en la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, donde había más de 3.000 locomotoras de vapor en servicio, repartidas en 38 depósitos principales. La tracción eléctrica estaba limitada a las travesías de las sierras más escarpadas y la tracción diesel estaba todavía en sus comienzos. Antes de a nacionalización de 1941, cuatro compañías principales y una docena de menor importancia se repartían la red ferroviaria española, lo que explica la variedad de material de tracción que heredó Renfe. En 1962 el 35% de las locomotoras tenían más de 50 años, el 15% entre 35 y 50 años y el resto estaba constituido por locomotoras modernas, construidas entre 1946 y 1961 y dotadas de todos los perfeccionamientos: doble escape, recalentadores, distribución por válvulas y para la mayoría de ellas la combustión por fuel-oil». Así describe el editor el contenido del libro de Marc Dahlström.

Era habitual ver al fotógrafo alemán a bordo de una ‘vespa’ para cazar a alguno de los trenes que tenía como objetivo, de ahí las espectaculares imágenes de algunas de sus instantáneas en pleno movimiento de los trenes. Sin duda, alguna uno de los ‘grandes’ del sector que Santiago González Estrada desbrozará en su charla de este jueves. la cita en el Museo del Ferrocarril de Gijón.

La locomotora MFU 31 se unirá a la ‘Hulla’ en Utrillas para el circuito del pozo Santa Bárbara

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Manos a la obra. La ‘Hulla’ tendrá pronto nueva compañera en Utrillas. La locomotora MFU 31, una máquina Henschel de 1918, se encuentra en pleno proceso de restauración para que pueda incorporsarse al circuito del pozo Santa Bárbara, uno de los principales focos de atracción del municipio turolense. La máquina era hasta no hace mucho ‘maceta’ en una de las calles principales de la población y que recibía a los visitantes desde una de las dos entradas del municipio.

La MFU 31 realizó su último viaje en 1966 remolcando tolvas de carbón entre las minas de Utrillas y los lavaderos de carbón. Desde hace más de 40 años, la locomotora recibía a los visitantes, asentada en un pedestal, desde una de las dos entradas del municipio. En los próximos meses se unirá a la ‘Hulla’ y a la Deutz, los trenes turísticos que recorren periódicamente el pozo de Santa Bárbara de Utrillas. «Fue de las últimas locomotoras de vapor que fue reparada por Minas y Ferrocarriles de Utrillas y está en bastante buen estado, aunque ha sufrido las inclemencias del tiempo y el expolio de algunas de sus piezas», explica Carlos Abadías, vicepresidente de la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (Azaft).

El pasado 3 de diciembre y casi coincidiendo con la festividad de Santa Bárbara, el Ayuntamiento de Utrillas trasladó esta máquina desde su pedestal a las dependencias del pozo, para que los visitantes pudieran observar durante su viaje en la ‘Hulla’ la majestuosidad de la MFU 31. «Nuestro objetivo es ponerla en funcionamiento y que se añada al atractivo que ya tiene el pozo de Santa Bárbara junto con los museos», comenta Joaquín Moreno, alcalde de Utrillas.

Aunque afectada por la oxidación y por las secuelas de haber estado durante años a la intemperie, la MFU 31 no se encuentra en mal estado. La Azaft, que dispone de una dilatada experiencia en la restauración de este tipo de máquinas, logró que sus ruedas giraran. Los voluntarios examinaron el rodaje, las bielas y diferentes engarces para comprobar su estado. Ahora han emprendido el desmontaje de la cabina para comprobar cómo se encuentra la caldera, ya que está es la parte que más puede hacer variar el coste de la reparación. «Son tecnologías de hace más de 100 años y que, por suerte, con un poco de hierro y mecánica se puede volver a poner en marcha», asegura Abadías.

La MFU 31 es una locomotora de mayores dimensiones que la ‘Hulla’, pues cuenta con 30 centímetros más de anchura. También se trata de una máquina mucho más potente, preparada para la combustión de agua, carbón, madera y caña de azúcar. Este tipo de locomotora, de fabricación alemana, estaba ideada para circular por el desierto, motivo por el que cuenta con una cabina llamada tropical, habilitada con un sistema de refrigeración para evitar que el conductor sufriera las inclemencias del tiempo.

Utrillas acabó el año con la puesta en marcha del parque temático dedicado a la minería y al ferrocarril que está situado en el entorno del pozo de Santa Bárbara. En él es posible realizar un recorrido de 1,3 kilómetros a bordo de un tren de vapor que se construyó en los primeros años del siglo XX y que fue pionero en transportar carbón desde las minas hasta el cargadero que lo llevaba, también en ferrocarril, hasta la capital aragonesa. El objetivo para este año es poner en marcha la locomotora todos los sábados con la ayuda de la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y el Tren (Azaft).

El trayecto de la locomotora discurre por un parque musealizado y el viaje a otro siglo se completa con una visita por las instalaciones que empleaban los mineros para equiparse a la hora de entrar a la mina y asearse una vez salían de ella. Además, en lo que eran las antiguas escuelas que construyó Minas y Ferrocarriles de Utrillas (MFU) para los hijos de sus trabajadores hay una completa muestra con más de un millar de objetos vinculados a la minería entre los que destaca una colección de lámparas de todas las épocas y de diferentes países del mundo.

Desde su inauguración en 2012, este pequeño ferrocarril ha captado la atención de medio mundo. Hasta el municipio turolense se han desplazado visitantes de todas las partes de España e incluso del extranjero (Francia, Alemania e Inglaterra), atraídos por la idea de conocer en funcionamiento el motor de vapor que impulsó la revolución industrial.

(Imagen Antonio Fontela. Utrillas)

Vuelve a las vías la histórica locomotora ‘Flying Scotsman’ tras 10 años de restauración

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Un clásico-histórico vuelve a la vía. La locomotora ‘Flying Scotsman’, construida en 1923, la primera máquina de vapor que alcanzó las 100 millas por hora (160 kilómetros por hora), volvió a recorrer Gran Bretaña este viernes tras un proceso de restauración de 10 años. La espléndida y poderosa máquina completó un recorrido de prueba en el noroeste de Inglaterra que fue presenciado por entusiastas del ferrocarril, algunos con lágrimas en los ojos.

El trabajo de restauración, llevado a cabo el Museo Nacional del Ferrocarril británico, ha costado cerca de 4 millones de libras (5,3 millones de euros). El alto coste de su restauración y puesta en marcha había limitado siempre sus apariciones públicas, pero en 2014 fue devuelta al dominio británico. De momento, la máquina no se pintará con su tradicional color verde hasta el mes que viene.

El LNER Clase A3 Pacífico locomotora de vapor Número 4472 ‘Flying Scotsman’ (originalmente 1472) fue construida en 1923 para el Londres y el ferrocarril del noreste (LNER) en Doncaster, según diseño de HN Gresley. La clase A1 ‘Gresley Pacifics’ estaban destinados para los servicios expresos de larga distancia. «Flying Scotsman es seguramente la locomotora más famosa del mundo«, publicó el museo en su página web. «Una vez la restauración sea completada, volverá a recorrer las principales rutas de viajes, vaporizando con orgullo en pleno siglo XXI», añadió.

El mes que viene, la ‘Flying Scotsman’ irá de la estación londinense de King’s Cross a la ciudad de York, en la primera de una serie de exhibiciones y viajes abiertos al público. Se espera que la prueba de funcionamiento se complete en los principales trayectos británicos y vaya desde Manchester hasta Carlisle, recorriendo el pintoresco viaducto de Ribblehead, el próximo 23 de enero.

La lomotora alcanzó la fama cuando se presentó en la gran Exposición Imperial Británica de 1924, un año después de su construcción en Doncaster, en el norte de Inglaterra, y es una de las joyas del patrimonio industrial nacional. En 1928, inició el primer servicio sin paradas entre Londres y Edimburgo, reduciendo el viaje de 670 kilómetros a 8 horas. En 1934, alcanzó las 100 millas por hora. En 1963, la compañía de ferrocarriles la retiró del servicio y la vendió a unos propietarios privados, que la usaron para exhibiciones en Australia y Estados Unidos. En este país se le añadió una campana, un faro y una parrilla en su delantera.

En Australia estableció el récord del viaje más largo sin paradas para una máquina de vapor, los 679 kilometros que separan Melbourne de Alice Springs.

Gracias a una colecta pública, la maquina volvió a manos del Reino Unido en 2004, por 2,3 millones de libras (3 millones de euros, 3,3 de dólares).

Con 22 metros de longitud, y una capacidad de almacenamiento de 8 toneladas de carbón y 23.000 litros de agua, se estima que ha recorrido unos 4 millones de kilómetros.

(Imágenes Dailymail)

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El ‘penúltimo’ viaje del Tren del Irati

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Recurrir a la memoria. Los aficionados al ferrocarril tienen una cita el próximo día 30 en la localidad de Liédena, donde se va a conmemorar el 60 aniversario del ‘penúltimo’ viaje que realizó el Tren del Irati, que unía Sangüesa con Pamplona. La jornada, organizada por el Ayuntamiento de Liédena en colaboración con Cederna Garalur y el Consorcio Turístico Tierras de Javier, lleva por título «Liédena: el penúltimo viaje del Tren Irati».

El establecimiento del ferrocarril llegó como complemento de la necesidad de trasportar las maderas del monte Irati en el Valle de Salazar. «El tren es parte de la memoria histórica de un puñado de localidades navarras que se levantan, en parte, a lo largo del recorrido del río del que tomó su nombre», explica Cederna Garalur en un comunicado. El ferrocarril, que unía Pamplona con Sangüesa, era una línea de vía estrecha de 58 kilómetros de longitud, cuya principal misión fue la explotación forestal del monte Irati y su aproximación a la fábrica de Aoiz.

Sin embargo, pronto se convertiría en un transporte puntero para los valles de la zona, ya que fue el primer tren eléctrico de pasajeros de España. Operó desde 1911 hasta 1955, desplazado por el auge del automóvil y el transporte de mercancías por carretera. Esta compañía llegó a contar con una línea electrificada a lo largo de 59,517 kilómetros con 17 estaciones. Su domicilio social estuvo ubicado en Pamplona.

El material de tracción, de lo mejor que entonces se fabricaba, constaba de siete automotores grandes, de cuatro ejes, y otros dos más pequeños, de dos ejes, carrozados en madera, con trole de pantógrafo y motores tipo Latour y Winther-Eichbert. Había también una pequeña locomotora de vapor, ‘la Vascongada’, para servicios de maniobras. El material remolcado los constituían 2 coches-jardinera, 8 coches-remolque para servicio de viajeros, 4 furgones, 34 vagones cerrados de mercancías y 38 vagones abiertos para carga.

Desde hace algunos años, va tomando fuerza una iniciativa cuyo objetivo principal es recuperar el trazado del antiguo ferrocarril del Irati como camino natural peatonal e itinerario ciclista. Los promotores son los ayuntamientos del Valle de Egués, Lizoain/Arriasgoiti, Urroz Villa, Lónguida, Aoiz, Urraul bajo, Lumbier, Liédena y Sangüesa, que cuentan con la colaboración de Cederna Garalur, Tragsa, Gobierno de Navarra, Minetur y la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, entre otras entidades.

Para dinamizar este proyecto, denominado Camino Natural del Tren Irati, el Ayuntamiento de Liédena se ha propuesto celebrar un evento anual al final de cada año, al que ha denominado «Liédena, 30 de diciembre: el penúltimo viaje». Se ha escogido esta fecha porque un 30 de diciembre de hace 60 años (1955) el Tren Irati emprendió su ‘penúltimo’ recorrido como ferrocarril.

Aquel fue su ‘penúltimo’ viaje, porque ahora «comienza un nuevo trayecto: el hacer realidad el proyecto del Camino Natural del Tren Irati», ha destacado Cederna Garalur. Para esta primera edición, se ha organizado un programa de actividades que incluye exposición y audiovisuales, charla-presentación y coloquio, recorridos en un tren de cinco pulgadas y reparto de chocolate con churros.

(Imagen Juanjo Olaizola)

Treneando lleva ya siete años con vosotros y la red

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En algunas religiones el siete es un número sagrado al igual que el ocho. Basta con mirar la wiki (sí, lo confieso ¿y por qué no?) para saber que el siete es un número muy recurrente en la cultura: los días de la semana, los colores del arco iris y los pecados capitales. El origen de esta popularidad está en la observación del cielo por los antiguos astrónomos. La inmensa mayoría de las estrellas no cambiaban de posición las unas respecto a las otras durante el año. Sin embargo, observaron siete cuerpos celestes que sí lo hacían. El Sol y la Luna, los dos primeros, evidentemente formaban parte de ellos. Los otros cinco eran los planetas que pueden verse a simple vista, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, y que los pueblos antiguos consideraban estrellas móviles.

¿Y qué tiene que ver esto con los trenes? Nada. Pero retomando la misma idea del pasado año (cuando cumplía seis años con vosotros), vuelvo a esta imagen para ‘ilustrar’ esta entrada. Se cumple hoy el séptimo aniversario de Treneando. Y el propósito es que esto no se acabe y vaya a más (hasta donde llegue el cuerpo y la mente).

Me repito, lo sé. Pero no hay otra. Cuando comencé a escribir este blog, me comprometí a dos cosas: contagiar mi pasión por el mundo del tren y tocar la fibra sensible de quien tiene el ferrocarril como uno de sus referentes. No sé si lo he logrado. A lo mejor ni me he acercado. Pero mi contrato, pasados estos siete años de aquellos inicios, sigue vigente. Reconozco que hoy es una responsabilidad y obligación diaria. También cierto sacrificio; pero me sigue ilusionando, como el primer día, acudir a la cita con cientos de vosotros, que me leeis

Con Treneando aspiraba a una de estas tres máximas: informar, explorar y entretener. ¡Ojalá consiguiese siempre las tres! Pero si solo alcanzo una, ya me conformo. Espero no aburrir ni caer en la atonía. Intento superarme. Reconozco que no es fácil salir siempre triunfante de esta empresa. Acudir a esta cita diaria, y salir airoso del trance, tiene sus dificultades. Pero ese es precisamente mi contrato con vosotros.

Perdonad mis errores, que seguro que los he cometido, y sed indulgentes con mis fallos. Sigo aprendiendo e intento que otros también lo hagan. Seguro que muchas veces que no seré original, pero os prometo que trato de destacar un matiz, alguna diferencia o un punto distinto para diferenciar mis posts de otros que podéis encontrar en la red. Al fin y al cabo casi todos bebemos de las mismas fuentes. Necesito que me hagáis llegar vuestras impresiones, comentarios e, incluso, vuestras discrepancias. Quizá es lo que más falla en este blog: hay pocos comentarios. Os necesito, de verdad. Leedme y comentad.

Os recuerdo que además me podéis seguir a diario en facebook (hay un grupo especial que se llama ‘Soy amigo del tren’) y en twitter (@MikelItu). Gracias a todos.

Y ya aprovecho y os felicito a todos por estas fiestas. Esta es la imagen (ferroviaria) para estas Navidades:
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Utrillas goza y abre al turismo el nuevo parque temático de la minería y del ferrocarril

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Santa Bárbara tuvo su conmemoración especial en Utrillas. La localidad turolenses estrenaba ese día el parque temático de la minería y el ferrocarril ubicado entre el pozo Santa Bárbara y el antiguo hospital minero convertido en centro de interpretación de la geología y la minería. El parque cuenta con la ampliación del trazado del tren minero, nueva estación, sala de calderas, vestuario de los mineros y sala de exposiciones. Además las antiguas escuelas restauradas disponen de una sala de lampistería, una sala de paleontología y el centro de interpretación de la geología y la minería.

Durante estos días, los visitantes al parque recorren a bordo del tranvía del que tira la máquina ‘Hulla’ el nuevo trayecto de 1.300 metros. El trazado que encabeza esta joya del vapor discurre alrededor de un parque natural musealizado, construido con traviesas y vía de tren, pero que tambiín tiene cemento para dar un paso alternativo como sendero para los visitantes.

El nuevo trayecto de la locomotora de vapor se inicia ahora desde una pequeña estación del pozo Santa Bárbara, que se ha construido recientemente y que servirá de oficina de turismo. La estación de ferrocarril tiene unos 70 metros cuadrados.

La estrella de este pequeño ferrocarril guarda estrecha relación con la minería. No solo por su nombre, ‘Hulla’, sino también porque trabajó en el transporte de material de MFU desde su adquisición en Alemania en 1903. Esta pequeña 020T fue construida por Orenstein & Kopell con el número de fábrica 1.166. La locomotora fue adquirida en 1986 por José María Valero, un gran coleccionista particular que ha salvado de la chatarra varias de nuestras mejores joyas ferroviarias; sufragó los primeros arreglos y mantenimiento. Posteriormente se hizo cargo de esta centenaria pieza la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvía (AZAFT), uno de los grupos más activos en el mantenimiento de piezas históricas. La restauración de la ‘Hulla’ se hizo en dos partes: la primera en 1987 fue estética y la segunda funcional, en 2000, cuando se reparó la caldera y se terminó de ajustar el rodaje y los cilindros. Además de rodar por la vía de pruebas de la AZAFT, la ‘Hulla’ fue invitada hasta en tres ocasiones al Museo del Ferrocarril de Gijón. Desde su restauración funcional ha estado guardada en Ejea, donde se disponía de cuarenta metros de vía para poder hacer encendidos de mantenimiento, controlados y gestionados por personal de AZAFT.

Termina el recorrido del parque temático de la minería y del ferrocarril en el antiguo hospital minero, construcción también de principios de siglo XX, convertido en centro de interpretación de la geología y minería. Las últimas actuaciones del parque temático de la minería y del ferrocarril se han podido ejecutar gracias a una subvención de más de 225.000 euros de la Alternativa al Plan Miner. En la puesta en funcionamiento del parque temático, ha sido imprescindible la colaboración y las aportaciones de la Asociación de Amigos del Ferrocarril y la nueva Asociación de Voluntarios del Patrimonio de Utrillas.

(Imagen Jorge del Valle Alvarado del blog ‘Unos cuantos trenes‘)