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Más locomotoras rusas para Cuba

Como en los viejos tiempos, antes de la caída del muro de Berlín y en plena Guerra Fría. Rusia intensifica su política de acercamiento a Cuba. La isla caribeña recibe un nuevo lote de 8 locomotoras rusas, fabricadas por el Grupo de Maquinarias de Transporte Sinara. Con este nuevo grupo de máquinas suman 28 los equipos de ese tipo entregados al país caribeño de un total de 75 contratados con el país euroasiático para modernizar el ferrocarril cubano.

Una vez llegadas a territorio cubano estos equipos son trasladados a la Zona Especial de Desarrollo en el puerto de Mariel, donde se imparten cursos de entrenamiento a los maquinistas que las van a conducir. Directivos del Ministerio del Transporte de Cuba han señalado que las 75 locomotoras contratadas procedentes de Rusia deberán estar en la isla antes del año 2021.

Las locomotoras, que estarán destinadas al transporte de carga fundamentalmente en la industria azucarera, son del modelo TGM-8, cuentan con una capacidad de arrastre de 1.600 toneladas y pueden alcanzar una velocidad promedio de 80 kilómetros por hora, según la información televisiva. Cada uno de estos equipos de transporte tiene un valor que sobrepasa un millón de euros.

El director adjunto de la empresa estatal Ferrocarriles de Cuba, Rolando Navarro, señala que está garantizado el mantenimiento y las reparaciones que sean necesarias en la explotación y además está prevista la formación de los maquinistas encargados de operarlas y de los mecánicos que van a atender su reparación.

Cuba y Rusia acordaron en diciembre de 2016 una hoja de ruta para desarrollar un proyecto de infraestructura ferroviaria con el fin de mejorar la capacidad vial y reanimar el deprimido sistema ferroviario del país caribeño. El convenio incluye además asistencia técnica a especialistas cubanos, la entrega de piezas de repuesto para el mantenimiento de los equipos y la modernización de un taller de locomotoras en La Habana.

La semana pasada, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ratificó en Moscú el acuerdo durante un encuentro con su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel, ofreció a Cuba “ayuda para la construcción de la infraestructura de transporte” y dijo que ambos hablaron sobre la renovación de la red ferroviaria cubana. En la ejecución de un proyecto de modernización de las vías férreas de Cuba con la colaboración de Rusia se invertirán unos 1.000 millones de euros hasta el año 2030, informaron medios de la isla en 2017.

En los últimos años, Cuba y Rusia, han dado un impulso a su relación bilateral para restablecer la estrecha cooperación que mantenían antes de la desaparición de la Unión Soviética (URSS) en 1991, con la firma de nuevos acuerdos de cooperación económica.

Sinara-Maquinaria de Transporte es un holding del grupo Sinara especializado en la construcción de locomotoras, motores diésel y maquinaria de construcción de ferrocarriles, así como en su mantenimiento. Desde 2016, la fábrica de locomotoras de Ludínovo, situada en la provincia de Moscú, que forma parte del holding Sinara-Maquinaria de Transporte (STM por sus siglas en ruso), empezó a producir para Cuba máquinas de la serie TGM8KM.

El tren cubano se abre a la gestión extranjera

Cuba abrirá su ferrocarril a la gestión extranjera el próximo mes, cuando entren en vigor las nuevas normas legales publicadas para este medio de transporte. Las nuevas leyes permitirán “como aspecto novedoso” la explotación “en todo o en parte” de “las vías férreas, instalaciones y material rodante” en el país por “una persona natural o jurídica, nacional o extranjera”, informa al diario estatal Granma el asesor del Ministerio cubano de Transporte (Mitrans), Edmundo Ronquillo.

El nuevo decreto ley de los ferrocarriles pretende ser “un paso positivo” para la revitalización del sector, que colapsó durante la década de 1990 y aún no se ha recuperado debido al mal estado de las vías y la obsolescencia tecnológica de los equipos, algunos con cuatro o más décadas de explotación.

Aunque los cubanos en general prefieren usar autocares para cubrir medias y largas distancias, el ferrocarril se sigue considerando “el principal medio de transporte” de Cuba, remarca el diario estatal. Cuba fue el octavo país en poseer ferrocarril con locomotoras de vapor, once años antes que España, que controló las vías cubanas hasta que en 1898 éstas pasaron a operar con capital estadounidense y en 1959 fueron nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución Cubana. El ferrocarril se inauguró en la isla el 19 de noviembre de 1837, con la puesta en marcha de una línea que comunicaba a La Habana con la cercana localidad de Bejucal.

Para modernizar su ferrocarril, Cuba ha negociado varios contratos en los últimos años, entre ellos un multimillonario convenio con Rusia para la compra de locomotoras. A finales de julio, Granma anunció la inminente firma de un “ambicioso proyecto” entre la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses y la estatal Unión de Ferrocarriles de Cuba, con una inversión de unos 40 millones de euros (46,7 millones de dólares) para modernizar talleres y recuperar trenes y vagones de pasajeros.

En la actualidad la isla posee más de 4.000 kilómetros de vías públicas, donde transitan en su gran mayoría locomotoras diesel, y unos 7.000 kilómetros dedicados al transporte del azúcar, aunque una parte ha quedado en desuso tras el desmantelamiento de una gran cantidad de fábricas en la década pasada. El parque en explotación en 2010 era de alrededor de 700 locomotoras, de ellas 283 de la UFC y el resto de los ferrocarriles azucareros. En su mayor parte son diésel; desde 2004 no se emplean locomotoras de vapor (excepto en paseos turísticos), antes, muy comunes en los centrales azucareros. Se contaba con 40.000 coches, de ellos 7.508 operados por la UFC y 160 coches-motores y 780 coches de pasajeros.

En el servicio de pasajeros, el tren insignia (denominado “tren No 1”), realiza un viaje expreso entre La Habana y Santiago de Cuba por la línea central de 835 kilómetros de longitud. Otros servicios nacionales parten de La Habana hacia Pinar del Río, Cienfuegos, Sancti Spiritus, Morón, Holguín, Manzanillo y Guantánamo. La zona metropolitana de La Habana es servida por una red de trenes suburbanos. Desde el año 2000, se han estado adquiriendo locomotoras y vagones provenientes de Francia (SNCF), Alemania, Canadá (5 locomotoras del tipo RSC18), España y México.

En septiembre del 2017 se llegó a un acuerdo con la compañía estatal de ferrocarriles RZD en el cual asumirá el proyecto integral que incluye la modernización de la línea central entre La Habana y Santiago de Cuba, la vía entre la ciudades centrales Santa Clara y Cienfuegos, y el nudo ferroviario que da acceso a la cap

Francia ayuda a Cuba a modernizar su tren

La Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses (SNCF) y la Unión de Ferrocarriles de Cuba (UFC) han rubricado un ambicioso proyecto de colaboración que permitirá la modernización de los talleres cubanos de de Luyanó y Camagüey. Con la firma de este acuerdo se pondrá en funcionamiento las locomotoras diésel, recuperar los coches destinados al transporte de pasajeros y acualizar el parque ferroviario con vehículos de origen francés.

El cortejo francés sobre la isla no es algo novesodo. De hecho, Cuba cuenta con la colaboración gala en este sector desde hace años. La SNCF ha facilitado algunos de sus coches para que presenten servicio en algunos trayectos de las vías cubanas, como el que comunica la capital con Santiago. Y ahora trabaja en un proyecto planificado por el Gobierno cubano con el que se intenta recuperar y desarrollar toda la infraestructura que requiere este medio de transporte. El costo total de la inversión prevista asciende a 40 millones de euros. De ellos, 30 provienen de un crédito aprobado poco antes del verano por parte de la Agencia Francesa de Desarrollo, y 10 responden al reordenamiento de la deuda cubana con Francia.

«Una parte importante de la financiación va a ser consagrada a la modernización de las instalaciones y a poner en buen estado el material rodante. Otro monto se destinará a la asistencia del manejo de las obras por parte de la UFC. En este paquete global hay una parte significativa prevista para la capacitación de profesionales cubanos y también para los especialistas franceses que participen en el desarrollo de la inversión”, explica Dominique Vastel, quien lidera la Dirección Internacional de la SNCF. “No solo vamos a reparar y a poner en funcionamiento las locomotoras y el tren francés, sino que estamos en condiciones de fabricar las piezas que sea necesario sustituir y que hoy no se comercialicen. Nuestra intervención incluye también aplicar los procedimientos de mantenimiento programado y otras operaciones globales, así como los procesos de previsión, planificación y retorno de experiencias, que constituyen bandera de nuestro grupo», destaca Vastel.

El directivo francés reconoce que Cuba tiene grandes potencialidades por explotar en el área de los ferrocarriles, pero el estado que presentan muchas de las máquinas de que dispone y la obsolescencia tecnológica de sus talleres atentan contra la explotación de este medio. «Nos parece que los talleres tienen una dimensión conforme a las especificidades de lo que queremos desarrollar allí. Hay necesidad de modernizar la técnica y también de estudiar a fondo las posibles modificaciones de los edificios para la instalación de grúas y otros útiles», explica Vastel.

Aunque todavía falta la firma del convenio financiero entre ambos grupos, ya se adelantan los estudios preliminares para las licitaciones imprescindibles en la adquisición de los recursos. «Queremos –concluye el funcionario francés– dotar a los talleres de los equipos y medios para cumplir su objeto y además aportar toda nuestra experiencia, para que exista una mayor conciencia del funcionamiento del taller en sí mismo y del papel que desempeñan en ese sentido la disciplina y la organización de cada una de las áreas de trabajo».

El programa de recuperación y desarrollo de la UFC se extiende hasta el 2028 y tiene como objetivos principales incrementar el transporte de carga y pasajeros, elevar la seguridad de la circulación y la calidad de marcha de los trenes por la infraestructura vial, así como la participación de la industria nacional en la recuperación del ferrocarril.

Cuba paramilitariza su sistema ferroviario en busca de mayor disciplina y aumentar la eficiencia

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Cuba paramilitarizará su sistema ferroviario, actualmente sometido a fuertes inversiones de modernización, en busca de disciplina y eficiencia. Desde hace unos años, Cuba invierte más de 600 millones de dólares, con financiación rusa y china, en modernizar su ferrocarril, uno de los mas antiguos del mundo, pero muy atrasado técnicamente. Al tiempo que se trabaja en la adecuación de las vías férreas para poder alcanzar los 100 kilómetros por hora, se rehabilitan coches, y se adquieren otros nuevos, así como locomotoras.

Las modificaciones que incluirá el Gobierno en el sistema ferroviario se realizarán “a partir de su concepción como un sistema paramilitar, caracterizado por una estricta disciplina; con una cadena de mando bien definida, en correspondencia con los niveles de dirección y jerarquización; uso de distintivos y uniformes; un reglamento disciplinario único; y los cargos principales se completarán con cuadros de experiencia en el mando y la dirección”, dijo el general Leonardo Andollo, segundo jefe de la Comisión gubernamental que aplica las reformas económicas.

Andollo, quien habló en una reunión del Consejo de Ministros, reseñada este sábado por el diario oficial Granma, explicó que con este sistema “se deberá garantizar una eficaz coordinación entre el funcionamiento, el incremento de los indicadores de seguridad del movimiento de los trenes y la disminución al máximo del riesgo de incumplimientos, tanto en los horarios como en la calidad de los servicios y las producciones de apoyo”.

Paralelamente se trabajará en “el completamiento y la capacitación de los recursos humanos; ajustar el sistema salarial a la responsabilidad, complejidad y jerarquía de cada puesto de trabajo; organizar el funcionamiento de la Policía Ferroviaria; y respaldar este proceso con el soporte económico imprescindible“, indicó el diario.

Por la configuración larga y estrecha de Cuba, el ferrocarril representa un medio idóneo para el transporte de pasajeros y mercancías, mucho mas económico que en vehículos automotores, según los especialistas. El Sistema Ferroviario lo integrarán la Unión de Ferrocarriles de Cuba, la Administración de Transporte Ferroviario (de nueva creación) y la Policía Ferroviaria.

Cuba inauguró su ferrocarril en 1837, cuando aún era territorio español. Antes de que circulara el Barcelona-Mataró, la isla caribeña ya disponía desde hacía once años del ferrocarril, concebido como solución para el transporte de los azúcares hasta los puertos de embarque en lugar de los tradicionales carros. La línea La Habana-Bejucal de 27,3 kilómetros se había inaugurado el 19 de noviembre de aquel año (llegó a Güines justo un año más tarde, que alcanzaría los 30,5 kilómetros).

Cuba recupera cuarenta locomotoras de vapor que se exhibirán en el Museo del Ferrocarril de la isla

Museo del Ferrocarril

El Museo del Ferrocarril de Cuba se prepara para aumentar su colección de máquinas históricas. Dentro de poco tiempo, el parque de vehículos se verá enriquecido con algunas de las 40 viejas locomotoras de vapor construidas entre 1878 y 1925 que ha recuperado un equipo de especialistas de la Oficina del Historiador de La Habana, financiado por el ingeniero ferroviario Raúl Abreu. El grupo trabaja desde 2007 en el rescate de estas auténticas joyas, traídas desde diversos puntos de la isla, con el objetivo de exhibirlas públicamente como atractivo turístico.

Abreu ha dedicado siete años de su vida a la búsqueda, traslado y reparación de estas máquinas, entre las más de 200 que hay en la isla, las cuales desde 2004 forman parte del patrimonio histórico nacional. El Museo del Ferrocarril se prepara para su exposición en la antigua Estación de Cristina, una de las más viejas de la capital cubana. Ubicada en la antigua sede del Ferrocarril del Oeste, frente al mercado de Cuatro Caminos, en La Habana, la estación data de 1861. Toma su nombre de la propia calle donde se encuentra ubicada, nominada así en honor a la gobernadora Doña María Cristina de Borbón, Regente del Reino de España. La edificación actual se terminó en el año 1902 y conserva buena parte de los elementos originales. “Ahí se podrá apreciar todo lo que significa el ferrocarril para Cuba y para La Habana”, dijo Abreu que antes de la restauración calculó en siete millones de dólares el valor de esta importante y única colección.

Abreu, ingeniero ferroviario con larga experiencia, explicó que tanto en la búsqueda como en la reparación de las locomotoras no se usó tecnología nueva, ni se compraron piezas. Prácticamente a mano, sin grúas y ayudándose con poleas, ganchos e improvisadas rampas, el equipo encabezado por el especialista rescató las locomotoras en lejanas fábricas de azúcar o en perdidos campos y las trajo hasta La Habana.

Ya han sido reparadas 30 locomotoras, algunas de las cuales ya pueden verse en un parque junto a la Estación de Trenes de La Habana, así como en otros espacios de la Avenida del Puerto, junto a la bahía de la capital. Del grupo de máquinas que irá al Museo del Ferrocarril siete son del siglo XIX, dos locomotoras tienen origen alemán y las demás fueron construidas por fabricantes de Estados Unidos, como Baldwin Locomotives y Rogers Locomotives Works. Todas las máquinas funcionaron en Cuba durante muchos años en el transporte público o en la industria azucarera, como en el caso de la más antigua que sirvió hasta 2005 para acumular la friolera de 127 años de labor.

Cuba cuenta con una de las colecciones más antiguas de máquinas de vapor. La Oficina del Historiador posee una Cagney Brothers de 1902, construida por una compañía estadounidense que se especializó en locomotoras en miniatura. La máquina, de apenas dos metros de largo, se pondrá en funcionamiento en breve en un recorrido turístico por La Habana, lo que la puede convertir en la locomotora de su tipo más antigua y en uso del mundo.

Cuba inauguró su ferrocarril en 1837, cuando aún era territorio español. Antes de que circulara el Barcelona-Mataró, la isla caribeña ya disponía desde hacía once años del ferrocarril, concebido como solución para el transporte de los azúcares hasta los puertos de embarque en lugar de los tradicionales carros. La línea La Habana-Bejucal de 27,3 kilómetros se había inaugurado el 19 de noviembre de aquel año (llegó a Güines justo un año más tarde, que alcanzaría los 30,5 kilómetros).

El Museo de Delicias celebra el ‘Día del Tren’ y recuerda los 165 años del Barcelona-Mataró

Impulsores-Tren-Mataro

El Museo del Ferrocarril de Madrid celebrará el sábado una jornada de puertas abiertas con motivo del ‘Día del Tren‘, en el que se conmemora la puesta en marcha hace 165 años de la primera línea férrea peninsular, Barcelona-Mataró, un 28 de octubre de 1848. Como en años anteriores, se ha organizado un programa de actividades para todos los públicos, que ofrece multitud de posibilidades para disfrutar de un día diferente en el Museo.

En la programación de este año destaca la posibilidad de realizar pequeños viajes de ida y vuelta a bordo de los coches de viajeros del ‘Tren de la Fresa ‘ por las vías exteriores del Museo. También se han incluido demostraciones de modelismo, visitas guiadas a una selección de vehículos de la exposición permanente y al enclavamiento hidráulico de Algodor así como a las instalaciones de la Biblioteca Ferroviaria y el Archivo Histórico Ferroviario.

El público infantil tendrá la oportunidad de realizar talleres didácticos o asistir al estreno de la nueva temporada teatral con la obra ‘El viaje de Mopa’, a cargo de la compañía ‘Teatro del Ferrocarril’ que regresa al Museo.

En paralelo y con horario de mañana y tarde, el Círculo Madrileño Ferroviario celebrará los 15 años de la apertura del parque ferroviario ‘Ferrocarril de las Delicias’ con la puesta en funcionamiento de sus trenes de jardín de cinco pulgadas.

Durante todo el día se podrá participar en un juego de pistas ferroviario para toda la familia con diversos premios para los acertantes y además, entre todas las entradas repartidas a los visitantes, también se realizará un sorteo de invitaciones para viajar en el ‘Tren de Cervantes’.

La jornada se cerrará a las 20 horas con un concierto del Coro Fundación de los Ferrocarriles Españoles, que en esta ocasión contará con la compañía del Coro Federico García Lorca de Granada.

El primer tren español nació en 1837 en tierras cubanas, que en aquella época era una colonia española, para cubrir la distancia entre La Habana-Bejucal y transportar, sobre todo, la caña hacia los puertos para su exportación. El industrial catalán Miquel Biada y Bunyol quedó profundamente impresionado. El ingenio rodante, del que había oído hablar maravillas, era en verdad un invento revolucionario. Y aquella mañana de 1837 tuvo la oportunidad de verlo en acción. El capitán general de Cuba, buen amigo suyo; le había invitado a la inauguración del ferrocarril. El viaje le produjo tal conmoción que, de inmediato, le prometió a su compañero de aventura que en un año lo implantaría en su Mataró natal. El hacendado catalán cumplió su palabra, aunque el destino le jugó una mala pasada y no pudo ver culminada su obra. Una enfermedad le llevó la tumba.

Once años después de aquella primera aventura en tierras cubanas, la experiencia se repetía en la Península. Las obras se habían complicado un poco más de lo previsto inicialmente, pero por fin el tren se hacía realidad. El 28 de octubre de 1848, Barcelona y Mataró entraban en la historia del ferrocarril. «La mañana amaneció radiante, con cielo despejado y el mar en calma», según el relato de los cronistas de la época. Media Barcelona se había dado cita en el Portal de Don Carlos para saludar la partida del primer ferrocarril peninsular con la locomotora bautizada ‘Mataró’ como protagonista. La prueba resultó un completo éxito. Novecientas personas, repartidas en 25 coches, recorrieron los 28 kilómetros que separaban la capital catalana de la localidad del Maresme. El viaje sólo duró 35 minutos. Todo un récord.

La gente recibía el tren entusiasmada. A su paso, la multitud irrumpía en prolongados aplausos y vítores, a los que la ‘Mataró’ respondía con el resoplido de su silbato. Un día después del viaje inaugural, 4.000 personas tomaban al asalto el nuevo medio de transporte.

También Mataró tiene un recuerdo especial para la efeméride. Una conferencia, una feria ferroviaria y la Ofrenda floral son los actos que se han programado para conmemorar el 165 aniversario de la llegada del ferrocarril. La conmemoración está organizada por el Círculo Histórico Miquel Biada y el ayuntamiento de Mataró, y cuenta con la colaboración del Grupo Ferroviario Mataró, Amigos del Tranvía de Argentona, Unió de Botiguers, Centre Modelisme Ferroviari Sabadell, Amigos de la ciudad de Mataró, Voluntarios para el futuro y Märklín.

La Plaça Santa Anna acogerá este fin de semana la IX Feria Ferroviaria, en la que se podrán ver “estand” relacionados con el ferrocarril, habrá un taller infantil de maquetas ferroviarias y la posibilidad de hacer un recorrido en tren a escala con la locomotora de vapor del Centre de Modelisme Ferroviari de Sabadell. El domingo 28 de octubre, el alcalde, Joan Mora, presidirá la ofrenda floral institucional al monumento a Miquel Biada y Bunyol.

La música cubana de los Van Van trae el recuerdo nostálgico del primer tren español

Música y tren. No es algo tan extraño traer a estas páginas algo de música, y mucho menos cuando el son que suena está íntimamente ligado al mundo ferroviario. ‘La maquinaria’ es el último disco de la orquesta cubana Van Van que está a punto de regresar a la isla caribeña tras una exitosa gira europea. ¿Y qué tiene que ver Van Van con el tren? Más de lo que a simple vista uno se pueda imaginar. Dirigida por el maestro Juan Formell, celebra sus cuarenta años, con un nuevo disco cuya carátula está inspirada en el Museo del Ferrocarril de Cuba, donde se custodian auténticas joyas del ferrocarril caribeño.

Cuba era territorio español, como casi todo el mundo sabe, en 1837. Antes de que circulara el Barcelona- Mataró, la isla caribeña ya disponía desde hacía once años del ferrocarril, concebido como solución para el transporte de los azúcares hasta los puertos de embarque en lugar de los tradicionales carros. La línea La Habana-Bejucal de 27,3 kilómetros se había inaugurado el 19 de noviembre de aquel año (llegó a Güines justo un año más tarde, que alcanzaría los 30,5 kilómetros).

Las primeras locomotoras del ferrocarril cubano fueron construidas por John Braithwaite en Inglaterra, al parecer basándose en las máquinas de Robert Stephenson. Estas máquinas, que llegaron al puerto de La Habana el 28 de abril de 1837, fueron bautizadas como ‘Cubana’, ‘Havana’, ‘Villanueva’ y ‘La Comisión’. Las cuatro restantes, fabricadas por Reanis, llegaron el 23 de febrero de 1838, y recibieron los nombres de ‘Herrera’, ‘Escovedo’, ‘Villa Urruti’a y ‘Cruger’. Cincuenta carros con una capacidad de dos a cinco toneladas de carga (de los que 49 fueron fabricados en La Habana) y ocho coches de pasajeros de 24 a 26 asientos completaron la compra

La máquina con la que posan los célebres músicos cubanos es una de las joyas que se guardan en el Museo del Ferrocarril de Cuba, que está ubicado en la antigua estación de Cristina, del que fuera Ferrocarril del Oeste, frente al mercado de Cuatro Caminos, en La Habana. La estación se construyó en 1861 y toma su nombre de la propia calle donde se encuentra ubicada, nominada así en honor a la gobernadora Doña María Cristina de Borbón, Regente del Reino de España. La edificación actual se terminó en el año 1902 y conserva buena parte de los elementos originales.

En el museo de exhiben locomotoras de vapor de vía ancha y estrecha, también diesel y eléctricas, fotografías, documentos, medios utilizados para el movimiento de trenes, señales, etc. Una de las piezas más emblemáticas del museo es la locomotora ‘La Junta de Fomento’, comprada en Estados Unidos a finales de 1842 y principios de 1843, y que fue durante varias décadas la máquina insignia del ferrocarril de la cercana provincia de Matanzas, unos 100 kilómetros al este de La Habana. Además, el centro posee un espacio que reproduce la sala de operaciones de una estación de la primera mitad del siglo XX y exhibe locomotoras de vapor, eléctricas y de diesel de diferentes épocas, así como una grúa de vapor y vagones de carga y pasajeros.

En un guiño a la Historia, el museo se inauguró el 19 de noviembre de 2000 con el objetivo de dar a conocer la historia del primer ferrocarril español y de Iberoamérica, y apreciar la variedad de equipos, instrumentos, y documentos del sistema ferroviario cubano en diferentes épocas. En 2002, año del 165 aniversario del ferrocarril cubano, la estación fue declarada Monumento Nacional.

En la galería se muestran equipos de comunicación y señalización de vías, obras, operaciones y construcción. También se exponen máquinas y herramientas vinculadas al ferrocarril, así como fotos y otras piezas relacionadas con el movimiento obrero en el sector ferroviario, mientras que la sala de ferromodelismo cuenta con maquetas y equipos ferroviarios realizados con diversos materiales y en varias escalas. Asimismo el centro cuenta con una biblioteca y una hemeroteca, ambas especializadas, donde se encuentran materiales documentales sobre la historia del ferrocarril en la isla caribeña.


Cuba aspira a transportar el 50% de sus mercancías por ferrocarril

Cuba mantiene su apuesta por el tren. El Gobierno cubano aspira a transportar el 50% de las cargas que se desplazan en la isla a través de su sistema ferroviario, un sector que desde hace años está pendiente de rehabilitación e inversiones, informaron fuentes oficiales. El diario Granma -portavoz del gobernante Partido Comunista Cubano- publicó este jueves que actualmente el ferrocarril transporta el 25% de las cargas del país -sin incluir la producción de la industria azucarera- y se busca incrementar esa cifra al 50% “por ser la opción más económica y aconsejable”.

El ministro del Transporte, César Arocha, reiteró en declaraciones recogidas por este periódico “el empeño” de su cartera por reparar los tramos de vía afectados, rehabilitar ramales de interés económico y social, e incrementar la seguridad de rieles y puentes, algunos de ellos “muy dañados”.

Datos oficiales indican que en 2009 el 79,2% de las cargas se transportaron por camiones, el 18,9% por ferrocarril y el 1,9% mediante transporte marítimo. En abril pasado, el ministerio de Transporte abogó por un mayor uso del ferrocarril y del transporte marítimo de cabotaje con el fin de disminuir gastos en combustible y otros recursos. Posteriormente, Granma anunció el propósito gubernamental de recuperar el sistema ferroviario con la reparación de unos 6.000 kilómetros de vías y la adquisición de nuevo equipamiento. Además, se planteó la decisión de reducir de cinco a tres años la rehabilitación del ferrocarril central.

En los últimos años el Gobierno cubano ha anunciado varias veces inyecciones millonarias para el sector, con la intención de recuperar principalmente el transporte público y el ferroviario de pasajeros y carga. Según datos oficiales, Cuba destinó casi 600 millones de dólares en 2009 para recuperar vías y equipos ferroviarios, y se han comprado 112 locomotoras nuevas para trenes de carga y de pasajeros, de las cuales 52 ya están en el país.

En general el Gobierno de la isla ha suscrito contratos por valor de más de 2.000 millones de dólares para la compra de vehículos, principalmente con China, que se ha convertido en el suministrador más importante de la isla en esta área.

El Gobierno cubano pretende reparar 6.000 kilómetros de la línea férrea

Modernización al mínimo coste. El Gobierno de Cuba se propone recuperar el sistema ferroviario de la isla con la reparación de unos 6.000 kilómetros de vías y la adquisición de nuevo equipamiento, informa el periódico oficial Granma. El nuevo vicepresidente del Consejo de Ministros, Antonio Enrique Lussón, manifestó que “existe la decisión del país” de lograr la recuperación del ferrocarril aunque demandará “un esfuerzo enorme”, según declaraciones recogidas en Granma, portavoz del gobernante Partido Comunista Cubano.

Una muestra del “empeño por rescatar” ese medio de transporte es la decisión de reducir de cinco a tres años la rehabilitación del ferrocarril central de la isla, dijo Lussón. Otro de los objetivos del Gobierno de Raúl Castro en este área es el restablecimiento de cuatro centros tecnológicos para la formación de jóvenes trabajadores que comenzarán a funcionar entre 2010 y 2011.

Lussón hizo estas consideraciones en la re-inauguración de un puente ferroviario en la provincia de Guantánamo junto al ministro de Transporte, César Ignacio Arocha. Lussón y Arocha -ambos militares- fueron nombrados a primeros de mayo en la última remodelación del Gobierno de Raúl Castro, que afectó a los ministerios de Transporte y Azúcar, dos sectores económicos en situación crítica.

El vicepresidente Lussón, de 80 años, es un ‘histórico’ general de la revolución cubana que, antes de su nombramiento, dirigía precisamente la rehabilitación del sistema ferroviario de la isla. En los últimos años, el Gobierno cubano ha anunciado varias veces inyecciones millonarias en el sector: en 2008 informó de la compra de 100 locomotoras a China y en 2009 de un plan de adquirir otras 28 de Rusia.

Según datos de diciembre pasado, Cuba destinó casi 600 millones de dólares en 2009 para recuperar vías y equipos ferroviarios. El sistema ferroviario representa el 80% del transporte de carga en la isla, por lo que el Gobierno ha insistido en la necesidad de mejorarlo para poder dar un impulso a su deteriorada economía. La empresa Ferrocarriles de Cuba ha recibido recientemente locomotoras chinas y equipos destinados al transporte de carga, pero se requiere mejorar las vías.

“Entre Guantánamo y la capital median unos 1.000 kilómetros, por lo que cada año tendremos que reparar entre 300 y 350 kilómetros”, afirmó Lussón. “Desde Guantánamo surge la reconstrucción y nos iremos encontrando con los distintos segmentos que ya se están arreglando”, acotó.

Un primer acuerdo sellado el 25 de septiembre de 2007, en parte debido a la alianza entre los gobiernos de Hugo Chávez y Raúl Castro, permitió que los inversores del Banco de Venezuela para el Desarrollo Socio-Económico (BANDES) llegaran a un acuerdo con funcionarios de transporte de Cuba para invertir 100 millones de dólares para realizar mejoras y reparaciones en la infraestructura de la red ferroviaria de la isla. Se esperaba que, una vez que los trabajos correspondientes fueran realizados, las mejoras y modernizaciones contribuirían a incrementar la velocidad media de los trenes de los sólo 40 km/h a 100 km/h. Con ese plan en mente, en octubre de 2007, Ferrocarriles de Cuba ordenó doscientos vehículos de pasajeros y 550 vagones de mercancías al fabricante de vagones iraní Wagon Pars.

Cuba fue uno de los primeros países en el mundo en poseer ferrocarril. El 19 de noviembre de 1837 la Compañía de Caminos de Hierro de La Habana abrió la línea de 27,5 kilómetros desde la capital cubana hacia Bejucal, dando lugar al primer ferrocarril de vapor en América Latinaal primero de España, que por aquella época dominaba la isla caribeña. Dos años después, a fines de 1839, sería extendida hasta los 44,5 km, con el agregado de un tramo de 17 km adicionales, que llegaba hasta la localidad de Guines. Hoy día cuenta con más de 9.300 km de líneas férreas y es la única isla del Caribe que posee este sistema de transporte.

Sin embargo el ferrocarril sufrió un estancamiento en su desarrollo que lo ha distanciado considerablemente de los estándares europeo o norteamericanos. Por ejemplo, las vías electrificadas no llegan a los 200 km de longitud y la puntualidad de los trenes no tiene muy buena fama que digamos, con la excepción del llamado ‘especial’ o ‘francés’, que va de La Habana a Santiago de Cuba.

Con todo, es un medio de transporte que enlaza la gran mayoría de las ciudades y pueblos de la isla y que en las distancias largas resulta más económico y cómodo que el autobús, en especial en los viajes La Habana-Santiago de Cuba donde existe el mejor tren del país . El turista extranjero, como en el caso de las líneas de ómnibus, puede adquirir el boleto de viaje en dólares con pocas horas de antelación al viaje en todas las estaciones de ferrocarril en la oficina de LADIS, que es la encargada de la comercialización de pasajes en dólares; sin embargo es recomendable hacer la reserva con uno o dos días de antelación.

(Imagen locomotora Baldwin 1807, fabricada en 1920 y perteneciente al Complejo Azucarero Juan Avila)

Un toro provocó el primer accidente ferroviario de un tren español

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Cuba era territorio español, como casi todo el mundo sabe, en 1837. Antes de que circulara el Barcelona- Mataró, la isla caribeña ya disponía desde hacía once años del ferrocarril, concebido como solución para el transporte de los azúcares hasta los puertos de embarque en lugar de los tradicionales carros. La línea La Habana-Bejucal se había inaugurado el 19 de noviembre de aquel año (llegó a Güines justo un año más tarde). Y dos meses después de que los trenes circularan por aquel trazado (el tren llegaba hasta Bejucal recorriendo 27,2 kilómetros), ya se produjo el primer accidente. Un toro asustado por el ruido de la locomotora atravesó la vía y fue brutalmente embestido. El incidente provocó que las vías se desplazaran de su lugar y que la máquina descarrilara y cayera sobre la zanja de desagüe.

Las primeras locomotoras del ferrocarril cubano fueron construidas por John Braithwaite en Inglaterra, al parecer basándose en las máquinas de Robert Stephenson. Estas máquinas, que llegaron al puerto de La Habana el 28 de abril de 1837, fueron bautizadas como ‘Cubana’, ‘Havana’, ‘Villanueva’ y ‘La Comisión’. Las cuatro restantes, fabricadas por Reanis, llegaron el 23 de febrero de 1838, y recibieron los nombres de ‘Herrera’, ‘Escovedo’, ‘Villa Urruti’a y ‘Cruger’. Cincuenta carros con una capacidad de dos a cinco toneladas de carga (de los que 49 fueron fabricados en La Habana) y ocho coches de pasajeros de 24 a 26 asientos completaron la compra.

Según las crónicas de la época eran ineficientes y difíciles de mantener. Antes de que acabara el primer año de explotación, cuatro de las ocho locomotoras estaban fuera de servicio. Los gestores de la empresa decidieron importar de Filadelfia otras dos locomotoras distintas, que fabricaba Mathias W. Baldwin. Nombradas ‘Cruger’ y ‘Colón’, fueron adquiridas por el ingeniero Alfred Cruger. Después se comprarían en Rogers, Ketchum and Grosvenor.

Eran las 7.00 horas de la mañana del 15 de enero. El sol aún no azuzaba, por lo que el viaje hasta Bejucal se hacía liviano. El tren había salido de La Habana con un maquinista inglés, su ayudante y el sobreestante mayor, pero sin pasajeros. La ‘Villanueva’ silbaba por los parajes llenos de caña, donde los jornaleros y esclavos trabajan ayudados por animales de carga. Uno de los toros que arrastraba los carros salió de estampida asustado por el silbido de la máquina. Adelantó al convoy, chocó contra la locomotora y con la colisión se produjo un desplazamiento en la vía que causó el descarrilamiento de la ‘Villanueva’. Pero las desgracias nunca vienen solas. Otro incidente iban a provocar nuevos daños en el mismo lugar del primer accidente. En esta ocasión con heridos.

Mientras se esperaba la llegada de una segunda máquina, un grupo de esclavos empuja hasta el lugar del accidente los carricoches del servicio férreo, que esperan desde el día anterior en la estación de Bejucal y que la ‘Villanueva’ debe remolcar hasta La Habana. A bordo sólo deben ir las mujeres, mientras que los varones que pretenden viajar hasta la capital deben caminar junto al convoy. Sin embargo, estos se rebelan y suben al interior de los coches. El peso de los vehículos hace imposible el control de los vagones por parte de los esclavos que contemplan impotentes cómo el convoy se lanza por una pendiente a una velocidad excesiva sin que nadie pueda frenarlo. El impacto de los coches contra el material férreo descarrilado es brutal. Varios pasajeros resultan lesionados y otros con heridas de diversa consideración. Los daños en el interior de los vagones son aún peores y apenas si quedan en su lugar los cristales que protegen las ventanas.

A este accidente, el primero ocurrido en los trenes españoles, sobrevienen otros. Descarrilamientos frecuentes, roturas de las máquinas por maltrato o manipulación poco cuidadosa por parte de los maquinistas y mecánicos ingleses que se ocupan de las locomotoras, reparaciones incompletas e inversiones no planificadas acaban con las ocho ‘pioneras’ inglesas, que son devueltas a su lugar de fabricación. Alfred Cruger consigue entonces que sean los americanos quienes se hagan cargo de la explotación de la vía y el servicio de transporte por ferrocarril. Aunque no por ello evita que, con el tiempo, se vuelva a producir un nuevo accidente en el ferrocarril cubano.

(Fuente Vía Libre. ‘Caminos de Hierro: De La Habana a Güines’)