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Sabina y su nuevo disco en el Metro

El músico Joaquín Sabina adelanta su disco ‘Lo niego todo’ en el Metro de Madrid a través de una ‘ruta sabinera’ con una canción en cada línea, según anuncia la discográfica del cantante. Sabina se adueñó de las calles de Madrid para estrenar su canción ‘Lo Niego Todo’ y ¡se hará con el mismísimo Metro de Madrid este jueves!”, decía Sony Music, que además señala las 18 horas como comienzo del itinerario musical en estaciones concretas de las 12 líneas del suburbano. Mientras en la línea 1 suena ‘Quien más quien menos’ en la estación de Chamartín, la estación de Canal de línea 2, acoge ‘No tan deprisa’.

Los usuarios de Metro escuchan en la estación de Moncloa de la línea 3 el tema ‘Lo niego todo’; en la línea 4, ‘Postdata’ en la estación de Argüelles; y en la línea 5 ‘Lágrimas de mármol’, en la parada de Callao. ‘Leningrado’ suena en la estación de Legazpi (L6); ‘Canción de primavera’. en Alonso Cano (L7); y ‘Sin pena ni gloria’ (L8), en ‘Nuevos Ministerios’ dentro del adelanto del disco. Completan la particular preescucha ‘Las noches de domingo acaban mal’, en Avenida de América (L9); ‘¿Qué estoy haciendo aquí?’ en Plaza de Castilla (L10); ‘Churumbeles’ en Plaza Elíptica (L11); y ‘Por delicadeza’, el tema que canta junto a Leiva, en estación de Puerta del Sur (L12).

La relación de Metro con la música data de hace más de 90 años. Un ejemplo de ello es la denominación de una de sus estaciones en honor al guitarrista Paco de Lucía. Desde el suburbano destacan la asignación al músico gaditano como un “claro homenaje” a su trayectoria artística y resaltaban la relación que tenía con Mirsasierra, donde habitó en una casa familiar.

Las primeras referencias datan de 1928; el Metropolitano se hace presente en el género musical de la zarzuela, como se desprende del estreno de ‘La chula de Pontevedra’, un sainete en dos actos con texto de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez, que versa sobre una vecina de Cuatro Caminos y que se muestra “orgullosa que allí tienen un gran metropolitano”. Cuatro años después, en 1932, también se estrena ‘El aguaducho’ con diversas referencias a metro. A lo largo de las siguientes décadas continúa habiendo referencias ocasionales en distintas canciones, por ejemplo, del austro-español Franz Johan (‘Qué barbaridad’, de 1946), pero será con la llegada de la democracia con la eclosión de ‘la Movida’ y el rock nacional cuando “abunden” las menciones al suburbano.

Grupos como Kaka de Luxe (con el tema ‘Viva el Metro’, de 1978) o Leño, primer conjunto de Rosendo, que en su primer single ‘Este Madrid (1978)’ mostraba en portada a sus integrantes saliendo de una boca de Metro. Otro caso es el grupo vallecano Topo que adoptan como logotipo el rombo de Metro para insertar su nombre en el interior de la figura geométrica. Precisamente ese logo protagonizaría la portada de su primer álbum, de 1979. Ya en su tercer disco grabarían el tema ‘Reina del vagón’.

Dentro del panorama pop irrumpe en esa relación entre el suburbano y la música el grupo Trastos que en 1980 publican su primer y único disco donde incluyen la canción ‘El loco de la Línea 5’. Un ilustre de la música nacional, Joaquín Sabina, referencia cuatro estaciones de la Línea 1 en su ‘Caballo de cartón’ (1984), concretamente a Tirso de Molina, Sol, Gran Vía y Tribunal. Ya en el siglo XXI, Manu Chao adquiere relevancia internacional con su álbum ‘Próxima estación: Esperanza’ donde se podía escuchar el tradicional anuncio de megafonía que indica la próxima llegada del tren a esa parada.

Metro también ha servido de plataforma en los primeros pasos de destacados músicos, como es el caso de Javier Álvarez. Actualmente, potencia su relación con la música y convierte sus instalaciones en escenarios para la actuaciones en directo, desde el estilo pop al flamenco, pasando por la ópera. Artistas nacionales de todos los géneros han mostrado su arte en estaciones como Chamartín, Principe Pío, Nuevos Ministerios o Mar de Cristal. Entre ellos destaca Diego ‘El Cigala’ y Miguel Poveda (dentro de la Cumbre Flamenca de Metro), a Luz Casal, Concha Buika, Rosario Flores y Sole Giménez (en el Festival Creadoras en Metro), a Raphael o al bailarín Antonio Canales, que presentó su obra ‘Torero’ en Avenida de la Ilustración.

Además, se han organizado exposiciones fotográficas en torno a la cultura del rock, o escuelas de baile dentro del certamen ‘Flamenco pa tos’, impulsado por Gomaespuma. Aparte, el suburbano ha servido de escenario para vídeoclips como en el caso de la formación El Canto del Loco con su tema ‘Eres tonto’ (2008). Caso curioso es el del grupo The Libertines que estuvo liderado por Pete Doherty y que graba en 2003 el vídeo de su canción ‘Time for Heroes’ en varias estaciones del centro, “aparentemente sin permiso”.

(Imagen OK Diario)

Renfe ha pagado 290.000 euros en 2012 por la música que los pasajeros disfrutan en sus trenes

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¿No hay una fórmula más adecuada a los tiempos que corren? Renfe pagó 232.159 euros de canon en 2012 a la SGAE por su gestión de los derechos de autor, 30.096 euros a la Asociación de Gestión de Derechos Intelectuales (AGEDI) y 28.916 euros a artistas, intérpretes o ejecutantes. El pago se efectúa por el canon que se debe pagar por la audición de música sujeta a derechos de autor de los que nadie está exento, a tenor de las cifras que recaudan estos organismos.

La operadora ferroviaria ofrece a los pasajeros la posibilidad de escuchar música en sus trenes Alaris, Altaria, AVE, Alvia, Euromed, Arco y Talgo, igual que muchas otras compañías europeas, desde la SNFC francesa a la RZhD rusa. Pero la audición de las melodías en los convoyes ferroviarios no están exentas del pago a artistas, intérpretes o ejecutantes.

El audio al que se puede acceder a bordo de los trenes tiene cuatro canales: musical (clásicos asequibles como Bach, Mozart, óperas conocidas, bandas sonoras de películas, jazz, blues, pop/rock clásico), temático (se describen los parajes de nuestra geografía nacional), selección de relatos cortos y poesía, y agenda de cultura y ocio actualizada mensualmente.

Además del hilo musical de sus trenes, la operadora anunció en 2011 el lanzamiento de ‘Renfe Radio’ para ofrecer música e información a los más de tres millones de visitantes de su web. Sin embargo, el enlace ha desaparecido de su portal.

No obstante, parte de la música ofrecida por Renfe es de dominio público, es decir que no está sujeta al pago de este canon. La Ley de Propiedad Intelectual española establece que los derechos de explotación de una obra duran toda la vida del autor y 70 años después de su muerte, si falleció después de 1987, u 80 años si murió antes.

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) es una sociedad privada española reconocida legalmente como de gestión colectiva, dedicada a la gestión de los derechos de autor de sus socios, entre los que se cuentan toda clase de artistas y empresarios del negocio de la cultura. Es una organización que gestiona el cobro y la distribución de los derechos de los autores y a la vez vela por los intereses de los editores.

Desde finales de la década de 1980 la SGAE empezó a obtener ingresos a través del llamado canon compensatorio por cintas de audio y vídeo, por equipos de música y televisores en locales públicos; la digitalización de los soportes musicales y audiovisuales llevó consigo la extensión del canon a los nuevos formatos (CD/DVD, memorias portátiles, etc). Ambos fenómenos paralelos son los que han provocado en los últimos años un incremento de los ingresos de la SGAE.

(Imagen Crónica Ferroviaria)

Músicos de la BOS tocan el ‘bolero de Ravel’ en el metro de Bilbao

El metro de Bilbao ha sido escenario de una experiencia inédita. Por primera vez en España, una orquesta toca en directo inmersa en un transporte en movimiento. La música en vivo está prohibida en todas las dependencias del suburbano de la capital vizcaína y la presencia de artistas actuando en pasillos o andenes está completamente vedada. Ahora, a patrir de una iniciativa de El Correo, músicos profesionales toman los coches del metro y tocan en vivo para los asombrados, y complacidos, viajeros.

Aunque pueda parecerlo, no es una bilbaínada. Es la primera vez que músicos profesionales de una orquesta sinfónica actúan en un transporte publico. Y si no compruébenlo ustedes mismos buscando algún vídeo en YouTube. Hay estaciones, aeropuertos, plazas, mercados… donde varios (o todos) los componentes de una orquesta tocan una melodía conocida para deleite de los que presencian el espectáculo en directo o para quienes lo ven a través del vídeo. Cierto es, y no se trata de ocultarlo, que la Filarmónica de Copenhague hizo algo similar, pero con un convoy contratado al efecto y para la ocasión. Que también tiene su mérito. Este que nos ocupa es, por tanto, unos de los pocos que se han grabado en un transporte público, durante uno de los constantes viajes que realiza entre Etxebarri y San Mamés, y con viajeros de un día cualquiera.

A modo de flasmob (más o menos improvisado) ocho músicos de la Orquesta Sinfónica de Bilbao (BOS) ocupan el primero de los coches del metro donde seducen a los viajeros con ‘El Bolero’, la célebre obra musical creada por Maurice Ravel que, en su versión de concierto, ha llegado a ser una de las obras musicales más interpretadas en todo el mundo. Caja, viento (flauta y fagot) y cuerda (violín, viola, violonchelo y contrabajo) entran al suburbano de la capital vizcaína, desenvuelven de las cajas protectoras sus instrumentos, e inician la suave melodía del compositor francés. Música y en directo. Los rostros se vuelven; los cuellos se estiran. Se ven caras sorprendidas, inicialmente, asoman las sonrisas en las comisuras de los labios y los cuerpos se relajan. ¡Cómo tocan!

Sólo la presencia de las cámaras parece espantar a los sorprendidos viajeros que pretenden acceder al coche donde tocan los músicos. ¡Qué se le va a hacer! La timidez de la gente del Norte para estas cosas forma parte del paisaje diario; la verdad sea dicha, no tenemos un público entregado. Unos tímidos aplausos acaban por reconocer la iniciativa de los músicos de la BOS que vuelven a guardar sus instrumentos en las fundas corerspondientes y abandonan el convoy, en dirección a la sala de ensayos de la Sinfónica.

Sobre la célebre composición, quién mejor que el mismo Ravel para describir su obra: «Es una danza en un movimiento muy moderado y constantemente uniforme, tanto por la melodía como por la armonía y el ritmo, este último marcado sin cesar por el tambor. El único elemento de diversidad es aportado por el crescendo orquestal».30 Si la obra fue compuesta en forma de ballet, la suite de solos instrumentales destaca los talentos individuales, pero también la homogeneidad colectiva de cada pupitre, ya que todos los miembros de la orquesta participan por igual en un acompañamiento imperturbable: es la definición misma de un nuevo género musical que ve la luz en esa época: el «Concierto para orquesta».31 La rítmica y el carácter melódico hispano, e incluso más precisamente andaluz, se acercan igualmente al espíritu de las composiciones rapsódicas muy a la moda a finales del siglo XIX y principio del XX.



(Imagen Ignacio Pérez . Video El Correo)

La música cubana de los Van Van trae el recuerdo nostálgico del primer tren español

Música y tren. No es algo tan extraño traer a estas páginas algo de música, y mucho menos cuando el son que suena está íntimamente ligado al mundo ferroviario. ‘La maquinaria’ es el último disco de la orquesta cubana Van Van que está a punto de regresar a la isla caribeña tras una exitosa gira europea. ¿Y qué tiene que ver Van Van con el tren? Más de lo que a simple vista uno se pueda imaginar. Dirigida por el maestro Juan Formell, celebra sus cuarenta años, con un nuevo disco cuya carátula está inspirada en el Museo del Ferrocarril de Cuba, donde se custodian auténticas joyas del ferrocarril caribeño.

Cuba era territorio español, como casi todo el mundo sabe, en 1837. Antes de que circulara el Barcelona- Mataró, la isla caribeña ya disponía desde hacía once años del ferrocarril, concebido como solución para el transporte de los azúcares hasta los puertos de embarque en lugar de los tradicionales carros. La línea La Habana-Bejucal de 27,3 kilómetros se había inaugurado el 19 de noviembre de aquel año (llegó a Güines justo un año más tarde, que alcanzaría los 30,5 kilómetros).

Las primeras locomotoras del ferrocarril cubano fueron construidas por John Braithwaite en Inglaterra, al parecer basándose en las máquinas de Robert Stephenson. Estas máquinas, que llegaron al puerto de La Habana el 28 de abril de 1837, fueron bautizadas como ‘Cubana’, ‘Havana’, ‘Villanueva’ y ‘La Comisión’. Las cuatro restantes, fabricadas por Reanis, llegaron el 23 de febrero de 1838, y recibieron los nombres de ‘Herrera’, ‘Escovedo’, ‘Villa Urruti’a y ‘Cruger’. Cincuenta carros con una capacidad de dos a cinco toneladas de carga (de los que 49 fueron fabricados en La Habana) y ocho coches de pasajeros de 24 a 26 asientos completaron la compra

La máquina con la que posan los célebres músicos cubanos es una de las joyas que se guardan en el Museo del Ferrocarril de Cuba, que está ubicado en la antigua estación de Cristina, del que fuera Ferrocarril del Oeste, frente al mercado de Cuatro Caminos, en La Habana. La estación se construyó en 1861 y toma su nombre de la propia calle donde se encuentra ubicada, nominada así en honor a la gobernadora Doña María Cristina de Borbón, Regente del Reino de España. La edificación actual se terminó en el año 1902 y conserva buena parte de los elementos originales.

En el museo de exhiben locomotoras de vapor de vía ancha y estrecha, también diesel y eléctricas, fotografías, documentos, medios utilizados para el movimiento de trenes, señales, etc. Una de las piezas más emblemáticas del museo es la locomotora ‘La Junta de Fomento’, comprada en Estados Unidos a finales de 1842 y principios de 1843, y que fue durante varias décadas la máquina insignia del ferrocarril de la cercana provincia de Matanzas, unos 100 kilómetros al este de La Habana. Además, el centro posee un espacio que reproduce la sala de operaciones de una estación de la primera mitad del siglo XX y exhibe locomotoras de vapor, eléctricas y de diesel de diferentes épocas, así como una grúa de vapor y vagones de carga y pasajeros.

En un guiño a la Historia, el museo se inauguró el 19 de noviembre de 2000 con el objetivo de dar a conocer la historia del primer ferrocarril español y de Iberoamérica, y apreciar la variedad de equipos, instrumentos, y documentos del sistema ferroviario cubano en diferentes épocas. En 2002, año del 165 aniversario del ferrocarril cubano, la estación fue declarada Monumento Nacional.

En la galería se muestran equipos de comunicación y señalización de vías, obras, operaciones y construcción. También se exponen máquinas y herramientas vinculadas al ferrocarril, así como fotos y otras piezas relacionadas con el movimiento obrero en el sector ferroviario, mientras que la sala de ferromodelismo cuenta con maquetas y equipos ferroviarios realizados con diversos materiales y en varias escalas. Asimismo el centro cuenta con una biblioteca y una hemeroteca, ambas especializadas, donde se encuentran materiales documentales sobre la historia del ferrocarril en la isla caribeña.


La estación central de Copenhague, escenario privilegiado para la música del ‘bolero de Ravel’


Un nuevo flashmob en una estación de tren. Un escenario ideal para que la música, la buena música, suene por todo lo alto. La terminal central de trenes de Copenhague ha servido para una actuación privilegiada de la Sjællands Symfoniorkester (Orquesta Sinfónica) cuyas notas musicales concentraron la atención de los admirados pasajeros de los trenes daneses, con una magnífica interpretación del ‘bolero de Ravel’.

La estación central de la capidal danesa magnificó la obra musical del compositor francés Maurice Ravel, con una de las más famosas obras del compositor y uno de los exponentes de la música del siglo XX. Ballet compuesto y dedicado a la bailarina Ida Rubinstein, alcanzó de inmediato el éxito y la rápida difusión universal tras su estreno en la Ópera Garnier de París el 28 de noviembre de 1928.

Movimiento orquestal inspirado en una danza española, se caracteriza por un ritmo y un tempo invariables, con una melodía obsesiva —un ostinato— en do mayor, repetida una y otra vez sin ninguna modificación salvo los efectos orquestales, en un crescendo que, in extremis, se acaba con una modulación a mi mayor y una coda estruendosa. El Bolero esconde una gran originalidad, y en su versión de concierto ha llegado a ser una de las obras musicales más interpretadas en todo el mundo, al punto de que hasta el año 1993 permanecía en el primer lugar de la clasificación mundial de derechos de la Société des auteurs, compositeurs et éditeurs de musique.

Un flashmob, traducido literalmente de inglés como «multitud instantánea» (flash: destello, ráfaga; mob: multitud), es una acción organizada en la que un gran grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego se dispersa rápidamente. Suelen convocarse a través de los medios telemáticos (móviles e Internet) y en la mayor parte de los casos, no tienen ningún fin más que el entretenimiento, pero pueden convocarse también con fines políticos o reivindicativos.

El fenómeno de los flashmobs comenzó con la publicación en octubre de 2002 del libro del sociólogo Howard Rheingold, “Smart Mobs: The Next Social Revolution”. En este libro el autor predecía que la gente usará las nuevas tecnologías de comunicación (Internet, teléfonos móviles) para autoorganización. En junio de 2003 Rob Zazueta de San Francisco, después de haber leído las obras de Rheingold, creó la página web flocksmart.com en la que por primera vez los mobbers empezaron a planear sus reuniones.

El primer flashmob se organizó en Manhattan el 3 de junio de 2003 por Bill Wasik, editor junior de Harper’s Magazine. El origen de este flashmob fue desconocido hasta que Wasik publicó un artículo sobre su creación en marzo de 2006 en una edición de Harper’s Magazine. Este primer intento fue un fracaso, ya que alguien le contó a las personas de la tienda sobre lo que iba a pasar. El primero que tuvo éxito se realizó el 17 de junio de 2003 en Nueva York, EE. UU., en el departamento de ventas de Macy’s. Para prevenir los problemas del primer intento, Wasik se reunió con los participantes en unos puntos de encuentro preliminares –cuatro bares de alrededores de Manhattan– donde fueron repartidas las instrucciones con la información sobre lo que iban a hacer y el lugar donde se realizará el evento justo antes del comienzo de éste.

La estación central (Kobenhavns Hovedbanegard) es la más grande del país y en ella confluyen la mayor parte de las líneas, incluido el tren de cercanías, llamado S-Tog. También salen de ahí los trenes Intercity que conectan con Suecia y la ciudad de Malmo y Alemania. El tren atraviesa la ciudad semienterrado de oeste a este y tiene paradas en Vesterport, Nørreport y Østerport, dentro de la zona central de la ciudad. Fuera de esta zona, comunica los barrios del exterior con el centro de la ciudad de un modo bastante eficaz y rápido. El problema es que hay barrios de la ciudad como Bronshøj, Christianshavn o Amager, a los que no llega, y no sirve para trasladarse de norte a sur de la ciudad.

Los ferrocarriles daneses (DSB) llegan a casi todos los puntos del país y tienen acuerdos con líneas regionales de autobuses para comunicar localidades sin estación con la red de ferrocarriles. Los precios, por lo general, son algo elevados, aunque hay ofertas muy interesantes. Los jóvenes tienen la tarjeta Wild Card, con descuentos de hasta el 50% en la mayor parte de los días laborables y los billetes Orange, con precios económicos para determinadas fechas en largo recorrido.

Sonidos del tren para abrir el 2012 en el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena



Regalo de Año Nuevo. Y antes de que lo veas en la tele (claro está que es para aquellos que no se levanten antes de las 13.00 horas del 1 de enero). El tradicional Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena viene muy ‘trenero’. Tanto que el maestro letón Mariss Jansons (Riga, 1943), que dirigirá por segunda vez el concierto de música clásica más seguido del planeta, ha elegido una pieza del ‘Strauss del Norte’ para entrar con buen pie en 2012. En el repertorio de este año habrá sitio para una pieza del músico danés Hans Christian Lumbye (1810-1874) como saludo al inicio de la presidencia danesa de la Unión Europea (UE) en enero.

Hans Christian Lumbye compuso la pieza que escucharemos hoy ‘Copenhague Steam Railway Galop’ como su contribución a la inauguración de la primera línea ferroviaria danesa entre Copenhague y Roskilde (1847). Esta pieza descriptiva llena de imaginación, en la más pura tradición de las polcas de Johann Strauss, recuerda la puesta en marcha de un tren (de vapor) en medio de campanas y silbidos de celebración: la máquina acelera, se abre paso por el campo, y acaba por parar en una nueva estación donde se anuncia el fin de trayecto. Todo ello a base de los sonidos de los instrumentos de la orquesta y el aviso de uno de los miembros de la Filarmónica ¡Final de viaje!

Hans Christian Lumbye nació en el año 1810 en Copenhague. Con el tiempo se interesó por la música aprendiendo a tocar la trompeta. Tras un matrimonio infeliz; y frustrado por las pocas expectativas de su condición de intérprete de trompeta en el cuerpo de la guardia Real Danesa aprendió, por su cuenta, a tocar el violín y se unió simultáneamente al grupo de músicos de la orquesta local.

En el verano de 1839 W. Siegl, director de orquesta austriaco, realizó una serie de conciertos con música de Johann Strauss y Joseph Lanner en el teatro inglés de Copenhague cautivando al auditorio con los maravillosos sonidos vieneses. Entre las personas que presenciaron el evento destacaba Hans Christian Lumbye que quedó absolutamente fascinado. Embelesado por la música vienesa intentó durante la noche del concierto memorizar las piezas que se presentaron para poder tocarlas más tarde.

Los días y meses posteriores al concierto Lumbye los invirtió en reunir a compañeros de la banda de la Guardia Real danesa para fundar una pequeña orquesta de 20 músicos. Una vez conseguido el objetivo de involucrar a 20 personas en su proyecto comenzaron los ensayos musicales en los cuales Lumbye, de la misma forma que los Strauss, dirigía la orquesta con el violín en la mano. Finalmente en el otoño de 1840 el rey Federico IV autorizó a Lumbye y a su orquesta a realizar un concierto “A la Strauss” el día 5 de diciembre en el hotel de Inglaterra.

Desgraciadamente Federico IV falleció el día después de ser anunciado el concierto y éste se suspende al quedar incluido en las celebraciones del luto oficial. Pese a los inconvenientes el concierto se llevó a cabo y en él se programaron varias obras de Strauss y Lanner; además del vals de Dinamarca, primera composición de Lumbye. Pronto el público danés quedó prendado por la música de Lumbye y August Bournville, director del Teatro Real, le encargó la composición de galops y polkas mazurcas para incluir en sus ballets. Gracias a la gran fama obtenida Lumbye amplió su orquesta y comenzó a tocar en el teatro Tivoli del cual acabó siendo su director.

Hans Christian Lumbye continuó dirigiendo sus propios conciertos llegando, componiendo más de 600 danzas de las cuales hoy se conservan muy pocas. En 1874 tras el gran éxito en su país y el reconocimiento internacional que supuso la interpretación y edición de sus valses, polkas y galops, Lumbye, muere dejando a la ciudad de Dinamarca sin su “Strauss” particular.

Parte del repertorio de hoy de la Filarmónica de Viena ha sido elegido por el propio Jansons, especialmente varias piezas de los Strauss, que fueron estrenadas en San Petersburgo, la ciudad donde vive el maestro letón, lo que las convierte en algo muy especial para él. La Filarmónica de Viena ha querido, en palabras de su director, Clemens Hellsberg, rendir así un tributo a “la relación musical de amor” que mantiene con Jansons, que en 2012 cumple el vigésimo aniversario de su debut al frente de la que está considerada como una de las mejores orquestas del mundo.

La señal de la televisión pública austríaca (ORF) será distribuida a 73 países de todo el mundo y se espera que unos 50 millones de personas sigan el concierto en directo.

‘Do, re, mi…’ en la estación central de Amberes

Una mañana como otra cualquiera. La gente camina de prisa, como casi todos los días. El tren no espera. Sin previo aviso, a través del sistema de megafonía de la estación la voz de Julie Andrews canta su ya histórica versión ‘Do, Re. Mi…’ musical. Caras de sorpresa entre los pasajeros que comienzan a asistir a un espectáculo increíble. Primero un; luego dos; tres, cinco, diez… cincuenta como si la música hechizara a los hasta hace poco viajeros que se apresuraban camino de su tren.

Más de 200 bailarines participan en esta peculiar versión de “Do Re Mi”, en la Estación Central de Amberes. Con sólo dos ensayos, se hizo posible llevar a la práctica este magnífico ballet ferroviario. Son cuatro minutos fantásticos. El sowh tuvo lugar el 23 de marzo de 2009, a las 8 de la mañana. Se trata de una promoción de un programa de televisión belga, en el que buscaban a alguien para desempeñar ael papel principal, en el musical de “The Sound of Music”. Un clásico ya en la red.

(Como anticipo de la Navidad, y para dejar un sabor agradable, aunque suene cursi…)

Noventa años cantando al metro de Madrid



Hay quien asocia la música en el metro con esos artistas que tocan en los pasillos de acceso a algunos de los andenes. Conciertos improvisados para buscarse la vida, lejos del glamour de las salas de audición. Y, sin embargo, esa es la música que nos viene a la cabeza cuando evocamos escenas del metro y vemos a esos concertistas que nada tienen que ver con los intérpretes de las salas filarmónicas. Música y metro es otro binomio con mucho sonido en los 90 años de la historia del suburbano madrileño.

Rosendo, Manu Chao, Joaquín Sabina, Luz Casal o el Canto del Loco se han buscado la vida en otros muchos lugares (quién sabe si alguno de ellos se imaginó tocando en las bocas del metro en algún momento estancado en su carrera artística), pero han sabido cantar al metro de Madrid en estas últimas décadas. Pero no han sido los únicos. Muy al contrario son decenas los famosos que o han bajado a alguna de las estaciones a rodar alguna escena con sus canciones o se han inspirado en el suburbano o han colaborado en alguna actuación allí abajo. Noventa años dan para mucho.
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