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El Gobierno cubano pretende reparar 6.000 kilómetros de la línea férrea

Modernización al mínimo coste. El Gobierno de Cuba se propone recuperar el sistema ferroviario de la isla con la reparación de unos 6.000 kilómetros de vías y la adquisición de nuevo equipamiento, informa el periódico oficial Granma. El nuevo vicepresidente del Consejo de Ministros, Antonio Enrique Lussón, manifestó que “existe la decisión del país” de lograr la recuperación del ferrocarril aunque demandará “un esfuerzo enorme”, según declaraciones recogidas en Granma, portavoz del gobernante Partido Comunista Cubano.

Una muestra del “empeño por rescatar” ese medio de transporte es la decisión de reducir de cinco a tres años la rehabilitación del ferrocarril central de la isla, dijo Lussón. Otro de los objetivos del Gobierno de Raúl Castro en este área es el restablecimiento de cuatro centros tecnológicos para la formación de jóvenes trabajadores que comenzarán a funcionar entre 2010 y 2011.

Lussón hizo estas consideraciones en la re-inauguración de un puente ferroviario en la provincia de Guantánamo junto al ministro de Transporte, César Ignacio Arocha. Lussón y Arocha -ambos militares- fueron nombrados a primeros de mayo en la última remodelación del Gobierno de Raúl Castro, que afectó a los ministerios de Transporte y Azúcar, dos sectores económicos en situación crítica.

El vicepresidente Lussón, de 80 años, es un ‘histórico’ general de la revolución cubana que, antes de su nombramiento, dirigía precisamente la rehabilitación del sistema ferroviario de la isla. En los últimos años, el Gobierno cubano ha anunciado varias veces inyecciones millonarias en el sector: en 2008 informó de la compra de 100 locomotoras a China y en 2009 de un plan de adquirir otras 28 de Rusia.

Según datos de diciembre pasado, Cuba destinó casi 600 millones de dólares en 2009 para recuperar vías y equipos ferroviarios. El sistema ferroviario representa el 80% del transporte de carga en la isla, por lo que el Gobierno ha insistido en la necesidad de mejorarlo para poder dar un impulso a su deteriorada economía. La empresa Ferrocarriles de Cuba ha recibido recientemente locomotoras chinas y equipos destinados al transporte de carga, pero se requiere mejorar las vías.

“Entre Guantánamo y la capital median unos 1.000 kilómetros, por lo que cada año tendremos que reparar entre 300 y 350 kilómetros”, afirmó Lussón. “Desde Guantánamo surge la reconstrucción y nos iremos encontrando con los distintos segmentos que ya se están arreglando”, acotó.

Un primer acuerdo sellado el 25 de septiembre de 2007, en parte debido a la alianza entre los gobiernos de Hugo Chávez y Raúl Castro, permitió que los inversores del Banco de Venezuela para el Desarrollo Socio-Económico (BANDES) llegaran a un acuerdo con funcionarios de transporte de Cuba para invertir 100 millones de dólares para realizar mejoras y reparaciones en la infraestructura de la red ferroviaria de la isla. Se esperaba que, una vez que los trabajos correspondientes fueran realizados, las mejoras y modernizaciones contribuirían a incrementar la velocidad media de los trenes de los sólo 40 km/h a 100 km/h. Con ese plan en mente, en octubre de 2007, Ferrocarriles de Cuba ordenó doscientos vehículos de pasajeros y 550 vagones de mercancías al fabricante de vagones iraní Wagon Pars.

Cuba fue uno de los primeros países en el mundo en poseer ferrocarril. El 19 de noviembre de 1837 la Compañía de Caminos de Hierro de La Habana abrió la línea de 27,5 kilómetros desde la capital cubana hacia Bejucal, dando lugar al primer ferrocarril de vapor en América Latinaal primero de España, que por aquella época dominaba la isla caribeña. Dos años después, a fines de 1839, sería extendida hasta los 44,5 km, con el agregado de un tramo de 17 km adicionales, que llegaba hasta la localidad de Guines. Hoy día cuenta con más de 9.300 km de líneas férreas y es la única isla del Caribe que posee este sistema de transporte.

Sin embargo el ferrocarril sufrió un estancamiento en su desarrollo que lo ha distanciado considerablemente de los estándares europeo o norteamericanos. Por ejemplo, las vías electrificadas no llegan a los 200 km de longitud y la puntualidad de los trenes no tiene muy buena fama que digamos, con la excepción del llamado ‘especial’ o ‘francés’, que va de La Habana a Santiago de Cuba.

Con todo, es un medio de transporte que enlaza la gran mayoría de las ciudades y pueblos de la isla y que en las distancias largas resulta más económico y cómodo que el autobús, en especial en los viajes La Habana-Santiago de Cuba donde existe el mejor tren del país . El turista extranjero, como en el caso de las líneas de ómnibus, puede adquirir el boleto de viaje en dólares con pocas horas de antelación al viaje en todas las estaciones de ferrocarril en la oficina de LADIS, que es la encargada de la comercialización de pasajes en dólares; sin embargo es recomendable hacer la reserva con uno o dos días de antelación.

(Imagen locomotora Baldwin 1807, fabricada en 1920 y perteneciente al Complejo Azucarero Juan Avila)

Un toro provocó el primer accidente ferroviario de un tren español

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Cuba era territorio español, como casi todo el mundo sabe, en 1837. Antes de que circulara el Barcelona- Mataró, la isla caribeña ya disponía desde hacía once años del ferrocarril, concebido como solución para el transporte de los azúcares hasta los puertos de embarque en lugar de los tradicionales carros. La línea La Habana-Bejucal se había inaugurado el 19 de noviembre de aquel año (llegó a Güines justo un año más tarde). Y dos meses después de que los trenes circularan por aquel trazado (el tren llegaba hasta Bejucal recorriendo 27,2 kilómetros), ya se produjo el primer accidente. Un toro asustado por el ruido de la locomotora atravesó la vía y fue brutalmente embestido. El incidente provocó que las vías se desplazaran de su lugar y que la máquina descarrilara y cayera sobre la zanja de desagüe.

Las primeras locomotoras del ferrocarril cubano fueron construidas por John Braithwaite en Inglaterra, al parecer basándose en las máquinas de Robert Stephenson. Estas máquinas, que llegaron al puerto de La Habana el 28 de abril de 1837, fueron bautizadas como ‘Cubana’, ‘Havana’, ‘Villanueva’ y ‘La Comisión’. Las cuatro restantes, fabricadas por Reanis, llegaron el 23 de febrero de 1838, y recibieron los nombres de ‘Herrera’, ‘Escovedo’, ‘Villa Urruti’a y ‘Cruger’. Cincuenta carros con una capacidad de dos a cinco toneladas de carga (de los que 49 fueron fabricados en La Habana) y ocho coches de pasajeros de 24 a 26 asientos completaron la compra.

Según las crónicas de la época eran ineficientes y difíciles de mantener. Antes de que acabara el primer año de explotación, cuatro de las ocho locomotoras estaban fuera de servicio. Los gestores de la empresa decidieron importar de Filadelfia otras dos locomotoras distintas, que fabricaba Mathias W. Baldwin. Nombradas ‘Cruger’ y ‘Colón’, fueron adquiridas por el ingeniero Alfred Cruger. Después se comprarían en Rogers, Ketchum and Grosvenor.

Eran las 7.00 horas de la mañana del 15 de enero. El sol aún no azuzaba, por lo que el viaje hasta Bejucal se hacía liviano. El tren había salido de La Habana con un maquinista inglés, su ayudante y el sobreestante mayor, pero sin pasajeros. La ‘Villanueva’ silbaba por los parajes llenos de caña, donde los jornaleros y esclavos trabajan ayudados por animales de carga. Uno de los toros que arrastraba los carros salió de estampida asustado por el silbido de la máquina. Adelantó al convoy, chocó contra la locomotora y con la colisión se produjo un desplazamiento en la vía que causó el descarrilamiento de la ‘Villanueva’. Pero las desgracias nunca vienen solas. Otro incidente iban a provocar nuevos daños en el mismo lugar del primer accidente. En esta ocasión con heridos.

Mientras se esperaba la llegada de una segunda máquina, un grupo de esclavos empuja hasta el lugar del accidente los carricoches del servicio férreo, que esperan desde el día anterior en la estación de Bejucal y que la ‘Villanueva’ debe remolcar hasta La Habana. A bordo sólo deben ir las mujeres, mientras que los varones que pretenden viajar hasta la capital deben caminar junto al convoy. Sin embargo, estos se rebelan y suben al interior de los coches. El peso de los vehículos hace imposible el control de los vagones por parte de los esclavos que contemplan impotentes cómo el convoy se lanza por una pendiente a una velocidad excesiva sin que nadie pueda frenarlo. El impacto de los coches contra el material férreo descarrilado es brutal. Varios pasajeros resultan lesionados y otros con heridas de diversa consideración. Los daños en el interior de los vagones son aún peores y apenas si quedan en su lugar los cristales que protegen las ventanas.

A este accidente, el primero ocurrido en los trenes españoles, sobrevienen otros. Descarrilamientos frecuentes, roturas de las máquinas por maltrato o manipulación poco cuidadosa por parte de los maquinistas y mecánicos ingleses que se ocupan de las locomotoras, reparaciones incompletas e inversiones no planificadas acaban con las ocho ‘pioneras’ inglesas, que son devueltas a su lugar de fabricación. Alfred Cruger consigue entonces que sean los americanos quienes se hagan cargo de la explotación de la vía y el servicio de transporte por ferrocarril. Aunque no por ello evita que, con el tiempo, se vuelva a producir un nuevo accidente en el ferrocarril cubano.

(Fuente Vía Libre. ‘Caminos de Hierro: De La Habana a Güines’)

El choque de dos trenes causa tres muertos y noventa heridos en Cuba

Cuba Train Crash (AP)Lllevábamos tiempo sin un accidente de tren, pero la desgracia ha alcanzado en esta ocasión a Cuba. Tres personas murieron y 93 resultaron heridas al chocar dos trenes este sábado en la provincia cubana de Camagüey, informaron medios oficiales. El accidente ocurrió cuando un tren que se dirigía de La Habana a Santiago de Cuba colisionó con otro que iba de Manzanillo a la capital, por causas que están siendo investigadas por la Policía.

El choque se produjo cerca del pueblo de Sibanicú, 570 kilómetros al sureste de La Habana, según la Agencia de Información Nacional. Dos de las víctimas mortales, Gladys Soto y Félix Zulueta, fallecieron al ocurrir la colisión, y la tercera, Yusmary Fay Sánchez, horas más tarde, a causa de graves heridas Los heridos, algunos muy graves, están siendo atendidos en hospitales de la ciudad de Camagüey y otras poblaciones cercanas. El ministro cubano de Transporte, Jorge Luis Sierra, acudió al lugar del accidente y recorrió los hospitales, al igual que otras autoridades estatales, provinciales y del gobernante Partido Comunista.