Archivo de la categoría: curiosidades

Un tren rápido ‘Smena’ lleva el nombre del ingeniero español Betancourt

Un tren ruso lleva el nombre del ingeniero español Agustín de Betancourt. Desde el viernes circula entre Moscú y San Petersburgo, informaron responsables de los Ferrocarriles Oktiabrski de la antigua capital de los zares. El tren rápido ‘Smena’, que circula entre ambas ciudades desde 1984, ha sido rebautizado en honor del que fue primer rector de la Universidad de Ingeniería de Ferrocarriles de San Petersburgo, que este año celebra el 200 aniversario de su fundación.

«La ceremonia de cambio de nombre del tren rápido N 25/26 de ‘Smena’ a ‘Agustín de Betancourt’, ha tenido lugar en el marco de las celebraciones del 200 aniversario de la universidad» El centro de Ingeniería de Ferrocarriles de San Petersburgo fue fundado por Betancourt el 2 de diciembre de 1809, durante el reinado del emperador Alejandro I. El legado que dejó el ingeniero español en el Imperio ruso incluye el Picadero de Moscú, el proyecto y construcción en Nizhni Nóvgorod del principal recinto comercial del siglo XIX, el diseño y construcción de la fábrica de papel moneda y la modernización de la factoría de armas de Tula.

Betancourt -nacido en 1758 en la localidad canaria de Puerto de la Cruz, en la isla de Tenerife, y fallecido en 1824 en San Petersburgo- fue además fundador de las escuelas de ingenieros de caminos y canales de España y de la Rusia zarista, donde vivió y trabajó durante dieciséis años. La antigua capital imperial celebró el año pasado el 250 aniversario del nacimiento de Betancourt con una serie de actos, conferencias y exposiciones temáticas, así como la presentación de un sello postal ruso dedicado al ilustre ingeniero canario.

Los primeros billetes del ferrocarril

Desde hace unos meses venía dando vueltas a cómo entrar en una narración como ésta tras haber topado por causalidad con la página de Alberto Martín www.guagua.com sobre trenes y tranvías de Canarias y otras islas. Entre otros magníficos trabajos, hay uno que me llamó poderosamente la atención sobre la evolución de los billetes de transporte ferroviario. Y me parece que no hay nada mejor en la red sobre la historia de estos títulos y las distintas variaciones que se han producido en los dos siglos largos de transporte ferroviario.

Alberto Martín realiza un pormenorizado estudio sobre los billetes que lleva a categorizar en cuatro tipos bien definidos: placas de metal («metal tallies» y «tokens»), los de cartón tipo «Edmondson» , los tickets ferroviarios emitidos de forma mecanizada y los de tranvía. Quien más quien menos conoce a alguien que colecciona alguno de estos tipos de la clasificación, afición que en España recibe el curioso nombre de forondotelia, cuyo origen guarda relación, con el marqués de Foronda. Aunque inicialmente el nombre se aplicaba a la colección de billetes de tranvía, por extensión se aplica, además, a la de billetes, tarjetas o pases de cualquier medio de transporte.

La forondotelia, término que la RAE aún no ha incluido en su diccionario, recuerda al que fuera director del tranvía de la ciudad condal entre los años1904 a 1931 y en 1929 máximo responsable de la Exposición Internacional de Barcelona. Durante su mandato, Mariano de Foronda y González Bravo (El escorial 1873-Vitoria 1961) introdujo mejoras técnicas y de gestión en los tranvías, como la instalación de las paradas fijas (que hasta entonces se hacían a la discreción del conductor y del pasajero, a excepción de las paradas terminales y enlaces) los horarios y la numeración de las líneas. Y entre otras modernizaciones introdujo la numeración correlativa en los billetes.

Un siglo antes de que se popularizaran los billetes, las compañías ferroviarias se vieron obligadas a prescindir de los títulos e invitaciones que expedían a los viajeros, tal y como sus antecesores hacían en los servicios de postas y diligencias. El sistema obligaba a inscribir a los pasajeros con su filiación completa, lo que hacía engorroso y lento los trámites para el viaje. De esta forma, nacieron ‘los tokens’, considerados como los ‘primeros billetes’ de ferrocarril en Inglaterra, cuando se empezó a popularizar el uso del tren. Esas pequeñas placas metálicas estaban numeradas e incluían el nombre de la línea así como el destino del viajero. Al final del viaje eran nuevamente recogidas para ser utilizadas en otro transporte.

Originariamente ‘los tokens‘ (también llamados ‘metal tallies’, ‘checks’ o ‘motties’) fueron utilizados en las minas de carbón. Servían de billete de viaje para utilizar en las líneas férreas que transportaban a los trabajadores hasta la mina y, al mismo tiempo, servían como mecanismo de identificación en caso de accidente, ya que cada trabajador tenía asignado un «token» con su número correspondiente.

“Era necesario ofrecer una solución eficaz para atender la creciente demanda de pasajeros y fue Thomas Edmondson (1792-1851) el que desarrolló el primer tipo de billetes pre-impresos en cartón, que posteriormente podía ser validado”, explica en su página Alberto Martín. Esos tickets a los que se refiere el autor aún se expenden en pequeños ferrocarriles o bien se entregan, a modo de recuerdo, en los viajes que desarrollan algunas asociaciones de amigos del tren, como la de Azpeitia. Los más veteranos recordarán las taquillas de las operadoras y los pequeños tickets de cartón que eran compulsados con una especia de troqueladora donde constaba normalmente la fecha que daba validez para emprender el viaje. Y que era convenientemente ‘picado’ por el revisor mientras el tren seguía su programado curso. “Los ‘billetes edmondson’ han perdurado en la mayoría de las compañías ferroviarias hasta los años ochenta del siglo XX, cuando el uso masivo del ferrocarril obligó a mecanizar la emisión de billetes, aunque en algunos países los «edmondson» se han seguido utilizando en líneas comerciales hasta finalizar el siglo y, aún hoy, es posible adquirirlos en algunos ferrocarriles históricos o turísticos”, completa el autor canario.

Os recomiendo encarecidamente que sigáis leyendo las magníficas historia de guagua.com en la que se cuenta la evolución de los billetes de transporte. Hay detalles que os sorprenderán.

(Fuente http://www.guagua.com/encoleccion/Acoleccion10.asp)

Talgo II, el comienzo de la leyenda

Un día como hoy de hace sesenta años desembarcaban en el puerto de Pasajes los 32 coches que formaban las tres composiciones del Talgo II. Las locomotoras se descargaron en el vecino Santurtzi, aunque unas y otras fueron transportadas desde Estados Unidos por la naviera Aznar. Todas las pruebas realizadas durante los meses de experimentación al otro lado del charco habían resultado un éxito. Totalmente revolucionario por sus especiales características, el tren era plenamente español y su explotación comercial en España se hacía inminente. El proyecto había sorprendido a los ingenieros norteamericanos y suponía un verdadero salto para el ferrocarril de la época: ejes guiados, ruedas independientes, integración de los coches entre sí formando un cuerpo único articulado, bajo centro de gravedad y liviandad de peso. En síntesis, los mismos conceptos que tiene hoy en día los modernos equipos de la empresa. Talgo se encontraba ya en los albores de su leyenda.

La historia había comenzado poco después de acabada la Guerra Civil española. Un ingeniero español, Alejandro Goicoechea, realizó con éxito ensayos con un mecanismo de guiado monoeje para uso ferroviario, compuesto por un bastidor de rodadura formado por triángulos isósceles. La base de cada triángulo estaba compuesta por un eje con dos ruedas independientes, y el vértice de cada triángulo se enganchaba en el centro de la base del triángulo precedente.
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La AHV Borsing número 39, una joya para el Museo de la Minería de Abanto

El Museo de la Minería del País Vasco en Abanto acaba de recuperar una de sus joyas, una locomotora de vapor 020WT, que desde hace unos días permanece en la explanada principal de acceso al centro gallartino. La máquina, bautizada con el número 39 de la empresa siderúrgica Altos Hornos de Vizcaya , fue construida en 1927 y estuvo en uso hasta 1970, fecha en la que fue sustituida por otra de mayor tamaño.

La locomotora ha sido recuperada en los talleres que la empresa Asai 2001 S.L. tiene en la vecina localidad de Ortuella y se mantiene casi completa, con su caldera, cabina y ruedas, de tal forma que podría volver al servicio activo (una máquina similar, la ‘Espinal’ 020ST procedente de la mina de la Orconera, funciona aún en el museo del ferrocarril de Azpeitia). La máquina transportaba en la factoría de Sestao tanto lingotes de hierro como las cucharas, el carbón de los coques o el mineral.

La AHV Borsing número 39 fue donada el museo minero por el Ayuntamiento de Getxo en enero de 2003 después de haber permanecido expuesta durante años en la explanada de la estación de Eusko Tren de Las Arenas y sufrir las inclemencias de la exhibición al aire libre. La factoría siderúrgica fabricó al menos sesenta ejemplares idénticos, o con ligeras modificaciones funcionales, a partir de 1945 en sus talleres de Sestao, según los planos de la compañía alemana Borsing.

Se tiene constancia de al menos 60 ejemplares de estas máquinas idénticos o con ligeras modificaciones funcionales, que se construyeron a partir de 1945 en los talleres que la empresa vizcaina tenía en Sestao siguiendo los planos elaborados por la empresa alemana Borsing. AHV dispuso de una vasta red de vía estrecha en el interior de sus instalaciones siderúrgicas por la que circulaban un gran número de locomotoras de diversos modelos y constructores, entre los que figuraban Kerr Stuart, Henschel o la citada Borsing con los consiguientes problemas originados por la falta de estandarización. La empresa alemana realizó un diseño de locomotora ‘unificada’ con ancho homogéneo de vía métrica y con unas dimensiones de 6,17 metros de largo por 2,40 de ancho. Todas las unidades del parque de Altos Hornos fueron reconstruidas en los talleres sestaoarras.

De todas las unidades construidas en la misma época se conoce con certeza la pervivencia hasta nuestros días de un total de seis máquinas; las números 6, 12, 13, 39, 53 y 60 que se encuentran dispersas en diferentes puntos de la geografía vasca, dos de ellas en Abanto. La número 13, donada por el Instituto Municipal de Deportes de Bilbao (la tuvo expuesta en Txurdinaga) permanece ahora en la parte trasera del Museo Minero con un gran deterioro general.

La recuperación del parque de vapor no resulta ya un ejercicio aislado en España, por fortuna, aunque salvo la labor encomiable de algunas instituciones y museos (entre ellos el de Azpeitia), son pocas las empresas que se deciden a participar en una iniciativa de este calado. La AHV 020WT ha sido recuperada en los talleres de Asai 2001 S.L. y en su financiación han participado el Gobierno vasco y el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Minas del País Vasco, Navarra, La Rioja y Soria.

(Fuente Deia. Imagen Emilio Zunzunegi)

‘Trenes de hoy (1952)’ de viaje en los TAF




Los tiempos de la RENFE. Vapor, madera, humo, incomodidades… hasta que llegan los TAF; viaje de nueve horas de Sevilla a Madrid “sin contratiempos y sin apenas paradas” y “con llegada a la hora fijada” ‘Trenes de hoy (1952)’ es un documental elaborado en 1955 por José López Clemente, uno de los especialistas de la materia, que realizó este trabajo de una duración próxima a los veinte minutos por encargo de Renfe para publicitar la entrada en servicio de los recién llegados TAF (Tren Automotor Fiat). La fotografía es de Juan Manuel de la Chica, que contó como ayudante de cámara con Miguel Melcón y el montaje de Rafael Simancas; la locución es de Antonio García Quijada

El material base se conserva en la Filmoteca Española; fue realizado por No-Do (serie AX, nº 398) y describe las operaciones de un tren (uno de los famosos TAF que cubría la línea Sevilla-Madrid) tras recalar en una estación terminal después de haber efectuado su trabajo diario. Una descripción somera del trabajo de mantenimiento en los talleres y las correspondientes operaciones de los especialistas.
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Metro de Nueva York, en paños menores



Las imágenes son de enero de 2009. Una perfomance como otra cualquiera, si no fuera por aquello de que se trata de viajar en paños menores en el metro de Nueva York y en pleno invierno. Coloridos variados, modelos para todos los gustos, piernas al aire, embutidas en medias… y sopresa entre los transeúntes de la ciudad de los rascacieles. Asombro y sonrisas, que tampoco está nada mal para soportar la monotonía de un viaje rutinario.

El Transiberiano, la vía más importante de Rusia

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El presidente ruso, Dmitri Medvédev, pronunció el jueves su discurso anual en el Kremlin, que aprovechó para renovar su apuesta por una profunda modernización de Rusia, sobre todo en el ámbito económico, y evocó más tímidamente la necesidad de reformar el sistema político. En su segundo discurso sobre el Estado de la Nación, el presidente ruso reiteró las líneas maestras de su legislatura, avanzadas públicamente en septiembre, aunque lo hizo en un tono más conciliador.

Entre otras cuestiones, el líder ruso sugirió reducir la cifra de husos horarios en Rusia -once en total desde Kaliningrado hasta la península de Kamtchatka- y se interrogó sobre la utilidad de los cambios de hora en verano e invierno. «Evidentemente, habrá que sopesar las consecuencias», matizó. Las diferencias horarias ilustran la inmensidad de Rusia pero complican la coordinación entre los dos extremos del país, como recordó recientemente un diputado del Extremo Oriente ruso. Rusia sigue el modelo europeo de cambiar la hora dos veces al año.
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El ‘minuto fantasma’ de los trenes de cercanías de Nueva York

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Los trenes siempre salen puntuales. El aforismo ha circulado así desde que los ferrocarriles se convirtieron en el medio de transporte más utilizado por las masas. De hecho, hay medios que basan su prestigio en ofrecer puntualidad en sus horarios de salida y de llegada. Uno de los ejemplos más notorios lo tenemos en la red de AVE Madrid-Sevilla que devuelve el importe del billete a los viajeros si se produce un retraso superior a los cinco minutos sobre la hora fijada de llegada, siempre que el retraso sea imputable a Renfe.

La fama de puntuales de algunos servicios, como los trenes suizos, es sinónimo de prestigio y buenhacer. Y en la mayor parte del mundo, la salida de los transportes a su hora es, no ya un signo de prestigio, sino una razón de garantía. Todas las compañías ferroviarias intentan seguir este criterio.

Claro que hay excepciones. Y precisamente rompe la regla quien menos podemos imaginar. Los trenes de cercanía de Nueva York mantienen una práctica distinta que no siguen ciudades como Los Angeles, Filadelfia, San Francisco o Chicago, donde los convoyes salen puntuales a su hora sin ningún miramiento. La ‘Gran Manzana’ es distinta hasta para eso.

Un periodista de ‘The New York Times‘ ha revelado el ‘gran secreto’ que comparten todos los ferroviarios de los rascacielos. Cada tren de cercanías que sale de Nueva York – alrededor de 900 al día – lo hace un minuto más tarde de lo previsto. Si la tabla de horarios marca la salida a las 8.14, el tren en realidad saldrá a las 8.15. El horario de los paneles informativos 12.48 es realmente 12.49. En una ciudad que vive pendiente de cada segundo del reloj, este ‘minuto fantasma’, según explica Michael M. Grynbaum en ‘The New York Times’, es una especie de gesto de cortesía.

Durante décadas, esta práctica conocida por los empleados del ferrocarril aunque en público siempre la nieguen, se entiende como un período de gracia para los pasajeros rezagados que necesitan más tiempo para llegar desde la plataforma del andén al tren. Y forma parte ya de la cultura ferroviaria de Nueva York.

«Esto se ha hecho siempre aquí desde que tengo conocimiento», explica Jack Swanberg, de 70 años, un historiador no oficial de Metro-North, que ha supervisado las salidas en la terminal ‘Grand Central’ de Manhattan. «Desde 1970 he sido el controlador de la estación y esta situación se ha venido practicando en los trenes de ‘Grand Central’, al menos que yo sepa, desde 1870».

Esta concesión de los ferroviarios de Nueva York data, al parecer, de la época en que se bloqueaban las puertas de acceso al andén, una vez que el tren había hecho su entrada en la estación. Los viajeros que habían podido traspasar el acceso antes de su cierre disponían de un minuto para recorrer la distancia que separaba éste del andén donde permanecían estacionados los convoyes dispuestos a salir hacia su próximo destino. La práctica se extendió gradualmente a los trenes a Long Island y Nueva Jersey.

Un portavoz de Amtrak admitió que algunos de sus trenes de las grandes ciudades esperan sesenta segundos después de la hora que marcan las tablas de horarios, pero no quiso especificar exactamente qué trenes o qué ciudades.

El reportero de ‘The New York Times’ hizo sus propias comprobaciones monitorizando la salida de veinte trenes de ‘Grand Central’ y certificó que salieron una media de 58 segundos más tarde de la estación. Durante ese minuto extra, en los paneles informativos del vestíbulo y el andén se indicaba que el tren ya había partido («Departed»), aunque se mantenía esperando pacientemente en la plataforma. Sin embargo no hay horarios o signos en la estaciones terminales que sugieran que ese minuto de cortesía existe.

(Imagen: Michael Appleton. ‘The New York Times’)

El ‘Maharaja Express», lujo indio sobre raíles

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No hay duda alguna de que India es uno de los países más exóticos del mundo. El país asiático goza además del privilegio de mantener rutas y caminos que conservan casi intactos los ricos vestigios del pasado. Y precisamente pensando en un tipo de viajeros muy particular, los ferrocarriles indios se han embarcado en una nueva aventura para atraer el turismo de lujo hacia estos rincones tan fascinantes.

A lo largo y ancho del país, son varios los trenes que recorren los 60.000 kilómetros de tejido ferroviario que controla la operadora estatal Indian Railways, una monstruosa empresa que da trabajo a 1,5 millones de empleados y controla el tránsito de más de 8.350 trenes de pasajeros que transportan a 18.000.000 viajeros diarios; mientras los convoyes de mercancías trasladan de un lugar a otro más de 2.000.000 toneladas de carga. El tren constituye el principal medio de comunicación en este país que tiene más de mil millones de habitantes.
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El tren que viajó en un rompehielos

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Los ferrocarriles se construyeron en Rusia, al igual que en el resto de los reinos europeos, durante el segundo y el tercer cuarto del siglo XIX. Sin embargo, la región de Siberia quedó fuera de las rutas trazadas en esa época, ya que era una zona inhóspita, casi deshabitada y con pocos recursos, salvo las pieles, y el negocio no era tan importante como para invertir ingentes cantidades de dinero para sustituir los trineos o el transporte fluvial por el ferrocarril. Tras el descubrimiento de los grandes yacimientos minerales, el zar Alejandro III decidió impulsar la construcción de una línea férrea, emulando a los Estados Unidos de América y su ferrocarril transcontinental. Para ello empleó como mano de obra a prisioneros voluntarios, pero las condiciones eran tan duras que se pasó del voluntariado a la leva forzosa. De esta forma nació el Transiberiano
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