Archivo diario: febrero 17, 2010

La línea japonesa Hokkaido ultima la puesta a punto de un ferrobús

El Ferrocarril Hokkaido de Japón está probando desde hace dos años unos nuevos autobuses desarrollados por Toyota e Hino Motors, su filial especializada en vehículos comerciales. Pero la peculiaridad de estos autobuses es que se transformen en tren cuando así sea necesario.

El vehículo que aún se encuentra en fase de desarrollo puede circular tanto por asfalto como por raíles. Aunque en realidad, por muy novedosos que parezca, los viejos aficionados al tren saben que en épocas remotas ya hubo varios prototipos similares. Incluso alguno de ellos llegaron a comercializarse. Sin ir más lejos, hace un tiempo conté la historia de un prototipo, a caballo entre autobús y tren de la empresa Evans Auto-Railer que llegó a circular en Estados Unidos en 1937. Más o menos una idea similar, aunque con variantes, a la que propuso Michelin con su vehículo diseñado para circular por la vía aunque dotado de neumáticos de caucho de la firma francesa. Como recordaba en ese post, aún circula con fines turísticos uno de esos ‘trenes’ en Madagascar.

El ferrobus japonés es un vehículos de tamaño pequeño, con una capacidad que no supera los veinticinco viajeros en el mejor de los casos, pero sus ventajas para el operador de ferrocarril son muy notables. La principal de ellas es la flexibilidad del servicio.

Se han diseñado para circular por zonas alejadas, con poco tráfico de viajeros. En lugar de desatender al público en estas zonas poco frecuentadas, y poner un tren al día, el Hokkaido se propone utilizar estos autobuses sobre raíles con una frecuencia mayor. Así, se ofrece un mejor servicio y se evita movilizar un tren.

La compañía ferroviaria estima que, a simple vista, podría parecer ineficiente usar estos autobuses, pero lo cierto es que tienen un consumo de combustible casi ridículo, yaque sólo gastan una cuarta parte de lo que un microbús de esas características consumiría en ciclo mixto, es decir, menos de diez litros a los cien kilómetros.

Para que el microbús pueda montarse en las vías, utiliza unos accesos especiales en algunas de las estaciones de la línea. Una vez alineado con los carriles, dos ejes dignos de una locomotora salen de debajo de su carrocería y separan los neumáticos del suelo, impulsados por actuadores hidráulicos. Así, el DMV (Dual-Mode Vehicle son sus siglas en inglés) ya está apoyado sobre los carriles y puede emprender su marcha.

(Fuente Vía Libre)