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Talgo fabricará en Rivabellosa los trenes de la futura línea de alta velocidad entre Medina y La Meca

Un negocio redondo. La factoría que Talgo tiene en la localidad alavesa de Rivabellosa fabricará los trenes de la futura línea ferroviaria de alta velocidad entre Medina y La Meca, un proyecto liderado por un consorcio español con un coste de 6.700 millones de euros. Talgo prevé invertir en Rivabellosa 35 millones y creará en torno a 300 empleos.

Talgo se debatía entre Rivabellosa y Kazajistán, que cuenta con una nueva planta de 31.000 metros cuadrados inaugurada el pasado 9 de diciembre. Pero finalmente, el fabricante esoañol se decantó por Álava, que siempre ha partido de favorita, y que asumirá todo el peso de un pedido «histórico».

Es más que probable que las instalaciones de Rivabellosa, que ocupan 60.000 metros distribuidos en tres grandes naves, deban ser ampliadas. En la actualidad, trabajan en torno a 400 personas en la factoría, entre empleos directos e indirectos. De ellos, y pese a que la firma está radicada en territorio alavés, un 80% son residentes de Miranda de Ebro (Burgos), según las estimaciones de la compañía.

El contrato suscrito con Riad ha ascendido a 6.736 millones, de los que 1.600 corresponden a Talgo. Una cantidad que podría elevarse hasta los 2.400 si se ejecuta la ampliación del pedido inicial de 35 trenes completos, es decir, de 420 coches ya que cada composición se hace con 12 vehículos –cabezas tractoras incluidas–. Si se materializa la ampliación establecida en el contrato, Talgo venderá a Arabia Saudí otros 23 trenes, es decir, otros 276 coches. Este nuevo pedido, unido a otros obtenidos en Kazajistán, Uzbekistán, Estados Unidos y Rusia, permitirá garantizar la carga de trabajo durante un mínimo de tres o cuatro años en la factoría alavesa.

El material ofertado es el Talgo 350, coloquialmente conocido como ‘El Pato’. Según explica la compañía, se trata del tren de alta velocidad más vendido en España, con el 50% de cuota de mercado de este segmento y que circula, entre otros lugares, en los corredores que unen Madrid con Málaga, Valencia y Valladolid, así como en las líneas Barcelona-Málaga y Barcelona-Sevilla.

El futuro tren de alta velocidad entre Medina y La Meca, conocido como ‘el tren de los peregrinos‘, tendrá una longitud de 450 kilómetros de doble vía electrificada, diseñada para velocidades de 320 por hora. Será utilizada, sobre todo, por los peregrinos que viajen entre ambas ciudades, con estaciones en Medina, Jeddah –la ciudad económica del rey Abdullah– y La Meca. Los trenes serán capaces de cubrir el trayecto en menos de dos horas y media y estarán equipados con la última tecnología.

Talgo también firmará con la compañía ferroviaria rusa RZD un acuerdo por el que el fabricante ferroviario desarrollará el prototipo de tren que circulará en el futuro por Rusia. La compañía que preside Carlos Palacio Oriol desarrollará el nuevo tren ruso a partir de un Talgo con tecnología española, «pero adaptado a las necesidades climatológicas y de medidas de ancho de vía» del país.

El objetivo último de la alianza es diseñar un tren que «cubra al 100% las necesidades tecnológicas y de confort que el mercado ruso requiere».

La ministra de Fomento, Ana Pastor, presidirá hoy la firma del acuerdo entre Talgo y el instituto ferroviario ruso VNIIZht, dependiente de RZD. Con esta alianza, el fabricante ferroviario español refuerza su presencia en Rusia y el proceso de internacionalización que emprendió en 2007.

Tras años de relaciones comerciales, Talgo logró el pasado año en Rusia un contrato de suministro de trenes por importe de 135 millones de euros. La compañía tiene intención de implantarse en el país para ejecutar servicios de mantenimiento de trenes, un sector en el que asegura contar con sesenta años de experiencia.

Además de en Rusia, en virtud de su estrategia de internacionalización, Talgo también está presente en Estados Unidos, Alemania, Kazajistán, Uzbekistán y Bosnia.

El Patronato de Azpeitia prescinde de la ayuda de la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril

El tsunami arrasa con todo. Apenas si queda un vestigio de lo que fue o parecía. Y eso es lo que está sucediendo con el Museo de Azpeitia. El Patronato de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril ha decidido expulsar a la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril del citado órgano de gobierno mediante la modificación de los estatutos de la fundación. Se borra de un plumazo dos décadas de historia y la participación desinteresada de un grupo esntusiasta, voluntarista y activo que hacía de las instalaciones ferroviarias un ente vivo.

La Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril había puesto en tela de juicio el proceso de selección del director del museo ante los medios de comunicación y las redes sociales por considerar que en dicho proceso se habían incumplido los principios de transparencia y neutralidad que tanto el viceconsejero de Transportes, como EuskoTren y ETS decían defender. El Patronato de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril, tomó la decisión de seleccionar, como futura directora de la Fundación, a una profesora universitaria, Maitane Estolaza. De esta forma, quedaba desplazado Juanjo Olaizola, alma mater de la institución ferroviaria. Tres meses más tarde, Eusko Tren decidía despidirle. Los tribunales deberán dirimir la cuestión.

La modificación de los estatutos de la fundación aprobada por el viceconsejero de Transportes del Gobierno vasco, el consejero delegado de EuskoTren, el vicepresidente ejecutivo de Euskal Trenbide Sarea y el Alcalde de Azpeitia, fue propuesta el pasado 22 de diciembre por Maitane Ostolaza Esnal, directora de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril desde hace un par de meses. El presidente de la Fundación, Iñaki Arriola, consejero de Vivienda, Obras públicas y Transportes del Gobierno vasco, tampoco asistió a la reunión del Patronato, como viene siendo habitual.

Los cambios introducidos en los estatutos de la fundación afectan, entre otros, a los artículos 9 y 19. En su redacción original, el artículo 9 establecía que la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril, tendría la consideración de colaborador de número de la Fundación, «quedando exenta de realizar cualquier aportación económica». Por su parte, el artículo 19 señalaba que la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril era miembro nato de su Patronato. Las modificaciones aprobadas suprimen las dos categorías de colaboradores de la Fundación (benefactores y de número) y elimina del Patronato de esta institución a uno de sus seis miembros natos: la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril.

La presencia de los amigos del ferrocarril en el seno del Museo Vasco de Azpeitia se remonta a 1991 coincidiendo con su creación.. De ese mismo instante uno de sus representantes acudía a las sesiones del Patronato del Museo Vasco del Ferrocarril, habrá «un representante de las Asociaciones de Amigos del Ferrocarril existentes en Euskadi». Evidentemente, el profundo conocimiento del mundo del ferrocarril por parte de este colectivo suponía un importante activo para el desarrollo de la nueva institución cultural.

Desde entonces, los amigos del ferrocarril han participado en el Patronato del Museo Vasco del Ferrocarril. Por ello, cuando en 2002 el Gobierno vasco aprobó la conversión del Museo Vasco del Ferrocarril en una Fundación, sus máximos responsables decidieron reconocer la labor realizada por este colectivo a favor del Museo, lo que se traduce en la aportación por parte de sus socios de más de 3.000 horas de trabajo voluntario y no remunerado, nombrándoles miembros natos de su máximo órgano rector: el Patronato de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril.

Otra joya ferroviaria, la ‘cocodrilo’ de Soller, acaba sus días bajo el soplete de un chatarrero

Otra joya que cae. El soplete ha puesto fin a la existencia de la ‘cocodrilo’ de Soller, que recaló en la isla en 2006 tras un intercambio con el Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia al que le cedió un tranvía que en su día había cubierto servicio en las calles de Bilbao, con el número de serie U-52. La locomotora eléctrica llegó para cubrir el servicio turístico del tren de Soller, pero al cabo de poco tiempo acabó sin destino y a merced de los vándalos, hasta que sus propietarios decidieron, sin aviso, convertirla en chatarra. El patrimonio ferroviario español pierde así otra de sus piezas históricas.

La ‘cocodrilo’ de Soller perteneció a los Ferrocarriles Vascongados y acabó su vida activa en 1999 en el servicio de Vías y Obras de la compañía que heredó su propiedad, Eusko Tren. Seriada con el número 10 (4010 cuando estuvo en manos de Feve) y bautizada con el nombre de ‘Irukurutzeta’, esta máquina formaba parte de una serie de diez vehículos fabricadas por la firma suiza Brown Boveri, entre 1928 y principios de 1929, si bien la parte mecánica corrió bajo la responsabilidad de firma belga Haivie St Pierre. Entregada en el puerto de Alcudia, se desmontaron los bogies, se adaptaron al ancho de vía del Tren de Soller (914mm) y se bobinaron para su tensión. Todo parecía encarrailado, pero sin que nadie lo sepa a ciencia cierta fue apartada en el apeadero de Santa María del Carmí, muy cercano a Palma. Con el tiempo, casi abandonada y cercada para evitarlemales mayores, acabó vandalizada, degradada hasta su descomposición y ahora achatarrada.

Las locomotoras Brown Boveri permanecieron en servicio activo hasta comienzos de la década de los años noventa del pasado siglo, aunque algunas de ellas todavía están en orden de marcha en otros ferrocarriles o en museos, como en el Museo de Azpeitia, donde se custodian la número 2 ‘Ulia’ y la número 6 ‘Arrate’; la número 4 ‘Kalamua’, la 8 ‘Galdaramiño’ y la 9 ‘Andux’ se encuentran en manos del Ferrocarril del Jura, José María Valero y los Ferrocarrules de la Generalitat Valenciana, respectivamente. El resto (la número 1 ‘Ganguren’, la 5 ‘Mugarra’, la 7 Aluitz’) han sido desguazadas o no tienen motor (la ‘Bizkargi’, seriada con el número 3, en el depósito de Azpeitia).

La Compañía de los Ferrocarriles Vascongados fue fundada en 1906 como consecuencia de la fusión de varias líneas de ferrocarril vizcaínas y guipuzcoanas. En 1977 pasó a integrarse en el ente público de ferrocarriles vascos ‘Eusko Trenbideak’.
Aunque son denominadas ‘cocodrilo’, en realidad no son tal. Según aseguran los especialistas, en un sentido estricto, las únicas «cocodrilo» que hubo en España fueron las C-C de vía métrica del ferrocarril de Fuente del Arco a Peñaroya y Puertollano en el tramo electrificado de Conquista. Solamente estas locomotoras tuvieron accionamiento por bielas y un morro en cada extremo. Lo que acaba por reconocerse en el argot ferroviario con el nombre del citado reptil.

El ferrocarril de Sóller realiza desde 1912 ininterrumpidamente y a diario el trayecto en tren entre Palma de Mallorca y Sóller de 27,3 kilómetros y desde 1913 el trayecto en tranvía entre Sóller y el Puerto de Sóller de 4,9 kilómetros.

El ferrocarril de Soller se caracteriza, entre otras cosas, por ser un ferrocarril de vía estrecha, con un ancho de vía de 914 mm (yarda inglesa) poco común en la actualidad y por presentar un material móvil antiguo muy variado, de carácter detallista y mantenimiento artesanal.

Además, el Ferrocarril de Soller destaca por el especial y atractivo trayecto que realiza superando la barrera natural que supone la Sierra de Alfàbia, con sus 2,8 kilómetros de ancho y 496 metros de alto. Para ello, el ferrocarril, en un tramo de tan sólo siete kilómetros supera un desnivel de 199 metros con una pendiente de 23 milímetros, atraviesa trece túneles con longitudes que van de los 33 hasta los 2.876 metros, sobrepasa varios puentes, el viaducto “dels cinc-ponts” de cinco arcos con luces de 8 metros de altura y cuantiosas curvas, algunas con radios inferiores a los 190 metros.

(Imagen Imgen gt903cc)

Amigos del Ferrocarril de Salamanca reclaman el ‘talguillo’ para colocarlo de ‘maceta’ en una rotonda


Un proyecto controvertido, que ya está levantando ampollas entre los aficionados. La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Salamanca ha pedido al Ayuntamiento que solicite a la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE) la cesión de una pieza de su fondo histórico. La citada asociación pretende instalar como ‘maceta’ una pieza significativa del patrimonio ferroviario español, el automotor M 9004+M 9010 que se conserva en bastante buen estado en el Museo de Delicias. La Glorieta de Comuneros podría ser el futuro emplazamiento de dicho vehículo, pero no se descartan otras ubicaciones cercanas.

El ‘talguillo’ guarda una relación estrecha con Salamanca en cuyo depósito prestó servicio cerca de veinte años, como otros congéneres, hasta que fue dado de baja en 1973. Pertenece a una serie de automotores térmicos (50 km/h, 22 CV, 27 plazas sentadas) construidas por González Hermanos, de Porriño (Pontevedra) en 1937 y matriculadas con los números 9002, 9003, 9004, 9005, 9007, 9008, 9009, 9010, 9011 y 9013. Originalmente eran automotores de un solo coche. Fueron construidos a partir de chasis de autobús encontrados en un barco republicano capturado por la flota franquista durante la Guerra Civil (de la wiki del ferrocarril, Ferropedia).

Estos vehículos prestaron servicios en las compañías de Oeste y Andaluces. Se construyeron doce automotores, la mitad para Oeste con motores de gasolina de 22 CV Chevrolet, y la otra mitad para Andaluces, con motores Ford. En 1953 fueron sustituidos por Motores diesel Barreiros EB-6 de 83 CV. Se les llamaba ‘cochinillas’ por la facilidad con la que se salían de la vía, acabando en mitad del campo… al parecer debido a la dureza de la suspensión, que hacía que a la mínima se salieran de los carriles.

En 1960, Renfe encargó a carrocerías Miró Reig de Alcoy su transformación en automotores dobles, conservando los coches su numeración original. A partir de entonces y popularmente se les denominó ‘talguillos. Las composiciones fueron las siguientes: 9002 ex WGM1 Oeste + 9008 ex WGM1 Andaluces; 9003 ex WGM2 Oeste + 9013 ex WGM6 Andaluces; 9004 ex WGM3 Oeste + 9010 ex WGM3 Andaluces (Preservado en el Museo de Delicias y parcialmente restaurado en el 2000); 9005 ex WGM4 Oeste + 9011 ex WGM4 Andaluces; 9006 ex WGM5 Oeste + 9012 ex WGM5 Andaluces; y 9007 ex WGM6 Oeste + 9009 ex WGM2 Andaluces. Concentrados en el depósito de Salamanca en 1965, la última unidad fue dada de baja en 1973, aunque algunos vehículos fueron utilizados como dresina por compañías de construcción.

El objetivo de la Asociación de Amigos del Ferrocarril sería emplazar el ‘talguillo’ como ‘maceta’ en una glorieta de la ciudad. Argumentan que sería el vehículo ideal para realizar este homenaje «tanto por sus reducidas dimensiones como por su pasado sobre las vías salmantinas». El alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, ha recibido una misiva donde le explica el plan y le recuerdan «la profunda relación de Salamanca con el ferrocarril”. La propuesta también es respaldada por la mayor asociación de vecinos de la zona.

Sin embargo, esta iniciativa no se ve con agrado entre los aficionados al tren que consideran que este tipo de ‘monumentos’ no contribuyen a ensalzar el ferrocarril, sino todo lo contrario. Desde algunos foros (Forotrenes, sin ir más lejos) ya se han lanzado llamadas de atención sobre este tema que critican abiertamente y confían en que la FFE no entregue esta joya ferroviaria, que pese a estar en el Museo de Delicias no es posible su acceso público. El ‘talguillo’ fue parcialmente restaurado en el año 2000, aunque ha sufrido los efectos del paso de los vándalos.

(Imagen Angel Rivera en Wikimedia Commons. Documentación Ferropedia).

El Principado inyecta liquidez al ecomuseo de Samuño y financia el tren turístico minero

Ya exixte fecha programada para el ecomuseo de Langreo. El ferrocarril turístico del Samuño, piedra angular del nuevo centro museístico que se desarrolla en el valle minero langreano, estará listo a finales de marzo de 2012. El Principado acaba de conceder una prórroga del convenio de fondos mineros que permitirá concluir los trabajos, con la transferencia de la última partida por asignar.

El Consejo de Gobierno aprobó una segunda adenda al convenio de colaboración entre el Gobierno regional y Langreo para la ejecución del ecomuseo. Esto supone el pago de 1.625.000 euros, una partida que incluye el último 25% del importe total del convenio que ascendía a 6,5 millones de euros. «La adenda permitirá acompasar la financiación realizada al grado de ejecución real del proyecto, a través de un reajuste de anualidades», indicó el Ejecutivo autonómico.

El Principado también afirmó que «el Ayuntamiento estaba encontrando dificultades para encontrar un proveedor para una máquina y unos vagones especiales, prácticamente inexistentes en el mercado, pero necesarios para la correcta ejecución del proyecto. Esta adenda permitirá la conclusión del proyecto a finales del mes de marzo.

En el corazón de Langreo se encuentra uno de los yacimientos más impoprtantes de la segunda mitad del siglo XX, aunque esta zona asturiana ha vivido más de 150 años dedicada a la extracción de mineral (carbón, sobre todo). Los pozos mineros Samuño y San Luis, joyas del patrimonio minero, o las recientes explotaciones a cielo abierto vuelven ahora a recobrar el protagonismo que tuvieron no hace demasiados años. El tren turístico en el que ahora se trabaja hará parte del recorrido que en su día trasladaba el carbón desde las minas del alto de Samuño hasta el valle del Nalón.

El tren comenzará su recorrido en la antigua estación minera de El Cadaviu, que data de 1896 y está situada a las afueras del distrito langreano de Ciaño. A ella se puede acceder por un paseo peatonal. El convoy proseguirá su trayecto por el exterior hasta llegar al socavón Emilia. A partir de este punto, recorrerá 1.000 metros bajo tierra, por un antiguo túnel minero. El tren transportará en cada viaje a 60 turistas, que irán en cinco vagones tirados por una locomotora tipo Bartz. Tanto la máquina (de batería) como los vagones se contruyen en estos momentos en la República Checa.

El convoy turístico circulará a una velocidad de veinte kilómetros por hora en el exterior, aunque por la galería interior su velocidad será de seis kilómetros por hora. Tardará por tanto veinte minutos en realizar el recorrido entre el polígono de Cadaviu y la jaula del pozo San Luis. En la galería interior por la que circulará el convoy, la bóveda tiene un gálibo, de media, de 2,40 metros y un ancho de vía de 60 centímetros.

En el ecomuseo se expondrán también algunas máquinas utilizadas en las operaciones de traslado del material y que están siendo recuperadas para su exposición en una de las galerías anexas, tales como la locomotora FM 307 o las máquinas ‘Pedro Duro I’, ‘Pedro Duro II’, las número 305, 307 y 308 de Fábrica de Mieres y la 607 de Duro Felguera y la grúa ‘Leona’.

El Ayuntamiento de Alicante y Avant proyectan recuperar la fachada de la estación neoclásica



Aún ha esperanzas. Hay voces que se escuchan. El Ayuntamiento de Alicante y la sociedad que gestiona el soterramiento de las vías del tren (Avant) proyectan recuperar la fachada neoclásica de la estación ferroviaria de la ciudad, que data de 1858, con motivo de las obras para la llegada del tren de alta velocidad (AVE) en 2012. Hace poco más de un mes el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante (CTAA) había pedido la preservación del conjunto de instalaciones históricas de la estación de ferrocarril de la ciudad, y que ninguno de sus elementos desapareciera con las obras del AVE. La entidad profesional señala que el complejo ferroviario de Alicante-Término constituye “uno de los mejores acontecimientos arquitectónicos en la evolución histórica” de la ciudad, al ser “símbolo de la llegada a Alicante de la primera línea de ferrocarril que unía el Mediterráneo con la capital de España”.

Preservar parte de la historia, sin renunciar a la evolución y el progreso. Ese era el objetivo de la asociación de arquitectos que hacían hincapié en la antigüedad de estos edificios que cobijan las infraestructuras ferroviarias. La vetusta marquesina de la estación alicantina es la más antigua de este tipo que sobrevive en España, aunque lamentablemente la fachada ha desaparecido, objeto de una desafortunada reforma en 1968 que arruinó la estética de este monumento único en nuetro país y que sustituyó el estilo clásico del siglo XIX por el ‘modernismo’ del cristal y el aluminio.

La concejal de Urbanismo, Marta García-Romeu, ha señalado que «se está estudiando ahora mismo» este asunto con el objetivo de «preservar el patrimonio» de la ciudad. En todo caso, ha incidido en que ve «perfectamente compatible» esta recuperación de la fachada con la llegada del AVE en las fechas previstas, inicialmente para diciembre de 2012, por lo que esta iniciativa «nunca» supondría «un retraso». Para García-Romeu, el AVE «es algo que tendría que haber estado en Alicante desde hace muchos años», por lo que «ningún aspecto puede llevar» a una nueva dilación del tiempo.

Desde otras instancias municipales se apunta que este proyecto entre el ayuntamiento y Avant se halla actualmente en fase de ser consensuado para, posteriormente, ser planteado al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). En todo caso, han coincidido con García-Romeu en que no se ha contemplado que la recuperación de la fachada pueda suponer un retraso en la llegada del AVE.

A excepción de una columnata, la antigua estación de 1858 se conserva prácticamente intacta debajo del actual placado de granito que conforma la fachada renovada en 1968. Por ello, la actuación requeriría el desmontaje de esas placas, la reconstrucción de la columnata desaparecida y la recuperación de la fachada neoclásica. Alicante pasaría a contar con la estación más antigua de España en funcionamiento, y se conservaría este patrimonio arquitectónico de la que en su día se convirtió en la sexta ciudad del país en tener ferrocarril.

Los arquitectos recuerdan que las estaciones de ferrocarril históricas son las “primeras manifestaciones de la revolución industrial y símbolo en la memoria colectiva de los transcendentales avances técnicos en construcción y medios de locomoción del siglo XIX”. Estas terminales, añaden, aunque “obsoletas en muchas ocasiones”, por su habitual ubicación central en los núcleos urbanos “pueden permitir su fácil reconversión en grandes espacios públicos”.

Estos inmuebles “pueden recuperar su protagonismo y relevancia urbana de antaño para la vida colectiva, reconvirtiéndose en nuevas ágoras y plazas públicas del siglo XXI”, citando el caso del jardín cubierto de la estación madrileña de Atocha. No obstante, en el caso de Alicante, los profesionales dejan claro que la estación mantiene su funcionalidad original como terminal ferroviaria, al insistir en que constituye “la primera y última imagen que llevan consigo los visitantes de nuestra tierra, y al tiempo pudiéndose convertir en un entorno urbano de gran calidad para el uso y disfrute ciudadano”.

El comité permanente de Euskotren ve «motivaciones no laborales» en el despido de Juanjo Olaizola

El comité permanente de Euskotren ha manifestado su «rechazo» al despido del hasta ahora director del Museo de Ferrocarril de Azpeitia, Juanjo Olaizola, decisión en la que cree que existen «sospechas» de «motivaciones fuera del ámbito laboral».

En su opinión, se trata de una decisión «incomprensible e injustificable» que «choca frontalmente» con la trayectoria profesional de Olaizola al frente del Museo

La dirección de Euskotren acordó a principios de diciembre despedir a Juanjo Olaizola, director desde 1992 del Museo de Azpeitia, a resultas de uno de los dos expedientes disciplinarios que se le habían abierto en este último trimestre. «La atribución de conductas maliciosas constituye un grave atentado a la dignidad de estas personas, pues se les atribuyen conductas que, si fueran ciertas, perjudicarían seriamente la imagen de quien ha de representar a la empresa y supondrían un grave descrédito de su persona frente a la sociedad. Tales afirmaciones, además de atentatorias contra el honor de las personas mencionadas, han dañado gravemente también la imagen y prestigio de la propia Sociedad Pública Euskotren y de la Fundación del museo», recoge el expediente. El instructor dictaminó que este comportamiento «excede de los límites del derecho a la libertad de expresión» e implica la «comisión de una falta muy grave», que según el convenio colectivo de Euskotren supone el despido.

El comité ha mostrado ahora en una nota su «preocupación» por las «consecuencias negativas» que este despido pueda suponer para los trabajadores del Museo del Ferrocarril de Azpeitia y para el futuro de la propia institución, «que a día de hoy es considerado uno de los mejores de Europa y cuenta con un gran reconocimiento internacional». Por todo ello, ha mostrado su «solidaridad y apoyo» a Juanjo Olaizola y ha exigido a la dirección de la empresa su «readmisión».

‘La Baldwin’ de Guadix se ‘recupera’ de la temporada en los talleres de material histórico de Lleida

‘La Baldwin’ rueda por vías catalanas. Tras prestar ‘servicio’ en ‘el Tren de la Fresa’ durante buena parte de la temporada, la cinematográfica locomotora de Guadix (en la localidad accitana siempre se le ha denominado ‘Badwi’ por sus fabricantes Babcock & Wilcox y por lo que se podía leer en su placa de fabricante) se encuentra en los talleres de material histórico de Lleida para someterla a importantes actuaciones de mantenimiento. Sin embargo, la presencia en vías gerundenses, durante un viaje entre Figueres y Portbou , arrastrando un convoy turístico de la Costa Brava, ha levantado una polvareda en tierras de Granada donde la oposición y el gobierno municipal se han enzarzado en una pelea dialéctica.

No hay duda alguna. ‘La Baldwin’ volverá a Guadix, sede habitual de la única locomotora en activo de España que funciona alimentada por carbón (en vía estrecha, existen varias) y que circula por vías de ancho ibérico. Durante las dos últimas temporadas, la ‘loco’ más cinematográfica de nuestro país ha protagonizado las circulaciones turísticas del ‘Tren de la Fresa’, un atractivo único que concita la atención de los aficionados al ferrocarril. Pero en lugar de volver a su domicilio granadino, la máquina 140-2054 (su número de serie cuando prestaba servicio en Renfe), permanece en unos talleres especializados de Lleida para dejarla en perfecto estado de funcionamiento. Los mantenimientos y reparaciones en las locomotoras de vapor son costosos y constantes.

La controversia se ha producido porque ‘la Badwi’ ha circulado por las vías de Girona con un tren turístico de la Costa Brava. En Granada se encendieron todas las alarmas, puesto que la locomotora de Guadix es una pieza única y muy cotizada en nuestro país. La Compañía General de Ferrocarriles Turísticos, una empresa privada que gestiona la actividad de esta joya ferroviaria, asegura que la máquina está en buenas manos y que no hay problema para su vuelta a Guadix. Sin embargo, precisa que el problema que se plantea ahora es qué hacer con la locomotora, entretanto arranca el proyecto sobre el tren turístico ‘Comarca de Guadix’, que lleva años en el cajón esperando su puesta en servicio.

Al parecer, el equipo de gobierno de Guadix se encuentra estudiando fórmulas conjuntas con esta empresa para lograr mantener la máquina en estado de servicio, ya que de volver a quedar encerrada en un cocherón, en poco tiempo se hallará nuevamente inservible. Todo ello atendido además que, según la normativa vigente, en breve será preceptivo realizarle una revisión de fin de ciclo (doce años) que conllevará su total desmontaje en talleres homologados y unos importantes costes para esta compañía. De ahí que su participación al frente del ’Tren de la Fresa’ ha significado una oportunidad de oro, que ha sabido aprovechar el equipo de gobierno municipal, para allegar unos fondos que contribuyeran a la puesta en orden de marcha, funcional y administrativa, de la histórica locomotora.

La ‘Baldwin de Guadix’ (la 140-2054) es la locomotora más cinematográfica del parque español. La máquina ha sido utilizada en varias películas, entre las que destacan ‘Doctor Zhivago’, “El bueno, el feo y el malo” e ‘Indiana Jones y la última cruzada’. Construida en 1926 por Babcock & Wilcox, fue restaurada en 2001 por la Asociación para la Recuperación de Material Ferroviario, con sede en Lleida, junto con cuatro vagones de carga de los que se ocupó el programa de formación y empleo de la Junta de Andalucía y la Escuela Taller ´Palacio de Villalegre´. Todo el material fue cedido por la Fundación de Ferrocarriles Españoles.


El despido fulminante de Juanjo Olaizola deja una sombra negra sobre el futuro del Museo de Azpeitia

Los peores augurios se han confirmado. Juanjo Olaizola ha sido despedido. Así como suena. El director de Museo del Ferrocarril Vasco debe dejar no slo su puesto sino su trabajo en Eusko Tren. La empresa ha decidido prescindir de sus servicios amparada en una supuesta falta grave. Un instructor nombrado por Eusko Tren dictaminó hace escasos días que Olaizola realizó unas declaraciones contra la compañía con motivo de la elección de la nueva directora de la Fundación del museo –Maite Ostolaza– con «la indudable voluntad de dañar el buen nombre de personas e instituciones». Era algo que se veia venir, aunque ninguno diéramos crédito a todos los avisos.

Desde el entorno de Juanjo Olaizola se temía esta situación. «Le quieren echar», aseguraban hace unas semanas personas del entorno del ex director del Museo de Azpeitia. La apertura de dos expedientes disciplinarios tras sus declaraciones en una entrevista no ha sido más que una mera excusa. Los rectores de la empresa le consideran un personaje molesto. Y no han cejado en ponerle trabas en todo este año para que puediera desempeñar su trabajo al frente de las instalaciones ferroviarias de Azpeitia. Ni sus conocimientos ni su aportación y su solvencia han sido suficientes para hacerles torcer el brazo y mantenerle en el Museo del ferrocarril. No en vano ha sido su alma mater y es su joya más valorada. Pero ni por esas.

La dirección de Eusko Tren acordó el pasado lunes despedir a Juanjo Olaizola, director desde 1992 del Museo de Azpeitia, a resultas de uno de los dos expedientes disciplinarios que se le habían abierto en este último trimestre. «La atribución de conductas maliciosas constituye un grave atentado a la dignidad de estas personas, pues se les atribuyen conductas que, si fueran ciertas, perjudicarían seriamente la imagen de quien ha de representar a la empresa y supondrían un grave descrédito de su persona frente a la sociedad. Tales afirmaciones, además de atentatorias contra el honor de las personas mencionadas, han dañado gravemente también la imagen y prestigio de la propia Sociedad Pública Eusko Tren y de la Fundación del museo», recoge el expediente. El instructor dictaminó que este comportamiento «excede de los límites del derecho a la libertad de expresión» e implica la «comisión de una falta muy grave», que según el convenio colectivo de Eusko Tren supone el despido.

Lo que quizá no saben, o no quieren saber, es que Juanjo Olaizola es parte del museo que ha dirigido durante casi veinte años. Y que sin él, y los voluntarios que trabajan a su lado, es difícil mantener el centro en las mismas condiciones que ahora. Azpeitia tiene un lugar en el mapa ferroviario, porque Juanjo Olaizola ha sabido realizar un trabajo especial. Apasionado del vapor, ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el museo, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia son un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y ha conseguido que la localidad guipuzcoana sea paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.

¿Y ahora? Quién lo sabe. Pero una cosa está clara, el museo está herido de gravedad y una sombra negra se cierne sobre el centro. Nadie habla de su cierre; en absoluto. Pero sin las circulaciones de vapor, que a buen seguro no se van a volver a producir, ya que Olaizola es uno de los pocos maquinistas que tienen licencia para operar con esas joyas del vapor, Azpeitia no será lo mismo. Y sin la presencia de la ‘Aurrera’, ‘Zugastieta’, ‘Euzkadi’ o ‘Portugal’ sobre las vías, los visitantes dejarán de acudir porque solo verán un almacén de máquinas y unidades; quietas, inmóviles y con sus hogares marchitos, a falta de fuego y mantenimiento. ¿Eso queremos para Azpeitia?

El tren del Urola vuelve a la palestra tras un estudio de viabilidad encargado por el Gobierno vasco

Vuelve a la actualidad el tren del Urola. El Gobierno vasco ha encargado un estudio para rescatar el que fue en su día el primer ferrocarril eléctrico español que unía las localidades de Zumárraga y Zumaya por tierras que regaba el río guipuzcoano. El tren realizó su último viaje hace 25 años, aunque hoy en día se mantiene con vida en un pequeño tramo entre Azpeitia y Lasao, que utiliza el Museo Vasco del Ferrocarril como atractivo turístico.

La adjudicación de este trabajo, que ha sido publicada en el boletín oficial con fecha 28 de octubre de 2011, recae en la UTE Consultrans/Ines ABEE que en unos seis meses deberá tener redactado el proyecto, que costará cerca de los 100.000 euros.

El tren del Urola tenía un trazado de de 34,4 km de longitud para el que se habían construido 29 túneles y 20 puentes. La duración del viaje era de unos 70 minutos. Contaba con 15 estaciones y apeaderos, cuyos edificios eran diferentes en cada localidad y fueron diseñados por el arquitecto Ramón Cortázar en el estilo del país.

A través del ferrocarril del Urola se unía la localidad de Zumárraga, que era un nudo ferroviario importante al coincidir allí, en un mismo punto, en la llamada Plaza de las estaciones tres líneas ferroviarias: la del ferrocarril del Norte, línea de gran importancia por ser la que unía, por Irún, Madrid con París, a la postre una de las principales líneas de Renfe; la línea de vía estrecha de los Ferrocarriles Vascongados que enlazaba con Vergara y de allí con Vitoria y Éibar y allí con la línea de los Vascongados Bilbao-San Sebastián, y la línea del Ferrocarril del Urola que enlazaba con Zumaya, su puerto, y la línea de vía estrecha de los Vascongados que une Bilbao con San Sebastián.

El ferrocarril se inauguró el 22 de febrero de 1926 por Alfonso XIII, con una plantilla de 130 trabajadores, y su explotación cesó en el otoño de 1986 para cerrar definitivamente el 2 de febrero de 1988, siendo entonces desmanteladas las vías y catenaria. Éstas se volvieron a instalar en un tramo de 10 km para dar servicio al tren de vapor del Museo Vasco del Ferrocarril. Sus cocheras y talleres pasaron a ser la sede de dicho museo, que rehizo 5 kilómetros del trazado, entre Azpeitia y Lasao, sin electrificar, para dar paseos con el material rodante del museo.

El parque de material rodante con el que contaba el Urola se mantuvo sin variaciones relevantes desde su inauguración en 1926 hasta su cierre definitivo en 1988. El que fue el primer ferrocarril eléctrico de España contó con vehículos de caja de madera y metálicas, algunos de construcción nacional, realizados por la empresa guipuzcoana CAF y que fueron los primeros que se construyeron en España con caja enteramente metálica.

El Urola realizó su último viaje hace 25 años y desde entonces, los ciudadanos de la comarca han solicitado en multitud de ocasiones la reposición del servicio. Hace dos años surgió el tema ya que un proyecto preveía la creación de un tren de mercancías. El Ayuntamiento alegó con la petición que el ferrocarril pudiera ser utilizado también por viajeros.