El tren del Urola vuelve a la palestra tras un estudio de viabilidad encargado por el Gobierno vasco


Vuelve a la actualidad el tren del Urola. El Gobierno vasco ha encargado un estudio para rescatar el que fue en su día el primer ferrocarril eléctrico español que unía las localidades de Zumárraga y Zumaya por tierras que regaba el río guipuzcoano. El tren realizó su último viaje hace 25 años, aunque hoy en día se mantiene con vida en un pequeño tramo entre Azpeitia y Lasao, que utiliza el Museo Vasco del Ferrocarril como atractivo turístico.

La adjudicación de este trabajo, que ha sido publicada en el boletín oficial con fecha 28 de octubre de 2011, recae en la UTE Consultrans/Ines ABEE que en unos seis meses deberá tener redactado el proyecto, que costará cerca de los 100.000 euros.

El tren del Urola tenía un trazado de de 34,4 km de longitud para el que se habían construido 29 túneles y 20 puentes. La duración del viaje era de unos 70 minutos. Contaba con 15 estaciones y apeaderos, cuyos edificios eran diferentes en cada localidad y fueron diseñados por el arquitecto Ramón Cortázar en el estilo del país.

A través del ferrocarril del Urola se unía la localidad de Zumárraga, que era un nudo ferroviario importante al coincidir allí, en un mismo punto, en la llamada Plaza de las estaciones tres líneas ferroviarias: la del ferrocarril del Norte, línea de gran importancia por ser la que unía, por Irún, Madrid con París, a la postre una de las principales líneas de Renfe; la línea de vía estrecha de los Ferrocarriles Vascongados que enlazaba con Vergara y de allí con Vitoria y Éibar y allí con la línea de los Vascongados Bilbao-San Sebastián, y la línea del Ferrocarril del Urola que enlazaba con Zumaya, su puerto, y la línea de vía estrecha de los Vascongados que une Bilbao con San Sebastián.

El ferrocarril se inauguró el 22 de febrero de 1926 por Alfonso XIII, con una plantilla de 130 trabajadores, y su explotación cesó en el otoño de 1986 para cerrar definitivamente el 2 de febrero de 1988, siendo entonces desmanteladas las vías y catenaria. Éstas se volvieron a instalar en un tramo de 10 km para dar servicio al tren de vapor del Museo Vasco del Ferrocarril. Sus cocheras y talleres pasaron a ser la sede de dicho museo, que rehizo 5 kilómetros del trazado, entre Azpeitia y Lasao, sin electrificar, para dar paseos con el material rodante del museo.

El parque de material rodante con el que contaba el Urola se mantuvo sin variaciones relevantes desde su inauguración en 1926 hasta su cierre definitivo en 1988. El que fue el primer ferrocarril eléctrico de España contó con vehículos de caja de madera y metálicas, algunos de construcción nacional, realizados por la empresa guipuzcoana CAF y que fueron los primeros que se construyeron en España con caja enteramente metálica.

El Urola realizó su último viaje hace 25 años y desde entonces, los ciudadanos de la comarca han solicitado en multitud de ocasiones la reposición del servicio. Hace dos años surgió el tema ya que un proyecto preveía la creación de un tren de mercancías. El Ayuntamiento alegó con la petición que el ferrocarril pudiera ser utilizado también por viajeros.

7 Respuestas a “El tren del Urola vuelve a la palestra tras un estudio de viabilidad encargado por el Gobierno vasco

  1. En este artículo se dice extrañamente que el ferrocarril del Urola fue el primero eléctrico en España. Una rápida recopilación de líneas electrificadas anteriores es la siguiente: Gérgal-Santa Fe, de 1911; el «topo», también en Guipuzcoa y de vía estrecha, en 1913; Metro de Madrid, sucesivas líneas a partir de 1919; Busdongo-Ujo, 1924; Metro de Barcelona, 1924 (además estarían los tranvías electricos que, ya en el siglo XIX, circulaban en Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao-Santurce).
    Un saludo.
    EP

  2. La mejor noticia que podías darme.

    Juanjo Olaizola también podría ocuparse de esto.

  3. Una precisión. Este es el primer ferrocaril eléctrico desde su origen. Los anteriores que menciona EP se electifricando después de años de funcionamiento.

  4. OK (salvo los metros)…

  5. Anglovasconavarro

    Este proyecto era reclamado por el Sr. Olaizola desde el inicio de su gestión. Esperemos que no se quede solo en «proyecto destinado a lavar la cara, gestión y situación de los nuevos responsables de Transportes de EJ GV y del Museo» para demostrar que «hacen y les interesa algo» y sirva para hacer realidad un dinámico impulso turistico y cultural a esa comarca de la costa vasca e interior de Gipuzkoa. El Museo podría multiplicar con ello su actividad. Si es que la cosa va de verdad, magnífico.

  6. Juanjo zuzendari!

    Por ahí corre una noticia… y no me lo puedo creer.

  7. Esto podría venir a cuento aquí.

    El Sr. Jorge Mario Bergoglio tiene varias cualidades.
    Es hijo de ferroviario, es jesuita y ahora también es Francisco I, el
    Papa de Roma.
    Es posible que desee visitar -probablemente, de nuevo- la casa natal
    de San Ignacio, esta vez como Sumo Pontífice.
    La casa está en Loyola, Guipúzcoa.
    Hace no muchos años, la última parte del viaje se podía hacer en el
    tren de vía métrica que unía Zumárraga y Zumaya por el valle del
    Urola. Enlazaba en Zumaya con la línea de Vascongados. Había trenes
    directos desde San Sebastián.
    Todo eso empezó a irse al traste con la expansión demente del asfalto.
    El punto de inflexión fue la apertura de la autopista Bilbao-Behobia.
    En 1986 la Diputación de Guipúzcoa suspendió el servicio en la línea
    del Urola «para hacer mejoras».
    En 1998 el Museo Vasco del Ferrocarril reabrió el tramo entre Azpeitia
    y Lasao. Si reabrimos entre Loyola y Arroa -mejor hasta Zumaia-
    podemos encaminar trenes directos desde San Sebastián y Bilbao hasta
    una estación que dista unos quinientos metros de la Basílica de San
    Ignacio. Podrían circular los fines de semana en invierno, y todos los
    días en verano. Se puede hacer sin grandes problemas… si hay
    voluntad política.
    Pues bien, ahora hay una forma simple de crear esa voluntad en las
    autoridades competentes.
    Basta una llamada telefónica de Francisco I, confirmada con una carta,
    manifestando que le gustaría visitar la Basílica y hacer ese viaje en
    tren, por ejemplo, el día que se inaugure la reapertura. De paso,
    bendice la línea y las estaciones. Sería una fiesta para los católicos
    vascos y para el hijo del ferroviario Bergoglio… El Papa ya se ocupa
    de suficientes asuntos tristes.

    Parece fácil, pero hay un problema: ¿cómo se lo digo al Papa?

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