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El ‘Tren dels Llacs’ inicia la temporada 2012 que este año ofrecerá veintiseis circulaciones

El ‘Tren dels Llacs’ circula ya por las vías de la FGC. la temporada comenzó el pasado sábado y no terminará hasta septiembre, según anuncian la dirección general de Turismo de la Generalitat, Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), la Autoridad Territorial de Movilidad del Área de Lleida y la Diputación de Lleida, a través del Patronato Intercomarcal de Turismo. Este servicio turístico recorre la línea de FGC de Lleida y La Pobla de Segur con material móvil histórico -de más de 50 años-, y tendrá un coste de más 200.000 euros que serán financiados al 50% por la Generalitat, al 37% por la Diputación de Lleida y al 13% por la ATM del Área de Lleida, según ha informado la Generalitat.

El tren ofrecerá 26 circulaciones durante esta temporada, cinco más que el año pasado. Como novedad, los usuarios podrán disfrutar de una degustación gastronómica en Balaguer, además de recibir un pack de bienvenida antes de iniciar la actividad.

La Asociación para la Reconstrucción y puesta en servicio de Material Ferroviario Histórico (ARMF) será la entidad encargada de la prestación del servicio y del mantenimiento del material móvil utilizado. El tren, que está en funcionamiento desde 2009 fruto de la iniciativa entre FGC y la Diputación de Lleida, registró el año pasado una ocupación media del 96%, y el número de pasajeros aumentó un 4,6% hasta alcanzar los 4.518.

El ‘Tren dels Llacs’ va encabezado por una locomotora de vapor conocida popularmente como ‘La Garrafeta’, que funciona entre abril y julio y entre septiembre y octubre y que ofrece un recorrido de gran belleza paisajística desde la capital del Segrià hasta el corazón del Pallars Jussà, pasando por la Noguera y la sierra del Montsec. En concreto, el tramo del recorrido histórico entre Lleida y Balaguer se efectúa con ‘La Garrafeta’, mientras que el resto, entre Balaguer y La Pobla de Segur, se realiza con una locomotora diesel.

La Garrafeta’ es una locomotora a vapor tipo Beyer–Garratt, una máquina articulada concebida por trazados sinuosos y con fuertes rampas dónde se necesita la máxima potencia y esfuerzo. Catalunya fue la pionera en la adopción de este sistema. A final de los años 20 se adquirieron 8 unidades de esta locomotora. La Asociación para la Reconstrucción de Material Ferroviario (ARMF) es la propietaria de la Beyer Garratt 282F-0421 ‘Garrafeta’, una locomotora construida por Renfe en 1960 en Bilbao siguiendo un diseño original inglés de 1930 y que llega a un máximo de 60 kilómetros por hora. esta locomotora ha tirado también en alguna ocasión del ‘Tren de la Fresa’, que une Madrid y Aranjuez.

El Museo de Azpeitia, sin vapor después de 14 años de circulaciones con locomotoras históricas

Crónica de una muerte anunciada. El Museo Vasco del Ferrocarril boquea. Por primera vez en los últimos catorce años, no habrá circulaciones de vapor durante las vacaciones de Semana Santa y, muy probablemente, el problema se mantendrá durante toda la temporada. Los responsables de la instalación museística no logran sustituir a un grupo de entusiastas colaboradores, que hacían de Azpeitia un museo vivo, por alguien que sea capaz de poner en la vía a las joyas ferroviarias de vía métrica que dan sentido a esta institución. La destitución de Juanjo Olaizola (y su despido de EuskoTren) supone un considerable lastre sobre el futuro del museo.

Los entusiastas Amigos del Museo del Ferrocarril de Azpeitia contribuían, sin remuneración a cambio, a poner en el mapa ferroviario este pequeño rincón de la geografía guipuzcoana. Durante las vacaciones de Semana Santa y verano era cita obligada para cientos de personas (muchos de ellos extranjeros) fundamentalmente atraídos por las circulaciones de vapor, algo casi inédito en los centros españoles. Por eso el Museo de Azpeitia aparecía en un lugar distinguido no solo ante los amantes del ferrocarril ibérico, sino para dispares puntos de la geografía europea. Sólo en los últimos cinco años, la media de visitantes que recibía el museo en estos cinco días superaba los 2.000 (sin contar los menores de cinco años que entraban gratis…). La Semana Santa concentraba cerca del 20% de la demanda de todo el año.

Los responsables de EuskoTren han querido obviar algo que en el mundo ferroviario era de dominio público. Juanjo Olaizola era una parte intrínseca del museo que ha dirigido durante casi veinte años. Y que sin él, y los voluntarios que trabajan a su lado, era difícil mantener el centro en las mismas condiciones que tenía hasta su expulsión. Azpeitia ocupaba un lugar privilegiado en el mapa ferroviario, porque Juanjo Olaizola había sabido realizar un trabajo especial. Apasionado del vapor, ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el museo, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia eran un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y había conseguido que la localidad guipuzcoana fuera paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.

Ahora Azpeitia ha perdido su magia. Le falta el vapor, su principal valor y punto de referencia mundial para atraer a visitantes que, de otro modo, dejarán de acudir a las instalaciones del Museo Vasco del Ferrocarril. Al parecer, tras la destitución y despido de Juanjo Olaizola, las autoridades vascas no han conseguido contratar a ningún maquinista. Según fuentes conocedoras del proceso, se han dirigido a la Federación Francesa de Ferrocarriles Turísticos (UNECTO) que ha declinado la invitación, pese a que se ha llegado a ofrecer 600 euros por una jornada (en la comparecencia parlamentaria del pasado 23 de marzo, Javier Cruz Expósito, consejero-felegado de EuskoTren únicamente reconoció 300 euros). Y nadie responde a la llamada.

Sin la presencia de la ‘Aurrera’, ‘Zugastieta’, ‘Euzkadi’ o ‘Portugal’ sobre las vías, los visitantes dejarán de acudir porque solo verán un almacén de máquinas y unidades; quietas, inmóviles y con sus hogares marchitos, a falta de fuego y mantenimiento. Juanjo Olaiozola y su equipo de entusiastas colaboradores (que por cierto no cobraban un solo euro por las largas jornadas de mantenimiento de las máquinas y las de circulación en vía) hacían de Azpeitia lo que el Museo representaba hasta hace bien poco. Y ni con todo el dinero del mundo se puede suplir su entrega y abnegado trabajo, que de un plumazo se ha querido borrar. Sin ninguna consideración, se les ha echado sin tener en cuenta que son necesarios para que el Museo siga estando vivo. Porque las máquinas no se mantienen solas.

Tras el nombramiento de una nueva directora, la Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril ha abierto un proceso de selección para cubrir cuatro nuevas vacantes que «ayuden en la gestión, mantenimiento, conservación y promoción» del centro. Pretende cubrir así los puestos de secretaria de dirección; atención al cliente; responsable de área de cultura y didáctica; y documentalista conservador. Puestos que Juanjo Olaizola osaba reunir en su persona y que nunca llegó a plantear su incorporación. Además se ocupaba del mantenimiento de las locomotoras de vapor, dirigía la recuperación del material ferroviario que llegaba a Azpeitia, documentaba los distintos elementos de la colección del museo, elaboraba documentos para publicaciones relacionadas con el mundo del tren, escribía libros sobre el ferrocarril vasco y, además, conducía las joyas del museo, amén de formar a otros maquinistas en las artes de las locomotoras de vapor. No hay duda de que Olaizola salía demasiado caro a la institución.

Lo decía el pasado diciembre. Sólo deseo que el Museo Vasco del Ferrocarril sea una institución viva, como sus locomotoras, y que el silbido de esas máquinas que la han hecho famoso sigan atronando las mañanas de la temporada de vapor. Y, si puede ser, con Juanjo Olaizola; ese futuro estaría garantizado. Me consta; nos consta a todos los que amamos el tren. Sin embargo, el museo está herido de gravedad y una sombra negra se cierne sobre el centro. Nadie habla de su cierre; en absoluto. Pero sin las circulaciones de vapor, que a buen seguro no se van a volver a producir, ya que Olaizola es uno de los pocos maquinistas que tienen licencia para operar con esas joyas del vapor, Azpeitia no será lo mismo. Durante estas vacaciones de Semana Santa, se echará de menos los penachos de humo negro que no hace mucho tiempo se veían junto a las vías del Urola y el silbato de cuatro auténticas joyas del ferrocarril. ¡Juanjo te echamos de menos!

El Museo de Delicias cede una ‘Mikado’, una ‘Bonita’ y un automotor a Mora la Nueva para restaurarlos

Más joyas en el panorama ferroviario español. El Museo del Ferrocarril de Madrid ha cedido a la Fundación por la Preservación del Patrimonio Industrial de Mora la Nueva una ‘Mikado’, una ‘Bonita’ y un automotor de Norte que en los próximos meses serán sometidos a profundos trabajos de restauración con el fin de recuperarlos para el servicio turístico. Los vehículos fueron trasladados en una compleja y espectacular maniobra a la playa exterior del Museo de Delicias donde permanecerán hasta que lleguen a su nuevo destino.

En Mora la Nueva se trabajará intensamente para recuperar el automotor térmico 590-304 (ex 9304), con motor Renault diésel, que pertenece a una serie construida a finales de los años treinta y fue retirado del servicio en 1976, grafiteado y vandalizado; la locomotora 141-F-2316, construida en 1957, perteneciente a una serie que salió de fabrica ya fuelizada, y que dejó de estar operativa en 1975; y la locomotora 241-F-2238, que salió de la Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona en 1951 y forma parte de una subserie de 35 locomotoras encargadas por Renfe que sería enviada, entre otros depósitos, a Cataluña, donde fueron conocidas como ‘Bonitas’ (recibieron este nombre para distinguirlas de los demás modelos de ‘montaña 241’ que circularon simultáneamente por la red general, aunque también se las conoció por ‘Las Atómicas’).

La maniobra se desarrolló del 26 al 28 de marzo bajo la supervisión y el trabajo de miembros la Fundación para la Preservación del Patrimonio Ferroviario Industrial de Móra la Nova (FPPFI), la Asociación para la Reconstrucció de Material Ferroviario Histórico (ARMF), la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid (AAFM) y el propio Museo.

La operación fue ciertamente compleja. Los dos primeros días sirvieron para realizar trabajos previos para preparar el rodaje de la locomotora y del ténder, con el objeto de asegurar su desplazamiento hacia la zona del parque. Para ello hubo que revisar el estado general del rodamiento para comprobar que no tuviera ni agua ni óxido. Duranta estas tareas se les añadió grasa a presión, mientras en los ejes de las ruedas motrices se reemplazaban en el falso cojinete las viejas crines de caballo por estopa nueva y en los ejes del ténder se abrián las cajas de grasa Athermos para limpiarlas y supervisar que no hubiera metal fundido.

El proceso más delicado fue, sin duda alguna, el levante de los vehículos. Para ello se diseñaron y fabricaron especialmente dos vigas de 500 kilogramos cada una. Tras el montaje de las grúas de transportes especiales del Grupo Campayo, empresa que se encargó del movimiento, y de las góndolas para transportar las 200 toneladas necesarias de contrapesos (100 toneladas para cada grúa), se realizaron las maniobras, primero con ‘La Bonita’ y después con los otros dos vehículos. Los tres llegaron intactos a la playa exterior de Delicias.

(Fuente e imagen Museo del Ferrocarril de Delicias)

El Gobierno de Aragón compra a Adif la estación de Canfranc con renovados planes de recuperación

¿Solución al deatino histótico? El Gobierno de Aragón ha llegado a un acuerdo con Adif para adquirir la antigua estación de ferrocarril de Canfranc , por lo que este singular edificio pasará a ser patrimonio de la comunidad. Con este paso, el Ejecutivo autonómico quiere avanzar en la recuperación y desarrollo de su entorno para dotarlo de las necesarias infraestructuras que permitan aprovechar las distintas posibilidades que ofrece este espacio.

Para ello, se aprobará la celebración de un convenio con el Ministerio de Fomento, Adif, el Ayuntamiento de Canfranc, el Consorcio Urbanístico Canfranc 2000 y la sociedad pública Suelo y Vivienda de Aragón, para modificar el convenio firmado en el 2005 y avanzar en la rehabilitación, gestión de la promoción y desarrollo de la estación, previsiblemente en la celebración del Consejo de Gobierno de la próxima semana. Ambas partes se comprometen a crear un grupo de trabajo en el que se analizarán las distintas alternativas posibles para lograr la rehabilitación y desarrollo de la estación.

También se elaborarán los informes técnicos necesarios para determinar las fórmulas financieras que, de mutuo acuerdo, se consideren más idóneas para lograr el desarrollo de las importantes y diversas posibilidades turísticas, deportivas, socioeconómicas, culturales y simbólicas que ofrece la estación de Canfranc y su entorno, indica el Ejecutivo en un comunicado.

La finalidad del Gobierno de Aragón es diseñar nuevas actuaciones, así como la manera de financiarlas, para lograr la promoción y el impulso definitivo de la rehabilitación del edificio y la transformación urbanística de su entorno, dotando a la zona de las infraestructuras necesarias y de calidad.

Adif enajenará directamente a la Comunidad Autónoma de Aragón el edificio histórico de la Estación de Canfranc, bien patrimonial de su titularidad, por un precio de 310.062 euros que se corresponde con el valor catastral del inmueble para el ejercicio 2009, antes de que se computara en ese valor las mejoras financiadas por la empresa pública Suelo y Vivienda.

Esta decisión se adopta pasados seis años desde la firma del anterior convenio, un tiempo en el que solo se han llevado a cabo las obras de consolidación estructural y no se han cumplido el resto de previsiones que contemplaba el acuerdo -como la cesión del inmueble por parte de Adif a la Comunidad Autónoma o el desarrollo urbanístico de los terrenos del entorno.

Inaugurada el 18 de julio de 1928, la estación internacional de Canfranc es un edificio de planta alargada y estructura simétrica, articulado en cinco cuerpos, con el central y los laterales adelantados y más elevados. Exteriormente sigue modelos de la arquitectura palacial francesa del siglo XIX. Presenta un tratamiento clasicista de los paramentos, con una variada combinación de materiales: hormigón, piedra, hierro y cristal, lo que da lugar a un interesante juego cromático acentuado por la presencia de cubiertas de pizarra.

Desde que el 27 de marzo de 1970 se cerrara el tráfico internacional a través de la línea de Canfranc por la parte francesa (accidente en el puente de L’Estanguet), la estación ha experimentado un estrepitoso descenso en el tráfico ferroviario. A dicha estación llegaban trenes mercantes (hoy día circula algún que otro tren de mercancías) y algunos pocos trenes de pasajeros, como el expreso diurno Río Aragón (que cubría la ruta Madrid-Chamartín–Canfranc y vv. y que fue suprimido en 2003 con la llegada del Altaria Madrid–Huesca a través de la LAV Madrid–Zaragoza–Barcelona), el Estrella Pirineos (Canfranc-Madrid/Valencia y vv.), el TER Canfranc–Zaragoza–Valencia y, hasta la fecha, solamente prestan servicio regionales que unen Zaragoza-Delicias con Canfranc.

La estación sufre, además, desde hace décadas robos, expolios, destrucción, vandalismoy el propio desgaste por la adversa climatología de la zona. Todo ello contribuye al deterioro que consume el complejo ferroviario fronterizo para que el todos los años surge un nuevo plan que acaba en algún cajón administrativo, preso del olvido.

(Imagen Ayuntamiento de Canfranc)

La locomotora de vapor ex–Renfe 120-0202 volverá a circular en vía tras una profunda recuperación

Recuperada una joya del patrimonio ferroviario. En breve finalizará la restauración operativa de la locomotora-ténder de vapor ex–Renfe 120-0202, cuyas operaciones se han desarrolado por la colaboración entre el Museo del Ferrocarril de Madrid y las entidades privadas del ámbito de la preservación de nuestro patrimonio ferroviario. La locomotora es de un característico modelo británico de un eje libre anterior y dos ejes acoplados. Su mecanismo y cilindros son interiores.

La construcción de esta elegante máquina tuvo lugar en el año 1877 por los afamados talleres de Sharp Stewart & Co., de Manchester (Gran Bretaña). El encargo fue realizado por la Compañía de los Ferrocarriles de Tarragona a Barcelona y Francia, que numeraría la serie como 23-28. La máquina de la que hablamos sería matriculada con el número 25. Estaba destinada a remolcar los largos y rápidos trenes de viajeros que unían Barcelona con la frontera francesa en Portbou (Girona) ya que el gran diámetro de sus ruedas motrices las hacía muy aptas para servicios de velocidad. Inicialmente, las locomotoras de esta serie estuvieron dotadas de ténder remolcado.

Una vez que la empresa pasó a manos de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y a Alicante (MZA), ésta numeró la serie como 176-181 y, en 1901, acometió su transformación, suprimiéndoles el ténder y convirtiéndolas en locomotoras-ténder. A la antigua locomotora número 25 le correspondió el 178 como número de serie.

Una vez transformadas, y dada la versatilidad que les otorgaba su nueva característica de máquinas-ténder, fueron profusamente utilizadas en los servicios de cercanías prestados por MZA entre Barcelona y las localidades costeras del litoral catalán. Durante décadas fue muy normal verlas al frente de composiciones de cuatro o más coches de cuatro ejes.

Un nueva numeración recayó en esta serie tras la Guerra Civil y la constitución de Renfe. Nada más formalizarse la nueva compañía fueron numeradas como 120-0201 a 120-0204, correspondiéndole a la número 178 de MZA la nueva matrícula 120-0202.

Con los años, estas máquinas fueron desperdigadas por varios puntos de la geografía española. Algunas de ellas acabaron sus días efectuando maniobras en Madrid-Atocha y Sevilla. La 120-0202 en particular lo hizo a finales de la década de 1960 en los Talleres Generales de Atocha. Tras el fin de su servicio activo, esta elegante y potente locomotora fue cedida a la Universidad Autónoma de Madrid, que la colocó con carácter expositivo en un pedestal del campus de Cantoblanco. Desgraciadamente, el paso de los años hizo mella en esta pieza tan singular, llegando a un grado de deterioro muy acusado.

En esta situación, se interesó por ella el Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español, eligiéndola por su valor patrimonial y sus prestaciones técnicas. Se iniciaron entonces una ronda de contactos entre esta institución, la citada Universidad Autónoma de Madrid y el Museo del Ferrocarril de Madrid. Fruto de tales negociaciones, el 2 de septiembre de 2008 la Fundación de los Ferrocarriles Españoles cedía la locomotora al Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español para su restauración operativa y su utilización en trenes históricos y/o turísticos. El citado centro suscribió con los talleres de ARMF sitos en Pla de Vilanoveta (Lleida) un oportuno contrato en virtud del cual se iniciaron las labores de restauración, de cara a su puesta en servicio.

Tras ello, el día 12 de mayo de 2011 llegaba a Lleida, donde empezó a ser objeto de las primeras actuaciones. Éstas comprendieron el desmontaje completo de la locomotora y el saneamiento o reconstitución de todos sus elementos. Bastidor, caldera, bielas, ejes, ruedas, ballestas de suspensión, cabina, etc. Sin embargo, hubo que fabricar un nuevo bloque de cilindros, dado que el profundo deterioro que presentaban estos elementos los hacía irrecuperables. Tuvo que ser repuesta gran parte de la valvulería que había sido sustraída, así como el silbato y otras numerosas piezas.

Tras varios análisis, la caldera fue probada y certificada con éxito, por loque pudo realizarse nuevamente el montaje general de la locomotora. El pasado 9 de marzo de 2012 se procedió a la primera prueba en marcha, que arrojó un resultado positivo. La máquina evolucionó satisfactoriamente durante varios viajes por las vías adyacentes al taller. En la actualidad se están realizando los últimos ajustes para dejar la máquina en perfecto estado de operatividad. Tras ello serán realizadas las pruebas en línea.

Esta recuperación es una de las más destacadas de cuantas se han llevado a efecto en los últimos años. La locomotora recién restaurada es ya la más antigua en funcionamiento en España por lo que respecta a las vías de ancho ibérico. Gracias a la actuación desarrollada en conjunto entre el Museo del Ferrocarril de Madrid y el Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español se ha conseguido volver a poner en marcha una importantísima pieza de nuestro patrimonio histórico ferroviario.

(Imagen ARMF)

El ‘Tren de Arganda’, «que pita más que anda», pretende duplicar este año el número de viajeros

“Pita más que anda”. El histórico ‘Tren de Arganda’ (Madrid), que circula solo los domingos, ha transportado a 5.000 viajeros durante 2011 y este año ampliará su frecuencia a los martes para lograr duplicar esta cifra llevando a grupos de colegios y de más de 25 personas. En la presente temporada primaveral, el tren circulará todos los domingos de marzo, abril y mayo desde la estación de La Poveda (Arganda del Rey) y el apeadero de la Laguna del Campillo (Rivas Vaciamadrid).

La asociación Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) es la encargada de operar el ‘Tren de Arganda’, que entre otros cometidos se dedica a la restauración de toda clase de vehículos ferroviarios antiguos. Fundada en 1987, adquiere cierto renombre tres años más tarde cuando deciden adquirir y recuperar una locomotora de vapor de ancho de vía métrica que adquieren en un estado lamentable a un chatarrero de La Felguera (Asturias) a escasos días de ser troceada y destinada a ser fundida en unos altos hornos. La asociación decide entonces radicarse en Arganda del Rey, que aún disponía de las vías del antiguo Ferrocarril del Tajuña. Después de tres años de trabajos de despiece, saneado y reconstrucción, se efectúan las primeras pruebas de funcionamiento, primero en la nave adquirida en el barrio de La Poveda, y poco después por las vías de la estación. La locomotora fue rebautizada como ‘Arganda’, como agradecimiento al municipio que les vio nacer.

La Comunidad Autónoma de Madrid pacta con la empresa concesionaria del Ferrocarril el cese inmediato de la explotación, cerrándolo definitivamente el 27 de noviembre de 1997, después de 111 años de su puesta en servicio, para poder aprovechar gran parte de su explanación en la construcción de lo que será la prolongación de la línea 9 del Metro a Arganda del Rey. Sin embargo, se mantiene la vía entre La Poveda (Arganda) y La Laguna del Campillo (Rivas) y se autoriza a la asociación actividades turístico-culturales con sus antiguos trenes en este tramo del antiguo Ferrocarril de Tajuña. Este trazado, de cuatro kilómetros aproximadamente, discurre por un paisaje de singular belleza, y en el que se incluye un puente metálico sobre el río Jarama y el edificio de la estación de La Poveda.

El 10 de febrero de 2001 tiene lugar el acto oficial en el que los alcaldes de Arganda del Rey y de Rivas-Vaciamadrid y el presidente del CIFVM firman el acuerdo de colaboración entre las tres entidades para la puesta en funcionamiento del Tren turístico de Vapor de La Poveda (Arganda) a La Laguna del Campillo (Rivas), por el antiguo trazado del desaparecido Ferrocarril del Tajuña.

La locomotora Arganda, o locomotora Henschel Arganda, es la joya de la asociación. Una locomotora de vapor-carbón que fue fabricada en el año 1925 en Kassel (Alemania) y que fueue diseñada como una máquina especial para industrias y haciendas, para poder arrastrar una carga considerable, a velocidad reducida, con sus ruedas de pequeño diámetro. Trabajó en unas obras del puerto del Musel (Gijón, Asturias). Su velocidad máxima se estima que es de 20 km/h. Es decir, no era la máquina ideal para trenes de viajeros, por su limitada velocidad. Es una locomotora-ténder, con rodaje de tres ejes acoplados, sin ejes libres, clasificada como 0-3-0T. Muy apropiada para el servicio turístico.

Aunque madrileño de nacimiento, ‘el Tren de Arganda’ recorría 70 de los 148 kilómetros de su trayecto por tierras de la alcarria de Guadalajara. Sus orígenes datan de 1883, cuando se concedió a Juan Carlos Morillo la licencia para la construcción de un ferrocarril que uniría la capital de España con la población de Vaciamadrid y posteriormente con la de Arganda, con la finalidad de transportar los materiales de construcción que abundaban en estos lugares. La empresa se llamó ‘Compañía del Ferrocarril Madrid-Arganda’, que en 1892 se cambió por el de ‘Compañía del Ferrocarril del Tajuña’, al tener en previsión el paso de la línea férrea por la vega de este río.

La velocidad de este tren era bastante baja, ya que no pasaba de los 50 kilómetros a la hora dándose las mejores condiciones, siendo lo normal que circulase a gran lentitud, circustancia que aprovechaban los viajeros para estirar las piernas por el campo mientras el tren marchaba o para echarse unas uvas a la boca al pasar junto a un majuelo; así se entiende el dicho: «el tren de Arganda, que pita más que anda». Cuando se pusieron en funcionamiento los nuevos automotores o «autovías», allá por 1935, el tiempo que se requería para hacer los trayectos se redujo a la mitad, gracias a que sólo paraban un minuto en las estaciones y a que no tenían que tirar de tanto peso, pues se trataba de una especie de autobuses de 40 plazas que iban por los raíles empujados por un motor diesel.

Tras la Guerra Civil, se produce el declive del Ferrocarril de Tajuña. El auge del transporte por carretera y la construcción del pantano de Entrepeñas obliga a la compañía a cerrar tramos, por la poca rentabilidad económica que tenía. Entre 1942 y 1952 el tráfico de viajeros se redujo en un 90%, por lo que la ‘Compañía del Ferrocarril de Madrid-Aragón’ decidió abandonar este servicio, siendo el último tren que llegó a Madrid uno que llevaba mozos para el servicio militar. Era el año en 1953.

La línea siguió funcionando un tiempo para el transporte de remolacha desde Orusco y posteriormente lo hacía entre Vicálvaro y Arganda para el transporte de piedra caliza para la fábrica de cemento Portland.

(Imagen Carlos Teixidor Cadenas en Wikimedia Commons)

El tren de Sóller prepara su centenario con una exposición sobre el ferrocarril que conecta con Palma

Centenario a la vista. El Ferrocarril de Sóller inicia los actos de su primer siglo de vida, que la isla celebrará por todo lo alto el próximo 16 de abril. El pasado viernes se inauguró una exposición en la sala polivalente del museo modernista Can Prunera. La muestra repasa la historia de la construcción de la línea de ferrocarril entre Sóller y Palma con algunos planos del proyecto inicial, así como fotografías que muestran la complejidad de los trabajos que se realizaron casi a mano. Más documentos, objetos y maquinaria antigua completan la muestra que se podrá ver en Can Prunera hasta el 6 de mayo. También Actualmente está en marcha un concurso de fotografía relacionado con el centenario del tren.

‘Tren de Sóller: 100 anys de trajecte‘ (1912-2012) es el título de la muestra sobre el Ferrocarril de Palma que recoge numeroso material histórico del emblemático tren. Muchas de las piezas expuestas forman parte de su pasado y con los años han sido reemplazadas por material más moderno. Una de las más cotizadas es el teléfono con el que comunicaban las estaciones con los convoyes, aunque también destacan un volante de conducción de uno los automotores, un regulador de velocidad, piezas de la central eléctrica y otros mecanismos de este curioso ferrocarril.

Muchos de los objetos que se exhiben están protegidos por unas vitrinas de cristal, ya que son prácticamente únicos y tienen un gran valor sentimental. Las paredes de la sala están cubiertas con diferentes fotografías antiguas relacionadas con el tren o la acción número uno que emitió la compañía tras ser fundada a principios del siglo XX.

El Ferrocarril de Sóller une desde 1912 las ciudades de Palma y Sóller a través de 27 kilómetros de bellos paisajes y que conserva su carácter y estructura original a la perfección. Movido gracias a un automotor de tracción eléctrica, el tren de Sóller es el único de estas características que se encuentra actualmente en funcionamiento. A lo largo de su recorrido se desliza por trece túneles que atraviesan la Sierra de Tramuntana llegando en una hora a su destino final: Sóller, un pueblo que combina el encanto Mediterráneo con el aire cosmopolita de un puerto comercial abierto a Europa.

El 16 de abril de 1912, curiosamente el mismo día del hundimiento del Titanic, quedó inaugurada la línea ferroviaria que unía Sóller con la Capital.

El hombre clave en la creación del Ferrocarril de Sóller es, sin duda, Jeroni Estades i Llabrés, cofundador de la Compañía de Navegación Sollerense, parlamentario y sagaz hombre de negocios. Su visión de futuro le hizo apostar a principios de este siglo por el ferrocarril como medio de transporte entre Sóller y Palma de Mallorca, trayecto que hasta entonces sólo era posible por mar, y por la electricidad como fuente de energía del nuevo tren.

Luis Bobio fue el encargado de construir la línea de este particular ferrocarril, cuyas obras comenzaron en 1907, iniciándose de forma simultánea desde ambos extremos de la línea.

El equipo de trabajo que empezó en Palma pudo contar con la ayuda de una pequeña locomotora llamada ‘María Luisa’; por su parte, los que partían de Sóller tuvieron que abrirse paso por la Sierra de Alfabía con mulas. Ambas brigadas se encontraron en un punto común en 1911 ante el asombro de los lugareños que no creían posible que ambos grupos se encontraran sin sufrir desviaciones en su trayectoria.

‘La Baldwi de Guadix’ encabezará el tren del 150 aniversario de Miranda de Ebro

Miranda de Ebro prepara los actos del 150 aniversario de la salida del primer tren con mimo y cariño. Y pretende celebrarlo por todo lo alto. La estación fue en su día uno de los máximos exponentes del vapor de nuestro país y por eso no podía estar ausente en esta cita. La ‘máquina de Guadix’, la más cinematográfica del parque ferroviario español, encabezará el tren especial que cubrirá el recorrido entre Miranda de Ebro y Alsasua, siguiendo el mismo recorrido que hace 150 años realizó el primer tren, que lo hizo hasta la estación de Olazagutia.

Esta locomotora arrastrará el 14 de abril cuatro coches de madera de los servicios de cercanías de la Compañía MZA, denominados popularmente «Costas» o «Getafes», y dos furgones. Junto con el viaje, la organización ofrece un paquete de interesantes actividades. En primer lugar, la comida que se realizará en Alsasua, una ‘olla ferroviaria’ que ofrecerá la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Mataporquera. Para los que vengan de fuera de Miranda, el viernes por la noche se podrá participar en una fiesta popular que se organizará en la plaza de España y visitar la exposición conmemorativa del 150 Aniversario.

Con motivo de esta efemérides, saldrá a la luz un libro de varios autores,que se presentará también en abril, con 208 páginas y más de 250 fotografías, donde se refleja una visión del pasado y el presente del ferrocarril en Miranda. El precio de venta será de 22 euros.

‘La Badwi’ (como le gusta a la gente de Guadix que se denomine su locomotora, ya que refleja fielmente el origen de su fabricante Babcock & Wilcox) es la única máquina en activo de España que funciona alimentada por carbón (en vía estrecha, existen varias) y que circula por vías de ancho ibérico. Durante las dos últimas temporadas, ha protagonizado las circulaciones turísticas del ‘Tren de la Fresa’, un atractivo único que concita la atención de los aficionados al ferrocarril .

La ‘Badwi de Guadix’ (la 140-2054) es la locomotora más cinematográfica del parque español. La máquina, que trabajó para la Compañía de Andaluces con el número 4106, ha sido utilizada en varias películas, entre las que destacan ‘Doctor Zhivago’, “El bueno, el feo y el malo” e ‘Indiana Jones y la última cruzada’. Construida en 1926 por Babcock & Wilcox, fue restaurada en 2001 por la Asociación para la Recuperación de Material Ferroviario, con sede en Lleida, junto con cuatro vagones de carga de los que se ocupó el programa de formación y empleo de la Junta de Andalucía y la Escuela Taller ´Palacio de Villalegre´. Todo el material fue cedido por la Fundación de Ferrocarriles Españoles.

(Imagen Jorge Sánchez)

La Federación de Amigos del Ferrocarril rechaza la destitución de Juanjo Olaizaola que juzga «incomprensible»

Respaldo y apoyo. La Federación Española de Amigos del Ferrocarril ha rechazado la sustitución como director del Museo Vasco del Ferrocarril de Juanjo Olaizola, al que califica de «profesional de reconocido prestigio nacional e internacional», por «una persona sin experiencia», la profesora de la UPV Maitane Estolaza. El presidente de este organismo ha pedido al lehendakari, Patxi López, la dimisión del viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco, y del consejero Iñaki Arriola.

En una rueda de prensa celebrada en Azpeitia (Gipuzkoa), la Federación Española de Amigos del Ferrocarril ha considerado que sustituir «uno de los profesionales más competentes de Europa por una perfecta desconocida resulta incomprensible». Igualmente han trasmitido su «preocupación» por el futuro del museo al alcalde de Azpeitia y a diversas fuerzas políticas del País Vasco, incluido el lehendakari, Patxi López, al que han solicitado la dimisión del viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco, como «instigador de lo sucedido» y del consejero Iñaki Arriola «por su pasividad en el tema».

Patxi Crespo, en representación del secretario del Comité Permanente de EuskoTren, también ha manifestado su rechazo al despido de Juanjo Olaizola, así como su honda preocupación por el futuro de los trabajadores del centro ya que, desde su definitivo paso de EuskoTren a la Fundación Museo vasco del Ferrocarril , se está constatando una «manifiesta degradación de sus condiciones laborales». «El Comité Permanente impulsará una recogida de firmas entre todo el colectivo de trabajadores de EuskoTren para exigir la inmediata readmisión de Juanjo Olaizola en el museo y el reconocimiento de su labor como director del centro», ha anunciado.

Además de apoyar las medidas adoptadas por la Federación Española de Amigos del Ferrocarril y el Comité Permanente de EuskoTren, los Amigos del Museo vasco del Ferrocarril han denunciado ante el juzgado de Azpeitia el proceso de selección de la directora de la Fundación: «Primero, por ser innecesario, por contar desde 1992 con un profesional altamente cualificado; segundo, por no cumplir con los requisitos de transparencia exigibles en cualquier contratación de personal para un organismo público». En la Asamblea General de esta asociación celebrada en la tarde del sábado, sus socios han decidido impugnar judicialmente la modificación de Estatutos aprobada por el Patronato de la Fundación Museo vasco del Ferrocarril.

La dirección de EuskoTren acordó el pasado diciembre despedir a Juanjo Olaizola, director desde 1992 del Museo de Azpeitia, sin tener en cuenta el trabadjo desarrollado en las dos últimos décadas y su amplia y docta experiencia ferroviaria. Apasionado del vapor, Juanjo Olaizola ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el museo, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia son un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y ha conseguido que la localidad guipuzcoana sea paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.

‘Historias del tren’, el blog sobre el mundo ferroviario de Juanjo Olaizola

“Desde que vine al mundo en San Sebastián, en 1965, el transporte ferroviario en todas sus facetas, desde las locomotoras de vapor a la alta velocidad, pasando por la vía estrecha, los trenes mineros, los tranvías e incluso híbridos como los trolebuses, ha atraído mi interés”. Juanjo Olaizola Elordi se presenta así en su recién abierto blog, ‘Historias del tren’ con el que pretende “desentrañar la historia de nuestros ferrocarriles en todas sus facetas: empresas, empresarios, trabajadores, infraestructuras, material móvil, servicios, éxitos y fracasos. Espero que, además, se convierta en una tribuna abierta en la que los lectores puedan proponer temas a tratar y plantear cuestiones que, en la medida de nuestras posibilidades intentaremos resolver. De este modo, entre todos, podremos contribuir a incrementar el conocimiento sobre la rica historia de nuestros ferrocarriles”.

Al mater e impulsor del Museo Vasco del Ferrocarril, Juanjo Olaizola es un prolífico autor de textos ferroviarios y unos de los expertos en la materia en nuestro país. Apasionado del vapor, ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el museo, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia son un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y ha conseguido que la localidad guipuzcoana sea paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.

Despedido de la dirección de Azpeitia en diciembre, e incluso de la empresa que gestiona el museo, Juanjo Olaizola se embarca en una aventura literaria con la que pretende “contribuir a la recuperación de la memoria de aquellos trenes y tranvías que sentaron las bases de nuestros ferrocarriles”. Es autor de más de 28 libros sobre el ferrocarril (entre otros “75 aniversario del funicular de La Reineta, 1926-2001″, I centenario del ferrocarril de Bilbao a Lezama”, “El ferrocarril de Durango a Arrazola y Elorrio”, “El ferrocarril vasco navarro. Eusko Tren. Bilbao, 2000″, “El tranvía eléctrico de Bilbao a Durango y Arratia. Eusko Tren. Bilbao 2001″ o “Eusko Tren, 1982-2002. Veinte años de progreso. Eusko Tren. Bilbao, 2002″);y ha publicado cientos de artículos en todas las revistas del sector (‘Carril’, ‘Trenes Hoy’, ‘Vía Libre’, ‘Maquetrén’, ‘Hobbytren’, ‘Trenmania’, ‘Doble Tracción’, ‘Revista de Historia Ferroviaria’) Asimismo, ha colaborado en la elaboración de varias publicaciones en prensa, radio y televisión y ha participado en seminarios, congresos y conferencias en Euskadi, Miranda de Ebro, Mallorca, Málaga, Alicante, Madrid, Almería, Gijón, Santander, Tarragona, Barcelona y Oporto.

Bienvenida sea la iniciativa, y que dure, mientras el tiempo cicatriza las heridas y hace posible -que lo hará- el regreso de Olaizola al Museo Vasco de Azpeitia, y con él, el de las decenas de Amigos del Museo a los que también se les ha expulsado de la institución.