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Dos trenes especiales para la noche de San Juan, en Delicias y Cáceres

‘La Gata’ y un automotor 592-2, con toda probabilidad, saldrán como trenes chárter especiales la víspera de San Juan; el primero en una jornada festiva y el segundo, en una marcha reivindicativa. El Museo de Delicias organiza la salida con la 269.604 de la Asociación de Amigos del Ferrocarril entre Madrid y Alcázar de San Juan y la Asociación Extremeña de Amigos del Ferrocarril reivindica el mantenimiento de la línea Cáceres-Valencia de Alcántara. Ambas salidas tendrán un seguimiento importante por los amantes del tren.

El Museo del Ferrocarril de Madrid ha preparado una actividad especial para asistir a la Fiesta de Moros y Cristianos en la localidad manchega de Alcázar de San Juan. La composición, formada por los ‘Coches Prestigio’ de la colección de Delicias, partirá encabezado por ‘La Gata’ a las 9.30 horas de la antigua estación madrileña que alberga el centro museístico, en dirección a Alcázar, donde llegará a las 11.00 horas.

Los coches en los que se viajará en este chárter pertenecen a la subserie segunda R12, formada por cinco vehículos cuya numeración va de R12-12951 a R12- 12955. La fabricación de estos coches se realizó durante el quinquenio 1926-1930 en distintos talleres de nacionalidad inglesa, francesa y española. De estos cinco coches, destacan el R12-12952 y el R12-12954, que formaron parte de la composición ‘Flèche d’or’, un expreso de lujo que cubría el trayecto París-Calais y continuaba hasta Londres, una vez cruzado el Canal de La Mancha.

Desde Delicias se ha previsto una jornada repleta de actividades. A la llegada al destino, un guía turístico acompañará a los viajeros de este tren en la visita al casco histórico y los museos de la ciudad. A continuación, se visitará una bodega en la que se disfrutará de una degustación de bienvenida y una comida. La tarde queda libre para disfrutar de la Fiesta de Moros y Cristianos de Alcázar de San Juan, que rememora la época en la que esta localidad pertenecía a la zona de frontera. A las 22.00 h se iniciará el regreso, para llegar a Madrid hacia las 23.30 horas.

La Asociación Extremeña de Amigos del Ferrocarril va a vivir una jornada reivindicativa para alertar del posible cierre de la línea Cáceres-Valencia de Alcántara, por la que en estos momentos circula un único servicio comercial, el TrenHotel Lusitania. La Compañía CP tiene intención desde hace meses de desviar este tren por Salamanca y evitar así las vías extremeñas, motivo que ha llevado a organizar este tren especial, cuya salida de Cáceres será a las 12 horas para regresar a los andenes cacereños a las 18.30 horas.

No es ésta la primera acción reivindicativa. Sin ir más lejos, ayer más de cien personas recorrieron a pie los doce kilómetros que separan la estación de tren de San Vicente de la de Valencia de Alcántara. El objetivo, protestar por el cierre del único tren que pasa todavía por ellas. Otro centenar más se les unió en la propia estación. Entre ellas, vecinos y políticos de las localidades de la zona. También representantes de asociaciones locales y sindicatos.

La marcha ya ha cosechado resultados: el cierre del tren que une Lisboa con Madrid se ha atrasado hasta, por lo menos, final de verano. Pero la lucha sigue y por ello el próximo sábado se fletará un tren especial hasta Cáceres como homenaje al Lusitania.

(Imagen AAFM)

Amigos del tren remozan la locomotora ‘Izarra’ para la que reclaman un refugio a cubierto

La locomotora ‘Izarra’ se remozará en las próximas semanas. La histórica máquina, una de las más antiguas del parque de vapor, se prepara así para conmemorar el sesquicentenario de la inauguración de la línea de ferrocarril entre Tudela y Bilbao, que se celebrará el próximo año. Esta joya del ferrocarril, que permanece a la intemperie desde hace varias décadas en la estación bilbaína de Indalecio Prieto-Abando, es la única superviviente de aquellas primeras máquinas que alimentaron el servicio de la línea de ferrocarril que permitió la comunicación de Bizkaia con la meseta castellana.

Miembros de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao trabajan en el remozamiento de ‘la Izarra’ que será sometida a una limpieza y pintado. Tambien se sustituirá la chapa y tornilleria que se encuentre en mal estado y se tratrá de evitar que el agua se cuele en su interior y quede estancada con la consiguiente oxidación. Poco más se puede hacer puesto que la máquina no estará en condiciones de salir nunca a la vía, ya que la caldera es prácticamente irrecuperable.

Pese a los tiempos de crisis y dificultades económicas, la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao ha decidido afrontar estos trabajos para evitar que los efectos de esta prolongada sobreexposición al aire libre acaben por destruir esta joya del patrimonio ferroviario. Adif les ayuda sufragando el coste de la pintura, pero ninguna institución se ha pronunciado aún al respecto. De momento, solo cuentan con la mano de obra de los socios.

El peligro es evidente y real. Los andenes de la antigua estación del Norte, lugar en el que permanece desde hace casi cuatro décadas como un monumento al tren, han dejado de ser el lugar ideal para esta joya del ferrocarril español, si es que alguna vez lo fueron. La escasez de medios de sus actuales responsables y la crisis son elementos que tampoco van a contribuir a su remodelación y mejora. Esta valiosa pieza de la arqueología industrial lleva a la intemperie 38 años, desde que en 1974 fue instalada en los andenes de la bilbaina estación de Abando, como un monumento al tren. Siempre a la intemperie, sin cuidados ni arreglos que palíen los efectos de esta prolongada sobreexposición al aire libre, la amenaza se cierne sobre esta magnífica pieza ferroviaria.

Sin embargo, sí que aún es posble mejorar la situación de ‘la Izarra’. Como reclama la Asociación de Amigos del Ferrocarril, «sería conveniente su protección de los factores meteorológicos con la instalación de una marquesina, si se quiere conservar durante muchos años y en buenas condiciones esta singular pieza». Es decir ponerla a cubierto, bien con una techumbre propia o trasladándola al interior de la trminal bilbaína.

Tampoco es una locura. Todo lo contrario Una máquina de parecidas características a ‘la Izarra’ se puede observar en el museo del transporte de Londres. Se trata de la locomotora de la Metropolitan Railway que prestó servicio en el metro de dicha ciudad.

Probablemente ‘la Izarra’ sea la locomotora más antigua que se conserva en España. Una de las características que más llama la atención es la existencia de un par de cilindros inclinados y que no tiene cabina para la conducción. Fue construida por la casa inglesa de Manchester Beyer-Peacock, para el ferrocarril de Bilbao a Tudela en 1862, aunque no es la única muestra de esta firma ya que fabricó otras ocho para la misma línea, aunque ahora es la única que permanece en pie. Su rodaje corresponde a la fórmula 2-2-0t. Al parecer, la serie de fábrica va de la 314 a la 321, según muestra la propia página de la compañía.

Además de esta locomotora, a la que se adjudicó el número 29, las máquinas que salieron de la factoría inglesa fueron bautizadas al llegar a su destino como ‘Amurrio’ (27), ‘Orduña’ (28), ‘Miranda’ (30), ‘Haro’ (31), ‘Cenicero’ (32), ‘Recajo’ (33) y ‘Rincón’ (34), nombres que se corresponden con el de las estaciones de la línea del ferrocarril propietario de los aparatos de vapor.

La máquina prestó servicio en la línea Bilbao-Tudela hasta la integración de esta empresa en la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España en 1878 y, posteriormente, siguió en activo hasta principios del siglo XX, momento en que ‘Norte’ la vendió de ocasión a la Sociedad Anónima Basconia de Basauri. Esta empresa la utilizó como locomotora de maniobras en el ramal que conectaba su factoría con la estación de Basauri-Dos Caminos, hasta el año 1965. Poco después, con motivo de un congreso internacional de amigos del ferrocarril que se celebró en la capital vizcaína fue donada a la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao. En 1974 se colocó como un monumento al tren en la estación de Bilbao-Abando, donde permanece desde entonces sin que apenas haya sido reparada en alguna ocasión. A merced del agua, del viento y del tiempo. Es una buen opotunidad para darle el lugar que le corresponde.



(Imagen Julio Arrieta)

El ‘Tren de la Fresa’ no se privatizará y regresará a la vía el 23 de junio de la mano de Renfe

Marcha atrás. El ‘Tren de la Fresa’ volverá esta temporada a la vía y será gestionada por Renfe. No habrá, por tanto, gestión privada como se había anunciado hace unas semanas, una vez que se hizo público que se buscaba ‘nuevo dueño’ para llevar la gestion del tren turístico, por incapacidad económica de los actuales patronos, la Fundación de Ferrocarriles Españoles, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Aranjuez. Al parecer, el déficit comercial de este convoy ronda los 100.000 euros. El tren turístico saldrá a la vía el próximo 23 de junio

Lo ha hecho público el concejal de Turismo del Ayuntamiento de Aranjuez. Juan Antonio Castellanos ha anunciado que el ‘Tren de la Fresa’ no se privatizará y que Renfe Operadora asumirá el coste del servicio que se iba a externalizar. Las administraciones responsables de la gestión de este convoy turístico (Comunidad de Madrid, Museo del Ferrocarril, Patrimonio Nacional y Ayuntamiento de Aranjuez) seguirán aportando la misma cantidad económica de la temporada pasada, que en el caso del Consistorio ribereño asciende a 20.000 euros.

Según ha avanzado Castellanos, próximamente se firmará un convenio con todas las partes implicadas para que el ‘Tren de la Fresa’ se «convierta en un producto de calidad perenne en el tiempo».

El concejal de Turismo de Aranjuez asegura que se ha realizado una «excelente gestión» y se ha conseguido «mantener los precios del servicio incorporando novedades». La temporada, que está previsto se inicie el próximo 23 de junio, contará como novedad que el viajero podrá pernoctar en Aranjuez sin tener que regresar en ‘Tren de La Fresa’, ya que el mismo billete servirá para volver a Madrid en el servicio de Cercanías.

Ya no es preciso que la Fundación de Trenes Turísticos se haga con la gestión del convoy turístico, una de las soluciones que se barajaban para salvar el ‘Tren de la Fresa’, cuya operatividad peligra desde hace algunas temporadas y que logra ‘in etremis’ ir salvando las dificultades para hacerse a la vía. Hace dos años se logró un acuerdo entre todos los patronos para regresar al calendario turístico y en la presente parece que también se acaba con las interrogantes que hacen peligrar su continuidad. Todo a la espera de ver cómo se gesta el acuerdo y se pone en práctica.

Sin embargo, los nubarrones siguen ensombreciendo el futuo de este decano del servicio turístico. Solo el vapor garantiza el éxito de este programa turístico que atrae a visitantes foráneos a esta ruta centenaria. Como explicó el director del Museo de Delicias, Miguel Muñoz, hace unas semanas el coste del servicio es “muy alto” porque el material del convoy es único en su género e irremplazable. Cuatro coches ‘costa’, construidos para los servicios de cercanías de la Compañía MZA entre 1914 y 1930, y dos furgones de los años sesenta, que pertenecen a la serie J 400.000, forman parte de este convoy presente desde hace 27 temporadas. Y a ello hay que añadir el concurso de una ‘vaporosa’, en los dos últimos años la ‘Badwui de Guadix’. ¿También en 2012?

El ‘Tren de la Fresa’ recrea el viaje que en 1851 dio origen a la segunda línea férrea de la Península ibérica (el 10 de noviembre de 1837 se había inaugurado el ferrocarril entre Güines y La Habana, en Cuba que por aquel entonces todavía era española, y ya se habían apagado los ecos del Barcelona-Mataró de 1848). Además del transporte de viajeros, muchos de ellos pertenecientes a la corte real (según cuenta la leyenda, llegaba hasta la misma puerta de la residencia real y los últimos metros de carril eran de plata), el ferrocarril llevaba hasta los mercados de Madrid los productos de la huerta, sobre todo espárragos y fresas, de donde toma finalmente su nombre.

El proyecto de este tren se debe al Marqués de Pontejos que, bajo el patrocinio del Marqués de Salamanca, fue finalmente inaugurado por la reina Isabel II. La propia monarca cedió gustosamente terrenos de su propiedad, al oeste del Palacio Real, para la entrada del ferrocarril en Aranjuez. Para llevar a cabo la línea, se tuvieron que salvar diversos accidentes geográficos, con la construcción de sendos puentes sobre los ríos Jarama y Tajo. La importancia estratégica de la línea era elevada, pues suponía el primer paso del ferrocarril desde Madrid a Andalucía y Levante.

Se construyó una estación término, hoy desaparecida, frente a la fachada occidental del Palacio Real de Aranjuez, a la que se añadiría años después otra estación al sudoeste del casco antiguo de la ciudad, en la que paraban los trenes destino a Cuenca, tras la prolongación de la línea a esta ciudad en 1883. Ambas fueron sustituidas por otra estación, construida en 1923, y que actualmente sigue en uso. Hasta la creación de Renfe en 1941, dicha estación pertenecía a la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), como muestran los mosaicos decorativos existentes en su vestíbulo.

El Proyecto del ‘Tren de la Fresa’ surgió por iniciativa del Ayuntamiento de Aranjuez, que con motivo de las Fiestas de la Primavera del año 1984 quiso organizar un acto especial para conmemorarlo. Por otra parte, ese mismo año se cumplían 133 años de la inauguración de la línea Madrid-Aranjuez y el Museo del Ferrocarril abría sus puertas en la nueva sede de la antigua estación de Delicias, donde ya era posible la exhibición de material ferroviario en sus vías.

(Imagen Chema Conesa)

‘La Gata’ traslada a Mora la Nova para su restauración una ‘Mikado’ y ‘la Bonita’ de Delicias

El convoy está en marcha. Ha salido de Delicias y se espera que llegue mañana a Mora la Nova. Encabezadas por ‘La Gata’ y con la 333.107 de Integria a la espera, las dos vaporosas 241F-2238 y 141F-2316, que han permanecido en custodia en Delicias, van camino de su restauración en Mora la Nova. Ambas locomotoras presentan un estado deplorable e incluso han sido vandalizadas, pero serán sometidas a un profundo y exhaustivo trabajo de rehabilitación que les permitirá volver a la vía con algún destino turístico.

Remolcado por la locomotora eléctrica 269-604 de la asociación de Madrid, ‘La Bonita’ y ‘La Mikado’ serán recibidas en el depósito de Mora la Nova por los integrantes de la Asociación para la Preservación del Patrimonio Ferroviario Industrial (APPFI) que se ocupará de las tareas de reparación necesarias para poner ambas máquinas en estado de marcha. En Mora la Nueva se trabajará intensamente para recuperar la locomotora 141-F-2316, construida en 1957, perteneciente a una serie que salió de fabrica ya fuelizada, y que dejó de estar operativa en 1975; y la locomotora 241-F-2238, que salió de la Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona en 1951 y forma parte de una subserie de 35 locomotoras encargadas por Renfe que sería enviada, entre otros depósitos, a Cataluña, donde fueron conocidas como ‘Bonitas’ (recibieron este nombre para distinguirlas de los demás modelos de ‘montaña 241’ que circularon simultáneamente por la red general, aunque también se las conoció por ‘Las Atómicas’).

Las máquinas fueron puesta en vía entre el 26 al 28 de marzo en una compleja maniobra que se desarrollo bajo la supervisión y el trabajo de miembros la Fundación para la Preservación del Patrimonio Ferroviario Industrial de Móra la Nova (FPPFI), la Asociación para la Reconstrucción de Material Ferroviario Histórico (ARMF), la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid (AAFM) y el propio Museo.

La Asociación para la Preservación del Patrimonio Ferroviario Industrial (APPFI) fue creada el año 2001 por un grupo de personas con voluntad de recuperar parte de la memoria histórica ferroviária de la «línea de los directos» y más concretamente de Móra la Nova. Constituida oficialmente y registrada por el Departamento de Justicia de la Generalitat de Cataluña el 21 de junio de 2002 la entidad ha experimentado un crecimiento de los 42 socios fundadores hasta los 179 socios actuales (2010) de los cuales más del 50% no son de Móra la Nova, eso es debido al interés creciente en temas de preservación y restauración de tren real a todo el territorio español y a la falta de entidades que se dediquen a estos temas. APPFI es miembro de la Federación Catalana de Asociaciones de Amigos al Ferrocarril, también organiza diversas actividades relacionadas con la divulgación de la historia del ferrocarril y realiza actividades y salidas para sus asociados. La principal actividad es velar por la restauración de vehículos e instalaciones que formarán parte del Centro de Interpretación y del tren turístico, así pues un grupo de socios voluntarios se dedican semana a semana a la restauración de objetos y material ferroviario.

(Imagen Powell en forotrenes)

El ‘Tren de la Fresa’ busca financiación privada para hacerse de nuevo a la vía

Se busca capital para el ‘Tren de la Fresa’. Los peores augurios se han confirmado. La gestión de este clásico convoy que cubre el recorrido entre Madrid y Aranjuez será en el futuro privada, si es que hay alguien dispuesto a depositar la financiación necesaria para cubrir el servicio. Pese a los altos índices de ocupación (el 92% en la temporada de 2011), el déficit comercial de este convoy ronda los 100.000 euros. Las administraciones implicadas en esta ruta turística, que se ha mantenido en activo durante veintisiete años, no pueden más. La Fundación de Ferrocarriles Españoles, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Aranjuez buscan, por tanto, un nuevo ‘dueño’

Solo la gestión será, de momento, privada. El Museo del Ferrocarril de Madrid-Delicias continuará manteniendo el control sobre el tren. «Estamos trabajando en un pliego que sacará a concurso la gestión del tren», explica el director del Museo del Ferrocarril, Miguel Muñoz. quien ha recordado la imposibilidad de hacer frente a una campaña (la vigéximo octava) sin capital privado.

La Fundación de Trenes Turísticos es la única que está dispuesta a «asumir el riesgo» de la gestión del servicio, que apenas aporta ingresos, pese al éxito de la iniciativa, una de las más antiguas del panorama ferroviario español. Muñoz ha expresado que esta compañía cuenta con una máquina de vapor histórica todavía en funcionamiento lo que le otorga la experiencia necesaria para hacerse cargo del servicio turístico.

A pesar de la privatización del servicio, el director del Museo del Ferrocarril ha confirmado que el ‘Tren de la Fresa’ seguirá contando con subvenciones por parte de las administraciones públicas, ya que la inversión regresa a la región «a través del beneficio económico que generan sus visitantes, especialmente en Aranjuez».

El pasado año se rozó la situación de peligro y el tren estuvo a punto de no salir. Sin embargo, un acuerdo de última hora permitió salvar la temporada que se cubrió con la ‘Baldwin’ de Guadix, ya que solo el vapor garantiza el éxito de este programa turístico que atrae a visitantes foráneos a esta ruta centenaria. Como explicó Miguel Muñoz el coste del servicio es “muy alto” porque el material del convoy es único en su género e irremplazable. Cuatro coches ‘costa’, construidos para los servicios de cercanías de la Compañía MZA entre 1914 y 1930, y dos furgones de los años sesenta, que pertenecen a la serie J 400.000, forman parte de este convoy presente desde hace 27 temporadas.

El ‘Tren de la Fresa’, más allá de los aspectos “puramente económicos, ha adquirido una indiscutible función social por ser ya un símbolo de la Comunidad de Madrid y de nuestro país que, por un lado, transmite la memoria entre generaciones de un modo de transporte ya desaparecido; y, por otro, representa una singular forma de ocio y cultura de la comunidad madrileña” añaden.

El ‘Tren de la Fresa’ recrea el viaje que en 1851 dio origen a la segunda línea férrea de la Península ibérica (el 10 de noviembre de 1837 se había inaugurado el ferrocarril entre Güines y La Habana, en Cuba que por aquel entonces todavía era española, y ya se habían apagado los ecos del Barcelona-Mataró de 1848). Además del transporte de viajeros, muchos de ellos pertenecientes a la corte real (según cuenta la leyenda, llegaba hasta la misma puerta de la residencia real y los últimos metros de carril eran de plata), el ferrocarril llevaba hasta los mercados de Madrid los productos de la huerta, sobre todo espárragos y fresas, de donde toma finalmente su nombre.

El proyecto de este tren se debe al Marqués de Pontejos que, bajo el patrocinio del Marqués de Salamanca, fue finalmente inaugurado por la reina Isabel II. La propia monarca cedió gustosamente terrenos de su propiedad, al oeste del Palacio Real, para la entrada del ferrocarril en Aranjuez. Para llevar a cabo la línea, se tuvieron que salvar diversos accidentes geográficos, con la construcción de sendos puentes sobre los ríos Jarama y Tajo. La importancia estratégica de la línea era elevada, pues suponía el primer paso del ferrocarril desde Madrid a Andalucía y Levante.

Se construyó una estación término, hoy desaparecida, frente a la fachada occidental del Palacio Real de Aranjuez, a la que se añadiría años después otra estación al sudoeste del casco antiguo de la ciudad, en la que paraban los trenes destino a Cuenca, tras la prolongación de la línea a esta ciudad en 1883. Ambas fueron sustituidas por otra estación, construida en 1923, y que actualmente sigue en uso. Hasta la creación de Renfe en 1941, dicha estación pertenecía a la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), como muestran los mosaicos decorativos existentes en su vestíbulo.

El Proyecto del ‘Tren de la Fresa’ surgió por iniciativa del Ayuntamiento de Aranjuez, que con motivo de las Fiestas de la Primavera del año 1984 quiso organizar un acto especial para conmemorarlo. Por otra parte, ese mismo año se cumplían 133 años de la inauguración de la línea Madrid-Aranjuez y el Museo del Ferrocarril abría sus puertas en la nueva sede de la antigua estación de Delicias, donde ya era posible la exhibición de material ferroviario en sus vías.

¿Y ahora? El mundo ferroviario aguarda expectante el inminente futuro del ‘Tren de la Fresa’ y se muestra preocupado porque el Museo mantenga la propiedad sobre los vehículos históricos que componen el convoy. Confían en que se encuentre el capital suficiente para que se haga de nuevo a la vía, aunque se ve su futro tan negro como los penachos de humo que lanzan en su recorrido las locomotoras de vapor que tiran de este preciado transporte.

(Imagen Chema Barroso)

La locomotora ‘Sarita’ de la Fundación Cela podría recalar en el Museo del Ferrocarril de Vilagarcía

Una oportunidad histórica para evitar la desaparición de otra joya ferroviaria. La Asociación por la Recuperación de Patrimonio ha solicitado por carta al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que la locomotora ‘Sarita’, que hizo el primer viaje del ferrocarril en Galicia, sea trasladada al Museo del Ferrocarril de Galicia que se encuentra en Vilagarcía. El escrito se ha cursado con urgencia tras conocerse que la Fundación Camilo José Cela pasa a integrarse en el sector público.

«Lo que pretendemos es que la Xunta restaure la ‘Sarita’, que está expuesta en el exterior de la fundación en un lamentable estado de conservación y la done al Museo del Ferrocarril», afirmó el portavoz de la citada asociación, Manuel Morales.

La solicitud al presidente de la Xunta radica en el vínculo histórico que la locomotora tiene con Vilagarcía de Arousa, «pues ha sido la primera en realizar el recorrido entre Carril y Cornes, el primer viaje que hizo en tren en Galicia, y su primer maquinista fue el vilagarciano Francisco Porto Codesido«, expuso Manuel Morales. En aquella época la estación del tren se encontraba en Carril, frente a los talleres de Renfe, posteriormente transformada en el actual Museo del Ferrocarril de Galicia.

Conocida como la locomotora del abuelo de Cela, John Trulock, la locomotora Sar, fabricada en Leeds, llegó al puerto de Lisboa en 1880 para aprestar servicio en los ferrocarriles de Beira Alta. El presidente de esta concesión y de la Cámara de Comercio de Vilagarcía, José María Abalo y Souça, regaló esta locomotora a John Trulock y fue rebautizada con el nombre de ‘Sar’, que derivó en la ya conocida ‘Sarita’. La máquina empezó a ser conocida como la locomotora del gerente, que la utilizaba para sus desplazamientos. Tras la muerte de Trulock, la máquina se destinó al servicio de maniobras de la estación de Carril y su último viaje fue en 1968, haciendo el trayecto Vigo Vilagarcía.

La máquina presenta actualmente un avanzado deterioro al permanecer a la intemperie enn los jardines de la Casa-Museo de la Fundación Camilo José Cela y su situación es preocupante. Fue cedida por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles a la Fundación Cela, una vez restaurada por el equipo del Museo del Ferrocarril de Delicias, en 1986. Se trata de una máquina de tracción vapor tipo Hunslet, numerada como 234, construida en localidad británica de Leeds en 1880. Forma parte del grupo de cuatro locomotoras de tres ejes acoplados del tipo 030 que la West Galicia adquirió para el servicio ferroviario entre Cornes y Carril.

La máquina, de ancho ibérico, tiene un peso en servicio de 19.810 kilos y 16.610 en vacío. La longitud supera los 6,7 metros y la altura los 3,5 metros. Con un esfuerzo de tracción de 2.409 kilos, disponía de una potencia indicada de 211 cv. Posteriormente, pasó a formar parte del material motor de las compañías Medina-Zamora-Orense-Vigo, la del Oeste, renumerándose como 191 y a su vez en el parque de Renfe se le asignó el 030–0201. Esta máquina formó parte del material rodante en la exposición conmemorativa del primer centenario del ferrocarril en la Península ibérica (Barcelona-Mataró en 1848), que tuvo lugar en Barcelona en 1948.

(Fuente Vía Libre. Imagen Forotrenes)

El restaurado ‘automotor’ 440.096 sale a las vías como piloto del nuevo ‘tren turístico Río Eresma’

Prueba piloto para un nuevo tren turístico. La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid realiza hoy un viaje en el restaurado ‘automotor’ 440.096 con el fin de probar su conversión en el ‘tren turístico Río Eresma’, que cubriría el servicio entre Madrid y Segovia. Con las conclusiones que extraigan del trayecto, calcularán la viabilidad requerida para las circulaciones regulares, que tendrían lugar durante el tercer trimestre del año.

Este viaje será el estreno de la unidad de tren eléctrica 440.096 (más propiamente que automotor) tras su restauración, un automotor único de su serie en estado original en España y convertido ya en vehículo histórico. La unidad forma parte de la serie 440 de Renfe, que conforman una serie de unidades eléctricas entregadas a partir del año 1975 y que fueron adjudicadas para cumplir los objetivos del Plan Estratégico de Renfe 1972-1975. Es uno de los vehículos más carismáticos y representativos del ferrocarril en España que, con sus colores amarillo y azul, han surcado toda la red en servicios de regionales, cercanías, media distancia, larga distancia.

Estas unidades, que comenzaron a entregarse en el año 1975, tienen una potencia de 1160 kW, velocidad máxima de 140 kilómetros a la hora y desde hace más treinta años fueron el pilar básico de la red de servicios de Media Distancia y durante mucho tiempo también lo fueron de los servicios de cercanías. Es un tren autopropulsado con tres coches de los cuales sólo uno está motorizado y tienen una cabina de conducción en ambos extremos. Es la serie que más kilómetros han recorrido en las líneas ferroviarias de España.

En los años noventa se reformó la mayoría de la serie para mejorar su confort y su imagen. Para el vigésimo aniversario de las Cercanías de Madrid se rescató una de estas unidades (la 440.096) bajo el asesoramiento de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid (AAFM), quien recuperó, además, parte de sus característicos asientos originales y se pintó y rotuló como era en origen. Tras el éxito de la exposición, la unidad fue preservada por el Museo del Ferrocarril de Madrid a instancias de la asociación. Tras varios meses, ha sido puesta a punto para su utilización y disfrute en trenes históricos.

Entre 1996 y 2005 se vendieron un total de estas unidades a Chile (20) y Brasil (48), que sumado al lote de unidades que han sido dadas de baja (6) dejan aún un total de 181 unidades que seguían siendo fundamentales en los servicios regionales de Renfe Operadora, de las cuales sólo quedan una veintena sin reformar.

La iniciativa permitirá conocer la Sierra de Guadarrama a través de las ventanillas practicables de un tren de época, junto a los atractivos turísticos de la capital castellana.

La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid, con 450 socios, tiene una trayectoria de más de 17 años en la organización de eventos ferroviarios con material histórico y está declarada de Utilidad Pública por el Ayuntamiento de Madrid. El viaje del ‘tren turístico Río Eresma’ tendrá su origen en la madrileña estación de Madrid-Príncipe Pío, popularmente conocida como estación del Norte y seleccionada por sus características arquitectónicas, en cuyos andenes se encontrará estacionada la unidad de tren eléctrica 440.096, integrante de una amplia serie con 255 ejemplares de la que es la única superviviente operativa actual.

A una velocidad máxima de 140 kilómetros por hora, el tren recorrerá durante una hora y media la Sierra de Guadarrama y también ofrecerá una breve circulación para que los segovianos puedan conocer el proyecto, limitada a la estación de El Espinar y retorno a Segovia, con salida a las 17.00 horas. Además de los recorridos abiertos al público (Madrid-Segovia y Segovia- El Espinar), la jornada servirá para presentar el conjunto del ‘tren turístico Río Eresma’.

A la llegada a Segovia, se encontrarán estacionados unos coches-restaurante de la década de los veinte, en los cuales la asociación expondrá en una charla informativa, junto a sus invitados, los detalles de esta iniciativa.

(Imagen Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid)

El ecomuseo de Samuño tiene ya dos locomotoras y diez vagones para su tren turístico

Samuño ya tiene tren. Las dos locomotoras y los diez vagones del ferrocarril minero turístico fueron descargados en la nueva estación de El Cadavíu. El material rodante, fabricado en la República Checa, llegó a bordo de tres camiones y una grúa de grandes dimensiones se encargó de alzarlo y depositarlo sobre los raíles del nuevo circuito turístico que se adentra en las galerías subterráneas que unen los pozos Samuño y San Luis. Sin embargo, aún no hay fecha para la puesta en marcha del tren turístico minero. Feve y el Ayuntamiento han invitado a la empresa minera Hunosa a unirse al proyecto.

En el corazón de Langreo se encuentra uno de los yacimientos más impoprtantes de la segunda mitad del siglo XX, aunque esta zona asturiana ha vivido más de 150 años dedicada a la extracción de mineral (carbón, sobre todo). Los pozos mineros Samuño y San Luis, joyas del patrimonio minero, o las recientes explotaciones a cielo abierto vuelven ahora a recobrar el protagonismo que tuvieron no hace demasiados años. El tren turístico en el que ahora se trabaja hará parte del recorrido que en su día trasladaba el carbón desde las minas del alto de Samuño hasta el valle del Nalón.

Los convoyes, que tienen 1,45 metros de altura y color anaranjado, llevan impreso el logotipo del Ecomuseo del Valle del Samuño, el gran proyecto turístico impulsado desde el Ayuntamiento de Langreo con el que pretenden revitalizar la cuenca minera. Llevan la firma de las empresas checas Ferrit y Strojferr. Son especialistas en parque móvil de minería y fabrican maquinaria para diversos países. Las dos locomotoras DLP 50F son desmontables en tres unidades de montaje para facilitar su transporte en el lugar de trabajo.

De los diez vagones dos están adaptados para personas con discapacidad, con diez plazas. Los otros ocho transportarán a doce pasajeros, que ocuparán asientos de madera distribuidos de dos en dos. Cada vagón tiene tres parejas de bancos enfrentados y amplias ventanas para que los visitantes disfruten del recorrido.

Los pasajeros del tren turístico recorrerán 2,5 kilómetros a una velocidad de seis kilómetros por hora, aunque la locomotora alcanza una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora. Saldrán de la estación de El Cadavíu para llegar al Pozo Samuño e introducirse en el Socavón Emilia. El punto de destino del convoy será el embarque de la primera planta del Pozo San Luis de La Nueva, a 32 metros de profundidad. En este punto los visitantes saldrán a la superficie utilizando la ‘jaula’ del pozo para contemplar la espectacular casa de máquinas, construida en 1930, que conserva en su interior parte de las piezas iniciales como la máquina de extracción.

El proyecto del Ecomuseo del Samuño, que tiene un presupuesto de 6,5 millones de euros de los fondos del plan del carbón y es ejecutado por la empresa estatal Tragsa, incluye una exposición de documentos, maquinaria, herramientas e indumentaria minera, con paneles explicativos, recreaciones y proyecciones que acerquen a la historia de la minería en el valle.

(Fuente La Nueva España. Imagen J. M. Pardo)

El juez declara nulo el despido de Juanjo Olaizola y cree que se ha vulnerado su libertad de expresión

Nulo. Sentencia de obligado cumplimeinto. El Juzgado de lo Social número 1 de San Sebastián ha declarado que el despido de Juan José Olaizola de la Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril y EuskoTren, sociedades que controlan el Museo del Ferrocarril Vasco donde ejercía su trabajo desde hace dos décadas, es nulo a todos los efectos. El juez considera que se ha vulnerado el derecho a la libertad de expresión y obliga a su readmisión inmediata en cualquiera de las dos empresas que el demandante estime conveniente. El ex director del centro de Azpeitia aún no ha decidido cuál será su elección, pero tiene claro que piensa volver a las instalaciones del Urola en cuanto sea posible.

Los desencuentros entre EuskoTren y el ex responsable del museo se remontan a diciembre de 2011, cuando el organismo dependiente del Departamento de Vivienda, Obras Públicas y Transportes decidió destituirle y asignarle nuevas tareas en el área de Formación de la compañía, en un puesto administrativo en las oficinas centrales de Atxuri, en Bilbao. La decisión causó gran indignación y rechazo en ambientes ferroviarios españoles y europeos y la empresa dio marcha atrás. Sin embargo, decidió abrir un proceso de selección para dirigir el museo, al que se presentó el propio Olaizola, aunque no consiguió la máxima puntuación para hacerse con el puesto.

El departamento designó a Maitane Ostolaza, doctora en Historia y Civilización y profesora en la Universidad parisina de La Sorbona, para afrontar el futuro de la institución. El mundo ferroviario cirticó duramente esta situación porque considera que Juanjo Olaizola es uno de los más destacados estudiosos del mundo del tren en nuestro país. EuskoTren decidió su despido amparándose en unas declaraciones muy críticas que el demandante hizo sobre la situación en la que le habían colocado dirigentes de Transportes y que el departamento consideró «un exceso en la libertad de expresión, causando un grave daño a la imagen pública y al prestigio del museo y de sus profesionales». En la sentencia ahora hecha pública, el juez asegura que las declaraciones de Juanjo Olaizola, quien aseguró que sentía acosado, están perfectamente amparadas y garantizado su derecho a expresarse con libertad.

La ausencia de Juanjo Olaizola del Museo vasco del Ferrocarril ya se ha hecho notar. Por primera vez en catorce años, esta Semana Santa no ha habido circulaciones de vapor. Y con ello Azpeitia ha perdido su magia. El principal valor y punto de referencia mundial para atraer a visitantes es, sin duda alguna, la circulación de máquinas de vapor por el circuito que aún queda del antiguo ferrocarril del Urola. Y sin vapor los turistas dejarán de acudir a las instalaciones del Museo Vasco del Ferrocarril. Al parecer, tras la destitución y despido de Juanjo Olaizola, las autoridades vascas no han conseguido contratar a ningún maquinista. Según fuentes conocedoras del proceso, se han dirigido a la Federación Francesa de Ferrocarriles Turísticos (UNECTO) que ha declinado la invitación, pese a que se ha llegado a ofrecer 600 euros por una jornada (en la comparecencia parlamentaria del pasado 23 de marzo, Javier Cruz Expósito, consejero-felegado de EuskoTren únicamente reconoció 300 euros). También han tratado de que alguno de los técnicos del Museo de Gijón pudiera ‘trabajar’ de forma esporádica en Azpeitia. Pero nadie responde a la llamada.

No cabe duda alguna de que el museo está herido de gravedad y una sombra negra se cierne sobre el centro. Nadie habla de su cierre; en absoluto. Pero sin las circulaciones de vapor, que a buen seguro no se van a volver a producir, ya que Olaizola es uno de los pocos maquinistas que tienen licencia para operar con esas joyas del vapor, Azpeitia no será lo mismo. Sin la presencia de la ‘Aurrera’, ‘Zugastieta’, ‘Euzkadi’ o ‘Portugal’ sobre las vías, los visitantes dejarán de acudir porque solo verán un almacén de máquinas y unidades; quietas, inmóviles y con sus hogares marchitos, a falta de fuego y mantenimiento.

La ‘Baldwin de Guadix’ lleva el vapor a Miranda para conmemorar el 150 aniversario de su primer tren

El vapor llega al Norte. La ‘locomotora de Guadix’ trae a Miranda los sonidos y olores del vapor y protagoniza los 150 años de la llegada del tren a esta ciudad burgalesa. Unos sesenta pasajeros, en su mayor ataviados con trajes de época, participaron en un viaje especial hacia Alsasua para conmemorar los inicios del ferrocarril que, con los años, hicieron de este rincón un importante nudo ferroviario y propiciaron sustento y trabajo a miles de familias. Miranda quiso rendir tributo al tren y nada mejor para ello que contar con la única locomotora en activo de España que funciona alimentada por carbón (en vía estrecha, existen varias) y que circula por vías de ancho ibérico.

Durante las dos últimas temporadas, la ‘loco’ más cinematográfica de nuestro país ha protagonizado las circulaciones turísticas del ‘Tren de la Fresa’, un atractivo único que concita la atención de los aficionados al ferrocarril. La máquina 140-2054 (su número de serie cuando prestaba servicio en Renfe) llegó hace un par de días a Miranda, procedente de Lleida donde fue sometida a exigentes pruebas de mantenimiento. Junto con su ténder, concitó las sorprendidas muradas de cientos de curiosos y aficionados que no han parado de inmortalizarla con sus cámaras fotográficas.

La octogenaria locomotora fue enganchada a los ‘Costas’ o ‘ Getafes’ que el ‘Tren de la Fresa’ usa en sus circulaciones. Son los CCR-2470, CC-2435, CC-2439 y CC-2375; todos ellos de tercera clase que también ellos tienen su propia historia. Son más o menos contemporáneos de la locomotora, aunque el viajero que tenga un espacio reservado en el CC-2375 (ayer identificado como Coche 4 en la composición) debe saber que se traslada en el más antiguo de los cuatro y también en el más internacional. Sus credenciales lo avalan. Todos los vehículos de esta serie fueron construidos por la American Car and Founfry Export Company de Nueva York para la Compañía de los Ferrocarriles Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA). Salieron de la fábrica entre 1914 y 1920. Durante sus primeros años de uso circuló con la denominación CWffv-145. Tras la Guerra Civil, en 1941, se incorporó a Renfe con el nombre que aún mantiene.

En origen, ésta y el resto de unidades llegaron a contar con alumbrado y calefacción eléctricos. Una de las singularidades del CC-2375, muy característica de los diseños de coches norteamericanos, es contar con un techo abombado (se eleva ligeramente sobre los demás). El vehículo quedaría adscrito durante años al Servicio Militar de Ferrocarriles. Sería coche escuela (el VE-6M). Fue restaurado y, desde 1985, se incorporó a la composición habitual del ‘Tren de la Fresa’ del Museo del Ferrocarril de Madrid.

La ‘Baldwin de Guadix’ (en la localidad accitana siempre se le ha denominado ‘Badwi’ por sus fabricantes Babcock & Wilcox y por lo que se podía leer en su placa de fabricante) es la locomotora más cinematográfica del parque español. La máquina ha sido utilizada en varias películas, entre las que destacan ‘Doctor Zhivago’, “El bueno, el feo y el malo” e ‘Indiana Jones y la última cruzada’. Construida en 1926 por Babcock & Wilcox (por encargo de la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces y Minas de Alquife, que llegarían a contar con una flota de 19 máquinas incorporadas en distintos lotes), fue restaurada en 2001 por la Asociación para la Recuperación de Material Ferroviario, con sede en Lleida, junto con cuatro vagones de carga de los que se ocupó el programa de formación y empleo de la Junta de Andalucía y la Escuela Taller ´Palacio de Villalegre´. Todo el material fue cedido por la Fundación de Ferrocarriles Españoles.

En un primer momento, la máquina de Guadix sería marcada con la numeración 4.106. Una matrícula que se adosó a locomotora y ténder acompañada de las siglas SE (Sur de España). Posteriormente, cuando esta empresa se integró en la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles, sería rebautizada con la denominación que aún mantiene.

Este tipo de locomotoras tuvieron un destino muy concreto: mover convoy de mercancías por la línea Almería-Guadix-Baza, siendo asignadas, según la información facilitada por el Museo del Ferrocarril de Madrid, a los depósitos de Guadix y Granada. Las primeras que salieron de fábrica se construyeron en The Baldwin Locomotive Works, en Philadelphia. Su aspecto, muy americano, se seguiría a rajatabla en la Babcock & Wilcox, responsable de fabricar el último lote.

Cuando acabe este singular cometido, la locomotora volverá a los talleres de Lleida donde de nuevo se someterá a nuevas pruebas para asegurar su puesta a punto y afrontar un a nueva temporada. ¿De nuevo en el ‘Tren de la Fresa’?

(Imagen Avelino Gómez)