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La Comisión de Accidentes recomienda implantar más balizas y Renfe y Adif modifican protocolos

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Tirón de orejas. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha pedido a los gestores de infraestructuras «gestionar la implantación progresiva de balizas ASFA que controlen la velocidad de los trenes de forma que se asegure su inmediato frenado en caso de rebasar la velocidad máxima». La CIAF, órgano dependiente de Fomento y formado por expertos, ha elaborado un informe previo sobre el estudio que se le ha encomendado para esclarecer los motivos del siniestro ferrociario de Santiago. En este primer reporte la comisión pone de manifiesto dos recomendaciones para mejorar la seguridad en el transporte ferroviario y que no estaban presentes en el descarrilamiento del Alvia.

La primera de ellas insta a la señalización física a lo largo del trazado de todas las reducciones de velocidad reflejadas en el libro de ruta que portan consigo los maquinistas. Un segundo apunte indica la necesidad de dotar a todos los trenes de un sistema automático de frenado en caso de que se supere la velocidad permitida por la vía que circule.

En el caso del Alvia de Santiago el sistema Asfa Digital estaba preparado para realizar la parada de emergencia en caso de que el convoy hubiera alcanzado los 200 kilómetros por hora, aunque el límite era de 80. La precaución resultó inútil ya que la máxima velocidad fue de 195. De haber viajado a cinco kilómetros por hora más el tren se hubiera frenado de forma automática.

En paralelo, el gestor ferroviario Adif ha puesto en revisión todos sus protocolos de seguridad tras el accidente de tren de Santiago, en especial en tramos de la red similares, mientras que Renfe revisa también sus procedimientos de comunicación entre la cabina y los centros de gestión, personal de a bordo y demás comunicaciones. Estas modificaciones van en línea con las recomendaciones aportadas por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que sugiere que todas las reducciones de velocidad máxima programadas entre estaciones, a partir de un cierto rango, estén señalizadas en la vía férrea.

Desde las horas posteriores al descarrilamiento del tren Alvia el pasado 24 de julio, el Ministerio de Fomento ha asegurado que Adif ha puesto en revisión todos sus protocolos de seguridad, en especial aquellas zonas de transición a la red convencional y en los trayectos de integración en núcleos urbanos. De momento ya ha implantado las primeras medidas en la zona del accidente y está previsto que se extiendan a todos los tramos de características similares. En concreto, en el punto kilométrico 79/769 Adif instaló ayer una baliza ASFA y un cartel que limitan la velocidad a 160 kilómetros por hora, mientras que en el punto kilométrico 81/669 instaló el lunes una baliza y un cartel que limitan la velocidad a 30 kilómetros por hora. Estos avances los explicará el próximo 8 de agosto en su comparecencia en el Congreso de los Diputados el presidente de Adif, Gonzalo Ferre.

Ese mismo día está previsto que comparezca también el de Renfe, Julio Gómez-Pomar, para informar de la revisión de todos los protocolos, entre ellos los de comunicación entre la cabina de conducción y los centros de gestión, personal a bordo y demás comunicaciones de servicios. Renfe está revisando también los planes de formación y los cursos de actualización del personal, y analizando nuevas propuestas en relación con los exámenes psicofísicos del personal de conducción, así como los intervalos para su realización.

El 9 de agosto, la ministra de Fomento, Ana Pastor, comparecerá en la Cámara baja para aportar la información disponible en aras de esclarecer las causas que provocaron el descarrilamiento del tren , que ha costado la vida a 79 personas.

La catástrofe que costó la vida a 79 personas y dejó a más de 150 heridas se gestó y concretó en apenas dos minutos y diez segundos. Este fue el tiempo que transcurrió desde que el maquinista, Francisco José Garzón, recibió una llamada del revisor que viajaba a bordo del Alvia hasta que el amasijo de hierros a los que quedó reducido el convoy quedó frenado sobre la superficie de la curva de A Grandeira.

El juzgado que instruye la causa dio a conocer ayer la grabación de los instantes previos a la tragedia que realizó la caja negra de la cabina. Los sonidos registrados vienen a confirmar la principal hipótesis que se baraja sobre la causa del descarrilamiento: que una distracción del conductor le impidió reducir la velocidad del tren desde los más de 190 kilómetros hora a los que circulaba hasta los 80 que exigía el trazado donde se produjo el siniestro. Según los datos aportados por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, Garzón recibió la llamada del revisor a las 20.39 horas y 6 segundos, un diálogo que se prolongó durante un minuto y 40 segundos y finalizó solo 11 segundos antes de la salida de la vía.

La caja negra también revela que 32 segundos después de que el maquinista atendiera a la llamada se produjo un primer aviso acústico en la cabina con el que el sistema de conducción advirtió a Garzón de que debía reducir la velocidad de la marcha, pero que este no atendió al estar conversando por el móvil. El segundo mensaje recordando la necesidad de reducir la velocidad llegó diez segundos antes del descarrilamiento y con el tren aún a 195 kilómetros por hora. A este sí respondió el maquinista pero ya era demasiado tarde. Los intentos de Garzón por frenar el convoy, el último activando el sistema de emergencia cuando el descarrilamiento ya se había producido, fueron en vano. El último apunte del informe entregado al juez Luis Aláez sobre el contenido de la caja negra señala que a los 20.41 horas y 16 segundos finalizó el sonido de arrastre del tren .

En su declaración de ayer ante el juez instructor el revisor, Antonio Martín, reconoció ser el autor de la llamada que supuestamente originó la distracción del maquinista. Martín, que aseguró que en ningún momento se había sentido culpable de nada, indicó que la conversación que él inició finalizó antes del descarrilamiento como, dijo, avala el hecho de que no perdiera el móvil pese el impacto que su coche sufrió a causa del accidente porque le tenía guardado en el bolsillo. Sobre por qué no aludió a dicha llamada durante su declaración ante la Policía, el revisor justificó que en ese momento aún se encontraba afectado por las imágenes del accidente, que no podía recordar muchas de las cosas que acontecieron antes y después del mismo y, por último, que tampoco consideró que pudiera tratarse de un hecho trascendental.

FGC altera el servicio de cuatro de sus líneas hasta septiembre tras un nuevo descarrilamiento

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¿Exceso de celo? ¿Medidas razonables? Ferrocarriles de la Generalitat de Cataluña (FGC) ha anunciado que las líneas S1 (Terrassa), S2 (Sabadell), L6 (Reina Elisenda) y L7 (Avinguda Tibidabo) mantendrán alterados sus recorridos habituales durante el mes de agosto para renovar parte de la infraestructura, solucionando así «definitivamente» la avería que este jueves ha hecho descarrilar levemente un tren a su entrada a Plaza Catalunya.

La compañía ha explicado que los convoys de las líneas S1 y S2 pararán en todas las estaciones de su recorrido y circularán con un intervalo de seis minutos entre Plaza Catalunya y Sant Cugat. Entre Sant Cugat y Terrassa o Sabadell, el intervalo será de doce minutos durante la primera y la última semana de agosto, y de 15 minutos en la segunda y tercera.

Por su parte, los trenes de la L6 y la L7 realizarán un servicio de trenes lanzadora entre las estaciones de Sarrià y Reina Elisenda, y Gràcia y Avinguda Tibidabo, respectivamente, ambas con una frecuencia de seis minutos.

Además de para solucionar la avería, estas alteraciones permitirán a FGC elaborar un análisis para que los técnicos de la compañía puedan identificar cuáles han sido las circunstancias por las que se ha repetido el mismo incidente por tercera vez.

Un tren de la S1 de FGC ha sufrido a las 9.03 horas de este jueves un pequeño descarrilamiento tras remontar una de las ruedas en Plaza Catalunya, sin que haya habido heridos entre ninguno de los 300 pasajeros que viajaban en el convoy. Según ha informado la compañía, una de las ruedas del tren ha remontado la vía cuando iba a poca velocidad, y los viajeros han podido salir del convoy sin problemas.

La mayoría de estas personas han sido evacuadas directamente por el andén, mientras que las 30 que viajaban en el coche que ha sufrido la remontada lo han hecho por la vía, acompañadas por el maquinista. Durante unos 20 minutos se ha interrumpido la circulación de todas las líneas del Metro del Vallès entre las estaciones de Plaça Catalunya y Sarrià.

Este es el tercer incidente que sufre un tren de FGC en el mismo punto; el primero fue el pasado 19 de julio, y durante las últimas dos semanas la compañía ha realizado trabajos para solventar los problemas y dos empresas han certificado que el funcionamiento de la pieza que provocaba las incidencias era «correcta».

Los trenes de FGC han circulado durante este periodo a la mitad de la velocidad permitida en ese tramo de entrada a la estación.

El maquinista del Alvia accidentado hablaba por teléfono con el interventor cuando volcó

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Informacióm modificada a las 23.45 horas ante nuevos datos.. El maquinista del Alvia en el que fallecieron 79 personas y 150 resultaron heridas hablaba por el móvil con el interventor de Renfe que viajaba en el tren. La grabación de la cabina que quedó registrada en la caja negra reveló que Francisco José Garzón recibió una llamada los instantes previos al accidente aunque no llegó a identificar quién se encontraba al otro lado del teléfono más allá de que, según el contenido de la conversación, era un empleado de Renfe con el que trató aspectos del trayecto.

El conductor, imputado por 79 cargos de homicidio involuntario, acudió a declarar de forma voluntaria junto a su abogada ante el juez instructor Luis Aláez para desvelar la identidad de su interlocutor. Se trata, aseguró, de Antonio Martín, el interventor de la empresa ferroviaria que viajaba en el convoy y que resultó herido leve en el siniestro. Este llamó al maquinista para consultar la vía por la que el tren accedería a la estación de Pontedeume, parada intermedia entre Santiago y Ferrol.

Según el ruido de fondo que se escucha en la grabación extraída de la caja negra, Garzón habría incluso consultado «un plano o algún documento similar» para responder a las cuestiones que le formuló el revisor. Aunque según afirmó el maquinista la llamada concluyó segundos antes del accidente, sí habría durado lo suficiente para distraerle y que no advirtiera que debía reducir la marcha del convoy en 110 en kilómetros por hora antes de afrontar la curva de A Grandeira. El tren acometió el tramo del descarrilamiento a 153 kilómetros por hora después de que el maquinista, ya consciente de la situación, accionara los frenos cuando viajaba a 192. No fue suficiente para superar un giro cuyo límite está establecido en 80 kilómetros por hora.

En su primera declaración, realizada el pasado domingo, Garzón no aludió a la llamada recibida, algo que sí ha reconocido ahora después de que la caja negra confirmara que existió. El revisor, quien también ha prestado declaración, también ocultó a la Policía la existencia de la conversación telefónica entre ambos.

Tras la nueva declaración de Garzón, el juez Aláez solicitó a dos compañías telefónicas información sobre los dos móviles que portaba consigo el imputado, el personal, en el que no se ha detectado actividad previa al accidente, y el corporativo, por el que supuestamente habló con el revisor y que se extravió en el accidente. En concreto quiere conocer las llamadas entrantes, salientes o mensajes que registraron las dos líneas.

El uso del móvil en ruta es algo muy restringido -«casi prohibido»-, salvo situaciones excepcionales, según declaró el secretario general del sindicato de maquinistas, Juan Jesús García Fraile, quien sin embargo añadió que la llamada de un revisor que viaja en el tren sí puede ser motivo para responder. «El interventor puede llamar por muchos motivos: por una persona a la que le ha pasado algo, porque ha visto algo anómalo en el tren o por muchos otros motivos», apuntó García Fraile.

El 24 de julio a las 20.42 horas (18.42 GMT), el convoy procedente de Madrid con más de 250 personas a bordo había descarrilado en una curva peligrosa a 4 kilómetros de la estación de Santiago, una zona donde la línea, de alta velocidad hasta ese momento, se transforma en vía convencional y la velocidad se limita a 80 kilómetros por hora.

«En el momento de la salida de vía, el tren circulaba a 153 kilómetros por hora«, informó el Tribunal Superior de Justicia de Galicia tras analizar el contenido de las cajas negras. «En los kilómetros previos al momento del descarrilamiento» el convoy circulaba a 192 kilómetros por hora, precisó, asegurando que «segundos antes del accidente se activó un freno».

La hipótesis de un exceso de velocidad había sido la privilegiada hasta ahora por los investigadores de esta tragedia que ha conmocionado al país.

El maquinista Francisco José Garzón Amo, un experimentado profesional de 52 años, ya había reconocido ante el juez el domingo circular a una velocidad muy superior a la permitida. Imputado de «homicidio por imprudencia», el conductor habría afirmado que, pese a haber realizado en 60 ocasiones ese recorrido, se había despistado y cuando comenzó a frenar era demasiado tarde.

«Del audio almacenado en las cajas negras se ha podido saber que el maquinista estaba hablando por teléfono con personal de Renfe«, la compañía de ferrocarril española, aparentemente con un controlador, explicó el tribunal. Posteriormente, se ha aclarado que hablaba con el interventor que tamnién viajaba en el Alvia accidentado.

El accidente se produjo en una línea de alta velocidad utilizada también por trenes convencionales que no está equipada con un sistema de frenado automático en caso de exceso de velocidad. Justo donde se produjo el siniestro, el tren abandona una larga recta de decenas de kilómetros a una velocidad máxima de 220 kilómetros a la hora para entrar en esta peligrosa curva. Según un responsable sindical, el propio Garzón había alertado a sus superiores de la insuficiencia de seguridad en este tramo.

Garzón «había afirmado que es increíble que no se controle la velocidad en ese lugar, que no se puede pasar de 200 kilómetros a la hora a 80 directamente, sin ninguna supervisión mediante ningún sistema de seguridad», declaró a la AFP Rafael Rico, portavoz del sindicato de maquinistas Semaf de Galicia.

«Los maquinistas lo saben y él mismo lo había dicho a su superior, que no era posible aceptar algo así. El día después del accidente nos lo dijo, cuando estaba en el hospital. Dijo que era un lugar en que todo el mundo sabía que era díficil circular«, agregó.

Según la compañía pública Adif, gestora de la red, en la zona del accidente, debido al cambio de velocidad máxima autorizada, en ese tramo el sistema de seguridad pasa del europeo ERTMS (European Rail Traffic Management System) al español ASFA (Anuncio de Señales y Frenado Automatico), que no frena automáticamente.

A raíz del siniestro, la seguridad de las vías españolas está siendo comprobada. Tanto Renfe como Adif aseguran que revisarán sus protocoles de seguridad.

«Tras el accidente, el protocolo que se suele hacer es comprobar que todo funciona correctamente», explicó una portavoz de Adif . Paralelamente, la ministra española de Fomento, Ana Pastor, y los presidentes de Adif y Renfe, Gonzalo Ferre y Julio Gómez-Pomar, pidieron comparecer ante los diputados para informar sobre el accidente.

El martes 66 heridos seguían hospitalizados, 15 de ellos en estado crítico, incluido un menor.

El maquinista del Alvia accidentado en Santiago, en libertad con cargos, admite que se despistó

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Un despiste. El maquinista del Alvia 151 accidente cerca de la estación de Santiago, Francisco José Garzón, admitió ante el juez que se despistó y no sabia en qué punto de la vía se encontraba aunque quedó en libertad con cargos tras permanecer tres días detenido por la Policía. Lo hizo tras responder a las preguntas del titular del Juzgado de Instrucción Número 3 de Santiago, Luis Aláez, encargado de investigar lo ocurrido la fatídica noche del miércoles en la curva de A Grandeira, cuando el tren que manejaba se salió de la vía y segó la vida de 79 personas. Sobre el maquinista pesa la acusación de homicidio imprudente formulada por la Policía. Según afirmó el sábado el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, existen «indicios racionales» de su presunta temeridad al conducir el tren al doble de la velocidad permitida. Hasta última hora de la tarde de ayer el juez había mantenido la imputación del maquinista aunque sin atribuirle un delito concreto.

El maquinista, con la mirada oculta tras unas gafas de sol y la cabeza enfocada al suelo, llegó al Juzgado a media tarde de ayer esposado y vistiendo camisa azul y tejanos. En la parte superior de su cabeza se podía observar la marca de la herida que sufrió durante el descarrilamiento.

En torno a las 19.30 horas, el juez Aláez entregó el atestado policial, que incluye todas las diligencias, tomas de declaraciones y pruebas periciales recabadas hasta el momento. Todas ellas apuntan a un error humano como causa del terrible accidente. Tras un espacio de 20 minutos para que las partes pudieran estudiar el atestado, el magistrado inició sus preguntas. Durante los tres días que permaneció arrestado, dos de ellos ingresado en el hospital convaleciente de sus heridas, Garzón se acogió a su derecho a no declarar ante la Policía, una decisión que adoptó por recomendación de su abogado. El maquinista sí accedió a responder a las preguntas que le formuló el magistrado. No quiso en cambio contestar a las cuestiones planteadas por las acusaciones.

La declaración de Garzón se prolongó hasta las diez de la noche y a su conclusión el magistrado se inclinó por no enviarlo a prisión. En cualquier caso, como medidas cautelares el instructor le impuso la retirada del pasaporte, la prohibición de salir de España y la obligación de presentarse cada semana en el juzgado. Además, le inhabilitó provisionalmente para conducir cualquier tipo de trenes.

Renfe confirmó que se personará en la causa abierta, con la finalidad de estar presente en la declaración ante el juez y conocer cómo evoluciona la instrucción.

En contra de Garzón pesan las conversaciones que mantuvo tras el descarrilamiento, en las que reconoció que circulaba a 190 kilómetros por hora en lugar de los 80 permitidos o que si había muertos estos recaerían sobre su conciencia. La prueba principal es, sin embargo, la caja negra, que una vez abierta dará a conocer la velocidad a la que circulaba el convoy. Desde el miércoles permanece bajo custodia policial, aunque se ha postergado su apertura hasta que concluyese la identificación de los cadáveres. En las próximas horas se espera la llegada a Santiago de un técnico especializado en extraer su contenido.

En paralelo, la Policía investiga la actividad de los dos móviles que llevaba consigo Garzón para comprobar si los estaba usando antes del accidente. En caso de que así sea esta podría haber sido la causa de la supuesta distracción por la que el maquinista no habría frenado la velocidad del Alvia a tiempo.

Aunque la investigación policial se centra en el error humano como causa del accidente, desde el Ministerio del Interior se aseguró que no se descartará ninguna hipótesis como causa del siniestro. Esto incluye la posibilidad de que los sistemas de control que guiaban el convoy y que no habrían frenado el tren antes de llegar a la curva.

Fernando Garzón, tío del maquinista, ha asegurado que «parece que solo hay un culpable, pero tiene que haber más, es evidente». En escuetas declaraciones, el tío del maquinista, ha dicho encontrarse «mal» ante un suceso que ha calificado de «muy triste». «No puedo decir más. Es todo, no puede decir nada más», ha respondido Fernando Garzón , residente en la barriada toledana de Santa María de Benquerencia, al ser preguntado por si había mantenido algún contacto con su sobrino.

Fuentes próximas al tío del maquinista han explicado que «apenas habla» y que se encuentra muy triste por la situación. Las mismas fuentes han añadido que se trata de un tema muy delicado y que quieren mantenerse al margen.

(Fuente Colpisa)

¿Sólo un problema de velocidad?

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El Alvia 151 accidentado a última hora de la tarde a la entrada de Santiago de Compostela de ayer es una de las quince unidades S730 que Talgo Bombardier reconvirtió en 2012 (pertenecían a la serie 130) para cubrir el servicio en la línea Madrid-Galicia. Son trenes híbridos capaces de funcionar tanto con electricidad como con combustible diésel mientras se extiende la red de alta velocidad. Son, además, capaces de circular por líneas de ancho ibérico (1668 milímetros, las de toda la vida de Renfe) y de ancho internacional (1435 milímetros), tanto en corriente continua como alterna, y en tramos sin electrificar.

Actualmente son varios los servicios ferroviarios en España en los que una parte del recorrido se realiza por línea de alta velocidad y otra por convencional no electrificada (precisamente, la línea Madrid-Coruña, aunque también Madrid-Algeciras). Los Alvia de la serie 730 presentan algunas ventajas respecto al parque habitual. No requieren cambio de locomotoras, lo que supone ganar tiempo al paso por los cambiadores de ancho, y la transición de modo eléctrico a diésel se puede realizar incluso en movimiento, aunque a baja velocidad, pero por reglamento se hace con el convoy parado.

Los trenes están compuestos por dos cabezas motrices, dos furgones extremos y nueve coches intermedios para los viajeros. En total, trece vehículos como se ha podido ver en las impactantes imágenes del accidente ocurrido a la entrada de la estación de Santiago. Son capaces de circular a 250 kilómetros por hora en la línea de alta velocidad, mientras que tienen limitada a 200 kilómetros a la hora la circulación en los tramos de vía convencional.

El Alvia que circula de Madrid a Galicia viaja por distintos trazados: entre Madrid y Olmedo (Valladolid), aprovecha la línea de alta velocidad; entre este último punto y Ourense, vuelve a la línea convencional mientras se ultiman las obras del AVE; y, entre Orense y Ferrol ,se incorpora de nuevo al trazado previsto para la alta velocidad. Cerca de la entrada a la estación de Santiago, se encuentra la zona de Angrois y la curva de A Grandeira, la más pronunciada de todo el trazado.

¿Cómo es posible que el maquinista triplicara la velocidad autorizada al entrar en la fatídica curva donde se produjo el accidente? ¿No vio la señal que limita la velocidad a 80? ¿No estaba sobreaviso de esa zona considerada “difícil”? Expertos en materia ferroviaria creen que pudo tener un exceso de confianza. Normalmente, estos trenes van equipados con un sistema de seguridad (el nombre técnico es ERTMS) que no deja al conductor ir más rápido de lo que permite el tramo de vía, de tal forma que incluso puede bloquear el acelerador e incluso parar la unidad. Pero en esta zona de la red, en la curva donde se produjo el fatal accidente, el Alvia dependía del sistema ASFA, que deja toda la responsabilidad en manos del maquinista. Algunas fuentes de Adif apuntan que el tren superaba los 174 kilómetros por hora en uno de los controles situados a 2 kilómetros del lugar del siniestro, lo que hacía casi imposible que pudiera frenar a tiempo.

Cumplir con los horarios previstos en la conexión de Madrid con Galicia ha traído de cabeza a los responsables de Renfe que decidió incluir el compromiso de puntualidad en los Alvia, igual que tienen todos los AVE. La operadora se ve obligada a devolver parte o todo el importe del viaje si se produce un retraso sobre el tiempo fijado. Los comentarios de algunos de los viajeros que se bajaron en Ourense, donde se dividen las ramas, apuntan que el convoy con destino a Ferrol llevaba un retraso considerable sobre el horario previsto. Será la caja negra la que determine finalmente la velocidad del tren y el punto de frenado.

De cualquier forma, la velocidad no parece la única causa del fatal desenlace. Hay expertos ferroviarios que apuntan a la propia composición del tren (mucho peso en los extremos y poco en el centro) como unos de los factores que han podido agravar las consecuencias del accidente. El fenómeno de acordeón que se produjo en la curva, que incluso catapultó e hizo volar uno de los coches al exterior, se achaca a una gran inercia en la cola del convoy, que hizo de látigo sobre la composición del Alvia y afectó a los ligeros coches de Talgo.

El accidente de Santiago es el más grave de los últimos setenta años. Sólo ha habido en España un siniestro con más víctimas, el producido en Torre del Bierzo en 1944. Las autoridades de la época silenciaron lo ocurrido y las cifras oficiales rebajaron considerablemente el número de víctimas:78 muertos. Investigaciones posteriores han determinado que los muertos superaron los dos centenares, aunque nunca pudieron alcanzar el medio millar, como se indica en el Guinnes.

Pese a todo, el ferrocarril sigue siendo en el medio de transporte más seguro. En lo que va de siglo, solo ha habido dos accidentes con víctimas mortales. En junio de 2003 en el municipio castellano-manchego de Chinchilla perdieron la vida 19 personas y sufrieron heridas de consideración otras 50. En julio de 2006, tuvo lugar en Valencia el siniestro más grave de la historia del metro español, con 43 víctimas. Y otros dos muertos en 2002 en Torredembarra. Y en veintiún años de alta velocidad nunca ha habido un accidente mortal; tan solo algunos descarrilamientos en los últimos años a causa de problemas con los intercambiadores. Los incidentes tampoco han sido destacables. Como contraste, en lo que va de siglo y hasta el año pasado, 33.122 personas han muerto en las carreteras españolas; 1.301 solo en 2012, el año con menos accidentes de tráfico mortales.

(Este artículo ha sido publicado en El Correo de Bilbao y otros medios del grupo Vocento)

Tragedia en el ferrocarril español: 79 muertos al descarrilar un tren Alvia cerca de Santiago

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El peor accidente ferroviario en lo que va de siglo y uno de los más graves de la historia del ferrocarril español. El descarrilamiento de un tren Alvia que cubría la ruta entre Madrid y Ferrol a escasos metros de la estación de Santiago ha provocado la muerte de 79 personas y heridas a más de medio centenar de pasajeros. El siniestro se registró sobre las 20.42 horas en la zona de Angrois, donde los trece coches y la locomotora quedaron volcados y ardiendo tres de ellos. Según el relato de algunos viajeros, el tren circulaba a mucha velocidad y al alcanzar la curva de A Grandeira uno de los coches saltó por los aires e incluso superó el talud que separa las vías del tren. El convoy llevaba 218 pasajeros.

«No tenemos una cifra cerrada pero no creemos que bajen de 35 (muertos), aunque queda por ver un coche que ha quedado completamente triturado», afirmaba a última hora de la noche de ayer Núñez Feijóo a la Cadena Ser. Posteriormente confirmó que la cifra ascendía a 56, y a primeras horas de este día el balance es de 79 fallecidos, aunque puede haber más.

El tren, que hacía la ruta entre Madrid y la localidad gallega de Ferrol con 218 pasajeros «ha descarrilado cerca de la estación de Santiago de Compostela sin que se sepa todavía la causa», afirmó una fuente de la compañía ferroviaria Renfe. El accidente se produjo en una curva cerrada cerca de la estación de Santiago de Compostela. El radio de la curva llamó la atención de los técnicos cuando entró en servicio la vía preparada para el AVE (aunque aún no sea operativo en esta zona)y fue calificado de «difícil» en esa misma fecha. Al parecer, es la más pronunciada de todo el trayecto.

Fuentes de Adif confirman que el convoy superaba los 200 kilómetros por hora en uno de los puntos de control situados a escasa distancia de la fatídica curva. Todo apunta, por tanto, al exceso de velocidad. El Alvia s730 es un híbrido que funciona con combustible y energía eléctrica y, al parecer, una explosión pudo agravar las consecuencias del siniestro.

Un testigo que viajaba en el tren afirmó que «en plena curva el tren empezó a dar vueltas, vueltas de campana, dimos muchas vueltas de campana y quedaron subidos unos vagones encima de otros». Otro de los testigos asegura que el tren se partió en dos. Las imágenes del siniestro muestran varios coches volcados sobre un lateral, apoyados contra un talud, mientras una de las locomotoras del convoy tenía el techo incendiado.

El siniestro se ha producido la víspera del día de Santiago, el día grande de la región de Galicia. La ciudad ha anulado los festejos que tenía previsto celebrar en la noche de este miércoles en honor a su patrón y mantendrá la tradicional misa del día de Santiago «desde un estricto protocolo de luto».

Hasta el lugar del accidente se desplazaron efectivos de la Policía Nacional, Local, los bomberos y más de una decena de ambulancias medicalizadas. Los vecinos de la zona también colaboraban ofreciendo mantas y sus viviendas para ayudar a los pasajeros.

La zona, de difícil acceso, fue totalmente acordonada mientras los equipos de emergencia trabajan en la excarcelación de los pasajeros que todavía seguían en el interior de los coches accidentados. Por ahora, no hay datos oficiales sobre el número de víctimas pero testigos presenciales confirman que el accidente ya se ha cobrado más de cuarenta víctimas mortales. Los dos conductores no han sufrido daños relevantes.

El accidente de Santiago es el peor siniestro ferroviario ocurrido en lo que va de siglo y el primero en unas vías de alta velocidad (aunque el servicio de Alvia no supera los 250 kilómetros). Es además uno de los siniestros más graves ocurrido en nuestro país, solo superado por el accidente ocurrido en Torre del Bierzo en 1944 donde al parecer murieron unas 200 personas (se ha llegado a decir que fueron 500 pero parece exagerado; la versión oficial dejaba el numero de víctimas por debajo del centenar); en 1972 en El Cuervo (Sevilla) se produjo otro siniestro con 78 muertos.

(Imagen Xoan A. Soler.La Voz de Galicia)

El presidente francés dice que es preciso invertir «mucho más» para mantener las líneas ferroviarias

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Invertir en el mantenimiento. El presidente francés, François Hollande, ha reconocido que Francia necesita invertir «mucho más» en el mantenimiento de las líneas de ferrocarril convencionales. Unas declaraciones que llegan dos días después de producirse el descarrilamiento de un tren al sur de París en el que murieron seis personas el pasado viernes. Hollande ha destacado que no hay que descartar ninguna explicación sobre los motivos de que el tren París-Limoges descarrilara en la estación de Bretigny sur Orge, aunque las investigaciones actuales apuntan a «un fallo material».

No parece un sabotaje, como algunas informaciones apuntaban a las pocas horas de producirse el accidente. El presidente de Francia en unas declaraciones en televisión fue casi tajante en este asunto. «No es la hipótesis de privilegio», dijo Hollande que, sin embargo, ha admitido que en Francia «tenemos que hacer mucho más por el mantenimiento de las líneas convencionales». Recordó que esta misma semana su primer ministro, Jean-Marc Ayrault, ha presentado su programa de inversiones en los transportes, según el cual se va a «dar prioridad a las líneas convencionales».

A ese respecto, criticó la política precedente consistente en «prometer líneas de alta velocidad» cuando no hay dinero para construirlas. Además, no ha dudado en hacer un homenaje al maquinista del convoy que, según ha explicado, «evitó una catástrofe» al impedir un choque con otro tren que debía pasar unos segundos después, en sentido inverso, en unas vías donde habían quedado volcados varios coches.

La investigación sigue su curso. Pero ya se manejan hipótesis muy probables que descartan el sabotaje.El presidente de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses (SNCF, por sus siglas en francés), Guillaume Pépy, ha confirmado la hipótesis de que el fallo de una pieza metálica de las vías provocó el accidente ferroviario, según ha informado este domingo el diario ‘Le Figaro’. Pépy ha revelado que la investigación técnica ha establecido que el tren accidentado no presentaba «ninguna anomalía mecánica». Sin embargo, «en el último eje del tercer coche, hemos encontrado pruebas de la colisión con una pieza de acero, confirmando así que un fallo en esa pieza provocó el descarrilamiento», ha declarado el presidente de la SNCF.

La pieza en cuestión es una especie de pinza metálica entre dos raíles que sirve para unir las vías. Descubrir por qué esa pieza se soltó es el punto central de la investigación, según Prépy. Según ha publicado el diario ‘Le Monde’, catorce personas permanecen ingresadas en el hospital debido a las heridas sufridas en el accidente, dos de las cuales presentan un pronóstico reservado. «Se prevé una hospitalización de larga duración para seis de los heridos», ha declarado el prefecto de Essonne, Michel Fuzeau.

El descarrilamiento de un tren regional a veinte kilómetros de París deja al menos seis muertos

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Al menos seis personas han muerto por el descarrilamiento de un tren regional a primera hora de la tarde del viernes en la localidad de Brétigny-sur-Orge, en el departamento de Essonne, al sur de París, según un balance provisional del ministro francés del Interior, Manuel Valls. Fuentes de los servicios de emergencia citadas por el diario ‘Le Parisien’ hablan además de numerosos heridos atrapados en los coches. Según las autoridades francesas, cuatro de los siete vehículos del tren Intercités que realizaba el trayecto entre París y Limoges han volcado a las 17.15 horas en la estación de Brétigny-sur-Orge, a unos 20 kilómetros de la capital francesa, con unas 350 personas a bordo. A última hora de la tarde de ayer todavía había varias personas atrapadas en los vagones y algunas personas habrían resultado electrocutadas y aplastadas.

El accidente, cuyas causas se desconocen por el momento, ha obligado a suspender el tráfico en la línea C del RER –el tren de cercanías de París y su extrarradio–, mientras que la empresa de ferrocarriles SNCF ha establecido una unidad de crisis.

El ministro de Transportes francés, Frédéric Cuvillier, anunció a través de su cuenta en Twitter que se desplazaba al lugar del accidente. Por su parte, el alcalde de la localidad, Bernard Decaux, ha relatado a ‘Le Parisien’ que «tres vagones están aplastados los unos contra los otros ante la estación y un cuarto está volcado un poco más lejos hacia el sur». «Por ahora no tengo una idea del balance. Me han dicho simplemente que podría ser muy elevado» y que «hay heridos», ha añadido el alcalde socialista, que no ha dudado en calificar lo ocurrido de «espectáculo apocalíptico».

El presidente de la compañía ferroviaria francesa SNCF, Guillaume Pepy, habló de «catástrofe ferroviaria» e indicó que hubo un descarrilamiento a partir del tercer coche, cuando el tren atravesaba la estación de Bretigny sur Orge. «Todavía no conocemos las razones de este descarrilamiento«, comentó Pépy en declaraciones a los medios de comunicación junto al lugar de los hechos, antes de precisar que en el tren viajaban «unos 370 pasajeros».

En los últimos 25 años la red francesa ha sufrido varios accdidentes con víctimas mortales. El más graves de los siniestros se produjo el 27 junio 1988 en la estación subterránea de París-Lyon al quedarse sin frnos un tren de mercancías que provocó la muerte de 56 personas y heridas a otras 55 heridos. El 17 octubre 1991 murieron 16 personas y 55 resultaron heridas al chocar dos trenes en Melun, a 50 kilómetross de París y el 8 septiembre 1997 murieron doce personas y otras 30 fueron heridas al chocar un tren de pasajeros contra un camión cisterna lleno de combustible en la región francesa de Gironda. Al parecer, el camión no respetó el paso a nivel situado tras una curva.

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La explosión de un tren canadiense cargado con petróleo destroza 30 viviendas en Lac-Megantic

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Varias decenas de personas están desaparecidas tras la explosión en la madrugada de ayer de un tren que transportaba petróleo a su paso por la localidad canadiense de Lac-Mégantic, según medios locales. La emisora pública Radio Canadá aseguró que en torno a 60 personas están desaparecidas y unos 30 edificios de la localidad, de 6.000 habitantes, han resultados destruidos por las explosiones y el incendio de algunos de los 73 vagones cisterna que componían el tren.

El primer ministro canadiense, Stephen Harper, dijo en su cuenta de Twitter que las informaciones sobre el accidente en Lac-Mégantic, a unos 250 kilómetros al este de Montreal, cerca de la frontera con Estados Unidos, «son horribles». «Nuestros pensamientos y oraciones están con los afectados en Lac-Mégantic», dijo Harper.

Las autoridades canadienses dijeron que unas 1.000 personas han sido evacuadas y que han establecido un perímetro de seguridad de un kilómetro en torno al lugar del accidente. Unos 100 bomberos, algunos de ellos procedentes de Estados Unidos, luchaban contra las llamas que han destruido parte de la ciudad.

En principio, centenares de personas fueron evacuadas de la localidad al descarrilar el tren con 73 de vagones cisterna llenos de petróleo, que en parte fue vertido al río Chaudiere, según fuentes oficiales.

El tren estaba apartado y sin maquinista en el momento de la explosión, según han informado los medios de comunicación del país. Según el semanario ‘L’Echo de Frontenac’, 33 edificios han sido destruidos. «El tren se ha parado en Nantes para un cambio de turno», ha declarado al diario ‘La Presse’ el vicepresidente de márketing de la Montreal Maine&Atlantic Railway, Joe McGonigle. «Según el maquinista, puso los frenos y se fue a su hotel en Lac-Mégantic», ha añadido.

«El plan era que el tren estuviera inmóvil durante unas horas, a la espera de que se produjera el cambio de turno», ha señalado McGonigle. «El tren se ha embalado. Los vagones se han soltado y han descarrilado», ha explicado.

Actualizada el 12 de julio con más datos. La población canadiense de Lac-Mégantic ha sido convocada a una vigilia en memoria de las víctimas del accidente ferroviario ocurrido hace una semana, que se teme causó la muerte a unos 50 vecinos de la localidad. El ayuntamiento de Lac-Mégantic, en la provincia de Québec, pidió, no obstante, a los vecinos que no acudan en gran número, dadas las circunstancias.

Las autoridades declararon el jueves el estado de emergencia en la pequeña población, de unos 6.000 habitantes, situada a 250 kilómetros al este de Montreal y recordaron que sus infraestructuras no pueden acomodar a grandes multitudes.

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(Imagen Winnipeg Free Press)

El descarrilamiento entre Plasencia y Cáceres de un mercancías provoca daños en 300 metros de vía

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Un tren de mercancías ha descarrilado en la tarde del lunes en Cañaveral (Cáceres), sin causar heridos, aunque sí ha producido daños en 300 metros de la vía, que ha quedado cortada. Según el Centro de Atención de Urgencias y Emergencias 112 de Extremadura, el accidente se produjo en el kilómetro 297,8 de la línea férrea Plasencia-Cáceres, a unos 200 metros de la Estación ‘Río Tajo’.

Como consecuencia del accidente se ha cortado la vía entre las estaciones de ‘Río Tajo’ y Cañaveral que corresponden a la línea que une Cáceres con Madrid, según han informado fuentes del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). El descarrilamiento ha afectado a los seis últimos vehículos de un tren de 366 toneladas compuesto por 16 vagones más la locomotora, que cubría el trayecto entre las estaciones de Mérida y Villaverde (Madrid), sin que por el momento se conozcan las causas del accidente.

Los vagones descarrilados estaban vacíos. Adif precisa que debido al accidente hay unos 300 metros de vía dañados que ya están reparando el personal de esta empresa y un tren -taller de Mérida que se ha dirigido al lugar para levantar y encarrilar los vagones. El corte de la vía afectó a seis trenes que transitan por ella durante el día, según ha informado el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias. Renfe ha habilitado un Plan Alternativo de Transporte por Carretera entre Plasencia y Mérida.

De momento se ha realizado el transbordo de dos trenes, un Madrid-Zafra y otro de la relación Mérida-Madrid, según ha informado Renfe en una nota.

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