Archivo diario: noviembre 14, 2011

El ferrocarril popularizó la medida del tiempo y con él “la dictadura del reloj”

La noción de la medida del tiempo era, en los tiempos anteriores al ferrocarril, muy diferente a la actual. “El tren ajustó nuestro ritmo de vida a la dictadura del reloj”… Juanjo Olaizola, fundador del Museo Vasco del Ferrocarril, descubre, en un interesante artículo publicado en la Revista de Historia Ferroviaria, el mundo de la cronometría ferroviaria y su influencia en la sociedad. “Hace doscientos años, en los albores de la era ferroviaria, ni siguiera existían los relojes de pulsera, que no se popularizaron hasta principios del siglo XX, mientras que los de bolsillo eran auténticos artículos de lujo” explica Olaizola en su artículo “El tren y la medida del tiempo”. ”La percepción de la hora era muy imprecisa, lo que resultaba absolutamente incompatible con el medio de transporte que revolucionó el mundo en esa centuria; el ferrocarril, cuyos trenes solo podían funcionar con regularidad, gracias al estricto cumplimiento de los horarios previamente establecidos”.

“Durante la primera mitad del siglo XIX, cuando el ferrocarril inició su desarrollo, la sociedad europea y norteamericana carecía de una noción precisa del paso del tiempo, ya que no se había popularizado el instrumento necesario para su correcta medida: el reloj. Esto suponía un grave inconveniente para la explotación ferroviaria, ya que los trenes debían partir de las estaciones a una hora exacta, algo incompatible con el desconocimiento del momento concreto en que vivían sus clientes. Por ello, uno de los elementos que, desde los inicios de este medio de transporte ha caracterizado a sus estaciones ha sido la presencia de un reloj público”.

Tras narrar cómo las principales estaciones de ferrocarril adornaron sus fachadas con relojes monumentales que desde una gran distancia podían ser vistos por los viajeros, Olaizola escribe en la revista de Historia Ferroviaria cómo se simplificaron los husos horarios y se unificaron las horas ya que cada pueblo o ciudad tenía su propia hora local fijada en virtud de la posición del sol.

“La unificación de la hora por parte de las empresas ferroviarias norteamericanas impulsó la definitiva aplicación en el país de cuatro husos horarios” apunta el experto en ferrocarriles. “Por lo que respecta a Europa – añade Juanjo Olaizola en la revista Historia ferroviaria- también fue el ferrocarril el que impulsó la progresiva unificación horaria. El evidente retraso con el que en España se impulsó la unificación horaria en el territorio nacional hizo que el debate al respecto coincidiera con el proceso de unificación horaria mundial según el meridiano de Greenwich”.

“Las empresas ferroviarias españolas veían con natural preocupación el hecho de que todavía no se hubiera unificado la hora en todo el territorio nacional, por lo que, al mismo tiempo que presionaban al Gobierno en este sentido, también impulsaban la integración del país en el Greenwich Mean Time, con el fin de facilitar las conexiones internacionales con Francia y Portugal. Dado que ambos países tampoco se habían incorporado al sistema internacional, todo parecía indicar que España no lo haría hasta que, al menos, lo hiciera su poderoso vecino del norte. Fue la presión de las empresas ferroviarias y, sobre todo, la de la Compañía de los ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante, la que impulsó el definitivo proceso de unificación horaria en España” apunta Olaizola en un extenso artículo repleto de ilustraciones publicado en el número 15 de la citada revista.

(Fuente e imagen Juanjo Olaizola)