Estaciones fantasmas en el metro


Haberlas, haylas…. como las meigas. Es verdad que las leyendas urbanas tienden a magnificar su existencia, las envuelven en un halo de misterio e incluso las convierten en verdaderos mitos dignos del mejor thriller del celuloide. Y la mayor parte de las veces, por no decir siempre, son simplemente estaciones abandonadas o que nunca llegaron a ser utilizadas. Sin embargo, reciben el nombre de fantasmas.

Las redes del metro de todo el mundo tienen en su recorrido alguna estación abandonada, fuera de uso, o clausurada sin haber entrado en servicio. Desde el momento en que se planifica una red hasta que se lleva a término pasan muchos meses y hay modificaciones en el trazado que obligan al cierre de las terminales. El tiempo las deja en el olvido y con la amnesia de los años se crea el mito. Después, todo depende de la recreación popular.

Hay hasta sesudos investigadores que ven en ellas el escenario perfecto para apariciones espectrales y elaboran programas de televisión de amplio seguimiento, como el que presenta Iker Jiménez, en el que se narra la historia de una mujer que permanece sola en una parada a la espera del último metro, y que cuando sube al tren ve que hay tres viajeros en su interior: Dos hombres que sostienen a una mujer muerta. La música hace realmente que el relato sea ¿aterrador? Historias que dicen que pasan en los metros, asegura el presentador.

Historias, leyendas, creencias….. Estaciones fantasma existen en todos los metros del mundo a nada que la red se haya ampliado con el paso de los años. Unas veces porque se dejaron de construir; otras porque tuvieron que ser clausuradas, al modificarse y entrecruzarse las líneas y las más porque se descartan por su escasa utilidad.

Los metros españoles tienen, pese a su juventud, señalados ejemplos no siempre conocidos por el público que, con las prisas, pasa sin percatarse de su existencia. Sólo quien las haya frecuentado, las recuerda con precisión y nitided, pero el paso del tiempo acaba por abandonar el recuerdo y se lleva su localización exacta. En algún punto, entre dos estaciones estaba aquella terminal de la que no recuerdo su nombre. En el próximo viaje intentaré descubrirla en la penumbra del túnel.

Gaudí y Chamberí son los paradigmas de las estaciones fantasmas de los metros de Barcelona y Madrid, respectivamente. Pero hay más, bastantes más. Unas conocidas, otras olvidadas, pero todas con un calificativo que tiene un fuerte impacto en la memoria colectiva de los usuarios del suburbano. Fantasmas

La estación de Chamberí es hoy un museo del Metro de Madrid desde que la Comunidad decidiera convertirla en exposición permanente del suburbano, precisamente para aprovechar las taquillas, barreras de acceso e indicadores de la estación original, tal y como era hace 89 años . Devastada por jóvenes vándalos y la acción de los gaffiteros, hubo que trabajar en la restauración íntegra del interior, suelos, muros, bóvedas y carteles publicitarios, así como la recuperación del mobiliario y de los andenes originales.

Diseñada por el arquitecto Antonio Palacios, e inaugurada el 17 de octubre de 1919, era una de las ocho estaciones que conformaban originariamente la red de ferrocarril metropolitano de la capital de España. No obstante, su cercanía con las estaciones de Bilbao e Iglesia conllevó su clausura, el 21 de mayo de 1966, y ello debido a una remodelación de la Línea 1 de Metro: los andenes se ampliaron de 60 a 90 metros con la finalidad de permitir la circulación de trenes de hasta seis vagones, y la cercanía con ambas estaciones propició que la parada los convoyes en Chamberí dejase de ser rentable. La estación permaneció inutilizada durante más de cuarenta años, reduciendo los trenes su velocidad cuando atravesaban sus instalaciones, a las que se recortaron los andenes para facilitar la circulación.

Desde su cierre y a pesar del silencio sepulcral que la acompañaba habitualmente, cientos de leyendas y mitologías urbanas acompañaron a esta misteriosa estación de culto paralizada en el tiempo. Jóvenes grafiteros se adentraron en ella para dejar su firma e incluso sirvió de escenario para algunas escenas de la película Barrio. Hoy, Chamberí ha dejado de ser cosa del olvido. El mito es al fin real.

Entre las estaciones de Lacoma y Pitis quedaba por abrir la estación de Arroyo Fresno, ejecutada completamente, aunque cerrada al público hasta que se ejecutase el PAU de Arroyo del Fresno, y por lo tanto hubiese más población a la que dar servicio. Hoy día, debido al retraso en la ejecución del PAU de Arroyo del Fresno, la estación sigue cerrada a la espera de los nuevos vecinos. Mientras tanto, y aunque suelen pasar por ella a menudo los vigilantes de Metro, en su interior se cuelan mendigos, drogadictos, y algún que otro grafitero a decorar sus paredes.

La estación de Gaudí. Fue construida en la década de los sesenta, pero nunca llegó a entrar en servicio. Estaba prácticamente terminada y debía pertenecer a la línea 2 Horta-Paralelo. Pero aún permanece cerrada y puede verse en la línea 5, cuando el vagón sale de Sagrada Família en dirección a Hospital de Sant Pau. Situada entre las calles de Marina y Lepanto, conserva intactos los andenes, dos de sus accesos y el vestíbulo. Es hoy sede de la asociación de trabajadores jubilados de TMB (la concesionaria del metro de Barcelona). Se accede a ella por la estación de Sagrada Familia donde existe una puerta camuflada que permite la entrada a ese submundo de pasillos con poca ventilación donde conviven vestuarios de personal, cuartos de la limpieza, instalaciones de la ONG Conductors Solidaris y una sociedad de coleccionistas.

Actualmente, la parada forma parte del túnel. Así que, cuando encienden las luces, los pasajeros que pasan a toda velocidad miran absortos desde las ventanillas, como si vieran espectros salidos del pasado. La leyenda urbana que envuelve esta estación es similar a la que tuvo la madrileña de Chamberí. Durante la pasada campaña de Navidad, una marca de coches aprovechó para iluminar esta antigua estación y colocar publicidad (el efecto de movimiento con las luces y el paso de los trenes hacía que los vehículos cobraran vida, como los dibujos animados).

Quizá una de las más enigmáticas de todas las estaciones fantasma sea la de Banc (Banco), entre Urquinaona y Jaime Iaunque, aunque es posible que su historia fuera precisamente alimentada por leyendas urbanas. Situada en el antiguo ramal original de la Línea 3 (actualmente es parte de la Línea 4), en la zona de Vía Laietana, que fluye paralela a Las Ramblas y baja hasta el puerto para ir bordeando la costa., se supone que se encontraba debajo de la plaza Antonio Maura,. Al parecer, en ea zona existían unas oficinas bancarias, por lo que se cree que se utilizaba para transportar el dinero … (¿o no?). Ni tan siquiera se conoce la existencia de algún tipo de acceso desde la calle o si alguna vez se utilizó por personal distinto al de servicio del supuesto banco. Ahora se utiliza para guardar material dadas sus grandes dimensiones.

Otra estación de la Línea 4 no muy lejos de allí era la de Correos. Concretamente la separaba solo la estación Jaume I; recibió ese nombre por estar bajo la oficina de correos y porque se usaba también para transportar cartas y paquetes de la misma oficina. Desapareció en 1974 supuestamente porque estaba demasiado cerca de lo que después fue la parada de Barceloneta, aunque al haber una curva muy pronunciada entre las dos, el trayecto no parece tan corto. Aunque hoy en día está parcialmente desmantelada, su puesta en funcionamiento es viable.

La estación de Fernando, situada entre Liceu y la actual Drassanes, fue final de línea hasta 1968. Dado que se encontraba muy cerca de Liceu, se decidió su clausurar. El metro sigue circulando por la misma vía, por lo que pueve verse el hueco que ocupaba la estación, aunque hoy en día yace desmantelada por completo.

Además de estas estaciones fantasma, Barcelona ha tenido algún que otro proyecto inacabado … como por ejemplo, la tercera vía de la Línea 1 en Plaza Espanya, la cual se utilizó para la Exposición Universal de 1929 y acabó por ser suprimida y convertida en lo que hoy son tiendas y la entrada a la estación de FGC. O la estación de Travessera, que debía situarse entre Fontana y Diagonal, ambas en la Línea 3, pero nunca se ha llevado a cabo el proyecto.

8 Respuestas a “Estaciones fantasmas en el metro

  1. Muy interesante, ¿pero lo correcto no debería ser ‘estaciones fantasma’ en vez de ‘estaciones fantasmas’?

  2. ¿Si se dice “túneles fantasmas” por qué no se pude escribir “metros tantasmas”? La concordancia con el plural creo que es obligada, pro lo consultaremos a la Real Academia que para eso está.
    Gracias

  3. Fanatica de Seth Rollins

    En Barcelona creo que falta una estación fantasma en la linea 4 antes de llegar a Via Julia se ve claramente una escalera que sube para arriba. ¿Qué sera?

  4. Pingback: La ‘estación fantasma’ de Chamberí ha recibido 170.000 visitas desde su apertura como museo | treneando

  5. la escalera de la supuesta estación de la via Julia es una salida de emergencia

  6. Pingback: Estaciones de metro fantasma de Barcelona - Ch-vere Magazine

  7. Pingback: La Estación Fantasma 2 | Blog del fotógrafo Víctor Cruz.

  8. Pingback: Recopilación de noticias de febrero de 2015

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