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Delicias está de anuncio en TVE

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La estación de Delicias de Madrid es el marco elegido por TVE para anunciar las campanadas de este año en la televisión pública que de nuevo ha puesto su vista en Anne Igartiburu y Ramón García para dar la bienvenida al nuevo año. El spot se grabó el pasado día 10 en la actual sede del Museo del Ferrocarril de Madrid que muestra en pantalla algunas de sus míticas joyas ferroviarias y que la magia del cine lo convierte en una estación de los años 40.

Desde que los vimos juntos por primera vez para retransmitir las campanadas, han pasado ya ocho años. La pareja de presentadores se reencuentra para dar la bienvenida a 2015. Ramón García cumple catorce años al frente de las campanadas junto a su mítica capa, un regalo de su mujer que se ha convertido en todo un amuleto. Para la presentadora de «Corazón» se trata de la décima vez que da inicio al nuevo año a través de la televisión.

El spot televisivo muestra a la pareja vasca en Delicias, envuelta en un halo de vapor y caminando por el andén, mientras otros ‘pasajeros’ se asoman a la ventanilla de uno de los coches allí estacionados y que causa sensación entre los visitantes. Anne y Ramón pasan ante ‘la Confederación’ (242-2009) que la magia televisiva hace revivir como si sus calderas estuvieran rebosantes de presión. «Campanadas en Televisión Española. Desde siempre parte de tu vida», dice en una voz en off mientras la cámara se centra en el magnífico reloj de Delicias, restaurado por J.M.González.

Precisamente hoy el Museo del Ferrocarril celebrará una jornada de puertas abiertas con motivo de su 30º aniversario, en el que se conmemora la apertura del centro en su actual sede. La entrada será gratuita durante su horario de apertura habitual, de 9.30 a 15.00 horas. El museo ofrecerá visitas guiadas por diferentes vehículos de la colección permanente entre los que destaca un furgón estafeta de Correos, construido en 1892 y recientemente restaurado estéticamente tal y como circuló entre los años 1952 y 1971. En paralelo, también podrán visitarse las instalaciones de la Biblioteca Ferroviaria y el Archivo Histórico Ferroviario, un espacio documental de referencia básica para el conocimiento del ferrocarril en España.

En el Aula Talgo se mostrará una exposición de treinta documentos que hacen un repaso por los treinta años de historia del museo y también podrá verse el documental ‘Ayer y hoy del ferrocarril en España’, con imágenes del archivo cinematográfico de Renfe.

El Museo está gestionado por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles y desde el año 2009 forma parte de la Red de Museos de España, adscrito al Ministerio de Fomento. La propia estación forma también parte de la historia del ferrocarril, siendo un claro ejemplo de la arquitectura del hierro, característica del siglo XIX. Proyectada por el ingeniero francés Émile Cachelièvre fue inaugurada en 1880 por el rey Alfonso XII, convirtiéndose en la primera gran estación construida en Madrid con estructura metálica.

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‘Educa-Tren’ inicia en el Museo de Delicias su programa de actividades para centros escolares

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El Museo del Ferrocarril de Madrid inicia el programa de actividades escolares ´Educa-Tren´, cuyo objetivo principal es atender las necesidades del colectivo escolar y profesorado de Educación Infantil a Bachillerato. El trabajo que desarrolla el Área de Difusión y Educación del Museo se centra en la puesta en marcha de actividades y programas dirigidos a un amplio espectro de edades e intereses, para potenciar el conocimiento sobre la colección permanente del Museo y el acercamiento al mundo del ferrocarril integrando los aspectos educativos y culturales con lo lúdico.

El Museo de Delicias contempla distintas modalidades de visitas a la colección, así como la oferta de un completo material de apoyo vinculado a las mismas. Un compromiso claro de la institución es renovar constantemente las propuestas presentadas con la finalidad de convertirse en un recurso actualizado para la comunidad escolar.

Como en anteriores cursos y para la realización de las visitas guiadas, el museo cuenta con el equipo de voluntarios culturales de la Confederación Española de Aulas de la Tercera Edad (CEATE) que permite un acercamiento intergeneracional al mundo del tren. El programa educativo incluye también talleres didácticos que se desarrollan en el ‘Aula Talgo’, un espacio en el que se realizan trabajos basados en planteamientos de estudio abiertos, creativos y lúdicos que tienen como objetivo el acercamiento al apasionante mundo del ferrocarril y su patrimonio histórico. También se mantiene la colaboración con el Círculo Madrileño Ferroviario (CIMAF) para realizar los viajes a bordo del ‘Tren de Jardín’ (tren real de pequeño tamaño) por el parque ferroviario situado en las instalaciones exteriores del centro madrileño. El teatro escolar, una iniciativa pionera en las actividades de los museos de Madrid, vuelve a estar presente con la puesta en escena de cuatro espectáculos en los que el tren es el protagonista.

Los centros escolares que lo deseen pueden acudir al museo con el billete combinado Cercanías + Museo realizando un viaje a bordo de un tren del presente para conocer los trenes del pasado. La edición y difusión del Programa Escolar 2014-2015 cuenta con el patrocinio del Centro Europeo de Formación Ferroviaria (CEFF) y para conocer los recursos didácticos que ofrece el Museo del Ferrocarril o ampliar la información se puede contactar en el teléfono 902 228822 o en el correo electrónico educacionmuseo@ffe.es

El museo permite conocer una completísima colección de material histórico ferroviario. La nave central de la antigua estación de Delicias, sede del museo desde 1984, alberga una muestra muy variada de locomotoras y coches de viajeros, a través de la cual se puede comprender la evolución de la tracción (vapor, eléctrica y diésel) en el más de siglo y medio de existencia del ferrocarril en España, y las distintas condiciones en las que viajaron los pasajeros de estos trenes. A ambos lados de esta nave se abren varias salas temáticas, entre las que figuran la dedicada a antiguos relojes de estaciones, otra dedicada a modelismo, con maquetas animadas, y una tercera en la que se explican los principales elementos de la infraestructura ferroviaria.

El Museo del Ferrocarril de Madrid conmemora hoy el ‘Día del Tren’ con una jornada de puertas abiertas

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Puertas abiertas. El Museo del Ferrocarril de Madrid celebra hoy el ‘Día del Tren’, con el que se conmemora la puesta en marcha hace 167 años de la primera línea férrea peninsular, Barcelona-Mataró (28 de octubre de 1848). Con este motivo, el museo ofrece un horario especial, de 10.00 a 20.00 horas, y entrada gratuita, con un variado programa de actividades para todos los públicos. Como en años anteriores, permite multitud de posibilidades para disfrutar de un día diferente.

En la programación de este año destaca la presentación de un furgón estafeta de Correos, construido en 1892 y recientemente restaurado estéticamente tal y como circuló entre los años 1952 y 1971. También podrá visitarse otro vehículo en avanzado proceso de restauración, el automotor 9121, construido en España entre 1933 y 1936.

Además de estas presentaciones especiales y mediante visitas guiadas, se podrá acceder a una selección de vehículos de la exposición permanente y al enclavamiento hidráulico de Algodor, así como a las instalaciones de la Biblioteca Ferroviaria y el Archivo Histórico Ferroviario.

El modelismo ferroviario también estará presente con la celebración del ‘V Encuentro de Módulos Forotrenes’, que presentará una maqueta de más de cuarenta metros de longitud con varios escenarios ferroviarios -estaciones, túneles, viaductos, pasos a nivel…- y por la que circularán trenes representativos de la historia del ferrocarril español, especialmente locomotoras de vapor.

El público infantil tendrá la oportunidad de realizar talleres didácticos o asistir gratuitamente a la representación de la obra ‘El tren de los sueños’ a cargo de la compañía Teatro del Ferrocarril. En paralelo y con horario de mañana y tarde, el Círculo Madrileño Ferroviario celebrará en este día tan especial el ‘XXVII Encuentro de Trenes de Jardín’ con la apertura del parque ferroviario Ferrocarril de las Delicias y la puesta en funcionamiento de trenes propios y vehículos invitados.

Durante todo el día se podrá participar en un juego de pistas ferroviario para toda la familia, con los personajes de la serie infantil ‘Chuggington’, que repartirá diversos premios entre los acertantes.

La tarde estará dedicada a la historia del patrimonio ferroviario y, entre otras actividades, contará con la presencia del escritor y periodista ferroviario Fernando Fernández Sanz que presentará el libro “Historia de la tracción vapor en España (1936-1941)”, recientemente publicado por la editorial Maquetren.

El programa de actividades se cerrará a las 19.00 horas con un concierto del Coro Fundación de los Ferrocarriles Españoles, que en esta ocasión contará con la compañía de la Coral Polifónica de Collado Villalba.

El Museo del Ferrocarril de Madrid está dedicado a la custodia y estudio del ferrocarril de España desde su origen a la actualidad. Está gestionado por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles y patrocinado por Adif, Renfe y la Comunidad de Madrid. Ocupa la antigua estación de Delicias desde hace veinte años, aunque en realidad en 1967 ya se abrió en España una galería dedicada al ferrocarril en el Palacio de Fernán Núñez de la capital de España. Distribuido en cuatro salas, albergaba maquetas, grabados y pequeños objetos relacionado con la historia y la explotación del ferrocarril. Allí permaneció hasta 1983, año en el que se trasladó a las viejas dependencias de la estación que permitían sobre todo, la exposición de trenes en la gran nave central de la estación.

Destaca por su valor la colección de vehículos ferroviarios, donde las locomotoras de vapor tienen un lugar sobresaliente, además de otras colecciones, como las de infraestructura, lampistería, comunicaciones, modelismo y maquetas, relojes, uniformes o arte, etc

Festival de locomotoras en Azpeitia

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¿Alguien puede superar este festival? Desde luego que está al alcance de muy pocos. Y es fruto del trabajo bien hecho de un grupo de entusiastas. Los Amigos del Museo Vasco (BML) con Juanjo Olaizola y Mercedes García a la cabeza trabajan por conseguir que el Museo del Ferrocarril de Azpeitia sea un referente en el mundo ferroviario y a fe que lo consiguen. Como prueba, el festival que ofrecieron ayer con el movimiento de media docena de máquinas que dejaron boquiabiertos a los aficionados al ferrocarril.

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El Museo Vasco del Ferrocarril celebraba ayer su vigésimo aniversario con una jornada especial, en la que destacó la puesta en marcha de cinco vehículos de tracción vapor, con los que se efectuaron varias circulaciones de viajeros en la línea de Azpeitia a Lasao, así como otros movimientos por la playa de vías del museo.

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La salida de los trenes históricos en servicio de viajeros se efectuaron a las 11.30 horas. El automotor diésel-eléctrico Allan 301 de los Ferrocarriles Portugueses (1853)) trasladó a un nutrido grupo de visitantes hasta Lasao. Tras una breve espera llegó hasta allí la locomotora de vapor ‘Portugal’ (1913), que en un simulacro de avería remolcó a la diésel hasta la estación de Azpeitia.

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Los esforzados ferroviarios llevaron ‘la Portugal’ hasta la aguada, donde cargó el sufuciente líquido para emprender de nuevo la marcha, aunque en esta ocasión fue la vaporosa quien encabezó el convoy con dos coches de tercera clase del antiguo Ferrocarril del Urola.

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También la locomotora de vapor ‘Aurrera’ (1898)) y la locomotora de vapor ‘Zugastieta’ (1888) salieron en sendos recorridos vespertinos remolcando algunos de los coches del museo, mientras ‘la Espinal’, construida por Robert Stephenson en 1887, realizaba circulaciones por el interior de las instalaciones de Azpeitia, y la grúa de vapor Grafton (1920), única en su género, intentaba desarrollar algunas de las maniobras de carga.

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El tranvía del museo también transportaba a los viajeros hasta cocheras en varias circulaciones interiores, mientras los visitantes fotografiaban cada palmo del museo. Todo en un ambiente muy ferroviario donde no podían faltar los revisores, que ‘picaban’ en cada viaje los billetes de los viajeros.

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También en esta jornada festiva se inauguró una nueva exposición temporal de fotografías históricas en el edificio de cocheras. Se trata de un conjunto de imágenes tomadas en Azpeitia y otras localidades del entorno durante la última década del siglo XIX por la familia Arana (Maeztu, Álava), todas ellas inéditas y de gran interés histórico.

Una jornada completa. Y un éxito del Museo Vasco del Ferrocarril y del BML que merecen un reconocimiento especial por su afán en conservar, reparar y hacer funcionar estas joyas ferroviarias de gran valor histórico. Zorionak!

Veinte años de historia y vapor en el Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia

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Dos décadas…y algo más. El 4 de octubre de 1994 comenzaba la historia escrita del Museo del Ferrocarril de Azpeitia. Esa es la fecha oficial. Aunque por delante fueron cinco años de entusiasta trabajo, dedicación plena, y fe para llegar a ese fantástico día. Y esas mismas premisas son los pilares que han permitido alcanzar, veinte años después, a este feliz aniversario.

Juanjo Olaizola y los Amigos del Museo Vasco del Ferrocaril (BML) han conseguido una meta inalcanzable para muchos. Porque veinte años, al contrario de lo que canta el tango, son muchos. Y así debe constar en la historia de este museo, uno de los mejores que hay en Europa, pese a sus escasos recursos. Y eso solo se hace posible cuando detrás hay un grupo humano que vive para perpetuar el legado de un pasado que no siempre fue mejor.

El parque del Museo Vasco del Ferrocarril dispone de una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril del Urola, que se conserva tal como fue instalado en 1925. Un antiguo motor eléctrico hacer funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados.

El museo dispone de una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta. Un antiguo motor eléctrico hace funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados. Indudablemente, Azpeitia es obligada visita para todos los amantes del ferrocaril y constituye un auténtico santuario, donde se rinde culto al vapor. El muestrario se completa con conjuntos de uniformes, faroles, señales, placas de fabricación, etcétera.

La ‘Aurrera’ sigue siendo la prinipal estrella de las circulaciones de vapor. Esta locomotora es, sin duda, la más emblemática de tododo el parque preservado del Museo Vasco del Ferrocarril. Fue la primera que restauró esta institución y, también, la titular habitual de los trenes de vapor que recorren el trayecto que une el museo con la antigua estación de Lasao, por el antiguo trazado del desaparecido Ferrocarril del Urola. En 1990 la “Aurrera” fue preservada por el museo y carecía de placa de construcción, aunque conservaba las placas de bronce con su nombre. La máquina lucía en ambos testeros las iniciales FV, correspondientes a los antiguos Ferrocarriles Vascongados, y el número de matrícula 104.

Si aún no has visitado este atractivo museo, aún estás a tiempo porque se mantendrá abierto hasta las primeras semans de diciembre. Azpeitia merecela pena. No es un depósito de máquinas, sino unn centro vivo donde es posible sentir el ferrocarril. ¡Felicidades! Y que cumpla muchos más.

La ‘jubilación’ de Francisco Andrés, alma mater del Museo de Aranda, deja en el aire su futuro

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Paco se ‘jubila’. No tanto porque la edad y el cansancio le obliguen a ello, sino por la necesidad de dedicarle más tiempo a su mujer. Y con su marcha, flota en el ambiente ferroviario cierta preocupación por el futuro del Museo del Ferrocarril de Aranda. Coleccionista empedernido, entusiasta del tren y alma mater del museo, tiene decidido abandonar sus ‘obligaciones’ nada más terminar el año y dejar paso a otros que mantengan viva la llama que prendió hace más de dos décadas en la localidad burgalesa. ¿Quién va a recoger la antorcha?

El museo lo gestiona la Asociación Arandina de Amigos del Tren, pero nadie pone en duda que Paco es quien más tiempo, recursos y entrega dedica a estas instalaciones, situadas en la antigua estación de Chelva de la clausurada línea ferroviaria de Valladolid-Ariza. No es la primera vez que amaga con su marcha, pero en esta ocasión la fecha de caducidad es inamovible. Francisco Andrés Vicente es un hombre de convicciones firmes y tiene claro que, llegado diciembre, deja la dirección del Museo de Aranda, su auténtica pasión en estas últimas décadas. Otra cosa es que abandone el coleccionismo; acreditado y consumado vicio, se hace harto difícil aceptar que no va a dedicar ni un euro de su bolsillo a adquirir una de esas piezas cotizadas con las que él se topa. Pero una promesa es una promesa. Y Paco es hombre de palabra.

Y también de verbo, algo que no le falta. Persona de trato fácil y animado, aunque él se tenga por poco ilustrado, es una auténtica enciclopedia ferroviaria. Recuerda hasta el último detalle de los objetos que ha coleccionado durante toda su vida y que le han ocasionado mil y un disgustos con su mujer, menos comprensiva con la afición en vena de su marido. No se atreve siquiera a imaginar lo mucho que ha invertido en esa colección que alimenta un curioso museo -aunque académicamente no llegue a esa categoría, porque todos los objetos no estén inventariados, catalogados, investigados y contextualizados-, que ha hecho de Aranda parada obligada para todos los aficionados al ferrocarril. Algunas de las piezas expuestas son imposibles de monetizar. Y Paco detalla a todo aquel que quiera escucharle, con vigoroso entusiasmo, qué representa ese objeto, cómo y dónde lo localizó, cuánto pagó y por qué lo ha colocado en ese lugar de la exposición. No le cansa hablar de sus adquisiciones, que recuerdan tiempos pasados del ferrocarril y sueños de su juventud, cuando lo único que deseaba era entrar a trabajar como fogonero. Y su frustración por no conseguirlo.

Porque Paco, aunque de familia farroviaria -su padre y hermanos- nunca ha trabajado en el tren. O fogonero o nada. Así que se quedó sin cumplir ese sueño, que quizá le llevó a otro que seguramente nunca pensó. Comenzó a coleccionar cuantas piezas, objetos, fotografías, documentos y herramientas caían en sus manos y acopió un curioso compendio ferroviario. Horas de tenaz vigilia en obras, mercadillos, almacenes, dependencias ferroviarias, estaciones y lugares inconfesables le han procurado muchos de los objetos que se muestran en Aranda y que para sí quisieran, sin ir más lejos, los administradores de Delicias. Y a fe que su entusiasmo contagia.

El mismo relata, no sin cierto orgullo, cómo una alto directivo de Talgo que contempló la exposición de Aranda quedó tan satisfecho con sus detalladas explicaciones y anécdotas que decidió entregarle la cabeza tractora del AVE 102, original del convoy 03 que se dio de baja en el año 2004 tras un accidente que la dejó deteriorada. Tuvo que abonar 5.250 euros a la empresa de desguace que lo iba a achatarrar. Le falta el rodal, pero el interior, con una pequeña biblioteca y una veintena de uniformes ferrovarios sobre otros tantos maniquíes, está perfecto.

¿Y qué decir de la muestra? Las antiguas dependencias de la estación de Chelva recogen en sus salas el pasado y presente del ferrocarril con gorras, uniformes, faroles, señales, bocinas, herramientas, silbatos, insignias, recipientes, maletas, billetes antiguos, acciones, documentos de viaje, placas de constructores y todo tipo de objetos relacionados con el tren. Y lo hace con sensibilidad y gusto. Por ejemplo, en la ambientación de algunos espacios ferroviarios: departamento de viajeros, cabina de automotor, oficina del jefe de estación, señales de enclavamiento y movimiento de trenes, No falta el guardia civil -con bigote y todo- que junto a su inseparable compañero viajaba en los trenes de los cincuenta para vigilar a los estraperlistas, ni el fogonero con toda su indumentaria, incluida la pala de carbón, herramienta indispensable para llenar la caldera. Una maqueta a escala HO, así como un circuito elevado de escala LGB que recorre toda la sala de exposición llaman la atención, sobre todo, de los visitantes más pequeños, aunque hay adultos que aún no han abandonado el deseo de poder jugar a los trenes.

Frente a la fachada principal del antiguo edificio ferroviario, donde el reloj mantiene fija la hora aunque el tiempo transcurra inexorable, se puede contemplar la locomotora Gmnider (cedida por la azucarera de la localidad burgalesa), un antiguo vagón taller con su maquinaria original, una locomotora 10321 de Renfe y la cabeza tractora del Talgo ‘Pato’ . La zona exterior del museo también dispone de un bici-rail, raíles y distintas señales mecánicas.

Para colmo de males, en agosto ha caducado el contrato de cesión de la estación de Chelva, aunque Adif ha decidido prorrogarlo hasta que finalice el año. Con la política que preside ahora el administrador, es muy probable que el arrendamiento se encarezca y se haga difícil sostener esta actividad. La Asociación Arandina de Amigos del Tren viene negociando desde hace meses con el Ayuntamiento castellano para dar continuidad al museo. No hay constancia aún de que el acuerdo vaya a prosperar, porque los tiempos y las necesidades parecen caminar por otros derroteros. Pase lo que pase, lo cierto es que la marcha de Francisco Andrés será un duro golpe difícil de asimilar y que con su ausencia todos pierden. Los trenes de viajeros abandonaron Chelva en 1984; los de mercancías, en 1994. Pero el tren seguía vivo gracias al entusiasmo de gente como Paco. Pero, en breve, con su retirada, tan solo será un melancólico recuerdo.

El Ecomuseo de Samuño cumple con creces sus expectativas y entrega su billete de visita 50.000

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Mejor de los previsto. Un notable alto. La segunda temporada del Ecomuseo de Samuño roza el sobresaliente y supera todas las expectativas. Este domingo ha celebrado la visitante 50.000. El centro museístico y su tren es el escaparate perfecto para el concejo y el valle minero y, en especial, para el núcleo de La Nueva y su pozo San Luis. En este tiempo se ha convertido en una visita obligada para quienes se acercan a conocer Asturias.

El recinto museístico es la gran apuesta turística del concejo. Abrió sus puertas en junio de 2013 y se esperaba, con las mejores previsiones, la llegada de unos 24.000 visitantes al año, cantidad que ya ha sido superada, con creces. Y está en constante evolución. En junio ampliaba el recinto de exposiciones con la apertura de la casa de aseos, ya en las antiguas explotaciones mineras. Y ahora le toca el turno al bar de la mina, algo muy solicitado por los propios visitantes.

A mediodía la alcaldesa, María Fernández, entregaba a la gijonesa María Jesús Varela la acreditación como visitante 50.000 del museo. Ella y su familia viajaron gratis en el tren turístico que parte de El Cadavíu y llega a través de una galería minera hasta el pozo San Luis de La Nueva. El tren partía prácticamente lleno en dirección a La Nueva en el segundo viaje de la mañana. «La verdad es que pensamos que habría menos gente», comentó María Jesús Varela, que considera que el proyecto turístico langreano supone «una buena excursión para los niños porque les permite subirse al trenecito y entrar en la galería minera». Tras visitarlo, resaltó que les había gustado mucho tanto las instalaciones como las explicaciones del guía y que habían sacado «multitud de fotografías».

La alcaldesa agradeció a los turistas que se hayan decidido por visitar el ecomuseo. «Abrimos el 15 de junio del pasado año y ya llegamos a los 50.000 visitantes», destacó María Fernández. Las cifras del ecomuseo, que ha ampliado contenidos, superan las expectativas del Ayuntamiento, que decidió, ante la afluencia registrada, reforzar el equipamiento. El tren turístico minero circula esta temporada estival todos los días de la semana mientras que el pasado año se establecóa una jornada de descanso.

La propia alcaldesa detallaba que la apertura del ‘chigre’ será posible en unos días, ya que el Ayuntamiento ha adjudicado el servicio hostelero a dos empresarios con establecimientos en Langreo. Con la apertura de este negocio, se completan las instalaciones del Ecomuseo. Aunque no hay fecha concreta para su puesta en marcha, los gestores del futuro ‘chigre’ quieren hacerlo en el menor tiempo posible. De hecho, ya han comenzado los trabajos de adecuación del local. La temporada alta del tren minero de Samuño finalizará el 15 de septiembre. Además del bar, la instalación podrá contar con servicio de terraza, manteniendo en todo momento la imagen del equipamiento.

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

(Imagen Jesús Manuel Pardo)

¿Peligran las cocheras del metro de Cuatro Caminos?

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Otra construcción civil en peligro. Las cocheras del metro de Reina Victoria, las primeras construidas en España, pueden tener los días contados. El Ayuntamiento de Madrid tiene ambiciosos planes para la zona. El Plan Especial de Urbanismo prevé el soterramiento de las vías lo que permitiría la construcción de viviendas y zonas verdes. El Consistorio pretende dar luz verde a un proyecto que «ni respeta ni integra» las históricas cocheras de la avenida de la Reina Victoria, en la glorieta de Cuatro Caminos.

La voz de alerta corresponde a la Sociedad de Amigos del Metro y los Tranvías Históricos de Madrid (Sametrahm). Sus integrantes advierten del peligro de desaparición de las históricas cocheras de metro de Reina Victoria, inauguradas en 1919, después de que Metro «haya formalizado su pretensión de vender los terrenos para la construcción de viviendas» Y eso que «a menos de 200 metros hay un inmenso parque cerrado desde hace una década», explican los asociados.

La asociación ha reclamado hasta en cuatro ocasiones a la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid la declaración del edificio y su entorno como Bien de Interés Cultural (BIC), sin que hasta la fecha haya obtenido ninguna respuesta de este organismo. La última petición fue cursada en diciembre de 2012, asegura Alberto Corral, presidente de Sametrahm, que se teme lo peor.

Las cocheras del Metro en Cuatro Caminos fueron inauguradas el 17 de octubre de 1919, fecha de la apertura del servicio del Metro de Madrid por el rey Alfonso XIII. Destinadas a dar albergue, mantenimiento y reparación de los 21 coches que en sus comienzos prestaban servicio en el Metro de Madrid, contaban además con una nave de talleres y un almacén de maquinaria y recambios. Las instalaciones son uno de los más brillantes ejemplos de arquitectura industrial ferroviaria del primer tercio del siglo XX, en opinión de Sametrahm, y deben su diseño al arquitecto Antonio Palacios (autor del Palacio de Cibeles –antigua Palacio de Comunicaciones– o el Círculo de Bellas Artes) y al ingeniero Miguel de Otamendi, cofundador del metro madrileño. Las históricas cocheras fueron ampliadas tras la Guerra Civil hasta ocupar los actuales 35.000 metros cuadrados que Metro de Madrid quiere enajenar.

La Sociedad de Amigos del Metro pretende que el Ayuntamiento modifique el Plan Especial para, sin reducir el espacio destinado a viviendas, se puedan preservar las históricas cocheras que la entidad, asimismo, plantea sean la sede del Museo del Metro Histórico de Madrid. «Las cocheras de Reina Victoria serían el lugar idóneo para acoger el museo; un recinto céntrico y espacioso donde albergar y exponer la treintena de vagones históricos que Metro de Madrid aún preserva», argumenta Corral. La entidad ha recogido hasta ahora más de mil firmas de ciudadanos para que las instituciones preserven las cocheras y en apoyo de su proyecto.

No son las únicas instalaciones de Metro Madrid que se encuentran en vías de desaparición. La Comunidad de Madrid y la empresa pública Metro planifican desde hace meses una operación urbanística para enterrar los antiguos depósitos de las unidades en el entorno de Plaza Castilla (en el barrio de Ventilla, en Tetuán), las citadas de Cuatro Caminos (en el distrito de Chamberí), en Ventas (distrito de Salamanca) y en la calle Cavanilles (Pacífico, distrito de Retiro). Los terrenos liberados se destinarían a la construcción de viviendas, centros comerciales, zonas verdes y equipamientos públicos, según contaba semanas atrás 20 minutos. La Consejería de Transportes espera finalizar la operación en 2017, aunque todo el plan depende de la disponibilidad de capital privado.

El objetivo de la opreación pasa por sanear las cuentas de la compañía pública mediante ingresos inmobiliarios. Toda la operación se pretende financiar sin invertir un solo euro de capital público. La Comunidad quería sacar a licitación cada uno de los cuatro proyectos antes de que acabe 2014. La venta de los terrenos permitiría a Metro ingresar 40 millones de euros en el momento de la operación y otros 120 cuando concluya el proceso.

(Imagen Ernesto Agudo)

Cuba recupera cuarenta locomotoras de vapor que se exhibirán en el Museo del Ferrocarril de la isla

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El Museo del Ferrocarril de Cuba se prepara para aumentar su colección de máquinas históricas. Dentro de poco tiempo, el parque de vehículos se verá enriquecido con algunas de las 40 viejas locomotoras de vapor construidas entre 1878 y 1925 que ha recuperado un equipo de especialistas de la Oficina del Historiador de La Habana, financiado por el ingeniero ferroviario Raúl Abreu. El grupo trabaja desde 2007 en el rescate de estas auténticas joyas, traídas desde diversos puntos de la isla, con el objetivo de exhibirlas públicamente como atractivo turístico.

Abreu ha dedicado siete años de su vida a la búsqueda, traslado y reparación de estas máquinas, entre las más de 200 que hay en la isla, las cuales desde 2004 forman parte del patrimonio histórico nacional. El Museo del Ferrocarril se prepara para su exposición en la antigua Estación de Cristina, una de las más viejas de la capital cubana. Ubicada en la antigua sede del Ferrocarril del Oeste, frente al mercado de Cuatro Caminos, en La Habana, la estación data de 1861. Toma su nombre de la propia calle donde se encuentra ubicada, nominada así en honor a la gobernadora Doña María Cristina de Borbón, Regente del Reino de España. La edificación actual se terminó en el año 1902 y conserva buena parte de los elementos originales. «Ahí se podrá apreciar todo lo que significa el ferrocarril para Cuba y para La Habana», dijo Abreu que antes de la restauración calculó en siete millones de dólares el valor de esta importante y única colección.

Abreu, ingeniero ferroviario con larga experiencia, explicó que tanto en la búsqueda como en la reparación de las locomotoras no se usó tecnología nueva, ni se compraron piezas. Prácticamente a mano, sin grúas y ayudándose con poleas, ganchos e improvisadas rampas, el equipo encabezado por el especialista rescató las locomotoras en lejanas fábricas de azúcar o en perdidos campos y las trajo hasta La Habana.

Ya han sido reparadas 30 locomotoras, algunas de las cuales ya pueden verse en un parque junto a la Estación de Trenes de La Habana, así como en otros espacios de la Avenida del Puerto, junto a la bahía de la capital. Del grupo de máquinas que irá al Museo del Ferrocarril siete son del siglo XIX, dos locomotoras tienen origen alemán y las demás fueron construidas por fabricantes de Estados Unidos, como Baldwin Locomotives y Rogers Locomotives Works. Todas las máquinas funcionaron en Cuba durante muchos años en el transporte público o en la industria azucarera, como en el caso de la más antigua que sirvió hasta 2005 para acumular la friolera de 127 años de labor.

Cuba cuenta con una de las colecciones más antiguas de máquinas de vapor. La Oficina del Historiador posee una Cagney Brothers de 1902, construida por una compañía estadounidense que se especializó en locomotoras en miniatura. La máquina, de apenas dos metros de largo, se pondrá en funcionamiento en breve en un recorrido turístico por La Habana, lo que la puede convertir en la locomotora de su tipo más antigua y en uso del mundo.

Cuba inauguró su ferrocarril en 1837, cuando aún era territorio español. Antes de que circulara el Barcelona-Mataró, la isla caribeña ya disponía desde hacía once años del ferrocarril, concebido como solución para el transporte de los azúcares hasta los puertos de embarque en lugar de los tradicionales carros. La línea La Habana-Bejucal de 27,3 kilómetros se había inaugurado el 19 de noviembre de aquel año (llegó a Güines justo un año más tarde, que alcanzaría los 30,5 kilómetros).

El Ayuntamiento de Santander colaborará en la restauración de una quitanieves de 1962 de la ACAF

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El Ayuntamiento de Santander colaborará con la Asociación Cántabra de Amigos del Ferrocarril (ACAF) en la promoción y difusión del Museo Ferroviario de la ciudad. Ambas instituciones firmarán un convenio de colaboración para hacer del centro «un recurso didáctico y turístico» tanto para los vecinos como para aquellos turistas que visiten la ciudad.

La Asociación Cántabra de Amigos del Ferrocarril impartirá conferencias en la red municipal de centros cívicos y centros de mayores, en los que, además, celebrará exposiciones. El Consistorio santanderino también organizará visitas guiadas para escolares y para las asociaciones de vecinos y mayores del municipio. Y se fomentará la participación de la ACAF en otros eventos y actividades municipales, como los Belenes navideños o la Semana Grande. Así lo ha explicado la concejal de Dinamización Social, Carmen Ruiz.

Ruiz hace hincapié en que el Ayuntamiento de Santander también colaborará en la restauración y recuperación de las diferentes piezas del patrimonio ferroviario que componen el Museo Ferroviarios de ACAF. Como ejemplo, se ha referido la recuperación, en una segunda fase, de un modelo único que data de 1962 y que es la máquina quitanieves ancho ibérico, la más grande que ha tenido Renfe en su historia.

«La firma de este convenio y las acciones recogidas en el mismo darán continuidad a otra actividad realizada anteriormente por el Consistorio santanderino y la ACAF», ha apuntado la edil.

Ruiz ha añadido que el pasado 6 de mayo la Concejalía de Turismo convocó a las guías oficiales de turismo en el Museo Ferroviario para que pudieran conocerlo y, posteriormente, enseñarlo ellas mismas a sus grupos, bajo petición, «y no sólo los días que abran los voluntarios de la Asociación Cántabra de Amigos del Ferrocarril».

Las instalaciones del museo, situadas detrás del cuartel de la Policía Local, son muy sencillas. Las naves que albergaron el taller guardan ahora importantes fondos, como la locomotora ‘Peñacastillo’, restaurada por la Consejería de Cultura, o una ‘jardinera’ de los tranvías, restaurada por el Ayuntamiento de Santander, ambas en excelente estado. Y la quitanieves de 30 toneladas de peso en proceso de restauración, citada. O una máquina de vía estrecha también restaurada. Y la locomotora Udías, de las minas de Reocín. Entre las pequeñas piezas figuran planos, maquetas de vías y estaciones, locomotoras en miniatura, uniformes, documentos, carteles, faroles de carburo, fotografías, máquinas de hacer billetes y cientos de libros. El acceso se realiza recorriendo las rampas y pasarelas que cruzan por encima de las vías. Cuenta además con un importante fondo bibliográfico.