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Pistoletazo de salida para el ‘AVE a La Meca’

El tren de alta velocidad que unirá las ciudades de Medina y La Meca, en Arabia Saudí, iniciará en breve su puesta en funcionamiento (la fecha sigue en negociaciones y no está cerrada aunque se baraja el 25 como el día más probable), coincidiendo en el calendario con la celebración del día de Arabia, aseguran en el sector ferroviario. La inauguración sel servicio, aunque con retraso, supondrá todo un hito para la ingeniería española.

La fecha de inicio de la primera fase de explotación comercial del ‘AVE del Desierto’, que se espera también para este mes, está previsto que se concrete en los próximos días, fruto de las negociaciones que mantienen en el país el consorcio de empresas españolas que han construido el corredor y las autoridades locales, la Saudi Railways Organization (SRO). La inauguración del AVE tendrá lugar más de un año y medio después de la fecha originalmente fijada para comienzos de 2017.

El consorcio cumpliría el último acuerdo alcanzado con Arabia, por el que se comprometían a poner en marcha el AVE en septiembre de este año, si bien con una oferta y una velocidad aún limitadas e inferiores a las previstas. Está previsto que el AVE eche a rodar a una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora, con circulaciones sólo cuatro días a la semana (martes, jueves, viernes y sábado) y con paradas en dos de las cinco estaciones que tendrá la línea, la de Yeda y la de Kaec, la ciudad económica. El tren La Meca-Medina no prestará servicio comercial a pleno rendimiento hasta dentro de un año, en septiembre de 2019, cuando ya tendrá circulaciones todos los días y a la velocidad máxima de 300 kilómetros por hora.

El consorcio de empresas públicas y privadas españolas atribuyen los retrasos a las obras que otras compañías han realizado en el proyecto, como la construcción de la plataforma de la línea, sobre la que luego trabajaron las firmas españolas, que fue encomendada a empresas chinas, o la edificación de las estaciones por parte de compañías locales. Las empresas españolas querían que la inauguración oficial de la infraestructura fuera en enero de 2019.

El consorcio que a finales de 2011 se alzó con el ‘macrocontrato’ del AVE a La Meca está integrado por las empresas públicas Renfe, Adif e Ineco, y las firmas privadas OHL, Cobra (ACS), Indra, Consultrans, Copasa, Dimetronic, Imathia, Inabensa y Talgo. Esta última compañía se ha encargado de suministrar el pedido de 36 trenes de Alta Velocidad que incluye el proyecto mientras que Renfe prestará el servicio.

Según The Saudi Gazette, un billete de ida desde Medina a la Meca en clase turista costará 75 riyals saudís (unos 17 euros), mientras que uno en business costará 125 SAR (28,5 euros). Y ya se pueden adquirir en la web de Haramain High Speed Rail Project. Renfe será la encargada de prestar el servicio, el primero que ofrece fuera de España.

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Bombardier se suma a la puja por el ‘macrocontrato’

Bombardier se ha sumado a la puja por el ‘macrocontrato’ de mantenimiento de trenes que Renfe ha sacado a concurso, que supone realizar estos trabajos en un total de 420 vehículos de Cercanías y Avant durante cinco años por un importe total de 450 millones de euros. La multinacional canadiense, Talgo, CAF, Alstom y Siemens presentaron este viernes a la operadora sus solicitudes para participar en la puja, con la que ‘calientan motores’ de cara al “histórico” plan de compra de nuevos trenes que Renfe prevé lanzar próximamente.

La compañía ferroviaria analizará todas las solicitudes. Las empresas que cumplan con todos los requisitos serán invitadas a participar en el concurso público con el que prevé adjudicar estos trabajos el próximo mes de octubre, según indicaron en fuentes de la operadora. El contrato en liza abarca casi una tercera parte (el 30%) del parque de trenes de la compañía ferroviaria pública, que suma un total de 1.360 unidades. Renfe ha sacado a concurso el mantenimiento de veinte trenes de Alta Velocidad Media Distancia (Avant) por un importe de 74,5 millones de euros.

La compañía ha licitado la prestación de estos mismos trabajos en unos 391 trenes de Cercanías de los núcleos de Madrid y Barcelona, y en nueve trenes de vía estrecha de la extinta Feve por otros 329 millones. A su vez, en el caso de este último contrato, se ha estructurado en siete lotes distintos, de forma que los fabricantes interesados pueden presentar oferta por alguno de ellos o por todos.

Los lotes oscilan entre los 8,60 millones que supone el mantenimiento de la decena de trenes de vía estrecha hasta los 75,5 millones a los que asciende el del mantenimiento de 86 trenes de Cercanías de Barcelona.

En todos los casos, la compañía o compañías adjudicatarias de los trabajos deberán acometerlos junto con los talleres de Renfe mediante la constitución de una sociedad conjunta con la operadora ferroviaria pública que controlarán al 51%. En virtud de los pliegos de contratación, los adjudicatarios deberán cumplir con un “elevado grado de fiabilidad y disponibilidad de los trenes, especialmente en horas punta, y garantías de calidad y seguridad”.

Renfe abre la contratación de estos trabajos de mantenimiento en tanto la industria ferroviaria ultima lanzar su anunciado plan de compra de nuevos trenes, que comprenderá todo tipo de vehículos, especialmente de Cercanías y Mercancías, pero también de Alta Velocidad.

Alstom quiere que Renfe le aclare algunas dudas sobre la oferta ganadora del macrocontrato

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Alstom precisa aclaraciones. La multinacional francesa pide a Renfe información adicional sobre la oferta con la que Talgo se ha adjudicado el contrato de suministro de los nuevos trenes de Alta Velocidad. La firma gala, que también presentó pujas y entró a competir en el macroconcurso. El concurso suscita ahora dudas tanto en el aspecto técnico como en el económico. Ya les advertía el miércoles que, de no zanjarse ese día el fallo, iba a dar mucho de qué hablar.

La multinacional francesa ha remitido una carta a la compañía ferroviaria pública. Alstom estima que “no está completa” la información facilitada el pasado martes en el acto público en el que se abrieron las cuatro ofertas que compitieron por el contrato (Siemens, CAF, Talgo y Alstom). En su misiva pide formalmente a Renfe que desglose el cálculo de la puntuación técnica otorgada a la propuesta de Talgo que se erigió como potencial adjudicataria. También demanda los datos de la oferta económica “que no fueron leídos en el acto público”, con el fin último de comprobar que se cumplen todos los requisitos fijados en los pliegos del concurso.

Alstom considera que “se trata de una información no confidencial” que “debe proporcionarse en cumplimiento del principio y deber de transparencia” que establece la Ley de Contratos. La firma francesa apela a los órganos competentes en materia de contratación, entre los que cita al Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales, para indicar que “reconocen la posibilidad de que en los actos de aperturas de plicas no se lea todo el contenido de la oferta sin perjudico de la obligación de dar a conocer el resto del contenido posteriormente y sin esperar a la notificación de adjudicación”.

Talgo es potencial adjudicatario de la nueva generación de trenes de Alta Velocidad del parque de Renfe. La operadora quiere realizar la mayor compra de trenes de las últimas dos décadas. La firma madrileña logrór la mejor nota en el aspecto técnico con su tren AVRIL (28 puntos de un total de 35). También consiguió finalmente encabezar el apartado económico, una vez comprobado que se deslizó un error en la oferta de CAF, que inicialmente figuraba como la mejor.

Entre las dudas de Alstom figura el hecho de que Talgo cumpla el criterio de “credibilidad”. Según los pliegos del contrato, el fabricante “debe justificar de forma documentada que tiene un tren que ha cumplido, fuera del periodo de garantía, el índice (de credibilidad) ofertado durante un periodo acumulado de al menos un año“. La firma francesa apunta al hecho de que ha logrado la mayor puntuación respecto al confort del tren, cuando se trata de un vehículo que presenta tres filas de asientos en una de la dos hileras de butacas de los coches de clase turista, y dos filas de dos asientos en todos los de preferente. Las mismas fuentes indican que los pliegos fijaban unas condiciones “muy estrictas” en cuanto a las plazas en términos de medidas, aseos, lugar para equipajes y zona de reuniones entre otros aspectos. Además, creen que la oferta económica de Talgo plantea un precio por el mantenimiento posterior de los trenes un 30% inferior al que aplica a los trabajos que actualmente realiza.

Alstom puja con su tren Dúplex de dos plazas; logró la segunda mejor nota para su oferta técnica (25 puntos), y ofertó un precio de 166.821 euros por plaza y kilómetro recorrido (156.542 euros en la variante), ligeramente superior al de 137.768 euros de Talgo. El fabricante francés quiere, por tato, que le aclaren algunos datos en vísperas de que la compañía ratifique el próximo lunes, en una reunión de su consejo de administración, la adjudicación del contrato al fabricante español que preside Carlos Palacio. ¿Y si alguien impugna el fallo?

Renfe pierde a Bombardier como una de sus ‘novias’ para el ‘macrocontrato’

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Bombardier ha sido descalificado del concurso público abierto por Renfe para contratar el suministro de treinta nuevos trenes de Alta Velocidad y su posterior mantenimiento, un pedido valorado en 2.642 millones de euros. El fabricante canadiense queda fuera del proceso al no cumplir con el pliego de condiciones del contrato. La puja por el ‘macropedido’ de Renfe, la primera compra de trenes que la compañía lanza en al menos la última década, se dirimirá entre Siemens, Alstom, CAF y Talgo.

La operadora ferroviaria fijó este mes como fecha para adjudicar el contrato cuando en julio recibió ofertas de los fabricantes, si bien el sector tiene dudas de si la fecha de resolución final del proceso se verá afectada por el retraso en la formación del Gobierno. Bombardier se cae del concurso después de que Renfe tuviera que modificar la licitación original, la que lanzó en diciembre de 2015, y volver a iniciarla el pasado mes de mayo, al presentar la firma canadiense un recurso contra las condiciones de contratación ante el Tribunal Administrativo de Recursos Contractuales (TARC).

Esta instancia llamó a Renfe a suprimir de las condiciones del concurso los puntos que se otorgaban por el hecho de que el pedido se fabricara en España. Bombardier, que no se presentó a la puja inicial, se sumó al contrato en la segunda, la que se abrió tras los cambios de los pliegos solicitados por el TARC. No obstante, la firma canadiense vuelve ahora a quedar fuera.

Tras presentar las ofertas el pasado mes de julio, y una vez analizadas, Renfe le indicó que su propuesta no cumplía con las condiciones de los pliegos y le dio el correspondiente plazo para cambiarla. No obstante, Bombardier se ratificó en la propuesta original que, por tanto, quedó descalificada. El proceso de contratación no se suspendería en caso de que el fabricante resuelva recurrir su descalificación ante alguna instancia.

La multinacional concurría por el pedido con su tren de muy alta velocidad ‘Zefiro’, del que ya ha vendido 130 unidades en China e Italia, y que ya está en operación comercial con viajeros. Además, tenía previsto abordar el grueso de los trabajos en sus instalaciones españolas, en las fábricas que tiene en Trápaga (Vizcaya) y en su centro de Madrid. Bombardier ha manifestado en distintas ocasiones sus dudas sobre las condiciones del contrato, que considera “hará que el contribuyente pague un tren más caro”.

“Las condiciones de financiación que plantea el contrato supone a los fabricantes realizar unas provisiones tan exigentes que obligan a encarecer las ofertas”, indicó el presidente de la multinacional canadiense en España, Álvaro Rengifo, el pasado mes de junio.

Fuentes del sector reconocen que se trata de un concurso “muy estricto”, si bien consideran “imprescindibles” los criterios fijados para “garantizar la prestación de sus servicios a los clientes en las mejores condiciones, así como el correcto mantenimiento de los trenes”.

En virtud de este ‘macrocontrato’, Renfe busca dotarse de treinta nuevos trenes de Alta Velocidad y garantizar además de su posterior mantenimiento durante cuarenta años. La operadora pública busca un tren que circule a una velocidad de hasta 320 kilómetros por hora y de gran capacidad, esto es, que pueda transportar a un mínimo de 400 viajeros.La compañía prevé adjudicar a un sólo fabricante el contrato, con el que busca modernizar su parque de vehículos y prepararlo al paulatino aumento de la red ferroviaria y de la demanda de viajeros.

Bombardier impugna el ‘macrocontrato’ de Renfe de 30 trenes AVE y se plantea abandonar la puja

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Bombardier ha impugnado el concurso público promovido por Renfe para adjudicar el suministro de treinta nuevos trenes AVE y posteriormente mantenerlos durante cuarenta años, un contrato estimado en unos 2.642 millones de euros. La multinacional canadiense ha presentado su impugnación este viernes ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TARC). Inicialmente debía sustanciarse el concurso a mediados de mayo.

Bombardier impugna el concurso al considerar que los pliegos no cumplen los principios de no discriminación, proporcionalidad y libre competencia, tal como el diario ‘Expansión’ avanzó en su edición de este viernes. Una vez presentado el recurso, la multinacional atenderá a lo que el juez correspondiente decida, si bien contempla abandonar la puja por el contrato si finalmente se mantiene con las mismas condiciones, según indican dichas fuentes.

La impugnación se presenta cuando apenas quedan quince días para que el próximo 17 de mayo concluya el plazo para que los fabricantes presenten a Renfe ofertas para hacerse con el pedido. Además de Bombardier, pujan por este ‘macrocontrato’ CAF, Alstom, Siemens, la japonesa Hitachi y Talgo, empresa esta última que también planteó consultas sobre los pliegos. El fabricante canadiense señala especialmente el hecho de que Renfe vaya a primar la fabricación en España del pedido a la hora de adjudicar el contrato, al estimar que va en contra de los principios de libre circulación y de la normativa de libre competencia europeos. También argumenta que el contrato plantea condiciones de pago y de financiación que se exceden a las que puede afrontar una compañía no financiera, y que incluye el suministro de antenas y otros sistemas de cuyo suministro tiene el monopolio otro de los licitadores.

Bombardier no impugna el concurso por el hecho de que no pueda cumplir las condiciones del contrato, dado que cuenta con instalaciones en España, sino por considerar que no son justas. La compañía canadisen se plantea incluso abandonar la puja.

Fuentes de Renfe indican que, por el momento, el concurso y sus plazos siguen vigentes. Asimismo, el resto de fabricantes concurrentes aseguran que siguen trabajando en perfilar las ofertas con las que pujan por el pedido.

El contrato, que salió a concurso el pasado mes de diciembre, es uno de los mayores de la historia de Renfe y el primero de compra de material rodante que la compañía pública licita en la última década. Abarca el suministro de manera inmediata de 15 nuevos trenes AVE con capacidad para circular a 320 kilómetros por hora y transportar 400 viajeros, y un pedido opcional de 15 trenes más que la operadora irá solicitando por lotes de cinco unidades en función de sus necesidades. Además, incluye el posterior mantenimiento del material durante 40 años.

Los 6 fabricantes que concurren al macrocontrato de Renfe formalizarán en mayo sus pujas

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Alstom, Siemens, CAF, Talgo, Bombardier e Hitachi cuentan con plazo hasta el fin de la primera quincena de mayo para presentar a Renfe las respectivas ofertas con las que buscarán hacerse con el contrato de suministro de treinta nuevos trenes de Alta Velocidad y su posterior mantenimiento, un pedido estimado en 2.642 millones de euros. Renfe busca un tren que circule a una velocidad de hasta 320 kilómetros por hora y de “gran capacidad”, de forma que pueda transportar a “un mínimo” de 400 viajeros.

Renfe y los fabricantes de trenes continúan así trabajando y avanzando en este concurso a pesar de la incertidumbre que el cambio de Gobierno genera sobre la continuidad del proceso. La operadora ferroviaria ya ha remitido los pliegos con las características que deben tener los trenes a las seis compañías a las que ha invitado a pujar por este contrato de material rodante, el primero que lanza en al menos diez años.

Los pliegos fijan un plazo de 110 días desde el día de su recepción para que las empresas remitan a la operadora sus propuestas de modelo de tren de Alta Velocidad y sus presupuestos de fabricación y mantenimiento. Este plazo concluye el 14 de mayo, una fecha que, por coincidir en fin de semana, podría adelantarse al viernes 13 o a comienzos de la semana siguiente, al filo del fin de la primera quincena del mes de mayo.

Renfe prevé adjudicar el pedido en los meses de junio o julio, con el fin de empezar a recibir los nuevos trenes en 2018. La operadora ferroviaria encomendará el pedido a una sola empresa o consorcio de empresas. Los pliegos priman a las compañías que puedan fabricar parte del suministro en España, si bien la producción ‘made in Spain’ no es requisito imprescindible para hacerse con el contrato. De los seis fabricantes invitados a pujar por el proyecto, sólo Hitachi, firma japonesa que recientemente compró la italiana Ansaldo, no cuenta con instalaciones en España.

El pedido en liza abarca el suministro de manera inmediata de quince nuevos trenes de Alta Velocidad, y un pedido opcional de quince trenes más que la operadora irá solicitando por lotes de cinco unidades en función de sus necesidades, además del mantenimiento de todas las unidades durante todos sus cuarenta años de vida útil.

Con este ‘macrocontrato’, la compañía ferroviaria pretende garantizarse un calendario de incorporación de nuevos trenes para modernizar su parque de vehículos y prepararlo al paulatino aumento de demanda de viajeros.

Con la consecución de este ‘megacontrato’, las firmas con instalaciones en el país reforzarían la carga de trabajo de sus plantas con un pedido nacional, tras pasar años centradas en la exportación, en la producción de trenes y otros sistemas ferroviarios para otros países.

Siete constructores de trenes pasan la primera criba del macrocontrato de Renfe de alta velocidad

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Renfe ha preclasificado a todas las empresas que se han presentado a la primera fase del proceso de licitación para el suministro de trenes de alta velocidad. Las siete compañías han superado los requisitos solicitados en el anuncio, por lo que han sido invitadas a participar en la segunda fase del proceso. Alstom Transporte S.A.U, Construcciones y Auxiliar de Ferrocarril S.A (CAF), Siemens S.A., Patentes Talgo, Bombardier European Holdigns. S.L.U, Hitachi Rail Italy Spa y Alstom Transport S.A participarán en la segunda fase de la licitación. La empresa que se lleve el macrocontrato deberá suministrar quince trenes, con posibilidad de pedir hasta quince adicionales, en lotes de cinco, y el mantenimiento a 30 años, con posibilidad de prórroga de 10 años más.

El procedimiento consta de dos fases. Una primera de preclasificación de licitadores, en la que además de la exigencia de ser fabricante de trenes, se deben cumplir requisitos de solvencia técnica y económica- financiera. Y una segunda que consistirá en un procedimiento de licitación abierta con las ofertas recibidas de los licitadores que hayan pasado la fase de preclasificación.

El importe máximo de licitación para los primeros quince trenes (con mantenimiento a 40 años) asciende a 1.401 millones de euros, mientras que para la totalidad de las opciones planteadas (treinta trenes / 40 años de mantenimiento) el importe total máximo es de 2.642,1 millones de euros.

Con esta licitación se plantea un proceso de adquisición progresiva para ajustar el parque a la evolución de las necesidades. El contrato de mantenimiento incluido en la licitación se plantea por primera vez para la totalidad de la vida útil de los nuevos trenes (30 años con opción a 10 más), con el objetivo de garantizar que la oferta adjudicataria garantice el menor coste de explotación asociado a los trenes durante la vida de éstos. Renfe, además, se reserva en el contrato las intervenciones de segundo nivel y un 30% del total del servicio de mantenimiento, con un volumen de producción estimado de hasta 40.700 horas anuales.

Los nuevos trenes de alta velocidad en ancho UIC objeto de la licitación deberán tener una velocidad máxima de circulación de más de 320 km/h, sistema tritensión y sistemas de señalización ERTMS y Asfa Digital (además de compatibilidad con la señalización de la red francesa en 10 unidades). Deberán contar con un mínimo de 400 plazas, dos clases, cafetería, instalación para la restauración en plaza, sistemas independientes por coches (iluminación, climatización), aseos, sistema Wifi y ser accesibles según la normativa vigente.

Con esta licitación, Renfe busca avanzar hacia la transformación tecnológica y digital de su parque y de los servicios que ofrece a sus clientes. Los nuevos trenes deben permitir una mayor eficacia en costes y una mejor productividad de su explotación para ofrecer servicios a los precios más competitivos, con la máxima conectividad y una oferta de servicio y entretenimiento a bordo más personalizada que haga más atractiva la experiencia de viaje.