El gestor de infraestructuras ferroviarias de Francia RFF anunciará en diciembre cuál es el proyecto que quiere llevar a cabo para la construcción de una línea de tren de alta velocidad (TGV) entre Perpiñán y Montpellier. Red Ferroviaria de Francia (RFF) hizo este anuncio coincidiendo con la presentación del informe elaborado al término del debate público sobre esa infraestructura que se llevó a cabo desde el 12 de marzo hasta el 25 de junio pasado en las regiones concernidas.
En las conclusiones del documento se subraya la posición «unánime» de los cargos electos de la zona y de los responsables socio-económicos, y ampliamente mayoritaria de la opinión pública, a favor de la línea TGV desde Montpellier a Perpiñán, donde debería enlazar con el tramo internacional franco-español hasta Figueras. La inmensa mayoría de los 3.500 participantes en el debate público «están convencidos no sólo de la utilidad, sino también de la necesidad e incluso de la utilidad del proyecto», según el resumen del texto.
En el encuentro se barajaron en particular dos opciones en las que por la nueva línea podrían circular tanto trenes de alta velocidad de pasajeros como convoyes de mercancías. La primera posibilidad, por la que se decantó la mayor parte de los cargos electos y los responsables de organizaciones empresariales, sería una vía por la que los trenes de pasajeros pudieran ir a 300 kilómetros por hora y los de mercancías a 100-120, aunque eso significaría un costo más elevado de unos 5.900 millones de euros. Esa propuesta conllevaría la construcción de varias estaciones nuevas fuera de las ciudades (se habló de los casos de Narbona, Béziers y Nimes) para evitar la entrada en unos cascos urbanos muy saturados.
La otra posibilidad sería una línea por la que los convoyes de pasajeros no podrían superar los 220 kilómetros por hora y, en este caso, se primaría el mantenimiento de las actuales estaciones y se evitarían interconexiones a veces más complejas.
Sobre los plazos, el director de RFF en la región de Languedoc Roussillon, Christian Petit, comentó que su objetivo al respecto es conseguir la declaración de utilidad pública en 2015. Teniendo en cuenta que la construcción se prolongaría durante casi cinco años, el tramo TGV Perpiñán-Montpellier de alta velocidad no estaría en servicio hasta 2020.
(Fuente Diario Vasco)











