La estación Goya de Zaragoza muestra sus secretos y suscita la curiosidad en la ciudadanía

Expectación y curiosidad. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha ampliado en dos días las jornadas de puertas abiertas en la estación de Goya, en Zaragoza, que ha sido visitada en los dos primeros días por un total de 4.200 ciudadanos interesados en conocer el avance y el estado actual de las obras. Las jornadas, programadas inicialmente hasta ayer, se iniciaron el domingo, cuando se recibió la visita de 2.900 ciudadanos, mientras que el lunes se registraron 1.300 visitantes.

La estación cuenta con un edificio plenamente integrado en el entorno urbano; por su ubicación, al ser la más céntrica de la línea de cercanías, y por su funcionalidad, al conectar con la Línea 1 del tranvía. Está emplazada en la isleta central de la avenida de Francisco de Goya, en el tramo comprendido entre las calles Cortes de Aragón y Martín Ruíz de Anglada. La construcción de la nueva estación está siendo ejecutada por Adif por encomienda de la Sociedad Zaragoza Alta Velocidad, integrada por la Diputación General de Aragón, el Ayuntamiento de Zaragoza y el Ministerio de Fomento, a través de Adif y Renfe.

El edificio se ha diseñado con criterios de modernidad, accesibilidad y sostenibilidad, con espacios diáfanos y acristalados para aprovechar la luz natural. Y más que las formas arquitectónicas, la circulación interior, la transparencia que concede la envolvente acristalada o las luminarias a modo de guiño de las antiguas estaciones de tren, los debates se centran en los usos futuros de esta estación y en la inversión en una época de crisis.

La infraestructura consta de dos plantas, conectadas por unas escaleras mecánicas, otras fijas y un ascensor para personas de movilidad reducida. La planta calle servirá de ‘hall’ y puede presumir de una magnífica iluminación natural gracias a los ventanales que ocupan gran parte de la fachada del edificio. Estará integrada por el vestíbulo del edificio de viajeros, que tendrá una superficie de 560 metros cuadrados y albergará la zona de atención al cliente, locales de uso comercial, taquillas y aseos públicos. En el piso soterrado se encuentran los andenes, a través de los cuales se podrá acceder a los trenes en ambas direcciones.

Los dos accesos estarán situados en la zona este, bajo la cubierta, y en la zona suroeste, junto al Paseo Gran Vía y frente a la parada del tranvía. Para facilitar el tránsito de personas con discapacidad, las nuevas instalaciones serán plenamente accesibles y las conexiones el vestíbulo y el andén dispondrán, además, de escaleras fijas, de dos escaleras mecánicas y un ascensor.

A la estación aún le quedan aspectos por terminar. El domingo todavía había vallas, las escaleras mecánicas y el ascensor no funcionaban y los raíles de una de las vías todavía no se habían colocado. Hace unas semanas la Administración aseguraba que podría estar terminada entre enero y febrero de 2012, «como estaba previsto», si bien se precisa que podría estar en servicio unas semanas antes. La ejecución de la estación de cercanías de Goya ha entrañado una «dificultad téncia extraordinaria» ya que se ha intentado compatibilizar las obras con la circulación ferroviaria, que se tuvo que cortar durante unos días en verano. La estación será clave para incrementar el número de viajeros y potenciar el transporte público, ya que permite enlazar con el tranvía.

(Imagen Alfredo Maluenda. Heraldo de Aragón)

Los arquitectos alicantinos reclaman a Adif que conserve todo el conjunto de la estación ferroviaria

Respeto al pasado. Respeto a la historia. El Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante (CTAA) ha pedido que se conserve el conjunto de instalaciones históricas de la estación de ferrocarril de la ciudad, y que ninguno de sus elementos desaparezca con las obras para la llegada del tren de alta velocidad. La entidad profesional señala que el complejo ferroviario de Alicante-Término constituye «uno de los mejores acontecimientos arquitectónicos en la evolución histórica» de la ciudad, al ser «símbolo de la llegada a Alicante de la primera línea de ferrocarril que unía el Mediterráneo con la capital de España». Al mismo tiempo, hace hincapié en la antigüedad de estos edificios.

La vetusta marquesina de la estación alicantina es la mas antigua de este tipo que sobrevive en España, aunque lamentablemente la fachada ha desaparecido, objeto de una desafortunada reforma en 1968 que arruinó la estética de este monumento único en nuetro país y que sustituyó el estilo clásico del siglo XIX por el ‘modernismo’ del cristal y el aluminio.

Los arquitectos se han pronunciado ahora contra el derribo de los tinglados de carga, dos edificios auxiliares de la estación que datan de 1858, al igual que la propia terminal. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha planteado su demolición, dentro de la remodelación prevista para la llegada de la alta velocidad. El Ayuntamiento y algunas entidades ciudadanas también han mostrado su contrariedad por losplanes del Adif. Ahora el CTAA aplaude ese compromiso y se muestra a favor de que se respete «el complejo ferroviario histórico de la Estación Alicante-Término, incluidos sus tinglados laterales y los enormes ficus del entorno».

El Colegio recuerda que la llegada del ferrocarril a Alicante supuso el inicio del «decisivo impulso al desarrollo turístico y económico de la provincia», y que a eso se suma «la singularidad de haberse convertido en la estación de ferrocarril conservada más antigua de España». En este sentido, se recuerda que todavía se mantiene «bastante inalterada» la edificación original de 1858, «bajo el recubrimiento de aplacado pétreo» colocado a lo largo del siglo XX.

Los arquitectos recuerdan que las estaciones de ferrocarril históricas son las «primeras manifestaciones de la revolución industrial y símbolo en la memoria colectiva de los transcendentales avances técnicos en construcción y medios de locomoción del siglo XIX». Estas terminales, añaden, aunque «obsoletas en muchas ocasiones», por su habitual ubicación central en los núcleos urbanos «pueden permitir su fácil reconversión en grandes espacios públicos».

Estos inmuebles «pueden recuperar su protagonismo y relevancia urbana de antaño para la vida colectiva, reconvirtiéndose en nuevas ágoras y plazas públicas del siglo XXI», citando el caso del jardín cubierto de la estación madrileña de Atocha. No obstante, en el caso de Alicante, los profesionales dejan claro que la estación mantiene su funcionalidad original como terminal ferroviaria, al insistir en que constituye «la primera y última imagen que llevan consigo los visitantes de nuestra tierra, y al tiempo pudiéndose convertir en un entorno urbano de gran calidad para el uso y disfrute ciudadano».

El ferrocarril llegó a Alicante en 1858 de la mano de la compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), su puesta en servicio llevó a la ciudad a ser la sexta capital de provincia tras Barcelona, Madrid, Valencia, Tarragona y Albacete. Y a convertirse en la primera gran línea radial española, conectando la capital del país con el Mediterráneo y dotando al puerto y a la ciudad de una importancia comercial y estratégica desconocida hasta entonces.

La estación ha sufrido reformas menores y reversibles como un aplacado superficial que envuelve sus fachadas principal y sur, pero el edificio y su emplazamiento no han cambiado en los 150 años de vida de esta estación. Sólo se han perdido las columnas del acceso principal, eliminadas tras una intervención de modernización a finales de la década de 1960.

Es la estación más antigua conservada en su edificio original en las cabeceras de las grandes líneas. Junto con el conjunto de estaciones de MZA en la provincia de Alicante (La Encina, Villena, Sax, Elda-Petrer, Monóvar-Pinoso, Novelda-Aspe, Monforte del Cid, Agost y San Vicente del Raspeig) conforma el conjunto ferroviario de mayor antigüedad conservado íntegramente en España.

(Fuente La Información)

El ferrocarril popularizó la medida del tiempo y con él «la dictadura del reloj»

La noción de la medida del tiempo era, en los tiempos anteriores al ferrocarril, muy diferente a la actual. “El tren ajustó nuestro ritmo de vida a la dictadura del reloj”… Juanjo Olaizola, fundador del Museo Vasco del Ferrocarril, descubre, en un interesante artículo publicado en la Revista de Historia Ferroviaria, el mundo de la cronometría ferroviaria y su influencia en la sociedad. “Hace doscientos años, en los albores de la era ferroviaria, ni siguiera existían los relojes de pulsera, que no se popularizaron hasta principios del siglo XX, mientras que los de bolsillo eran auténticos artículos de lujo” explica Olaizola en su artículo “El tren y la medida del tiempo”. ”La percepción de la hora era muy imprecisa, lo que resultaba absolutamente incompatible con el medio de transporte que revolucionó el mundo en esa centuria; el ferrocarril, cuyos trenes solo podían funcionar con regularidad, gracias al estricto cumplimiento de los horarios previamente establecidos”.

“Durante la primera mitad del siglo XIX, cuando el ferrocarril inició su desarrollo, la sociedad europea y norteamericana carecía de una noción precisa del paso del tiempo, ya que no se había popularizado el instrumento necesario para su correcta medida: el reloj. Esto suponía un grave inconveniente para la explotación ferroviaria, ya que los trenes debían partir de las estaciones a una hora exacta, algo incompatible con el desconocimiento del momento concreto en que vivían sus clientes. Por ello, uno de los elementos que, desde los inicios de este medio de transporte ha caracterizado a sus estaciones ha sido la presencia de un reloj público”.

Tras narrar cómo las principales estaciones de ferrocarril adornaron sus fachadas con relojes monumentales que desde una gran distancia podían ser vistos por los viajeros, Olaizola escribe en la revista de Historia Ferroviaria cómo se simplificaron los husos horarios y se unificaron las horas ya que cada pueblo o ciudad tenía su propia hora local fijada en virtud de la posición del sol.

“La unificación de la hora por parte de las empresas ferroviarias norteamericanas impulsó la definitiva aplicación en el país de cuatro husos horarios” apunta el experto en ferrocarriles. “Por lo que respecta a Europa – añade Juanjo Olaizola en la revista Historia ferroviaria- también fue el ferrocarril el que impulsó la progresiva unificación horaria. El evidente retraso con el que en España se impulsó la unificación horaria en el territorio nacional hizo que el debate al respecto coincidiera con el proceso de unificación horaria mundial según el meridiano de Greenwich”.

“Las empresas ferroviarias españolas veían con natural preocupación el hecho de que todavía no se hubiera unificado la hora en todo el territorio nacional, por lo que, al mismo tiempo que presionaban al Gobierno en este sentido, también impulsaban la integración del país en el Greenwich Mean Time, con el fin de facilitar las conexiones internacionales con Francia y Portugal. Dado que ambos países tampoco se habían incorporado al sistema internacional, todo parecía indicar que España no lo haría hasta que, al menos, lo hiciera su poderoso vecino del norte. Fue la presión de las empresas ferroviarias y, sobre todo, la de la Compañía de los ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante, la que impulsó el definitivo proceso de unificación horaria en España” apunta Olaizola en un extenso artículo repleto de ilustraciones publicado en el número 15 de la citada revista.

(Fuente e imagen Juanjo Olaizola)

El ecomuseo de Samuño recupera joyas ferroviarias, mientras la ‘Juanco’ muere en un desguace asturiano

Auténticas joyas ferroviarias. El proyecto del tren minero turístico del valle del Samuño ha permitido recuperar algunas de las piezas históricas que fueron utilizadas para el transporte del mineral. A la espera de la llegada de la República Checa de las dos locomotoras y los cinco vagones que compondrán los dos convoyes que trasladarán a los visitantes por la galería minera subterránea, una de las naves del ecomuseo ya tiene en cuestodia la locomotora FM 307. Otras máquinas (‘Pedro Duro I’, ‘Pedro Duro II’, las número 305, 307 y 308 de Fábrica de Mieres y la 607 de Duro Felguera) y la grúa ‘Leona’ también han sido rehabilitadas (Construcciones Metálicas Alba, empresa ubicada en el polígono de Meriñán ha dirigido el proyecto) y serán en breve trasladadas a las nuevas dependencias donde se exhibirán.

La locomotora FM 307 fue fabricada en 1891 por la firma escocesa Dübs y adquirida por minas La Parcocha en el País Vasco. Pasó posteriormente a manos de Ferrocarriles del Norte como unidad de maniobras y fue utilizada en varias zonas, incluida Asturias. Perteneció a Fábrica de Mieres y a Ensidesa. En los últimos meses tanto esta máquina como otras que conformarán parte de la exposición de Samuño han pasado por un complicado proceso de restauración ya que muchas de ellas se encontraban en muy mal estado entre otras cuestiones por los continuos robos que han sufrido en estos años de abandono.

Pero no todo el material del valle minero ha corrido la misma suerte. Mientras la FM 307 se ponía a punto, la ‘Juanco’, una locomotora centenaria que durante décadas prestó servicio en el ferrocarril minero de Carbones de La Nueva, en el valle del Samuño, acabó sus días en un desguace del polígono industrial de Riaño II. La ‘Juanco’ fue construida en Munich en 1909 por la empresa Krauss & Co. La máquina tenía el número de serie 6128 trabajó a destajo en las vías del ferrocarril de Carbones La Nueva, empresa fundada en 1901 y adquirida por la Real Compañía Asturiana de Minas en 1925. Carbones de La Nueva disponía en el valle del Samuño de un trazado férreo con un ancho de vía de 650 mm. y una longitud de casi cuatro kilómetros que había sido impulsado anteriormente por la Sociedad Hermanos Felgueroso y que estaba dividido en dos tramos unidos por un plano inclinado. Las vías comunicaban el área de producción minera de La Nueva, con el pozo San Luis como referente, con el lavadero de carbones de Camellera, en Ciaño. «Las únicas locomotoras que sin duda pertenecieron a Carbones de La Nueva fueron las denominadas ‘Pepe’ y ‘Juanco’. Solo quedan 65 locomotoras en Asturias (la mitad de ellas a salvo en el Museo del Ferrocarril de Gijón y en el Museo de la Minería de El Entrego).

Mientras, desde el Ayuntamiento de Langreo se sigue trabajando para que el ecomuseo pueda entrar en funcionamiento el próximo año. Técnicos de Hunosa y de Tragsa, la empresa que ejecuta las obras del proyecto turístico langreano, viajaron recientemente a la República Checa para comprobar la marcha de los trabajos de fabricación de las locomotoras modelo DLP 50F y de los cinco vagones. Estos convoyes trasladarán a un máximo de 58 personas. Cuatro de los vagones transportarán a 12 pasajeros y el quinto, habilitado para personas con discapacidad, a 10. Está previsto que cuando Langreo reciba el tren comiencen los trabajos de colocación de las vías en el trazado que concluye en el pozo San Luis.

Las dos locomotoras podrán circular a una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora, pero en el recorrido del ecomuseo del valle del Samuño lo harán a 6 kilómetros por hora. Esta circunstancia hará que el viaje por el interior de la galería dure unos 20 minutos.

La alcaldesa de Langreo, Esther Díaz, resaltó, en su visita a las instalaciones del pozo San Luis, la importancia de estas actuaciones de recuperación de piezas históricas que forman parte de «proyectos importantes generadores de empleo» como el del ecomuseo. El gerente de Construcciones Mecánicas Alba, José Manuel Alba, destacó el mal estado en el que estaban las máquinas al haber permanecido a la intemperie y sufrir actos vandálicos.

Vossloh suministrará 31 vehículos al tren colgante de Wuppertal, el monorraíl más antiguo del mundo

Un contrato especial. Un acuerdo singular. Vossloh España suministrará 31 unidades del nuevo tren suspendido de la ciudad alemana de Wuppertal, gracias a la estrategia de colaboración entre la empresa de Albuixech (Valencia) y Vossloh Kiepe, que ha permitido conseguir el encargo de fabricar los nuevos vehículos. El tren colgante de Wuppertal, situado en el estado alemán de Renania del Norte-Westfalia, no circula pegado a la vía, como casi todos los del mundo, sino colgado de los raíles, por encima del río y de las casas. Su nombre completo es el “Eugen Langen Monorraíl» (Sistema de Einschienige Hängebahn Eugen Langen). Emblema de la ciudad de la poetisa Else Lasker, la escritoria acertó de pleno en su definición: “un dragón de acero”, plagado de “estaciones y ojos”, que ondula sobre “un río teñido de negro”

Vossloh España suministrarán 31 vehículos que sustituirán la serie anterior de los años 70, por un importe de 122 millones de euros. El suministro del primer vehículo está previsto para mediados de 2014. Posteriormente, irán llegando a Wuppertal dos o tres coches al mes. En diciembre de 2015 está previsto que se efectúe el suministro del último vehículo.

Vossloh Kiepe (Dusseldorf), división del Grupo Vossloh, suministrará la próxima serie de este medio de transporte. La empresa de Dusseldorf está especializada en el equipamiento eléctrico en vehículos de transporte urbano. Vossloh España desde su centro tecnológico de Albuixech se encargará de la fabricación de los bogies, del equipamiento de las cajas y los ensayos de serie de los vehículos. La colaboración de estas dos divisiones de Vossloh ha permitido también conseguir contratos en las ciudades alemanas de Karlsruhe y Rostock, así como en las españolas de León y Gijón.

El tren colgante de Wuppertal fue inaugurado por el emperador alemán Guillermo II. Diseñado por Eugen Langen, que originalmente lo había concebido para la ciudad de Berlín, fue construido en 1900, abrió sus puertas en 1901 y todavía hoy está en uso como sistema de transporte de la ciudad alemana. Es además el más antiguo de los monorraíles que existen en el mundo. Cubre una línea de casi 14 kilómetros en 30 minutos a una altura media de 10 metros sobre el río Wupper. Actualmente se encuentra en pleno proceso de modernización, tanto de sus estructuras como de sus vehículos. Cerca de 25 millones de personas utilizan cada año este medio de transporte.

Fomento trabaja en duplicar la velocidad de los trenes de Feve en la Cornisa Cantábrica

¿Fiebre electoral? ¿Promesas que el tiempo se lleva? ¿Hablar por hablar? El ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE, José Blanco, se ha comprometido a desarrollar el proyecto del llamado ‘Tren Veloz del Cantábrico’, que consiste en reformar y mejorar las actuales infraestructuras ferroviarias para duplicar la velocidad en la línea Feve entre Ferrol y Santander. Claro está que en el horizonte no parece seguro que el próximo Gobierno (más que probable es casi tangible el cambio de color) pueda garantizar este proyecto.

Sea como sea, el ministro reconoció que la posibilidad de acercar la Alta Velocidad a la Cornisa Cantábrica queda finalmente descartada, por «el impacto medioambiental» que supondría, «por lo que costaba» materializar esa infraestructura, y porque parecía «un proyecto inviable». Por ello, Fomento comenzó a trabajar «en un proyecto alternativo» y «viable», de forma que invirtió «recursos para hacer un estudio informativo y ejecutar la mejora integral del ferrocarril del Cantábrico, reformando las actuales estructuras, mejorándolas y redoblando la vía en alguno de sus tramos».

Según Blanco, el objetivo de esa actuación es «duplicar» la velocidad de la actual línea de Feve, que se sitúa en 80 kilómetros por hora, para alcanzar los 160 kilómetros por hora, y «recortar» a la mitad el tiempo del viaje entre Ferrol y Santander. «Si gobernamos, comenzaremos su desarrollo por la costa de Lugo«, precisó Blanco. Es decir, la cosa no pinta demasiado bien.

El ministro de Fomento anunció que el próximo año entrará en funcionamiento un tren híbrido, «el primero que se desarrolla en el mundo», para «recortar en tres horas» el tiempo del viaje entre Lugo y Madrid. «Hemos desarrollado un tren todoterreno, pionero en el mundo, capaz de circular por trazado de Alta Velocidad o convencional, por línea electrificada o sin electrificar y con diferentes tipos de tensión eléctrica», recordó Blanco, del que se beneficiará la conexión de la provincia de Lugo con la capital de España a partir del próximo año. Se trata, recordó, del «primer tren híbrido de ancho variable, que permite optimizar los tiempos de viaje a través de los diferentes tramos de nuestra red ferroviaria».

Con respecto a la mejora de las infraestructuras ferroviarias, también avanzó que «la semana que viene saldrá a información pública el nuevo trazado de la línea de Alta Velocidad entre Monforte y Ourense, que permitirá, ahora sí, velocidades superiores a 200 kilómetros por hora y estará preparado para tráfico mixto de mercancías y viajeros».

Blanco destacó que ese estudio informativo y la modificación de trazado «se hizo en un tiempo récord», porque el Gobierno del Partido Popular no «se planteaba tocar» esa parte de la línea, para dejarla «tal y como estaba, con radios de curva de finales del siglo XIX, no preparados para velocidades superiores a 70 kilómetros por hora». «Nos comprometemos a culminar los trabajos de adaptación a la Alta Velocidad, de todo el trazado ferroviario, y a continuar las obras en todos sus tramos», remachó Blanco, quien también lamentó «la hipocresía» del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, con respecto a esa parte del trayecto del AVE.

(Imagen Ana Docal en Panoramio)

Vilafranca del Penedès recurre a los tribunales para que Adif resuelva el ruido del AVE en el municipio

La amenaza se ha hecho carne. El alcalde de Vilafranca del Penedès, Pere Regull, ha ordenado a los servicios jurídicos del consistorio que interpongan una demanda contra Adif por los problemas de ruidos y vibraciones que provoca el paso del AVE por el municipio. Ante los infructuosos intentos del alcalde de reunirse con la entidad ferroviaria para evitar ir a los tribunales, Pere Regull ha afirmado que «la paciencia ha llegado a su límite» y ha ordenado la presentación de la demanda por la vía contencioso-administrativa.

El pleno de Vilafranca del Penedès ya decidió en octubre que en un plazo de tres meses, Adif debería acometer una serie de reformas en la estación que regenta en el municpio si no quería verse envuelta en un conflicto jurídico. Hasta ahora no se había cursado la demanda, pero al paracer el alcalde de la localidad catalana ha agotado todos los plazos y ha decidido recurrir a los tribunales para que se atienden sus demandas.

También ha preparado un requerimiento a Adif para que «en máximo 20 días limpie la zona del cubrimiento a la que el ayuntamiento no tiene acceso y que tiene un estado deplorable». Regull ha apuntado que si en ese plazo Adif no limpia la zona, lo hará el ayuntamiento a cargo de la empresa de infraestructuras. El AVE atraviesa el municipio, con las vías cubiertas en algunos tramos, aunque no tiene parada en la estación de Vilafranca.

El alcalde tiene la esperanza de que no será necesario llegar al juzgado y se alcanzará un acuerdo antes de este último paso porque reconoce que la mejor solución para Vilafranca no llegará a través de una sentencia judicial.

«El juez, si nos da la razón, que creemos que si, lo que hará es obligar a Adif a cumplir las normas de ruido y vibraciones pero no dirá cómo tiene que hacerlo ni que la solución quede urbanísticamente bien para Vilafranca. Por esto el camino de la negociación tiene que quedar abierto y en paralelo a la vía judicial», concluye.

‘El tren de la muerte’, un viaje al primer fusilamiento masivo de la Guerra Civil, según el historiador Santiago Mata

Más episodios de la Guerra Civil. Y el tren como involuntario protagonista. Lejos de lo que algunos piensan, conviene recordar la Historia para no repetir los mismos errores. El periodista e historiador Santiago Mata (Valladolid, 1965) ha investigado en su último libro, ‘El tren de la muerte’ (La Esfera de los Libros) lo que él mismo califica como «el mayor fusilamiento público de la Guerra Civil», una masacre que tuvo lugar el 12 de agosto de 1936 cuando un tren procedente de Jaén era inmovilizado por grupos de milicianos en un apeadero cercano a Vallecas. De las 240 personas que viajaban en él, 191 fueron fusiladas.

‘El tren de la muerte’ pone en evidencia cómo las dos partes implicadas en la Guerra Civil estuvieron interesadas, aunque por causas distintas, en ocultar las dimensiones reales de la estructura de poder y del cambio social que se produjo en la retaguardia republicana.

Los pasajeros de este tren fueron detenidos en la provincia andaluza por su filiación política de derechas o su catolicismo; en el convoy viajaba el obispo de Jaén junto a su hermana. Todos ellos eran conducidos a la cárcel de Alcalá de Henares pero ante la presión de los milicianos, el Gobierno accedió a que los presos fueran fusilados. Sólo lograron escapar unos pocos, entre ellos Leocadio Moreno, un joven de 19 años que Santiago Mata ha conseguido localizar y que a sus 94 años recuerda vívidamente lo que ocurrió, aunque confiesa no haberlo contado más que «tres o cuatro veces» en su vida y nunca a sus padres, señala Mata.

El autor ha dedicado dos años a reconstruir estos hechos y para ello ha ahondado en los documentos que dan cuenta de lo ocurrido, si bien apenas existen datos poco más allá de los nombres de las víctimas y la identificación de los verdugos sobre los que hubo una escueta investigación policial. Curiosamente, y por diferentes motivos que expone en el libro, ni el bando republicano ni, sobre todo, el franquista quisieron profundizar en lo sucedido.

Para Santiago Mata esta investigación empezó inicialmente «por curiosidad» pues le «chocaba» que apenas se explicara lo ocurrido. En el libro, el historiador descubre el lugar exacto donde fueron fusilados los 191 presos que llegaban a Madrid procedentes de Jaén.

‘El tren de la muerte’ está dividido en tres partes. En la primera se reconstruyen, a la luz de los documentos, los sucesos de los días 11 y 12 de agosto de 1936: las matanzas de cientos de presos que llegaban a Madrid procedentes de las provincias de Jaén y Córdoba (ese día 11 el intento no tuvo el éxito esperado pues viajaban más de 300 personas de las que fusilaron a 11, pero en la jornada siguiente sí se logró el objetivo).

La principal evidencia obtenida al respecto es que estas matanzas, según sostiene Mata, fueron autorizadas por el Gobierno de la República con el consentimiento muy probablemente del presidente del Gobierno (José Giral), casi con certeza del ministro de Gobernación (Sebastián Pozas) y sin ningún género de dudas del director general de Seguridad (Manuel Muñoz).

Según explica, el anuncio del envío de los presos en trenes, hecho desde Jaén por diputados socialistas, llevó al asalto en Atocha del primero de los trenes, y tras el fracaso parcial de este asalto, a la preparación concienzuda de la segunda y más mortífera matanza. En esta preparación intervinieron fuerzas militares comunistas, socialistas y anarquistas.

En la segunda parte, Mata narra las «consecuencias internacionales» de esta acción. La documentación diplomática ha revelado que, al día siguiente de producirse la masacre, los embajadores extranjeros comunicaron al Gobierno republicano que admitirían en sus sedes diplomáticas a ciudadanos españoles. «Todos los Gobiernos, excepto México, Turquía y Argentina, autorizaron a sus embajadores a marcharse de España, si bien finalmente no lo hicieron pensando en la protección que debían a sus súbditos», explica.

Así, en su opinión, los otros países dejaban claro que consideraban que La República había dejado de ser un Estado de Derecho que pudiera reclamar la solidaridad de las democracias occidentales.

Por último, en la tercera parte, Santiago Mata analiza los motivos por los que especialmente el régimen franquista no dio a la masacre la relevancia que tenía. Su teoría es que estos sucesos podían «poner en entredicho» algunos mitos del franquismo. Por ejemplo, el papel heroico que en la posguerra se asignó a la Guardia Civil (invocando para ello la gesta del Santuario de Santa María de la Cabeza) podía quedar en duda si se conocía la conducta de dudosa adhesión al alzamiento, o abierta cobardía, de algunos mandos del instituto armado en Jaén.

Tampoco salían bien paradas muchas familias adineradas de la provincia, que habían evitado la cárcel, la deportación y la muerte pagando un rescate. El autor apunta que, en realidad, la colaboración con las autoridades revolucionarias había sido mucho más habitual de lo que pudiera pensarse a primera vista.

A la vista de todo esto, Santiago Mata señala que las personas que viajaban en ese tren «fueron las víctimas más olvidadas». Todas ellas, perfectamente identificadas, fueron enterradas inicialmente en el cementerio de Vallecas pero en los años 40 se les trasladó a la cripta de la catedral de Jaén.

El libro también incluye el testimonio de Leocadio Moreno, que tenía 19 años en el momento de la masacre y que es el último superviviente. En su opinión, «las más de 200 víctimas de los trenes de Jaén han sido las grandes perdedoras de aquella tragedia».

Las peripecias tremendas que sufrió Moreno, quien logró escapar de aquellos fusilamientos mostrando un carnet de estudiante y alegando que pertenecía a los socialistas universitarios, le han dado al autor el «impulso decisivo» para escribir este libro. «Paradójicamente Leocadio Moreno logró, diez días después de aquellos hechos, volver a burlar a la muerte durante su estancia en la cárcel Modelo haciéndose pasar por un preso común para no ser ajusticiado. Y, durante la guerra, a pesar de ser de derechas, le tocó defender el bando republicano y también sobrevivió», narra Mata.

Santiago Mata se licenció en Historia en 1988 y en Periodismo dos años más tarde. Entre 1996 y 2004, vivió en Eslovaquia y Austria, trabajando para diversos medios de comunicación. Es redactor de cultura y sociedad en ‘La Gaceta’. Entre sus publicaciones de divulgación histórica destacan ‘U-Boote. Submarinos alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Mito y realidad de un trágico destino’, el especial sobre ‘Bombardeo estratégico en la Segunda Guerra Mundial’ y la biografía ‘El hombre que demostró el cristianismo. Ramon Llull’.

Renfe extiende al AVE Madrid-Sevilla el nuevo sistema de venta de billetes a subasta

Renfe extiende el nuevo sistema de venta de billetes a subasta de tren al AVE Madrid-Sevilla, por el que el precio de las plazas se determina en función de la demanda que registran, y que la operadora puso en marcha hace un mes en el AVE a Barcelona. La compañía ferroviaria ratificó en un comunicado que ampliará a todos los servicios AVE este sistema de venta a lo largo de 2012, tras un período de evaluación. Ello permitirá a la operadora introducir «importantes novedades en su estrategia comercial».

La principal novedad de este sistema es que la asignación de la rebaja en el precio de cada plaza se realiza de forma dinámica. El sistema renueva las ofertas asignadas a cada tren diariamente, en función de cómo se comporte la demanda.

Por el momento, esta primera fase del sistema servirá para testar el funcionamiento del sistema, que no obstante, permite ampliar hasta el 70% la horquilla de descuentos que hasta ahora venía ofrecendo la empresa.

La nueva oferta Web al 70% de descuento permitirá viajar entre Madrid y Sevilla por 25 euros, o entre Córdoba y Madrid por 20,55 euros, «con los mismos niveles de calidad y compromiso de puntualidad». Los descuentos se aplicarán a cualquiera de los recorridos intermedios de la relación AVE Madrid-Sevilla —Córdoba, Ciudad Real y Puertollano–.

Además, para enriquecer la oferta de descuentos disponibles, durante esta fase de prueba, Renfe incorpora al AVE Madrid-Córdoba-Sevilla cinco descuentos englobados en tres denominaciones de oferta: Estrella (30% y 40%) y Web (50 %, 60% y 70%). Además se mantiene la oferta Mesa (50% en grupos de 4).

Los Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril visitan Liérganes con las GECo 1501 y 1509







Ni la alerta naranja por lluvias, ni el pequeño diluvio que el sábado caía sobre la cornisa cantábrica les amedrentó. Cerca de un centenar de aficionados convocados por la Asociación del Museo Vasco del Ferrocarril se fueron de excursión a Liérganes (Cantabria) a bordo de tres viejos coches salón del Anglo Vasconavarro tirados por dos soberbias GECo (1501 y 1509) de Feve (estas locomotoras proceden del Ferrocarril de la Robla donde forman la serie 501 a 510. Feve las numeró 1501 a 1510, y adquirió en el año 2000 otras cinco locomotoras procedentes del antiguo Ferrocarril del Tajuña: 1511 a 1515).

Partían el sábado a las 09.00 horas de la estación bilbaína de La Concordia y, a pesar de las aguas torrenciales que inundaban la costa, nadie fallaba. Con paradas en Angustina, Limpias y Orejo el convoy se detenía una hora en Santander para luego dirigirse a la pequeña villa del Hombre Pez y las Dos Tetas. La comida fue fantástica ¡y con un reducido presupuesto!: cocido de alubias y carrilleras.

En los postres, los Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril dedicaron un breve e intenso homenaje a quien ha recuperado el patrimonio ferroviario vasco y creado el activo centro de Azpeitia, Juanjo Olaizola. «No solo sabe todo de los
trenes sino que, además, es capaz de gestionar, animar y desarrollar un museo vivo como el que nos une a todos los aficionados de la zona norte». Palabras que emocionaban al hasta hace poco máximo responsable del centro.

El viaje, en el que participaron ferroviarios del País Vasco, Navarra, Cantabria, Asturias y La Rioja dio para mucho: la asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao vendio lotería de Navidad (90.876)al igual que la peña Athletic de Zizur Mayor (Navarra). Parte del viaje de vuelta se dedicó a una original rifa de libros, gorras, mochilas y bufandas cedidas a la activa Mercedes García por Adif, Feve, Euskotran, y Renfe.

Otras escena curiosa la aportó la reunión, a bordo de uno de los coches salón utilizado por el general Franco en la inauguración de la línea de El Ferrol, del consejo de redacción de la revista ‘Historia Ferroviaria’. Pedro Quintana, José Antonio Gómez Martínez, Javier Fernández y Juan José Olaizola analizaban distintos temas entre los livianos meneos de la unidad. Una de las máquinas GECo iba en cabeza y otra a cola para evitar maniobras en los límites de trayecto.

En el viaje participaron niños, profesionales del ferrocarril, familiares y periodistas. Toda una mojada jornada de ambiente ferroviario que finalizaba pasadas las 20:00 en la estación de Feve de Bilbao.

La serie 1500 es una serie de locomotoras diésel utilizadas en España, numerada así por Feve procedentes del Ferrocarril de La Robla que absorbió en 1972, y otras adquiridas al Ferrocarril del Tajuña. Las GECo, como se conoce habitualmente a estas locomotoras (de su acrónimo General Electric Company, su fabricante) fueron adquiridas como parte de un plan de modernización según el cual Ferrocarriles de La Robla preveía suprimir definitivamente la tracción vapor, ya que las locomotoras diésel recibidas hasta ese momento (1000 Alsthom y 1150 Creusot) eran insuficientes tanto en número como en potencia para cubrir el tráfico. En octubre de 1964 se contrató su compra con la empresa General Electric Company de Eire, por un coste de 1.325.660,34 $. Estas locomotoras pertenecen al modelo unificado U-10B de esta empresa en su versión de vía métrica. Este modelo ya circulaba por líneas de diversos países del mundo con unos resultados excelentes.

(Texto y fotos de Anglovasconavarro)