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Demolición de la vieja estación de Durango

El gestor público de las infraestructuras ferroviarias de Euskadi, Euskal Trenbide Sarea (ETS), ha sacado a licitación los trabajos de demolición de la vieja estación del tren de Durango (Bizkaia) por un mínimo de 1,19 millones de euros y un plazo de 8 meses. El edificio de la antigua estación alberga oficinas, almacenes, aseos y viviendas y está formado por un conjunto de construcciones unidas entre sí. En general, la estructura del viejo edificio es de hormigón armado (pilares, vigas y forjados) y ladrillo para las particiones interiores, cubierta con estructura de madera y teja.

La técnica de demolición será en primer lugar manual y, posteriormente, mediante procedimientos mecánicos hidráulicos, tanto con demoledores y cizallas como con martillos de impacto. Posteriormente, se procederá también al desmantelamiento de las instalaciones ferroviarias de la zona de la playa de vías. Esta operación consistirá básicamente en el desmontaje y retirada de aquellos equipos o elementos que se encuentran próximos a la estación como cableado, ménsulas, carriles o traviesas.

Los trabajos de esta licitación incluyen también el acondicionamiento de los terrenos colindantes, una superficie de 4.534 metros cuadrados, para permitir su uso público. Junto a estos trabajos, ETS ha licitado también la mejora del actual acceso peatonal a la terminal, con un presupuesto previsto de 322.000 euros y un plazo de ejecución de seis meses. Esta actuación consistirá básicamente en la cubrición y mejora del acceso peatonal a la actual estación de tren de Durango.

El 17 de diciembre de 2012 fue una fecha histórica en Durango. Ese día, el soterramiento del tren a su paso por la villa fue una realidad y el servicio ferroviario cambió de trazado para atravesar bajo tierra el municipio. La obra permitió eliminar los 27 polémicos pasos a nivel que, con sus desdoblamiento de las vías, además permite aumentar la frecuencia de los viajes entre Durango y Bilbao. En marzo de 2015 se iniciaron los trabajos de demolición de los antiguos talleres y cocheras de Durango, que daban servicio al operador Euskotren hasta su traslado a las nuevas instalaciones ubicadas en el barrio de Lebario, en el municipio de Abadiño. Esta actuación fue el prólogo del proceso de desmantelamiento de la vieja superestructura ferroviaria y ambas actuaciones representaron un nuevo paso para acometer la urbanización posterior del municipio vizcaíno. La liberación de espacios ocupados dotará con más de 60.000 metros cuadrados de nuevo suelo urbano al centro de Durango y a la zona industrial de Iurreta.

La nueva estación fue diseñada por la arquitecta Zaha Hadid e inaugurada en 2012. La forma exterior es curva, y permite el paso de luz natural sobre el andén gracias al gran lucernario de la cubierta. A cota de calle está el vestíbulo y la galería comercial, que alberga las máquinas validadoras y las taquillas. En el nivel inferior se ubica el andén central, de 91 metros de largo, al que se accede por medio de una mezzanina central equipada con escaleras y ascensor.

Sentencia de muerte para las cocheras de Cuatro Caminos de Metro Madrid que serán demolidas

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Nuevo hachazo al patrimonio histórico de Metro Madrid. La reciente licitación para demoler las cocheras de Cuatro Caminos hace inevitable la desaparición de este elemento, uno de los grandes valores de la operadora del metropolitano en la capital madrileña. Y desaparece pese a que el pasado 6 de febrero la Comisión de Transportes, Infraestructuras y Vivienda de la Comunidad de Madrid defendió su conversión en un museo que albergara la importante colección histórica de trenes que posee Metro.

Los últimos pasos del presidente de la Comunidad, Ignacio González, preocupan a un amplio colectivo, que defiende desde hace meses la conservación tal cual de las cocheras de Cuatro Caminos. Sin embargo, el gobierno de Madrid acaba de certicar la muerte de las instalaciones del metropolitano con la redacción del proyecto y dirección de obras del terrenos que ocupan en Cuatro Caminos. La licitación para demoler las cocheras sirve para refrendar lo que estos grupos venían manteniendo, que tanto el Gobierno regional como la saliente Dirección General de Patrimonio Histórico, han hecho caso omiso de las peticiones realizadas durante todos estos años, dejando sin apoyo ninguna sus reclamaciones para proteger el patrimonio cultural de los madrileños.

Estas organizaciones defienden los valores históricos, sociales, monumentales, urbanos, de memoria del trabajo, de identidad, de autenticidad, de unicidad -y la ocasión de recuperarlos- que atesoran estas cocheras. Unos valores que han sido reconocidos por distintas sensibilidades entre partidos políticos de distinto signo y la ciudadanía. Y que, además, han obtenido el apoyo expreso para su causa de entidades como Hispania Nostra, que ha incluido las Cocheras en su ‘Lista Roja’ de Patrimonio en Peligro, o el Museo de Tranvías de Núremberg. Todos los partidos de la oposición (PSOE, IU, UPyD) se mostraron favorables a la consecución de este proyecto, así como el PP que, con matices, también lo apoyó.

La demolición de las cocheras dejará espacio libre para que el Grupo Ibosa acometa el proyecto del residencial Metropolitan, que se convertirá en el tercer edificio residencial más alto de Madrid, con un total de 25 plantas. Ibosa se adjudicó este solar tras ganar a Pryconsa la puja al poner más de 88 millones de euros sobre la mesa.

Este codiciado suelo de unos 40.000 metros cuadrados en pleno distrito de Chamberí está junto a la Glorieta de Cuatro Caminos -con conexión a las calles de Reina Victoria, Bravo Murillo y la Avenida de Pablo Iglesias- y cuenta con cuatro parcelas de uso residencial con una edificabilidad de 58.500 metros cuadrados, más otra parcela de 4.010 de sus terciario. Su precio mínimo de licitación ascendía a 81,8 millones de euros, por lo que se ha mejorado en 6,5 millones. Desde Grupo Ibosa se destaca que “este nuevo proyecto supondrá una obra arquitectónica y civil de gran envergadura pues se acometerá sobre un solar de 40.000 metros cuadrados y conllevará el soterramiento de las actuales cocheras de Metro de Madrid así como el desarrollo de nuevos viales que comunicarán la calle Bravo Murillo con Reina Victoria y con la Avenida de Pablo Iglesias”. Esta compañía califica la Torre Metropolitan como futura “seña de identidad“. “El proyecto”, añade, “contempla el diseño de una gran torre de viviendas de arquitectura singular y futurista con 25 plantas y tres terrazas de acceso comunitario concebidas como jardines colgantes hacia el skyline de Madrid”.

Los arquitectos alicantinos reclaman a Adif que conserve todo el conjunto de la estación ferroviaria

Respeto al pasado. Respeto a la historia. El Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante (CTAA) ha pedido que se conserve el conjunto de instalaciones históricas de la estación de ferrocarril de la ciudad, y que ninguno de sus elementos desaparezca con las obras para la llegada del tren de alta velocidad. La entidad profesional señala que el complejo ferroviario de Alicante-Término constituye “uno de los mejores acontecimientos arquitectónicos en la evolución histórica” de la ciudad, al ser “símbolo de la llegada a Alicante de la primera línea de ferrocarril que unía el Mediterráneo con la capital de España”. Al mismo tiempo, hace hincapié en la antigüedad de estos edificios.

La vetusta marquesina de la estación alicantina es la mas antigua de este tipo que sobrevive en España, aunque lamentablemente la fachada ha desaparecido, objeto de una desafortunada reforma en 1968 que arruinó la estética de este monumento único en nuetro país y que sustituyó el estilo clásico del siglo XIX por el ‘modernismo’ del cristal y el aluminio.

Los arquitectos se han pronunciado ahora contra el derribo de los tinglados de carga, dos edificios auxiliares de la estación que datan de 1858, al igual que la propia terminal. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha planteado su demolición, dentro de la remodelación prevista para la llegada de la alta velocidad. El Ayuntamiento y algunas entidades ciudadanas también han mostrado su contrariedad por losplanes del Adif. Ahora el CTAA aplaude ese compromiso y se muestra a favor de que se respete “el complejo ferroviario histórico de la Estación Alicante-Término, incluidos sus tinglados laterales y los enormes ficus del entorno”.

El Colegio recuerda que la llegada del ferrocarril a Alicante supuso el inicio del “decisivo impulso al desarrollo turístico y económico de la provincia”, y que a eso se suma “la singularidad de haberse convertido en la estación de ferrocarril conservada más antigua de España”. En este sentido, se recuerda que todavía se mantiene “bastante inalterada” la edificación original de 1858, “bajo el recubrimiento de aplacado pétreo” colocado a lo largo del siglo XX.

Los arquitectos recuerdan que las estaciones de ferrocarril históricas son las “primeras manifestaciones de la revolución industrial y símbolo en la memoria colectiva de los transcendentales avances técnicos en construcción y medios de locomoción del siglo XIX”. Estas terminales, añaden, aunque “obsoletas en muchas ocasiones”, por su habitual ubicación central en los núcleos urbanos “pueden permitir su fácil reconversión en grandes espacios públicos”.

Estos inmuebles “pueden recuperar su protagonismo y relevancia urbana de antaño para la vida colectiva, reconvirtiéndose en nuevas ágoras y plazas públicas del siglo XXI”, citando el caso del jardín cubierto de la estación madrileña de Atocha. No obstante, en el caso de Alicante, los profesionales dejan claro que la estación mantiene su funcionalidad original como terminal ferroviaria, al insistir en que constituye “la primera y última imagen que llevan consigo los visitantes de nuestra tierra, y al tiempo pudiéndose convertir en un entorno urbano de gran calidad para el uso y disfrute ciudadano”.

El ferrocarril llegó a Alicante en 1858 de la mano de la compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), su puesta en servicio llevó a la ciudad a ser la sexta capital de provincia tras Barcelona, Madrid, Valencia, Tarragona y Albacete. Y a convertirse en la primera gran línea radial española, conectando la capital del país con el Mediterráneo y dotando al puerto y a la ciudad de una importancia comercial y estratégica desconocida hasta entonces.

La estación ha sufrido reformas menores y reversibles como un aplacado superficial que envuelve sus fachadas principal y sur, pero el edificio y su emplazamiento no han cambiado en los 150 años de vida de esta estación. Sólo se han perdido las columnas del acceso principal, eliminadas tras una intervención de modernización a finales de la década de 1960.

Es la estación más antigua conservada en su edificio original en las cabeceras de las grandes líneas. Junto con el conjunto de estaciones de MZA en la provincia de Alicante (La Encina, Villena, Sax, Elda-Petrer, Monóvar-Pinoso, Novelda-Aspe, Monforte del Cid, Agost y San Vicente del Raspeig) conforma el conjunto ferroviario de mayor antigüedad conservado íntegramente en España.

(Fuente La Información)