Nueva York a Washington DC ¿en 29 minutos?

El empresario estadounidense Elon Musk anunció este jueves que el proyecto de un Hyperloop subterráneo que conectaría en apenas 29 minutos Nueva York y Washington DC, a 500 kilómetros de distancia, recibió el acuerdo verbal del gobierno. Musk dijo en su cuenta Twitter que es «optimista» sobre un acuerdo formal, que podría ocurrir «rápidamente».

El empresario, fundador del grupo automotor Tesla y de la empresa aeronáutica SpaceX, integró inicialmente un consejo de asesores del presidente Donald Trump, pero lo abandonó cuando el mandatario anunció su retiro del Acuerdo de París sobre el clima. «Acabo de recibir el acuerdo verbal del gobierno para la Boring Company a fin de construir un Hyperloop subterráneo NY-Fil-Balt-DC. NY-DC en 29 minutos«, tuiteó el multimillonario, utilizando las abreviaturas para Nueva York, Filadelfia, Baltimore y Washington, la capital federal.

La secretaría de Transportes de Estados Unidos no quiso comentar la información y pidió contactar a un portavoz de la Casa Blanca, que no confirmó el acuerdo. «Hemos tenido conversaciones prometedoras hasta ahora», indicó el portavoz, «y estamos resueltos a conducir proyectos de infraestructuras transformadores y creemos que las mejores soluciones provienen muchas veces del ingenio y la energía del sector privado«.

La empresa The Boring Company (empresa creada por Musk que se especializa en el cavado de túneles) no comentó inmediatamente la información. Musk solo está implicado en el negocio a través de la construcción de túneles, a través de The Boring Company. Los trenes serían desarrollados por otras empresas en los cuales Musk no posee capital.

Varias empresas se han posicionado en el mercado. En abril, The Northeast Maglev, una compañía estadounidense, presentó un proyecto similar al evocado el jueves por Elon Musk. Esta empresa colabora con la compañía ferroviaria japonesa JR Central, que desarrolló la tecnología conocida como «Scmaglev», por Superconducting Magnetic Levitation, y testea actualmente un nuevo tren de sustento electromagnético que debe unir Tokyo a Osaka a una velocidad de 500 km/h. Musk no dijo cuál sería el socio del proyecto de tren entre Nueva York y Washington.

En otros tuits publicados el jueves, Musk menciona la creación de una conexión a toda velocidad entre Los Angeles y San Francisco así como una ferrovía que uniría varias ciudades de Texas. Cita asimismo el túnel actualmente en construcción para desatascar el tráfico vehicular de Los Angeles.

El tren de la muerte de Stalin

«El poder de Rusia crecerá con Siberia». Mijaíl Vasílievich Lomonósov, patriarca de la geografía en Rusia, destaca a mitad del siglo XVIII la importancia de esta zona, foco hoy de grandes proyectos de exploración e investigación. Bajo el subsuelo helado esperan inmensos recursos que constituyen un pozo de riqueza inigualable en el mundo. De ahí que el país concentre la mirada en esta región que, con sus más de 13 millones de km2 (como veintiséis Españas), representa tres cuartas partes de Rusia y un tercio de Asia. Bajo el permafrost se esconden inmensos depósitos de gas y petróleo; pero también oro, hierro y níquel, a los que hay que añadir, el carbón y la madera de los bosques y los diamantes de sus minas.

Desde que el zar Alejandro III traza sobre el mapa la línea que debe cruzar el ferrocarril en su trayecto de este a oeste, desde Moscú hasta el océano Pacífico, la idea de llegar hasta los confines orientales de Rusia va cuajando. La vía férrea, de más de 9.000 kilómetros, conecta las principales ciudades de Siberia: Ekaterimburgo, Omsk, Novosibirsk –que con más de un millón y medio de habitantes es la tercera ciudad de Rusia, tras Moscú y San Petersburgo–, Krasnoyarsk, Irkutsk, Ulán-Udé, Chitá, Jabárovsk y Vladivostok, la mítica terminal del Transiberiano. Sin embargo, persiste el problema de comunicación y transporte para las regiones más al norte. Un proyecto extremadamente complicado.

Siberia está sometida a un clima continental extremo de interminables inviernos, en los que a menudo se alcanzan los -40 ºC, y cortos y suaves veranos, frecuentemente infestados de mosquitos. Gran parte del territorio se asienta sobre el permafrost, la capa de suelo perennemente congelada de la tundra. Los planes de construcción de una red ferroviaria caen inexorablemente, bien porque no resuelven los desafíos de un terreno tan abrupto y difícil o porque no hay suficiente capital para emprender el camino. Hasta la llegada al poder de Josef Stalin.

Fortalecido por su triunfo sobre la Alemania nazi, el dictador ruso da luz un proyecto que pretende conectar la parte oriental y occidental de Siberia, extendiendo la vía desde la ciudad de Inta, en la república autónoma de Komi, a través de Salejard a Igarka, en el río Yenisei. La construcción de la monumental obra comienza en 1949. Para ello emplea la mano de obra que le proporcionan los campos de concentración, abarrotados de prisioneros alemanes y de opositores a las políticas del régimen soviético. Aunque no hay cifras oficiales, se estima que fueron esclavizadas entre 80.000 y 120.000 personas para la construcción de la vía férrea, aunque hay quien sostiene que pueden llegar a las 300.000.

La idea no es ni nueva. Durante la construcción del Transiberiano, la colonia penitenciaria de Sajalín ya participa como mano de obra para la construcción del ferrocarril, como las de otros gulags siberianos, aunque también trabajan soldados rusos y miles de ‘siervos’ a los que se paga un mísero salario, insuficiente para los esfuerzos que demandan las obras del ferrocarril.

Medio siglo después, se repiten las condiciones. El trazado de línea principal de Stalin exige el empleo de mano muy barata. De ahí que se recurra a los campos de prisioneros. Si las condiciones de vida ya son penosas de por sí en los gulags, el esfuerzo que exige el tendido de la vía la hace aún más terrible. Las temperaturas pueden caer a -60°C en invierno; pero en verano los parásitos y mosquitos esparcen las enfermedades, traen muerte y calamidades a los presos. Los golpes y latigazos están a la orden del día y solo los más fuertes logran sobrevivir. El ferrocarril adquiere su nuevo nombre: el tren de la muerte.

La línea férrea entre Salejard e Igarka forma parte del ambicioso plan para la conquista del Ártico de Josef Stalin, pero poco más. No hay ninguna demanda real de la vía férrea porque la región está, además de aislada, prácticamente despoblada. Las fábricas de Siberia ya se atienden satisfactoriamente por las líneas de ferrocarril del sur. Pero el dictador ruso se empeña en trazar una rápida vía de comunicación entre los extremos septentrionales de la Unión Soviética; y hace de esta idea una prioridad absoluta. Sobre el papel es sencillo; se trata de construir una línea de 1.297 kilómetros de longitud con 28 estaciones y 106 apartaderos.

Las obras empiezan en el verano de 1949 sin que el trazado definitivo esté decidido, sin estudios geológicos de ningún tipo, con la única obligación de poner el máximo posible de raíles y traviesas para respetar las órdenes dictadas desde Moscú. La construcción la dirige el coronel Vasiliy Arsentevich Barabanov. El campo de trabajo 501 comienza desde Salejard hacia el Este; mientras el 503 inicia su penosa marcha hacia el oeste desde Igarka. La idea es que se encuentren a mitad del camino. A cada grupo se le asignan 50.000 trabajadores, traídos al efecto desde los campos cercanos.

Desde el punto de vista técnico, los problemas de ingeniería incluyen la construcción sobre el permafrost, un deficiente sistema logístico y plazos apretados unidos a la severa falta de maquinaria. No importa que el agua inunde las vías durante varios meses o que éstas se hundan en el barro; tampoco parece preocupar que las locomotoras no puedan circular a más de 15 kilómetros por hora para evitar constantes descarrilamientos. Nadie se atreve a contar la verdad del desastre a Stalin. Los ingenieros temen por sus cabezas; los mensajeros también.

Tramos enteros quedan paralizados durante meses por problemas logísticos, falta de maquinaria o porque las epidemias propias de las zonas pantanosas, infestadas de mosquitos, acaban con partidas enteras de trabajadores. Los presos mueren a centenares, víctimas del hambre, las enfermedades y el esfuerzo. Pero a los burócratas de Moscú solo les preocupan los plazos. Stalin quiere resultados rápidos para inaugurar cuanto antes la línea y vender luego la proeza al mundo entero los noticieros cinematográficos.

La noche perpetua del largo invierno ártico se echa encima y los trabajos deben parar de golpe. Todos los que participan en las obras saben que esta construcción es absurda y que tienden una vía férrea sin ningún sentido. La tundra es una de las superficies más inestables que existen. La capa superior se funde en los meses estivales y forma pantanos que deshacen el tendido, lo que obliga a reconstruirlo constantemente. Los materiales escasean. Las acerías del plan quinquenal no producen suficientes raíles, pero, como el ferrocarril de Igarka es una obra prioritaria, se arrancan vías en mal estado de otras partes del país y se envían a Siberia, donde son soldadas nuevamente.

Durante cinco años de intensa actividad, se llegan a completar 699 kilómetros, poco más de la mitad del trazado previsto. La muerte de Stalin (5 de marzo de 1953) acaba con el ambicioso proyecto. Los nuevos jerarcas rusos dejan en suspenso la obra y los trabajadores supervivientes vuelven a los gulags de donde habían salido años antes, sin que nadie se preocupe de contar las bajas. Se calcula que, al menos, la mitad ha dejado su vida en esta obra en la que se han invertido 260 millones de rublos. Años más tarde se precisa la cifra oficial: el régimen soviético se deja cerca de 100.000 millones de dólares de hoy en día (unos 90.000 millones de euros).

Lo que se ha construido pronto se destruye por las heladas y los defectos estructurales. Al menos once locomotoras y 60.000 toneladas de metal quedan abandonadas, y los puentes se caen o se queman. Solo 350 kilómetros de vía entre Salejard y Nadym permanecen operativos desde la década de 1950 hasta la de 1980. Diez años después, la línea se cierra al tráfico y, debido a la subida de los precios del acero, los primeros 92 kilómetros desde Salejar se desmantelan y reciclan durante la misma década.

En 2010, una sección de las vías (aproximadamente 220 kilómetros) vuelve a ser reconstruida para trasladar níquel y petróleo. Tanta sangre derramada encuentra por fin la exculpación. La línea, bautizada ahora como ‘La Ruta del Norte’, se reabre en 2015; es la gran esperanza para el futuro de esta zona, cuyos pobladores la siguen denominando con su siniestro nombre: el tren de la muerte de Stalin.

(Reportaje publicado en el suplemento Territorios de El Correo)

Barcelona y Valencia exigen el corredor Mediterráneo

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el de Valencia, Joan Ribó, han firmado este jueves el ‘Manifest de Barcelona i València per l’Eix Mediterrani’, que reclama conjuntamente al Gobierno central que priorice las infraestructuras ferroviarias del Corredor Mediterráneo. El documento se dirige al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, al que piden avances en esta infraestructura estableciendo como prioridades la sustitución de la vía única existente entre Vandellòs y Tarragona y la conversión al ancho internacional del trazado desde Barcelona hasta Algeciras.

«Hoy es un día histórico que ha tardado demasiado en llegar. Se corrige una anomalía, que es la falta de colaboración entre Barcelona y Valencia en un tema al que se le ha dado la espalda demasiados años«, ha afirmado Colau antes de firmar el manifiesto. Ribó ha descrito el pacto como el inicio de una nueva etapa en los vínculos entre las dos ciudades, mostrando la «profunda satisfacción que tiene Valencia de estrechar unas relaciones que siempre se veían empañadas, que no estaban relacionadas con una posición lógica».

Otras dos medidas que piden que pasen por delante son la conexión de los puertos de Barcelona, Tarragona, Castellón, Sagunto, Valencia, Alicante y Algeciras con la red ferroviaria, y también que se adapte la capacidad de la red para que puedan convivir los trenes de cercanías con los de mercancías. Además, hacen dos peticiones específicas para las ciudades: para Barcelona, terminar la estación de La Sagrera como punto neurálgico de conexión del Corredor en la ciudad, y para Valencia, la conversión de la Estació del Nord en una estación de paso, ya que actualmente las vías están configuradas como terminal y esto reduce su capacidad.

El pacto va más allá de la infraestructura ferroviaria y ambas ciudades se han propuesto «reforzar aún más los vínculos que unen Barcelona con Valencia para que dialoguen como ciudades hermanas», ha dicho Colau, inscribiendo la colaboración como una de las consecuencias de que ambos sean ‘Municipios por el Cambio’. Se han propuesto crear otro corredor más simbólico, de «ideas, experiencias e innovación», que una Barcelona y Valencia en el compromiso por la justicia social y el medio ambiento, y para ello han establecido una agenda de asuntos comunes, que incluyen el municipalismo, el turismo, la ocupación y la vivienda, aunque tiene el ferrocarril como asunto prioritario, que tiene una comisión de seguimiento que velará por su cumplimento.

También tienen previsto sumar todas las ciudades del eje Mediterráneo con una red que incluya a las ciudades del otro lado de los Pirineos y quieren hacer unas jornadas de trabajo con municipios y entidades empresariales, sindicales y sociales de esta zona para abordar los retos que tienen por delante.

La estación de San Martín de Luiña, en peligro

Otro inmueble ferroviario en peligro. La extinta Feve -integrada en el grupo Renfe- se plantea tirar la estación ferroviaria de San Martín de Luiña, en la línea Ferrol-Gijón, cuya construcción comenzó con el general Miguel Primo de Rivera y no concluyó hasta septiembre de 1972. Este inmueble diseñado en 1950 y está considerado un ejemplo intermedio entre las dos corrientes dominantes en la época: el racionalismo y el regionalismo. El edificio lleva años cerrado y, aunque exteriormente su estructura de piedra sigue en pie, tiene la techumbre seriamente deteriorada.

Al igual que las estaciones de Muros del Nalón, Cudillero, Soto de Luiña y Novellana, el edificio de viajeros de San Martín de Luiña se integra en una corriente de la arquitectura ferroviaria que supone un camino intermedio entre las tendencias dominantes del regionalismo y el racionalismo. Consiste en la materialización de inmuebles levantados mediante técnicas constructivas contemporáneas a los que se aplica un aparato ornamental o acabado formal derivado de la tradición historicista.

Todos los edficios de la línea parten de una planta común caracterizada por su irregularidad y asimetría, por la abundancia de esquinas que denuncian la presencia de cuerpos salientes y entrantes y, en general, por el alejamiento de la rigurosidad compositiva en los ejemplos estandarizados de los años finales del siglo XIX. Como norma general, en todas ellas un vestíbulo precedido de una pequeña pieza de acceso domina el espacio central de la planta baja y desemboca en un soportal previo al andén. Las dependencias laborales se agrupan a un costado mientras que al otro se localizan los retretes y la caja de escaleras que permite la subida al piso superior, ocupado por dos viviendas para empleados.

El empleo de hormigón como material tectónico y la plaqueta de ladrillo como recubrimiento parietal se compensan con la aparición de paramentos almohadillados en las esquinas, y espadañas y pináculos herrerianos en la coronación de los muros. Este fenómeno disfrutó de amplia transcendencia en el ámbito internacional en las décadas anteriores al estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Según Guillermo Bas, doctor en Historia del Arte por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), el valor de la estación de San Martín de Luiña es «incuestionable». El diseño es obra del ingeniero Francisco González Quijano, humanista de la época encargado de dibujar los vestíbulos del tramo entre Pravia y Luarca. La normativa de la época prescribía levantar una terminal cada veintidós kilómetros, de ahí que cada edificio presente giros y peculiaridades propias, de cara a evitar la monotonía.

Desde el año pasado Posada Organización S. A. tiene adjudicada la demolición y retirada de los escombros, todo en un mes de plazo y a cambio de 20.288 euros. «Ofrecimos el edificio a otras instituciones, pero nadie quiso asumir su gestión, reparación y mantenimiento», explican fuentes de la operadora pública.

Bas evoca las estaciones derrumbadas en las últimas décadas, como la de Caces (Oviedo) o Las Segadas (Ribera de Arriba) y advierte: «Si San Martín de Luiña cae, tendrá un efecto dominó, porque hay otras en similares condiciones de abandono que serán tiradas después». «En pleno siglo XXI no deberíamos tener que discutir el valor de este patrimonio, porque es incuestionable», sostiene Bas quien estima que «con una inversión mínima, un edificio de estas características, cerca del mar, puede tener múltiples usos hosteleros, de restauración, como albergue o vivienda particular». Cualquier utilidad antes que el derribo. ¿Será posible mantenerla en pie?

CGT convoca huelga para el 28 de julio

La Confederación General de Trabajo (CGT) ha convocado una huelga de 23 horas en Renfe y Adif para el próximo día 28 de julio contra «el desmantelamiento del ferrocarril público y la destrucción de empleo en el sector ferroviario», según adelanta este sindicato, minoritario en ambas empresas publicas. CGT, sindicato minoritario en ambas empresas, con una representación de un 12% en Renfe y un 16% en Adif, ha tomado la decisión de convocar la protesta «una vez agotadas todas las vías de negociación, los plazos marcados por esta organización y la paciencia derivada de la buena voluntad negociadora».

La organización sindical ha explicado que la falta de respuesta por parte de Renfe y Adif a sus reivindicaciones colectivas genera «mucha incertidumbre dentro del colectivo ferroviario ante la falta de futuro de las propias empresas, poniendo en entredicho la continuidad del ferrocarril como servicio público». CGT exige, entre otras cuestiones, soluciones en materia de empleo y la calidad del mismo, compromisos que garanticen el servicio público del ferrocarril, frenar las continuas externalizaciones de las cargas de trabajo o plantear «salidas» dignas de las empresas, a través de mecanismos como la jubilación parcial con contrato de relevo.

«Buscamos acabar con el inmovilismo de las direcciones para conseguir viejas reivindicaciones, mantener los derechos adquiridos y recuperar los perdidos ante la acción desmanteladora y privatizadora de ambas empresas y de sucesivos gobiernos, tras muchos años de lucha dentro de un sector esencial para el desarrollo de un país», subraya el sindicato.

Barcelona-Sants aumentará su capacidad

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, anuncia la ampliación de las vías de la estación de Sants de Barcelona para establecer un sistema de «cuatro por cuatro» y aumentar la capacidad de la instalación, una actuación que será inminente. La obra forma parte de un plan global de mejora de Rodalies que supera los 4.000 millones de euros, de los que Adif aportará 2.559 millones que se materializan en «actuaciones tangibles».

Entre ellas destaca el desembolso de 100 millones de euros para mejorar 39 estaciones, como las de Sant Joan Despí, Sant Pol de Mar, Sabadell Centre y Granollers Centre (Barcelona), así como para convertir en accesibles 25 unidades de la serie 447 al año. También se trabaja en una gran inversión de 45 millones de euros para situar un sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario (ERTMS, por sus siglas en inglés) en la comarca barcelonesa del Maresme para dar cobertura a la R1 de Rodalies, y se han suprimido cinco puntos de velocidad reducida en las líneas R3 (L’Hospitalet de Llobregat-Latour-de-Carol) y dos en la R15 (Barcelona-Riba-roja d’Ebre).

De la Serna ha visitado el Control de Tráfico Centralizado de Rodalies en la Estación de Francia junto al conseller de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat, Josep Rull, y a los presidentes de Adif y Renfe, Juan Bravo y Juan Alfaro, respectivamente. Allí reveló que «a lo largo de este verano» pondrán en funcionamiento una aplicación para teléfonos móviles desde la que se pueda comprobar el estado de la red de ferrocarril de Adif en tiempo real. «Hay que esperar todavía unas pocas semanas», indica el ministro y explica que la ‘app’ permitirá visualizar la situación ferroviaria como se hace desde el centro que ha visitado este lunes en Barcelona.

De la Serna ha visitado la Estación de Francia acompañado del delegado del Gobierno en Catalunya, Enric Millo, y de diputados y concejales del PP y de Cs. Ahí ha expuesto que el nuevo equipo y su ‘software’ han costado más de siete millones de euros y que suponen que Barcelona cuente con «lo mejor que hay en España y un sistema que es de lo mejorcito que hay a nivel europeo». La intención del Ministerio, ha relatado, es que la renovación llevada a cabo en la capital catalana se extienda al resto del país y que, además, se cree en el mes de octubre un centro similar «para que cualquier incidencia que pusiera en peligro a éste» se pudiera solventar desde el nuevo.

El conseller Rull ha aprovechado la visita para recordar que el Control de Tráfico Centralizado de Rodalies «entró en colapso y quedó todo el sistema colgado» hace dos años, por lo que ha celebrado que se haya renovado y se haya convertido en un centro puntero. No obstante, ha criticado que el Gobierno no haya decidido actuar «desde la anticipación, sino desde la reacción» después de aquel incidente, y ha insistido en reclamar que el Estado traspase a la Generalitat la gestión íntegra de la red de Rodalies. Asimismo, ha pedido al ministro que no anuncie ni haga nuevos planes de inversión en Catalunya, sino que cumpla «las previsiones que previamente se habían hecho».

El metro pierde 100.000 euros por día de huelga

La huelga de los lunes en el metro de Barcelona ocasiona pérdidas económicas de 100.000 euros, según un informe de la Autoritat del Transport Metropolità (ATM), el sistema integrado de transporte público. En cuanto a los pasajeros, los lunes se registra 164.000 menos de usuarios que cualquier otro día laborable, una bajada del 5,5%. Hasta el momento, el paro de diez jornadas registra pérdidas que superan el millón de euros.

El informe señala que cada día de paros supone una pérdida de 235.000 viajeros al metro y de 13.000 en FGC. Los paros hacen ganar viajeros en los autobuses (66.500 en los de TMB y 13.000 a los del AMB), Renfe (3.500) y el Tram (1.000), y sobre todo al transporte privado, con un crecimiento de la congestión en las principales carreteras de acceso a Barcelona. La B-23, la C-58 y la C-31 en Badalona son las vías más afectadas.

Estos datos se dieron a conocer hace unos días después de que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, explicara que la huelga de trabajadores del metro ha supuesto la pérdida de 546.000 euros a Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) hasta el mes de junio. Tras una pregunta del grupo municipal Demòcrata (PDeCAT) sobre los costes de los paros, Colau ha añadido que la huelga de los lunes, que empezó el 24 de abril, ha conllevado la pérdida de 1,4 millones de validaciones del metro.

Este lunes se vive una nueva jornada de huelga, la undécima, ante el bloqueo de las negociaciones que mantienen el comité de empresa y la dirección de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) por el convenio colectivo. Los paros convocados por el comité afectarán a la movilidad de los ciudadanos en las horas punta: de 07.00 a 9.00 y de 16.00 a 18.00, los servicios mínimos establecen la circulación del 40% de los trenes, mientras que por la noche, de 20.30 a 22.30, la oferta será el 20% de la habitual. A pesar de la mediación de la Generalitat de Cataluña, las posturas de una y otra parte siguen enfrentadas y no se atisba una pronta resolución del conflicto.

El comité de empresa, presidido por el sindicato CGT, ha rechazado recientemente la propuesta de la Generalitat de que el conflicto en el suburbano se resuelva con un arbitraje voluntario, algo que sí había aceptado TMB. Además, en un nuevo desafío a la dirección de TMB, la plantilla ha acordado hacer huelga también durante la festividad de la Diada -el 11 de septiembre-; la Mercè, -el 24 de septiembre- y en aquellos partidos de Champions del FC Barcelona que obligan a alargar el servicio de metro.

La dirección de TMB ya ha anunciado que no ofrecerá más mejoras a los trabajadores del metro y ha decidido dejar de pagar un extra de 32 euros mensuales a la plantilla, ya que se trata de un importe que se le «avanzaba» a cuenta de los incrementos salariales que contemplaría un futuro convenio colectivo para «crear un clima favorable al diálogo». En este contexto, el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, propuso esta semana que se valore la ampliación de los servicios mínimos y la emisión de un laudo de obligado cumplimiento para conseguir «un equilibrio» entre el derecho de huelga y el interés del resto de la ciudadanía. Los sindicatos se han mostrado muy críticos con esta propuesta y han pedido que no se limite el derecho de huelga.

Shangai sueña con el mayor metro mundial

Tres nuevas líneas que suman 55 kilómetros darán servicio al metro de Shangai antes de que acabe el año y para finales de 2020 los kilómetros totales de operatividad superarán los 830 kilómetros. A finales de 2016, tenía operativos un total de 617 kilómetros formados por 15 líneas y 367 estaciones, incluida la de del ‘maglev’ que opera desde la capitalal aeropuerto internacional de Pudong. Con estas nuevas líneas, se espera corregir los defectos de las ya existentes y en el diseño de su trazado se busca, sobre todo, facilitar el intercambio entre estaciones.

Miles de obreros trabajan en el subsuelo para extender un sistema de transporte que compite cada año por ser el mayor metro del mundo. Cada día, bajo los pies de los más de 30 millones de personas que habitan la metrópoli china, considerada capital financiera del gigante asiático, las tuneladoras trabajan de sol a sol para unir unas estaciones con otras a través de un túnel de 6,76 metros de diámetro. Según explica Ying Boxuan, ingeniero de lo que será la futura línea 14, primero se construyen las estaciones y después se comienzan a unir unas con otras, con un avance de unos diez metros por día.

Gracias a enormes grúas, los operarios colocan placas de hormigón con las que sellan el agujero hecho por la tuneladora y, a continuación, instalan los raíles. La ciudad tiene prisa para completar esta obra, porque pese a la corta edad del metropolitano (1993) la red se colapsa en horas punta en esta ciudad que pasa por ser una de las más grandes y pobladas del mundo. Según datos proporcionados por el presidente de la operadora del metro, Shao Weizhong, actualmente hay proyectos de construcción para sumar 216 kilómetros a la red.

Una muestra de la magnitud del sistema queda de manifiesto con el número de usuarios. En 2016, la media de personas que viajaron en el metro por día fue de 9,28 millones, aunque durante los días laborables alcanzó los 10,65 millones. Y es muy probable que esta cifra se quede atrás este año, ya que en los seis primeros meses de 2017 ya lo han utilizado 9,54 millones de personas. El récord se alcanzó el pasado 28 de abril con 11,87 millones de personas. La estación Plaza del Pueblo es la más usada y por ella pasan unas 700.000 personas al día.

El de Shanghái es el sistema de mayor extensión del mundo con 617 kilómetros y el número dos en términos de uso, asegura Shao, quien dice que el objetivo es construir un sistema de metro que sea «seguro, humano, verde, científico e inteligente». Según el funcionario, el coste de la construcción en los suburbios está entre 500 y 700 millones de yuanes por kilómetro (de 64,5 a 90,2 millones de euros; 73,75 a 103,2 millones de dólares), mientras que en la ciudad, éste se eleva a entre 1.000 y 1.300 millones de yuanes por kilómetro (de 128,98 a 167,68 millones de euros; de 147,5 a 191,76 millones de dólares).

Del dinero que se destina a la inversión, explica, el 45% proviene del gobierno municipal de Shanghái y el 55% restante lo invierten los bancos. Después, de cada 100 yuanes que ingresan por los billetes, llegan otros 20 más de los anuncios, tiendas y de las empresas de telecomunicación que dan servicio al metro.

Pero la carrera del metro de Shangái no es solo por superarse a sí mismo sino también por continuar siendo el mayor del mundo por kilómetros de vías, una pugna que establece con la capital Pekín, que también tiene una veintena de proyectos de crecimiento por acabar con un total de más de 350 kilómetros nuevos. Según funcionarios del gobierno local, 2017 es el mayor año de construcción en la historia del metro de Pekín, que actualmente tiene 574 kilómetros en funcionamiento y atiende a una media de 11 millones de pasajeros diarios. Para cuando los proyectos en curso finalicen, la longitud total alcanzará los 999 kilómetros y el suburbano capitalino servirá a 18,5 millones de pasajeros diarios.

Santander-Bilbao en 40 minutos

Un estudio de la Universidad de Cantabria propone un nuevo trayecto entre Santander y Bilbao por tren que reduce a 40 minutos el tiempo de viaje entre ambas capitales. Según sus promotores, el coste de esta nueva linea supondría una inversión cercana a los 1.100 millones, frente a los 3.000 que proponía Fomento cuando pensaba unir ambos puntos por Alta Velocidad cuando dirigía la cartera Ana Pastor

El plan forma parte de un trabajo de fin de máster coordinado por los profesores Enrique Castillo Ron y Zacarías Grande, que ya trabajaron en el anteproyecto del Tren de Altas Prestaciones entre Santander y Palencia -y su posterior conexión con Madrid- que sirve de base a los que ahora utiliza el Ministerio de Fomento para planear una obra que, si se cumplen los plazos, comenzará en 2019.

«Es un anteproyecto que trata de optimizar tanto los costes de la infraestructura como los tiempos de viaje», explica Julia Torralbo, la ingeniera de Caminos autora del trabajo, calificado por el tribunal con matrícula de honor con mención especial por su precisión. Tanto, que sus coordinadores detallan que puede ser aplicable con muy pocos cambios. Torralbo destaca que las tres horas de viaje con la actual infraestructura «totalmente obsoleta» se pueden quedar en 40 minutos. Menos que el tiempo que se emplea en coche y la mitad que el que necesita el autobús más directo entre Santander y Bilbao.

El nuevo trazado contempla diez tramos y se aleja de la costa para evitar el fuerte impacto ecológico de este tipo de obras y la complicada orografía del recorrido actual entre ambas capitales. Además, las expropiaciones serían más costosas porque en el litoral hay muchas más fincas edificadas. Torralbo plantea el uso de 33 trenes de pasajeros y mercancías que harían -según las estimaciones- cada día los 90 kilómetros de vía entre Santander y Bilbao que deberían atravesar 27,8 por túneles para evitar los lugares de mayor riqueza natural y algunos núcleos de población y otros 11,8 sobre viaductos para evitar los desniveles más importantes. Junto a la de Santander, y una vez descartadas las opciones de Laredo y Castro Urdiales, las otras dos únicas paradas estarían en Ametzola y Abando, ambas en Bilbao. La catenaria sólo tendría que duplicarse en los tramos Heras-Entrambasaguas, Entrambasaguas-Riaño y Sodupe-Bilbao. El 30% del total. Según el plan diseñado por Torralbo, los dos primeros serían los más ‘baratos’, ya que se usarían la línea de Feve que existe en la actualidad. Lo mismo ocurre en el Sodupe-Bilbao.

Ahora solo falta que la Administracion se plantee la posibilidad de recoger las ideas que se proponen en este estudio académico.¿Sería posible?

CAF implantará en Gales una fábrica de trenes

Estratégica apuesta de internacionalización. CAF anuncia la implantación de una fábrica de trenes en Reino Unido, en la que invertirá 32 millones de libras (unos 38 millones de euros) y que espera poner en marcha dentro de un año, a mediados de 2018. Con la nueva instalación, la compañía materializa la intención manifestada el pasado año de implantarse en Reino Unido y refuerza su apuesta por este país, un mercado estratégico en el que además acaba de comprar una firma de consultoría.

La instalación, que recibirá subvenciones del programa de inversiones extranjeras del Gobierno de Gales, se dedicará a la fabricación de todo tipo de vehículos ferroviarios y dará empleo a 300 trabajadores, además de tener un «importante impacto» en los proveedores y suministradores locales. CAF destinará su nueva planta internacional a acometer los futuros nuevos contratos que logre en Reino Unido, así como a trabajos de mantenimiento y rehabilitación de trenes. De hecho, la instalación tendrá capacidad para poder ampliarse en caso de que así se requiera por el volumen de contratos.

El fabricante vasco da un paso más en su estrategia de internacionalización. La fábrica que instalará en el mercado británico será la quinta de la empresa fuera de España, dado que se suma a las que ya tiene en Estados Unidos, Francia, México y Brasil. En el caso de Reino Unido, CAF ha elegido el ‘Celtic Business Park’ de la ciudad de Newport (Gales) para levantar su fábrica, tras un «exhaustivo» trabajo de análisis en el que sopesó más de un centenar de ubicaciones del país.

La compañía con sede en Beasain (Guipúzcoa) anuncia la construcción de una fábrica en Reino Unido un día después de informar de la compra de una firma de ingeniería de este país, BWB Consulting. Reino Unido constituye un país estratégico de CAF, y uno de sus principales mercados internacionales en el marco de su estrategia de diversificación y crecimiento. En la actualidad, tiene en el país una cartera de contratos por valor de unos 1.200 millones de euros.

En esta cartera destaca el contrato de suministro de coches de tren para el servicio entre Londres y Glasgow-Edimburgo, adjudicado en 2015 por unos 200 millones de euros y los conseguidos en 2016. El pasado año logró el suministro de trenes eléctricos y diésel para Arriva Rail North Limited y el mantenimiento de trenes con First Group. Ambos contratos suman un volumen cercano a los 1.000 millones de euros.