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El juez declara nulo el despido de Juanjo Olaizola y cree que se ha vulnerado su libertad de expresión

Nulo. Sentencia de obligado cumplimeinto. El Juzgado de lo Social número 1 de San Sebastián ha declarado que el despido de Juan José Olaizola de la Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril y EuskoTren, sociedades que controlan el Museo del Ferrocarril Vasco donde ejercía su trabajo desde hace dos décadas, es nulo a todos los efectos. El juez considera que se ha vulnerado el derecho a la libertad de expresión y obliga a su readmisión inmediata en cualquiera de las dos empresas que el demandante estime conveniente. El ex director del centro de Azpeitia aún no ha decidido cuál será su elección, pero tiene claro que piensa volver a las instalaciones del Urola en cuanto sea posible.

Los desencuentros entre EuskoTren y el ex responsable del museo se remontan a diciembre de 2011, cuando el organismo dependiente del Departamento de Vivienda, Obras Públicas y Transportes decidió destituirle y asignarle nuevas tareas en el área de Formación de la compañía, en un puesto administrativo en las oficinas centrales de Atxuri, en Bilbao. La decisión causó gran indignación y rechazo en ambientes ferroviarios españoles y europeos y la empresa dio marcha atrás. Sin embargo, decidió abrir un proceso de selección para dirigir el museo, al que se presentó el propio Olaizola, aunque no consiguió la máxima puntuación para hacerse con el puesto.

El departamento designó a Maitane Ostolaza, doctora en Historia y Civilización y profesora en la Universidad parisina de La Sorbona, para afrontar el futuro de la institución. El mundo ferroviario cirticó duramente esta situación porque considera que Juanjo Olaizola es uno de los más destacados estudiosos del mundo del tren en nuestro país. EuskoTren decidió su despido amparándose en unas declaraciones muy críticas que el demandante hizo sobre la situación en la que le habían colocado dirigentes de Transportes y que el departamento consideró “un exceso en la libertad de expresión, causando un grave daño a la imagen pública y al prestigio del museo y de sus profesionales”. En la sentencia ahora hecha pública, el juez asegura que las declaraciones de Juanjo Olaizola, quien aseguró que sentía acosado, están perfectamente amparadas y garantizado su derecho a expresarse con libertad.

La ausencia de Juanjo Olaizola del Museo vasco del Ferrocarril ya se ha hecho notar. Por primera vez en catorce años, esta Semana Santa no ha habido circulaciones de vapor. Y con ello Azpeitia ha perdido su magia. El principal valor y punto de referencia mundial para atraer a visitantes es, sin duda alguna, la circulación de máquinas de vapor por el circuito que aún queda del antiguo ferrocarril del Urola. Y sin vapor los turistas dejarán de acudir a las instalaciones del Museo Vasco del Ferrocarril. Al parecer, tras la destitución y despido de Juanjo Olaizola, las autoridades vascas no han conseguido contratar a ningún maquinista. Según fuentes conocedoras del proceso, se han dirigido a la Federación Francesa de Ferrocarriles Turísticos (UNECTO) que ha declinado la invitación, pese a que se ha llegado a ofrecer 600 euros por una jornada (en la comparecencia parlamentaria del pasado 23 de marzo, Javier Cruz Expósito, consejero-felegado de EuskoTren únicamente reconoció 300 euros). También han tratado de que alguno de los técnicos del Museo de Gijón pudiera ‘trabajar’ de forma esporádica en Azpeitia. Pero nadie responde a la llamada.

No cabe duda alguna de que el museo está herido de gravedad y una sombra negra se cierne sobre el centro. Nadie habla de su cierre; en absoluto. Pero sin las circulaciones de vapor, que a buen seguro no se van a volver a producir, ya que Olaizola es uno de los pocos maquinistas que tienen licencia para operar con esas joyas del vapor, Azpeitia no será lo mismo. Sin la presencia de la ‘Aurrera’, ‘Zugastieta’, ‘Euzkadi’ o ‘Portugal’ sobre las vías, los visitantes dejarán de acudir porque solo verán un almacén de máquinas y unidades; quietas, inmóviles y con sus hogares marchitos, a falta de fuego y mantenimiento.

La Federación de Amigos del Ferrocarril rechaza la destitución de Juanjo Olaizaola que juzga “incomprensible”

Respaldo y apoyo. La Federación Española de Amigos del Ferrocarril ha rechazado la sustitución como director del Museo Vasco del Ferrocarril de Juanjo Olaizola, al que califica de “profesional de reconocido prestigio nacional e internacional”, por “una persona sin experiencia”, la profesora de la UPV Maitane Estolaza. El presidente de este organismo ha pedido al lehendakari, Patxi López, la dimisión del viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco, y del consejero Iñaki Arriola.

En una rueda de prensa celebrada en Azpeitia (Gipuzkoa), la Federación Española de Amigos del Ferrocarril ha considerado que sustituir “uno de los profesionales más competentes de Europa por una perfecta desconocida resulta incomprensible”. Igualmente han trasmitido su “preocupación” por el futuro del museo al alcalde de Azpeitia y a diversas fuerzas políticas del País Vasco, incluido el lehendakari, Patxi López, al que han solicitado la dimisión del viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco, como “instigador de lo sucedido” y del consejero Iñaki Arriola “por su pasividad en el tema”.

Patxi Crespo, en representación del secretario del Comité Permanente de EuskoTren, también ha manifestado su rechazo al despido de Juanjo Olaizola, así como su honda preocupación por el futuro de los trabajadores del centro ya que, desde su definitivo paso de EuskoTren a la Fundación Museo vasco del Ferrocarril , se está constatando una “manifiesta degradación de sus condiciones laborales”. “El Comité Permanente impulsará una recogida de firmas entre todo el colectivo de trabajadores de EuskoTren para exigir la inmediata readmisión de Juanjo Olaizola en el museo y el reconocimiento de su labor como director del centro”, ha anunciado.

Además de apoyar las medidas adoptadas por la Federación Española de Amigos del Ferrocarril y el Comité Permanente de EuskoTren, los Amigos del Museo vasco del Ferrocarril han denunciado ante el juzgado de Azpeitia el proceso de selección de la directora de la Fundación: “Primero, por ser innecesario, por contar desde 1992 con un profesional altamente cualificado; segundo, por no cumplir con los requisitos de transparencia exigibles en cualquier contratación de personal para un organismo público”. En la Asamblea General de esta asociación celebrada en la tarde del sábado, sus socios han decidido impugnar judicialmente la modificación de Estatutos aprobada por el Patronato de la Fundación Museo vasco del Ferrocarril.

La dirección de EuskoTren acordó el pasado diciembre despedir a Juanjo Olaizola, director desde 1992 del Museo de Azpeitia, sin tener en cuenta el trabadjo desarrollado en las dos últimos décadas y su amplia y docta experiencia ferroviaria. Apasionado del vapor, Juanjo Olaizola ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el museo, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia son un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y ha conseguido que la localidad guipuzcoana sea paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.

El Patronato de Azpeitia prescinde de la ayuda de la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril

El tsunami arrasa con todo. Apenas si queda un vestigio de lo que fue o parecía. Y eso es lo que está sucediendo con el Museo de Azpeitia. El Patronato de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril ha decidido expulsar a la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril del citado órgano de gobierno mediante la modificación de los estatutos de la fundación. Se borra de un plumazo dos décadas de historia y la participación desinteresada de un grupo esntusiasta, voluntarista y activo que hacía de las instalaciones ferroviarias un ente vivo.

La Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril había puesto en tela de juicio el proceso de selección del director del museo ante los medios de comunicación y las redes sociales por considerar que en dicho proceso se habían incumplido los principios de transparencia y neutralidad que tanto el viceconsejero de Transportes, como EuskoTren y ETS decían defender. El Patronato de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril, tomó la decisión de seleccionar, como futura directora de la Fundación, a una profesora universitaria, Maitane Estolaza. De esta forma, quedaba desplazado Juanjo Olaizola, alma mater de la institución ferroviaria. Tres meses más tarde, Eusko Tren decidía despidirle. Los tribunales deberán dirimir la cuestión.

La modificación de los estatutos de la fundación aprobada por el viceconsejero de Transportes del Gobierno vasco, el consejero delegado de EuskoTren, el vicepresidente ejecutivo de Euskal Trenbide Sarea y el Alcalde de Azpeitia, fue propuesta el pasado 22 de diciembre por Maitane Ostolaza Esnal, directora de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril desde hace un par de meses. El presidente de la Fundación, Iñaki Arriola, consejero de Vivienda, Obras públicas y Transportes del Gobierno vasco, tampoco asistió a la reunión del Patronato, como viene siendo habitual.

Los cambios introducidos en los estatutos de la fundación afectan, entre otros, a los artículos 9 y 19. En su redacción original, el artículo 9 establecía que la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril, tendría la consideración de colaborador de número de la Fundación, “quedando exenta de realizar cualquier aportación económica”. Por su parte, el artículo 19 señalaba que la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril era miembro nato de su Patronato. Las modificaciones aprobadas suprimen las dos categorías de colaboradores de la Fundación (benefactores y de número) y elimina del Patronato de esta institución a uno de sus seis miembros natos: la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril.

La presencia de los amigos del ferrocarril en el seno del Museo Vasco de Azpeitia se remonta a 1991 coincidiendo con su creación.. De ese mismo instante uno de sus representantes acudía a las sesiones del Patronato del Museo Vasco del Ferrocarril, habrá “un representante de las Asociaciones de Amigos del Ferrocarril existentes en Euskadi”. Evidentemente, el profundo conocimiento del mundo del ferrocarril por parte de este colectivo suponía un importante activo para el desarrollo de la nueva institución cultural.

Desde entonces, los amigos del ferrocarril han participado en el Patronato del Museo Vasco del Ferrocarril. Por ello, cuando en 2002 el Gobierno vasco aprobó la conversión del Museo Vasco del Ferrocarril en una Fundación, sus máximos responsables decidieron reconocer la labor realizada por este colectivo a favor del Museo, lo que se traduce en la aportación por parte de sus socios de más de 3.000 horas de trabajo voluntario y no remunerado, nombrándoles miembros natos de su máximo órgano rector: el Patronato de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril.

La Federación de Amigos del Ferrocarril pide al lehendakari que restituya a Olaizola en Azpeitia

La Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril (FEAAF) ha enviado un escrito al lehendakari Patxi López en el que reclama la reposición de Juanjo Olaizola al frente del Museo de Azpeitia. En la misiva reprueban también la labor desarrollada durante estos últimos meses por el viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco, en la institución museística guipuzcoana al que acusan de “perseguir política, jurídica y personalmente” al hasta ahora responsable del centro ferroviario de Azpeitia.

El donostiarra Juanjo Olaizola, responsable del día al día del museo desde que se inauguró su primera fase en 1992, ha sido sustituido recientemente por la zumaiarra Maitane Ostolaza. A Ostolaza le ha correspondido estrenar el cargo de directora de la Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril, tras haberse impuesto a 114 candidatos -entre los cuales se encontraba el propio Olaizola, que quedó en cuarto lugar- en un proceso de selección que puso en marcha hace meses y que, como el propio relevo al frente del museo, se enmarca en la conversión en fundación de un equipamiento gestionado desde 1994 por Eusko Tren, empresa pública dependiente del Departamento de Vivienda, Obras Públicas y Transportes del Gobierno vasco.

Desde la FEAF, la decisión de cesar a Juanjo Olaizola Elordi como director “es irregular, incomprensible y quizás ilegal ya sea disfrazado de vericuetos torticeros o de supuesta legalidad ‘democrática’ y será un paso atrás que socavará el prestigio del museo, con casi total seguridad, encarecerá los gastos generales y cercenará la inercia del trabajo que con dedicación, ilusión y rigor se venía realizando por todos dentro de la institución”.

El proceso y todo su desarrollo se ha recibido con hostilidad en el mundo ferroviario vasco y español y ha suscitado la solidaridad con el afectado, alma mater de la institución azpeitiarra y verdadero impulsor del museo.

Ahora se suma a las muestras de rechazo la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril que con su misiva al lehendakari pretende revertir el cese de Juanjo Olaizola, uno de los investigadores de mayor prestigio que hay en nuestro país, con más de un centenar de obras publicadas. “Desde las plataformas nacionales e internacionales y con todos los medios a nuestro alcance -indican en su carta a Patxi López- daremos pública condena a las actitudes denunciables sobre este caso, reclamando la reposición en su puesto de Juanjo Olaizola, por considerarlo actualmente la persona más idónea y para lo que fue seleccionado legalmente en su día como director del Museo Ferroviario de Azpeitia”.

En su escrito, los amigos del ferrocarril dicen que “alzamos nuestra voz con alarma, ante los hechos últimamente acaecidos con la toma de decisiones desde las instituciones oficiales que patrocina dicho museo, sorpresivas cuando menos, despóticas en su contenido, irresponsables en sus objetivos y quizás antidemocráticas en su contenido”.

La Federación que preside Carlos Abellán considera que el Museo de Azpeitia “no es un bien de un gobierno de un color u otro, democráticamente transitorio, es un bien imperecedero que pertenece al pueblo vasco independientemente de la ideología individual de cada uno, por tanto de todo el pueblo vasco y por ende de la sociedad Española y Europea, pues es parte de nuestra historia industrial, social y cultural colectiva, por lo que su interés va más allá de cualquier decisión partidaria, o manipulación ideológica”.

“Conocemos la relación de hechos, manifestaciones, posiciones y justificaciones del proceso en que la ignorancia o la testosterona del viceconsejero, un político cuya trayectoria histórica de gestión de lo público ha sido cuestionable cuando menos, lo cual nos ocasiona una verdadera vergüenza ajena, por lo que no acabamos de entender las razones por las que el consejero Iñaki Arriola o en su caso usted lendakari Patxi López, no ponga freno a las sinrazones de dicho señor, a no ser el falso corporativismo del que sirven a algunos agachados dentro de las formaciones políticas para su beneficio”, aseguran en su escrito.

Ante la pasividad de los estamentos gubernamentales vascos y “en nombre de los incontables indignados”, la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril en la Asamblea General Extraordinaria celebrada en Madrid el 29 de octubre de 2011, en acuerdo tomado por unanimidad ha decidido:

“Reprobar la actuación del viceconsejero de Transportes del Gobierno de Euskadi, Ernesto J. Gasco Gonzalo, en su pésima gestión relacionada con el Museo Ferroviario de Azpeitia; rechazar por injusta e irracional el cese de Juanjo Olaizola Elordi, como director de dicho museo; condenar la persecución política, jurídica y personal que desde el poder y con costes sobre el erario público está ejerciendo con total impunidad quien no tiene catadura moral para hacerlo como cuestión de prurito personal”.

“Reclamamos el cese o dimisión del viceconsejero de Transportes por su incapacidad de gestión de los bienes públicos y reclamamos la atención del consejero responsable y del lehendakari ponga fin al cúmulo de sinrazones que este gestor de lo público lleva realizando”.

“Desde las plataformas nacionales e internacionales y con todos los medios a nuestro alcance daremos pública condena a las actitudes denunciables sobre este caso, reclamando la reposición en su puesto de Juanjo Olaizola, por considerarlo actualmente la persona más idónea y para lo que fue seleccionado legalmente en su día como director del Museo Ferroviario de Azpeitia“.

(Imagen Anglovasconavarro. Pedro Quintana, Juan José Olaizola, José Antonio Gómez Martínez y Javier Fernández)

El mundo del tren echa humo y duda de la viabilidad del Museo vasco del Ferrocarril sin Juanjo Olaizola













Azpeitia echa humo. Un humo tan negro como el que sueltan las máquinas de vapor que esta mañana han rodado por las vías del antiguo Urola. Locomotoras vivas y vibrantes conducidas por Juanjo Olaizola, alma mater e inspirador del Museo vasco del Ferrocarril que tiene su sede en la localidad guipuzcoana. Hasta allí se acercaron los amigos del tren que siguen sin comprender por qué Juanjo Olaizola es un estorbo para el futuro de la institución.

La gente del tren quiso transmitir a Juanjo Olaizola su pesar y malestar por todo lo que está aconteciendo en torno a su figura. Y él, sin perder la sonrisa, como casi siempre, parecía el menos afectado de todos los que acudimos a celebrar la fiesta del Museo Vasco del Ferrocarril. Mientras el cielo lloraba y empapaba máquinas, coches y pasajeros, Juanjo Olaizola, vestido con el sempiterno mono azul de trabajo (apenas le recuerdo vestido de calle), enfundado en sus guantes, abría y cerraba válvulas de sus queridas máquinas para deleitar a sus visitantes con un recorrido por las vías del antiguo tren del Urola. Las locomotoras disparaban al aire fuertes volutas de humo, haciéndose más presentes que nunca, como para recordar a propios y extraños que están ahí, vivas, poderosas, en perfecto estado de forma. Y todo porque Juanjo Olaizola se ha empeñado en que eso sea así; y ha convencido a unos cuantas entusiastas del tren para que sigan sus pasos y preserven de la herrumbre y el abandono estas poderosas máquinas, verdaderas joyas de la institución de Azpeitia.

No me resigno a pensar que todo lo que se ha construido en estas dos últimas décadas, que han logrado poner el nombre de Azpeitia en el mapa, y no solo del mundo ferroviario, puede desaparecer de la noche a la mañana porque falta la mano de Juanjo Olaizola o su inspiración. Y, sobre todo, su trabajo. Hay quien piensa que la marcha de quien ha figurado como director del centro en estos últimos veinte años (y hasta eso se le niega en estos momentos), es el final de una época.

Este post (tan personal) no es gratuito. No sé si soy amigo de Juanjo Olaizola (en realidad no he cruzado con él más allá de dos horas de conversación en estos años); pero no soy enemigo de quienes han decidido quitarlo de en medio. Ni tan siquiera tengo un reproche para quien le va a sustituir al frente del museo o para quienes han decidido tamaña injusticia. El tiempo da y quita razones; y espero que no sea tarde cuando alguien se dé cuenta de que tipos como Juanjo Olaizola no abundan en este país. Gente capaz de enfundarse el mono de trabajo en sus días libres, tiznarse la cara de carbón, trajinar en las calderas y conducir esas poderosas máquinas arriba y abajo, ante las boquiabiertas caras de los niños y el recuerdo nostálgico de los más mayores. Pueden contarse con los dedos de una mano.

En realidad, soy tremendamente egoista. Solo quiero que Azpeitia sea lo que es: un museo vivo. Conozco otras instituciones que guardan en sus naves trenes y máquinas poderosas (menos de los que debería haber, sin embargo). Pero pronto me he cansado de la visión de esos pedazos quietos de hierro. No son más que almacenes. Azpeitia, sin embargo, es otra cosa. Y así lo sienten quienes tienen la suerte de poder disfrutar de sus trenes (en especial de las locomotas Aurrera, Zugastieta, Portugal y, sobre todo, Euzkadi). O de sus diésel o eléctricas allí preservadas (que no almacenadas). Y todo es fruto de la pasión, el cariño y el conocimiento (sabiduría, diría yo), de un personaje que quizá en otro país estaría ya en un pedestal (y no creo exagerar).

Sólo deseo que el Museo Vasco del Ferrocarril sea una institución viva, como sus locomotoras, y que el silbido de esas máquinas que la han hecho famoso sigan atronando las mañanas de la temporada de vapor. Y, si puede ser, con Juanjo Olaizola; ese futuro estaría garantizado. Me consta; nos consta a todos los que amamos el tren.

(Con especial cariño a Juanjo y Mercedes. Un tipo muy poco corriente como se puede apreciar en las imágenes que preceden esta entrada. Las fotos se pueden reproducir citándome como autor de las mismas. La imagen de la protesta me la ha cedido José Carlos Lolo Lamas)

Concentración en Azpeitia en apoyo a Juanjo Olaizola, alma mater del Museo vasco del Ferrocarril

El mundo del tren se hará ver en la calle. Azpeitia concentrará mañana a cientos de aficionados que quieren reivindicar la figura de Junajo Olaizola, inspuirador y alma mater del Museo Vasco del Ferrocarril que ha sido obligado a dejar su puesto de director. Olaizola ha sido sustituido por la zumaiarra Maitane Ostolaza, quien carece de experiencia en la gestión museística y no tiene conexión con el mundo ferroviario.

La experiencia de Ostolaza en el campo ferroviario es precisamente su gran handicap. Y eso es lo que le reprocha la gente del tren. Que no se lo conoce ni obra publicada ni acción alguna en esta materia. Y, además, ese mismo mundo no ve con buenos ojos que se aparte de la gestión del museo a quien más ha contribuido para poner en el mapa mundial a Azpeitia. El museo es hoy en día una referencia en el mundo del ferrocarril y su gestión y desarrollo un ejemplo gráfico de cómo debe ser una instalación de ese tipo.

Preocupados por el futuro de este proyecto, la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril, con el apoyo de los amigos del ferrocarril de toda España, ha convocado a las 13.45 horas, del sábado una concentración en Azpeitia.. La concentración se celebrará frente a la sede del museo. La institución se viste con sus mejores galas precisamente durante esta jornada en la que se exhiben las máquinas vapor a pleno funcionamiento, una de las joyas más notables de este centro.

Esta es una magnífica oportunidad para comprobar el trabajo que se desarrolla en Azpeitia y ver a Juanjo Olaizola encendiendo las calderas y poniendo en marcha las locomotoras rescatadas casi del desguace (Aurrera, Portugal, Zugaztieta y Euskadi) y que si tienen vida es, sobre todo, por el tesón y el empeño que Juanjo Olaizola ha puesto durante estos años que ha permanecido al frente de la institución. Tenga o no el título de director, como ahora se le discute, es para todo el mundo ferroviario el verdadero artífice de lo que representa el Museo Vasco del Ferrocarril, una referencia en el mundo.

La polémica vuelve al Museo Vasco del Ferrocarril, con la designación de un nuevo director

Vuelta de tuerca y polémica en el sector ferroviario. La Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril ha puesto en tela de juicio el proceso de selección del director del Museo Vasco del Ferrocarril ante los medios de comunicación y las redes sociales por considerar que en dicho proceso se han incumplido los principios de transparencia y neutralidad que tanto el viceconsejero de Transportes, como EuskoTren y ETS decían defender. El Patronato de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril, tomó la decisión de seleccionar, como futura directora de la Fundación, a una profesora universitaria, Maitane Estolaza. De esta forma, queda desplazado Juanjo Olaizola, alma mater de la institución ferroviaria.

Los temores se han confirmado. El director del Museo de Azpeitia, al que ya se puso en jaque tras las pasadas navidades, queda relegado a un segundo plano. Al parecer, una amiga del viceconsejero de Transportes del Gobierno vasco, Ernesto Gasco, estará al frente del organismo museístico.

Según explican en un comunicado los miembros de la asociación, en la reunión del Patronato del pasado 8 de septiembre, cuando se valoró a los diversos candidatos seleccionados, Gasco decidió desestimar al tercero de ellos alegando que “conocía a dicha persona”. “¿Porqué no informó a los demás miembros del Patronato que conocía a la candidata finalmente seleccionada desde hace treinta años?”, se preguntan los denunciantes. “Tenemos constancia de que estudiaron juntos toda la carrera, tres años en E.U.T.G. (Donostia) y otros dos en la Universidad Autónoma de Madrid y, asimismo, podemos documentar que, en pleno proceso de selección, existió relación directa entre Gasco y dicha candidata, algo que deliberadamente ocultó a los restantes miembros del Patronato”, aseguran en su escrito. Juanjo Olaizola, que también concurrió a la selección, ha quedado en cuarto lugar.

La Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril asegura que el proceso de selección está viciado. No solo porque la designación está condicionada por amiguismo, sino porque la misma vulnera la propia ley de Museos de Euskadi que establece que “La dirección, conservación y mantenimiento correrá a cargo de personal cualificado y suficiente cuya formación y conocimiento se ajuste a los contenidos del museo”. La candidata seleccionada, carece de experiencia en la dirección de museos y fundaciones, según asegura el citado organismo.

Tampoco está garantizada la experiencia en la gestión museística de la candidata seleccionada, ya que su cometida ha estado relacionado con la docencia.

La Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril cree que todo el proceso de selección ha sido una farsa encaminada a que el vicepresidente del Patronato del Museo, Ernesto Gasco, pudiera colocar al frente de Azpeitia a una persona de su entera confianza. “De hecho, tenemos testigos que pueden declarar que ya en otoño de 2010, antes de que se quisiera forzar a Juanjo Olaizola Elordi a abandonar la dirección del museo, Gasco ofreció la dirección de la institución a terceras personas, ya que, según sus propias palabras “se iba a cargar al director”.

Los denunciantes creen cuanto menos sorprendente que la empresa de selección propusiera como mejor candidata a una persona sin experiencia en la gestión de museos y sin que pueda acreditar conocimientos que se ajusten a los contenidos del Museo Vasco del Ferrocarril, frente a un candidato como Juanjo Olaizola Elordi, con una contrastada experiencia en la dirección y gestión.

Apasionado del vapor, Juanjo Olaizola ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el Museo de Azpeitia, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia son un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y ha conseguido que Azpeitia sea paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.

El lorito Pepe, ‘jefe de estación’ en Cestona

Pepe había nacido en Guinea. aunque vivía en Cestona. No, no era de raza negra como bien podía deducirse de su lugar de nacimiento. Más bien pertenecía a esa simpática especie de la familia de los psitácidos que pueden imitar la conversación humana y otros sonidos. Lo que les hace aún más graciosos. Era la mascota de la familia que regentaba el hotel ‘Estación‘, junto al apeadero de Cestona-Villa, allá por los cincuenta.

Otros loros aprenden a pedir galletas, chocolate e incluso reproducen manchaconamente las palabrotas que algún pillastre les ha hecho repetir hasta acabar por superarle en la expresión del taco. Pepe, algo más singular que sus congéneres, no se limitó a las imprecaciones. El lorito gozaba de un lugar privilegiado para observar los trenes que pasaban por el apeadero. Y por alguna extraña razón le dio por imitar el sonido del silbato. Y ese silbido era tan perfecto que en más de una ocasión conseguía despistar a todos los trabajadores de la estación de Cestona-Villa.

Pepe debía de tener alma de jefe de estación. Y como tal hacía efectiva la maniobra preceptiva cada vez que observaba un tren parado en el apeadero guipuzcoano. El loro silbaba con tanta perfección que el maqunista pensaba que le estaban dando la salida y comenzaba la maniobra sin apercibirse de que era Pepe quien le había dado la orden. «El problema venía cuando silbaba y todavía no habían acabado de subir o bajar los viajeros, o la paquetería no se había terminado de cargar. Cuando el tren arrancaba, todos los paquetes y bultos iban a parar al suelo», explica Juanjo Olaizola. El director del Museo del Ferrocarril de Azpeitia asegura divertido que el loro no hacía distinciones porque incluso «las caseras que utilizaban el tren para llevar frutas y verduras a la Bretxa, terminaban con las berzas en el suelo».

Y Pepe la lio, aunque por fortuna sin consecuencias. El loro divisó, como tantas otras veces, un tren parado en la estación e hizo el silbido habitual. El maquinista no se lo pensó y arrancó el tren en el precisio instante en que otra unidad hacía su entrada. En ese tramo la vía era única para ambos sentidos. «El tren salió sin darse cuenta de que venía otro de frente y que había estado esperando en el cruce en Cestona. Menos mal que la salida de la estación dirección Zumaia es en línea recta, y pudieron parar a tiempo. Casi se la dan», relata Olaizola conocedor de las hazañas de Pepe.

Consuelo Oruesagasti, su antigua dueña, también rememora las historias de Pepe, y el disgusto que le ocasionó la denuncia contra su querida, aunque traviesa mascota. «Un inspector que perdió el tren se fijó en que el loro causaba confusión con sus silbidos en los operarios del apeadero. Vio a una pareja de la Guardia Civil y les propuso matarlo». Al cabo de unos días, los dueños del animal recibieron la denuncia contra Pepe. «En aquel momento se encontraba comiendo en el hotel un prestigioso abogado de San Sebastián, Urquizu. Este leyó la denuncia y dijo que él se encargaba de la defensa».

No hubo traslado a la comisaría ni juicio de faltas. La razón, explica Olaizola, fue sencilla. El juez determinó que, según el reglamento del ferrocarril, el maquinista no debe conformarse con oir el silbato del jefe de estación, sino tiene que ver claramente cómo agita el banderín rojo plegado, que da la señal de vía libre. Pepe no era culpable. Más bien la negligencia era de los confiados maquinistas que no se aseguraban con la vista de que los pasajeros habían dejado de subir o bajar o de que se habían terminado de cargar los bultos en la unidad correspondiente.

Como no podía ser de otra forma, la historia del pleito contra la compañía ferroviaria saltó a los periódicos. Es más. Consuelo Oruesagasti se enteró del fallo favorable en la contraportada de un periódico en Barcelona. Se hizo tan famoso, que en Francia llegaron a componerle una canción en la que se contaba su divertida historia.

Tras el fallido plieto, el jefe de estación de Cestona-Villa decidió cambiar el tipo de silbido, con intención de despistar a Pepe. Pero ni por esas. «A los tres días ya se había aprendido la nueva señal», señala jocosa su antigua dueña. Sus trastadas y desparpajo acabaron de golpe el día que Pepe apareció muerto.

Y la historia del loro, que el tiempo acabó casi por destarrar al olvido, acaba de ser rescatada por los Amigos del Museo Vasco. Desde hace unas semanas el loro, cuidadosamente disecado por sus dueños, observa a los visitantes que acuden a Azpeitia desde el mostrador de entrada de la antigua dependencia ferroviaria. Un lugar provisional hasta que definitivamente presida la vitrina de los silbatos.

(Imagen Lusa. Vídeo grabado por Joseba Zubialde. Fuente Diario Vasco)

La Administración vasca busca director para el Museo del Ferrocarril de Azpeitia

Nueva llamada de atención. Porque parece que vuelven a pintar bastos. La Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril advierte sobre nuevas maniobras desde la Administración vasca sobre el director del organismo, Juanjo Olaizola, al que ya se puso en jaque tras las pasadas navidades. Hace unos días se publicaba la convocatoria de un concurso para la selección del nuevo director del Museo Vasco del Ferrocarril, a espaldas del Patronato de la Fundación.

La asociación cree que Eusko Tren y el Gobierno vasco se han vuelto a saltar los acuerdos adoptados por el Patronato de la Fundación , ya que ambas instituciones se comprometieron a informar al citado organismo sobre la descripción del perfil de los futuros candidatos y el sistema de selección antes de recurrir a la convocatoria. Sin embargo, esta se ha cumplimentando sin que la Fundación conozca los requisitos que llevan a la Administración vasca a sacar a concurso público el cargo de director del Museo de Azpeitia. Al parecer, tampoco el director del Museo ha sido informado de la situación.

El Patronato está formado por seis miembros entre los que se encuentran la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril, el consejero de Transportes del Gobierno vasco ( Iñaki Arriola), el viceconsejero de Transportes (Ernesto Gasco), EuskoTren, Euskal Trenbide Sarea (ETS) y el alcalde del Ayuntamiento de Azpeitia (Julián Eizmendi).

Para justificar frente al Patronato la necesidad del proceso de selección destinado a la contratación de un nuevo director del Museo el pasado 17 de enero, EuskoTren y el viceconsejero de Transportes afirmaron que el cargo de director del Museo Vasco del Ferrocarril nunca había existido en el organigrama de la operadora vasca de vía métrica. En los mismos términos se expresó el 3 de febrero Ernesto Gasco en una información periodística: “El puesto de director (del Museo Vasco del Ferrocarril) no existe, no está en el catálogo de EuskoTren, ni en ningún sitio”.

La Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril asegura, no obstante, que las afirmaciones de EuskoTren y del viceconsejero de Transportes no se corresponden con la realidad jurídica y fáctica de la Fundación ni del Museo Vasco del Ferrocarril. Según un comunicado de la asociación ambos organismos omiten el acuerdo adoptado por el anterior Patronato Rector del Museo de Azpeitia, el 16 de septiembre de 1992, por el que los miembros del citado organismo decidieron nombrar a Juanjo Olaizola director del centro ferroviario vasco. El Patronato Rector del Museo ratificó este nombramiento en la reunión mantenida el 27 de septiembre de 1994.
El anterior Patronato Rector se creó, al mismo tiempo que el Museo, por el Decreto 700/1991, de 17 de diciembre de 1991 (sobre Creación y Régimen del Museo Vasco del Ferrocarril publicado en el BOPV el 30 de diciembre de 1991), “con el fin -según establece el artículo 7 del citado decreto- de impulsar las actividades culturales y funcionamiento del Museo y de asesorar al Departamento de Transportes y Obras Públicas del Gobierno vasco”. El consejero de Transportes y Obras Públicas del Gobierno Vasco y el viceconsejero de Transportes asumían la presidencia y vicepresidencia del anterior Patronato ; por su parte, el consejero delegado de EuskoTren, el director de Transportes del Gobierno vasco y el director de Patrimonio Cultural eran, entre otros, los vocales del citado organismo.

El origen del Museo Vasco del Ferrocarril se remonta a 1989, cuando el Departamento de Transportes y Obras Públicas comenzó a trabajar en la elaboración de un inventario de material ferroviario con el propósito de valorar cuantitativa y cualitativamente el Patrimonio Ferroviario existente en Euskadi. Para ello, la Dirección de Transportes convocó un proceso de selección público destinado a la contratación de una Asesoría Técnica, cuyo anuncio fue publicado en el BOPV de fecha 23 de noviembre de 1988. Como resultado del citado proceso de selección fue contratado Juanjo Olaizola Elordi.

Concluido el inventario, el Departamento de Transportes y Obras Públicas comenzó las gestiones necesarias para la creación del Museo Vasco del Ferrocarril. Su constitución tuvo lugar mediante el citado Decreto 700/1991, de 17 de diciembre de 1991.
Desde 1989 hasta 1994, la Dirección de Transportes fue renovando la contratación de los servicios de Juanjo Olaizola como asesor técnico, asumiendo la dirección de los trabajos de preservación, restauración, formación de colecciones y participación en la dirección de las obras de habilitación de las antiguas instalaciones del Ferrocarril del Urola ubicadas en Azpeitia, sede del futuro museo.

El 20 de enero de 1992, se inauguró la primera fase del Museo Vasco del Ferrocarril. En septiembre de ese mismo año, el ya mencionado Patronato Rector del Museo Vasco del Ferrocarril nombró director interino a Juanjo Olaizola. Dos años más tarde, la gestión del Museo, que hasta entonces había recaído en el Departamento de Transportes del Gobierno Vasco, se transfirió a la sociedad pública EuskoTren ( Decreto 56/1994, de 25 de enero de 1994), pero ello no supuso la disolución del Patronato Rector del Museo, ya que, en su artículo 5, determinó que “la gestión del Museo se realizará conforme a lo dispuesto en el Decreto 700/1991, de 17 de diciembre de 1991”.

El 1 de marzo de 1994, Juanjo Olaizola ingresó en la plantilla de EuskoTren paralelamente a la integración del Museo Vasco del Ferrocarril en esta sociedad pública. Y en septiembre de ese mismo año, el anterior Patronato Rector del Museo, con la correspondiente ratificación del Departamento de Transportes, decidió por unanimidad nombrarle director del Museo Vasco del Ferrocarril.

Ahora vuelve a ceñirse una tremenda incógnita sobre el responsable del centro de Azpeitia que, a pesar de lo sucedido en los primeros meses de este año, sigue trabajando en los diversos trabajos que se desarrollan en las instalaciones museísticas. En este tiempo ha encontrado solidaridad, reconocimiento y respeto por parte del mundo ferroviario que no comprende las maniobras de la Administración vasca.

Apasionado del vapor, Juanjo Olaizola ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el Museo de Azpeitia, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia son un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y ha conseguido que Azpeitia sea paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.

Juanjo Olaizola, socio de honor de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril

Juanjo Olaizola Elordi ha sido designado como Socio de Honor de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril (FEAAF). El nombramiento se hará efectivo en una gala a celebrar este domingo día 6 de marzo en el Museo de Madrid-Delicias. El director del Museo del Ferrocarril de Azpeitia se convierte así en el tercero en recibir este título honorífico tras Javier Aranguren y Miguel Cano López-Luzzatti.

Entre los motivos más destacados que le hacen merecedor de tal distinción destacan su importante labor en la puesta en marcha del Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia, su entusiasmo en la divulgación y en la edición de importantes libros sobre el ferrocarril y el hecho de ser un referente e icono para todos los amigos del ferrocarril de España y Portugal.

La designación de Olazola ha sido unánime, por casi un centenar de asociaciones que representana más de 16.000 socios que componen la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril, que actualmente tiene su sede oficial en Santiago de Compostela.

Esta distinción supone un espaldarazo a la labor desarrollada en Azpeitia por el director del Museo Vasco y pretende además que sirva de estímulo a las entidades públicas y a quién corresponda, en su apoyo y consolidación a la importante labor que Juanjo desempeña en el seno del recién creado Patronato de la Fundación de los Ferrocarriles Vascos, y que le ayude en su continua dedicación al fomento del mundo ferroviario.

A finales de diciembre pasado, EuskoTren anunció, mediante una comunicación interna, el traslado de Juanjo Olaizola al área de formación de esta empresa. La noticia trascendió de inmediato a los foros ferroviarios y la polémica generada, de la que la prensa se hizo eco de inmediato, fue clave para que en la primera reunión del Patronato rector de la Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril, este organismo solicitase a EuskoTren sui retorno a la dirección del Museo, al menos mientras se realiza el proceso de selección del futuro director de la citada Fundación. El pasado 24 de enero, una nueva comunicación interna de EuskoTren, anulaba el nombramiento anterior y le restituía a la dirección del Museo Vasco del Ferrocarril.

Apasionado del vapor, Juanjo Olaizola ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el Museo de Azpeitia, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia son un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y ha conseguido que Azpeitia sea paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.

En 1989 fue contratado por el Departamento de Transportes y Obras Públicas del Gobierno vasco para redactar el inventario de patrimonio ferroviario de Euskadi y, a partir de 1990 para impulsar el proyecto del museo. En 1994, pasó a depender de Eusko Tren cuando el Gobierno transfirió la gestión del Museo al operador ferroviario vasco.



(Imagen cedida por la Plataforma Internauta de Amigos del Ferrocarril (PIAF) )