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Metro de Madrid celebra su 95 cumpleaños con un viaje conmemorativo y una exposición en Chamberí

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Cumpleaños por todo lo alto. Metro Madrid celebra sus 95 años de historia con una exposición, planos del metropolitano conmemorativos, carteles recordatorios en la Lïnea 1 y un recorrido especial, aunque limitado. Un convoy inspirado en los años 20 en los que viajaban autoridades y personajes de época realizó un recorrido similar al del primer tren, desde las cocheras de Cuatro Caminos hasta la estación de Chamberí, reconvertida en museo años después de su cierre al público, en 1966.

Precisamente Cmaberí, bautizada como la estación fantasma, recoge una muestra de objetos y fotografías que repasan la historia del suburbano, que inauguró Alfonso XIII en 1919. El monarca puso dinero de su bolsillo para construir la primera línea del metro en España, que cubría el trayecto entre Sol y Cuatro Caminos. El Banco de Vizcaya también se comprometíó en esta empresa, donde tuvo un protagonismo especial la empresa bilbaína de Hormaechea, que también participó en la construcción de Canfranc.

«El metro ayudó a solucionar un gran problema de movilidad», declaraba el consejero de Transportes, Pablo Cavero, durante la inauguración de la muestra. Con la primera línea, que constaba de ocho estaciones, los madrileños pudieron «ganar en calidad de vida» al emplear diez minutos en circular entre Sol y Cuatro Caminos, en lugar de los 30 que tardaban a pie.

La exposición de Chamberí repasa momentos claves y algunos detalles de estos 95 años de la historia de Metro de Madrid, como el día de la inauguración, la aparición de los ascensores en red, el diseño del logotipo y su evolución en el tiempo, la señalización o la aparición de las líneas de colores. También es posible observar la primera máquina billetera, el silbato con el que el jefe de la estación daba la señal de apertura y cierre de puertas, antiguos abonos, una taquilla móvil, una maqueta de la estación de Gran Vía y elementos de vestuario del personal. La muestra se podrá ver hasta el 9 de noviembre.

Metro de Madrid ha creado una edición especial de plano de bolsillo que se repartirá en todas las estaciones de la línea 1, con imágenes de los diferentes logotipos del suburbano, el antiguos trenes entre los años 1919 y 1976 y el primer billete emitido, de forma que los usuarios tengan un recuerdo especial de este anivesario.

En los accesos a las estaciones entre Sol y Cuatro Caminos, se han instalado unas lonas para recordar a los ciudadanos el aniversario del suburbano, por el que cada día circulan diariamente dos millones de viajeros a través de 300 estaciones repartidas por doce líneas y la extensión de Metro Ligero. «El metro tiene más estaciones por habitante que ningún otro metro», asegura Cavero.

El consejero también ha destacado la evolución del suburbano madrileño en los últimos 15 años, cuando ha tenido lugar la «gran ampliación» a través de la construcción de 150 kilómetros y la extensión de la red de Metro a doce municipios de fuera de Madrid. Los problemas quedan para otro momento.

Málaga recupera el tranvía número 63 del Morlaco, aunque solo sea durante una exposición

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Málaga es como Santa Marta. Tiene tren, pero no tranvía. El ‘viejo’ 63 dejaba pasmados a los transeúntes de la calle Larios, la principal arteria comercial de la capital malagueña, que contemplaban el paso de la góndola donde viajaba el transporte con auténtica satisfacción. El vehículo histórico quedó a la vista de los visitantes en la plaza de la Constitución donde permanecerá hasta el lunes. Después volverá alos talleres de la EMT, aunque quizá en breve se le busque un lugar privilegiado en la ciudad.

Como no podía ser de otra forma, la prensa local se hacía eco del acontecimiento con gran profusión de detalles. «Había salido a las 4 en punto de la tarde de las cocheras de la EMT, en el Camino de San Rafael y enfiló los edificios diseñados por Eduardo Strachan media hora más tarde para dirigirse a la parada final: la plaza de la Constitución. Para la ocasión lució un cartel de la línea Alameda-Larios-Ateneo, ya que fue depositado por una enorme grúa, que pudo con los 10.500 kilos de peso, a las puertas de la institución. Con este simbólico gesto el Ayuntamiento ha querido poner la guinda a la exposición sobre la Memoria del transporte urbano de Málaga, que en el Ateneo organiza Tranbus, la Asociación Malagueña para la Recuperación de Tranvías y Autocares«. Relataba de esta forma el diario ‘La Opinión’ que publicaba una abundante galería sobre el acontecimiento.

La calle Larios no conoció el paso de los tranvías. Si acaso alguna línea la cruzaba fugaz tras dejar la calle Martínez para luego continuar por la de Cortina del Muelle y Alcazabilla. Pero el miércoles fue distinto. El tranvía número 63, fabricado en la ciudad belga de Charleroi en 1922, hacía su aparición por sorpresa y atravesaba la zona más chic de la ciudad. La última vez que se dejó ver queda ya un tanto atrás. Tras invertir 5.000 horas de trabajo desinteresado, los miembros de Tranbus lo presentaba en la plaza de la Marina en septiembre de 2010. Más de 48.000 personas pasaron por allí durante la Semana de la Movilidad. Incluso unos novios realizaron el reportaje fotográfico con el tranvía de fondo.

El Ayuntamiento no acaba por decidir una ubicación donde se pueda visitar de forma permanente. Los integrantes de Tranbus solo piden que esté a resguardo de las inclemencias del tiempo y bien vigilado para evitar que alguien lo destroce. Mientras tanto este histórico vehículo seguirá en las dependencias de la EMT. Pero todo el mundo es consciente de que, siendo un activo de Málaga, no puede quedar oculto a los visitantes y turistas. Se barajaron varias alternativas: el Museo del Automóvil de Tabacalera, los jardines del Paseo de la Farola o las antiguas cocheras de la EMT en El Palo junto a una exposicición de tickets y uniformes de la época. Pero ninguna ha prosperado y sigue pendiente su exposición.

La restauración permitió dotarle de su apariencia más fiel mientras cubría el servicio por las calles de Málaga de 1922 a 1961. Los tranvías de esa época lucieron varios colores, entre ellos el que tenía cuando estuvo en el Morlaco, un amarillo canario. Pero el 63 recuperó el color azul celeste que lucían los vehículos del transporte urbano a partir de 1930, cuando se hizo cargo la Sociedad Malagueña de Tranvías y luego, a partir de 1949, el Servicio Municipal de Transporte Urbano, antecesor de la EMT. Málaga conoció el tranvía en noviembre de 1906 y circuló por sus calles hasta diciembre de 1961. Ahora se mantiene a la espera del metro que llegará en breve.

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‘Un documento llamado tranvía’ reivindica su importancia en el Museo del Ferrocarril de Madrid

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El Museo del Ferrocarril de Madrid estrena nueva exposición. Bajo el título ‘Un documento llamado tranvía’ el centro de Delicias propone un recorrido histórico que muestra la rica e importante bibliografía de este medio de transporte, vital para la historia de nuestras ciudades a finales del siglo XIX y principios de XX y que en los albores de este último período se ha recuperado en muchas de nuestras problaciones.

Desde el día 23 y hasta el próximo domingo 27 de abril, el tranvía será el objeto de deseo para todos los visitantes del Museo del Ferrocarril de Madrid que ha dispuesto una completa muestra sobre este transporte. Este miércoles, para celebrar ‘La Noche de los Libros’, el investigador Joan Alberich González ofrecerá una conferencia y presentación de su última publicación ‘Los tranvías de vapor de la ciudad de Madrid’ y hará un repaso por los aspectos económicos, técnicos y sociales de estas redes en la capital española.

Este libro de Joan Alberich González analiza la historia de todas las líneas tranviarias madrileñas en las que se utilizó la tracción vapor. El tranvía de Madrid a El Pardo, los vehículos de la Compañía Madrileña de Urbanización que cumplían servicio en la Ciudad Lineal de Arturo Soria, Madrid a Vallecas y canteras, caracterizado por un importante tráfico de mercancías, el efímero Metropolitano y el de Madrid a los carabancheles y Leganés.

Este libro forma parte de un proyecto investigador y editorial muy ambicioso, que en una primera entrega se centró en los tranvías de vapor de Barcelona y que tendrá continuidad en los próximos años, con los tranvías de vapor del País Valenciano y la región de Murcia, los de la cornisa cantábrica y Galicia y los de los territorios insulares.

El mundo del tranvía tiene en el Archivo y Biblioteca del Museo del Ferrocarril un importante fondo documental, en cantidad y en variedad de formatos, con una bibliografía que acerca a la historia y a los estudios que se han publicado en Europa y Estados Unidos, así como otros trabajos que documentan la presencia del tranvía en la geografía española. Libros, revistas o cartografía, que abarcan el siglo XIX y XX, son fundamentales para la reaparición de estos vehículos a partir del 2000 en numerosas ciudades, tanto en el ámbito nacional como europeo. La exposición de material bibliográfico se completa con una selección de tarjetas postales y una muestra de las maquetas de tranvías que forman parte del inventario del museo y que fueron donadas por Emilio Ibeas González.

Durante el fin de semana del 26 y 27 de abril se ofrecerán talleres didácticos para el público infantil donde los tranvías de Madrid serán los protagonistas en la creación de marcapáginas y collages artísticos. Además, también durante el fin de semana se realizará una nueva liberación de libros, esta vez en las diferentes salas del Museo y durante el período de apertura del mismo.

El museo se suma a la celebración del Día Internacional del Libro y participa en una iniciativa conjunta liberación de libros con otros centros culturales y museos de España, en la que colabora Renfe Cercanías de Madrid. La Biblioteca del Museo liberará hoy alrededor de un centenar de libros, todos ellos relacionados con el ámbito del ferrocarril, en las estaciones de Cercanías de Atocha, Príncipe Pío, Delicias y Embajadores.

Más de cien años de historia de la línea Bilbao-Santander en una exposición fotográfica

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La estación bilbaína de La Concordia acogerá hasta el día 23 una exposición fotográfica que recorre la historia de la línea de ferrocarril que une Santander y Bilbao, en un viaje en el tiempo, hasta la época en que el vapor y el carbón eran símbolo de modernidad. La muestra, presentada por los concejales de Cultura de Bilbao, Ibone Bengoetexea, y de Santander, César Torrellas, forma parte de las jornadas culturales «Bilbao Santander Tan Cerca», que este fin de semana también han programado un mercado de productos tradicionales de Cantabria, una lectura de poemas de Blas de Otero y un concierto gratuito en Bilborock.

Inaugurado en los albores del siglo XX, en 1896, el tramo de línea de ferrocarril Santander-Bilbao supuso poder ir de una ciudad a otra en menos de cuatro horas, con mayor seguridad que por mar y a un precio asequible. A través de 60 instantáneas, la muestra «De Santander a Bilbao» permite asomarse a la construcción de este tramo de 118,22 kilómetros, su complejidad técnica debido a la orografía del terreno y las sensaciones de sus primeros viajeros, que fueron también quienes, dos años más tarde, estrenaron la propia estación de La Concordia, que entonces sólo contaba con el andén y no fue inaugurada oficialmente hasta 1902.

La muestra, organizada en colaboración con la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao y Renfe-Feve, estará abierta, hasta el día 23, todos los días de la semana de 7.00 a 22.00 horas entre semana, y de 8.00 a 23.00, los fines de semana. Además, quienes visiten la muestra antes del domingo, podrán además disfrutar frente a la estación, en la explanada de la calle Bailén, de un mercado de artesanía y productos cántabros que contará con una quincena de puestos de venta al público instalados por los propios productores.

Este mercado, organizado conjuntamente con el Ayuntamiento de Santander, permanecerá abierto en horario de mañana y tarde el viernes y el sábado (de 11.00 a 15.00 horas y de 17.00 a 21.00 horas), y sólo de mañana el domingo (de 11.00 a 15.00 horas).

Además, la Biblioteca de Bidebarrieta acogió el sábado una conferencia y una lectura de poemas dedicada a Blas de Otero, como parte de las actividades programas en homenaje al poeta bilbaíno. Sabina de la Cruz, presidenta de la Fundación Blas de Otero; Juan José Lanz, doctor en Filología Hispánica, profesor universitario y crítico literario, y el poeta José Fernández de la Sota describirán la relación de Otero con Santander. El acto se completará con la lectura de varios de sus poemas a cargo de los escritores cántabros Lorenzo Oliván y Rafael Fombellida.

Una exposición recuerda el 125 aniversario de La Panderola, el tranvía que trajo la riqueza a Castellón

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‘La Panderola’, el tren a vapor de 0.75 metros de vía que unió entre 1888 y 1963 la localidad de Onda y el Grao de Castellón, habría celebrado este año su 125 aniversario, una efeméride que sirve como pretexto para la exposición que mostrará a partir del próximo martes la historia de esta infraestructura vital para el desarrollo económico y social de La Plana en su época. En la exposición se exhiben placas de fabricación de las locomotoras, reproducciones a escala de locomotoras, imágenes de la explotación y del devenir diario de la línea a lo largo del tiempo.

Organizada por la Fundación Caja Castellón, la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Castellón, la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Castellón, la muestra se exhibirá en la sala San Miguel de la fundación del 26 de noviembre al 5 de enero y presentará como plato fuerte un coche original de viajeros restaurado especialmente para la ocasión.

La sociedad eminentemente rural de la comarca de La Plana experimentó una notable mejora de sus estructuras agrarias a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Con la llegada el 22 de noviembre de 1862 de la primera locomotora a Castellón, los excedentes agrarios castellonenses pudieron situarse en los mercados centroeuropeos, lo cual vino a colaborar en una economía floreciente que despertó el interés de inversión en el establecimiento de un ferrocarril que articulara los transportes de viajeros y mercancías en la comarca de la Plana. Las posibilidades de la industria cerámica de Onda y del cultivo de cítricos fueron determinantes para que el grupo promotor del ferrocarril de vía estrecha decidiera explotar la línea.

Constituida el 13 de julio de 1887, la Compañía del Tranvía a Vapor de Onda al Grao de Castellón de la Plana contó con gran parte de aportaciones de capital procedente de accionistas castellonenses. El lunes 4 de junio de 1888 se iniciaron los trabajos de colocación del material fijo de vía en la sección entre Castellón y el Grao.

Un mes después, el 18 de julio, se realizó la primera prueba oficial en un convoy que partió desde Castellón, de modo que, contando con el informe favorable de la Jefatura de Obras Públicas así como con los oportunos permisos oficiales, la compañía procedió a inaugurar la línea el 13 de agosto de 1888 con autoridades, invitados y bandas de música entre gritos y vivas del público asistente a tan histórico acto que llegó a ocupar todo el recorrido de la línea.

Tal fue el éxito tuvo desde el día de la inauguración que a pesar de que el precio del billete se consideraba algo elevado en relación al poder adquisitivo de la época, tan solo seis días después de la inauguración de la línea la prensa local anunciaba que el tren tuvo que detenerse por no poder arrastrar la máquina el excesivo número de carruajes que «llenos de bote en bote de viajeros» conducía a la capital.

Esta locomotora que marcaría el vivir económico y social de Castellón fue una de las infraestructuras de transporte más importantes de la provincia de Castellón. El desarrollo de Almassora, Burriana, Castellón, el Grao de Castellón, Onda y Vila-real estuvo marcado por este tranvía, tantas veces añorado, que se erigió como pieza clave de la economía y de la sociedad castellonense desde 1888 hasta 1963.

En 1925 representaba el 5,1% del transporte de viajeros de líneas de vía estrecha en toda España, por lo que «algunos autores de la década de los 50 llegaron a situar el transporte ferroviario de personas en La Plana a la altura del metro de Madrid«, indica Raúl Pons Chust en su tesis sobre este transporte.

Testigo de miles de historias y entrañables vivencias, ‘La Panderola’, cuyo nombre se debía al color de su máquina de vapor con combustible a carbón, y a lo lento e irregular de su marcha, sigue muy presente en la memoria popular de Castellón.

La desparición del tranvía se vio propiciada por la competencia ejercida por otros transportes, «más modernos y eficientes»; la falta de adecuación técnica («un proyecto de electrificación que no cuajó, material desgastado y velocidad baja»); y las incomodidades que causaba el paso interior por las ciudades («el ruido y la gran cantidad de accidentes»), según asegura Pons. Con la desaparición de este ‘trenet’, el 31 de agosto de 1963, dice, se perdió un medio de transporte «verdaderamente público y cohesionador de la comarca de La Plana», que, con un apoyo y promoción adecuados, «podría haber competido perfectamente con los otros transportes por carretera que, finalmente, se impusieron».

La exposición ha sido organizada con la colaboración de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Castellón, la Diputación Provincial de Castellón, y el Ayuntamiento de Castellón. La muestra se exhibirá en la sala San Miguel de la fundación del 26 de noviembre al 5 de enero.

Una exposición recorre los 125 años de historia del ‘Trenet’ con diverso material gráfico y mobiliario

El trenet de Lliria.

La sala ‘Lametro-José Ramón García Antón‘ acogerá hasta el próximo sábado, 30 de noviembre, la exposición ‘El Trenet del Túria 1888-2013, Valencia-Llíria‘, que recorre los 125 años de historia del ‘trenet’ a través de documentos originales, planos, fotografías, proyectos, relojes, campanas, centralitas, billetes y aparatología ferroviaria. La exposición, organizada por FGV en colaboración con Vossloh, recoge una selección de fotografías sobre los trenes que han circulado en esa línea, pertenecientes a la colección del fotógrafo aficionado Enrique Andrés Gramage, que posee más de 16.000 instantáneas propias. La muestra puede visitarse en la estación de Colón de Metrovalencia de lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas. Una vez finalice la exposición, se trasladará a Llíria (Valencia), donde permanecerá hasta enero.

Lametro acoge una treintena de piezas y mobiliario original ferroviario perteneciente al fondo patrimonial de FGV, así como cerca de 40 documentos, planos y proyectos de su archivo histórico y más de 90 fotografías sobre estaciones, paisajes, viajeros, trenes y locomotoras del ‘Trenet del Túria’.

FGV ha tematizado parte de una unidad de metro de las que actualmente prestan servicio entre Valencia y Llíria con la imagen de un tren portugués, característicos por su color verde y que en su día se adquirieron a los Ferrocarriles Portugueses, para dar a conocer «uno de los trenes que circuló en esta línea hasta finales de los años 80» y promocionar así la muestra.

La línea de Llíria abrió en 1888 su primigenia estación de Valencia ubicada en Marxalenes, que posteriormente se trasladó a Pont de Fusta. A principios del siglo XX, este nudo ferroviario, así como otros que partían desde Valencia gestionados por la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV), experimentó un periodo de plenitud.

Según las mismas fuentes, se abrieron nuevos apeaderos para los veraneantes en la línea de Llíria, como el de La Canyada, se construyó la doble vía hasta Empalme (1922) y se llevó a cabo la electrificación de la línea (1926). Esta «época de modernidad» quedó reflejada en «un gran hito artístico y arquitectónico: el nuevo edificio para Campamento de Paterna».

La década de los años 30 significó una difícil etapa para el ‘trenet’, ya que el autobús comenzaba a mostrarse como una dura competencia y surgieron asimismo las huelgas, los conflictos del año 1934 y la creación de la Sociedad General de Autobuses en 1935.

Una vez iniciada la Guerra Civil, las líneas pasaron a ser gestionadas por un comité obrero y, tras la contienda, la CTFV volvió a hacerse cargo de sus explotaciones y promovió la construcción de nuevas paradas y la doble vía llega a Paterna (1947). Además, se llevó a cabo la puesta en marcha de los trolebuses, del nuevo material móvil y se propone el proyecto del Metropolitano de Valencia.

A mediados de 1950, comenzó el declive del servicio al no poder competir con el fuerte desarrollo del transporte por carretera, ya que su red «ofrecía un servicio insuficiente y la riada de 1957 afectó duramente al material móvil e infraestructuras», señalan.

En 1964, la CTFV hizo entrega de todas sus líneas a la Explotación de Ferrocarriles por el Estado y un año más tarde, Feve se hizo cargo definitivamente de todas ellas y se dedicó al mantenimiento y mejora de una serie de líneas que se consideraban imprescindibles para el transporte público valenciano.

En noviembre de 1986 se constituyó Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana, empresa de derecho público a la que se le transfieren los servicios ferroviarios hasta entonces explotados por Feve, y se inició así la renovación integral de la red valenciana.

Desde la Generalitat relatan que ese «progreso y modernidad» se materializaron con la apertura en 1988 del primer tramo subterráneo, eje vertebrador donde se originó la actual red del metro de Valencia, que celebra su 25 aniversario, en «un continuo proceso de crecimiento y expansión, con la mejora de sus instalaciones y servicios».

(Fuente Las Provincias. Imagen Irene Marsilla)

‘Viajando entre dos siglos’, exposición sobre los 150 años de la llegada del ferrocarril a La Rioja

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Sesquicentenario del ferrocarril en La Rioja. La Casa de las Ciencias de Logroño acogerá, como apuesta más importante para su programación en los meses de septiembre y octubre, la muestra ‘Viajando entre dos siglos. 150 años de la llegada del ferrocarril a Logroño’. La muestra presenta distintos aspectos de la historia del tren vinculada a La Rioja, a través de documentos, fotografías y piezas históricas. Con esta exposición, de producción propia de la Casa de las Ciencias, se conmemora el 150 aniversario del tránsito del primer ferrocarril por Logroño y La Rioja, que cubría la línea Tudela-Bilbao.

“El tren llegó a Logroño a las doce del día y el consejo se apresuró en el poco tiempo que tenía disponible a invitar a las autoridades y algunos particulares para que les acompañasen en la expedición. Tomaron parte en ésta el excelentísmo señor Duque de la Victoria, acompañado del brigadier Gurrea y del ayudante a las órdenes, coronel Murrieta; el gobernador civil de la provincia, señor Travado; el brigadier gobernador militar, señor Inestal; los diputados provinciales señores Eulater y Martínez Llorente; el alcalde de la capital, señor Apellaniz y otras varias personas”. El diario ‘La Correspondencia de España’ contaba de esta forma el 2 de septiembre de 1863 los aspectos más llamativos de la llegada del ferrocarril a la La Rioja, como comenta Juanjo Olaizola en su blog.

La línea Tudela-Bilbao quedaba completamente concluida el 30 de agosto de 1863, tras la puesta en servicio del tramo comprendido entre Haro y Miranda. Las obras se habían iniciado cuatro años antes. El primer tramo Bilbao-Miranda de Ebro se había inagurado el 1 de marzo de aquel mismo año. La ‘Compañía del Ferrocarril de Bilbao a Tudela por Miranda’ inició la explotación de la línea aunque a partir de 1879 asumió la concesión la ‘Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España’. El trazado de aquella línea es el que pervive en nuestros días.

Los empesarios vitivinícolas de La Rioja propiciaron la creación del ferrocarril y la salida e materiales hacia el puerto de Bilbao, vital para sus negocios y que dieron a la capital vizcaína una oportunidad de oro para llegar a los pueblos de la meseta castellana a través de la conexión riojana. El 21 de septiembre de 1863 se inauguró la primera estación de Logroño, situada en la actual Gran Vía, con la presencia del general Espartero, según explicaron ayer la concejala de Comercio, Cultura y Turismo, Pilar Montes, y la directora de la Casa de las Ciencias, Dolores Fernández, que dieron cumplida cuenta de la muestra. Esta incluye una maqueta de unos 30 metros de longitud, que representa la primera vía férrea que atravesó La Rioja y que ha realizado la Asociación de Amigos del Ferrocarril. «En esta maqueta podrán verse reproducidos los edificios y elementos de la época y convivirán en la misma con otros que no fueron coetáneos en el tiempo». También habrá trenes a escala en funcionamiento.

La muestra, que estará abierta desde el 17 de septiembre al 8 de diciembre, se completará con documentos, fotografías y piezas históricas de los archivos Municipal del Ayuntamiento de Logroño e Histórico de La Rioja, así como del archivo de la Asociación de Amigos del Ferrocarril, según la documentación aportada por el consistorio de la capital riojana.

El recuerdo del ‘Tren Burra’ y el Correo en la muestra de Asvafer en la estación de la Esperanza

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Fieles a su cita y protagonista en la feria. La Asociación de Amigos del Ferrocarril (Asvafer) vuelve a abrir la ventana del recuerdo y la nostalgia, para resaltar la importancia de preservar el patrimonio industrial, durante las fiestas de la Virgen de San Lorenzo. Un año más Asvafer expone su muestra sobre la historia de los trenes y su relación con Valladolid. La antigua estación de la Esperanza, que no presta servicio de viajeros desde hace más de 25 años, alberga la muestra ferroviaria que, en esta ocasión, tiene como principales atracciones una maqueta del ‘Tren Burra’ y la furgoneta de correo P-3072, una de las oficinas ambulantes en la época en que el paquete postal circulaba mayoritariamente por ferrocarril. El vehículo, donado por la familia Alonso, hacía el recorrido en Medina del Campo entre el centro de la ciudad, el balneario y la estación entre los años 20 y los 50.

Abierta al público desde el pasado sábado y hasta el próximo domingo en horario de 17.30 a 21.00 horas, también cobra protagonismo una espectacular maqueta digital, en la que se puede ver representadas la estación de Campo Grande o del Norte, el depósito de locomotoras o la misma estación de la Esperanza. Igualmente, está presente una locomotora de maniobras de dos ejes con motor diesel Pegaso Comet, convertidor de par y una sola cabina con mandos dobles. Por la entrada se solicitará un donativo de 2 euros. Los fondos servirán para mantener y mejorar la exposición para ediciones sucesivas. Este año se volverá a abrir el mercadillo ferroviario, que tendrá lugar los días 1 y 7 de septiembre, donde se ofrecerá diverso material ferroviario de escala H0, libros, revistas, objetos ferroviarios, etc.

Esta ventana abierta al recuerdo y la nostalgia hace mención especial al ‘Tren Burra’, que circuló entre 1884 y 1969 de Valladolid a la localidad vallisoletana de Medina de Rioseco, a través de pueblos como Villanubla, y recibió ese nombre porque en ocasiones los pasajeros tenían que bajarse a empujar el lento convoy a vapor para que subiera una cuesta.

Inaugurado en 1884, uniría la estación de San Bartolomé en Valladolid con Media de Rioseco a través de 40 kilómetros. Más tarde se amplió hasta la estación de Campo de Béjar (cerca de la estación del Norte de Valladolid) en 1890 a través de las calles de esta ciudad. Este último tramo fue clausurado en 1952 por el peligro que suponía la circulación de trenes por las calles vallisoletanas. Se mantuvo para el tráfico nocturno de mercancías hasta 1961, momento en el que se produjo la clausura y desmantelamiento del tramo urbano de la línea, desde San Bartolomé hasta Campo de Béjar. En el solar de la estación de Campo de Béjar se levanta hoy la Estación de Autobuses de Valladolid.

En 1965 el ‘Tren Burra’ fue incorporado a Feve, a quien sigue perteneciendo el terreno por el que discurría, así como los edificios. Unos años más tarde el tren cerraría para siempre. El 1 de junio de 1969 se decretó su cierre, que se produjo finalmente el 11 de julio de 1969 fecha del último viaje de este tren, que pervive en la memoria de muchos habitantes de Tierra de Campos.

Durante la década de los cincuenta y sesenta atrajo la curiosidad de aficionados europeos y norteamericanos que recorrieron Tierra de Campos tomando instantáneas de uno de los últimos trenes a vapor de Europa (entre ellos Trevor Rowe, que escribió un libro sobre este tipo de trenes en España ‘Narrow Gauge railways of Spain’, con un material gráfico muy interesante).

El tren solo es hoy en día un efímero recuerdo, sobre todo de los castellanos más ancianos, aunque hoy en día aún se mantienen en pie algunas de sus estaciones, pero muchas de ellas en estado ruinoso. Todas ellas eran de ladrillo y tenían una misma planta. En todas había además un muelle cubierto y otro descubierto, una grúa giratoria y un puente-báscula.

Una exposición recuerda la construcción hace 125 años del ferrocarril Bilbao-Portugalete

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El tren de la ría cumple siglo y cuarto de vida. El ferrocarril Bilbao-Portugalete (y Triano, no olvidemos que son tres los integrantes de este importante polo de comunicación del Norte) es el objeto de una exposición que ha organizado los Amigos del Ferrocarril de Bilbao, en colaboración con el Ayuntamiento de Barakaldo y la Fundación de Trabajdores de la Siderurgia General. La muestra se inaugura mañana en la sede de la FSTI de la localidad fabril ys e mantendrá abierta hasta el 4 de mayo.

La idea inicial que dio paso a este trazado era fundsmentalmente conseguir el acceso a los puertos vizcaínos de la linea de Ferrocarril de Bilbao a Tudela, su enlace con el Ferrocarril de la Diputación de Bizkaia, o más conocido como el Ferrocarril de Triano, y su trazado paralelo a todas las empresas, metalúrgicas y navales sobre todo, que surgieron a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en la margen izquierda del Nervión.

Al contrario que en Bilbao, donde se han cumplido 150 años de la llegada del tren y ninguna instititución ha recordado la fecha, Barakaldo rinde tributo al ferrocarril de la ría que durante 125 años ha sido vital para el desarrollo de la margen izquierda y su conexión con la metrópoli y la zona minera. Ha sido un tren fabril, utilizado sobre todo por trabajadores, y que aún hoy en día sigue funcionando como una de las líneas de cercanías de Renfe. La exposición pretende recordar la importancia que ha tenido, y sigue tenioendo, la línea de la ría para la vertebración de esta importate comarca vizcaína. Pese a que no vive sus mejores momentos (el metro ha restado un importante número de viajeros a esta línea más que centenaria), todavía sigue siendo vital para la comunicación entre Bilbao y los municipios de la margen izquierda.

El ferrocarril Bilbao-Portugalete no se culminó hasta septiembre de 1888, pero el 19 de marzo de ese año el tren llegaba ya hasta la estación de Desierto, en Barakaldo. La estrecha relación que ha mantenido a lo largo de su historia con las fábricas y empresas que jalonaban su recorrido le da una impronta especial a este núcleo de comunicación. Según asegura el profesor, y gran conocedor del mundo ferroviario, Angel Ormaechea «es importante significar la estrecha relación entre el ferrocarril Bilbao a Portugalete, con la sociedad Altos Hornos de Bilbao …. ya que Altos Hornos y los (accionistas) vinculados con la empresa representan el 55,64% del (capital) suscrito». Este compromiso con la financiación del ferrocarril siguió manteniéndose en el futuro a través de la suscripción de títulos de renta fija y de las sucesivas ampliaciones de capital. El tren de la ría tuvo desde el principio una relación muy especial con los acaudalados hombres de negocio de Vizcaya.

Los principales accionistas originales fueron el Banco de Castilla y F. de Solaegui, con 500 acciones; Sociedad Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao, que por fusión con otras siderúrgicas se convertiría en Altos Hornos de Vizcaya, con 200; y Urquijo y Compañía con 100. Otros diez accionistas más (Mariano de Basabe, Fernando Alonso, Luis de Zubiría, Ricardo de Gaminde, Juan Mª de Olabarri, Andrés deArana, Ramón Bergé; Juan Mª y Gabriel de Ibarra y José Villalonga) suscribieron 50 títulos cada uno de ellos. Pablo Alzola, gran conocedor del mundo del ferrocarril y que desempeñó el cargo de director derente de la futura empresa, suscribió 40 títulos.

La construcción de la línea se realizó en dos fases, la primera, entre Bilbao y Desierto, terminada en la primavera de 1888; la segunda, entre este último punto y Portugalete, que no finalizó hasta el último trimestres de ese mismo año. Al contrario que la mayoría de los ferrocarriles de la red ferroviaria vasca de la época que se inclinaron por la vía métrica, el Bilbao-Portugalete eligió el ancho 1,67 metros.

En 1924 la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España adquirió todas las acciones del ferrocarril Bilbao-Portugalete. Como al principio la empresa dependía fundamentalmente del transporte de materiales, se acordó prolongar la línea hasta Santurtzi con la ayuda de la Junta de Obras del Puerto. En 1930 transportó 5 millones de viajeros y tres años después se electrificó la línea; objetivo planteado ya desde 1891.

En 1937 se restauró la estación central Bilbao-Naja y construyeron una estación subterránea en lugar del edificio modernista de Pablo Alzola, enfatizando así el carácter metropolitano del ferrocarril. Finalizada la guerra, el ferrocarril se integró en la red de Renfe. En los últimos años, tanto el trazado (han desparecido las vías del centro de la ciudad) como instalaciones y estaciones han sufrido una profunda tranmsformación.

Irún conmemora siglo y medio de tren con una exposición y charlas que reflejan su impacto

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Siglo y medio después de que llegara aquel primer tren, el 18 de octubre de 1863, hay poca discusión sobre el impacto ferroviario en Irún: “Fue un elemento de cambio social, económico y de población, afectó incluso al urbanismo», decía ayer el alcalde irundarra, José Antonio Santano. Hoy, 150 años después, tras un periodo de «esplendor y otro de decadencia, vuelve a estar sobre la mesa como elemento para el desarrollo y el transporte sostenibles».

Irún acoge hasta el próximo 28 de abril la exposición «150 años del ferrocarril en el País Vasco», una muestra que repasa la evolución del tren en esta comunidad y que analiza su influencia en el desarrollo socioeconómico del territorio. Por las vías férreas llegó el progreso y una capacidad asombrosa para dinamizar la economía vasca, en general, y la de Irún, en particular. Carlos Larrínaga, historiador donostiarra que ha comisariado la exposición, señaló que «con unas leyes que prohibían construir industria a menos de 10 kilómetros de la frontera, el ferrocarril activó en Irún una economía de los servicios, el comercio y el transporte». Son los sectores que aún hoy representan la principal fuente de negocio en la ciudad.

La muestra, una de las primeras actividades programadas con motivo de los 150 años de la llegada del ferrocarril a la ciudad guipuzcoana , está organizada por el Museo Vasco del Ferrocarril, cuya directora Maitane Ostolaza ha participado en el recorrido por la sala junto con el comisario de la exposición Carlos Larrínaga. Los contenidos específicos sobre Irún se mostrarán en octubre con la exposición en la que está trabajando ya la Asociación de Amigos del Ferrocarril BAF7301, si bien se han colocado un par de paneles con información que recuerdan la estación del Norte de la época y varias piezas referidas a la ciudad fronteriza.

La exposición que ahora se puede ver fue preparada en 2012 por la Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril coincidiendo con los 150 años de la apertura del tramo Miranda de Ebro-Olazagutía de la línea Madrid-Irún, el primero que entró en explotación en el País Vasco, y fue visitada en octubre por más de 10.000 personas en Vitoria-Gasteiz.

«La historia», recordaba la directora de la Fundación del Museo del Ferrocarril, Maitane Ostolaza, «es buena para extraer lecciones. El ferrocarril ha significado mucho para el País Vasco contemporáneo y va a seguir siendo fundamental para su desarrollo en muchos aspectos». Cuando dijo que «a través de su pasado podemos acercarnos al presente y al futuro», estaba resumiendo en una sola frase lo que engloba la exposición que se inauguró ayer por la tarde en Irún, con presencia también de la consejera vasca de Medio Ambiente y Política Territorial, Ana Oregi.

Coincidiendo con Santano y Ostolaza en la importancia del tren en el futuro y en la necesidad de que «todas las instituciones se pongan de acuerdo para su impulso», Oregi añadió que «también todos los territorios deben hacerlo, porque el tren es algo que une, algo que vertebra» y, en alusión al TAV, recordó también el papel que juega Francia.

En 150 años el mundo ha cambiado radicalmente. Y radicalmente es poco decir. La historiadora irundarra Mertxe Tranche abrió el martes por la tarde, con una conferencia, el programa con el que Irún celebra su siglo y medio de relación con las vías férreas. «Se calcula que, antes del ferrocarril, el 95% de la humanidad moría donde había nacido sin haberse aventurado nunca más allá de unas pocas leguas de ese mismo sitio», contó.

Esa evolución tiene su reflejo en esta exposición, que describe un completo arco desde los modos preferroviarios de viajar, como las pequeñas diligencias tiradas por caballos, hasta los modernos tranvías urbanos y el hoy omnipresente Tren de Alta Velocidad. Hay espacio para contar cómo se construyó tanta infraestructura, para el enorme desarrollo del que disfrutaron los ‘trenes económicos’, los de vía estrecha, en el País Vasco y para la importancia que esto tuvo en el crecimiento económico del territorio. Se habla de las máquinas de vapor, de las eléctricas y las diésel, y de muchas otras cosas, bien reforzadas todas con pertinentes fotografías.

Los textos son interesantes, pero lo que realmente hace obligatoria la visita a la muestra es la colección de objetos que la acompaña. La caja de cambios de una locomotora, el despacho de un jefe de estación del Tren del Urola, faroles, billetes, canceladoras, atuendos de los trabajadores de distintas épocas, son sólo una parte. Una maqueta de un tren eléctrico, un espectacular dibujo a mano del diseño de una locomotora, planos técnicos, entre ellos el del proyecto Amara-Puente Internacional para el Topo, son la otra.

Ese plano se incluye como una de las novedades que contiene esta muestra con respecto a la de Vitoria. Es una sección de carácter local, donde un panel explica el efecto demográfico y económico del tren sobre Irún, acompañado con históricas fotografías cedidas de su archivo personal por el irunés Jose Mari Castillo. La última pieza es un cofre recogido en la ciudad, un armario para provisiones de una máquina de vapor que lleva el nombre del maquinista, H. Cuesta, en una chapa.

El entorno expositivo, muy cuidado y alegórico, cuenta con vías que sostienen vitrinas y dispone las esquinas cubiertas de balasto, esas piedras sobre las que se asentaban las traviesas, recordando permanentemente al visitante cuál es el contexto de todo lo que ve.

No están los tiempos para grandes dispendios, así que el Ayuntamiento de Irún optó por la fórmula de la colaboración para diseñar un programa de actividades conmemorativas. Encontró el apoyo de entidades y empresas públicas y privadas como Adif, Renfe, Transfesa y la propia Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril, y también el de numerosas asociaciones de la ciudad como Bidasotarra 7.301 de Amigos del Ferrocarril, la fotográfica AFI, la de Vecinos de San Miguel (el llamado barrio de la Estación) o la Filatélica y Numismática del Bidasoa. Con ellos se ha completado un programa que se abrió el martes con la conferencia de la historiadora Mertxe Tranche y que hoy tiene otra cita, en Ficoba, con la Jornada de Comunicación sobre el TAV. Incluirá también, durante los próximos meses, visitas guiadas de carácter histórico por la estación y el barrio que la rodea, exposiciones fotográficas y muchos otros actos, entre los que destaca una recreación histórica popular de 1863 en octubre, cuando se hará efectivo el 150 aniversario.

(Fuente e imagen Diario Vasco)