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Arriva competirá con Renfe en Galicia

Arriva, filial de la operadora ferroviaria pública alemana Deutsche Bahn, consigue la aprobación oficial de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para poner en marcha una conexión por tren entre A Coruña y Oporto. Aunque en un principio el organismo regulador tenía dudas sobre la afección de esa nueva oferta a la viabilidad económica de Renfe Viajeros, finalmente da la razón a Arriva para permitirle que establezca esa movilidad entre Galicia y Portugal.

Se trata de la segunda empresa que logra autorización para prestar servicios ferroviarios internacionales, ya liberalizados, después de que a finales de 2018 la consiguiera Ilsa, firma de Acciona y la familia propietaria de Air Nostrum, en este caso para un AVE entre Madrid y Montpellier que, no obstante, no ha comenzado a operar. Ambas se posicionan ante la apertura a la competencia de la red AVE a partir de diciembre de 2020, para la que, de hecho, Ilsa ya se ha postulado.

La decisión se ha tomado después de que se realizase una prueba de equilibrio económico del contrato de servicio público 2018-2027 firmado entre el Ministerio de Fomento y Renfe Viajeros con el impacto del funcionamiento de un nuevo operador, informe El Ideal Gallego. Renfe había solicitado el análisis porque entendía que en caso de que la multinacional lograse su objetivo, al conectar también A Coruña y Vigo (dado que el trayecto transfronterizo tendrá paradas intermedias) como hace la compañía española, “supondría un importante menoscabo económico, puesto que reducirá el número de pasajeros que utilizan en la actualidad el servicio”. No obstante, la comisión ha decidido que la afección será “limitada”, incluso inferior al 1%.

El órgano que preside José María María Quemada considera que la puesta en marcha de la nueva conexión por Arriva “beneficia” a los usuarios, dado que “proporciona nuevas frecuencias y posibilitará nuevos servicios combinados con autobús”. Arriva recibe autorización así para su servicio un año después de solicitarlo a la CNMC en mayo de 2018 aprovechando que ya están abiertas a la competencia las conexiones que tengan gran parte de su servicio internacional.

El Aministrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha registrado en el sistema una veintena de operadores con licencia para prestar servicio de pasajeros, aunque solo unos pocos tienen capacidad real para intentar arrebatar cuota de mercado a Renfe, ya que se requiere de una importante inversión inicial en compra de flota, contratación de personal y alquiler de espacios en las estaciones, entre otros gastos corrientes. Acciona y Air Nostrum, a través de Ilsa, parecen los más decididos. El otro gran competidor potencial será la alemana Deutsche Bahn, que ha encargado a su filial Arriva este cometido en España.

El presidente de SNCF, Guillaume Pepy, ataca duramente el formato propuesto por Adif para repartir el mercado. En su opinión, Adif persigue obstaculizar la llegada de nuevos operadores. Otros gestores creen que el gestor público acierta con el modelo, que busca la creación de operadores globales y servicios especializados.

Talgo fabricará 100 trenes para Deutsche Bahn

Talgo ha conseguido adjudicarse un contrato de construcción de 100 trenes para la alemana Deutsche Bahn (2.300 millones de euros). El fabricante español suministrará al operador ferroviario germano hasta 100 trenes Talgo 230 que pueden alcanzar los 230 kilómetros por hora. La primera fase supone la entrega de un total de 23 unidades (550 millones de euros). Además de los coches de pasajeros, cada unidad incluye una locomotora y un coche con cabina y asientos de pasajeros para permitir operación push-pull. Las entregas comenzarán en 2023.

La compañía que preside Carlos de Palacio ha reforzado con este pedido su negocio en Europa central, tras los contratos logrados en el Este del Continente y mientras está pendiente del ‘macropedido’ del Reino Unido.El tren que suministrará Talgo a Alemania es su modelo 230, el de Alta Velocidad, el previo al ‘Avril’, el tren de muy Alta Velocidad que en la actualidad fabrica para Renfe. El contrato con la Deutsche Bahn se suma la cartera de pedidos pendientes de adjudicar de Talgo que, a cierre de septiembre del pasado año, presentaba un valor de 2.666 millones de euros, si bien aún no incluía proyectos adjudicados y entonces aún no firmados por otros 317 millones.

La compañía logra este pedido mientras que el pasado año empezó precisamente a fabricar el pedido de trenes ‘Avril’ para la operadora española, a la que deberá empezar a entregarlos a finales de 2020 y comienzos de 2021. Además, lo consigue después de que el pasado año culminara toda la entrega del pedido de trenes suministrado para el AVE La Meca-Medina, ya en circulación.

Aunque no todo son buenbas noticicas para el fabricante español. Esta misma semana se hacía público que la autoridad supervisora de los mercados letona ha congelado la adjudicación de un pedido de 32 trenes regionales (valorados en 225 millones de euros) para el operador Pasazieru Vilciens al detectar irregularidades en el concurso.

Según explica Expansión, este dictamen se produjo tras una denuncia de sus competidores en el concurso de adjudicación, la también española CAF y la checa Sköda. Ambos sostenían que pese a que la oferta económica de Talgo era ligeramente mejor, el proyecto era inferior en términos técnicos y se habían cometido irregularidades en la evaluación.

El organismo supervisor del mercado ha aceptado dichas reclamaciones y ha dado un plazo de 20 días para que Pasazieru Vilciens vuelva a estudiar todas las propuestas y decida quién construirá los 32 trenes modelo VitTal de piso único, cuatro coches, bajo consumo y con capacidad de hasta 176 kilómetros por hora. Este contrato era considerado clave para Talgo, puesto que era su primer gran pedido de transporte de cercanías y regionales.

Renfe se desprende de Transfesa y Semat

Renfe avanza en el plan de rescate que aborda en su división de Mercancías con el inicio de la venta de las participaciones que esta filial de carga tiene en el operador privado Transfesa y en la empresa de tráfico de transporte de vehículos en tren Semat. La compañía ferroviaria ha fichado a Grant Thornton como asesor financiero de la operación mediante un contrato de 152.400 euro. Renfe Mercancías cuenta con un 20% de Transfesa y un 38% de Semat.

La venta de estas participaciones se enmarca en el plan de ajuste y saneamiento que la compañía puso en marcha en esta división a comienzos de año con el fin de evitar su quiebra y propiciar que genere beneficios por vez primera en su historia. Transfesa es un operador privado de logística y transporte de mercancías en tren controlado por la ferroviaria alemana Deutsche Bahn, que ostenta el 80% restante de su capital. La compañía se constituye como ‘holding’ de un grupo de sociedades especializadas entre las que destaca Capsa, Transervi y Semat, entre otras.

En el caso de esta última, especializada en transporte de vehículos en tren, Renfe actualmente tiene un porcentaje del 38%, mientas que el 62% restante está en manos de Transfesa. En el último año transportó 390.845 coches por ferrocarril. Con la venta de estas participaciones, Renfe Mercancías dará un nuevo paso en su plan de ajuste, cuya conclusión desembocará en la presentación de un nuevo plan estratégico para este negocio, en el que ya trabaja la operadora y que incluye la anunciada entrada en su capital de un operador logístico. El plan de compra de nuevos trenes de 1.500 millones que Renfe presentará a comienzos de año contempla la adquisición de nuevos vehículos para este negocio.

La compañía ya ha abordado otros de los hitos de su plan de rescate, como son la salida y recolocación voluntaria de una cuarta parte de su plantilla (unos 300 trabajadores del total de 425 previstos en tres años) y el proceso de venta de parte de su actual parque de trenes y locomotoras. Recientemente, la firma informó de que ya había valorado para su venta 73 locomotoras, el 22% de su parque de tracción total, y unos 1.600 vagones, el 15% del total y todos los previstos en el plan.

Con todas estas medidas, la operadora que preside Juan Alfaro prevé que Renfe Mercancías equilibre sus cuentas en 2017, toda vez que ya provisionó en las de 2016 la multa histórica de 65 millones de euros que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) le impuso a comienzos de año. Por el momento, a cierre del pasado mes de septiembre, la filial de carga de la compañía había recortado un 40% sus ‘números rojos’ respecto al año anterior, de forma que se situaban en 20,8 millones de euros. En los nueve primeros meses, Renfe Mercancías elevó un 2,1% sus ingresos, hasta 166,8 millones.

Deutsche Bahn se impone a Renfe en California

La primera, en la frente. Pero aún hay esperanzas. La compañía ferroviaria alemana Deutsche Bahn (DB) arrebata a Renfe el primer contrato relacionado con la explotación del que será el primer proyecto de Alta Velocidad en California, que plantea una línea entre Los Ángeles y San Francisco. La DB ha resultado la compañía mejor clasificada para hacerse con el proyecto, justo por delante de Renfe, que queda en segunda posición, según el fallo del concurso público promovido por la High-Speed Rail Authority, la compañía pública promotora de proyecto.

La empresa estadounidense indica que recomendará al primer clasificado como potencial adjudicatario del contrato en la reunión de su consejo de administración del próximo 19 de octubre. El proyecto en liza consiste en la primera parte del contrato de explotación del AVE de California. Se trata de asesorar en el diseño y definición de los aspectos técnicos y comerciales del servicio de Alta Velocidad, un proyecto estimado en 30 millones de dólares (unos 25,2 millones de euros).

La operadora adjudicataria de este primer contrato puede optar en una segunda fase a desarrollar la explotación de la Alta Velocidad californiana, un corredor de unos 1.300 kilómetros de longitud y 24 estaciones. Su puesta en servicio está programada para el horizonte de 2029, cuando conectará Los Ángeles y San Francisco en un tiempo de viaje de menos de tres horas.

La apuesta que realizó Renfe por hacerse con este proyecto se enmarca en su estrategia de internacionalización, que a finales de este año ya le llevará a poner en servicio un tramo del ‘AVE del Desierto’ entre La Meca y Medina. La operadora que preside Juan Alfaro pretende ‘exportar’ la experiencia que acumula en la comercialización y explotación de la Alta Velocidad española, que precisamente este año conmemora su 25 aniversario.

Para competir por la primera fase del contrato de California, Renfe formó consorcio con el grupo de concesiones Globalvía y con Adif. Este grupo ‘made in Spain’ finalmente ha quedado como segundo mejor calificado de entre los cuatro grandes consorcios internacionales que compitieron por el proyecto. El conformado por la inglesa FirstGroup y la italiana Trenitalia ha quedado en tercera posición y el liderado por la china China Railway International, en cuarto lugar.

El interés manifestado por Renfe de explotar la línea de California refuerza la presencia española en el proyecto, dado que ACS y Ferrovial ya entraron en la construcción de la línea estadounidense. ACS logró en diciembre de 2014 la construcción del segundo tramo de la línea, un trazado de unos 100 kilómetros, por unos 990 millones de euros, mientras que Ferrovial se hizo a comienzos de 2016 con otro de los tramos, en este caso de 35 kilómetros, por unos 400 millones de euros.

Tras perder esta primera fase californiana, el inicio de explotación del ‘AVE del Desierto’, constituye ahora el principal reto internacional de Renfe, toda vez que a comienzos de este año decidiera retirarse de la puja por un contrato en Reino Unido, la explotación de la West Coast, la principal línea ferroviaria de la Costa Oeste y una de las más importantes del país. No obstante, la compañía asegura seguir buscando oportunidades de negocio en el mercado británico, a pesar del ‘Brexit’

Las lagartijas contra el tren alemán

La Alta Velocidad alemana se ralentiza. Al menos en lo concerniente a las obras de la vía férrea que prevé unir las ciudades de Stuttgart y Ulm. Dos especies de lagartijas en vías de extinción han puesto en jaque a los ingenieros del proyecto, cuya construcción comenzó en febrero de 2010. Los técnicos deben reasentar a los reptiles en otra zona, antes de iniciar la excavación de un túnel cerca de la localidad de Wendligen. Esta galería es una de las dieciséis previstas para concluir el trazado de 117 kilómetros que la nueva vía tendrá hasta Ausburgo.

La existencia del lagarto ágil (lacerta agilis), un reptil que no mide más de 24 centímetros de largo, y la de las lagartijas roqueras (podarcis muralis) en la región obligó a la poderosa Deutsche Bahn, la compañía alemana de ferrocarriles, a paralizar el proyecto hasta encontrar una solución que salve la vida de los pequeños reptiles, cuya existencia está protegida por rigurosas leyes que desean impedir su extinción. Los estudios descubrieron que la región está habitada por unos 250 lagartos ágiles, mientras que la familia de las lagartijas roqueras puede llegar hasta las 10.000, una certeza que obligó a la Deutsche Bahn a destinar 15 millones de euros para hacer posible el reasentamiento.

Hace unos días la Deutsche Bahn anunciaba que durante el verano se llevaría a cabo el traslado de las lagartijas para poder construir la vía férrea de 56 kilómetros de longitud. Cada reptil debe ser cazado cuando sale a la superficie con una especie de lazo en miniatura, que debe ser utilizado casi con ternura para no causarles daño, un trabajo difícil, lento y sumamente delicado. “Se necesita paciencia, una mano tranquila y mucha experiencia”, dijo Peter Böhm, un geólogo de profesión y experto cazador de lagartos ágiles, entrevistado por la televisión. La cacería se ha adelantado gracias al buen tiempo que impera en la región y Jorg Hamann, portavoz de la Deutsche Bahn, también anunció que la compañía se hará responsable del nuevo hogar para los reptiles durante los próximos 30 años.

Los 15 millones de euros que costará la operación incluyen el pago de expertos que tendrán la complicada misión de atrapar a los reptiles, el transporte a su nuevo hábitat y el monitoreo del proceso de readaptación. Aunque un portavoz de la Deutsche Bahn insiste en que la reubicación de los reptiles se iniciaría este verano, nadie sabe si la captura de las lagartijas quedará concluida antes de que regrese el frío a la región.

La línea de alta velocidad interrumpida forma parte del proyecto ‘Stuttgart 21’ anunciado oficialmente en abril de 1994, aunque su construcción no conmenzó hasta febrero de 2010. Extendiéndose a lo largo de 117 kilómetros, unirá las ciudades alemanas de Stuttgart, Ulm y Ausburgo. Una vez finalizado, el viaje entre Stuttgart y Ulm se reducirá de 54 a 28 minutos, mientras que el viaje de la estación de tren al aeropuerto de Stuttgart se reducirá de 27 a 8 minutos. Este proyecto forma parte de la línea de alta velocidad Magistrale for Europe de 1.500 kilómetros de longitud que conecta París, Estrasburgo, Stuttgart, Ulm, Munich, Viena y Bratislava, entre otras grandes ciudades de Europa.

Alrededor de la mitad de los 117 kilómetros de la nueva línea contará con 16 túneles, que son el pilar del proyecto ferroviario entero, sumado a que los futuros trenes podrán viajar sin interrupciones bajo el centro de Stuttgart.

No es la primera vez que se produce un problema como este en la constrrucción de una línea férrea. Sin ir más lejos, el tramo Pulpí-Cuevas del Almanzora, en la línea entre Almería y Murcia, también topó con un grupo de animales que obligó a paralizar las obras hasta solventar labores de recogida y puesta a salvo de las poblaciones de tortuga mora (testudo graeca) que se ubican en el área por el que discurre el ramal ferroviario.

Deutsche Bahn suspende el servicio de tren Múnich-Viena-Budapest hasta el 4 de octubre

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La compañía alemana de ferrocarriles Deutsche Bahn anunció este martes la suspensión de la línea Múnich-Salzburgo-Viena-Budapest hasta el 4 de octubre, por las perturbaciones del tráfico que provocan los controles fronterizos instaurados por Alemania tras la llegada masiva de refugiados. Alemania cerró la conexión ferroviaria con la ciudad austriaca de Salzburgo el miércoles en un intento por contener el flujo migratorio por la frontera pero muchos de los asilados han encontrado otras rutas para entrar en el país en tren, por carretera o a pie. La portavoz de la operadora ferroviaria ha explicado que la continuidad del cierre de la línea ferroviaria es una decisión de las autoridades alemanas.

Decenas de miles de inmigrantes han acampado desde que fue cerrada la semana pasada por las autoridades alemanas. Solo durante el último fin de semana llegaron 7.000 refugiados contra más de 20.000 en los dos fines de semana precedentes. Alemania estima que recibirá entre 800.000 y un millón de solicitantes de asilos en 2015.

El tren se ha convertido en uno de los medios utilizado por los refugiados para llegar desde Croacia y Hungría al corazón de Alemania. Esto ha provocado un colapso en algunas de las líneas fronterizas que comunican dichos países. Los refugiados, que penetran en los trenes como pueden -muchas veces por las ventanillas-, intentan una desesperada marcha en alguno de los convoyes que comunican habitualmente con Alemania.

“A raíz de las medidas de las autoridades, la conexión de Deutsche Bahn Múnich-Salzburgo (Austria)-Budapest (Hungría) queda suspendida hasta el 4 de octubre de 2015”, indica la compañía en un comunicado. “La Deutsche Bahn lamenta los incovenientes” causados a los pasajeros a los cuales “les ruega que comprendan la situación actual”, dijo un comunicado de la empresa.

A mediados de septiembre, Alemania restableció los controles en las fronteras después de que Múnich, la capital de Baviera, recibiera miles de migrantes en unos pocos días provenientes de Austria y Hungría. Desde entonces, las autoridades recogen a las personas que solicitan asilo directamente en la frontera y luego las distribuyen en las distintas regiones de Alemania. Esas medidas provocaron atrasos de trenes muy importantes y varias suspensiones del tráfico ferroviario, pero nunca durante un plazo tan largo.

La afluencia de refugiados a Alemania desde Austria disminuyó considerablemente desde el inicio de los controles. Alemania pide que se instaure un sistema de cuotas obligatorias para los países de la Unión Europea, una idea que rechazan muchos países, entre ellos Hungría.

La nueva e indefinida huelga de los maquinistas de los ferrocarriles alemanes enfurece al país

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Alemania está harta. Los maquinistas de trenes protagonizan una nueva huelga, la novena en once meses, que ha paralizado buena parte del transporte ferroviario del país. Los paros, que afectan a innumerables industrias y millones de pasajeros, enfurecen a los alemanes. El Gobierno de Angela Merkel guarda silencio, pero hay quien sostiene que la presidenta está indignada.

La paciencia alemana se agota. La huelga comenzó el martes en las líneas de mercancías y se extendió en la madrugada del miércoles a los trenes de pasajeros. Las críticas se cuentan por miles en el sindicato de maquinistas (GDL). Incluso la Confederación de Sindicatos Alemanes (DGB) muestra su hartazgo e incomprensión hacia las reivindicaciones de un colectivo que protagonizó su último paro hace sólo diez días.

El GDL no quiere llamarla huelga indefinida. Se compromete, eso sí, a anunciar el fin del conflicto con 48 horas de antelación. Pero la gran mayoría de clientes dan por sentado que afectará al puente de Pentecostés, cuya festividad se celebra el próximo lunes. Mientras, el Gobierno guarda silencio y se limita a desear un pronto acuerdo entre la Deutsche Bahn (DB) (la compañía de ferrocarril) y el sindicato de maquinistas (GDL). Ambos continuan las conversaciones en Fráncfort (oeste), fuera del foco de los medios y sin informar de la evolución de las negociaciones.

El principal punto de enfrentamiento sigue siendo la reivindicación del sindicato de poder negociar el convenido también para otros colectivos de la compañía, como revisores o personal de los vagones restaurante; si no se acepta esa condición, rechaza la posibilidad de un arbitraje. El presidente de la Confederación de Sindicatos Alemanes, (DGB), Reiner Hoffmann, critica que el trasfondo de la protesta no sea una disputa sobre condiciones laborales, sino “una lucha de poder” a costa de los viajeros. “Cuando no se alcanza la meta tras nueve huelgas, uno se pregunta si la dirección de las negociaciones, que recae en el señor Weselsky, es la adecuada para alcanzar un compromiso constructivo”, señala Hoffmann.

El presidente de la Federación de Asociaciones de Empresarios (BDA), Ingo Kramer, sistiene que la actitud del sindicato de maquinistas es “un atentado” contra la autonomía de negociación de los agentes sociales en Alemania, ya que persigue “intereses de poder” y no cerrar un convenido colectivo.

La Federación del Comercio Mayorista, Exportadores y Sector Servicios de Alemania (BGA) denuncia la “nueva dimensión” de estas huelgas y considera que, a largo plazo, la industria se verá obligada a buscar nuevos canales de distribución al perder la confianza en el ferrocarril .

Los ferrocarriles alemanes son una empresa de gestión privada, aunque todas las acciones permanecen en manos del Estado, que planea sacar a bolsa parte de la compañía en 2008, pero canceló la operación ante la crisis financiera. El sindicato de maquinistas ha elevado de 75 a 100 euros la compensación diaria que entrega a los huelguistas para compensar la reducción del salario por los días no trabajados. Eso es al menos lo que sostienen algunos medios alemanes.

Este último paro de los maquinistas tiene lugar mientras continúa en todo el país la huelga indefinida de los educadores y los trabajadores sociales de las guarderías públicas, que comenzó hace ya diez días. Según un reciente estudio del Instituto de la Economía Alemana (IW), en apenas cinco meses se han acumulado ya más de 350.000 días de huelga en Alemania, más del doble que en el conjunto del año pasado.

Los maquinistas alemanes se declaran dispuestos a convocar nuevos paros si no reciben ofertas sólidas

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Las espadas siguen en alto. Las heridas siguen sin cerrarse en el ferrocarril alemán que ha sufrido el caos de seis días de huelga de los maquinistas, la más larga en la historia de ese colectivo. Los paros comenzaron el lunes con la paralización de uno de cada dos trenes de mercancías y se extendió el martes a los de pasajeros, que paralizó dos tercios de los ferrocarriles previstos. Y parece que el conflicto no se ha cerrado. El sindicato de los maquinistas de tren (GDL) advirte de que está dispuesto a convocar nuevos paros si la dirección de la compañía ferroviaria Deutsche Bahn (DB) no presenta ofertas sólidas para resolver su conflicto laboral.

“El sindicato sigue dispuesto a la huelga”, indica su líder, Claus Weselsky, en declaraciones que publica el diario “Saarbrücker Zeitung”, donde además califica de “gran éxito” los paros desarrollados esta semana. El ritmo de paros se ha mantenido como estaba previsto, con especial incidencia en el este del país, y previsiblemente terminará hoy a las 09.00 (hora local). Weselsky, cuyo sindicato representa a 30.000 maquinistas entre una plantilla integrada por los 300.000 empleados de DB, rechazó a mediados de la semana la propuesta de la patronal de hacer intervenir como mediador del exprimer ministro del ‘Land’ de Brandeburgo, el socialdemócrata Matthias Platzeck.

Desde la compañía ferroviaria se ha advertido de que durante todo el domingo seguirán las alteraciones de servicio, hasta que se logre restablecer la normalidad en el tráfico ferroviario. Cada jornada de paro ha provocado a la compañía pérdidas de unos 100 millones de euros; el número de pasajeros afectados supera los 30 millones, entre las cancelaciones en cercanías o trenes de largo recorrido.

Los paros han dañado especialmente al transporte de mercancías, sobre todo en los sectores más dependientes de los suministros de componentes, como la automoción, y ha colapsado la red de autopistas alemanas, ya que la carretera se ha convertido en la alternativa más usual para los desplazamientos privados o industriales.

La GDL ha rechazado propuestas de arbitraje, pese a las crecientes presiones del ámbito político para poner fin a la huelga o aceptar algún tipo de mediación.

Estos paros suponen la octava ronda de huelgas del colectivo; es la más larga en la historia de la compañía, en medio del pulso entre el sindicato y la dirección, que se considera una prueba de fuerza de los maquinistas. Los maquinistas reclaman un incremento salarial del 5%, la reducción de su semana laboral a 38 horas -una menos de las actuales 39-, así como la limitación de las horas extras.

El gran punto de fricción no son estos incrementos, sino el hecho de que la GDL pretende ampliar su convenio a los revisores y resto de personal de a bordo, con sueldos notablemente inferiores. Con ello se propone ganar afiliados y evitar la pérdida de poder que conllevará, de materializarse, un proyecto de ley del Gobierno de Angela Merkel que limitará la capacidad de los sindicatos pequeños para establecer sus propios convenios.

Una nueva huelga de maquinistas de seis días -ocho en seis meses- exaspera a las autoridades de Berlín

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Más acciones de los maquinistas alemanes. El Gobierno alemán critica abiertamente la nueva huelga de maquinistas, que arrancó en la tarde del lunes y que paralizará durante seis días el transporte de pasajeros y mercancías por ferrocarril en la mayor economía de Europa. La anterior huelga tuvo lugar a finales de abril, con paros en el transporte ferroviario de tres días que afectaron tanto a las líneas de mercancías como a los trenes de pasajeros. Este es el octavo paro de protesta en seis meses.

El sindicato de maquinistas de tren (GDL) anunció este domingo, en el marco de las negociaciones para la firma de un nuevo convenio colectivo, una huelga de seis días que comienza este lunes a las 15.00 hora local (13.00 GMT) para el transporte de mercancías y a la que se sumará el de pasajeros a partir de la medianoche. El sindicato rechazó el pasado jueves la nueva oferta presentada por la dirección de la Deutsche Bahn y anunció una nueva ronda de huelgas.

“La negociación del convenio en la Deutsche Bahn (la mayor compañía ferroviaria del país) resulta apenas comprensible”, afirma el ministro de Economía y Energía, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, en unas declaraciones al diario ‘Bild’. Gabriel advierte de que la mayor huelga de maquinistas de la historia de Alemania “afectará duramente a trabajadores y viajeros, pero también a la Deutsche Bahn y al conjunto de la economía alemana”.

El ministro duda de que una huelga de seis días sea un “comportamiento razonable”, teniendo en cuenta los perjuicios que va a causar, y exige “negociaciones serias” a ambas partes. El ministro de Transportes, el conservador bávaro Alexander Dobrindt, muetras además su “comprensión” ante el enfado de “muchos ciudadanos” ante “la extensión de la huelga”.

La compañía ofrece un aumento salarial de forma gradual a partir del 1 de julio de hasta un 4,7%, así como un pago único de mil euros hasta el 30 de junio. Los maquinistas, por su parte, reclaman un aumento salarial del 5%, una jornada laboral de 38 horas semanales, frente a las 39 actuales, y una limitación de las horas extras.

Los maquinistas de tren en Alemania convocan una huelga que se mantendrá hasta la noche del jueves

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Los maquinistas de tren de Alemania convocan una huelga de 43 horas en el transporte de ferrocarril de viajeros desde las dos de la mañana del miércoles hasta las 21.00 horas del jueves, que se une al paro ya convocado en el transporte de carga. El desacuerdo entre las partes ha provocado que el sindicato de maquinistas Gewerkschaft Deutscher Lokomotivführer (GDL en sus siglas en alemán) convoque los paros.

Los maquinistas piden reducciones de jornadas laborales de una hora por semana, mejores horarios y días de descanso, además de aumentos del salario. El sindicato señala que no ha habido avances y que tan sólo ha habido un pago único de 510 euros en la segunda mitad de 2014. El sindicato GDL lamenta “las costosas huelgas” pero señala que “sin voluntad negociadora no hay manera” de alcanzar un acuerdo en referencia a la respuesta oficial del Gobierno alemán. Además, piden que los convenios colectivos, cuya vigencia acabó el verano del año pasado, vuelvan a estar operativos de pleno, ya que desde entonces ha sido discutido y se han sucedido seis huelgas. Se trata de la séptima ronda de paros que convoca el sindicato de maquinistas GDL en el marco de las negociaciones para la firma del nuevo convenio colectivo, que comenzaron hace nueve meses.

La Federación de la Industria Alemana (BDI) y la Confederación Alemana de Comercio Exterior (BGA) alertan del impacto de la huelga en sectores como el químico, el del metal o el automovilístico, con dificultades para sustituir el transporte por tren en la cadena logística. Según la BDI, el paro se traducirá previsiblemente en caídas de producción y las pérdidas “podrían llegar a los 100 millones de euros diarios”.

Los maquinistas de la Deutsche Bahn, la compañía alemana de ferrocarriles, comenzaron este martes a las 13.00 horas GMT su huelga en las líneas de mercancías que se extenderá el miércoles y el jueves a los trenes de pasajeros de todo el país.

Según las previsiones de la empresa, se suspenderán la mitad de los trenes de mercancías programados y, en el caso del transporte de pasajeros, se prevé que circule sólo un tercio de los trenes de larga distancia y entre el 50% y el 60% de los regionales. El director de personal de Deutsche Bahn, Ulrich Weber, rechazó las críticas del sindicato y le invitó a cancelar la huelga y regresar a la mesa de negociaciones.

En un comunicado dirigido a los miles de pasajeros que se verán afectados por su acción, GDL responsabiliza de la huelga a la dirección de Deutsche Bahn, a la que insta a abandonar sus “pérfidas prácticas dilatorias” y a sentarse a negociar con seriedad sobre las condiciones laborales de los trabajadores de los ferrocarriles.

Las empresas exportadoras lamentan que “un grupo pequeño” intente “imponer sus intereses particulares” a los intereses públicos de la economía y de la sociedad alemana y advirten de que la huelga mina la confianza de la industria en el tren para el transporte de mercancías.