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Nuevo tren de hidrógeno para Reino Unido

Alstom y Eversholt Rail han presentado el diseño de un nuevo tren de hidrógeno destinado al mercado británico. El tren, que ha recibido el nombre de ‘Breeze’ (Brisa), será una adaptación de los trenes regionales de la Clase 321. Estos convoyes, que podrían circular por todo el Reino Unido a partir de 2022, emitirán vapor de agua, eliminando casi por completo las emisiones de gases contaminantes.

Alstom llevará a cabo la adaptación del modelo, en colaboración con Eversholt Rail. Las dos compañías llevan ya 15 años trabajando juntas en diferentes parques de material rodante. Probada y fiable, la clase 321 es idónea para este tipo de conversión a hidrógeno, por sus características técnicas, tamaño de flota y disponibilidad. Este nuevo proyecto viene precedido por la presentación en Alemania, el pasado mes de septiembre, de los trenes de hidrógeno Coradia iLint de Alstom, que ya ofrecen servicios regulares con pasajeros.

“El Breeze será, para el Reino Unido, un nuevo tren limpio y ecológico, con líneas elegantes y modernas. El ferrocarril tiene que estar libre de emisiones, por lo que el Gobierno británico se ha fijado el objetivo de eliminar el material rodante de combustión diésel para 2040. Los trenes de hidrógeno son una solución idónea para las vías que tienen pocas posibilidades de ser electrificadas ya que, a través de nuestra tecnología innovadora, ahora son adaptables al gálibo estándar del Reino Unido y pronto estarán listos para su uso en la red ferroviaria de Gran Bretaña. En Alemania, los trenes de hidrógeno de Alstom ya transportan pasajeros con altos estándares de confort y silencio. Con Breeze los usuarios británicos descubrirán el placer de viajar en un tren de hidrógeno “, añade Nick Crossfield, director general de Alstom en Reino Unido e Irlanda.

Alstom y Eversholt Rail están trabajando estrechamente con diferentes agentes del sector para realizar el análisis de mercado y planificar la introducción tanto de estos innovadores trenes como de la infraestructura necesaria para el suministro de hidrógeno. Alstom y Eversholt Rail ya han completado el estudio técnico integral y han detallado el diseño del tren. La innovadora solución técnica permite, por primera vez, adaptar un tren de hidrógeno al gálibo estándar del Reino Unido. Además, estos trenes contarán con más espacio para pasajeros que sus predecesores.

“La tecnología de los trenes de hidrógeno es una innovación que podría transformar el sector ferroviario, haciendo que los viajes sean más limpios y ecológicos al reducir aún más las emisiones de CO2. Trabajamos con nuestros socios de la industria para determinar el papel fundamental que ejercerán los trenes de hidrógeno en el futuro y proporcionar, así, mejores servicios en las rutas rurales e interurbanas“, explica Andrew Jones, ministro de Transporte Ferroviario del Reino Unido.

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Renfe disminuye las emisiones de CO2

El transporte ferroviario de Renfe en 2017 supuso un ahorro para la sociedad en términos de externalidades de 1.751 millones de euros si se evalúa en términos económicos el impacto sobre el cambio climático, la contaminación y los accidentes viales que habría generado realizar ese transporte por medios alternativos. Este supuesto además habría conducido a un aumento de las emisiones de CO2 (gas de efecto invernadero) por transporte en España de 1,8 millones de toneladas y un incremento en el consumo energético de más de 1,1 millón de toneladas equivalentes de petróleo (Teps).

Renfe transportó 465,2 millones de viajeros y 20,8 millones de toneladas de mercancías en 2017 que, según la hipótesis de sustitución modal utilizada para analizar los costes externos que produce el sector del transporte, habrían requerido 348 millones de circulaciones de automóvil, 4 millones de circulaciones de camiones y 104.500 vuelos.

Las externalidades producidas por los servicios ferroviarios de Renfe fueron entre cuatro y cinco veces menores que las generadas por los otros modos de transporte. Ascendieron a unos 479 millones de euros, mientras que el resto de modos alternativos habrían generado unos costes externos de más de 2.230 millones de euros por el mismo volumen de transporte. De la diferencia entre ambos escenarios se obtiene el valor monetario ahorrado en términos de sostenibilidad que la actividad de Renfe generó el pasado año por valor de 1.751 millones.

La contribución al ahorro por costes externos está encabezada por los servicios de Alta Velocidad-Larga Distancia (750 millones de euros) y Cercanías (541 millones), seguidos de los servicios de Mercancías (304 millones) y de Media Distancia (156 millones).

Son datos del estudio anual de ahorro de costes externos, ahorro de huella de carbono y ahorro de consumo energético realizado por los servicios de Renfe de acuerdo con la metodología contenida en el Estudio “Costes Externos del Transporte en Europa” (Ce, Delft, noviembre de 2011)[i]. La principal aportación de este estudio es demostrar con procedimientos de medida estandarizados y científicamente aceptados en la UE, que el ferrocarril es el modo que genera menos costes externos, especialmente comparado con otros modos dependientes de los hidrocarburos.[ii]

En cuanto al origen de estos ahorros, los diversos servicios de Renfe evitaron en concepto de cambio climático unos costes evaluables en 858 millones de euros; de accidentes en 648 millones de euros; de congestión urbana, 193 millones (servicios de Cercanías); y al resto de componentes 52 millones de euros (efectos urbanos, ruido, efectos sobre el paisaje y la naturaleza, ocupación y fragmentación del suelo y otros efectos inducidos).

Respecto al ahorro por cambio climático, cabe destacar que a partir de 2019 la aportación de la empresa ferroviaria será muy superior a la actual ya que, a partir de enero de ese año, toda la energía eléctrica que mueve los trenes de Renfe será renovable, y con certificados que garantizan su origen. A partir de 2019, la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) procedentes de la energía eléctrica consumida por Renfe será igual a cero, nula, y su aportación por ahorro de costes en este ámbito, como mínimo, se duplicará.

En pleno debate sobre la movilidad urbana y sus efectos, y especialmente sobre el derecho a la salud de los habitantes de áreas metropolitanas dominadas por la contaminación local generada por el motor de combustión, Renfe ha prestado especial atención al ahorro por costes externos aportado por dichos servicios los servicios de Cercanías.

En el caso de la conurbación de Madrid, el ahorro total es de 259,7 M€. Por origen de coste, el primer lugar lo ocupan los ahorros por cambio climático, con 91,7 M€, seguidos de los relativos a contaminación local, con 59,5 M€. Accidentes (58,8 M€), ruido (15,9 M€) y otros impactos (33,8 M€) cierran la lista madrileña de ahorros por disminución de costes externos.

Respecto al área metropolitana de Barcelona, el ahorro total es de 146,9 M€. Por origen de coste, el primer lugar lo ocupan también los ahorros por cambio climático, con 55,4 M€, seguidos de los relativos a contaminación local, con 35,9 M€. Accidentes (33,5 M€), ruido (9,6 M€), y otros impactos (12,5 M€) cierran la lista barcelonesa de ahorros por disminución de costes externos.

Cabe destacar que por primera vez en la serie histórica de estos estudios, tanto en Madrid como en Barcelona, los ahorros derivados de la mínima emisión por parte de Renfe de emisiones locales nocivas (NOX, pequeñas partículas, ozono, etc.) pasan a ocupar el segundo lugar del ranking de costes ahorrados por su origen, desplazando a los accidentes. Y son cálculos muy conservadores, previos a la reciente consideración de los gases derivados del tráfico como cancerígenos por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los servicios de Cercanías y Rodalíes completamente electrificados, confirman de esta forma su contribución decisiva a un aire más limpio en las ciudades.