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El choque frontal de dos trenes regionales en el sur de Italia deja al menos 27 muertos

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Al menos 27 personas han muerto y 50 han resultado heridas, siete de ellas en estado grave, a causa del choque frontal de dos trenes que ha tenido lugar este martes en la región de Apulia, en el sur de Italia, según el último balance de víctimas. El siniestro ha tenido lugar poco después de las 11.00 de este martes entre las localidades de Corato y Andría, en una zona de vía única por la que pasan cada día decenas de convoyes. Los equipos de rescate intentan rescatar a posibles víctimas de entre los escombros, ya que algunas de las partes de los trenes han quedado completamente dañadas.

“Hay muchos muertos”, admite el comandante de la Policía de Andría, Riccardo Zingaro. Los trenes siniestrados cubren rutas regionales y viajan habitualmente con numerosas personas a bordo, si bien no existe una estimación aproximada de cuántos pasajeros podrían haberse visto afectados. De uno de los trenes quedó intacto sólo el último coche y del otro dos vehículos.

La empresa responsable de la infraestructura, Ferrotramviaria, señala que todavía es “pronto” para saber las causas de este siniestro. “Una cosa es cierta: uno de los dos trenes no debía estar allí“, dice el director general de la agencia ferroviaria, Massimo Nitti.

La Fiscalía de Trani ha abierto ya una investigación por homicidio, aunque aún no está claro contra quien se dirige. Según el diario italiano ‘La Repubblica’, la principal prueba sería el sistema telefónico instalado en la estación para las comunicaciones internas. “Con la tecnología que tenemos, es absurdo que puedan seguir produciéndose este tipo de incidentes”, ha declarado el portavoz del Movimiento 5 Estrellas, Diego De Lorenzis.

Por su parte, la comisaria de Transportes europea, Violeta Bulc, ha expresado en Twitter su pésame tras la tragedia y ha mostrado la disposición de la Agencia Europea del Ferrocarril a prestar la ayuda necesaria.

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, interrumpió la visita que estaba realizando a un museo de Milán para viajar a Roma y seguir desde la capital las informaciones sobre el accidente. “No vamos a parar hasta esclarecer lo que ha pasado“, ha subrayado Renzi, que también ha querido mostrar su apoyo a los familiares de las víctimas.

El último gran accidente ferroviario vivido por Italia tuvo lugar en el año 2009, cuando un transporte de mercancías descarriló en el centro de Viareggio y provocó un incendio con más de 30 víctimas mortales, en su mayoría personas que residían cerca de las vías.

“Ha sido un accidente de proporciones enormes. Un choque muy violento”, aseguró el ministro de Transporte, Graziano Delrio, quien no quiso dar un balance de la tragedia tras llegar al lufar del siniestro. Unos 200 socorristas, entre bomberos, policía y agentes de la protección civil trabajaron durante muchas horas bajo un calor asfixiante de cerca 40 grados para extraer los heridos atrapados entre los hierros retorcidos del tren. Las labores de búsqueda de supervivientes u otros cadáveres en el lugar de los hechos se ha prolongado durante toda la noche.

No se conocen las razones del accidente, en una región donde numerosas personas se transportan en tren, y no se excluye un error humano. La colisión fue frontal entre dos trenes formados cada uno por cuatro coches, los cuales transitaban en dirección opuesta por la misma línea.

“Son trenes en los que viajamos todos, todos los días. Jamás había ocurrido algo tan impresionante”, dijo la periodista italiana Lucia Oliveri, entre las primeras personas que llegaron al lugar del siniestro, que contó al canal de noticias RaiNews24 que vio “una escena apocalíptica, me dieron ganas de vomitar”. La reportera precisó que en esa línea, gestionada por Ferrotramviaria, una compañía privada, suelen viajar numerosos estudiantes de la Universidad de Bari, que habitan en localidades cercanas y que en estos días presentan exámenes semestrales.

Las imágenes aéreas difundidas por las bomberos muestran claramente el choque con los convoyes delanteros totalmente destruidos y restos esparcidos alrededor.

El último accidente de tren ocurrió el 24 de noviembre de 2012, cuando un tren regional en Calabria (sur) chocó contra un vehículo que transportaba a los trabajadores rumanos matando a seis personas. Hace dos años, el descarrilamiento de un tren de pasajeros tras un deslizamiento de tierra en la región de Merano (norte) causó nueve muertos y 28 heridos.

Un error del controlador del tráfico ferroviario causó el choque frontal de dos trenes en Alemania

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La fiscalía alemana asegura que el accidente de tren que la semana pasada causó la muerte de once personas fue un “error humano” y avanza que investiga a un controlador del tráfico ferroviario por homicidio involuntario. El fiscal jefe Wolfgang Giese explica que el siniestro, en el que dos cercanías chocaron de frente ocasionando el peor accidente ferroviario de los últimos cinco años en Alemania, se debió al equívoco de un empleado, tras descartar un fallo técnico.

“Si él (por el acusado) se hubiese comportado conforme a su obligación, no se habría producido la colisión. Se trata de un error humano con consecuencias catastróficas”, afirma Giese. En consecuencia, los investigadores han abierto diligencias contra un controlador del tráfico ferroviario de la zona de Bad Aibling, después de que el sospechoso, de 39 años, se decidiese finalmente a declarar.

El acusado no está en prisión preventiva, aunque Giese avanza que el delito del que se le acusa implica pena de cárcel de hasta cinco años. Se le acusa de un presunto delito de homicidio involuntario, además de otros por daños físicos y por un ataque peligroso contra el tráfico ferroviario.

El fiscal Jürgen Branz añade que el controlador del tráfico ferroviario “no se encuentra bien”. El sospechoso, que en un primer momento prefirió no contestar a las preguntas de las fuerzas de seguridad, aparentemente sufrió un colapso poco después del accidente y confesó a sus colegas que había cometido el fallo que ocasionó el siniestro, según avanza el diario popular Bild.

El accidente se produjo el pasado martes, cuando dos trenes de cercanías chocaron en una vía de sentido único cerca de la localidad bávara de Bad Aibling (sur de Alemania) a las 05.45 GMT. El siniestro se produjo en una curva, las dos locomotoras quedaron empotradas y varios coches volcaron al descarrilar uno de los convoyes, operados por la compañía privada de ferrocarriles Bayerische Oberlandbahn. Además de los once fallecidos, 71 personas resultaron heridas, 19 de las cuales de gravedad.

El tramo donde se produjo el siniestro, de difícil acceso, continúa gravemente afectado por la colisión y aún no se ha anunciado cuándo se podrá volver a circular por él.

Los investigadores mantienen varias hipótesis sobre el choque de dos trenes en Baviera

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La policía alemana intenta determinar si el accidente de trenes que causó 10 muertos fue provocado por un “error humano”, como asegura la Prensa del país, o por un problema técnico. “Respecto a la causa exacta (del choque frontal entre los dos trenes), por el momento no podemos hacer ninguna declaración, las investigaciones sólo han hecho que empezar”, declara un portavoz policial

“Los funcionarios responsables de la investigación siguen todas las hipótesis (…) a través del análisis de las cajas negras, el interrogatorio de los testigos y del responsable de tráfico ferroviario. Habrá un informe pero, por el momento, no podemos decir nada, la investigación continúa”, precisa Vera Moosmayer, portavoz del ministerio de Transportes. El ministro Alexander Dobrindt había evocado el día antes como pistas un “problema técnico o (un error) humano”.

La vía férrea sobre la que circulaban los dos trenes Meridian, marca de la compañía bávara BOB, estaba en principio protegida por el sistema PZB 90, que obliga a frenar a los trenes para evitar choques. Pero según el grupo de prensa regional RND el sistema de cambio de agujas automático había sido “desactivado” manualmente. Al parecer, tal y como sostiene RND, se trataba de dejar que un “tren con retraso”, el primero implicado en el accidente, empezara a circular en un tramo de la vía. Pero antes de que llegara al punto donde los raíles se separan de nuevo, el puesto de control dejó pasar el segundo tren en dirección opuesta.

El choque se produjo el martes por la mañana hacia las 07.00 horas (06.00 GMT) en la línea entre Rosenheim y Holzkirchen, a unos 60 kilómetros al sureste de Múnich, capital de Baviera. La policía indicó el miércoles que no había ningún desaparecido y mantuvo el balance de diez muertos. El accidente causó además 17 heridos graves y 63 leves.

Las dos unidades chocaron a la altura de una curva, se empotraron y varios coches volcaron al descarrilar uno de los trenes Meridian, operados por la compañía privada de ferrocarriles Bayerische Oberlandbahn. En el lugar del accidente trabajan equipos ya con maquinaria pesada para retirar los restos de los trenes, tarea que llevará varios días al tratarse de una zona de difícil acceso. Se trata del peor accidente en los últimos cinco años en Alemania y el más grave registrado en Baviera desde 1975.

Un tranvía descarrila en el centro de Bilbao al chocar contra un camión de la basura

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Ocho personas han resultados heridas de carácter leve al colisionar en la mañana de ayer un tranvía con un camión del servicio de recogida de basuras en el centro de Bilbao. El accidente se ha producido minutos antes de las once de la mañana en el cruce entre la Avenida Sabino Arana y la calle Felipe Serrate, y el tranvía ha descarrilado como consecuencia del choque.

Fuentes de la compañía de transporte han señalado que el servicio ha sido suspendido entre La Casilla y Palacio Euskalduna, aunque se mantiene en ambos sentidos en el resto de la línea de Bilbao (Atxuri-Euskalduna). La empresa ha abierto una investigación para conocer las causas del accidente. Hasta el lugar del accidente se desplazó el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, junto a numerosos efectivos de la Policía Municipal, Bomberos y ambulancias, que trasladaron a los heridos a los hospitales de Basurto y Cruces.

El lugar en el que se produjo el accidente es uno de los puntos negros de este transporte.En abril de 2004, una mujer de 41 años perdió la vida al ser atropellada mientras atravesaba las vías de Sabino Arana. La fallecida, vecina de San Ignacio, hablaba por su teléfono móvil y cruzó sin mirar. No escuchó la llegada del convoy.

La víctima no pudo hacer nada por esquivar el tranvía, recibió un fuerte impacto frontal y salió despedida hacia adelante, con la mala fortuna de que el tranvía la arrolló después del fuerte golpe. El accidente conmocionó a los peatones asiduos de la zona, que ya advertían de que se trataba de un enclave peligroso. El ruido de los coches, la congestión del tráfico y el hecho de que el tranvía circule por dos vías han producido además numerosos atropellos.

En mayo de ese mismo año (2004), una furgoneta chocó con el tranvía en la plaza circular, mientras que en junio de 2009, un coche se empotró contra el tren ligero a su paso por el palacio Euskalduna. El choque fue aparatoso y el conductor del turismo, de 65 años, quedó atrapado entre el transporte público y un semáforo. Según la Policía Municipal, el conductor invadió las vías de forma involutaria.

El tranvía de Bilbao comunica el barrio de Atxuri con Basurto, hasta la calle Autonomía, bordeando la ría y haciendo parada en lugares emblemáticos de Bilbao como el Casco Viejo, el teatro Arriaga, Palacio Euskalduna o el mismísimo Museo Guggenheim. El lehendakari Juan José Ibarretxe inauguró la Línea A, en lo que fue su primera fase, entre la estación de Atxuri y la de Uribitarte, con seis paradas. En la actualidad tiene 14 paradas.

(Imagen Luis Calabor)

El choque de un Cercanías contra la topera en la estación de Abando deja 27 contusionados

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Un total de 27 personas resultaron heridas (todas han sido dadas de alta ya) al chocar un tren de cercanías de Renfe contra los topes de fin de vía en la estación bilbaína de Abando. En el tren viajaban unas 250 personas, la mayoría de las cuales ya estaban de pie para bajarse, lo que ha aumentado el número de contusionados por el brusco frenazo contra la topera.

La máquina ha sido trasladada a los talleres de Renfe para investigar las causas del accidente y el maquinista ha sido interrogado tanto por la Ertzaintza como por el personal de seguridad de la compañía ferroviaria. Según el departamento de Seguridad del Gobierno vasco y fuentes de Renfe , el suceso ocurrió sobre las ocho y cuarto de la mañana cuando un tren procedente de Orduña ha chocado a baja velocidad con la topera de la estación bilbaína. El tren no ha sufrido daños por el choque, ni tampoco la topera de los andenes.

Debido al choque, Renfe ha suspendido dos servicios de cercanías entre Bilbao y la localidad alavesa de Llodio, aunque una hora después los trenes de Renfe han recuperado la normalidad en sus tres líneas.

De los 27 pasajeros que resultaron heridos, un total de 14, trece mujeres y un hombre, han sido atendidos en el hospital bilbaíno de Basurto a lo largo del día, siete en un primer momento y otras tantos tras ir la hospital por sus propios medios. Todos ellos han sido dados de alta para la tarde, han informado fuentes sanitarias.

La persona con una lesión más sería presentaba una fractura en el cuello del húmero, seis tenían traumatismos en la espalda y las costillas, una sufrió un traumatismo de cráneo y otra un traumatismo facial.

El alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, se ha acercado a la estación de Abando al tener conocimiento del accidente.

(Imagen Luis Calabor)

El Gobierno argentino sospecha que el choque de trenes ocurrido el domingo es un sabotaje político

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“Hay una mafia en el gremio ferroviario”. El gobierno de Cristina Kirchner sospecha que detrás del choque ocurrido el domingo en la estación Temperley está el sabotaje político. El incidente, con un saldo de 40 heridos leves, se produjo sobre las 21.30 horas en la estación Temperley, cuando una formación de pasajeros embistió a una locomotora en la línea Roca, que une la capital federal con la poblada periferia sur de Buenos Aires. “No tenga ninguna duda”, respondió Florencio Randazzo al ser consultado sobre si pensaba que se trataba de un sabotaje. El ministro de Interior y Transporte es precandidato a la presidencia, de cara a las elecciones generales del 25 de octubre.

También fue contundente el jefe del gabinete, Aníbal Fernández, que atribuyó el accidente en su habitual rueda de prensa matutina a una “mafia” dentro del gremio ferroviario. “Acá hay situaciones que conspiran precisamente contra un gobierno que ha trabajado fuertemente en el cambio de los servicios ferroviarios y del material rodante para el beneficio de los ciudadanos”, dijo Fernández.

El choque se produce además en vísperas de un paro de transportes que comenzó esta medianoche pasadas, y que se prevé mantener durante 24 horas, convocado por sindicatos opositores que reclaman mejoras salariales. El paro es el quinto de su tipo durante el gobierno de Cristina Kirchner, que finaliza en diciembre su segundo mandato. El choque dejó 40 heridos leves. El de mayor consideración fue un policía que sufrió fractura de cadera. “Pudo haber sido un desastre, una tragedia“, advirtió el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Randazzo cree que su precandidatura a presidente del Frente para la Victoria (FPV, oficialismo) es el detonante de este sabotaje. “No creo en brujas, pero que las hay, las hay”, apuntó en una rueda de prensa en la que presentó pruebas fotográficas y de audio con advertencias al maquinista para detener la marcha cuando se aproximaba a la luz roja. Según el gobierno, el maquinista hizo caso omiso de las señales en rojo y de las indicaciones de la torre de control que le ordenaban detenerse. Randazzo afirmó que tanto el conductor como su ayudante habían pasado el examen psicofísico de rigor y el de alcolhemia que se les realiza antes de tomar el turno de trabajo.

Se da la casualidad de que el ministro de Interior y Transporte debía presentar este lunes la puesta en funcionamiento de nuevos vagones en el marco de un plan de renovación de 300 coches en la estación de Temperley. “No creo en las casualidades. Hagan lo que hagan, no van a poder parar este proceso de transformación”, advirtió Randazzo. El ministro compite con el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, como precandidato a presidente por el oficialismo, candidatura que se definirá el 9 de agosto en las primarias abiertas nacionales.

El jefe de ministros sostiene que hay “una mafia detrás de todo este tema, donde son más empresarios que sindicalistas en algunos casos, que trabajan específicamente para su propio beneficio”. Los servicios ferroviarios reestatizados por el gobierno de Cristina Kirchner en 2013, denominados Mitre, San Martín, Roca y Belgrano Sur transportan un promedio de 22 millones de personas al mes.

El peor accidente de la última década se produjo en febrero de 2012 cuando un tren colmado se estrelló contra las toperas de la estación terminal Once (oeste), con saldo de 52 muertos y unos 700 heridos. La llamada Tragedia de Once y otros accidentes menores con víctimas persuadieron al gobierno de renovar todo el parque ferroviario y reestatizarlo luego de las privatizaciones masivas de la década de los años 1990.

Un choque de dos trenes en Río de Janeiro abre un debate sobre la vejez del parque ferroviario

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Un parque envejecido. Un accidente entre dos trenes de cercanías en el estado de Rio de Janeiro causó el lunes 229 heridos, la mayoría con lesiones leves, tras lo cual autoridades impondrán sanciones a un servicio cada vez más cuestionado por sus máquinas vetustas. El choque, que se registró hacia las 20.20 locales (22.20 GMT), involucró a un tren que embistió por detrás a otro que dejaba pasajeros en una estación de Mesquita, a 34 kilómetros de la ciudad Rio de Janeiro. Ninguno de los maquinistas sufrió heridas.

El tren que al parecer causó el accidente iba a poca velocidad, lo que evitó una tragedia mayor. Los dos vehículos eran máquinas muy veteranas, que habían sido reparadas, según la autoridad de Transporte de Rio.

El balance más reciente cifró en 229 las personas atendidas por cortes, lesiones y fracturas. Las autoridades habían informado previamente de 158 heridos. La mayoría fue llevada al hospital de Nova Iguaçu. Las cinco personas que seguían internadas este martes mantienen su condición estable.

Los bomberos auxiliaron en el lugar a decenas de pasajeros que lograron salir de los coches afectados por el choque. Varios de ellos denunciaron a la prensa haber sido víctimas de robos por delincuentes que llegaron a la zona del accidente tras la colisión. “Había mucha gente lastimada, sangrando (…) Hubo humo y la gente creía que el tren iba a explotar. Era una escena de guerra”, recordó Thiago Portela, un funcionario bancario de 28 años que viajaba en el tren impactado en la estación.

Criticada por sus vetustas unidades y sin aire condicionado, en el que viajan apiñados los pasajeros en horas pico, el sistema de trenes suburbanos moviliza a diario unas 620.000 personas entre Rio y localidades vecinas.

A raíz del accidente del lunes, el servicio ferroviario fue suspendido temporalmente en uno de los tramos de la ruta. La empresa Supervia, responsable del sistema, retomó este martes las actividades tras retirar los trenes impactados. Si bien no se han determinado las causas del accidente, las autoridades anticiparon sanciones por lo que consideraron una grave falla en el servicio. “El accidente es gravísimo y la falla es inadmisible. No puede ocurrir”, declaró el secretario de Transportes del estado de Rio (sudeste), Carlos Osorio, en entrevista con el canal Globo.

Osorio aseguró que las investigaciones apuntan a determinar si “hubo una falla individual, colectiva o suma de factores”, y prometió “una ejemplar sanción a los responsables”. Técnicos y peritos de Supervia trabajan para establecer las causas y responsables del accidente, señaló la empresa en un comunicado.

En marzo de 2014, siete personas sufrieron lesiones cuando uno de los trenes descarriló cuando entraba en una estación.

El choque de dos trenes en Pau se achaca a un ataque de ratas a los cables de un semáforo

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No es la primera vez que sucede. El choque de dos trenes el pasado 17 de julio cerca de Pau (suroeste), en el que 40 personas resultaron heridas, cuatro de ellas graves, tiene ya un culpable. Las ratas. Los roedores se comieron los cables de un semáforo, según la investigación interna llevada a cabo por ferroviaria francesa SNCF. El mal contacto de los cables dañados del semáforo provocó que se dieran señales equivocadas al conductor de uno de las máquinas.

En su inspección, los expertos de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles (SNCF) “constataron rastro de roedores en el centro de señalización y la presencia de muchos cables conductores parcialmente pelados”. La hipótesis establece que se activó “intempestivamente” la luz verde en el semáforo como “consecuencia directa de un contacto fortuito entre dos cables parcialmente pelados”, lo que coincidió con “un conjunto de circunstancias técnicas excepcionales.

El informe de la operadora exculpa al conductor del convoy regional (TER) al que se señaló inicialmente, según el director general responsable de la seguridad, Alain Krakovitch, en declaraciones publicadas por ‘Le Parisien’. El TER arrancó porque el semáforo le dio luz verde, y por tanto el conductor “no se saltó el semáforo en rojo”, subrayó Krakovitch.

El tren regional se puso en marcha y, tras alcanzar 128 kilómetros por hora, se empotró contra la parte posterior de un tren de alta velocidad (TGV) que circulaba a sólo 30 kilómetros por hora porque, como establecen los protocolos, atravesaba un tramo en el que había sido advertido de que había una avería en la señalización.

La compañía estatal de ferrocarriles ha decidido inspeccionar 3.000 cajas de señalización hasta el 10 de agosto que no han sido objeto de visitas desde hace nueve meses para controlar la tensión de las instalaciones y verificar visualmente el buen estado de los cables. Las otras 10.000 instalaciones restantes serán examinadas antes de septiembre.

Argentina sienta en el banquillo a los acusados de la mayor tragedia ferroviaria de su historia

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Argentina sienta en el banquillo a dos exaltos cargos del Gobierno de Cristina Fernández en el inicio del juicio por uno de los peores accidentes ferroviarios de la historia del país, que dejó 51 muertos y más de 700 heridos en una concurrida estación de Buenos Aires en febrero de 2012. En la causa que investiga “delitos de descarrilamiento culposo, agravado por muerte y defraudación”, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº2 deberá determinar si el accidente ocurrido en la estación de Once se debió a la negligencia del conductor o si también hay responsabilidad del Estado y la empresa concesionaria del transporte por no controlar las condiciones del servicio. El juicio está previsto que dure al menos un año y deben declarar unos 350 testigos ante los jueces Jorge Alberto Tassara, Rodrigo Giménez Uriburu y Jorge Luciano Gorini.

En el banquillo de los acusados se sentaron los exsecretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, que serán juzgados por presunto abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Entre los otros 27 procesados se encuentra el maquinista del tren, Marcos Antonio Córdoba, quien declaró que el convoy se quedó sin frenos, aunque dos estudios técnicos concluyeron después que el sistema de frenado funcionaba correctamente. “Estoy convencido de que fue una negligencia por acción u omisión del maquinista, porque la pregunta es una: ¿si hubiera frenado hubiera ocurrido? No”, sostuvo Gregorio Dalbón, uno de los abogados de la querella, a la entrada del tribunal.

Los familiares de las víctimas acudieron a esta primera sesión con carteles que pedían “Ju5t1cia” y camisetas con las fotos de los fallecidos en el siniestro. “Nosotros siempre venimos a pedir justicia porque queremos que realmente esto sea no solamente de nosotros sino para el estado nacional, para el país, para que haya paz y se tome en cuenta que no se puede manejar un país de esa manera, con corrupción”, explicó Andrés Garzón, padre de la fallecida Mónica Garzón. “Ahora hay ofrecimientos del Estado pero me parece que, por lo menos mi hijo, no tiene precio. Lo que queremos es justicia. Hace dos años que estamos para esto y vamos a seguir hasta el final”, relató Carlos Bustamante, padre de Federico Bustamante, otra de las víctimas.

La Justicia también acusa a los hermanos Claudio y Mario Cirigliano, directivos de la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), que tenía la concesión ferroviaria de la línea siniestrada, de presunta “asociación ilícita” y “descarrilamiento de un tren agravado”. Dos grupos de querellantes se retiraron tras acordar a última hora una indemnización con TBA, a través de un convenio extrajudicial de carácter confidencial. “(Este acuerdo) no me agrada demasiado porque a último momento, a 24 horas de empezar el juicio, se desarmaron los grupos, es algo malicioso desde mi punto de vista”, manifestó Garzón.

La llamada “tragedia de Once” se produjo el 22 de febrero de 2012, cuando un tren de la línea Sarmiento se empotró contra un andén de la estación porteña de Once, en la hora punta de la mañana. En la etapa de investigación, la Justicia concluyó que el servicio de la línea Sarmiento, que une la capital argentina con la zona oeste del Gran Buenos Aires, se prestaba con “graves deficiencias” por parte de TBA y que los funcionarios del área de Transporte no tomaron ninguna medida al respecto.

Seis días después del siniestro, el Gobierno argentino intervino TBA y más tarde le retiró la licencia de explotación de esa línea, que opera actualmente bajo gestión estatal. En junio del pasado año, la línea Sarmiento fue escenario de un nuevo accidente que dejó tres muertos y más de 300 heridos al chocar dos trenes en las cercanías de la localidad de Castelar, unos 20 kilómetros al oeste de Buenos Aires. Además de la causa por el accidente, otro juez, Sebastián Ramos, investiga el destino de los millonarios subsidios que el Estado pagaba a TBA.

El luto tiñe de negro Torre del Bierzo que recuerda hoy la mayor tragedia del ferrocarril español

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Torre del Bierzo revive estos días la pesadilla que sacudió la pequeña localidad leonesa tal día como hoy hace setenta años. Los vecinos de este municipio leonés fueron testigos del accidente ocurrido el 3 de enero de 1944 que ha pasado a los anales como el siniestro más trágico de la historia del ferrocarril en España. Amortiguado por el franquismo, que incluso en los primeros días de la tragedia llegó a hablar de sabotaje, el registro de Renfe reconoce la muerte de 78 personas, aunque los investigadores sitúan en cerca de 200 el número de fallecidos. (Nunca los 500 ni mucho menos los 800 que llega a inscribir el Guinnes en su macabro registro).

Torre del Bierzo es algo más que una fría estadística, que los medios se empeñan en sacar a relucir su nombre cada vez que la piel de toro se ve sacudida por un accidente ferroviario. Este topónimo ha sido durante años paradigma de la tragedia. La verdadera historia vio la luz muy a finales de los 80. Los testimonios de supervivientes y testigos y de algunos ferroviarios han llenado las lagunas y los espacios en blanco de los documentos oficiales, El expediente del accidente, marcado en su momento en las oficinas de Renfe en Palencia como CH/1-20/1944, desapareció antes de que se incendiara el almacén donde la compañía ferroviaria guardaba su documentación histórica. El periodista Fernando Fernández Sanz (Madrid 1932), uno de los padres del moderno periodismo económico y con más de tres décadas de investigación en el mundo ferroviario, elaboró un magnífico documento sobre la tragedia de Torre del Bierzo. Ramón de Fontecha produjo, escribió y dirigió un cortometraje con el título ‘Túnel número 20’, que en 2002 ganó el Premio Goya al mejor documental.

La infraestructura ferroviaria había quedado gravemente dañada tras la Guerra Civil y la contienda mundial había impedido la pronta recuperación de la red española. El parque móvil también sufrió los embates del choque de las dos Españas. Renfe, que en 1941 acaba por aglutinar y agrupar en una sola empresa a todas las compañías de ancho de 1,668 metros que operan en el país, apenas si ha iniciado a mediados de los 40 la recuperación del entramado del ferrocarril nacional. Las locomotoras son en su mayor parte de vapor y los coches de pasajeros, de madera y con balconcillos los extremos, que los hacían más frescos durante los tórridos veranos. En definitiva, el sistema ferroviario estaba anclado en el anacronismo y la vetustez, tónica general de la España de la época.

Tal y como relata en su escrito Fernando Fernández Sanz, el accidente ocurrió cuando colisionaron dentro del túnel número 20 de la línea Palencia-La Coruña -hoy en día, desmantelado- un tren correo, una locomotora en maniobras y un tren de mercancías. El número oficial de víctimas mortales ascendió a 78 según la autoridad judicial, pero siempre se ha sospechado que el régimen franquista ocultó la magnitud real del siniestro. Documentos posteriores elevaron la cifra a 200 fallecidos, pero hay quien sostiene un saldo más alarmante, muy exagerado, de hasta 500 u 800, que la leyenda popular sigue sosteniendo amparándose en que los coches iban atestados de viajeros.

El correo-expreso de Galicia, número 421, llegaba con retraso. Cuando hizo su entrada en Astorga pasado el mediodía, superaba las dos horas de demora sobre el horario oficial. Venía remolcado por dos locomotoras, la titular número 4532 (serie que correspondía a la antigua compañía del Norte; la numeración de Renfe no figuraba aún en la placa) y la 240-2423 (precisamente denominada por los ferroviarios como ‘las Renfe’ porque fueron las primeras en recibir la numeración de la nueva compañía). Esta última había sido añadida al convoy de doce coches y un total de 436 toneladas para reforzar la tracción, según los informes oficiales, aunque testigos del accidente indican que se hizo “porque el tren no parecía ir bien de freno”. Tuvo que ser desenganchada en La Granja, cuando al revisar los mecanismos se comprobó que llevaba una caja de engrase caliente.

El viaje se reanudó con una sola máquina. Cuesta abajo, en una de las pendientes más pronunciadas de todo el recorrido, pronto ganó velocidad. Cuando el maquinista quiso parar en la estación de Albares, comprobó que no podía frenarlo. El reloj marcaba las 13.10 horas. El jefe de estación, aterrado al ver que el tren no había parado e iba a una velocidad excesiva, telefoneó a la siguiente estación – Torre del Bierzo -, situada a 5 kilómetros, anunciando que el 421 bajaba sin frenos.

Cuentan que se intentaron colocar traviesas en la vía para intentar frenarlo. No habían pasado cinco minutos cuando el correo entraba en agujas. La locomotora lanzaba una gran columna de vapor por su chimenea y su silbato sonaba insistentemente; una inequívoca señal de alarma. En su rápida marcha, pasó como una exhalación por la estación. Y así continuó hasta entrar en el túnel número 20, conocido también como Peña Callada y situado a la salida de Torre, en cuyo interior se encontraba la locomotora 4421 haciendo maniobra con tres vagones, que, al percatarse del peligro, intentó alejarse de la zona.

El maquinista cambió la dirección de la marcha y se dirigió hacia la salida. No le dio tiempo a ir más lejos. Le alcanzó el correo. El choque fue brutal. Se desengancharon y tumbaron los dos últimos vagones que quedaron dentro del túnel, mientras la máquina 4421 y el otro vagón aún avanzaron unos 300 metros por la vía. A su vez, la locomotora del correo y otros 6 coches descarrilaron formando dentro del túnel un amasijo de hierros y maderas que de inmediato comenzaron a arder. Los vehículos afectados, aparte de la locomotora 4532, fueron según su colocación en el tren, el furgón de equipajes, los dos coches correos, un primera (AA 627), un primera-bar (AAR 604) y un mixto de primera y segunda (AAB 654); y fuera del túnel quedaron cinco terceras (CC 697, 641, 675, 2078, 2041) y el coche pagador que iba en último lugar.

El azar fue incluso más cruel. Como en las tragedias griegas, quedaba un segundo acto. Aún iba a producirse otro feroz impacto. En la estación de Torre, el correo 421 debía cruzarse con un mercancías que transportaba carbón y que iba remolcado por ‘la Santa Fe 5001‘. Llevaba 27 vagones cargados y un furgón; en total 747 toneladas. Debían haberse cruzado en Bembibre, pero los problemas con ‘el correo’ aconsejaron hacerlo en Torre. El jefe de estación ordenó la salida del convoy sin percatarse de lo que sucedía un poco más arriba. La ‘Santa Fe’ cogió pronto su marcha y, al avistar abierto el disco avanzado de Torre, el fogonero aprovechó para meter en el hogar algunas paladas más de carbón para hacer alarde de poderío.

El maquinista del 4421 corría hacia ellos para advertirles del peligro y les hacía señas para que detuvieran la marcha. La pareja de la ‘Santa Fe’ advirtió por fin los gestos de alto que hacía con las manos el ferroviario, mientras corría hacia ellos vía adelante. El fogonero sellaba de golpe la puerta de la caja de fuego, mientras su inseparable compañero cerraba el regulador, apretaba el freno y con los pies accionaba la palanca del cambio de marcha.

La velocidad que llevaban hacía imposible la detención a tiempo de evitar el impacto. La 4421 había quedado fuera del túnel tras ser embestida por el correo. El impacto fue terrible. La ‘Santa Fe’ y la máquina de maniobras descarrilaron por el brutal choque, mientras los vagones y el furgón del tren de mercancías situados en los primeros lugares volcaban y se amontonaban en la vía. El silbato de una de las locomotoras heridas de muerte sonó atronador de forma ininterrumpida hasta que se agotó el vapor de la caldera.

En el interior del túnel, se vivía un auténtico infierno. De los doce coches que llevaba la composición del correo 421, cinco habían quedado dentro y alguno habla comenzado a arder, como ponía de manifiesto el humo que empezaba a salir del interior. Los heridos lanzaban gritos desgarradores, y el nerviosismo y el desconcierto reinaban entre los que intentaban ayudarles. Decenas de personas empezaron a acudir desde el pueblo, donde la noticia del desastre corrió como la pólvora. Los improvisados equipos de socorro intentaron ayudar, pero con escasos medios y sus desnudas manos. Rompieron las tuberías de los depósitos de agua que se encontraban encima del túnel con la intención de sofocar el fuego. La maniobra permitió penetrar un poco en el interior, pero el fuego era ya voraz y lo consumía todo. Aún continuó durante tres días.

El Juzgado de Ponferrada levantó acta de lo sucedido y procedió a la identificación de los cadáveres. Se contabilizaban 58 cuerpos, de ellos 53 correspondientes al tren correo y 5 a consecuencia del segundo choque del mercancías. Posteriormente, tras las comparecencias y reclamaciones, Renfe admitió la cifra de 78 muertos y 75 heridos.

¿Pero realmente cuántas personas murieron en el accidente de Torre del Bierzo? Nunca se ha podido esclarecer este punto. Todos los testimonios de supervivientes coinciden en que el convoy, formado por diez coches, iba hasta los topes. El inglés John Marshall, autor del libro ‘Rail facts and feats’ , abre un abanico de entre 500 y 800 muertos, y lo sitúa como el tercer accidente ferroviario con más víctimas del mundo. Pero no cita fuente oficial o extraoficial alguna. Dentro del túnel solo quedaron el furgón, dos coches-correo, un coche de primera clase y un coche primera bar (que fueron los que ardieron), y un mixto de primera y segunda que quedó en la boca de la galería y del que se pudo rescatar a los heridos. En el furgón y en los coches-correo, solo iban los ferroviarios de servicio; como mucho 10 personas. En cuanto a los dos coches de viajeros que ardieron, iban al completo, con gente en los pasillos y en las plataformas por ser día de regreso de las vacaciones de Navidad; aunque por sus características y capacidad no podían llevar más de 200 a 250 viajeros.

Después de una información de alcance servida por una de las agencias oficiales, los periódicos no volvieron a tratar el asunto; salvo los medios locales de León. El accidente había puesto en evidencia la deficiente situación de los ferrocarriles españoles. Y no era conveniente que se aireara demasiado. Sólo ocho días después de la catástrofe, otro accidente ferroviario en Arévalo (Avila) se cobró la vida de 41 personas. El 25 de ese mismo mes, un tercer siniestro en Olabeaga (Bizkaia) se saldó con un muerto. Las deficiencias en las vías y en el material eran más que evidentes.

(Este texto forma parte de un reportaje más amplio publicado en El Correo de Bilbao en agosto de 2013. La infografía es de Josemi Benítez, Gonzalo de las Heras y Beatriz Arbona. La fotografía es de Adelino Ardura Suárez)