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‘El Ramalillo’ rueda sobre las vías centenarias que le vio nacer y recuerda la situación de Galicia

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El ‘Ramalillo‘, un tren centenario con cuatro coches de madera, un coche ‘Prestige’ de los años 30 y un billete metálico como antaño, ha vuelvo a rodar este fin de semana sobre los raíles de la línea del ferrocarril que desde hace un siglo une las localidades de Ferrol y Betanzos para conmemorar el primer centenario de una vía inaugurada el 5 de mayo de 1913. La iniciativa parte de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Ferrolterra (AFAF), que lleva tres años preparando este acontecimiento con ayuda de los ayuntamientos de Ferrol, Narón, Fene, Neda, Cabanas y Pontedeume, además de la Diputación, Xunta, del Ministerio de Fomento y de Adif, encargada de la gestión ferroviaria.

‘El Ramalillo, el tren que iba de Ferrol a Betanzos, se bautizó de esa forma porque era un pequeño ramal de la línea de conectaba A Coruña con Lugo, explica un viejo apasionado de los trenes que asiste estos días en Galicia al Congreso nacional de la Federación española de amigos del ferrocarril. La de Ferrol fue la primera línea en ser construida por el Estado y tuvo una gran demora por subastas de obras desiertas, expropiaciones de más de tres años y presupuestos escasos del Gobierno. El ‘Ramalillo’ son 42 kilómetros de un trazado que atraviesa una decena de concellos, cuatro rías y espectaculares paisajes por un billete de 3,9 euros. Su recorrido es: Betanzos Infesta, Betanzos Ciudad, Paderne (apeadero), Miño, Perbes (apeadero), Pontedeume, Cabanas (apeadero), Franza (Mugardos), Barallobre (Fene), Perlío (Fene), Neda y Ferrol. Este año 2013 se cumplen los 100 años del histórico ramal, pero también los 130 de la línea que le dio origen, el Ferrocarril del Noroeste y que se inauguró en A Coruña el 1 de septiembre de 1883 con Alfonso XII y María Cristina. Este mismo año de la inauguración fue también el año en que se aprobó la ley que acordó la construcción del ferrocarril Betanzos-Ferrol que aún tardaría treinta años en ser realidad.

El alcalde de Ferrol, José Manuel Rey, y su homólogo en Betanzos, Ramón García Vázquez, presidieron en la estación de ferrocarriles la conmemoración junto a representantes del Ministerio de Fomento y de la Xunta, en representación de la ministra Ana Pastor y del presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, que habían sido invitados. Tras descorrer una placa conmemorativa del centenario 1913-2013 con unas letras del escritor ferrolano Gonzalo Torrente Ballester, las autoridades se acomodaron en los asientos de madera de unos coches ‘Costas’ de los años 20. El tren histórico salió del andén número dos de la estación ferrolana poco antes de las 12.30 horas y paró en varios municipios en su camino a Betanzos, la villa de los Caballeros.

El alcalde de Betanzos destacó la importancia de una línea ferroviaria con cuatro túneles construida hace un siglo, que supuso un «importante empuje económico» al conectar las dos ciudades con un tráfico de pasajeros que llegó a superar los 270.000 viajeros al año. El tren centenario se detuvo en Neda, Perlío (Fene), Cabanas y Pontedeume para descubrir sendas placas conmemorativas. Cada uno de estos municipios ha aportado una pequeña cantidad para financiar los actos del centenario.

Trabajadores de Renfe, Adif y Fene, junto a representantes del BNG, IU y de la asociación Plataforma pola defensa dos camiños de ferro de Ferrolterra, se manifestaron en el exterior de la estación en protesta por los recortes en servicios ferroviarios de la zona y para exigir mejoras «urgentes y vitales» en ese ámbito. A la movilización «Por un ferrocarril público e social», se sumaron el alcalde de San Sadurniño, Secundino Casal, que llegó a encararse a los agentes de la Policía Nacional -aunque no hubo incidentes-, así como la diputada autonómica Beatriz Sestayo y ediles del BNG e IU en la ciudad junto a delegados sindicales de CCOO, UGT y CIG. La banda de música de la ciudad interpretó la pieza «El tren de la alegría» como broche final a esa conmemoración.

Desde mediados de abril, el centro sociocultural de Novacaixagalicia en Ferrol conmemora este centenario con una exposición de 40 fotografías antiguas de la línea, de 1898 a 1980, junto a maquetas, máquinas expendedoras de billetes antiguas, uniformes, placas de locomotoras, vagones de línea y otras piezas históricas. La muestra, abierta hasta el 30 de mayo, además de los objetos memorables, incluye imágenes del viaje en esa línea que recorría las rías de Ferrol, Ares, Betanzos y A Coruña.

La actual situación ferroviaria en Galicia recuerda, cuando menos, lo ocurrido en el pasado, que ya tuvo serias dificultades para salir adelante. Como recuerda el ingeniero técnico de Obras Públicas Xosé Carlos Fernández en su libro ‘El ferrocarril en Galicia’, ‘El Ramalillo’ «muestra del abandono, incuria, postergación y desinterés que -ya entonces- era proverbial en el tratamiento del Estado a Galicia. ¡30 años para una línea de 42 kilómetros!».

(Imagen La Opinión A Coruña)

Buenos Aires jubila los casi centenarios coches ‘La Brugeoise’ del metro por nuevos vehículos chinos

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China gana la batalla a Bélgica. El metro de Buenos Aires se ha rendido ante la tecnología del gigante asiático y ha decidido renunciar a la historia centenaria de sus viejos coches de madera del metropolitano de origen belga, los históricos ‘La Brugeoise’. Son los vehículos de metro más antiguos en funcionamiento del mundo y constituyen un gran atractivo turístico. Construidos en la segunda década del siglo XX, salieron de la fábrica de las firmas La Brugeoise et Nicaise et Delcuve, de la ciudad de Brujas entre 1911 y 1919. Los asientos son también de madera y la iluminación se realiza con lámparas de tulipa. Las puertas se abren manualmente y se cierran de forma automática. A los vagones originales les efectuaron modificaciones, como el recorte de las ventanillas y así han llegado hasta la actualidad. Estos coches forman parte de la identidad cultural actual y son un atractivo turístico similar a los tranvías de San Francisco, Nueva Orleans y Milán.

La sustitución de estos desvencijados coches del metro, que cubren el servicio en la Línea A, ha provocado una gran polémica en la capital argentina que ha saltado a las redes sociales, donde varias asociaciones reclaman la conservación de los coches de madera y que sean puestos en circulación en horarios nocturnos o en viajes especiales y que sigan atrayendo el turismo para la ciudad. Sin embargo, las autoridades argentinas aún no han precisado qué piensan hacer con los centenarios vehículos y los usuarios se temen lo peor.

Los pasajeros se sienten igualmente muy molestos con los responsables del suburbano puesto que el cambio de los vehículos implica el cierre por un tiempo impreciso, aunque cercano a los dos meses, lo que ha hecho poner el grito en el cielo a los habituales del transporte. A los paros y cortes en el servicio hay que añadir ahora la subida de tarifas que se prevé que el cambio de coches lleve implícita ((el billete cuesta 2,5 pesos y se cree que puede subir hasta cinco, alrededor de un dólar).

El metro de Bueno Aires se puso en servicio el 1 de diciembre de 1913, construido por la Compañía de Tranvías Anglo Argentina, que había recibido la concesión en 1909. Fue la primera en su tipo en Iberoamérica y en todo el hemisferio sur. Ese trazado estaba constituido por uno de los actuales tramos de la línea A, que unía las estaciones de Plaza de Mayo y Plaza Miserere. El 1 de abril de 1914 se amplió hasta la estación Río de Janeiro y el 1 de julio se extendió hasta la estación Primera Junta. La red se amplió con rapidez durante las primeras décadas del siglo XX, pero el ritmo de ampliación disminuyó fuertemente tras los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. Hacia fines de la década de 1990 se comenzó un nuevo proceso de expansión de la red. En la actualidad, está formado por seis líneas (A,B,C,D,E y H)con una extensión total de 60 kilómetros y 78 estaciones. Forma además parte de la red un tren ligero con dos ramales, el Premetro. Es propiedad de Subterráneos de Buenos Aires S.E., empresa del gobierno local. Desde 1994 se encuentra concesionado a la operadora privada Metrovías.

La línea A, que transporta diariamente unos 160.000 pasajeros, corre bajo la Avenida de Mayo y luego por Rivadavia -«la calle más larga del mundo», según un mito porteño- tiene 16 estaciones que a partir de hoy sábado cerrarán para permitir el recambio de las antiguas formaciones por nuevos coches de la empresa china Northern Locomotive and Rolling Stock Industry.

Las 14 estaciones originales tienen las paredes recubiertas de azulejos blancos y están decoradas con frisos de distintos colores, instalados en su momento para facilitar su reconocimiento a los pasajeros analfabetos. Los nuevos vehículos tienen aire acondicionado e importantes innovaciones tecnológicas. El gobierno capitalino alega razones de seguridad para reemplazar los 90 históricos coches de madera por los 45 de fabricación china.

En algunos artículos de prensa se ha llegado a afirmar que hay inversionistas y coleccionistas interesados en comprar algunas de las viejas unidades. Las mismas fuentes indican también que el gobierno de Buenos Aires tiene previsto que unos veinte coches sean usados como enormes estaciones de bicicletas a la salida de algunas bocas del subterráneo. Nada está confirmado.

Sin embargo, los amantes de la historia bonaerense reclaman un final mejor para los históricos vehículos. “Comprendo que los pobres coches están en condiciones de ser jubilados, pero hay una cosa que me pone triste y es que faltan once meses para que cumplan su centenario; ¿qué apuro hay para hacerlo ahora?”, se pregunta Aquilino González Podestá, de 78 años, cuya asociación ha logrado que varios tranvías funcionen todavía en el barrio de Caballito de esta ciudad.

Según González Podestá y otros admiradores de los viejos vehículos de pasajeros capitalinos, el centenario del subterráneo de Buenos Aires “no es sólo de esta ciudad y de Argentina; es mundial. Este es el único que ha estado un siglo rodando. Los funcionarios tal vez no lo entiendan”.

(Imagen Miguel Eugenio Germino)

Aragón y Aquitania celebran el centenario del túnel de Canfranc y apuestan por su pronta reapertura

Un siglo agridulce. Los gobiernos de Aragón y Aquitania han conmemorado en Canfranc (Huesca) el centenario de los trabajos de perforación del túnel ferroviario Canfranc-Olorón y han asegurado que la reapertura de esta línea internacional está «más cerca», con el objetivo puesto en 2020. Los presidentes de ambas regiones, Luisa Fernanda Rudi y Alain Rousset, han aistido juntos al acto conmemorativo del centenario del cale (unión de los dos frentes) de este túnel ferroviario, que permitió la comunicación entre España y Francia y que se vio interrumpida en 1970 con el derrumbe, en la parte francesa, del puente de l’Estanguet.

El acto protocolario ha concluido con el descubrimiento de una placa conmemorativa en recuerdo del centenario de la perforación del túnel de Canfranc por el que Aragón y Aquitania «ratifican su compromiso a favor de la reapertura de la línea Zaragoza, Canfranc, Olorón, Pau» a manos de Rudi y Rousset.

Antes de este acto, Crefco y Creloc han realizado una marcha a pie por el interior de este túnel ferroviario simulando el cale de las galerías de avance del túnel en 1912. El portavoz de Crefco, Benjamín Casanova, ha dicho que esta celebración es para la coordinadora «una reivindicación mientras la línea esté cerrada» y ha resaltado que el túnel tiene «un aspecto inmejorable para que pasen los trenes», por lo que ha reclamado que sirva «para lo que se creó, para que sea un paso hacia Europa«.

Casanova ha considerado que el plazo dado por ambos gobiernos regionales de 2020 como fecha para la repaertura es «muy largo» porque en 2018 «podría estar abierto», ya que en 2015 acabarán los trabajos de la línea entre Olorón y Bedous. En este mismo sentido se ha pronunciado el presidente de Creloc, Alain Cazenave, quien ha pedido la reapertura hasta Canfranc «cuando concluyan las obras en Bedous, en 2015» ya que los estudios «están hechos, existen productos y hay oportunidades para los pasajeros». «Pedimos la reapertura ya, lo más rápidamente posible».

A la entrada española de este túnel ferroviario, Rudi ha recordado que este cale fue «un acontecimiento internacional de primera magnitud y fiesta en Aragón» y ha apuntado que, desde el incidente del Estanguet, la reivindicación de la reapertura de la línea ha permanecido «viva» y se llevará a cabo «en el menor plazo». La presidenta aragonesa ha recordado la apuesta de su gobierno por las comunicaciones transfronterizas y ha dicho que esta línea es «una de las prioridades junto a la Travesía Central Pirenaica (TCP)«. «Después de ocho años en los que la reapertura de la línea había bajado a nivel regional, que vuelva al ámbito nacional es importante», ha dicho la presidenta de Aragón al recordar qu en el encuentro hispanofrancés de hace unos días Hollande y Rajoy abordaron el tema.

Rudi, que ha acudido a Canfranc en ferrocarril desde Jaca, ha reconocido a los medios que ha realizado el trayecto «sin dificultad», pero ha reconocido a renglón seguido que es necesaria «la modernización de la línea».

Precisamente «Canfranc modernizado» era uno de los lemas que podía leerse en una de las pancartas mostradas por la Coordinadora para la Reapertura del Ferrocarril Canfranc-Olorón (Crefco) y su homóloga francesa, Creloc, durante el desarrollo de este acto protocolario en el que representantes de ambas han lanzado gritos de «no más estudios, reapertura».

El presidente de Aquitania, Alain Rousset, ha coincidido con Rudi en que este acto es «una etapa adicional para la reapertura» que está «más cerca» porque en 2014-2015 el tren «llegará a Bedous», en la parte francesa, y «tendremos la mitad del camino hecho» para la reapertura. Rousset ha reconocido que, a partir de allí, las obras serán «más difíciles» pero ha aseverado que «en 2018 o 2020 la línea estará totalmente abierta» hasta Canfranc.

En el acto protocolario ha intervenido también el alcalde de Canfranc, Fernando Sánchez, quien ha mostrado su convencimiento de que la línea se abrirá «en breve plazo» y ha recordado que los estudios «avalan su rentabilidad». Ha dicho, no obstante, que los presupuestos del Estado «no tienen buenas noticias» para la línea y ha pedido a Rudi que haga «lo que pueda» para tratar de mejorar las cifras destinadas a esta línea.

Por su parte, el presidente del Consejo de las Cámaras de Comercio de España, Manuel Teruel, ha apuntado que, según los empresarios, para la reapertura es necesario «voluntad y una pequeña inversión» y ha expresado el compromiso de las empresas españolas de apoyar esta infraestructura «porque hoy más que nunca es necesaria» y porque es «sostenible».

El Jungfrau suizo, el ferrocarril más alto de Europa, acaba de celebrar su centenario

Un centenario por todo lo alto. Y nunca mejor dicho. El Jungfrau Railway cumplió 100 años el pasado 1 de agosto. En las paredes del norte de Eiger y Mönch se encendieron 48 bengalas para mostrar la ruta del histórico tren a través de las dos montañas que acaban de cumplir diez décadas de vida.

La historia comenzó hace cien años. Los trabajadores italianos que participaron en la construcción explosionaron una enorme carga de dinamita y tuvieron éxito al atravesar el Jungfraujoch. La estación de tren de más altura de Europa se abrió oficialmente el 1 de agosto de 1912.

En 1871 se inauguró el primer ferrocarril de cremallera de Europa que recorrió el trayecto entre Vitznau y la cumbre del Rigi. Los ferrocarriles conquistaron las montañas definitivamente en 1888, cuando se inauguró el Ferrocarril de Brünig entre Alpnachstad y Brienz que facilitó la comunicación ferroviaria con la Suiza central y el Oberland Bernés. En un breve periodo se construyó un sinnúmero de líneas de alta montañas. En 1896 se inició la construcción ambiciosa de un ferrocarril al Jungfraujoch (4.158 metros), que no se acabó de completar hasta que en 1912 se inauguró suntuosamente la estación ferroviaria más alta de Europa en la Jungfraujoch (3.454 metros). Al mismo tiempo se desistió de la construcción de un ferrocarril que subiera hasta la cima.

En 1893 Adolf Guyer (ingeniero Suizo) proyectó que desde Kleine Scheidegg se podría perforar la montaña del Eiger desarrollando un túnel que llevara el ferrocarril hasta la cima del Jungfraujoch. Una empresa de difícil ejecución, tanto por las condiciones climáticas, como por la grandeza de la obra de ingeniería en sí. Durante los trabajos de calado de la montaña hubo varios accidentes mortales, pero los obreros que trabajaron en esta empresa (cerca de 300 obreros participaban 24 horas diarias en 3 turnos, 6 días por semana durante 16 años) eran los mejores pagados de todo Suiza.

El trabajo estuvo plagado de obstáculos. El primer tramo, al aire libre, fue relativamente sencillo, pero a partir de ahí fue necesario hacer continuas excavaciones. En Eigergietscher, el lugar a partir del cual se hizo necesario excavar para poder continuar, se instaló una base que era inaccesible durante los rigores del invierno, de modo que las provisiones y el material había que llevarlos en otoño. Puesto que se determinó restringir la pendiente máxima a 250 milésimas por metro, el túnel tenía que curvarse en el interior de la montaña.

Exactamente 100 años después, Jungfrau Railway ha celebrado su centenario con una gran muestra de fuegos artificiales. Se han quemado 48 bengalas durante cinco minutos en las paredes del norte de las montañas Eiger y Mönch para ilustrar la ruta tomada por el Jungfrau Railway. Los visitantes a las celebraciones del centenario siguieron el espectáculo desde debajo de la Eiger North Wall.

Durante sus cien años de historia, el Jungfrau Railway y la Jungfraujoch han desarrollado un turismo magnético. En la actualidad, unas 750.000 personas visitan cada año la estación de tren de más altura de Europa, y de esta cifra más del 60% proceden de Asia. En marzo de 2012 se abrió un tour de experiencia completo de 250 metros, ilustrando de forma artística la historia del Jungfrau Railway y el desarrollo del turismo en Suiza. El Jungfrau Railway presentará también su centenario en los Juegos Olímpicos de Londres y en la World Exhibition en Yeosu.

Los tres ferrocarriles que forman el sistema ferroviario Jungfrau pertenecen actualmente al mismo propietario, aunque el material móvil lleva aún sus distintivos particulares. La línea consta de unos 40 kilómetros de longitud y tiene su inicio en Interlaken.

El tren de Sóller prepara su centenario con una exposición sobre el ferrocarril que conecta con Palma

Centenario a la vista. El Ferrocarril de Sóller inicia los actos de su primer siglo de vida, que la isla celebrará por todo lo alto el próximo 16 de abril. El pasado viernes se inauguró una exposición en la sala polivalente del museo modernista Can Prunera. La muestra repasa la historia de la construcción de la línea de ferrocarril entre Sóller y Palma con algunos planos del proyecto inicial, así como fotografías que muestran la complejidad de los trabajos que se realizaron casi a mano. Más documentos, objetos y maquinaria antigua completan la muestra que se podrá ver en Can Prunera hasta el 6 de mayo. También Actualmente está en marcha un concurso de fotografía relacionado con el centenario del tren.

‘Tren de Sóller: 100 anys de trajecte‘ (1912-2012) es el título de la muestra sobre el Ferrocarril de Palma que recoge numeroso material histórico del emblemático tren. Muchas de las piezas expuestas forman parte de su pasado y con los años han sido reemplazadas por material más moderno. Una de las más cotizadas es el teléfono con el que comunicaban las estaciones con los convoyes, aunque también destacan un volante de conducción de uno los automotores, un regulador de velocidad, piezas de la central eléctrica y otros mecanismos de este curioso ferrocarril.

Muchos de los objetos que se exhiben están protegidos por unas vitrinas de cristal, ya que son prácticamente únicos y tienen un gran valor sentimental. Las paredes de la sala están cubiertas con diferentes fotografías antiguas relacionadas con el tren o la acción número uno que emitió la compañía tras ser fundada a principios del siglo XX.

El Ferrocarril de Sóller une desde 1912 las ciudades de Palma y Sóller a través de 27 kilómetros de bellos paisajes y que conserva su carácter y estructura original a la perfección. Movido gracias a un automotor de tracción eléctrica, el tren de Sóller es el único de estas características que se encuentra actualmente en funcionamiento. A lo largo de su recorrido se desliza por trece túneles que atraviesan la Sierra de Tramuntana llegando en una hora a su destino final: Sóller, un pueblo que combina el encanto Mediterráneo con el aire cosmopolita de un puerto comercial abierto a Europa.

El 16 de abril de 1912, curiosamente el mismo día del hundimiento del Titanic, quedó inaugurada la línea ferroviaria que unía Sóller con la Capital.

El hombre clave en la creación del Ferrocarril de Sóller es, sin duda, Jeroni Estades i Llabrés, cofundador de la Compañía de Navegación Sollerense, parlamentario y sagaz hombre de negocios. Su visión de futuro le hizo apostar a principios de este siglo por el ferrocarril como medio de transporte entre Sóller y Palma de Mallorca, trayecto que hasta entonces sólo era posible por mar, y por la electricidad como fuente de energía del nuevo tren.

Luis Bobio fue el encargado de construir la línea de este particular ferrocarril, cuyas obras comenzaron en 1907, iniciándose de forma simultánea desde ambos extremos de la línea.

El equipo de trabajo que empezó en Palma pudo contar con la ayuda de una pequeña locomotora llamada ‘María Luisa’; por su parte, los que partían de Sóller tuvieron que abrirse paso por la Sierra de Alfabía con mulas. Ambas brigadas se encontraron en un punto común en 1911 ante el asombro de los lugareños que no creían posible que ambos grupos se encontraran sin sufrir desviaciones en su trayectoria.

Jungfraujoch, la estación más alta de Europa (a 3.454 metros), celebra este año su centenario

Comienzan los actos del centenario. La ‘cumbre ferroviaria de Europa’ será escenario de muchas actividades durante este año para celebrar las diez décadas de vida de la estación más alta del Viejo Continente. La parada ferroviaria del Jungfraujoch se encuentra a una altitud de 3.454 metros sobre el nivel del mar. Y la acción se ha iniciado ya. El artista luminotécnico Gerry Hofstetter proyectó la cruz suiza y otras imágenes sobre la cara norte del Jungfrau la noche del 1 de enero. Esta acto dio el pistoletazo de salida a las tareas que se desarrollarán estps próximos meses a lo largo de la vía férrea del Jungfrau, una de las líneas de ferrocarril más importantes y famosas de la montaña de Suiza.

Gerry Hofstetter acampó bajo la cima del Jungfrau a 3.380 metros por encima del nivel del mar, donde permanecerá nueve días en el glacial, en pleno corazón de los Alpes suizos. Si lo permite el tiempo, durante ocho noches (hasta el 8 de enero) iluminará el Jungfrau con la cruz suiza, una imagen del tren del Jungfrau y un retrato de Adolf Guyer-Zeller, fundador de la vía férrea. La temperatura superará estos díaslos 30 grados bajo ceros. Se han transportado al campo suficientes provisiones para tres semanas, ya que un rescate por helicóptero es imposible si hace mal tiempo.

El tren de Jungfrau transporta alrededor de 700.000 pasajeros por año, en su mayor parte turistas, senderistas y parapentistas que durante 2012 alcanzará aún mayor popularidad a través de este iniciativa que protagoniza Gerry Hofstetter al que apoyan la compañía que da servicio al ferrocarril Jungfrau y Bayer.

Este ferrocarril de montaña permite realizar uno de los recorridos más impresionantes de Suiza, junto con el tren del Gornergrat, también en el país alpino. La estación de Jungfraujoch se encuentra a una altitud de 3.454 metros sobre el nivel del mar, lo que le permite figurar como la más alta de todo el continente europeo, récord que ostenta desde su inauguración el 1 de agosto de 1912.

En 1871 se inauguró el primer ferrocarril de cremallera de Europa que recorrió el trayecto entre Vitznau y la cumbre del Rigi. Los ferrocarriles conquistaron las montañas definitivamente en 1888, cuando se inauguró el Ferrocarril de Brünig entre Alpnachstad y Brienz que facilitó la comunicación ferroviaria con la Suiza central y el Oberland Bernés. En un breve periodo se construyó un sinnúmero de líneas de alta montañas. En 1896 se inició la construcción ambiciosa de un ferrocarril al Jungfraujoch (4.158 metros), que no se acabó de completar hasta que en 1912 se inauguró suntuosamente la estación ferroviaria más alta de Europa en la Jungfraujoch (3.454 metros). Al mismo tiempo se desistió de la construcción de un ferrocarril que subiera hasta la cima.

En 1893 Adolf Guyer (ingeniero Suizo) proyectó que desde Kleine Scheidegg se podría perforar la montaña del Eiger desarrollando un túnel que llevara el ferrocarril hasta la cima del Jungfraujoch. Una empresa de difícil ejecución, tanto por las condiciones climáticas, como por la grandeza de la obra de ingeniería en sí. Durante los trabajos de calado de la montaña hubo varios accidentes mortales, pero los obreros que trabajaron en esta empresa (cerca de 300 obreros participaban 24 horas diarias en 3 turnos, 6 días por semana durante 16 años) eran los mejores pagados de todo Suiza.

El trabajo estuvo plagado de obstáculos. El primer tramo, al aire libre, fue relativamente sencillo, pero a partir de ahí fue necesario hacer continuas excavaciones. En Eigergietscher, el lugar a partir del cual se hizo necesario excavar para poder continuar, se instaló una base que era inaccesible durante los rigores del invierno, de modo que las provisiones y el material había que llevarlos en otoño. Puesto que se determinó restringir la pendiente máxima a 250 milésimas por metro, el túnel tenía que curvarse en el interior de la montaña.

El interés popular que suscitó la construcción de la línea justificó que ésta se fuera abriendo por tramos, lo cual permitía que la gente visitara las obras. La primera mitad del túnel, abierto en piedra caliza, se hizo en siete años; y resultó que el resto, que se esperaba horadar más rápidamente, era de gneis, roca mucho más dura, por lo que, a pesar de contar con una tecnología mejor, se necesitaron otros siete años, hasta que en 1912 la obra se dio por finalizada.

Los tres ferrocarriles que forman el sistema ferroviario Jungfrau pertenecen actualmente al mismo propietario, aunque el material móvil lleva aún sus distintivos particulares. La línea consta de unos 40 kilómetros de longitud y tiene su inicio en Interlaken.

Trenes de la postguerra: exposición del ferrocarril (1948)



Montaje y contenido de la exposición conmemorativa del Primer Centenario del Ferrocarril en España, que se celebró en Barcelona. De nuevo, Alfonso Acebal dirige la obra con un guión que también lleva su firma. Otro trabajo que nos remite a la España de la postgura y que foma parte de una serie de películas que hemos ido visionando durante esta última semana.

En esta ocasión, el relato que tiene al tren como protagonista inciden en la exposición conmemorativa del primer centenario del ferrocarril en la península. Y, como no podia ser menos, tiene a Barcelona y Mataró como escenarios de la muestra. Con la típica voz de los documentales de la época, se narran las virtudes (¡no podía ser menos!) del tren español. Aunque históricamente el periodo que se muestra no es el más afortunado de los ferrocarriles españoles. Pero de nuevo la grandeza del documento, nos retrotrae a épocas casi olvidadas.

El primer tren



La réplica que ‘la Maquinista’ reconstruyó para celebrar el centenario del aquel primer ferrocarril peninsular se expone en este documental en todo su explendor. Aunque sea para conmemorar un encuentro de los dirigentes sindicales de UGT, que tanta relación guardan con los trabajadores ferroviarios.

Un testimonio vivo, en color, de los años donde comienza la esperanza y que permiten además la modernización del ferrocarril español. Imágenes gozosas que alivian los calores del verano y que ponen un punto de sonrisa bobalicona en nuestros rostros. Solo para disfrute de quienes aman al tren. Y sin ninguna otra intención, aunque lo pueda parecer.