Archivo diario: septiembre 22, 2012

Los ferrocarriles suizos acusan a Apple de copiar el diseño de sus relojes en su nuevo sistema operativo

Celosos guardianes del tiempo. Los ferrocariles suizos (Schweizerische Bundesbahn-Chemins de fer fédéraux suisses-Ferrovie federali svizzere SBB-CFF-FFS) han acusado a Apple de haberle robado el diseño de los relojes que decoran sus estaciones de trenes para incorporarlo a su nuevo sistema operativo iOS 6.

“Nos complace que Apple haya adoptado el diseño del reloj de Ferrocarriles de Suiza porque demuestra que es un excepcional logro de diseño” explicaba el portavoz de la empresa, Christian Ginsig, al periódico alemán Abend. Ginsing, pese a todo, era rotundo: Apple ha hecho “un uso no autorizado” de un diseño patentado.

La empresa ya se ha puesto en contacto con Apple y espera recibir una compensación por la violación del copyright. El diseño, y el reloj, fueron creados en 1944 por el ingeniero suizo y diseñador Hans Hilfiker. En la actualiad, varios fabricantes comercializan réplicas del reloj, pero pagando los derechos de propiedad intelectual correspondientes, que gestiona el Grupo Mondaine quien tiene la licencia para vender réplicas del famoso reloj por todo el mundo desde hace tiempo. La compañía también se plantea emprender acciones legales contra Apple.

La multinacional de la manzana ha estado inmersa recientemente en una guerra de patentes con su rival Samsung. La victoria ha sido para Apple después de que un jurado estadounidense determinase que la compañía surcoreana había copiado elementos clave del iPad y el iPhone.

La presencia de los relojes en las estaciones ha sido casi una constante desde los inicios del ferrocarril. Hasta la primera mitad del siglo XIX, la sociedad europea y norteamericana carecía de una noción precisa del paso del tiempo, ya que no se había popularizado el instrumento necesario para su correcta medida: el reloj. Esto suponía un grave inconveniente para la explotación ferroviaria, ya que los trenes debían partir de las estaciones a una hora exacta, algo incompatible con el desconocimiento del momento concreto en que vivían sus clientes.

El ferrocarril fue el principal impulsor de la progresiva unificación horaria, sobre todo en España. La presión de las empresas ferroviarias y, sobre todo, la de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante, empujó al Gobierno a tomar una decisión definitiva en todo el territorio nacional para mejorar las conexiones con Portugal y Francia.