Archivo diario: marzo 15, 2011

Adif declara la guerra a los conejos, que ponen en peligro las vías del AVE

Son una molesta plaga. Y un problema de difícil solución. Aunque parezca mentira, el conejo es uno de los peores enemigos del tren, especialmente en los trazados de alta velocidad. Atrincherados en las zonas de exclusión del AVE, donde no puede acceder ni los cazadores ni sus perros, horadan como queso gruyere el terreno y socavan la zona superficial de los terraplenes y trincheras, lo que podrían causar una disminución de la estabilidad de las infraestructuras.

Decidida a acabar con este problema. Adif, ha presentado un concurso público, dotado con 447.000 euros para controlar la plaga de conejos de monte, que encuentran en el trazado del AVE un refugio idóneo donde procrear sin amenazas. La fórmula, que ya fue ensayada el año pasado durante siete meses, con una dotación de 74.649 euros, se licita ahora por dos años. Con esta iniciativa se intenta acabar con el problema extendido por toda la geografía y que representa un potencial peligro para las líneas de alta velocidad.

Hasta ahora las actuaciones ordenadas por la empresa ferroviaria se habían hecho de manera puntual en los tramos donde se detectaba la presencia de este mamífero tan prolífico. Pero el problema es global y muy amplio, por lo que Adif ha decidido extender su iniciativa a todo el trazado del AVE. Las empresas que acudan al concurso deberán proceder a la caza de los ejemplares con hurón y hacerse cargo de los conejos sin poder comercializar con ellos.

La proliferación de los conejos es asombrosa y la multiplicación arroja cifras espectaculares. Anualmente una coneja puede parir hasta ochenta gazapos. Es un animal gregario y territorial que, en óptimas condiciones de terreno y alimento, prefiere vivir en largas y complejas conejeras. En ellas habitan de seis a diez individuos adultos de ambos sexos. De hábitos nocturnos y crepusculares, se alimenta desde que anochece hasta que amanece y pasa la mayor parte del día en sus madrigueras. Este mamífero está incluido en la lista de las cien especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

El conejo tiende a refugiarse dentro de las madrigueras (cados) que, a tal fin, escarba en zonas de tierra blanda. Estos cados pueden ser pequeños, de pocos metros con dos o tres bocas, o por el contrario, verdaderos laberintos de cientos de metros e innumerables bocas de entrada y salida de los animales.

La caza del conejo con hurón es algo muy normal en muchos puntos de la geografía española. La población de conejos se convierte en un problema cuando su número supera los topes máximos. Campos y cultivos se encuentran a su merced y las escopetas son casi inútiles en las batidas periódicas que organizan las autoridades de las poblaciones rurales.

El conejo, inmune ya a la mixomatosis que «lo regulaba demográficamente» y de la que ha sido vacunado por la consejería de Medio Ambiente, «ha tomado el campo madrileño y está destrozando cultivos», dice la asociación de agricultores Asaja, que extiende el problema a distintas poblaciones: Navalcarnero, Pinto, Humanes, Arganda, Estremera, Campo Real, Fuenlabrada…”Toda la Comunidad, excepto la Sierra, tiene este problema”.

Solo en Torrejón, un pequeño pueblo situado al sur de Parla, los campesinos calculan que unas 1.000 hectáreas, de las 6.000 que dependen de la localidad, podrían estar ya controladas por los conejos. Las mismas fuentes de Asaja aseguran que todo esto empezó hacia 1998 ó 1999, con el AVE. En 2002, cuando manifestaron sus quejas a la Administración, se comían una media de 350 hectáreas anuales. El año pasado llegaron a 800. Las pérdidas en 2007 fueron de 131.000 euros, y el año pasado habrían rondado los 175.000.
El problema es similar en el resto de tierras sobre las que domina el AVE, donde apenas si se conceden permisos para cazar a los animales que permanecen dentro de las zonas protegidas por el tren de alta velocidad.

Solo el hurón es capaz de acabar con este problema, aunque los agricultores creen que tampoco es una medida contundente porque los conejos prefieren morir en la madriguera antes de salir de su cómodo refugio. Dicen que hay tantos que «los cazadores se aburren de cazarlos, los traen de 50 en 50, así que ni los cazan”, explican los campesinos. Adif, sin embargo tiene puestas sus miras en este mamífero carnicero que precisamente el hombre ha utilizado durante siglos para la caza del conejo.

(Imagen Pepe Catalá)