Archivo diario: marzo 30, 2011

El metro de Londres se plantea recuperar algunas de sus estaciones fantasma y convertirlas en pubs

Grandes ideas para tiempos de crisis. Las estaciones fantasmas del metro de Londres (todos los metros que se precien tienen este tipo de instalaciones) y que permanecen en el olvido bajo las calles de la capital inglesa pueden volver a la vida. Pero ahora sin que sirvan para para lo que fueron concebidas, sino recuperadas como pubs, bares, salas de concierto e, incluso, atracciones turísticas.

El metro de Londres tiene algo menos de trescientas estaciones en funcionamiento. Pero bajo las calles londinenses densamente pobladas permanecen casi en el olvido una cincuentena que con el tiempo han caído en desuso en la más que centenaria historia del metropolitano. Algunas dejaron el servicio en 1933, con la creación de la Sociedad de Transportes de Londres que fusionó las distintas empresas que daban servicio en el metropolitano; muchas instalaciones permanecían a tan poca distancia que las hacía inviables para la buena marcha del metro. Y se cerraron. O no eran rentables (British Museum, Aldwych y Lord’s, entre otras) o estaban mal diseñadas (como King William Street que inauguró como príncipe de Gales el que fuera Eduardo VII) o cayeron en desuso porque apenas eran utilizadas (Brompton Road o Passing Brompton Road).

Muchas de ellas se utilizaron como refugio durante la II Guerra Mundial, para evitar los efectos de los bombardeos de la Luftwaffe. El ‘blitz’, como se denominó a esta forma de hacer la guerra, provocó alrededor de 43.000 muertes, y destruyó más de un millón de viviendas, pero fracasó en alcanzar los objetivos estratégicos de sacar a Inglaterra de la guerra o dejarla incapaz de resistir una invasión.

La mayor parte de ellas permanecen hoy inaccesibles, aunque si uno permanece atento puede vislumbrar en algunos de los trayectos sus fantasmagóricas formas. Sin ir más lejos, en la Northern Line, puede verse Bull and Bush, aunque jamás estuvo abierta al público.

El alcalde de Londres ha dado la bendición al proyecto, aunque con la condición de que no se gaste ni un solo centavo del erario público con esta iniciativa ideada por un avispado empresario. Ajit Chambers cree que las estaciones y redes de túneles ocultos se pueden revitalizar y permitir la inversión de capital privado. Y parace que su idea ha encontrado adeptos. Algunos podrían hacer uso del valor patrimonial de las estaciones, mientras que para otras simplemente se piensa en utilizar ese espacio tan inusual.

Aldwych es una de las estaciones en desuso más conocidas. A 28 metros bajo tierra, por una escalera de caracol de 160 peldaños, sirvió de refugio durante el ‘blitz’. Se cerró en 1994, pero se utiliza con frecuencia como un set de filmación. En Euston, hay zonas que han sido cerradas al público, pero también suena como una de las más apetecidas para esos nuevos usos. O York Road, cerca de la reurbanización de King’s Cross, que se encuentra en una ubicación privilegiada para que sirva de lugar de ocio, con una inversión calculada cercana a los 20 millones de libras.

Y lo mismo que Aldwych ya se habla de Kentish Town, que se cerró en 1924, y que ahora alberga un salón de sauna y masaje; Brompton Road, cerca de Harrods, y Down Street, puesto de mando subterráneo de Churchill antes de que se trasladara a los Bunkers del gobierno en Whitehall, que todavía conserva el cuarto de baño que utilizaba el primer ministro durante la guerra.

La idea ha sido bien acogida, en especial en la City, pero los responsables del metro ponen cierta cautela. “La mayoría de las estaciones en desuso no se han utilizado durante muchos años y casi todas están junto a las vías aún en funcionamiento, lo que presenta un desafío para la seguridad importante. “Hemos mantenido una extensa correspondencia y varias reuniones con los promotores de esta iniciativa a los que les hemos hecho ver lo poco práctico de sus propuestas”. La cuestión sigue en el aire, mientras los polìticos calculan los riesgos y los beneficios.