Archivo diario: febrero 7, 2011

Naharros, un pueblo de Cuenca, declara la guerra al AVE

Guerra al AVE. Los vecinos de la pequeña pedanía conquense de Naharros no quieren la línea de alta velocidad. No hay estación de tren, pero la vida en esa pequeña localidad es un sinvivir desde que los modernos convoyes pasan a más de 250 kilómetros a la hora por las vías cercanas al pueblo. Y ya no aguantan más. Un mes después de la puesta en marcha del AVE Madrid-Cuenca-Valencia los habitantes de esta pequeña villa de Cuenca han recogido firmas para pedir al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) que resuelva el grave problema del atronador ruido que provoca el paso de los rápidos vehículos. Dicen que su día a día es un martirio porque las vías del nuevo trazado pasan a escasa distancia de sus casas.

Naharros casi ni sale en el mapa. Es una pedanía perteneciente al Ayuntamiento de Torrejoncillo del Rey, en la provincia de Cuenca. Su población ronda los cincuenta habitantes, aunque en verano llega a alcanzar las 300 personas. Está situado a 35 kilómetros de Cuenca y a 136 kilómetros de Madrid. Los paisanos se dedican a los cultivos de girasol, olivar y viñedo y a la caza de liebres, jabalíes, corzos, perdices y avutardas. Un paisaje ideal para el descanso, con cierta fama en su gastronomía tradicional basada en gachas, morteruelo y ajo arriero. Vamos, lo que es una vida tranquila que se ha venido al garete con el paso de los convoyes de Renfe.

Los vecinos de este pueblo distinguen incluso cuando los trenes bajan la velocidad, muy alta por estas tierras. Su alcalde espera la llegada de los técnicos de Adif para que midan los decibelios que provoca el paso de estos rápidos trenes y busquen soluciones. Quizá se puedan amortiguar el estruendo con pantallas acústicas entre las vías y las viviendas. A estas alturas a nadie se le pasa por la cabeza que sea posible desviar el trazado del AVE. Y los lugareños que viven en Naharros tampoco están por la labor de mudarse de casa.

Parece que los técnicos de Adif estudiaron el impacto del AVE en la zona durante la construcción del trazado y llegaron a medir la afección del ruido en el pequeño núcleo urbano conquense. El infome debió de resultar positivo porque la obra siguió adelante, como ahora es evidente.

Desde Adif recuerdan que se ha hecho todo lo humanamente posible para amortiguar los efectos perversos del AVE. Cuenca cuenta con uno de los túneles más largos del AVE Madrid-Levante, con 3.957 metros de longitud. En la construcción de este tramo de vías se utilizaron sistemas de reducción de elementos contaminantes a la atmósfera y se usaron motores ecológicos en todos los vehículos pesados que intervinieron en las obras. También se han reciclado los residuos de hormigón para fabricar nuevos hormigones. Pero todas estas medidas, que el organismo de insfraestructura exhibe con cierto orgullo, apenas si importan para los vecinos de Naharros, que solo piensan en el ruido diario del AVE. Y quieren volver al silencio que presidía estos parajes donde el tren apenas si se había hecho presente.