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Otra joya ferroviaria, la ‘cocodrilo’ de Soller, acaba sus días bajo el soplete de un chatarrero

Otra joya que cae. El soplete ha puesto fin a la existencia de la ‘cocodrilo’ de Soller, que recaló en la isla en 2006 tras un intercambio con el Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia al que le cedió un tranvía que en su día había cubierto servicio en las calles de Bilbao, con el número de serie U-52. La locomotora eléctrica llegó para cubrir el servicio turístico del tren de Soller, pero al cabo de poco tiempo acabó sin destino y a merced de los vándalos, hasta que sus propietarios decidieron, sin aviso, convertirla en chatarra. El patrimonio ferroviario español pierde así otra de sus piezas históricas.

La ‘cocodrilo’ de Soller perteneció a los Ferrocarriles Vascongados y acabó su vida activa en 1999 en el servicio de Vías y Obras de la compañía que heredó su propiedad, Eusko Tren. Seriada con el número 10 (4010 cuando estuvo en manos de Feve) y bautizada con el nombre de ‘Irukurutzeta’, esta máquina formaba parte de una serie de diez vehículos fabricadas por la firma suiza Brown Boveri, entre 1928 y principios de 1929, si bien la parte mecánica corrió bajo la responsabilidad de firma belga Haivie St Pierre. Entregada en el puerto de Alcudia, se desmontaron los bogies, se adaptaron al ancho de vía del Tren de Soller (914mm) y se bobinaron para su tensión. Todo parecía encarrailado, pero sin que nadie lo sepa a ciencia cierta fue apartada en el apeadero de Santa María del Carmí, muy cercano a Palma. Con el tiempo, casi abandonada y cercada para evitarlemales mayores, acabó vandalizada, degradada hasta su descomposición y ahora achatarrada.

Las locomotoras Brown Boveri permanecieron en servicio activo hasta comienzos de la década de los años noventa del pasado siglo, aunque algunas de ellas todavía están en orden de marcha en otros ferrocarriles o en museos, como en el Museo de Azpeitia, donde se custodian la número 2 ‘Ulia’ y la número 6 ‘Arrate’; la número 4 ‘Kalamua’, la 8 ‘Galdaramiño’ y la 9 ‘Andux’ se encuentran en manos del Ferrocarril del Jura, José María Valero y los Ferrocarrules de la Generalitat Valenciana, respectivamente. El resto (la número 1 ‘Ganguren’, la 5 ‘Mugarra’, la 7 Aluitz’) han sido desguazadas o no tienen motor (la ‘Bizkargi’, seriada con el número 3, en el depósito de Azpeitia).

La Compañía de los Ferrocarriles Vascongados fue fundada en 1906 como consecuencia de la fusión de varias líneas de ferrocarril vizcaínas y guipuzcoanas. En 1977 pasó a integrarse en el ente público de ferrocarriles vascos ‘Eusko Trenbideak’.
Aunque son denominadas ‘cocodrilo’, en realidad no son tal. Según aseguran los especialistas, en un sentido estricto, las únicas «cocodrilo» que hubo en España fueron las C-C de vía métrica del ferrocarril de Fuente del Arco a Peñaroya y Puertollano en el tramo electrificado de Conquista. Solamente estas locomotoras tuvieron accionamiento por bielas y un morro en cada extremo. Lo que acaba por reconocerse en el argot ferroviario con el nombre del citado reptil.

El ferrocarril de Sóller realiza desde 1912 ininterrumpidamente y a diario el trayecto en tren entre Palma de Mallorca y Sóller de 27,3 kilómetros y desde 1913 el trayecto en tranvía entre Sóller y el Puerto de Sóller de 4,9 kilómetros.

El ferrocarril de Soller se caracteriza, entre otras cosas, por ser un ferrocarril de vía estrecha, con un ancho de vía de 914 mm (yarda inglesa) poco común en la actualidad y por presentar un material móvil antiguo muy variado, de carácter detallista y mantenimiento artesanal.

Además, el Ferrocarril de Soller destaca por el especial y atractivo trayecto que realiza superando la barrera natural que supone la Sierra de Alfàbia, con sus 2,8 kilómetros de ancho y 496 metros de alto. Para ello, el ferrocarril, en un tramo de tan sólo siete kilómetros supera un desnivel de 199 metros con una pendiente de 23 milímetros, atraviesa trece túneles con longitudes que van de los 33 hasta los 2.876 metros, sobrepasa varios puentes, el viaducto “dels cinc-ponts” de cinco arcos con luces de 8 metros de altura y cuantiosas curvas, algunas con radios inferiores a los 190 metros.

(Imagen Imgen gt903cc)

Feve colocará la VA8 al frente de sus trenes del Transcantábrico en alguno de sus trayectos

Lista para salir a la vía. La VA8 renovada de Feve ha finalizado su periodo de pruebas y completada la formación técnica de sus maquinistas. La operadora tiene previsto que funcione comercialmente a partir del próximo mes de abril. Inicialmente será destinada para el arrastre del Transcantábrico Gran Lujo y el Transcantábrico Clásico en uno de sus días de viaje, de los ocho de duración, pero además se utilizará para la realización de otros viajes turísticos.

La Dirección de Trenes Turísticos de Feve estudia actualmente otro tipo de itinerarios que podría realizar esta joya del patrimonio ferroviario español y el material que arrastrará. No se descarta, sin embargo, que la máquina se pueda utilizar en eventos, grabaciones, películas, anuncios y otro tipo de usos de alquiler.

La locomotora que hoy luce flamante fue construida en 1958 en Vizcaya por Babcock & Wilcox para el Ferrocarril Vasco Asturiano. Se trata de un modelo muy significativo en la historia de la vía estrecha española que Hunosa cedió a Feve hace tres años. Cuando se decidió emprender su recuperación, la máquina se encontraba fuera de servicio y formaba parte de la exposición del Museo del Ferrocarril de Asturias, ya que su valor histórico es innegable.

Las primeras locomotoras con este diseño, basado en un original de la casa alemana Krauss, se fabricaron en 1929 para el Ferrocarril Cantábrico, si bien Babcock & Wilcox sirvió más lotes tras la Guerra Civil, tanto para esta línea como para la de Económicos de Asturias. En la década de los años treinta del siglo pasado, la Fábrica Nacional de Armas de Trubia construyó diez unidades de este tipo para el Ferrocarril de Ferrol a Gijón, pero nunca llegaron a circular por este trayecto y fueron repartidas por diferentes líneas de la geografía nacional.

Catalogada como ‘número 727’, tiene el honor de ser la última locomotora de vapor construida en nuestro país. La VA8 original alcanzaba los 45 kilómetros por hora de media, con una autonomía de 50 kilómetros. Con una potencia de 750 caballos, mide once metros de longitud y pesa 45 toneladas. Prevista para quemar carbón, con un hogar relativamente ancho y de poca longitud, incorpora una caldera pirotubular horizontal de vapor, con recalentador.

Tras la restauración, la VA8 conserva la misma apariencia externa con la que fue creada, pero su nuevo equipamiento la convierte en una locomotora diesel, a la que se le augura una larga vida en activo. Para incrementar la autonomía de la máquina, el antiguo depósito de carbón se ha reconvertido en u depósito de agua adicional, con capacidad para 15.000 litros, que incrementa su autonomía hasta cerca de 200 kilómetros.

Los trabajos de restauración se han realizado íntegramente en Asturias con la colaboración de dos empresas regionales: Talleres Alegría, especialista en elementos de vía y fabricación de material ferroviario, y Olmar, empresa encargada de la puesta en servicio de la caldera de vapor, la parte más importante de la máquina que, aunque es una copia veraz de la original, funciona con gasoil en vez de con carbón, al ser el primero un combustible más eficaz y menos contaminante.

Durante el desarrollo de este proyecto, Feve ha contado también con el asesoramiento del Museo del Ferrocarril de Asturias, organismo dependiente del Ayuntamiento de Gijón que se ha implicado tanto en la búsqueda de soluciones técnicas como en los aspectos culturales e históricos que es necesario tener en cuenta para la creación de la unidad de alto valor turístico y cultural de esta magnífica joya.

Jungfraujoch, la estación más alta de Europa (a 3.454 metros), celebra este año su centenario

Comienzan los actos del centenario. La ‘cumbre ferroviaria de Europa’ será escenario de muchas actividades durante este año para celebrar las diez décadas de vida de la estación más alta del Viejo Continente. La parada ferroviaria del Jungfraujoch se encuentra a una altitud de 3.454 metros sobre el nivel del mar. Y la acción se ha iniciado ya. El artista luminotécnico Gerry Hofstetter proyectó la cruz suiza y otras imágenes sobre la cara norte del Jungfrau la noche del 1 de enero. Esta acto dio el pistoletazo de salida a las tareas que se desarrollarán estps próximos meses a lo largo de la vía férrea del Jungfrau, una de las líneas de ferrocarril más importantes y famosas de la montaña de Suiza.

Gerry Hofstetter acampó bajo la cima del Jungfrau a 3.380 metros por encima del nivel del mar, donde permanecerá nueve días en el glacial, en pleno corazón de los Alpes suizos. Si lo permite el tiempo, durante ocho noches (hasta el 8 de enero) iluminará el Jungfrau con la cruz suiza, una imagen del tren del Jungfrau y un retrato de Adolf Guyer-Zeller, fundador de la vía férrea. La temperatura superará estos díaslos 30 grados bajo ceros. Se han transportado al campo suficientes provisiones para tres semanas, ya que un rescate por helicóptero es imposible si hace mal tiempo.

El tren de Jungfrau transporta alrededor de 700.000 pasajeros por año, en su mayor parte turistas, senderistas y parapentistas que durante 2012 alcanzará aún mayor popularidad a través de este iniciativa que protagoniza Gerry Hofstetter al que apoyan la compañía que da servicio al ferrocarril Jungfrau y Bayer.

Este ferrocarril de montaña permite realizar uno de los recorridos más impresionantes de Suiza, junto con el tren del Gornergrat, también en el país alpino. La estación de Jungfraujoch se encuentra a una altitud de 3.454 metros sobre el nivel del mar, lo que le permite figurar como la más alta de todo el continente europeo, récord que ostenta desde su inauguración el 1 de agosto de 1912.

En 1871 se inauguró el primer ferrocarril de cremallera de Europa que recorrió el trayecto entre Vitznau y la cumbre del Rigi. Los ferrocarriles conquistaron las montañas definitivamente en 1888, cuando se inauguró el Ferrocarril de Brünig entre Alpnachstad y Brienz que facilitó la comunicación ferroviaria con la Suiza central y el Oberland Bernés. En un breve periodo se construyó un sinnúmero de líneas de alta montañas. En 1896 se inició la construcción ambiciosa de un ferrocarril al Jungfraujoch (4.158 metros), que no se acabó de completar hasta que en 1912 se inauguró suntuosamente la estación ferroviaria más alta de Europa en la Jungfraujoch (3.454 metros). Al mismo tiempo se desistió de la construcción de un ferrocarril que subiera hasta la cima.

En 1893 Adolf Guyer (ingeniero Suizo) proyectó que desde Kleine Scheidegg se podría perforar la montaña del Eiger desarrollando un túnel que llevara el ferrocarril hasta la cima del Jungfraujoch. Una empresa de difícil ejecución, tanto por las condiciones climáticas, como por la grandeza de la obra de ingeniería en sí. Durante los trabajos de calado de la montaña hubo varios accidentes mortales, pero los obreros que trabajaron en esta empresa (cerca de 300 obreros participaban 24 horas diarias en 3 turnos, 6 días por semana durante 16 años) eran los mejores pagados de todo Suiza.

El trabajo estuvo plagado de obstáculos. El primer tramo, al aire libre, fue relativamente sencillo, pero a partir de ahí fue necesario hacer continuas excavaciones. En Eigergietscher, el lugar a partir del cual se hizo necesario excavar para poder continuar, se instaló una base que era inaccesible durante los rigores del invierno, de modo que las provisiones y el material había que llevarlos en otoño. Puesto que se determinó restringir la pendiente máxima a 250 milésimas por metro, el túnel tenía que curvarse en el interior de la montaña.

El interés popular que suscitó la construcción de la línea justificó que ésta se fuera abriendo por tramos, lo cual permitía que la gente visitara las obras. La primera mitad del túnel, abierto en piedra caliza, se hizo en siete años; y resultó que el resto, que se esperaba horadar más rápidamente, era de gneis, roca mucho más dura, por lo que, a pesar de contar con una tecnología mejor, se necesitaron otros siete años, hasta que en 1912 la obra se dio por finalizada.

Los tres ferrocarriles que forman el sistema ferroviario Jungfrau pertenecen actualmente al mismo propietario, aunque el material móvil lleva aún sus distintivos particulares. La línea consta de unos 40 kilómetros de longitud y tiene su inicio en Interlaken.

El Principado inyecta liquidez al ecomuseo de Samuño y financia el tren turístico minero

Ya exixte fecha programada para el ecomuseo de Langreo. El ferrocarril turístico del Samuño, piedra angular del nuevo centro museístico que se desarrolla en el valle minero langreano, estará listo a finales de marzo de 2012. El Principado acaba de conceder una prórroga del convenio de fondos mineros que permitirá concluir los trabajos, con la transferencia de la última partida por asignar.

El Consejo de Gobierno aprobó una segunda adenda al convenio de colaboración entre el Gobierno regional y Langreo para la ejecución del ecomuseo. Esto supone el pago de 1.625.000 euros, una partida que incluye el último 25% del importe total del convenio que ascendía a 6,5 millones de euros. «La adenda permitirá acompasar la financiación realizada al grado de ejecución real del proyecto, a través de un reajuste de anualidades», indicó el Ejecutivo autonómico.

El Principado también afirmó que «el Ayuntamiento estaba encontrando dificultades para encontrar un proveedor para una máquina y unos vagones especiales, prácticamente inexistentes en el mercado, pero necesarios para la correcta ejecución del proyecto. Esta adenda permitirá la conclusión del proyecto a finales del mes de marzo.

En el corazón de Langreo se encuentra uno de los yacimientos más impoprtantes de la segunda mitad del siglo XX, aunque esta zona asturiana ha vivido más de 150 años dedicada a la extracción de mineral (carbón, sobre todo). Los pozos mineros Samuño y San Luis, joyas del patrimonio minero, o las recientes explotaciones a cielo abierto vuelven ahora a recobrar el protagonismo que tuvieron no hace demasiados años. El tren turístico en el que ahora se trabaja hará parte del recorrido que en su día trasladaba el carbón desde las minas del alto de Samuño hasta el valle del Nalón.

El tren comenzará su recorrido en la antigua estación minera de El Cadaviu, que data de 1896 y está situada a las afueras del distrito langreano de Ciaño. A ella se puede acceder por un paseo peatonal. El convoy proseguirá su trayecto por el exterior hasta llegar al socavón Emilia. A partir de este punto, recorrerá 1.000 metros bajo tierra, por un antiguo túnel minero. El tren transportará en cada viaje a 60 turistas, que irán en cinco vagones tirados por una locomotora tipo Bartz. Tanto la máquina (de batería) como los vagones se contruyen en estos momentos en la República Checa.

El convoy turístico circulará a una velocidad de veinte kilómetros por hora en el exterior, aunque por la galería interior su velocidad será de seis kilómetros por hora. Tardará por tanto veinte minutos en realizar el recorrido entre el polígono de Cadaviu y la jaula del pozo San Luis. En la galería interior por la que circulará el convoy, la bóveda tiene un gálibo, de media, de 2,40 metros y un ancho de vía de 60 centímetros.

En el ecomuseo se expondrán también algunas máquinas utilizadas en las operaciones de traslado del material y que están siendo recuperadas para su exposición en una de las galerías anexas, tales como la locomotora FM 307 o las máquinas ‘Pedro Duro I’, ‘Pedro Duro II’, las número 305, 307 y 308 de Fábrica de Mieres y la 607 de Duro Felguera y la grúa ‘Leona’.

‘La Baldwin’ de Guadix se ‘recupera’ de la temporada en los talleres de material histórico de Lleida

‘La Baldwin’ rueda por vías catalanas. Tras prestar ‘servicio’ en ‘el Tren de la Fresa’ durante buena parte de la temporada, la cinematográfica locomotora de Guadix (en la localidad accitana siempre se le ha denominado ‘Badwi’ por sus fabricantes Babcock & Wilcox y por lo que se podía leer en su placa de fabricante) se encuentra en los talleres de material histórico de Lleida para someterla a importantes actuaciones de mantenimiento. Sin embargo, la presencia en vías gerundenses, durante un viaje entre Figueres y Portbou , arrastrando un convoy turístico de la Costa Brava, ha levantado una polvareda en tierras de Granada donde la oposición y el gobierno municipal se han enzarzado en una pelea dialéctica.

No hay duda alguna. ‘La Baldwin’ volverá a Guadix, sede habitual de la única locomotora en activo de España que funciona alimentada por carbón (en vía estrecha, existen varias) y que circula por vías de ancho ibérico. Durante las dos últimas temporadas, la ‘loco’ más cinematográfica de nuestro país ha protagonizado las circulaciones turísticas del ‘Tren de la Fresa’, un atractivo único que concita la atención de los aficionados al ferrocarril. Pero en lugar de volver a su domicilio granadino, la máquina 140-2054 (su número de serie cuando prestaba servicio en Renfe), permanece en unos talleres especializados de Lleida para dejarla en perfecto estado de funcionamiento. Los mantenimientos y reparaciones en las locomotoras de vapor son costosos y constantes.

La controversia se ha producido porque ‘la Badwi’ ha circulado por las vías de Girona con un tren turístico de la Costa Brava. En Granada se encendieron todas las alarmas, puesto que la locomotora de Guadix es una pieza única y muy cotizada en nuestro país. La Compañía General de Ferrocarriles Turísticos, una empresa privada que gestiona la actividad de esta joya ferroviaria, asegura que la máquina está en buenas manos y que no hay problema para su vuelta a Guadix. Sin embargo, precisa que el problema que se plantea ahora es qué hacer con la locomotora, entretanto arranca el proyecto sobre el tren turístico ‘Comarca de Guadix’, que lleva años en el cajón esperando su puesta en servicio.

Al parecer, el equipo de gobierno de Guadix se encuentra estudiando fórmulas conjuntas con esta empresa para lograr mantener la máquina en estado de servicio, ya que de volver a quedar encerrada en un cocherón, en poco tiempo se hallará nuevamente inservible. Todo ello atendido además que, según la normativa vigente, en breve será preceptivo realizarle una revisión de fin de ciclo (doce años) que conllevará su total desmontaje en talleres homologados y unos importantes costes para esta compañía. De ahí que su participación al frente del ’Tren de la Fresa’ ha significado una oportunidad de oro, que ha sabido aprovechar el equipo de gobierno municipal, para allegar unos fondos que contribuyeran a la puesta en orden de marcha, funcional y administrativa, de la histórica locomotora.

La ‘Baldwin de Guadix’ (la 140-2054) es la locomotora más cinematográfica del parque español. La máquina ha sido utilizada en varias películas, entre las que destacan ‘Doctor Zhivago’, “El bueno, el feo y el malo” e ‘Indiana Jones y la última cruzada’. Construida en 1926 por Babcock & Wilcox, fue restaurada en 2001 por la Asociación para la Recuperación de Material Ferroviario, con sede en Lleida, junto con cuatro vagones de carga de los que se ocupó el programa de formación y empleo de la Junta de Andalucía y la Escuela Taller ´Palacio de Villalegre´. Todo el material fue cedido por la Fundación de Ferrocarriles Españoles.


Seis municipios extremeños y salmantinos pretenden recuperar el tren en la Ruta de la Plata

Casi tres décadas sin tren. Desde 1985 las máquinas no pasan por las vías de esa zona, inmersa en la antigua Ruta de la Plata, que ahora se proponen rescatar con fines turísticos. Seis pueblos extremeños y salmantinos lideran el proyecto para rehabilitar la vía, poner un tren turístico y crear una ruta senderista. Un estudio técnico avala la iniciativa y resalta la buena conservación de la vía pese a llevar casi 27 años abandonada y sin mantenimiento.

Aldeanueva del Camino, Hervás y Baños de Montemayor, en la provincia de Cáceres; y los municipios salmantinos Puerto de Béjar, Cantagallo y Béjar se han embarcado en esta iniciativa que pretende recuperar parte del explendor que tuvo la Ruta de la Plata ferroviaria. La Asociación para el Desarrollo Integral del Valle del Ambroz y la Asociación Salmantina de Agricultura de Montaña coordinan el proyecto, que ya cuenta con un estudio técnico de viabilidad centrado en la rehabilitación de los poco más de 25 kilómetros de vía existentes entre estos municipios.

La idea básica es aprovechar la vía, cerrada al tráfico ferroviario desde 1985, con fines turísticos. No tienen cerrado el proyecto, pero barajan varias ideas. Por un lado está su uso como ruta senderista y, por otro, el transporte mediante vehículos ligeros sin motor (como vagonetas, ciclorraíles, zorrillas manuales) e incluso con un tren turístico que recorra los seis municipios. Realmente es ese el gran objetivo que se han marcado los ediles implicados, conscientes de que sería un importante reclamo para atraer visitantes a la zona.

La Compañía General de Ferrocarriles Turísticos concluye que el trazado actual es apto para la circulación de vehículos ferroviarios ligeros y para trenes de poco peso que circulen a una velocidad inferior a 30 kilómetros por hora. Aunque el trazado ferroviario presenta deficiencias a causa del deterioro sufrido durante los últimos años, al carecer totalmente de mantenimiento. Los técnicos de Adif ya han supervisado los trabajos de limpieza de vías que se han realizado hasta el momento entre Aldeanueva del Camino y Béjar. Maleza, árboles, piedras desprendidas y el agua se habían adueñado de gran parte de la vía, ocasionando desperfectos en traviesas y raíles.

Los ayuntamientos implicados esperan que la iniciativa salga adelante e incluso creen que, a la larga, puede contribuir a que esta vía se recupere dentro de 15, 20 o 30 años para el transporte ferroviario convencional.

La Ruta de la Plata es una línea de ferrocarril que discurre entre Gijón y Sevilla, cruzando de norte a sur la Península Ibérica. Sobre este eje norte-sur que flanquea la frontera hispanolusa (y su virtual prolongación hasta el Cantábrico) se dibuja una larga traza férrea que, desde que en 1870 MZA iniciara la construcción del tramo ferroviario entre la estación pacense de Mérida y la sevillana de Los Rosales, con sucesivas adendas, se concluiría en este corredor en 1896. Este remate del trazado, entre Palazuelo y Astorga, lo tramó la empresa MCPO (Madrid a Cáceres y Portugal y Oeste de España).
En este mismo sentido norte-sur cabría incluir, un poco desplazado hacia el este, el acceso a Asturias a través del mítico itinerario del paso de Pajares.

A estos itinerarios con clara directriz «vertical», se sumarían tramos de otras líneas férreas de carácter radial que tajaron transversalmente el corredor. Sería el caso de las conexiones hacia Huelva y Ayamonte, el acceso hacia Badajoz y Portugal desde Ciudad Real o el que iba hacia Lisboa desde Toledo y Cáceres. En Badajoz se localizaría el inconcluso ramal que pretendía llegar desde Zafra a Portugal por Villanueva del Fresno (y que finalmente se quedó truncado en Jerez de los Caballeros) y en la raya charra se localizan las líneas que iban hacia Oporto y Lisboa por Fuentes de Oñoro y la espectacular y fenecida línea que, en pos del Duero, penetraba en Portugal por el valle del Duero. Más al norte participaron en este corredor las rutas que unen Madrid con Galicia por León o (mucho más recientemente) Zamora.

Esta suerte de itinerarios, cuyo más remoto antecedente hay que situarlo en 1859 (inauguración de la línea de MZA a Sevilla por el Guadalquivir) y su tramo más joven en 1953 (inauguración del tramo Zamora-Puebla de Sanabria), ha ido legando a lo largo de su casi siglo y medio de presencia, un rosario de obras de fábrica (puentes, túneles, explanaciones), edificios de estaciones, poblados ferroviarios, que configuran una de las más coherentes colecciones de patrimonio industrial de esta zona de España.

(Fuente Crónica de Badajoz y los caminos de la plata)

El despido fulminante de Juanjo Olaizola deja una sombra negra sobre el futuro del Museo de Azpeitia

Los peores augurios se han confirmado. Juanjo Olaizola ha sido despedido. Así como suena. El director de Museo del Ferrocarril Vasco debe dejar no slo su puesto sino su trabajo en Eusko Tren. La empresa ha decidido prescindir de sus servicios amparada en una supuesta falta grave. Un instructor nombrado por Eusko Tren dictaminó hace escasos días que Olaizola realizó unas declaraciones contra la compañía con motivo de la elección de la nueva directora de la Fundación del museo –Maite Ostolaza– con «la indudable voluntad de dañar el buen nombre de personas e instituciones». Era algo que se veia venir, aunque ninguno diéramos crédito a todos los avisos.

Desde el entorno de Juanjo Olaizola se temía esta situación. «Le quieren echar», aseguraban hace unas semanas personas del entorno del ex director del Museo de Azpeitia. La apertura de dos expedientes disciplinarios tras sus declaraciones en una entrevista no ha sido más que una mera excusa. Los rectores de la empresa le consideran un personaje molesto. Y no han cejado en ponerle trabas en todo este año para que puediera desempeñar su trabajo al frente de las instalaciones ferroviarias de Azpeitia. Ni sus conocimientos ni su aportación y su solvencia han sido suficientes para hacerles torcer el brazo y mantenerle en el Museo del ferrocarril. No en vano ha sido su alma mater y es su joya más valorada. Pero ni por esas.

La dirección de Eusko Tren acordó el pasado lunes despedir a Juanjo Olaizola, director desde 1992 del Museo de Azpeitia, a resultas de uno de los dos expedientes disciplinarios que se le habían abierto en este último trimestre. «La atribución de conductas maliciosas constituye un grave atentado a la dignidad de estas personas, pues se les atribuyen conductas que, si fueran ciertas, perjudicarían seriamente la imagen de quien ha de representar a la empresa y supondrían un grave descrédito de su persona frente a la sociedad. Tales afirmaciones, además de atentatorias contra el honor de las personas mencionadas, han dañado gravemente también la imagen y prestigio de la propia Sociedad Pública Eusko Tren y de la Fundación del museo», recoge el expediente. El instructor dictaminó que este comportamiento «excede de los límites del derecho a la libertad de expresión» e implica la «comisión de una falta muy grave», que según el convenio colectivo de Eusko Tren supone el despido.

Lo que quizá no saben, o no quieren saber, es que Juanjo Olaizola es parte del museo que ha dirigido durante casi veinte años. Y que sin él, y los voluntarios que trabajan a su lado, es difícil mantener el centro en las mismas condiciones que ahora. Azpeitia tiene un lugar en el mapa ferroviario, porque Juanjo Olaizola ha sabido realizar un trabajo especial. Apasionado del vapor, ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el museo, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia son un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y ha conseguido que la localidad guipuzcoana sea paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.

¿Y ahora? Quién lo sabe. Pero una cosa está clara, el museo está herido de gravedad y una sombra negra se cierne sobre el centro. Nadie habla de su cierre; en absoluto. Pero sin las circulaciones de vapor, que a buen seguro no se van a volver a producir, ya que Olaizola es uno de los pocos maquinistas que tienen licencia para operar con esas joyas del vapor, Azpeitia no será lo mismo. Y sin la presencia de la ‘Aurrera’, ‘Zugastieta’, ‘Euzkadi’ o ‘Portugal’ sobre las vías, los visitantes dejarán de acudir porque solo verán un almacén de máquinas y unidades; quietas, inmóviles y con sus hogares marchitos, a falta de fuego y mantenimiento. ¿Eso queremos para Azpeitia?

El tren del Urola vuelve a la palestra tras un estudio de viabilidad encargado por el Gobierno vasco

Vuelve a la actualidad el tren del Urola. El Gobierno vasco ha encargado un estudio para rescatar el que fue en su día el primer ferrocarril eléctrico español que unía las localidades de Zumárraga y Zumaya por tierras que regaba el río guipuzcoano. El tren realizó su último viaje hace 25 años, aunque hoy en día se mantiene con vida en un pequeño tramo entre Azpeitia y Lasao, que utiliza el Museo Vasco del Ferrocarril como atractivo turístico.

La adjudicación de este trabajo, que ha sido publicada en el boletín oficial con fecha 28 de octubre de 2011, recae en la UTE Consultrans/Ines ABEE que en unos seis meses deberá tener redactado el proyecto, que costará cerca de los 100.000 euros.

El tren del Urola tenía un trazado de de 34,4 km de longitud para el que se habían construido 29 túneles y 20 puentes. La duración del viaje era de unos 70 minutos. Contaba con 15 estaciones y apeaderos, cuyos edificios eran diferentes en cada localidad y fueron diseñados por el arquitecto Ramón Cortázar en el estilo del país.

A través del ferrocarril del Urola se unía la localidad de Zumárraga, que era un nudo ferroviario importante al coincidir allí, en un mismo punto, en la llamada Plaza de las estaciones tres líneas ferroviarias: la del ferrocarril del Norte, línea de gran importancia por ser la que unía, por Irún, Madrid con París, a la postre una de las principales líneas de Renfe; la línea de vía estrecha de los Ferrocarriles Vascongados que enlazaba con Vergara y de allí con Vitoria y Éibar y allí con la línea de los Vascongados Bilbao-San Sebastián, y la línea del Ferrocarril del Urola que enlazaba con Zumaya, su puerto, y la línea de vía estrecha de los Vascongados que une Bilbao con San Sebastián.

El ferrocarril se inauguró el 22 de febrero de 1926 por Alfonso XIII, con una plantilla de 130 trabajadores, y su explotación cesó en el otoño de 1986 para cerrar definitivamente el 2 de febrero de 1988, siendo entonces desmanteladas las vías y catenaria. Éstas se volvieron a instalar en un tramo de 10 km para dar servicio al tren de vapor del Museo Vasco del Ferrocarril. Sus cocheras y talleres pasaron a ser la sede de dicho museo, que rehizo 5 kilómetros del trazado, entre Azpeitia y Lasao, sin electrificar, para dar paseos con el material rodante del museo.

El parque de material rodante con el que contaba el Urola se mantuvo sin variaciones relevantes desde su inauguración en 1926 hasta su cierre definitivo en 1988. El que fue el primer ferrocarril eléctrico de España contó con vehículos de caja de madera y metálicas, algunos de construcción nacional, realizados por la empresa guipuzcoana CAF y que fueron los primeros que se construyeron en España con caja enteramente metálica.

El Urola realizó su último viaje hace 25 años y desde entonces, los ciudadanos de la comarca han solicitado en multitud de ocasiones la reposición del servicio. Hace dos años surgió el tema ya que un proyecto preveía la creación de un tren de mercancías. El Ayuntamiento alegó con la petición que el ferrocarril pudiera ser utilizado también por viajeros.

‘El Chepe’ celebra sus cinco décadas de vida con un recorrido que rememora su inauguración

Cinco décadas. Los gobernadores de Chihuahua y Sinaloa, César Duarte Jáquez y Mario López Valdez, respectivamente, celebraron el 50 aniversario del tren Chihuahua-Pacífico, conocido como ‘El Chepe’, que fue creado por el presidente Adolfo López Mateos para conectar ambas zonas. Una maravilla que fomenta el turismo a través de Ferromex, con un recorrido en el que se suceden más de ochenta túneles y treinta y siete puentes. Para conmemorar el aniversario ambos mandatarios se trasladaron en el ‘tren Chepe’ de Témoris a El Fuerte (Inaloa), como se hizo el recorrido inaugural.

‘El Chepe’ es una importante línea ferroviaria del noroeste de Mexico; enlaza las ciudades de Chihuahua y Los Mochis, Sinaloa, con su puerto de Topolobampo en la costa del Pacífico. Recorre 650 kilómetros, atravesando las Barrancas del Cobre, un bello y accidentado sistema de cañones. Es considerado por algunos como el mejor viaje panorámico en ferrocarril de América. Es una de las obras de ingeniería más impresionantes hecha por las manos del hombre. Se puede hacer una travesía que lleva al viajero a pasar junto a profundos acantilados, entrar en túneles, cruzar puentes sobre ríos, subir y bajar por la Sierra. Un 24 de noviembre de 1961 fue puesto en servicio.

La idea del mondrogil surgió en 1880, cuando el entonces presidente de México, el general Manuel González, otorgó a Albert Kinsey Owen de la Utopia Socialist Colony de New Harmony, Indiana, Estados Unidos, una concesión para la construcción de un ferrocarril. Las dificultades económicas, favorecidas por los enormes gastos ocasionados por la construcción de un ferrocarril en la accidentada orografía de la Sierra Tarahumara, plagaron el proyecto. No fue sino hasta 1961 que la totalidad de las vías del ChP fueron tendidas y el proyecto terminado.

En 1998 nace Ferromex, consorcio ferroviario privado que toma el control de la línea de las manos del Gobierno Mexicano, que era propietario y controlaba la red ferroviaria nacional desde 1940. Generalmente circulan diariamente dos trenes: uno, de clientela local cuyo servicio es ómnibus, un poco más lento que el segundo, con paradas solamente en las estaciones importantes, destinado al servicio turístico.

Ferromex, abreviación de Ferrocarril Mexicano, es un consorcio ferroviario privado que opera la más grande red de ferrocarriles (en kilómetros) de México. Comenzó a funcionar el 19 de febrero de 1998, tras la «concesión» de la mayor parte de los ferrocarriles públicos mexicanos. Controla más de 8.500 km de vías y conecta cico grandes conurbaciones mexicanas, cinco ciudades a lo largo de la frontera con los Estados Unidos, cuatro puertos en el Pacífico y otro más en el Golfo de México.

La flota de Ferromex es de 523 locomotoras diésel eléctricas entre General Electric, EMD y ALCO, y un total de 14.365 vagones de carga: vagón góndola 5287 unidades, vagón carga general 4363 unidades, vagón tolva 3147 unidades, vagón plataforma 741 unidades, vagón automovilero de tres niveles 741 unidades y vagones tanques 177 unidades. Igualmente esta empresa es la encargada de operar el ‘Tequila Express’, el cual es un tren turístico que circula en el estado de Jalisco.

(Imagen Cocojorgemedina en Wikimedia Commons)

Huesca,Jaca y Pau promueven un nuevo acuerdo para la apertura de la línea internacional de Canfranc

Un nuevo acuerdo para Canfranc. Huesca, Jaca y Pau suscribirán un pacto para reivindicar la apertura de la línea internacional de ferrocarril Canfranc-Pau. Así lo establecieron ayer sus alcaldes (Ana Alós, Víctor Barrio y Martine Lignières-Cassou) en un encuentro que mantuvieron en el Ayuntamiento de Jaca y en el que se abordaron cuestiones relacionadas con el desarrollo del Pirineo.

Durante la reunión se ha manifestado la «apuesta decidida» por la Travesía Central del Pirineo (CTP) y se han abierto líneas de trabajo conjuntas para abordar diferentes proyectos que afectan al desarrollo del Pirineo.

El encuentro se ha cerrado con el compromiso de seguir trabajando «unidos» por la reapertura del ferrocarril Canfranc-Pau y, para ello, van a promover que todos los municipios afectados por esta línea firmen un pacto en el que quede reflejada esta reivindicación «tan necesaria para evitar el aislamiento y valorizar el territorio». Este documento se realizará en colaboración con la Comunidad de Trabajo de los Pirineos (CTP), según informan fuentes del Ayuntamiento oscense en un comunicado.

El 27 de marzo de 1970 un tren de mercancías francés descarriló a la entrada del puente de L’Estanguet en Francia. Desde entonces el tráfico internacional ferroviario quedó interrumpido. Desde hace años se reclama la reapertura del tráfico internacional y la rehabilitación de la estación y su entorno. La reapertura de la línea sigue en manos del Gobierno francés.

Mientras Renfe y Adif restablecerán hoy el servicio ferroviario habitual en el trayecto Jaca-Canfranc, una vez finalizadas las obras de modernización de la infraestructura ejecutadas en este tramo. Estos trabajos, que han obligado a interrumpir la circulación desde el pasado día 19, han comprendido la renovación de vía en una longitud de 3,3 kilómetros con el objetivo de mejorar los parámetros de seguridad, fiabilidad y confort de la explotación ferroviaria, ha informado hoy el Ministerio de Fomento.

Durante la ejecución de estas obras, Renfe estableció un servicio alternativo por carretera para los viajeros de Media Distancia de la línea Zaragoza-Canfranc. A pesar de que las obras se han realizado en el trayecto Jaca-Canfranc, los transbordos por carretera se iniciaron y finalizaron en Sabiñánigo, ya que los alrededores de esta estación permitían una mejor logística de los medios alternativos establecidos.

(Imagen Julen Berlin en Wikimedia Commons)