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ACS financia con bonos el tranvía de Toronto

ACS ha colocado una emisión de bonos en Canadá en el marco de la financiación diseñada para costear la ejecución del nuevo tranvía de Toronto, un proyecto que el grupo se adjudicó el pasado mes de abril por 1.200 millones de dólares canadienses (unos 790 millones de euros). Del importe total del contrato, el grupo que preside Florentino Pérez y sus socios adelantarán 893 millones de dólares (unos 552 millones de euros) y el Gobierno del Estado de Ontario, el monto restante.

En cuanto a los 552 millones de euros de financiación privada, el grueso se ha levantado a través de una colocación en el mercado de Canadá de un bono a largo plazo y otro a medio plazo, y de un préstamo sindicato por cinco bancos, si bien se completa con una aportación de recursos de ACS y sus socios en el proyecto (las locales Aecon y Dufferin/CRH). Las emisiones de los dos tipos de bonos han sido suscritas por HSBC y Royal Bank of Canadá, mientras que el crédito lo aportan esta última entidad junto con Muzuho, Desjardins, TD Bank y ATB Financial.

El consorcio liderado por ACS ha firmado ya el contrato, uno de los ‘macroproyectos’ logrados en lo que va de año en Norteamérica, su primer mercado, junto con el del tren sin conductor del aeropuerto de Los Ángeles, otro tren similar para el tráfico metropolitano de Montreal y los trabajos conseguidos en uno de los mayores proyectos hidroeléctricos de Canadá.

En cuanto al tranvía de Toronto, adjudicado el pasado mes de abril, consiste en la construcción y posterior mantenimiento de una nueva línea en superficie que discurre por la Avenida de Finch, la principal arteria de la ciudad y la que presenta mayor congestión de tráfico. En concreto, supone construir una línea de 11 kilómetros de longitud y 16 paradas en superficie, otra parada subterránea para conectar con la universidad de Humber y un intercambiador de transporte también subterráneo. Asimismo, comprende la instalación de todos los sistemas necesarios para la operación, construcción de las cocheras y el mantenimiento posterior durante treinta años de la infraestructura y los trenes, que Alstom suministrará a través de un contrato directo con la provincia de Ontario.

Será en este periodo de mantenimiento en el que recuperen la inversión adelantada al proyecto por ACS y sus socios. El grupo controla al 33% las obras de construcción y el 55% del posterior mantenimiento y tiene como socios a las firmas locales Aecon y Dufferin/CRH Group Canadá.

La consecución de este proyecto se suma al listado de grandes obras de infraestructuras que ACS ha logrado en Norteamérica en lo que va de año y que además se añaden a la cartera de obras que tenía en este mercado a cierre de 2017, que sumaba 23.896 millones de euros. Norteamérica es el actual primer mercado de ACS, por delante de Australia, dado que el pasado año reportó al grupo ingresos por 14.669 millones de euros, el 46% del total de la compañía.

(Imagen CC BY-SA 3.0)

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Fomento impulsa el ‘made in Spain’ en Londres

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, viaja la próxima semana a Londres para respaldar la participación de empresas españolas en los grandes proyectos de infraestructuras previstos en el país, entre los que figuran la construcción del TAV y la ampliación del aeropuerto de Heathrow. Reino Unido, a pesar del ‘Brexit’, figura como uno de los once mercados que Fomento considera estratégicos para reforzar la internacionalización de las constructoras españolas y las empresas públicas dependientes del Ministerio Renfe, Adif y Aena.

Entre las grandes obras de infraestructuras que Fomento ha identificado en este país figuran la construcción de la primera línea de Alta Velocidad del país, la que unirá Londres con Birmingham y, en una segunda fase, con Manchester. También contempla el Crossrail, la red ferroviaria subterránea de cercanías que se construye bajo Londres, y la extensión del aeropuerto de Heathrow.

El viaje oficial de De la Serna a Londres, programado para el miércoles 28 de febrero, tendrá lugar después de que el pasado verano las constructoras españolas no lograran hacerse con ninguno de los contratos en que se divide la construcción de la primera fase de la Alta Velocidad. No obstante, las compañías españolas del ramo presentes en el país suman una inversión en ese mercado entre otras, concesiones y servicios por valor de 55.000 millones de euros. Además, ACS, FCC, Ferrovial o Talgo concurren por proyectos que suman 8.000 millones. En la actualidad Talgo figura entre los fabricantes ferroviarios que pugna por hacerse con el suministro de los trenes de este corredor. El también fabricante de trenes CAF logró recientemente un pedido de trenes regionales en el país, donde ha comprado una firma de ingeniería y ha anunciado la apertura de una fábrica en Newport.

La visita del titular de Fomento a Reino Unido del miércoles comprenderá la celebración de un encuentro empresarial con intereses en ese país. Además, De la Serna mantendrá una reunión con el ministro de Transportes británico, Chris Grayling, y visitará una de las obras que firmas españolas acometen en el país. El ministro visitará las obras que ACS, a través de su filial Dragados, realizar para mejorar una de las estaciones del metro de Londres, la estación de Bank, un recinto que cada año transitan 52 millones de ciudadanos.

ACS construirá una línea de tren en Los Ángeles

El consorcio formado por ACS y su filial alemana Hochtief se han adjudicado el contrato de construcción y posterior explotación durante 25 años del nuevo sistema automático de transporte de viajeros del aeropuerto de Los Ángeles ( Estados Unidos), un ‘macro proyecto’ de 1.950 millones de dólares (1.570 millones de euros). Se trata de una línea ferroviaria elevada, a una altura de entre quince y veinte metros de altura, y de 3,6 kilómetros de longitud por la que circulará un tren automático sin conductor, que transportará a viajeros entre las terminales del aeropuerto, su aparcamiento y la parada de tranvía.

La multinacional canadiense Bombardier suministrará los 44 trenes sin conductor que circularán por el nuevo sistema de transporte en tren del aeropuerto, unos vehículos similares a los que operan en el de Madrid Barajas para unir la terminal T-4 con la terminal satélite. El sistema contará con seis paradas y capacidad para que circulen hasta nueve trenes a un mismo tiempo, dentro del plan conocido como LAX Automated People Mover.

Este proyecto, que debe estar listo en 2023, forma parte del plan de modernización del aeropuerto, el segundo mayor de Estados Unidos, y tiene como objetivo mejorar el acceso de viajeros y el tránsito por sus instalaciones. El el consorcio ha quedado finalista del proyecto, al resultar “recomendado” para el mismo. La firma oficial del contrato se realizará una vez que en junio de 2018 se cierre la financiación para acometerlo.

ACS y Hochtief suman una participación del 36% en el consorcio adjudicatario del proyecto, que completan las constructoras Fluor y Balfour Beatty , y el fabricante de trenes Bombardier. El grupo que preside Florentino Pérez refuerza con este contrato la destacada presencia con que cuentan en Norteamérica, actual primer mercado de la compañía por ingresos. Además, ACS logra este nuevo proyecto mientras en España está pendiente de la OPA lanzada sobre Abertis, una operación estimada en 18.600 millones de euros, por la que compite con la italiana Atlantia.

El contrato forma parte del listado de grandes proyectos de infraestructuras a financiar con capital privado identificados en sus mercados estratégicos (Estados Unidos, Canadá, Australia y Europa) por un valor total de 200.000 millones de euros en el marco de su estrategia de crecimiento internacional. El grupo confía en reforzar su capacidad para lograr estas obras en caso de finalmente su filial Hochtief se haga con Abertis. El proyecto reforzará la dilatada experiencia con que el grupo cuenta en construcción y explotación de grandes infraestructuras ferroviarias, entre las que figura, también en Estados Unidos, un tramo del AVE entre precisamente Los Ángeles y San Francisco.

ACS y Eiffage intentan evitar la liquidación del túnel del AVE bajo los Pirineos

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ACS y Eiffage han presentado una propuesta de convenio de acreedores para “reestructurar” la deuda de la conexión AVE entre España y Francia bajo los Pirineos, con el fin de que esta infraestructura supere el concurso de acreedores en el que está inmersa desde septiembre de 2015 y evitar así su liquidación. La propuesta se presenta dos días antes de que el próximo lunes, 20 de junio, venza el plazo establecido por Juzgado de lo Mercantil de Girona.

Los acreedores del AVE transfronterizo tienen hasta el próximo 15 de septiembre para decidir si aceptan la propuesta y evitan así la quiebra de la concesionaria de la infraestructura. No obstante, el grupo que preside Florentino Pérez y la constructora francesa ha solicitado al Juzgado un aplazamiento de esta junta, sobre el que el juez titular se pronunciará próximamente.

TP Ferro, la sociedad conjunta que ACS e Eiffage constituyeron para construir y explotar el AVE hispano-galo, garantizó que, pese a su actual situación, continuará prestando servicio. “La presentación de una propuesta de convenio tiene como objetivo reestructurar la deuda y no afectará a la continuidad del servicio ferroviario que TP Ferro continuará explotando con el máximo nivel de seguridad, fluidez y regularidad”, asevera la firma en un comunicado.

España y Francia ya han acordado quedarse con la operación del túnel del AVE bajo los Pirineos en caso de que ACS y Eiffage decidieran dejar de prestar servicio. El acuerdo de los dos países se está fraguando a través de sus respectivas compañías públicas gestoras de las redes ferroviarias, Adif y la Réseau Ferré de France (RFF), según fuentes del sector. Con este AVE transfronterizo se daría así el caso contrario a lo sucedido con otras infraestructuras que están también en quiebra, como son varias autopistas de peaje.

El carácter “estratégico y único” del túnel del AVE bajo los Pirineos, esto es, el hecho de que no tenga otra alternativa, es el factor que ha llevado a los dos Estados a establecer “este plan de contingencia”, según detallan las mismas fuentes.

ACS y Eiffage se adjudicaron en 2003 el contrato de construcción y posterior explotación del que constituye el primer tramo de AVE transfronterizo y una de las grandes obras mundiales de ingeniería civil. Se trata de un tramo de AVE de 44,4 kilómetros de longitud, de los que 8,3 kilómetros corresponden a un túnel construido bajo los Pirineos.

El proyecto supuso una inversión de 1.000 millones de euros, de los que unos 600 millones correspondieron a financiación pública aportada por España, Francia y la UE. Con su declaración de concurso, este túnel se sumó al listado de otras grandes infraestructuras construidas en los últimos años que también han quebrado o han resultado inviables, como son ocho autopistas de peaje, el almacén de gas Castor o los aeropuertos de Castellón y Ciudad Real, este último promovido por la iniciativa privada.

Ferrovial, ACS, Acciona y FCC, seleccionadas para pujar en la LAV entre Londres y Birmingham

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Ferrovial, ACS, Acciona y FCC lideran cuatro de los nueve consorcios que Reino Unido ha seleccionado para que compitan por obras de construcción de la línea ferroviaria de Alta Velocidad (LAV) que unirá Londres y Birmingham, un proyecto presupuestado en entre 7.100 y 11.800 millones de libras (entre unos 9.000 y 15.000 millones de euros). Cada uno de los nueve grupos podrá pujar por entre uno y cuatro tramos del total de siete en que se divide la construcción de esta línea, de 225 kilómetros de longitud y que constituye la primera fase del proyecto de Alta Velocidad que unirá la capital británica con Manchester.

Los cuatro grupos españoles se han aliado con firmas locales para intentar hacerse con trabajos de este proyecto, con los que Ferrovial, ACS y FCC reforzarían la presencia con que cuentan en el país, mientras que para Acciona supondría desembarcar en este mercado con su negocio constructor. Las constructoras españolas, además de su experiencia en la construcción de la red AVE de España, pueden aportar también la acumulada en la ejecución del Crossrail, la red ferroviaria subterránea de Londres, en la que muchas de ellas han participado.

Los primeros trabajos, estimados en unos 900 millones de libras (unos 1.140 millones de euros), está previsto que se contraten en 2017, para que las obras empiecen un año después, según informa la HS2, la compañía británica pública promotora del proyecto.

El grupo que preside José Manuel Entrecanales se ha asociado con la local John Sisk & Son para pujar por obras de este proyecto, mientras que Ferrovial lo ha hecho con las también constructoras británicas Morgan Sindall y BAM Nuttal. De su lado, FCC se ha aliado con la británica Laing O’Rourke, mientras que ACS pujará por otras mediante un consorcio en el que participan sus filiales Dragados y Hochtief y que completa la local Galliford Try.

Estos cuatro consorcios con sello español tendrán a su vez que competir con otros cinco grupos internacionales, entre los que figuran el resto de las principales constructoras del mundo. La estadounidense Bechtel compite en solitario, mientras que la francesa Bouygues lidera uno de los consorcios. Otros dos grupos están integrados por sendas alianzas anglofrancesas, uno por la compuesta por Balfour Beatty y Vinci, y otro por Carillion y Eiffage. El quinto consorcio internacional está integrado por la asociación entre la sueca Skanska y la austriaca Stragbag.

Todos los consorcios han manifestado su intención de competir por cuatro de los siete tramos de la línea, el máximo permitido por el proceso de concurso público, con la excepción de Bechtel y Acciona, que pujarán por uno, según la publicación británica ‘Construction Enquirer’.

La HS2 destaca en un comunicado que los grupos que demuestren los “mejores resultados en términos de precio y eficiencia” en la construcción de esta primera fase serán invitados a pujar en la siguiente fase del proyecto, prevista para la próxima década. Por el momento, la firma promotora estima que la construcción de la línea entre Londres y Birmingham generará la creación de unos 14.600 puestos de trabajo.

(Imagen Nathan Williamson en Wikimedia Commons)

CAF suministrá 14 tranvías Urbos para la línea que construirá el grupo de Florentino Pérez en Canberra

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La ciudad australiana de Canberra ha seleccionado a CAF para el suministro y mantenimiento durante 20 años de 14 tranvías, dentro del proyecto que incluye la construcción de una nueva línea de tren ligero para esta ciudad. La línea, que construirá ACS, tendrá una longitud de 12 kilómetros y 13 paradas, y unirá la zona de Gungahlin con el centro de la capital de Australia. Está previsto que los primeros vehículos sean entregados a finales del año 2017. Los vehículos pertenecen a la familia de tranvías URBOS, bidireccionales, 100% piso bajo con cuatro puertas por lado y con una longitud total de 33 metros a través de sus cinco módulos.

Precisamente ACS, a través de su filial australiana Cimic, se ha adjudicado el contrato de obras de construcción y posterior operación y mantenimiento del primer tramo del tranvía de Canberra, un proyecto de 783 millones de dólares australianos (unos 508 millones de euros). El grupo que preside Florentino Pérez refuerza así su ya destacada actividad en Australia, un mercado estratégico en la política de expansión internacional del grupo, en el que está presente a través de su filial Cimic, la antigua Leighton.

El Metro Consorcio Canberra (CAF mantiene una alianza con Pacific Partnerships, John Holland, Mitsubishi Corporation, Aberdeen Infrastructure Investments, CPB Contractors, Deutsche Bahn International y el Banco de Tokio-Mitsubishi UF) se encargará de diseñar, construir, mantener y operar la nueva línea de tranvía durante un periodo de 20 años, según ha informado la compañía guipuzcoana.

Los nuevos vehículos “combinan una estética moderna con un equipamiento de última generación y máxima accesibilidad, sin comprometer la comodidad, rendimiento y facilidad de operación así como su mantenimiento”, detalla la compañía en un comunicado. En caso de que se ejecute por parte de ACT (Australian Capital Territory) la segunda fase del proyecto con la extensión de la línea hasta el área de Russell, los tranvías serán equipados con la tecnología de almacenamiento de energía a bordo de CAF, que posibilita la circulación sin catenaria entre las estaciones.

Este proyecto está basado en el anterior proyecto de CAF en Australia, el suministro de tranvías para la ciudad de Sydney, actualmente en servicio comercial. Además, ha destacado el suministro “con éxito” por parte de CAF, de vehículos de la plataforma URBOS en países como Alemania, Brasil, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Hungría, Serbia, Suecia y Taiwán.

Mientras CAF se hace cargo de los vehículos, el consorcio a través del que ACS se ha hecho con el proyecto lo completan la corporación nipona Mitsubishi, la constructora John Holland, el fondo de inversión Aberdeen Infrastructure Investment y la firma de ingeniería ferroviaria alemana DB International. Este consorcio ha resultado finalista (‘prefered bidder’) para adjudicarse la obra en el concurso público promovido por el Gobierno del Territorio de la Capital de Australia. La adjudicación definitiva y la firma del contrato tendrán lugar próximamente, una vez se acometan los pertinentes trámites administrativos.

ACS competía por esta obra con otro consorcio internacional integrado por Bombardier, la firma de ingeniería australiana Downer EDI Works, la constructora canadiense Plenary Group, la filial australiana del grupo francés de transporte Keolis y la ingeniería australiana Parsons Brinckerhoff. La compañía española logra además con este proyecto posicionarse en el desarrollo posterior de la red tranviaria de la ciudad, dado que el contrato supone el primer tramo de una futura red que “transformará” la capital, según destaca el Gobierno de la capital australiana.

Canberra prevé que a finales de este año comiencen las obras de construcción del tranvía, que permitirán crear 3.500 puestos de trabajo y generará beneficios a la economía de la ciudad estimados en 1.000 millones de dólares australianos (unos 630 millones de euros). Con la construcción del tranvía, que se espera esté en servicio en 2018, el Gobierno de la capital proporcionará una alternativa para el viaje en coche privado entre el centro de la capital y el distrito del Norte de la ciudad, que actualmente requiere un tiempo de viaje de unos 57 minutos. También pretende ampliar su sistema de transportes público para absorber el aumento de la demanda de movilidad y hacerlo más sostenible.

Ferrovial aventaja a otras tres constructoras en el contrato para la Alta Velocidad en California

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La constructora española Ferrovial es la favorita para adjudicarse la nueva fase de la Alta Velocidad en California, al presentar la mejor oferta, según los pliegos de licitación divulgados por la Autoridad Californiana para el Tren de Alta Velocidad (CHSRA). Esta institución -encargada de gestionar la construcción del ferrocarril de alta velocidad que se proyecta que una Los Ángeles con la bahía de San Francisco– informa de que Ferrovial ofertó 347,6 millones para encargarse de la llamada fase cuatro del proyecto.

Ferrovial Agroman, que se presenta bajo el nombre de California Rail Builders, presenta la “propuesta de mejor valor aparente”, indica la CHSRA, que había calculado en entre 400 y 500 millones de dólares el coste de la construcción del tramo en licitación. Se trata del diseño y construcción de un tramo de 35,5 kilómetros que discurrirá entre las poblaciones de Tulare y Bakersfield, en el llamado Valle Central de California, al norte de Los Ángeles. En este proyecto, Ferrovial se presenta junto a las compañías de ingeniería Euroestudios, también española, y la estadounidense Othon.

La empresa gestora otorga un 30% ciento de puntuación por la calidad del diseño y el restante 70% por el mejor precio. “Seguimos atrayendo a las empresas constructoras y de diseño principales del mundo que quieren participar en la vía de alta velocidad de California”, asegura el director ejecutivo de la CHSRA, Jeff Morales.

La segunda mejor oferta la presenta el consorcio liderado por la constructora italiana Salini Impregilo, de 377,1 millones de dólares, mientras que otra compañía española, Dragados, unida a la estadounidense Flatiron, propone 461,9 millones para hacerse con el contrato.

En cuarto y último lugar, de acuerdo con la documentación divulgada, queda el consorcio formado por las empresas estadounidenses Perini, Zachry y Parsons, con una oferta de 581,8 millones de dólares.

El otro consorcio en liza, llamado Central Valley Connection Builders e integrado por las constructoras española FCC y Corsan, fue descalificado por su incapacidad a la hora de proporcionar la documentación adicional requerida por los gestores del proyecto, según CHSRA.

La CHSRA, que se espera anuncie el fallo definitivo de la obra a Ferrovial a finales de este mes, destaca que la firma española, que obtuvo la mejor puntuación tanto por precio como por diseño, ha diseñado y construido más de 65 proyectos de tren de alta velocidad en todo el mundo.

Según el proyecto, las ciudades de San Francisco y Los Ángeles, los dos principales núcleos de población de California, deberían estar unidos en Alta Velocidad para 2029, logrando reducir a menos de tres horas un trayecto que en automóvil lleva unas seis.

El Grupo ACS irrumpe con fuerza en el ferrocarril de Israel con un contrato de electrificación

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El Grupo ACS, a través de su filial industrial SEMI, se ha adjudicado la oferta de una de las obras de electrificación más grandes en Israel por 480 millones de euros. El contrato contempla la electrificación de 420 kilómetros de líneas de ferrocarril, tanto existentes como planificadas, junto con los transformadores y el centro de control y mando de la línea.

El Gobierno israelí ha impulsado la inversión en este modo de transporte para que en 2018 el país entre en el mapa de la alta velocidad con una conexión entre Tel Aviv y Jerusalén. La obra de ACS consiste en ejecutar 1.080 kilómetros de catenaria y 14 subestaciones. Esos kilómetros de catenaria discurren en un trazado de 420 kilómetros, en los que hay zonas en las que existen dos, cuatro e incluso cinco vías.

El plazo de ejecución será de cinco años para la construcción y los trabajos se ejecutarán en cortes de circulación nocturno de 6-7 horas y 24 horas durante los fines de semana. El importe de construcción es de 385,8 millones de euros y adicionalmente tendrá 10 años de mantenimiento por un importe de 46 millones (4,6 millones/año).

Esta oferta forma parte del proyecto de electrificación de líneas de Israel Railways que se estima en 13.700M NIS (unos 3.400 millones de euros) y busca el cambio de todas las líneas de ferrocarril que funcionan con diésel a líneas eléctricas. La oferta está realizada con moneda local (shekel) a un cambio fijo de 4,225 nis/euro.

El grupo español fue el primero en desembarcar en la alta velocidad de California (EEUU) y participa en la construcción del primer AVE de Arabia Saudí. Ahora irrumpe con fuerza en el ferrocarril de Israel para llevar a cabo una de las mayores obras de infraestructuras del país: la electrificación y posterior mantenimiento de la red ferroviaria.

Antes que ACS, Bombardier ganó otro de los grandes pedidos de la compañía Israel Railways. El fabricante canadiense recibió en agosto un encargo para construir 62 locomotoras eléctricas (ampliable a otras 32 más) por unos 232 millones de euros. Este contrato ha estado salpicado de polémica porque las autoridades locales acusaron a Bombardier de incumplir los acuerdos de reciprocidad. En paralelo, un consorcio chino perdedor denunció la adjudicación después de ser descalificado.

Ferrovial, ACS, Acciona , Globalia y Alsa estudian competir con Renfe en el corredor de Levante

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Competencia ferroviaria. La compañía de transporte en autobús Alsa, el grupo turístico Globalia y las constructoras ACS, Acciona y Ferrovial mantienen su interés por convertirse en el primer operador ferroviario privado y entrar a competir con Renfe en tráfico de viajeros en tren. Las cinco empresas, que ya cuentan con licencia ferroviaria, analizan los criterios fijados para ello en la Orden Ministerial que Fomento publicó esta semana en el Boletín Oficial del Estado (BOE), con la que puso en marcha el proceso de selección del competidor de Renfe.

Se exime a las empresas interesadas de la obligación de disponer de todos los medios materiales (trenes) y personales para prestar servicio de transporte en tren en el momento de concurrir al concurso, y bastará con su “compromiso de obtenerlos” en caso de adjudicación. Fomento estima que “el interés público no requiere ese exorbitante esfuerzo económico“. Pese a todo las empresas interesadas aún tienen dudas respecto al coste que suponen y del margen de rentabilidad que arrojan para entrar a operar trenes de viajeros.

En virtud del proceso de liberalización gradual y paulatino del sector ferroviario diseñado por el Gobierno, en una primera fase de siete años se seleccionará un sólo competidor, que sólo plantará cara a Renfe en las distintas conexiones por vías AVE y convencionales que incluye el Corredor a Levante.

La Orden Ministerial publicada el pasado miércoles en el BOE determina los términos, requisitos, plazos y criterios del proceso de adjudicación. El siguiente paso será la licitación el contrato. Respecto a los plazos, una vez que se lance el contrato, las empresas contarán con tres meses para presentar sus respectivas ofertas. Posteriormente, el Ministerio dispondrá de un máximo de dos meses para resolverlo con la selección de un operador que, a su vez, tendrá seis meses para comenzar a prestar servicio.

El Ministerio otorgará al plan de negocio que presenten las compañías la máxima importancia (el 55% de la puntuación total de la oferta), con el fin de asegurarse de que “tiene voluntad de permanecer en el negocio de manera estable”.

El inicio del proceso de liberalización del transporte en tren coincide con la entrada en vigor de la nueva Ley Ferroviaria, un texto que flexibiliza el canon, el peaje que las compañías ferroviarias deben pagar a Adif por circular por las líneas de tren y utilizar las estaciones, con el fin precisamente de fomentar la entrada de nuevas empresas.

La ley suprime el denominado canon de acceso, el que se paga por entrar a operar en la red ferroviaria, para eliminar una barrera de entrada, modifica el resto e introduce un régimen de bonificaciones para que quienes realicen una mayor actividad tengan mayor retorno.

La filial australiana de ACS y CAF se alían para pujar por el proyecto del tranvía de Canberra

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Efectos de la globalización. Cimic, la filial australiana de ACS, en consorcio con el fabricante de trenes CAF, compite por el contrato de obras de construcción y posterior operación y mantenimiento del primer tramo del tranvía de Canberra, un proyecto de 783 millones de dólares australianos (unos 500 millones de euros). La obra consiste en la construcción de un tramo de tranvía de doce kilómetros de longitud que conectará el centro de capital australiana con el distrito de Gungahlin, al Norte de la ciudad. El contrato también abarca la ejecución de trece paradas, la instalación de todos los sistemas y de la señalización.

El tranvía supondrá una alternativa al automóvil entre el centro de la capital y el distrito del Norte de la ciudad, que actualmente requiere un tiempo de viaje de unos 57 minutos. Con su construcción, Canberra también pretende ampliar su sistema de transportes público para absorber el previsto aumento de la demanda de movilidad y hacerlo más sostenible.

El grupo que preside Florentino Pérez reforzaría su ya destacada actividad en Australia, un mercado estratégico en la política de expansión internacional del grupo, en el que está presente a través de su filial Cimic, la antigua Leighton. Además, logrará posicionarse en el desarrollo posterior de la red tranviaria de la ciudad, dado que el contrato en liza supone el primer tramo de una futura red que “transformará” la capital, según informa el Gobierno del Territorio de la Capital de Australia.

El consorcio a través del que ACS y CAF compiten por el proyecto es uno de los dos que este Gobierno de la capital australiana ha invitado a pujar por la obra. El grupo lo completan la corporación nipona Mitsubishi, el fondo de inversión Aberdeen Infrastructure Investment y la firma de ingeniería ferroviaria alemana DB International. Este grupo compite por la obra con Bombardier, la firma de ingeniería australiana Downer EDI Works, la constructora canadiense Plenary Group, la filial australiana del grupo francés de transporte Keolis y la ingeniería australiana Parsons Brinckerhoff.

El Gobierno de la capital australiana confía en que, una vez que estos dos consorcios presenten sus respectivas ofertas por el proyecto, procederá a su adjudicación a comienzos de 2016, para que las obras de construcción del tranvía arranquen a finales de ese año.

Canberra calcula que la construcción de esta infraestructura permitirá crear 3.500 puestos de trabajo y generará beneficios a la economía de la ciudad estimados en 1.000 millones de dólares australianos (unos 630 millones de euros).

El Gobierno de la capital destacó que los consorcios seleccionados para pujar por la obra incluyen a algunas de las compañías con “mayor experiencia internacional” en este tipo de proyectos.

Para ACS, la eventual adjudicación de este proyecto se sumaría a la destacada cartera de obras con que cuenta en Australia, en la que destaca dos de los tres tramos del ‘Westconnex‘, la autopista urbana de 33 kilómetros que cruzará Sydney, una de las mayores obras del país, que suman 5.000 millones de euros.