La alta velocidad estadounidense tiene presupuesto: más de 50.000 millones en seis años


El ferrocarril intenta sortear la crisis. Al menos, en Estados Unidos, cuya suerte no siembre va pareja a la de la Unión Europea. Eso sobre el papel, auque pronto se verá si realmente es algo más que una buena intención. El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, acaba de anunciar un ambicioso proyecto, que tiene la alta velocidad como uno de sus objeticos prioritarios. Un plan para los próximos seis años que dispondrá de un presupuesto cercano a los 53.000 millones de dólares para crear una red de ferrocarril de alta velocidad en el país.

Acompañado del secretario de Transporte, Ray LaHood, Biden, un asiduo usuario del tren, Biden indicó en un acto celebrado en la ciudada de Filadelfia que Estados Unidos necesita “invertir en un sistema ferroviario moderno que contribuya a conectar comunidades, reduzca la congestión y cree puestos de trabajo de calidad y cualificados en el sector manufacturero”. “Este plan nos ayudará a conseguirlo, al tiempo que proporciona acceso al tren de alta velocidad para más estadounidenses”. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, había anunciado en su discurso sobre el Estado de la Nación, el 25 de enero, un plan para llevar el tren de alta velocidad al 80% de la población estadounidense en 25 años.

Como primer paso en este proyecto estadounidense, la propuesta de presupuesto federal para el año fiscal 2012 que Obama entregará la semana próxima al Congreso incluirá un apartado de 8.000 millones de dólares para ampliar el acceso a las redes de alta velocidad.

La inversión, según explica la Casa Blanca, se centrará en el desarrollo o mejora de tres tipos de corredores interconectados. Uno de ellos serán los ‘Expresos Básicos’, trayectos que formarán la espina dorsal del sistema y en los que se tenderán vías para el uso exclusivo de trenes de alta velocidad, cuyas máquinas podrán alcanzar velocidades de más de 400 kilómetros por hora.

El segundo grupo de corredores será de tipo regional, en los que los trenes pueden alcanzar velocidades de hasta 200 kilómetros por hora. Mientras que en el tercer grupo, conocido como “emergente”, trenes que viajen a velocidades superiores a los 150 kilómetros por hora proporcionarán a los viajeros en corredores secundarios acceso a la red nacional de alta velocidad.

Hasta ahora, el Gobierno ya ha destinado 10.500 millones de dólares a la construcción de una red de alta velocidad, de los que 8.000 millones corresponden al plan de estímulo aprobado en 2009 y 2.500 millones proceden del presupuesto federal de 2010.

La propuesta, según la Casa Blanca, aportará “a los estados y las ciudades la certidumbre que necesitan para trazar planes de transporte a largo plazo para sus poblaciones”, y dará a las empresas “la confianza que requieren para contratar a más personal” en Estados Unidos.

Las empresas españolas tienen un alta confianza en que se tenga en cuenta la experiencia en alta velocidad de cara a hacerse con alguno de los proyectos previstos para estos próximos años. No en vano la Administración Obama ha decidido conocer de primera mano los trabajos que se desarrollan en España, primer país europeo en la kilómetros de alta velocidad, y las empresas del sector ferroviario que trabajan en planes para el país o en el extranjero.

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