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Festival de locomotoras en Azpeitia

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¿Alguien puede superar este festival? Desde luego que está al alcance de muy pocos. Y es fruto del trabajo bien hecho de un grupo de entusiastas. Los Amigos del Museo Vasco (BML) con Juanjo Olaizola y Mercedes García a la cabeza trabajan por conseguir que el Museo del Ferrocarril de Azpeitia sea un referente en el mundo ferroviario y a fe que lo consiguen. Como prueba, el festival que ofrecieron ayer con el movimiento de media docena de máquinas que dejaron boquiabiertos a los aficionados al ferrocarril.

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El Museo Vasco del Ferrocarril celebraba ayer su vigésimo aniversario con una jornada especial, en la que destacó la puesta en marcha de cinco vehículos de tracción vapor, con los que se efectuaron varias circulaciones de viajeros en la línea de Azpeitia a Lasao, así como otros movimientos por la playa de vías del museo.

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La salida de los trenes históricos en servicio de viajeros se efectuaron a las 11.30 horas. El automotor diésel-eléctrico Allan 301 de los Ferrocarriles Portugueses (1853)) trasladó a un nutrido grupo de visitantes hasta Lasao. Tras una breve espera llegó hasta allí la locomotora de vapor ‘Portugal’ (1913), que en un simulacro de avería remolcó a la diésel hasta la estación de Azpeitia.

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Los esforzados ferroviarios llevaron ‘la Portugal’ hasta la aguada, donde cargó el sufuciente líquido para emprender de nuevo la marcha, aunque en esta ocasión fue la vaporosa quien encabezó el convoy con dos coches de tercera clase del antiguo Ferrocarril del Urola.

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También la locomotora de vapor ‘Aurrera’ (1898)) y la locomotora de vapor ‘Zugastieta’ (1888) salieron en sendos recorridos vespertinos remolcando algunos de los coches del museo, mientras ‘la Espinal’, construida por Robert Stephenson en 1887, realizaba circulaciones por el interior de las instalaciones de Azpeitia, y la grúa de vapor Grafton (1920), única en su género, intentaba desarrollar algunas de las maniobras de carga.

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El tranvía del museo también transportaba a los viajeros hasta cocheras en varias circulaciones interiores, mientras los visitantes fotografiaban cada palmo del museo. Todo en un ambiente muy ferroviario donde no podían faltar los revisores, que ‘picaban’ en cada viaje los billetes de los viajeros.

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También en esta jornada festiva se inauguró una nueva exposición temporal de fotografías históricas en el edificio de cocheras. Se trata de un conjunto de imágenes tomadas en Azpeitia y otras localidades del entorno durante la última década del siglo XIX por la familia Arana (Maeztu, Álava), todas ellas inéditas y de gran interés histórico.

Una jornada completa. Y un éxito del Museo Vasco del Ferrocarril y del BML que merecen un reconocimiento especial por su afán en conservar, reparar y hacer funcionar estas joyas ferroviarias de gran valor histórico. Zorionak!

Veinte años de historia y vapor en el Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia

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Dos décadas…y algo más. El 4 de octubre de 1994 comenzaba la historia escrita del Museo del Ferrocarril de Azpeitia. Esa es la fecha oficial. Aunque por delante fueron cinco años de entusiasta trabajo, dedicación plena, y fe para llegar a ese fantástico día. Y esas mismas premisas son los pilares que han permitido alcanzar, veinte años después, a este feliz aniversario.

Juanjo Olaizola y los Amigos del Museo Vasco del Ferrocaril (BML) han conseguido una meta inalcanzable para muchos. Porque veinte años, al contrario de lo que canta el tango, son muchos. Y así debe constar en la historia de este museo, uno de los mejores que hay en Europa, pese a sus escasos recursos. Y eso solo se hace posible cuando detrás hay un grupo humano que vive para perpetuar el legado de un pasado que no siempre fue mejor.

El parque del Museo Vasco del Ferrocarril dispone de una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril del Urola, que se conserva tal como fue instalado en 1925. Un antiguo motor eléctrico hacer funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados.

El museo dispone de una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta. Un antiguo motor eléctrico hace funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados. Indudablemente, Azpeitia es obligada visita para todos los amantes del ferrocaril y constituye un auténtico santuario, donde se rinde culto al vapor. El muestrario se completa con conjuntos de uniformes, faroles, señales, placas de fabricación, etcétera.

La ‘Aurrera’ sigue siendo la prinipal estrella de las circulaciones de vapor. Esta locomotora es, sin duda, la más emblemática de tododo el parque preservado del Museo Vasco del Ferrocarril. Fue la primera que restauró esta institución y, también, la titular habitual de los trenes de vapor que recorren el trayecto que une el museo con la antigua estación de Lasao, por el antiguo trazado del desaparecido Ferrocarril del Urola. En 1990 la “Aurrera” fue preservada por el museo y carecía de placa de construcción, aunque conservaba las placas de bronce con su nombre. La máquina lucía en ambos testeros las iniciales FV, correspondientes a los antiguos Ferrocarriles Vascongados, y el número de matrícula 104.

Si aún no has visitado este atractivo museo, aún estás a tiempo porque se mantendrá abierto hasta las primeras semans de diciembre. Azpeitia merecela pena. No es un depósito de máquinas, sino unn centro vivo donde es posible sentir el ferrocarril. ¡Felicidades! Y que cumpla muchos más.

Azpeitia y Gijón ‘hermanan’ dos piezas de sus colecciones en el Día Internacional de los Museos

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El Museo Vasco del Ferrocarril y el Museo del Ferrocarril de Asturias son dos referentes reconocidos en la custodia, reparación y muestra de las joyas ferroviarias. El Día Internacional de los Museos sirve ahora para reforzar su continua colaboración con el ‘hermanamiento’ de dos de sus piezas singulares correspondientes a sus respectivas colecciones. Las locomotoras de vapor ‘Echevarría’ y ‘SAF 1’ corresponden al mismo constructor, año de fabricación y modelo muy similar, y comparten además un devenir histórico sorprendentemente paralelo, reflejo de la realidad ferroviaria e industrial que les dio origen.

Este ‘hermanamiento’ entronca con el lema que preside hoy la 36 edición del Día Internacional de los Museos: ‘Las Colecciones crean conexiones’. Este lema hace referencia a los vínculos creados por las colecciones de los museos y recuerda que son instituciones vivas que permiten crear enlaces entre los visitantes, las generaciones y las culturas del mundo. Se acentúa así el poder que tienen los objetos museísticos, no solamente contando su historia, sino también creando un nexo con la comunidad a través de la memoria colectiva. Se busca, en definitiva, poner de relieve el rol que desempeñan los museos en la sociedad y la conexión que existe entre diferentes colecciones y público.

En el marco de este lema, el Museo Vasco del Ferrocarril y el Museo del Ferrocarril de Asturias, refuerzan hoy ese vínculo con sendos actos públicos en los que hermanan dos de sus joyas ferroviarias, que mantienen una historia y pasado común. La ‘Echevarría’ y la ‘SAF 1’, a las que se rinde hoy homenaje, recordarán a los visitantes cómo era el devenir diario de las máquinas y los hombres en su afán por superarse y llegar a un mañana mejor.

El Museo Vasco del Ferrocarril ha programado para hoy los siguientes actos: Presentación de la exposición ‘Trevor Rowe’ en Euskadi; hermanamiento de las locomotoras ‘SAF 1’ y ‘Echeverría’; y circulación de trenes históricos: automotor Allan de los Caminhos de Ferro de Portugal (11.00 horas); locomotora de vapor ‘Zugastieta’, del ferrocarril de Amorebieta a Gernika (12.00 horas); y locomotora de vapor ‘Portugal’ de los Caminhos de Ferro de Portugal (13 horas).

La empresa Patricio Echeverría de Legazpi (Gipuzkoa) experimentó tras la Guerra Civil un notable aumento de la demanda de sus productos, lo que implicó el incremento de sus necesidades de transporte, tanto de materias primas como de producto terminado. Con el fin de mejorar sus comunicaciones, esta empresa decidió construir un ramal industrial, de más de cuatro kilómetros de longitud, que permitiera enlazar sus instalaciones fabriles con la estación de Zumarraga, punto en el que convergía el ferrocarril de vía ancha explotado por Renfe de Madrid a Irun, con las líneas de vía métrica de Malzaga a Zumarraga de los Ferrocarriles Vascongados y de Zumarraga a Zumaia, del Ferrocarril del Urola.

Al contar la estación de Zumarraga con dos anchos de vía diferentes, Patricio Echeverría decidió implantar a lo largo de su línea tres carriles, de modo que por ella podían circular vagones, tanto de vía ancha como de vía métrica. Para remolcarlos, adquirió en el año 1952, a la firma alemana Henschel & Sohn una locomotora de vía ancha, pero que en ambos testeros disponía también de los aparatos de choque y tracción necesarios para poder arrastrar también vagones de vía métrica. Fue bautizada como ‘Echeverría’. Poco después adquirió de ocasión, al Ferrocarril de Santander a Bilbao, una locomotora de vapor de vía métrica destinada específicamente a este servicio, en concreto la 030T Nº 3 ‘Güeñes‘, construida por Hunslet con el número de fábrica 538 en el año 1891. En la factoría guipuzcoana fue rebautizada como ‘Echeverría II’.

En 1962, Patricio Echeverría adquirió una nueva locomotora diesel, la ‘Echeverría III’, también construida por Henschel, para el servicio de su ramal, por lo que, poco después, procedió al desguace de la ‘Echeverría II’, mientras que la ‘Echeverría I’ quedó en reserva con el fin de poder remplazar a su sustituta en caso de avería. En consecuencia, periódicamente era encendida y sometida a pruebas, operación que se realizó con regularidad hasta principios de los años ochenta, tras decaer el uso del ramal. En 1992 la locomotora de vapor ‘Echeverría I’, fue cedida al Museo Vasco del Ferrocarril.

La Sociedad Anónima Felgueroso inauguró en 1949 un ferrocarril de doce kilómetros de longitud para unir su mina de La Camocha, cerca de Gijón, con la estación de Renfe de Veriña, permitiendo de esta manera la explotación de este rico coto hullero. Para el servicio de maniobras en la carga y pesaje de vagones en la estación de La Camocha, encargó una locomotora de vapor al constructor alemán Henschel & Sohn, de gran experiencia en la fabricación de este tipo de unidades, que la entregó en 1952. La máquina fue denominada ‘SAF 1’, iniciales de la empresa de los hermanos Felgueroso. Posteriormente, la Minero Siderúrgica de Ponferrada, sucesora en la propiedad de la mina de La Camocha, la mantuvo en servicio, si bien compartiendo tareas de maniobras con otras locomotoras de vapor llegadas desde su sede de Ponferrada, una de las cuales, de segunda mano, construida en Gran Bretaña por Nasmyth Wilson en 1891, con el número 411 para el Ferrocarril de Triano, llegaría a ser denominada ‘SAF 2’.

La ‘SAF 1’ permaneció en servicio hasta 1973, cuando, con la adquisición de una locomotora diesel Hunslet Babcock & Wilcox, quedó apartada como reserva hasta el cierre del ferrocarril a mediados de los años 80, lo que permitiría su conservación. En 1994, Mina la Camocha S.A. la entregó al Ayuntamiento de Gijón para su definitiva preservación, siendo trasladada el 29 de diciembre de dicho año al Museo del Ferrocarril de Asturias.

Una vez en el Museo fue completamente rehabilitada por su Escuela Taller, recibiendo una caldera de nueva construcción, de tal forma que fue posible recuperar su total funcionamiento el 25 de noviembre de 1995. Desde entonces se ha mantenido en disposición de marcha, siendo encendida para exhibiciones en las jornadas del vapor y otros eventos. En la actualidad se han emprendido en esta locomotora tareas de puesta a punto, que desarrolla el equipo técnico del centro con la colaboración de la Asociación del Amigos del Museo del Ferrocarril. Las labores incluyen la preceptiva revisión de la caldera, mantenimiento mecánico, saneamiento general, trabajos en superficies metálicas y pintura.

(Fuente Juanjo Olaizola. Director del Museo del Ferrocarril de Azpeitia)

El ecomuseo de Samuño convierte el vapor en un nuevo atractivo para sus visitantes

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El vapor circula por el valle de Langreo. Los visitantes del ecomuseo de Samuño podrán recorrer las vías que desde la estación de El cadaviu conducen a la entrada del pozo San Luis en tres vagones mineros que serán remolcados por la locomotora J. A. Maffei de 1920. El proyecto se ha hecho posible por la decisiva intervención del Museo del Ferrocarril de Gijón y su dinámico director, Javier Fernández.

La máquina que presta el Museo de Gijón, la locomotora SHE D (Maffei 3946/1920) ‘Minas de Aller’, ya se ha paseado por las vías cercanas a la mina después de su renovación y puesta a punto, y pintada para su nueva misión. La locomotora, una auténtica joya ferroviaria, exhibía su poderío y llevaba los viejos olores de la época del vapor a la cuenca de Langreo, aunque sin pasajeros. Pero el deseo generalizado pasaba por hacer disfrutar de esta experiencia a los visitantes de Samuño y convertirlo de paso en un fuerte atractivo de las nuevas instalaciones museísticas. El carbón volverá a utilizarse como combustible y su olor inundará el valle langreano de La Nueva, como lo hacía en el inicio de la minería.

Este sábado saldrán los primeros servicios programados con vapor. Tres vagones con capacidad para 35 personas, restaurados por el Museo del Ferrocarril de Gijón, recorreán en 25 minutos la distancia que separa la estación de El Cadavíu del inicio al túnel subterráneo de la mima, al que no puede acceder por el gálibo del túnel. El precio del viaje será de 3 euros, o de 1,5 euros si se realiza la visita completa al museo. Se han programado seis salidas (por la mañana a las 10.30, 11.30, 12.30 y 13.30; y en horario de tarde 17.00 y 18.00 horas) que se volverán a repetir todos los sábados de mayo. Los viajeros podrán empalmar este viaje con el del tren minero que se adentra en el pozo de San Luis La Nueva, que se estrenó el pasado año con una aceptación más que notables.

La excursión pretende ser «una vuelta al pasado, un paseo en tren de vapor por el bosque», explica Javier Fernández, alma máter del Museo de Gijón y un profundo conocedor de la historia del ferrocarril. Los viajeros descubrirán sensaciones parecidas a las que vivieron los trabajadores de estos pozos. «Viajarán en coches como los que usaban los mineros, y también sus familias, para desplazarse» por el entorno de las minas, sin llegar a adentrarse en ellas»

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La temporada de primavera está siendo «realmente buena» para el Ecomuseo del Valle de Samuño y su tren minero. Salvador Álvarez, responsable del museo, apuntó que, desde la reapertura del equipamiento, el pasado 1 de marzo, y hasta el pasado fin de semana, han pasado por la estación de El Cadavíu «algo más de 6.000 personas». Especialmente positiva resultó la Semana Santa, unos días durante los cuales los viajes estuvieron al completo y el pasado puente del 1 de mayo, que «también estuvo muy bien». Hasta el inicio de la temporada de verano, el 15 de junio, hay confirmadas unas 2.500 reservas más, lo que elevaría aún más la cifra de visitantes anual.

(Imagen Rubén Fidalgo)

El vapor vuelve en Semana Santa a Azpeitia

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Semana Santa…. tiempo de ocio en Azpeitia y vuelta a las circulaciones de vapor. El Museo Vasco del Ferrocarril ofrece a diario de trenes de vapor esta Semana Santa. Y al frente de las circulaciones luce expléndida la locomotora ‘Aurrera’, recién pintada y tras someterse a una serie de arreglos en los talleres de EuskoTren de Araso. El Museo pondrá en circulación dos trenes de vapor diarios, del 17 al 21 de abril, ambos incluidos, con salida desde las instalaciones de Azpeitia a las 12.00 horas del mediodía y 17.30 horas de la tarde.

El Museo ha establecido un horario especial de apertura al público todos los días de la Semana Santa, incluido el Lunes de Pascua, que habitualmente suele estar cerrado por descanso semanal. El horario de apertura en estas fechas (17 al 21 de abril) será de 10.30 a 14.00 horas y de 16.00 a 19:30 horas por la tarde. Tras la Semana Santa, los trenes de vapor seguirán circulando todos los fines de semana hasta el día 2 de noviembre; los sábados a las 12.30 y 18.00 horas; y los domingos y festivos a las 12.30 horas. Existe la posibilidad de concertar el alquiler cualquier día del año.

La ‘Aurrera’ sigue siendo la prinipal estrella de las circulaciones de vapor. La máquina vuelve a la vía tras pasar recientemente una serie de arreglos. De hecho esta semana se ha sometido a las pruebas en vía. El trabajo principal se ha centrado en el ajuste de todo el mecanismo motor de la locomotora, con la supresión de holguras en los cojinetes, centrado de la distribución, corrección del paralelismo de las resbaladeras y estanqueidad de los prensaestopas. Además, se ha aprovechado la ocasión para corregir pequeñas fugas en la robinetería de la locomotora y para el saneado de la chapa. Por último, se ha repintado la locomotora, para solventar la degradación.

Esta locomotora es, sin duda, la más emblemática de tododo el parque preservado del Museo Vasco del Ferrocarril. Fue la primera que restauró esta institución y, también, la titular habitual de los trenes de vapor que recorren el trayecto que une el museo con la antigua estación de Lasao, por el antiguo trazado del desaparecido Ferrocarril del Urola. En 1990 la «Aurrera» fue preservada por el museo y carecía de placa de construcción, aunque conservaba las placas de bronce con su nombre,. La máquina lucióía en ambos testeros las iniciales FV, correspondientes a los antiguos Ferrocarriles Vascongados, y el número de matrícula 104.

El museo dispone de una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril del Urola, que se conserva tal como fue instalado en 1925. Un antiguo motor eléctrico hace funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados. Indudablemente, Azpeitia es obligada visita para todos los amantes del ferrocaril y constituye un auténtico santuario, donde se rinde culto al vapor.

La locomotora de vapor SHE D de Gijón abre la temporada el 1 de marzo en el ecomuseo de Samuño

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De estreno por todo lo alto. El vapor vuelve a las vías del tren turístico de Samuño, aunque sea durante algunos fines de semana. El ecomuseo reabrirá el 1 de marzo y ofrecerá como atractivo recorridos en la locomotora de vapor SHE D de Gijón y la celebración de unas jornadas del vapor que se desarrollarán en colaboración con el Museo del Ferrocarril asturiano. El centro de interpretación de la minería se completa además con la incorporación del botiquín, un espacio expositivo en el que se representa con elementos de la época el despacho, la sala de curas, la zona de camillas y distintos apartos que se usaban en la atención clínica de los mineros atendidos.

Más de 2.000 personas ya han reservado plaza para la segunda temporada que tendrá en el vapor uno de sus principales reclamos. La máquina que presta el Museo de Gijón, la locomotora SHE D (Maffei 3946/1920) ‘Minas de Aller’, después de una renovación y puesta a punto, ya luce pintada para su nueva misión y llegará a Langreo en breve. La pequeña vaporosa será utilizada para hacer el trayecto del tren minero de San Luis. El carbón volverá a utilizarse como combustible y su olor inundará el valle langreano de La Nueva, como lo hacía en el inicio de la minería. De este espectáculo podrán disfrutar langreanos y visitantes en esta nueva temporada.

«Estas jornadas pueden resultar atractivas para los amantes del ferrocarril y permitirán retornar a la tradición», indica la regidora de Langreo. María Fernández confía en que esta actividad «incentive las visitas a este equipamiento» quien explica que los visitantes podrán visitar una recreación del botiquín y más adelante, a lo largo de marzo o abril, accederán a la casa de aseos, en cuyo diseño trabaja actualmente el Consistorio. Para el verano se deja la apertura del bar y de la tienda de ‘souvenirs’. Antes, a finales del próximo mes, funcionará una reserva on line que se une a la reserva telefónica, que ya se puede utilizar para subir al tren turístico de Samuño.

El Ecomuseo volverá a abrir, tras rozar los 22.500 visitantes en su primera temporada, el próximo 1 de marzo. Hasta el 15 de junio funcionará los fines de semana además de los jueves, que se reserva para los grupos. En esas semanas, de la estación de El Cadavíu saldrán cuatro viajes diarios (a las 11, 12 y 13.00 y 16.30 de la tarde).

El 15 de junio se inaugurará la temporada estival, durante la cual saldrán seis viajes cada día. Dado el éxito del pasado año durante los meses veraniegos, el Ayuntamiento podría abrir la instalación todos los días de la semana. El pasado año descansaba un día. «Posiblemente no cerraremos ninguna jornada», indicaron responsables del Ecomuseo Minero Valle de Samuño. Las instalaciones permanecen cerradas desde principios de diciembre. En el pozo San Luis se trabaja también en la rehabilitación de la máquina de tren ‘Pepe’ instalada en el parque Dorado de Sama.

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La experiencia bajo tierra depara sorpresas y ruidos desconocidos provocados por el agua subterránea, además de un brusco descenso de las temperaturas al llegar a los 32 metros bajo tierra. El viaje concluye en la primer planta del pozo San Luis, donde se accede a la ‘jaula’ para desde allí salir a la superficie. Tras recorrer el entorno de San Luis y el pueblo de La Nueva, el tren retorna a la estación de El Cadavíu. La visita dura en torno a dos horas.

(Imagen Javier Fernández)

La ‘locomotora Baldwin’ ya está en Guadix donde espera su futuro ligado a algún plan turístico

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Ya está en casa. La locomotora de vapor 140-2054 ha culminado su viaje y ha llegado a su residencia, en Guadix. La larga marcha, que comenzó el 11 de enero con parada previa en Madrid, terminó a las 18.00 horas de ayer cuando estacionó en la terminal accitana, su hogar. El alcalde de Guadix, José Antonio González Alcalá, ha creado una comisión en la que participan todos los partidos para impulsar un proyecto “viable” que asegure el mantenimiento de la histórica máquina y posibilite su protagonismo en un proyecto turístico.

La peregrinación ya ha terminado. Llega con cierto retraso, lo que ha despertado los nervios en Guadix, pero el fin del viaje acaba con todas las especulaciones. Salió de Portbou (Gerona) el día 11 y llegó, tras un duro camino y con muchas paradas a la estación de Delicias en Madrid. El primer tramo hasta Figueras fue especialmente lento, siguiendo el protocolo de Adif y las prescripciones de los técnicos embarcados, que buscaban minimizar los riesgos para la locomotora. El viaje se realizó en varias etapas: Portbou, Martorell, Lleida, Calatayud y Madrid. En la capital ilerdense la máquina pernoctó en la base de la Asociación para la Reconstrucción de Material Ferroviario, donde se sometió a su primera gran reparación en 1998. La acogida en este espacio permitió un aprovisionamiento de lubricantes y, tras la una pequeña revisión, afrontó el tramo final. El 4 de febrero salía de Santa Catalina, tras solventar algunos problemas y resolver las dudas de los técnicos, y enfilaba hacia Granada, aunque tuvo que parar y quedarse en Alcazar de San Juan. Pernoctaba el día 6 en Linares-Baeza y emprendía una tortuosa y desesperada marcha lenta hacia Guadix, adonde ha llegado este viernes.

Guadix recupera su ‘vieja’ locomotora tras denunciar el convenio suscrito por el Ayuntamiento accitano y la Compañía General de Ferrocarriles Turísticos. La operación nunca ha estado demasiado clara. Como casi todo en ese mundo un tanto opaco. La detención de C. G., consejero delegado de esta compañía, y la del presidente de Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril, Ricardo Oliver, dentro de la ‘operación Rocket’ (que aún sigue su curso), aconsejaba la ruptura. No hay un plan concreto, pero en la localidad granadina prefieren hacerse cargo de la custodia de la Baldwin (algunos aseguran que es preferible denomimarla ‘Badwi’, por su constructor Babcock & Wilcox).

La Fundación de Ferrocarriles Españoles trabaja también en el diseño de un plan de gestión que la permita mantener su operatividad y colaborar en los proyectos de trenes históricos, como el que, de entrada, postula el ayuntamiento de Guadix desde hace ya varios años.

La ‘Baldwin de Guadix’ (la 140-2054) es la locomotora más cinematográfica del parque español. La máquina ha sido utilizada en varias películas, entre las que destacan ‘Doctor Zhivago’, “El bueno, el feo y el malo” e ‘Indiana Jones y la última cruzada’. Construida en 1926 por Babcock & Wilcox, fue restaurada en 2001 por la Asociación para la Recuperación de Material Ferroviario, con sede en Lleida, junto con cuatro vagones de carga de los que se ocupó el programa de formación y empleo de la Junta de Andalucía y la Escuela Taller ´Palacio de Villalegre´. Todo el material fue cedido por la Fundación de Ferrocarriles Españoles.

En un primer momento, la máquina de Guadix sería marcada con la numeración 4.106. Una matrícula que se adosó a locomotora y ténder acompañada de las siglas SE (Sur de España). Posteriormente, cuando esta empresa se integró en la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles, sería rebautizada con la denominación que aún mantiene.

Este tipo de locomotoras tuvieron un destino muy concreto: mover convoy de mercancías por la línea Almería-Guadix-Baza, siendo asignadas, según la información facilitada por el Museo del Ferrocarril de Madrid, a los depósitos de Guadix y Granada. Las primeras que salieron de fábrica se construyeron en The Baldwin Locomotive Works, en Philadelphia. Su aspecto, muy americano, se seguiría a rajatabla en la Babcock & Wilcox, responsable de fabricar el último lote.

Todas las alarmas saltaron en Granada cuando se destapó la ‘Operación Rocket’, una investigación de la Guardia Civil sobre el manejo de fondos Miner en la que se ha implicó a la exalcaldesa de Peñarroya, la socialista Luisa Ruiz, junto a dos empresarios. A los implicados se les vincula a operaciones de muy dudosa legalidad. La denuncia inicial apuntaba a ilegalidades en la gestión de las subvenciones otorgadas para los proyectos de instalación del denominado Tren Turístico ‘El Guadiato’ y del Museo del Ferrocarril, que gestionaron el presidente del Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril y el consejero delegado de la Compañía General de Ferrocariles Turísticos. Los dos empresarios gestionaban la custodia y uso de la ‘Baldwin’ y se llegó a temer por la integridad de la histórica locomotora. Ahora, ya en casa, todos respiran más tranquilos.

(Imagen Torcuato Fandila. Cortesía de Ideal de Granada)

‘La Badwi’ vuelve a Guadix a finales de mes

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El regreso del hijo pródigo. La locomotora de vapor 140-2054 regresará a Guadix (Granada) antes de que acabe este mes y una vez se haya acometido una profunda revisión en las instalaciones de Delicias. La popular y cinematográfica ‘Badwi’ (denominación que en el municipio accitano tiene la máquina aludiendo a su origen de construcción en la desaparecida Babcock & Wilcox) vuelve a manos del ayuntamiento granadino, cuyo objetivo es intentar crear un tren turístico, apoyado en la tradición ferroviaria de esta ciudad. La recuperación de esta locomotora, gestionada en los últimos años por el Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español, pone fin a múltiples especulaciones sobre su destino.

El ayuntamiento accitano encomendó a la Fundación de Ferrocarriles Españoles el transporte de la máquina desde su ubicación, en la estación de Portbou, hasta Guadix. En una primera etapa, la locomotora se trasladaría hasta Delicias, para hacer algunas revisiones; y una segunda hasta llegar a su destino. La locomotora 333-407, que remolca habitualmente el Tren de la Fresa ha realizado esta primera fase de la operación, que se culminó el pasado martes. Técnicos de la Fundación y de Renfe colaboraron en el desmontaje de las bielas y la prepararon para la ruta el pasado viernes. La operación, muy delicada, aconsejaba una velocidad prudencial (Adif recomendaba no exceder los 50 kilómetros a la hora) y paradas cada 40 kilómetros para el engrase de la máquina. Como la ruta presentaba, además, muchos tramos con vía única, exigía la detención en algunas estaciones, a veces de muy largo tiempo, para facilitar cruces y rebases y no dificultar la fluidez normal de la red. El personal de acompañamiento, dos maquinistas y dos técnicos de la Fundación, tenía que acoplar sus ritmos vitales a esas especiales circunstancias.

El viaje se inició la mañana del sábado 11, tras someter a una última revisión la máquina. El primer tramo hasta Figueras fue especialmente lento, siguiendo el protocolo de Adif y las prescripciones de los técnicos embarcados, que buscaban minimizar los riesgos para la locomotora. El viaje se realizó en varias etapas: Portbou, Martorell, Lleida, Calatayud y Madrid. En la capital ilerdense la máquina pernoctó en la base de la Asociación para la Reconstrucción de Material Ferroviario, donde se sometió a su primera gran reparación en 1998. La acogida en este espacio permitió un aprovisionamiento de lubricantes y, tras la una pequeña revisión, afrontó el tramo final.

Durante su permanencia en Delicias, personal de la Fundación y Renfe acometerán reparaciones de mantenimiento y puesta en marcha con el fin de que la ‘Badwi’ pueda continuar en breve viaje hacia Granada. Es muy posible de que antes de que avabe el mes, la histórica locomotora pueda llegar a su destino final.

La Fundación trabaja en el diseño de un plan de gestión que la permita mantener su operatividad y colaborar en los proyectos de trenes históricos, como el que, de entrada, postula el ayuntamiento de Guadix desde hace ya varios años.

La ‘Badwi de Guadix’ (la 140-2054) es la locomotora más cinematográfica del parque español. La máquina ha sido utilizada en varias películas, entre las que destacan ‘Doctor Zhivago’, “El bueno, el feo y el malo” e ‘Indiana Jones y la última cruzada’. Construida en 1926 por Babcock & Wilcox, fue restaurada en 2001 por la Asociación para la Recuperación de Material Ferroviario, con sede en Lleida, junto con cuatro vagones de carga de los que se ocupó el programa de formación y empleo de la Junta de Andalucía y la Escuela Taller ´Palacio de Villalegre´. Todo el material fue cedido por la Fundación de Ferrocarriles Españoles.

En un primer momento, la máquina de Guadix sería marcada con la numeración 4.106. Una matrícula que se adosó a locomotora y ténder acompañada de las siglas SE (Sur de España). Posteriormente, cuando esta empresa se integró en la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles, sería rebautizada con la denominación que aún mantiene.

Este tipo de locomotoras tuvieron un destino muy concreto: mover convoy de mercancías por la línea Almería-Guadix-Baza, siendo asignadas, según la información facilitada por el Museo del Ferrocarril de Madrid, a los depósitos de Guadix y Granada. Las primeras que salieron de fábrica se construyeron en The Baldwin Locomotive Works, en Philadelphia. Su aspecto, muy americano, se seguiría a rajatabla en la Babcock & Wilcox, responsable de fabricar el último lote.

Todas las alarmas saltaron en Granada cuando se destapó la ‘Operación Rocket’, una investigación de la Guardia Civil sobre el manejo de fondos Miner en la que se ha implicó a la exalcaldesa de Peñarroya, la socialista Luisa Ruiz, junto a dos empresarios. A los implicados se les vincula a operaciones de muy dudosa legalidad. La denuncia inicial apuntaba a ilegalidades en la gestión de las subvenciones otorgadas para los proyectos de instalación del denominado Tren Turístico ‘El Guadiato’ y del Museo del Ferrocarril, que gestionaron el presidente del Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril, Ricardo Oliver; y el consejero delegado de la Compañía General de Ferrocariles Turísticos, Carlos G (iniciales en cumplimiento demandado de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre). Los dos empresarios gestionaban la custodia y uso de la ‘Badwi’ y se llegó a temer por la integridad de la histórica locomotora.

(Avelino Gómez)

El Museo de Azpeitia cierra las circulaciones con vapor hasta la próxima temporada en primavera

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Este domingo se cierren las circulaciones de la temporada 2013 en el Museo vasco del Ferrocarril. El presente ejercicio culmina con una importante recuperación de la demanda del servicio de trenes de vapor prestado entre el propio Azpeiitia y Lasao. Con un incremento (en noviembre) del 96,3% respecto a la demanda registrada en 2012. El servicio de trenes de vapor ha sido utilizado por 9.212 personas, a falta de las circulaciones especiales que se han puesto en marcha durante las festividades de la Constitución e Inmaculada. En 2012, dicho servicio fue utilizado por 4.691 personas.

Este domingo las salidas serán a las 11.00, 12.00 y 13.00 horas. Las circulaciones supondrán la última oportunidad de disfrutar de este servicio de trenes históricos durante el presente ejercicio. El museo ha programado una jornada especial de cierre de la temporada 2013 de trenes históricos, con tres circulaciones a las que se sumarán la puesta en marcha de la Grúa de Vapor Grafton de 1920 y el Tranvía eléctrico de Bilbao U-52, de 1932.

La primera circulación hoy estará asegurada por un automotor diesel-eléctrico construido en 1953 por la firma holandesa Allan con destino a los Ferrocarriles Portugueses. La segunda circulación servirá como homenaje a la locomotora de vapor ‘Portugal’ que precisamente este año cumple su primer centenario, construida por la firma alemana Henschel en el año 1913, con destino a los Ferrocarriles de Vía Estrecha de Portugal.

La última circulación de 2013 también tendrá un carácter conmemorativo, ya que estará encabezada por la máquina ‘Zugastieta’, que ha cumplido 125 años en el presente ejercicio. Esta locomotora fue construida en Glasgow por la firma Sharp Stewart, con destino al Ferrocarril de Amorebieta a Gernika, línea inaugurada en el verano de 1888.

El parque del Museo Vasco del Ferrocarril dispone de una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril del Urola, que se conserva tal como fue instalado en 1925. Un antiguo motor eléctrico hacer funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados.

De todo el material móvil del museo, destaca la locomotora de vapor ‘Espinal’, construida en 1887 en Newcastle (Reino Unido) por la compañía de Robert Stephenson, hijo de George Stephenson, que ganó el concurso de 1829 que pondría en marcha los servicios de la línea de transporte de pasajeros de Liverpool a Manchester. Esta máquina es, en la actualidad, la más antigua en funcionamiento de las construidas por los Stephenson, así como la locomotora de vapor más antigua en servicio de España. A la ‘Espinal’ se unen ‘Aurrera’ (130-T construida en Reinmo Unido en 1898 por Nasmith Wilson para el Ferrocarril de Elgoibar a San Sebastián); ‘Euzkadi’ (uno de los modelos más representativos de la vía del norte peninsular, construidas para los Ferrocarriles Vascongados por la firma alemana Krauss de Munich entre 1914 y 1921 y que acabaron en el Ponferrada-Villablino, que las retiró en 1989); ‘Portugal’ (CP E205, 1230-T, fabricada por Henschel para los Caminhos de Ferro de Portugal); y ‘Zugaztieta’ (030-T de 1888 de Sharp Steward de Gran Bretaña, para el Ferrocarril de Amorebieta a Gernika). Todas ellas, auténticas joyas del vapor.

Una de las ‘rarezas’ más llamativas, y casi desconocida en otras instalaciones similares, es la grúa de vapor Grafton. Apropiada para vías de ancho ibérico, fue construida en 1920 por la compañía británica Bedford para la empresa Babcock Wilcox, sita en Sestao. Es la única en su género que funciona en España. También posee la unidad eléctrica más antigua en estado de marcha, la locomotora SEFT 101, fabricada en 1925 por AEG de Berlín para el Ferrocarril de San Sebastián a la Frontera Francesa (el popular ‘Topo’).

Además de los vehículos, se pueden encontrar otras colecciones de excepcional interés, entre las que destaca la serie de relojería ferroviaria ‘Jesús Mínguez’, considerada la mejor en su género de Europa. El muestrario se completa con conjuntos de uniformes, faroles, señales, placas de fabricación, etcétera. También merece la pena conocer el antiguo taller de mantenimiento del ferrocarril del Urola, el cual constituye un verdadero museo de máquina-herramienta en funcionamiento. La antigua central eléctrica de transformación nos traslada a un escenario cuya estética recuerda a la película ‘Metrópolis’ de Fritz Lang.

El visitante alcanza realmente el cénit cuando recorre los 5 kilómetros que separan Azpeitia de Lasao a bordo de uno de los coches de época construidos en la cercana Beasain, que, normalmente, están encabezados por la ‘Aurrera’ y donde un revisor ‘pica’ el correspondiente billete. La operación del ‘cambio de agujas’, cuando la locomotora se desengancha para dar la vuelta y volver a encabezar el convoy, es seguida con una atención inusitada, como si fuera un transbordador de la NASA acoplándose a la Estación Espacial Internacional.

Penachos de humo negro y blanco, olor a combustión y carbonilla penetran por las ventanas en este viaje a otra época. Y, en ese momento, recuerdas las frases leídas tantas veces siendo un simple escolar. Largas horas dedicadas al análisis sintáctico de Azorín (Castilla) y su delicada prosa sobre el tren y aquella maravillosa y erudita descripción, que el tiempo ha adormecido, aunque rememoras unas cuantas frases: “Sí; tienen una profunda poesía los caminos de hierro (…) los silbatos agudos de las locomotoras que repercuten bajo las vastas bóvedas de cristales; el barbotar clamoroso del vapor en las calderas; el tráfago de la muchedumbre; el alejarse de un tren hacia las campiñas lejanas y calladas, hacia los mares azules (…)”. Y, casi al alcance de la mano, el Urola sigue impasible camino de ese mar.

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Una exposición recuerda el 125 aniversario de La Panderola, el tranvía que trajo la riqueza a Castellón

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‘La Panderola’, el tren a vapor de 0.75 metros de vía que unió entre 1888 y 1963 la localidad de Onda y el Grao de Castellón, habría celebrado este año su 125 aniversario, una efeméride que sirve como pretexto para la exposición que mostrará a partir del próximo martes la historia de esta infraestructura vital para el desarrollo económico y social de La Plana en su época. En la exposición se exhiben placas de fabricación de las locomotoras, reproducciones a escala de locomotoras, imágenes de la explotación y del devenir diario de la línea a lo largo del tiempo.

Organizada por la Fundación Caja Castellón, la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Castellón, la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Castellón, la muestra se exhibirá en la sala San Miguel de la fundación del 26 de noviembre al 5 de enero y presentará como plato fuerte un coche original de viajeros restaurado especialmente para la ocasión.

La sociedad eminentemente rural de la comarca de La Plana experimentó una notable mejora de sus estructuras agrarias a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Con la llegada el 22 de noviembre de 1862 de la primera locomotora a Castellón, los excedentes agrarios castellonenses pudieron situarse en los mercados centroeuropeos, lo cual vino a colaborar en una economía floreciente que despertó el interés de inversión en el establecimiento de un ferrocarril que articulara los transportes de viajeros y mercancías en la comarca de la Plana. Las posibilidades de la industria cerámica de Onda y del cultivo de cítricos fueron determinantes para que el grupo promotor del ferrocarril de vía estrecha decidiera explotar la línea.

Constituida el 13 de julio de 1887, la Compañía del Tranvía a Vapor de Onda al Grao de Castellón de la Plana contó con gran parte de aportaciones de capital procedente de accionistas castellonenses. El lunes 4 de junio de 1888 se iniciaron los trabajos de colocación del material fijo de vía en la sección entre Castellón y el Grao.

Un mes después, el 18 de julio, se realizó la primera prueba oficial en un convoy que partió desde Castellón, de modo que, contando con el informe favorable de la Jefatura de Obras Públicas así como con los oportunos permisos oficiales, la compañía procedió a inaugurar la línea el 13 de agosto de 1888 con autoridades, invitados y bandas de música entre gritos y vivas del público asistente a tan histórico acto que llegó a ocupar todo el recorrido de la línea.

Tal fue el éxito tuvo desde el día de la inauguración que a pesar de que el precio del billete se consideraba algo elevado en relación al poder adquisitivo de la época, tan solo seis días después de la inauguración de la línea la prensa local anunciaba que el tren tuvo que detenerse por no poder arrastrar la máquina el excesivo número de carruajes que «llenos de bote en bote de viajeros» conducía a la capital.

Esta locomotora que marcaría el vivir económico y social de Castellón fue una de las infraestructuras de transporte más importantes de la provincia de Castellón. El desarrollo de Almassora, Burriana, Castellón, el Grao de Castellón, Onda y Vila-real estuvo marcado por este tranvía, tantas veces añorado, que se erigió como pieza clave de la economía y de la sociedad castellonense desde 1888 hasta 1963.

En 1925 representaba el 5,1% del transporte de viajeros de líneas de vía estrecha en toda España, por lo que «algunos autores de la década de los 50 llegaron a situar el transporte ferroviario de personas en La Plana a la altura del metro de Madrid«, indica Raúl Pons Chust en su tesis sobre este transporte.

Testigo de miles de historias y entrañables vivencias, ‘La Panderola’, cuyo nombre se debía al color de su máquina de vapor con combustible a carbón, y a lo lento e irregular de su marcha, sigue muy presente en la memoria popular de Castellón.

La desparición del tranvía se vio propiciada por la competencia ejercida por otros transportes, «más modernos y eficientes»; la falta de adecuación técnica («un proyecto de electrificación que no cuajó, material desgastado y velocidad baja»); y las incomodidades que causaba el paso interior por las ciudades («el ruido y la gran cantidad de accidentes»), según asegura Pons. Con la desaparición de este ‘trenet’, el 31 de agosto de 1963, dice, se perdió un medio de transporte «verdaderamente público y cohesionador de la comarca de La Plana», que, con un apoyo y promoción adecuados, «podría haber competido perfectamente con los otros transportes por carretera que, finalmente, se impusieron».

La exposición ha sido organizada con la colaboración de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Castellón, la Diputación Provincial de Castellón, y el Ayuntamiento de Castellón. La muestra se exhibirá en la sala San Miguel de la fundación del 26 de noviembre al 5 de enero.