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El despido fulminante de Juanjo Olaizola deja una sombra negra sobre el futuro del Museo de Azpeitia

Los peores augurios se han confirmado. Juanjo Olaizola ha sido despedido. Así como suena. El director de Museo del Ferrocarril Vasco debe dejar no slo su puesto sino su trabajo en Eusko Tren. La empresa ha decidido prescindir de sus servicios amparada en una supuesta falta grave. Un instructor nombrado por Eusko Tren dictaminó hace escasos días que Olaizola realizó unas declaraciones contra la compañía con motivo de la elección de la nueva directora de la Fundación del museo –Maite Ostolaza– con «la indudable voluntad de dañar el buen nombre de personas e instituciones». Era algo que se veia venir, aunque ninguno diéramos crédito a todos los avisos.

Desde el entorno de Juanjo Olaizola se temía esta situación. «Le quieren echar», aseguraban hace unas semanas personas del entorno del ex director del Museo de Azpeitia. La apertura de dos expedientes disciplinarios tras sus declaraciones en una entrevista no ha sido más que una mera excusa. Los rectores de la empresa le consideran un personaje molesto. Y no han cejado en ponerle trabas en todo este año para que puediera desempeñar su trabajo al frente de las instalaciones ferroviarias de Azpeitia. Ni sus conocimientos ni su aportación y su solvencia han sido suficientes para hacerles torcer el brazo y mantenerle en el Museo del ferrocarril. No en vano ha sido su alma mater y es su joya más valorada. Pero ni por esas.

La dirección de Eusko Tren acordó el pasado lunes despedir a Juanjo Olaizola, director desde 1992 del Museo de Azpeitia, a resultas de uno de los dos expedientes disciplinarios que se le habían abierto en este último trimestre. «La atribución de conductas maliciosas constituye un grave atentado a la dignidad de estas personas, pues se les atribuyen conductas que, si fueran ciertas, perjudicarían seriamente la imagen de quien ha de representar a la empresa y supondrían un grave descrédito de su persona frente a la sociedad. Tales afirmaciones, además de atentatorias contra el honor de las personas mencionadas, han dañado gravemente también la imagen y prestigio de la propia Sociedad Pública Eusko Tren y de la Fundación del museo», recoge el expediente. El instructor dictaminó que este comportamiento «excede de los límites del derecho a la libertad de expresión» e implica la «comisión de una falta muy grave», que según el convenio colectivo de Eusko Tren supone el despido.

Lo que quizá no saben, o no quieren saber, es que Juanjo Olaizola es parte del museo que ha dirigido durante casi veinte años. Y que sin él, y los voluntarios que trabajan a su lado, es difícil mantener el centro en las mismas condiciones que ahora. Azpeitia tiene un lugar en el mapa ferroviario, porque Juanjo Olaizola ha sabido realizar un trabajo especial. Apasionado del vapor, ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el museo, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia son un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y ha conseguido que la localidad guipuzcoana sea paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.

¿Y ahora? Quién lo sabe. Pero una cosa está clara, el museo está herido de gravedad y una sombra negra se cierne sobre el centro. Nadie habla de su cierre; en absoluto. Pero sin las circulaciones de vapor, que a buen seguro no se van a volver a producir, ya que Olaizola es uno de los pocos maquinistas que tienen licencia para operar con esas joyas del vapor, Azpeitia no será lo mismo. Y sin la presencia de la ‘Aurrera’, ‘Zugastieta’, ‘Euzkadi’ o ‘Portugal’ sobre las vías, los visitantes dejarán de acudir porque solo verán un almacén de máquinas y unidades; quietas, inmóviles y con sus hogares marchitos, a falta de fuego y mantenimiento. ¿Eso queremos para Azpeitia?

La Federación de Amigos del Ferrocarril pide al lehendakari que restituya a Olaizola en Azpeitia

La Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril (FEAAF) ha enviado un escrito al lehendakari Patxi López en el que reclama la reposición de Juanjo Olaizola al frente del Museo de Azpeitia. En la misiva reprueban también la labor desarrollada durante estos últimos meses por el viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco, en la institución museística guipuzcoana al que acusan de “perseguir política, jurídica y personalmente” al hasta ahora responsable del centro ferroviario de Azpeitia.

El donostiarra Juanjo Olaizola, responsable del día al día del museo desde que se inauguró su primera fase en 1992, ha sido sustituido recientemente por la zumaiarra Maitane Ostolaza. A Ostolaza le ha correspondido estrenar el cargo de directora de la Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril, tras haberse impuesto a 114 candidatos -entre los cuales se encontraba el propio Olaizola, que quedó en cuarto lugar- en un proceso de selección que puso en marcha hace meses y que, como el propio relevo al frente del museo, se enmarca en la conversión en fundación de un equipamiento gestionado desde 1994 por Eusko Tren, empresa pública dependiente del Departamento de Vivienda, Obras Públicas y Transportes del Gobierno vasco.

Desde la FEAF, la decisión de cesar a Juanjo Olaizola Elordi como director “es irregular, incomprensible y quizás ilegal ya sea disfrazado de vericuetos torticeros o de supuesta legalidad ‘democrática’ y será un paso atrás que socavará el prestigio del museo, con casi total seguridad, encarecerá los gastos generales y cercenará la inercia del trabajo que con dedicación, ilusión y rigor se venía realizando por todos dentro de la institución”.

El proceso y todo su desarrollo se ha recibido con hostilidad en el mundo ferroviario vasco y español y ha suscitado la solidaridad con el afectado, alma mater de la institución azpeitiarra y verdadero impulsor del museo.

Ahora se suma a las muestras de rechazo la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril que con su misiva al lehendakari pretende revertir el cese de Juanjo Olaizola, uno de los investigadores de mayor prestigio que hay en nuestro país, con más de un centenar de obras publicadas. “Desde las plataformas nacionales e internacionales y con todos los medios a nuestro alcance -indican en su carta a Patxi López- daremos pública condena a las actitudes denunciables sobre este caso, reclamando la reposición en su puesto de Juanjo Olaizola, por considerarlo actualmente la persona más idónea y para lo que fue seleccionado legalmente en su día como director del Museo Ferroviario de Azpeitia”.

En su escrito, los amigos del ferrocarril dicen que “alzamos nuestra voz con alarma, ante los hechos últimamente acaecidos con la toma de decisiones desde las instituciones oficiales que patrocina dicho museo, sorpresivas cuando menos, despóticas en su contenido, irresponsables en sus objetivos y quizás antidemocráticas en su contenido”.

La Federación que preside Carlos Abellán considera que el Museo de Azpeitia “no es un bien de un gobierno de un color u otro, democráticamente transitorio, es un bien imperecedero que pertenece al pueblo vasco independientemente de la ideología individual de cada uno, por tanto de todo el pueblo vasco y por ende de la sociedad Española y Europea, pues es parte de nuestra historia industrial, social y cultural colectiva, por lo que su interés va más allá de cualquier decisión partidaria, o manipulación ideológica”.

“Conocemos la relación de hechos, manifestaciones, posiciones y justificaciones del proceso en que la ignorancia o la testosterona del viceconsejero, un político cuya trayectoria histórica de gestión de lo público ha sido cuestionable cuando menos, lo cual nos ocasiona una verdadera vergüenza ajena, por lo que no acabamos de entender las razones por las que el consejero Iñaki Arriola o en su caso usted lendakari Patxi López, no ponga freno a las sinrazones de dicho señor, a no ser el falso corporativismo del que sirven a algunos agachados dentro de las formaciones políticas para su beneficio”, aseguran en su escrito.

Ante la pasividad de los estamentos gubernamentales vascos y «en nombre de los incontables indignados», la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril en la Asamblea General Extraordinaria celebrada en Madrid el 29 de octubre de 2011, en acuerdo tomado por unanimidad ha decidido:

«Reprobar la actuación del viceconsejero de Transportes del Gobierno de Euskadi, Ernesto J. Gasco Gonzalo, en su pésima gestión relacionada con el Museo Ferroviario de Azpeitia; rechazar por injusta e irracional el cese de Juanjo Olaizola Elordi, como director de dicho museo; condenar la persecución política, jurídica y personal que desde el poder y con costes sobre el erario público está ejerciendo con total impunidad quien no tiene catadura moral para hacerlo como cuestión de prurito personal».

«Reclamamos el cese o dimisión del viceconsejero de Transportes por su incapacidad de gestión de los bienes públicos y reclamamos la atención del consejero responsable y del lehendakari ponga fin al cúmulo de sinrazones que este gestor de lo público lleva realizando».

«Desde las plataformas nacionales e internacionales y con todos los medios a nuestro alcance daremos pública condena a las actitudes denunciables sobre este caso, reclamando la reposición en su puesto de Juanjo Olaizola, por considerarlo actualmente la persona más idónea y para lo que fue seleccionado legalmente en su día como director del Museo Ferroviario de Azpeitia«.

(Imagen Anglovasconavarro. Pedro Quintana, Juan José Olaizola, José Antonio Gómez Martínez y Javier Fernández)

El ecomuseo de Samuño recupera joyas ferroviarias, mientras la ‘Juanco’ muere en un desguace asturiano

Auténticas joyas ferroviarias. El proyecto del tren minero turístico del valle del Samuño ha permitido recuperar algunas de las piezas históricas que fueron utilizadas para el transporte del mineral. A la espera de la llegada de la República Checa de las dos locomotoras y los cinco vagones que compondrán los dos convoyes que trasladarán a los visitantes por la galería minera subterránea, una de las naves del ecomuseo ya tiene en cuestodia la locomotora FM 307. Otras máquinas (‘Pedro Duro I’, ‘Pedro Duro II’, las número 305, 307 y 308 de Fábrica de Mieres y la 607 de Duro Felguera) y la grúa ‘Leona’ también han sido rehabilitadas (Construcciones Metálicas Alba, empresa ubicada en el polígono de Meriñán ha dirigido el proyecto) y serán en breve trasladadas a las nuevas dependencias donde se exhibirán.

La locomotora FM 307 fue fabricada en 1891 por la firma escocesa Dübs y adquirida por minas La Parcocha en el País Vasco. Pasó posteriormente a manos de Ferrocarriles del Norte como unidad de maniobras y fue utilizada en varias zonas, incluida Asturias. Perteneció a Fábrica de Mieres y a Ensidesa. En los últimos meses tanto esta máquina como otras que conformarán parte de la exposición de Samuño han pasado por un complicado proceso de restauración ya que muchas de ellas se encontraban en muy mal estado entre otras cuestiones por los continuos robos que han sufrido en estos años de abandono.

Pero no todo el material del valle minero ha corrido la misma suerte. Mientras la FM 307 se ponía a punto, la ‘Juanco’, una locomotora centenaria que durante décadas prestó servicio en el ferrocarril minero de Carbones de La Nueva, en el valle del Samuño, acabó sus días en un desguace del polígono industrial de Riaño II. La ‘Juanco’ fue construida en Munich en 1909 por la empresa Krauss & Co. La máquina tenía el número de serie 6128 trabajó a destajo en las vías del ferrocarril de Carbones La Nueva, empresa fundada en 1901 y adquirida por la Real Compañía Asturiana de Minas en 1925. Carbones de La Nueva disponía en el valle del Samuño de un trazado férreo con un ancho de vía de 650 mm. y una longitud de casi cuatro kilómetros que había sido impulsado anteriormente por la Sociedad Hermanos Felgueroso y que estaba dividido en dos tramos unidos por un plano inclinado. Las vías comunicaban el área de producción minera de La Nueva, con el pozo San Luis como referente, con el lavadero de carbones de Camellera, en Ciaño. «Las únicas locomotoras que sin duda pertenecieron a Carbones de La Nueva fueron las denominadas ‘Pepe’ y ‘Juanco’. Solo quedan 65 locomotoras en Asturias (la mitad de ellas a salvo en el Museo del Ferrocarril de Gijón y en el Museo de la Minería de El Entrego).

Mientras, desde el Ayuntamiento de Langreo se sigue trabajando para que el ecomuseo pueda entrar en funcionamiento el próximo año. Técnicos de Hunosa y de Tragsa, la empresa que ejecuta las obras del proyecto turístico langreano, viajaron recientemente a la República Checa para comprobar la marcha de los trabajos de fabricación de las locomotoras modelo DLP 50F y de los cinco vagones. Estos convoyes trasladarán a un máximo de 58 personas. Cuatro de los vagones transportarán a 12 pasajeros y el quinto, habilitado para personas con discapacidad, a 10. Está previsto que cuando Langreo reciba el tren comiencen los trabajos de colocación de las vías en el trazado que concluye en el pozo San Luis.

Las dos locomotoras podrán circular a una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora, pero en el recorrido del ecomuseo del valle del Samuño lo harán a 6 kilómetros por hora. Esta circunstancia hará que el viaje por el interior de la galería dure unos 20 minutos.

La alcaldesa de Langreo, Esther Díaz, resaltó, en su visita a las instalaciones del pozo San Luis, la importancia de estas actuaciones de recuperación de piezas históricas que forman parte de «proyectos importantes generadores de empleo» como el del ecomuseo. El gerente de Construcciones Mecánicas Alba, José Manuel Alba, destacó el mal estado en el que estaban las máquinas al haber permanecido a la intemperie y sufrir actos vandálicos.

Concentración en Azpeitia en apoyo a Juanjo Olaizola, alma mater del Museo vasco del Ferrocarril

El mundo del tren se hará ver en la calle. Azpeitia concentrará mañana a cientos de aficionados que quieren reivindicar la figura de Junajo Olaizola, inspuirador y alma mater del Museo Vasco del Ferrocarril que ha sido obligado a dejar su puesto de director. Olaizola ha sido sustituido por la zumaiarra Maitane Ostolaza, quien carece de experiencia en la gestión museística y no tiene conexión con el mundo ferroviario.

La experiencia de Ostolaza en el campo ferroviario es precisamente su gran handicap. Y eso es lo que le reprocha la gente del tren. Que no se lo conoce ni obra publicada ni acción alguna en esta materia. Y, además, ese mismo mundo no ve con buenos ojos que se aparte de la gestión del museo a quien más ha contribuido para poner en el mapa mundial a Azpeitia. El museo es hoy en día una referencia en el mundo del ferrocarril y su gestión y desarrollo un ejemplo gráfico de cómo debe ser una instalación de ese tipo.

Preocupados por el futuro de este proyecto, la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril, con el apoyo de los amigos del ferrocarril de toda España, ha convocado a las 13.45 horas, del sábado una concentración en Azpeitia.. La concentración se celebrará frente a la sede del museo. La institución se viste con sus mejores galas precisamente durante esta jornada en la que se exhiben las máquinas vapor a pleno funcionamiento, una de las joyas más notables de este centro.

Esta es una magnífica oportunidad para comprobar el trabajo que se desarrolla en Azpeitia y ver a Juanjo Olaizola encendiendo las calderas y poniendo en marcha las locomotoras rescatadas casi del desguace (Aurrera, Portugal, Zugaztieta y Euskadi) y que si tienen vida es, sobre todo, por el tesón y el empeño que Juanjo Olaizola ha puesto durante estos años que ha permanecido al frente de la institución. Tenga o no el título de director, como ahora se le discute, es para todo el mundo ferroviario el verdadero artífice de lo que representa el Museo Vasco del Ferrocarril, una referencia en el mundo.

Feve recupera la locomotora VA8 para sus trenes turísticos tras una cuidada restauración

Una nueva joya de vapor para Feve. La locomotora VA8 está lista para salir a la vía, una vez que la operadora de vía estrecha ha finalizado la restauración de esta histórica máquina, de gran valor histórico e industrial. El proyecto de conservación se ha llevado a cabo en Asturias observando la máxima fidelidad hacia la pieza original.

Feve emprendió la restauración y conservación de la VA8, una pieza ferroviaria de alto valor patrimonial que permanece en las instalaciones de El Berrón, con el fin de evitar que se difumine una parte fundamental de la memoria colectiva de la sociedad asturiana, tan identificada con el tren.

La rehabilitación de la locomotora de vapor VA 8 es el proyecto más significativo que Feve ha acometido hasta el momento en cuanto a la recuperación de un elemento del patrimonio histórico e industrial. La reparación integral de esta máquina permitirá su puesta en marcha como cabecera de algunos de los trenes que Feve incluirá en su variada oferta de productos turísticos. El criterio aplicado para restaurar esta unidad se ha basado en la unión del mantenimiento de los valores inherentes a la propia locomotora, como su sistema de tracción a vapor, con los parámetros de seguridad y fiabilidad propios de las máquinas que circulan por la red de Feve.

Los trabajos de restauración se han realizado íntegramente en Asturias con la colaboración de dos empresas regionales: Talleres Alegría, especialista en elementos de vía y fabricación de material ferroviario, y Olmar, empresa encargada de la puesta en servicio de la caldera de vapor, la parte más importante de la máquina que, aunque es una copia veraz de la original, funciona con gasoil en vez de con carbón, al ser el primero un combustible más eficaz y menos contaminante.

Durante el desarrollo de este proyecto, Feve ha contado también con el asesoramiento del Museo del Ferrocarril de Asturias, organismo dependiente del Ayuntamiento de Gijón que se ha implicado tanto en la búsqueda de soluciones técnicas como en los aspectos culturales e históricos que es necesario tener en cuenta para la creación de la unidad de alto valor turístico y cultural que hoy hemos presentado.

La VA 8 fue construida en 1958 en Vizcaya por Babcock & Wilcox para el Ferrocarril Vasco Asturiano. Se trata de un modelo muy significativo en la historia de la vía estrecha española que Hunosa cedió a Feve hace tres años. Cuando se decidió emprender su recuperación, la máquina se encontraba fuera de servicio y formaba parte de la exposición del Museo del Ferrocarril de Asturias, ya que su valor histórico es innegable. Las primeras locomotoras con este diseño, basado en un original de la casa alemana Krauss, se fabricaron en 1929 para el Ferrocarril Cantábrico, si bien Babcock & Wilcox sirvió más lotes tras la Guerra Civil, tanto para esta línea como para la de Económicos de Asturias. En la década de los años treinta del siglo pasado, la Fábrica Nacional de Armas de Trubia construyó diez unidades de este tipo para el Ferrocarril de Ferrol a Gijón, pero nunca llegaron a circular por este trayecto y fueron repartidas por diferentes líneas de la geografía nacional.

La polémica vuelve al Museo Vasco del Ferrocarril, con la designación de un nuevo director

Vuelta de tuerca y polémica en el sector ferroviario. La Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril ha puesto en tela de juicio el proceso de selección del director del Museo Vasco del Ferrocarril ante los medios de comunicación y las redes sociales por considerar que en dicho proceso se han incumplido los principios de transparencia y neutralidad que tanto el viceconsejero de Transportes, como EuskoTren y ETS decían defender. El Patronato de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril, tomó la decisión de seleccionar, como futura directora de la Fundación, a una profesora universitaria, Maitane Estolaza. De esta forma, queda desplazado Juanjo Olaizola, alma mater de la institución ferroviaria.

Los temores se han confirmado. El director del Museo de Azpeitia, al que ya se puso en jaque tras las pasadas navidades, queda relegado a un segundo plano. Al parecer, una amiga del viceconsejero de Transportes del Gobierno vasco, Ernesto Gasco, estará al frente del organismo museístico.

Según explican en un comunicado los miembros de la asociación, en la reunión del Patronato del pasado 8 de septiembre, cuando se valoró a los diversos candidatos seleccionados, Gasco decidió desestimar al tercero de ellos alegando que “conocía a dicha persona”. “¿Porqué no informó a los demás miembros del Patronato que conocía a la candidata finalmente seleccionada desde hace treinta años?”, se preguntan los denunciantes. “Tenemos constancia de que estudiaron juntos toda la carrera, tres años en E.U.T.G. (Donostia) y otros dos en la Universidad Autónoma de Madrid y, asimismo, podemos documentar que, en pleno proceso de selección, existió relación directa entre Gasco y dicha candidata, algo que deliberadamente ocultó a los restantes miembros del Patronato”, aseguran en su escrito. Juanjo Olaizola, que también concurrió a la selección, ha quedado en cuarto lugar.

La Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril asegura que el proceso de selección está viciado. No solo porque la designación está condicionada por amiguismo, sino porque la misma vulnera la propia ley de Museos de Euskadi que establece que “La dirección, conservación y mantenimiento correrá a cargo de personal cualificado y suficiente cuya formación y conocimiento se ajuste a los contenidos del museo”. La candidata seleccionada, carece de experiencia en la dirección de museos y fundaciones, según asegura el citado organismo.

Tampoco está garantizada la experiencia en la gestión museística de la candidata seleccionada, ya que su cometida ha estado relacionado con la docencia.

La Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril cree que todo el proceso de selección ha sido una farsa encaminada a que el vicepresidente del Patronato del Museo, Ernesto Gasco, pudiera colocar al frente de Azpeitia a una persona de su entera confianza. “De hecho, tenemos testigos que pueden declarar que ya en otoño de 2010, antes de que se quisiera forzar a Juanjo Olaizola Elordi a abandonar la dirección del museo, Gasco ofreció la dirección de la institución a terceras personas, ya que, según sus propias palabras “se iba a cargar al director”.

Los denunciantes creen cuanto menos sorprendente que la empresa de selección propusiera como mejor candidata a una persona sin experiencia en la gestión de museos y sin que pueda acreditar conocimientos que se ajusten a los contenidos del Museo Vasco del Ferrocarril, frente a un candidato como Juanjo Olaizola Elordi, con una contrastada experiencia en la dirección y gestión.

Apasionado del vapor, Juanjo Olaizola ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el Museo de Azpeitia, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia son un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y ha conseguido que Azpeitia sea paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.

El lorito Pepe, ‘jefe de estación’ en Cestona

Pepe había nacido en Guinea. aunque vivía en Cestona. No, no era de raza negra como bien podía deducirse de su lugar de nacimiento. Más bien pertenecía a esa simpática especie de la familia de los psitácidos que pueden imitar la conversación humana y otros sonidos. Lo que les hace aún más graciosos. Era la mascota de la familia que regentaba el hotel ‘Estación‘, junto al apeadero de Cestona-Villa, allá por los cincuenta.

Otros loros aprenden a pedir galletas, chocolate e incluso reproducen manchaconamente las palabrotas que algún pillastre les ha hecho repetir hasta acabar por superarle en la expresión del taco. Pepe, algo más singular que sus congéneres, no se limitó a las imprecaciones. El lorito gozaba de un lugar privilegiado para observar los trenes que pasaban por el apeadero. Y por alguna extraña razón le dio por imitar el sonido del silbato. Y ese silbido era tan perfecto que en más de una ocasión conseguía despistar a todos los trabajadores de la estación de Cestona-Villa.

Pepe debía de tener alma de jefe de estación. Y como tal hacía efectiva la maniobra preceptiva cada vez que observaba un tren parado en el apeadero guipuzcoano. El loro silbaba con tanta perfección que el maqunista pensaba que le estaban dando la salida y comenzaba la maniobra sin apercibirse de que era Pepe quien le había dado la orden. «El problema venía cuando silbaba y todavía no habían acabado de subir o bajar los viajeros, o la paquetería no se había terminado de cargar. Cuando el tren arrancaba, todos los paquetes y bultos iban a parar al suelo», explica Juanjo Olaizola. El director del Museo del Ferrocarril de Azpeitia asegura divertido que el loro no hacía distinciones porque incluso «las caseras que utilizaban el tren para llevar frutas y verduras a la Bretxa, terminaban con las berzas en el suelo».

Y Pepe la lio, aunque por fortuna sin consecuencias. El loro divisó, como tantas otras veces, un tren parado en la estación e hizo el silbido habitual. El maquinista no se lo pensó y arrancó el tren en el precisio instante en que otra unidad hacía su entrada. En ese tramo la vía era única para ambos sentidos. «El tren salió sin darse cuenta de que venía otro de frente y que había estado esperando en el cruce en Cestona. Menos mal que la salida de la estación dirección Zumaia es en línea recta, y pudieron parar a tiempo. Casi se la dan», relata Olaizola conocedor de las hazañas de Pepe.

Consuelo Oruesagasti, su antigua dueña, también rememora las historias de Pepe, y el disgusto que le ocasionó la denuncia contra su querida, aunque traviesa mascota. «Un inspector que perdió el tren se fijó en que el loro causaba confusión con sus silbidos en los operarios del apeadero. Vio a una pareja de la Guardia Civil y les propuso matarlo». Al cabo de unos días, los dueños del animal recibieron la denuncia contra Pepe. «En aquel momento se encontraba comiendo en el hotel un prestigioso abogado de San Sebastián, Urquizu. Este leyó la denuncia y dijo que él se encargaba de la defensa».

No hubo traslado a la comisaría ni juicio de faltas. La razón, explica Olaizola, fue sencilla. El juez determinó que, según el reglamento del ferrocarril, el maquinista no debe conformarse con oir el silbato del jefe de estación, sino tiene que ver claramente cómo agita el banderín rojo plegado, que da la señal de vía libre. Pepe no era culpable. Más bien la negligencia era de los confiados maquinistas que no se aseguraban con la vista de que los pasajeros habían dejado de subir o bajar o de que se habían terminado de cargar los bultos en la unidad correspondiente.

Como no podía ser de otra forma, la historia del pleito contra la compañía ferroviaria saltó a los periódicos. Es más. Consuelo Oruesagasti se enteró del fallo favorable en la contraportada de un periódico en Barcelona. Se hizo tan famoso, que en Francia llegaron a componerle una canción en la que se contaba su divertida historia.

Tras el fallido plieto, el jefe de estación de Cestona-Villa decidió cambiar el tipo de silbido, con intención de despistar a Pepe. Pero ni por esas. «A los tres días ya se había aprendido la nueva señal», señala jocosa su antigua dueña. Sus trastadas y desparpajo acabaron de golpe el día que Pepe apareció muerto.

Y la historia del loro, que el tiempo acabó casi por destarrar al olvido, acaba de ser rescatada por los Amigos del Museo Vasco. Desde hace unas semanas el loro, cuidadosamente disecado por sus dueños, observa a los visitantes que acuden a Azpeitia desde el mostrador de entrada de la antigua dependencia ferroviaria. Un lugar provisional hasta que definitivamente presida la vitrina de los silbatos.

(Imagen Lusa. Vídeo grabado por Joseba Zubialde. Fuente Diario Vasco)

El ‘Tren de la Fresa’ sale este sábado a la vía con la ‘Alco 2180’

No habrá volutas de humo. Sin vapor. Sin ninguna de las ‘MIkados’ ni la ‘Garrafeta’, cierto, pero el ‘Tren de la Fresa’ sigue vivo esta temporada y el sábado vuelve a la vía, de la que no se ha apartado desde hace 26 años. En 1984 salió por primera vez para rememorar el recorrido del que fue el primer ferrocarril de la comunidad de Madrid y el segundo de la Península. Y hoy es el tren turístico más antiguo de Europa, el decano.

A trancas y barrancas,os solventados todos los problemas económicos que lo ponían en peligro, el ‘Tren de la Fresa’ acude a su cita anual con los aficionados y turistas. Dicen los puristas que sin vapor no es lo mismo. Pero la histórica ‘Alco 2180’ (la 321-080 de Delicias) volverá a encabezar este sábado el convoy, (formado por cuatro coches ‘Costa’ construidos en la década de 1920, un furgón DV y un vagón tipo J) y recorrer un trayecto de 50 minutos entre la capital y Aranjuez a bordo del cual los viajeros degustarán los típicos fresones mientras disfrutan del paisaje.

Los coches tipo Costa forman parte de la larga serie que la compañía MZA adquirió entre 1914 y 1930 con el objetivo de modernizar y unificar su parque de material remolcado para ser- vicios de Cercanías. Tras su paso a Renfe, este material siguió prestando servicio para cercanías hasta la década de 1960, e incluso más tarde, como trenes de servicio para empleados. Ya en la década de 1980, de los cuatro coches conservados ahora por el Museo del Ferrocarril de Madrid, tres fueron restaurados en los Talleres de Explotaciones Forestales de Renfe y uno por el Servicio Militar de Ferrocarriles.

La serie 321 de Renfe (2100 según la antigua numeración de Renfe) es una serie de locomotoras diésel-eléctricas adjudicadas en la década de los sesenta del siglo XX durante el proceso de dieselización de las líneas españolas para eliminar las viejas locomotoras de vapor que estaban en circulación. Estas locomotoras de fabricación norteamericana se financiaron en parte gracias a fondos de ayuda que ofrecía dicho país.

En total se construyeron 80 unidades de esta serie. La entrega se realizó entre los años 1965 y 1970. Durante los primeros años dieron servicio a trenes de pasajeros de las zonas de Orense, Atocha y Sevilla, consiguiendo mejores prestaciones que locomotoras de vapor de hasta el doble de potencia cuando los trenes eran especialmente largos y pesados. A medida que iban apareciendo locomotoras nuevas, las de vapor se fueron relegando al transporte de mercancías.

En la actualidad, la mayoría de las locomotoras de la serie 321 de Renfe han sido desguazadas y algunas vendidas, pero con la aparición de Adif, Renfe Operadora entregó prácticamente la totalidad de las locomotoras que tenía de esta serie a Adif, con lo que 40 años después de su aparición, algunas todavía están operativas para la conservación de las vías.

Al llegar a Aranjuez, el Palacio Real, sus jardines y el Museo de Falúas serán cita obligada para los viajeros, el 58% de los cuales concede al Tren de la Fresa un atractivo turístico; el 38% lo considera una auténtica pieza de museo; y sólo un 4% se refiere a él como un simple medio de transporte para llegar a la localidad ribereña.

El ‘Tren de la Fresa ‘ efectuará en total 24 viajes (sólo circula sábados y domingos). Las tarifas son 28 euros para los adultos y 20 euros para los niños de 4 a 12 años ya que los menores de esa edad viajan gratis.

El ‘Tren de la Fresa’ recrea el viaje que en 1851 dio origen a la segunda línea férrea de la Península ibérica (el 10 de noviembre de 1837 se había inaugurado el ferrocarril entre Güines y La Habana, en Cuba que por aquel entonces todavía era española, y ya se habían apagado los ecos del Barcelona-Mataró de 1848). Además del transporte de viajeros, muchos de ellos pertenecientes a la corte real (según cuenta la leyenda, llegaba hasta la misma puerta de la residencia real y los últimos metros de carril eran de plata), el ferrocarril llevaba hasta los mercados de Madrid los productos de la huerta, sobre todo espárragos y fresas, de donde toma finalmente su nombre.

El convoy, que lleva funcionando 26 años y que se ha consolidado como el tren turístico más antiguo en funcionamiento de Europa, es una iniciativa organizada por la Fundación de Ferrocarriles Españoles, a través del Museo del Ferrocarril; la Comunidad de Madrid, a través de la Dirección General de Turismo; Patrimonio Nacional y el Ayuntamiento de Aranjuez.

(Imagen cortesía del Museo del Ferrocarril de Delicias)

La locomotora 31 vueve a las vías de Ponferrada por donde circuló durante cuarenta años

Historia del Bierzo, historia del carbón, historia del tren. En un transporte especial y precedida por el vagón que la abastecía tanto de agua como de carbón, la locomotora 31 ha llegado a la estación de la que partió diariamente durante cuarenta años, restaurada para el Museo del Ferrocarril de Ponferrada (León). Un centenar de personas- entre las que figuraban antiguos trabajadores de la Sociedad Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) y cuarenta escolares- han contemplado durante más de dos horas cómo la locomotora era depositada en la estación de la que partió por última vez en el año 1989 para ser expuesta.

Se trata de la materialización del acuerdo alcanzado por la Consejería de Fomento y el Ayuntamiento de Ponferrada, por el que la Junta ha cedido la máquina al consistorio ponferradino. El consejero de Fomento, Antonio Silván, y el alcalde de la localidad, Carlos López Riesco (PP), han aguardado la llegada de la máquina que, hasta hoy, ha permanecido almacenada en los talleres que el grupo minero Alonso posee en Andorcino (León).

Ha sido, según Antonio Silván- nieto de un maquinista berciano- un momento cargado de simbolismo en el que «sobran las palabras» para describir el significado del regreso a Ponferrada de una seña identidad del Bierzo, de su pasado y de su futuro.

«Es la historia viva de Ponferrada, es la historia viva del Bierzo, es la historia viva del carbón» ha destacado el consejero, quien ha aclarado que la locomotora seguirá funcionado Carlos López Riesco ha aprovechado para rendir homenaje a los trabajadores de la MSP que durante años «dejaron miles de horas de trabajo por el progreso de esta tierra». Entre ellos, como testigo de excepción, ha estado el que fuera jefe de estación, Tino Martínez, quien a sus 83 años ha recordado como, con su silbato, era el encargado de dar salida al tren correo que encabezaba la locomotora 31. También ha presenciado su llegada al museo Erin de la Mata, fogonero y maquinista durante 41 años.

«La 31» ha regresado a casa coincidiendo con la celebración el Día Internacional de los Museos bajo el lema «Museo y Memoria». La locomotora, casi centenaria, fue construida por la casa Maffei en 1913, en la ciudad alemana de Munich y pesa 41 toneladas. Estuvo hasta el año 1943 prestando servicio en la línea Pamplona-Lasarte de la Sociedad Minera de Guipuzcoa (numerada PSS 6 en el ‘Plazaola’), hasta que la compró Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) para su ferrocarril, por la que pagó 268.000 pesetas y la renumeró como’ PV 31′. Desde entonces y hasta 1989 en que cedió paso al diesel, estuvo operativa, siendo de las últimas de Europa de su categoría. Once años después fue restaurada por la Junta de Castilla y León en la comarca del Bierzo.

La máquina, que ha permanecido desde hace meses en Ardoncino, no ha sido ajena a la polémica. ‘La 31’ se encontraba desde su restauración en un taller del Bierzo, en una explanada que la empresa del grupo minero Victorino Alonso tenía en la localidad berciana de Cubillos del Sil. Allí se estaba deteriorando y fue trasladada en una góndola (transporte especial) a los talleres de Ardonino. La polémica se suscitó en el Bierzo porque la locomotora fue llevada a Ardoncino. Varios partidos políticos, especialmente de corte bercianista, criticaron en su momento que la máquina fuera trasladada a Ardonino. Su temor radicaba en que ya no regresaría de nuevo a la comarca del Bierzo y por eso hubo quien llegó a comparar esta locomotora 31 con otroz hallazgos arqueológicos aparecidos en Bembibre y que se encuentran en el Museo Provincial de León.

Finalmente, se cumple lo dicho en un primer momento por los responsables de la Junta, cuando surgió la polémica del traslado. ‘La 31’ vuelve a Ponferrada, al Museo del Ferrocarril.

La Administración vasca busca director para el Museo del Ferrocarril de Azpeitia

Nueva llamada de atención. Porque parece que vuelven a pintar bastos. La Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril advierte sobre nuevas maniobras desde la Administración vasca sobre el director del organismo, Juanjo Olaizola, al que ya se puso en jaque tras las pasadas navidades. Hace unos días se publicaba la convocatoria de un concurso para la selección del nuevo director del Museo Vasco del Ferrocarril, a espaldas del Patronato de la Fundación.

La asociación cree que Eusko Tren y el Gobierno vasco se han vuelto a saltar los acuerdos adoptados por el Patronato de la Fundación , ya que ambas instituciones se comprometieron a informar al citado organismo sobre la descripción del perfil de los futuros candidatos y el sistema de selección antes de recurrir a la convocatoria. Sin embargo, esta se ha cumplimentando sin que la Fundación conozca los requisitos que llevan a la Administración vasca a sacar a concurso público el cargo de director del Museo de Azpeitia. Al parecer, tampoco el director del Museo ha sido informado de la situación.

El Patronato está formado por seis miembros entre los que se encuentran la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril, el consejero de Transportes del Gobierno vasco ( Iñaki Arriola), el viceconsejero de Transportes (Ernesto Gasco), EuskoTren, Euskal Trenbide Sarea (ETS) y el alcalde del Ayuntamiento de Azpeitia (Julián Eizmendi).

Para justificar frente al Patronato la necesidad del proceso de selección destinado a la contratación de un nuevo director del Museo el pasado 17 de enero, EuskoTren y el viceconsejero de Transportes afirmaron que el cargo de director del Museo Vasco del Ferrocarril nunca había existido en el organigrama de la operadora vasca de vía métrica. En los mismos términos se expresó el 3 de febrero Ernesto Gasco en una información periodística: «El puesto de director (del Museo Vasco del Ferrocarril) no existe, no está en el catálogo de EuskoTren, ni en ningún sitio».

La Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril asegura, no obstante, que las afirmaciones de EuskoTren y del viceconsejero de Transportes no se corresponden con la realidad jurídica y fáctica de la Fundación ni del Museo Vasco del Ferrocarril. Según un comunicado de la asociación ambos organismos omiten el acuerdo adoptado por el anterior Patronato Rector del Museo de Azpeitia, el 16 de septiembre de 1992, por el que los miembros del citado organismo decidieron nombrar a Juanjo Olaizola director del centro ferroviario vasco. El Patronato Rector del Museo ratificó este nombramiento en la reunión mantenida el 27 de septiembre de 1994.
El anterior Patronato Rector se creó, al mismo tiempo que el Museo, por el Decreto 700/1991, de 17 de diciembre de 1991 (sobre Creación y Régimen del Museo Vasco del Ferrocarril publicado en el BOPV el 30 de diciembre de 1991), “con el fin -según establece el artículo 7 del citado decreto- de impulsar las actividades culturales y funcionamiento del Museo y de asesorar al Departamento de Transportes y Obras Públicas del Gobierno vasco”. El consejero de Transportes y Obras Públicas del Gobierno Vasco y el viceconsejero de Transportes asumían la presidencia y vicepresidencia del anterior Patronato ; por su parte, el consejero delegado de EuskoTren, el director de Transportes del Gobierno vasco y el director de Patrimonio Cultural eran, entre otros, los vocales del citado organismo.

El origen del Museo Vasco del Ferrocarril se remonta a 1989, cuando el Departamento de Transportes y Obras Públicas comenzó a trabajar en la elaboración de un inventario de material ferroviario con el propósito de valorar cuantitativa y cualitativamente el Patrimonio Ferroviario existente en Euskadi. Para ello, la Dirección de Transportes convocó un proceso de selección público destinado a la contratación de una Asesoría Técnica, cuyo anuncio fue publicado en el BOPV de fecha 23 de noviembre de 1988. Como resultado del citado proceso de selección fue contratado Juanjo Olaizola Elordi.

Concluido el inventario, el Departamento de Transportes y Obras Públicas comenzó las gestiones necesarias para la creación del Museo Vasco del Ferrocarril. Su constitución tuvo lugar mediante el citado Decreto 700/1991, de 17 de diciembre de 1991.
Desde 1989 hasta 1994, la Dirección de Transportes fue renovando la contratación de los servicios de Juanjo Olaizola como asesor técnico, asumiendo la dirección de los trabajos de preservación, restauración, formación de colecciones y participación en la dirección de las obras de habilitación de las antiguas instalaciones del Ferrocarril del Urola ubicadas en Azpeitia, sede del futuro museo.

El 20 de enero de 1992, se inauguró la primera fase del Museo Vasco del Ferrocarril. En septiembre de ese mismo año, el ya mencionado Patronato Rector del Museo Vasco del Ferrocarril nombró director interino a Juanjo Olaizola. Dos años más tarde, la gestión del Museo, que hasta entonces había recaído en el Departamento de Transportes del Gobierno Vasco, se transfirió a la sociedad pública EuskoTren ( Decreto 56/1994, de 25 de enero de 1994), pero ello no supuso la disolución del Patronato Rector del Museo, ya que, en su artículo 5, determinó que “la gestión del Museo se realizará conforme a lo dispuesto en el Decreto 700/1991, de 17 de diciembre de 1991”.

El 1 de marzo de 1994, Juanjo Olaizola ingresó en la plantilla de EuskoTren paralelamente a la integración del Museo Vasco del Ferrocarril en esta sociedad pública. Y en septiembre de ese mismo año, el anterior Patronato Rector del Museo, con la correspondiente ratificación del Departamento de Transportes, decidió por unanimidad nombrarle director del Museo Vasco del Ferrocarril.

Ahora vuelve a ceñirse una tremenda incógnita sobre el responsable del centro de Azpeitia que, a pesar de lo sucedido en los primeros meses de este año, sigue trabajando en los diversos trabajos que se desarrollan en las instalaciones museísticas. En este tiempo ha encontrado solidaridad, reconocimiento y respeto por parte del mundo ferroviario que no comprende las maniobras de la Administración vasca.

Apasionado del vapor, Juanjo Olaizola ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el Museo de Azpeitia, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia son un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y ha conseguido que Azpeitia sea paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.