Archivo de la etiqueta: museo

Una ‘quimera ferroviaria’ preside como ‘maceta’ la entrada al Muncyt de La Coruña

Como una ‘maceta’ más, a la intemperie. Curiosa elección la del Museo de la Ciencia y Teconología de La Coruña para dar entrada a su muestrario. A simple vista podía parecer un camión, como una dresina, pero en detalle, es algo más que eso. Este vehículo de gran tamaño instalado en la plaza que da acceso al Muncyt fue utilizada en la azucarera ‘San Isidro’, en la vega de Granada, para el movimiento de vagones y pretende ser un anticipo de lo que el visitante podrá encontrar en el interior del edificio. Mezcla de tractor, camión y tren, esta ‘Quimera Ferroviaria’, este híbrido tuvo su protagonismo en las fábricas granadinas, donde se trabaja la remolacha y la extracción de azúcar.

La aparición del ferrocarril y la apertura de las carreteras que enlazaban Granada con el resto de Andalucía y España provocaron la ocupación del territorio industrial, coincidente con la revolución azucarera de la vega de Granada y la instalación de los primeros ingenios. Tres núcleos industriales se distinguieron fundamentalmente: alrededor de la estación de Andaluces, con empresas de fabricación de losetas hidráulicas, productos alimenticios, tejidos y maderas; otro, en torno a las carreteras de Jaén y Córdoba, con el más importante conjunto de producción de cerámica y alfarería, y un tercero en las inmediaciones de la carretera de Málaga, con los centros de transformación de remolacha.

El gran desarrollo que tuvo la industria en las costas de Andalucía a partir de mediados del siglo XIX se debió en gran parte al coruñés Ramón de la Sagra. En 1845 fue pionero en la introducción de las máquinas de vapor y de nuevos sistemas de fabricación en las empresas azucareras; siguiendo su impulso se crearon veinte nuevas fábricas en treinta años. El conjunto de la Azucarera San Isidro fue levantado en 1901 por Modesto Cendoya y ampliado hacia 1920, según proyecto de Felipe Giménez Lacal.

El término quimera, que se ha utilizado para dar nombre a este vehículo que preside la plaza que da acceso al museo, hace referencia a un animal fantástico, surgido de una creación integrada por partes de diferentes animales que enfatiza las diferencias entre ellos.

En su origen fue un camión de cadenas que para su transformación en tractor de maniobras en 1915 tuvo que ser adaptado. Se colocaron unas ruedas metálicas con pestañas, unos topes para amortiguar los golpes, se eliminó la dirección y el asiento, además de añadírsele un depósito de agua para el sistema de refrigeración; lo que provocó un aumento del peso del vehículo y la capacidad de tracción. Estas modificaciones otorgan a esta quimera, un aspecto similar a las dresinas utilizadas en el mantenimiento de infraestructuras ferroviarias.

El museo hace un recorrido por la ciencia y la tecnología de España desde los tiempos remotos hasta la actualidad. En su colección se pueden observar más de 300 piezas, distribuidas en 6.600 metros cuadrados, que ofrecen un viaje en el tiempo a través del progreso de estas dos disciplinas.

El ‘Tren de la Fresa’ busca financiación privada para hacerse de nuevo a la vía

Se busca capital para el ‘Tren de la Fresa’. Los peores augurios se han confirmado. La gestión de este clásico convoy que cubre el recorrido entre Madrid y Aranjuez será en el futuro privada, si es que hay alguien dispuesto a depositar la financiación necesaria para cubrir el servicio. Pese a los altos índices de ocupación (el 92% en la temporada de 2011), el déficit comercial de este convoy ronda los 100.000 euros. Las administraciones implicadas en esta ruta turística, que se ha mantenido en activo durante veintisiete años, no pueden más. La Fundación de Ferrocarriles Españoles, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Aranjuez buscan, por tanto, un nuevo ‘dueño’

Solo la gestión será, de momento, privada. El Museo del Ferrocarril de Madrid-Delicias continuará manteniendo el control sobre el tren. «Estamos trabajando en un pliego que sacará a concurso la gestión del tren», explica el director del Museo del Ferrocarril, Miguel Muñoz. quien ha recordado la imposibilidad de hacer frente a una campaña (la vigéximo octava) sin capital privado.

La Fundación de Trenes Turísticos es la única que está dispuesta a «asumir el riesgo» de la gestión del servicio, que apenas aporta ingresos, pese al éxito de la iniciativa, una de las más antiguas del panorama ferroviario español. Muñoz ha expresado que esta compañía cuenta con una máquina de vapor histórica todavía en funcionamiento lo que le otorga la experiencia necesaria para hacerse cargo del servicio turístico.

A pesar de la privatización del servicio, el director del Museo del Ferrocarril ha confirmado que el ‘Tren de la Fresa’ seguirá contando con subvenciones por parte de las administraciones públicas, ya que la inversión regresa a la región «a través del beneficio económico que generan sus visitantes, especialmente en Aranjuez».

El pasado año se rozó la situación de peligro y el tren estuvo a punto de no salir. Sin embargo, un acuerdo de última hora permitió salvar la temporada que se cubrió con la ‘Baldwin’ de Guadix, ya que solo el vapor garantiza el éxito de este programa turístico que atrae a visitantes foráneos a esta ruta centenaria. Como explicó Miguel Muñoz el coste del servicio es “muy alto” porque el material del convoy es único en su género e irremplazable. Cuatro coches ‘costa’, construidos para los servicios de cercanías de la Compañía MZA entre 1914 y 1930, y dos furgones de los años sesenta, que pertenecen a la serie J 400.000, forman parte de este convoy presente desde hace 27 temporadas.

El ‘Tren de la Fresa’, más allá de los aspectos “puramente económicos, ha adquirido una indiscutible función social por ser ya un símbolo de la Comunidad de Madrid y de nuestro país que, por un lado, transmite la memoria entre generaciones de un modo de transporte ya desaparecido; y, por otro, representa una singular forma de ocio y cultura de la comunidad madrileña” añaden.

El ‘Tren de la Fresa’ recrea el viaje que en 1851 dio origen a la segunda línea férrea de la Península ibérica (el 10 de noviembre de 1837 se había inaugurado el ferrocarril entre Güines y La Habana, en Cuba que por aquel entonces todavía era española, y ya se habían apagado los ecos del Barcelona-Mataró de 1848). Además del transporte de viajeros, muchos de ellos pertenecientes a la corte real (según cuenta la leyenda, llegaba hasta la misma puerta de la residencia real y los últimos metros de carril eran de plata), el ferrocarril llevaba hasta los mercados de Madrid los productos de la huerta, sobre todo espárragos y fresas, de donde toma finalmente su nombre.

El proyecto de este tren se debe al Marqués de Pontejos que, bajo el patrocinio del Marqués de Salamanca, fue finalmente inaugurado por la reina Isabel II. La propia monarca cedió gustosamente terrenos de su propiedad, al oeste del Palacio Real, para la entrada del ferrocarril en Aranjuez. Para llevar a cabo la línea, se tuvieron que salvar diversos accidentes geográficos, con la construcción de sendos puentes sobre los ríos Jarama y Tajo. La importancia estratégica de la línea era elevada, pues suponía el primer paso del ferrocarril desde Madrid a Andalucía y Levante.

Se construyó una estación término, hoy desaparecida, frente a la fachada occidental del Palacio Real de Aranjuez, a la que se añadiría años después otra estación al sudoeste del casco antiguo de la ciudad, en la que paraban los trenes destino a Cuenca, tras la prolongación de la línea a esta ciudad en 1883. Ambas fueron sustituidas por otra estación, construida en 1923, y que actualmente sigue en uso. Hasta la creación de Renfe en 1941, dicha estación pertenecía a la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), como muestran los mosaicos decorativos existentes en su vestíbulo.

El Proyecto del ‘Tren de la Fresa’ surgió por iniciativa del Ayuntamiento de Aranjuez, que con motivo de las Fiestas de la Primavera del año 1984 quiso organizar un acto especial para conmemorarlo. Por otra parte, ese mismo año se cumplían 133 años de la inauguración de la línea Madrid-Aranjuez y el Museo del Ferrocarril abría sus puertas en la nueva sede de la antigua estación de Delicias, donde ya era posible la exhibición de material ferroviario en sus vías.

¿Y ahora? El mundo ferroviario aguarda expectante el inminente futuro del ‘Tren de la Fresa’ y se muestra preocupado porque el Museo mantenga la propiedad sobre los vehículos históricos que componen el convoy. Confían en que se encuentre el capital suficiente para que se haga de nuevo a la vía, aunque se ve su futro tan negro como los penachos de humo que lanzan en su recorrido las locomotoras de vapor que tiran de este preciado transporte.

(Imagen Chema Barroso)

La locomotora ‘Sarita’ de la Fundación Cela podría recalar en el Museo del Ferrocarril de Vilagarcía

Una oportunidad histórica para evitar la desaparición de otra joya ferroviaria. La Asociación por la Recuperación de Patrimonio ha solicitado por carta al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que la locomotora ‘Sarita’, que hizo el primer viaje del ferrocarril en Galicia, sea trasladada al Museo del Ferrocarril de Galicia que se encuentra en Vilagarcía. El escrito se ha cursado con urgencia tras conocerse que la Fundación Camilo José Cela pasa a integrarse en el sector público.

«Lo que pretendemos es que la Xunta restaure la ‘Sarita’, que está expuesta en el exterior de la fundación en un lamentable estado de conservación y la done al Museo del Ferrocarril», afirmó el portavoz de la citada asociación, Manuel Morales.

La solicitud al presidente de la Xunta radica en el vínculo histórico que la locomotora tiene con Vilagarcía de Arousa, «pues ha sido la primera en realizar el recorrido entre Carril y Cornes, el primer viaje que hizo en tren en Galicia, y su primer maquinista fue el vilagarciano Francisco Porto Codesido«, expuso Manuel Morales. En aquella época la estación del tren se encontraba en Carril, frente a los talleres de Renfe, posteriormente transformada en el actual Museo del Ferrocarril de Galicia.

Conocida como la locomotora del abuelo de Cela, John Trulock, la locomotora Sar, fabricada en Leeds, llegó al puerto de Lisboa en 1880 para aprestar servicio en los ferrocarriles de Beira Alta. El presidente de esta concesión y de la Cámara de Comercio de Vilagarcía, José María Abalo y Souça, regaló esta locomotora a John Trulock y fue rebautizada con el nombre de ‘Sar’, que derivó en la ya conocida ‘Sarita’. La máquina empezó a ser conocida como la locomotora del gerente, que la utilizaba para sus desplazamientos. Tras la muerte de Trulock, la máquina se destinó al servicio de maniobras de la estación de Carril y su último viaje fue en 1968, haciendo el trayecto Vigo Vilagarcía.

La máquina presenta actualmente un avanzado deterioro al permanecer a la intemperie enn los jardines de la Casa-Museo de la Fundación Camilo José Cela y su situación es preocupante. Fue cedida por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles a la Fundación Cela, una vez restaurada por el equipo del Museo del Ferrocarril de Delicias, en 1986. Se trata de una máquina de tracción vapor tipo Hunslet, numerada como 234, construida en localidad británica de Leeds en 1880. Forma parte del grupo de cuatro locomotoras de tres ejes acoplados del tipo 030 que la West Galicia adquirió para el servicio ferroviario entre Cornes y Carril.

La máquina, de ancho ibérico, tiene un peso en servicio de 19.810 kilos y 16.610 en vacío. La longitud supera los 6,7 metros y la altura los 3,5 metros. Con un esfuerzo de tracción de 2.409 kilos, disponía de una potencia indicada de 211 cv. Posteriormente, pasó a formar parte del material motor de las compañías Medina-Zamora-Orense-Vigo, la del Oeste, renumerándose como 191 y a su vez en el parque de Renfe se le asignó el 030–0201. Esta máquina formó parte del material rodante en la exposición conmemorativa del primer centenario del ferrocarril en la Península ibérica (Barcelona-Mataró en 1848), que tuvo lugar en Barcelona en 1948.

(Fuente Vía Libre. Imagen Forotrenes)

El tren de Samuño inicia las pruebas en vía y recupera una traza minera para uso turístico

Primeras pruebas. El tren turístico de Samuño realizó ayer el primer viaje de prueba en un recorrido desde la estación de El Cadavíu hasta la entrada al Socavón Emilia, a la altura del Pozo Samuño, donde comienza la galería. El tren minero forma parte del Ecomuseo Minero del Valle de Samuño. El convoy turístico en el que ahora se trabaja hará parte del recorrido que en su día trasladaba el carbón desde las minas del alto de Samuño hasta el valle del Nalón. En el corazón de Langreo se encuentra uno de los yacimientos más impoprtantes de la segunda mitad del siglo XX, aunque esta zona asturiana ha vivido más de 150 años dedicada a la extracción de mineral (carbón, sobre todo). Los pozos mineros Samuño y San Luis, joyas del patrimonio minero, o las recientes explotaciones a cielo abierto vuelven ahora a recobrar el protagonismo que tuvieron no hace demasiados años.

El director del Museo del Ferrocarril, Javier Fernández, ha destacado que se «trata de un hito histórico, se mire como se mire, porque es la primera vez que en Asturias se recupera una traza minera para un uso turístico relacionado con el patrimonio industrial». En este caso se trata de la traza del antiguo ferrocarril de la empresa Carbones de La Nueva.

A este primer viaje acudieron la alcaldesa de Langreo, Esther Díaz, acompañada de concejales, responsables de Feve, de Hunosa, de TRAGSA, de Asociación Cultural y de Vecinos San Luis y del director del Museo del Ferrocarril, acudieron ayer al primer viaje. Esther Díaz aprovechó la ocasión para agradecer a todas las personas que han participado en este proyecto su implicación en «un proyecto en el que tenemos puesta mucha ilusión». El viaje de prueba, según Díaz, es «el primer paso de un proyecto que genera mucha ilusión» y que «puede generar un punto de riqueza, de actividad y de empleo, de lo que yo creo no estamos sobrados y hace mucha falta revitalizar este territorio»

La alcaldesa de Langreo ha recordado que, aunque la obra está en la fase final queda «mucho por hacer, ya que hay que equipar las instalaciones, ponerlo en marcha, y el Consorcio tiene que tomar el cuerpo suficiente que permita que la explotación de este proyecto sea satisfactoria». Además, ha comentado que «no puede ir a medio gas, tiene que nacer con la fuerza suficiente y por eso, espero el compromiso de las instituciones y empresas para apoyar este proyecto que excede del ámbito de lo local».

Los pasajeros del tren turístico recorrerán 2,5 kilómetros a una velocidad de seis kilómetros por hora, aunque la locomotora alcanza una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora. Saldrán de la estación de El Cadavíu para llegar al Pozo Samuño e introducirse en el Socavón Emilia. El punto de destino del convoy será el embarque de la primera planta del Pozo San Luis de La Nueva, a 32 metros de profundidad. En este punto los visitantes saldrán a la superficie utilizando la ‘jaula’ del pozo para contemplar la espectacular casa de máquinas, construida en 1930, que conserva en su interior parte de las piezas iniciales como la máquina de extracción.

El proyecto del Ecomuseo del Samuño, que tiene un presupuesto de 6,5 millones de euros de los fondos del plan del carbón y es ejecutado por la empresa estatal Tragsa, incluye una exposición de documentos, maquinaria, herramientas e indumentaria minera, con paneles explicativos, recreaciones y proyecciones que acerquen a la historia de la minería en el valle.

El ecomuseo de Samuño tiene ya dos locomotoras y diez vagones para su tren turístico

Samuño ya tiene tren. Las dos locomotoras y los diez vagones del ferrocarril minero turístico fueron descargados en la nueva estación de El Cadavíu. El material rodante, fabricado en la República Checa, llegó a bordo de tres camiones y una grúa de grandes dimensiones se encargó de alzarlo y depositarlo sobre los raíles del nuevo circuito turístico que se adentra en las galerías subterráneas que unen los pozos Samuño y San Luis. Sin embargo, aún no hay fecha para la puesta en marcha del tren turístico minero. Feve y el Ayuntamiento han invitado a la empresa minera Hunosa a unirse al proyecto.

En el corazón de Langreo se encuentra uno de los yacimientos más impoprtantes de la segunda mitad del siglo XX, aunque esta zona asturiana ha vivido más de 150 años dedicada a la extracción de mineral (carbón, sobre todo). Los pozos mineros Samuño y San Luis, joyas del patrimonio minero, o las recientes explotaciones a cielo abierto vuelven ahora a recobrar el protagonismo que tuvieron no hace demasiados años. El tren turístico en el que ahora se trabaja hará parte del recorrido que en su día trasladaba el carbón desde las minas del alto de Samuño hasta el valle del Nalón.

Los convoyes, que tienen 1,45 metros de altura y color anaranjado, llevan impreso el logotipo del Ecomuseo del Valle del Samuño, el gran proyecto turístico impulsado desde el Ayuntamiento de Langreo con el que pretenden revitalizar la cuenca minera. Llevan la firma de las empresas checas Ferrit y Strojferr. Son especialistas en parque móvil de minería y fabrican maquinaria para diversos países. Las dos locomotoras DLP 50F son desmontables en tres unidades de montaje para facilitar su transporte en el lugar de trabajo.

De los diez vagones dos están adaptados para personas con discapacidad, con diez plazas. Los otros ocho transportarán a doce pasajeros, que ocuparán asientos de madera distribuidos de dos en dos. Cada vagón tiene tres parejas de bancos enfrentados y amplias ventanas para que los visitantes disfruten del recorrido.

Los pasajeros del tren turístico recorrerán 2,5 kilómetros a una velocidad de seis kilómetros por hora, aunque la locomotora alcanza una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora. Saldrán de la estación de El Cadavíu para llegar al Pozo Samuño e introducirse en el Socavón Emilia. El punto de destino del convoy será el embarque de la primera planta del Pozo San Luis de La Nueva, a 32 metros de profundidad. En este punto los visitantes saldrán a la superficie utilizando la ‘jaula’ del pozo para contemplar la espectacular casa de máquinas, construida en 1930, que conserva en su interior parte de las piezas iniciales como la máquina de extracción.

El proyecto del Ecomuseo del Samuño, que tiene un presupuesto de 6,5 millones de euros de los fondos del plan del carbón y es ejecutado por la empresa estatal Tragsa, incluye una exposición de documentos, maquinaria, herramientas e indumentaria minera, con paneles explicativos, recreaciones y proyecciones que acerquen a la historia de la minería en el valle.

(Fuente La Nueva España. Imagen J. M. Pardo)

El juez declara nulo el despido de Juanjo Olaizola y cree que se ha vulnerado su libertad de expresión

Nulo. Sentencia de obligado cumplimeinto. El Juzgado de lo Social número 1 de San Sebastián ha declarado que el despido de Juan José Olaizola de la Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril y EuskoTren, sociedades que controlan el Museo del Ferrocarril Vasco donde ejercía su trabajo desde hace dos décadas, es nulo a todos los efectos. El juez considera que se ha vulnerado el derecho a la libertad de expresión y obliga a su readmisión inmediata en cualquiera de las dos empresas que el demandante estime conveniente. El ex director del centro de Azpeitia aún no ha decidido cuál será su elección, pero tiene claro que piensa volver a las instalaciones del Urola en cuanto sea posible.

Los desencuentros entre EuskoTren y el ex responsable del museo se remontan a diciembre de 2011, cuando el organismo dependiente del Departamento de Vivienda, Obras Públicas y Transportes decidió destituirle y asignarle nuevas tareas en el área de Formación de la compañía, en un puesto administrativo en las oficinas centrales de Atxuri, en Bilbao. La decisión causó gran indignación y rechazo en ambientes ferroviarios españoles y europeos y la empresa dio marcha atrás. Sin embargo, decidió abrir un proceso de selección para dirigir el museo, al que se presentó el propio Olaizola, aunque no consiguió la máxima puntuación para hacerse con el puesto.

El departamento designó a Maitane Ostolaza, doctora en Historia y Civilización y profesora en la Universidad parisina de La Sorbona, para afrontar el futuro de la institución. El mundo ferroviario cirticó duramente esta situación porque considera que Juanjo Olaizola es uno de los más destacados estudiosos del mundo del tren en nuestro país. EuskoTren decidió su despido amparándose en unas declaraciones muy críticas que el demandante hizo sobre la situación en la que le habían colocado dirigentes de Transportes y que el departamento consideró «un exceso en la libertad de expresión, causando un grave daño a la imagen pública y al prestigio del museo y de sus profesionales». En la sentencia ahora hecha pública, el juez asegura que las declaraciones de Juanjo Olaizola, quien aseguró que sentía acosado, están perfectamente amparadas y garantizado su derecho a expresarse con libertad.

La ausencia de Juanjo Olaizola del Museo vasco del Ferrocarril ya se ha hecho notar. Por primera vez en catorce años, esta Semana Santa no ha habido circulaciones de vapor. Y con ello Azpeitia ha perdido su magia. El principal valor y punto de referencia mundial para atraer a visitantes es, sin duda alguna, la circulación de máquinas de vapor por el circuito que aún queda del antiguo ferrocarril del Urola. Y sin vapor los turistas dejarán de acudir a las instalaciones del Museo Vasco del Ferrocarril. Al parecer, tras la destitución y despido de Juanjo Olaizola, las autoridades vascas no han conseguido contratar a ningún maquinista. Según fuentes conocedoras del proceso, se han dirigido a la Federación Francesa de Ferrocarriles Turísticos (UNECTO) que ha declinado la invitación, pese a que se ha llegado a ofrecer 600 euros por una jornada (en la comparecencia parlamentaria del pasado 23 de marzo, Javier Cruz Expósito, consejero-felegado de EuskoTren únicamente reconoció 300 euros). También han tratado de que alguno de los técnicos del Museo de Gijón pudiera ‘trabajar’ de forma esporádica en Azpeitia. Pero nadie responde a la llamada.

No cabe duda alguna de que el museo está herido de gravedad y una sombra negra se cierne sobre el centro. Nadie habla de su cierre; en absoluto. Pero sin las circulaciones de vapor, que a buen seguro no se van a volver a producir, ya que Olaizola es uno de los pocos maquinistas que tienen licencia para operar con esas joyas del vapor, Azpeitia no será lo mismo. Sin la presencia de la ‘Aurrera’, ‘Zugastieta’, ‘Euzkadi’ o ‘Portugal’ sobre las vías, los visitantes dejarán de acudir porque solo verán un almacén de máquinas y unidades; quietas, inmóviles y con sus hogares marchitos, a falta de fuego y mantenimiento.

La música cubana de los Van Van trae el recuerdo nostálgico del primer tren español

Música y tren. No es algo tan extraño traer a estas páginas algo de música, y mucho menos cuando el son que suena está íntimamente ligado al mundo ferroviario. ‘La maquinaria’ es el último disco de la orquesta cubana Van Van que está a punto de regresar a la isla caribeña tras una exitosa gira europea. ¿Y qué tiene que ver Van Van con el tren? Más de lo que a simple vista uno se pueda imaginar. Dirigida por el maestro Juan Formell, celebra sus cuarenta años, con un nuevo disco cuya carátula está inspirada en el Museo del Ferrocarril de Cuba, donde se custodian auténticas joyas del ferrocarril caribeño.

Cuba era territorio español, como casi todo el mundo sabe, en 1837. Antes de que circulara el Barcelona- Mataró, la isla caribeña ya disponía desde hacía once años del ferrocarril, concebido como solución para el transporte de los azúcares hasta los puertos de embarque en lugar de los tradicionales carros. La línea La Habana-Bejucal de 27,3 kilómetros se había inaugurado el 19 de noviembre de aquel año (llegó a Güines justo un año más tarde, que alcanzaría los 30,5 kilómetros).

Las primeras locomotoras del ferrocarril cubano fueron construidas por John Braithwaite en Inglaterra, al parecer basándose en las máquinas de Robert Stephenson. Estas máquinas, que llegaron al puerto de La Habana el 28 de abril de 1837, fueron bautizadas como ‘Cubana’, ‘Havana’, ‘Villanueva’ y ‘La Comisión’. Las cuatro restantes, fabricadas por Reanis, llegaron el 23 de febrero de 1838, y recibieron los nombres de ‘Herrera’, ‘Escovedo’, ‘Villa Urruti’a y ‘Cruger’. Cincuenta carros con una capacidad de dos a cinco toneladas de carga (de los que 49 fueron fabricados en La Habana) y ocho coches de pasajeros de 24 a 26 asientos completaron la compra

La máquina con la que posan los célebres músicos cubanos es una de las joyas que se guardan en el Museo del Ferrocarril de Cuba, que está ubicado en la antigua estación de Cristina, del que fuera Ferrocarril del Oeste, frente al mercado de Cuatro Caminos, en La Habana. La estación se construyó en 1861 y toma su nombre de la propia calle donde se encuentra ubicada, nominada así en honor a la gobernadora Doña María Cristina de Borbón, Regente del Reino de España. La edificación actual se terminó en el año 1902 y conserva buena parte de los elementos originales.

En el museo de exhiben locomotoras de vapor de vía ancha y estrecha, también diesel y eléctricas, fotografías, documentos, medios utilizados para el movimiento de trenes, señales, etc. Una de las piezas más emblemáticas del museo es la locomotora ‘La Junta de Fomento’, comprada en Estados Unidos a finales de 1842 y principios de 1843, y que fue durante varias décadas la máquina insignia del ferrocarril de la cercana provincia de Matanzas, unos 100 kilómetros al este de La Habana. Además, el centro posee un espacio que reproduce la sala de operaciones de una estación de la primera mitad del siglo XX y exhibe locomotoras de vapor, eléctricas y de diesel de diferentes épocas, así como una grúa de vapor y vagones de carga y pasajeros.

En un guiño a la Historia, el museo se inauguró el 19 de noviembre de 2000 con el objetivo de dar a conocer la historia del primer ferrocarril español y de Iberoamérica, y apreciar la variedad de equipos, instrumentos, y documentos del sistema ferroviario cubano en diferentes épocas. En 2002, año del 165 aniversario del ferrocarril cubano, la estación fue declarada Monumento Nacional.

En la galería se muestran equipos de comunicación y señalización de vías, obras, operaciones y construcción. También se exponen máquinas y herramientas vinculadas al ferrocarril, así como fotos y otras piezas relacionadas con el movimiento obrero en el sector ferroviario, mientras que la sala de ferromodelismo cuenta con maquetas y equipos ferroviarios realizados con diversos materiales y en varias escalas. Asimismo el centro cuenta con una biblioteca y una hemeroteca, ambas especializadas, donde se encuentran materiales documentales sobre la historia del ferrocarril en la isla caribeña.


Langreo quiere involucrar a Hunosa en la gestión del tren minero de Samuño, atractivo turístico del Nalón

Mas implicación y auuda. La alcaldesa de Langreo, Esther Díaz, se ha reunido con los dirigentes de Hunosa para recabar su colaboración en la gestión del proyecto del tren turístico que el concejo pretende potenciar el interés turístico de esta zona. Para potenciar el espíritu minero, ambas delegaciones estudian cuestiones de interés común vinculadas, principalmente, a los terrenos y explotaciones que la hullera tiene en el concejo del Nalón. El encuentro, como ya adelantaron días atrás fuentes municipales a este diario, sirvió para plantear, por parte del Ayuntamiento, la implicación de Hunosa en el consorcio que gestiona el desarrollo de las obras y la futura explotación del tren minero de Samuño, uno de los principales atractivos del ecomuseo del pozo San Luis.

La regidora insiste en que este encuentro ha sido una primera toma de contacto: «En esta reunión no hemos tomados decisiones porque ante todo se trata de entrar en contacto, analizar y plantear los posibles problemas». Esther Díaz también mostró la predisposición del Ayuntamiento para luchar por prolongar la pervivencia de las ayudas a las minas más allá de 2018. «Nuestro planteamiento es de colaboración para seguir trabajando y también le he trasladado a la presidenta de Hunosa que desde Langreo queremos que la actividad minera continúe en este municipio y en Asturias».

Por su parte, María Teresa Mallada indicó que Hunosa, «cumplirá los compromisos en marcha», aunque también «está abierta a estudiar nuevas colaboraciones». Asimismo, reconoció la dificultad de captar iniciativas empresariales en la actual coyuntura económica para dar actividad a los polígonos impulsados por la compañía estatal en sus terrenos en desuso. Es el caso del área empresarial de El Cadavíu, el primero desarrollado por Hunosa dentro de su Plan Territorial: «El momento no es fácil en lo que se refiere a la implantación de empresas, en ningún sito, y desde hace tiempo Sadim Inversiones trabaja para buscar actuaciones empresariales».

En el corazón de Langreo se encuentra uno de los yacimientos más impoprtantes de la segunda mitad del siglo XX, aunque esta zona asturiana ha vivido más de 150 años dedicada a la extracción de mineral (carbón, sobre todo). Los pozos mineros Samuño y San Luis, joyas del patrimonio minero, o las recientes explotaciones a cielo abierto vuelven ahora a recobrar el protagonismo que tuvieron no hace demasiados años. El tren turístico en el que ahora se trabaja hará parte del recorrido que en su día trasladaba el carbón desde las minas del alto de Samuño hasta el valle del Nalón.

El tren comenzará su recorrido en la antigua estación minera de El Cadaviu, que data de 1896 y está situada a las afueras del distrito langreano de Ciaño. A ella se puede acceder por un paseo peatonal. El convoy proseguirá su trayecto por el exterior hasta llegar al socavón Emilia. A partir de este punto, recorrerá 1.000 metros bajo tierra, por un antiguo túnel minero. El tren transportará en cada viaje a 60 turistas, que irán en cinco vagones tirados por una locomotora tipo Bartz. Tanto la máquina (de batería) como los vagones se contruyen en estos momentos en la República Checa.

El convoy turístico circulará a una velocidad de veinte kilómetros por hora en el exterior, aunque por la galería interior su velocidad será de seis kilómetros por hora. Tardará por tanto veinte minutos en realizar el recorrido entre el polígono de Cadaviu y la jaula del pozo San Luis. En la galería interior por la que circulará el convoy, la bóveda tiene un gálibo, de media, de 2,40 metros y un ancho de vía de 60 centímetros.

El proyecto del tren minero del Valle del Samuño, que se espera poner en este año, fue contratado a la empresa Tragsa y a Sadim (filial de Hunosa), mientras que los proyectos museológicos y museográficos ligados al pozo San Luis están siendo redactados por la consultoría Zeppelin, responsable del MUSI (ubicado también Langreo). Todas estas iniciativas cuentan con una financiación de 6,5 millones de euros procedentes de los fondos mineros, que se ampliarán hasta alcanzar los 8 millones.

El Museo de Azpeitia, sin vapor después de 14 años de circulaciones con locomotoras históricas

Crónica de una muerte anunciada. El Museo Vasco del Ferrocarril boquea. Por primera vez en los últimos catorce años, no habrá circulaciones de vapor durante las vacaciones de Semana Santa y, muy probablemente, el problema se mantendrá durante toda la temporada. Los responsables de la instalación museística no logran sustituir a un grupo de entusiastas colaboradores, que hacían de Azpeitia un museo vivo, por alguien que sea capaz de poner en la vía a las joyas ferroviarias de vía métrica que dan sentido a esta institución. La destitución de Juanjo Olaizola (y su despido de EuskoTren) supone un considerable lastre sobre el futuro del museo.

Los entusiastas Amigos del Museo del Ferrocarril de Azpeitia contribuían, sin remuneración a cambio, a poner en el mapa ferroviario este pequeño rincón de la geografía guipuzcoana. Durante las vacaciones de Semana Santa y verano era cita obligada para cientos de personas (muchos de ellos extranjeros) fundamentalmente atraídos por las circulaciones de vapor, algo casi inédito en los centros españoles. Por eso el Museo de Azpeitia aparecía en un lugar distinguido no solo ante los amantes del ferrocarril ibérico, sino para dispares puntos de la geografía europea. Sólo en los últimos cinco años, la media de visitantes que recibía el museo en estos cinco días superaba los 2.000 (sin contar los menores de cinco años que entraban gratis…). La Semana Santa concentraba cerca del 20% de la demanda de todo el año.

Los responsables de EuskoTren han querido obviar algo que en el mundo ferroviario era de dominio público. Juanjo Olaizola era una parte intrínseca del museo que ha dirigido durante casi veinte años. Y que sin él, y los voluntarios que trabajan a su lado, era difícil mantener el centro en las mismas condiciones que tenía hasta su expulsión. Azpeitia ocupaba un lugar privilegiado en el mapa ferroviario, porque Juanjo Olaizola había sabido realizar un trabajo especial. Apasionado del vapor, ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el museo, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia eran un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y había conseguido que la localidad guipuzcoana fuera paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.

Ahora Azpeitia ha perdido su magia. Le falta el vapor, su principal valor y punto de referencia mundial para atraer a visitantes que, de otro modo, dejarán de acudir a las instalaciones del Museo Vasco del Ferrocarril. Al parecer, tras la destitución y despido de Juanjo Olaizola, las autoridades vascas no han conseguido contratar a ningún maquinista. Según fuentes conocedoras del proceso, se han dirigido a la Federación Francesa de Ferrocarriles Turísticos (UNECTO) que ha declinado la invitación, pese a que se ha llegado a ofrecer 600 euros por una jornada (en la comparecencia parlamentaria del pasado 23 de marzo, Javier Cruz Expósito, consejero-felegado de EuskoTren únicamente reconoció 300 euros). Y nadie responde a la llamada.

Sin la presencia de la ‘Aurrera’, ‘Zugastieta’, ‘Euzkadi’ o ‘Portugal’ sobre las vías, los visitantes dejarán de acudir porque solo verán un almacén de máquinas y unidades; quietas, inmóviles y con sus hogares marchitos, a falta de fuego y mantenimiento. Juanjo Olaiozola y su equipo de entusiastas colaboradores (que por cierto no cobraban un solo euro por las largas jornadas de mantenimiento de las máquinas y las de circulación en vía) hacían de Azpeitia lo que el Museo representaba hasta hace bien poco. Y ni con todo el dinero del mundo se puede suplir su entrega y abnegado trabajo, que de un plumazo se ha querido borrar. Sin ninguna consideración, se les ha echado sin tener en cuenta que son necesarios para que el Museo siga estando vivo. Porque las máquinas no se mantienen solas.

Tras el nombramiento de una nueva directora, la Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril ha abierto un proceso de selección para cubrir cuatro nuevas vacantes que «ayuden en la gestión, mantenimiento, conservación y promoción» del centro. Pretende cubrir así los puestos de secretaria de dirección; atención al cliente; responsable de área de cultura y didáctica; y documentalista conservador. Puestos que Juanjo Olaizola osaba reunir en su persona y que nunca llegó a plantear su incorporación. Además se ocupaba del mantenimiento de las locomotoras de vapor, dirigía la recuperación del material ferroviario que llegaba a Azpeitia, documentaba los distintos elementos de la colección del museo, elaboraba documentos para publicaciones relacionadas con el mundo del tren, escribía libros sobre el ferrocarril vasco y, además, conducía las joyas del museo, amén de formar a otros maquinistas en las artes de las locomotoras de vapor. No hay duda de que Olaizola salía demasiado caro a la institución.

Lo decía el pasado diciembre. Sólo deseo que el Museo Vasco del Ferrocarril sea una institución viva, como sus locomotoras, y que el silbido de esas máquinas que la han hecho famoso sigan atronando las mañanas de la temporada de vapor. Y, si puede ser, con Juanjo Olaizola; ese futuro estaría garantizado. Me consta; nos consta a todos los que amamos el tren. Sin embargo, el museo está herido de gravedad y una sombra negra se cierne sobre el centro. Nadie habla de su cierre; en absoluto. Pero sin las circulaciones de vapor, que a buen seguro no se van a volver a producir, ya que Olaizola es uno de los pocos maquinistas que tienen licencia para operar con esas joyas del vapor, Azpeitia no será lo mismo. Durante estas vacaciones de Semana Santa, se echará de menos los penachos de humo negro que no hace mucho tiempo se veían junto a las vías del Urola y el silbato de cuatro auténticas joyas del ferrocarril. ¡Juanjo te echamos de menos!

El Museo de Delicias cede una ‘Mikado’, una ‘Bonita’ y un automotor a Mora la Nueva para restaurarlos

Más joyas en el panorama ferroviario español. El Museo del Ferrocarril de Madrid ha cedido a la Fundación por la Preservación del Patrimonio Industrial de Mora la Nueva una ‘Mikado’, una ‘Bonita’ y un automotor de Norte que en los próximos meses serán sometidos a profundos trabajos de restauración con el fin de recuperarlos para el servicio turístico. Los vehículos fueron trasladados en una compleja y espectacular maniobra a la playa exterior del Museo de Delicias donde permanecerán hasta que lleguen a su nuevo destino.

En Mora la Nueva se trabajará intensamente para recuperar el automotor térmico 590-304 (ex 9304), con motor Renault diésel, que pertenece a una serie construida a finales de los años treinta y fue retirado del servicio en 1976, grafiteado y vandalizado; la locomotora 141-F-2316, construida en 1957, perteneciente a una serie que salió de fabrica ya fuelizada, y que dejó de estar operativa en 1975; y la locomotora 241-F-2238, que salió de la Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona en 1951 y forma parte de una subserie de 35 locomotoras encargadas por Renfe que sería enviada, entre otros depósitos, a Cataluña, donde fueron conocidas como ‘Bonitas’ (recibieron este nombre para distinguirlas de los demás modelos de ‘montaña 241’ que circularon simultáneamente por la red general, aunque también se las conoció por ‘Las Atómicas’).

La maniobra se desarrolló del 26 al 28 de marzo bajo la supervisión y el trabajo de miembros la Fundación para la Preservación del Patrimonio Ferroviario Industrial de Móra la Nova (FPPFI), la Asociación para la Reconstrucció de Material Ferroviario Histórico (ARMF), la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid (AAFM) y el propio Museo.

La operación fue ciertamente compleja. Los dos primeros días sirvieron para realizar trabajos previos para preparar el rodaje de la locomotora y del ténder, con el objeto de asegurar su desplazamiento hacia la zona del parque. Para ello hubo que revisar el estado general del rodamiento para comprobar que no tuviera ni agua ni óxido. Duranta estas tareas se les añadió grasa a presión, mientras en los ejes de las ruedas motrices se reemplazaban en el falso cojinete las viejas crines de caballo por estopa nueva y en los ejes del ténder se abrián las cajas de grasa Athermos para limpiarlas y supervisar que no hubiera metal fundido.

El proceso más delicado fue, sin duda alguna, el levante de los vehículos. Para ello se diseñaron y fabricaron especialmente dos vigas de 500 kilogramos cada una. Tras el montaje de las grúas de transportes especiales del Grupo Campayo, empresa que se encargó del movimiento, y de las góndolas para transportar las 200 toneladas necesarias de contrapesos (100 toneladas para cada grúa), se realizaron las maniobras, primero con ‘La Bonita’ y después con los otros dos vehículos. Los tres llegaron intactos a la playa exterior de Delicias.

(Fuente e imagen Museo del Ferrocarril de Delicias)