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Los tres últimos presidentes de Adif declararán ante el juez como imputados por el accidente en Angrois

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El magistrado Luis Aláez, que investiga el accidente de tren que el pasado 24 de julio provocó la muerte de 79 personas en Santiago de Compostela, llamará a declarar como imputados a los presidentes que ha tenido Adif desde que se inauguró el tramo en el que se produjo el siniestro. Han sido tres las personas que han desempeñado dicha responsabilidad: el actual presidente, Gonzalo Ferre; y Enrique Verdeguer y Antonio González Marín, sus antecesores al frente del Adif, entidad que ha declinado pronunciarse sobre la decisión del juez.

El descarrilamiento de un Alvia que cubría la ruta Madrid-Ferrol en la curva de A Grandeira, presumiblemente por un exceso de velocidad, causó 79 muertes y heridas a más de 150 personas, de las cuales ocho todavía continúan hospitalizadas, una de ellas en estado crítico. El juez precisaba en su auto para argumentar la imputación de los responsables de Adif que las muertes y lesiones que causó el siniestro se encuentran «obviamente conectadas» con la conducción inadecuada por exceso de velocidad del maquinista, Francisco José Garzón Amo, pero precisaba que el gestor ferroviario incurrió en una «imprudencia punible» al descuidar la señalización de la vía para evitar posibles despistes del conductor. Incidía, además, en que un examen más detenido de las circunstancias conocidas en que se produce el siniestro permite inferir también su conexión con la omisión de medidas de seguridad preventivas de naturaleza vial y, en definitiva, «con una conducta imprudente de las personas responsables de garantizar una circulación segura en el tramo de la vía donde se produjo la catástrofe».

El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago llamará a declarar como imputados a los consejeros del ente gestor de infraestructuras ferroviarias desde el 11 de diciembre de 2011, cuando se inauguró la línea del tren Alvia Santiago-Ourense en la que se produjo el descarrilamiento en Angrois, a unos tres kilómetros de la estación de la capital compostelana. Para ello, el magistrado, en un auto emitido ayer, solicita a Adif, a través de su representación procesal, que facilite la identidad «de todas las personas que han sido presidentes y vocales» del consejo de administración. También pide la lista de los que han desempeñado en esta empresa pública los cargos de director de seguridad en la circulación, gerente del área de seguridad en la circulación noroeste y jefe de inspección de la gerencia de área de seguridad en la circulación noroeste, así como de los inspectores.

En todos los casos, desde el día de entrada en servicio del tramo de la línea ferroviaria en que se produjo el trágico siniestro hasta la fecha actual, «a fin de poderles tomar declaración en calidad de imputados».

El juez imputó al maquinista, cuatro días después del siniestro, y varias semanas más tarde el caso dio un vuelco cuando también acordó imputar, por apreciar imprudencia, al responsable o responsables de seguridad del tramo Ourense-Santiago a fecha de 24 de julio, día del accidente, para lo que demandó de Adif que le concretase quiénes eran. Adif envió el 29 de agosto la lista de responsables de seguridad del tramo Ourense-Santiago después de anunciar que incluiría a todas las personas que intervinieron en la seguridad en la circulación del tren y en las infraestructuras ferroviarias, desde la construcción hasta la explotación de la línea más todas las competencias que esto conllevase. Dicha relación incluye tanto a las personas del nivel central y general como a las delegaciones de los distintos ámbitos geográficos para dar así «cumplida respuesta» a los informes que solicitó el juez Aláez en su auto.

En un auto emitido ayer, Aláez ya cita como imputados a cinco responsables del administrador de infraestructuras ferroviarias. Según el auto, facilitado por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), dos de ellos están convocados para el 18 de septiembre y los tres restantes al día siguiente. Los cinco responsables del gestor de infraestructuras ferroviarias que ya han sido imputados son el director de Seguridad en la Circulación, Manuel B.G.; el gerente del Área de Seguridad en la Circulación Noroeste, Fernando R.S.; y el jefe de Inspección de la Gerencia de Área de Seguridad en la Circulación Noroeste, José Antonio G.D. Completan la lista los inspectores Carlos A.G. y Roberto S.A. El juez también anuncia que imputará a las personas que desempeñaron las mismas responsabilidades desde la inauguración del tramo.

El juez rechaza, sin embargo, imputar a Renfe, a petición de un recurso presentado por Baltasar Garzón, que ejerce la acusación en nombre de una de las víctimas. Aláez descar cualquier responsabilidad de la operadora en el siniestro y valora el papel de la compañía ferroviaria respecto a la seguridad en el tramo en el que se produjo el descarrilamiento.

El magistrado explicaba antes de este nuevo auto los motivos que le conducían a imputar al responsable de Adif, al considerar que corresponde a esta entidad «el control y revisión constante de los elementos que garanticen una correcta y segura circulación y la adopción de las medidas que sean necesarias con el fin primario de evitar accidentes». Este motivo, aseguraba, no es de aplicación «a la persona de Renfe operadora responsable de la seguridad en la circulación del tramo de la línea ferroviaria». Además, la operadora «aparentemente ha cumplido con las exigencias legales y reglamentarias», señalaba Aláez.

Mientras el pleno del Parlamento de Galicia rechazaba la creación de una comisión para investigar el accidente del tren Alvia 151. La iniciativa había sido presentada conjuntamente por los grupos Alternativa Galega de Esquerda (AGE) y BNG, y quedó rechazada por los votos en contra del Partido Popular y la abstención de los diputados socialistas. Los populares, por medio de su portavoz de infraestructuras, Alejandro Gómez Alonso, argumentaron la falta de competencias de la Cámara autonómica; la existencia de una investigación administrativa, así como otra judicial, mientras también alegaron que con su postura no ha habido «pacto con nadie para tapar nada».

Canadá prohíbe que las tripulaciones de sus trenes se compongan de una única persona

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Transport Canada, el organismo canadiense responsable del desarrollo de las regulaciones, políticas y servicios de transporte del país ubicado en el extremo norte de América, ha anunciado que prohibirá las tripulaciones de una sola persona. La decisión del organismo ferroviario es la respuesta al descarrilamiento y explosión de un tren de mercancías en Lac-Mégantic (Quebec), el pasado 6 de julio, en el que fallecieron al menos 47 personas. El convoy, en el que no había nadie a bordo en ese momento, empezó a moverse sin control en Nantes,donde estaba estacionado, recorrió 11 kilómetros pendiente abajo, para acabar descarrilando e incendiándose en Lac-Mégantic.

La investigación sobre el accidente es concluyente. El descarrilamiento ocurrió cuando un tren sin nadie a bordo en ese momento empezó a moverse sin control en el punto en el que estaba estacionado y descarriló once1 kilómetros pendiente abajo. El convoy, formado por 73 vagones cargados de petróleo se incendió nada más descarrilar y provocó la explosión de múltiples vagones tanque. El siniestro acabó con la vida de 42 personas; otras cinco permanecen desaparecidas, y las autoridades creen que están presumiblemente muertos. Más de treinta edificios del centro de la ciudad, casi la mitad de los existentes en esa zona, resultaron destruidos. Se trata del cuarto accidente ferroviario más grave de la historia de Canadá desde 1864.

Transport Canada ha decidido tomar de inmediato medidas paras evitar un nuevo accidente. No solo cree que debe haber nás de una persona en la cabina, sino que cree que no debe permitirse que los trenes con mercancías peligrosas queden desatendidos en ninguna línea principal, y que se deben aplicar los frenos de mano en los convoyes detenidos durante una hora o más.

“Con el desastre han salido a la luz varias prácticas del sector que han causado preocupación”, afirma Gerard McDonald, secretario de Estado de Seguridad en el Transporte de Canadá. “En vista de ello, pensamos que sería prudente poner en marcha estas medidas ahora”, añadió.

Transport Canada afirma que la verdadera causa del descarrilamiento de Lac-Mégantic sigue siendo desconocida, aunque aún se sospecha que no se aplicaron un número suficiente de salvaguardas, entre otras la aplicación de los frenos de mano. El Consejo de Seguridad del Transporte de Canadá, que está investigando el accidente, había pedido cambios en las normas que regulan el tráfico ferroviario.

Transport Canada también ha dado a los operadores un breve plazo para garantizar que nadie sin autorización entre en las cabinas de las locomotoras desatendidas en líneas principales o apartaderos.

El Ferrocarril Montreal, Maine&Atlantic (MM&A), que operaba el tren accidentado, había recibido previamente permiso por parte de las autoridades canadienses para poner en circulación trenes formados con tripulaciones de una sola persona. El municipio de Lac-Mégantic, como respuesta, ha emprendido acciones legales contra MM&A, que no ha reembolsado a los trabajadores municipales los costes de limpieza ocasionados por el descarrilamiento.

El juez admite el exceso de velocidad, pero reseña la imprudencia de Adif en el accidente de Santiago

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Velocidad, sí; pero imprudencia también. El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago, que lleva el caso del accidente de tren del pasado 24 de julio en el que fallecieron 79 personas y más de 150 resultaron heridas, ha imputado al responsable o responsables de seguridad de Adif en el tramo ferroviario entre Ourense y Santiago. El escrito del juez Luis Aláez especifica que las muertes y lesiones que causó el siniestro se encuentran «obviamente conectadas» con la conducción inadecuada por exceso de velocidad del maquinista, Francisco José Garzón. Sin enbargo, incide en que «un examen más detenido de las circunstancias conocidas en que se produce el siniestro permite inferir también su conexión con la omisión de medidas de seguridad preventiva de naturaleza vial y, en definitiva, con una conducta imprudente de las personas responsables de garantizar una circulación segura en el tramo de la vía donde se produjo la catástrofe». El magistrado apunta en su auto que señalará la fecha de la citación como imputados a estos responsables una vez que el gestor ferroviario informe sobre la identidad de tales personas.

Adif ha enmarcado dentro de la normalidad la decisión del juez de tomar declaración en calidad de imputado a los responsables de seguridad en el tramo accidentado cerca de la estación de Santiago. Fuentes del administrador de infraestructuras explican que cuando se produce un accidente con víctimas mortales, lo normal es que los responsables del gestor ferroviario sean llamados a declarar como imputados. «Es algo habitual y no es nada que se salga de la normalidad», ha insistido la misma fuente. El portavoz de la empresa pública ha añadido que Adif «asume y acata las decisiones judiciales y colaborará en el esclarecimientos de todas las circunstancias que han rodeado ese trágico accidente».

Según señala el auto del magistrado, «es evidente que las características de la vía en el lugar donde se produjo el descarrilamiento, a la entrada de la estación de Santiago y, en concreto, en la curva de A Grandeira, son sumamente comprometidas para la circulación de los trenes y que el bien jurídico protegido que se pone en riesgo es la vida e integridad física de las personas». En el auto se expone que, ante la situación «de peligro para la circulación y, consiguientemente para la vida, y ante el previsible error o despiste de un maquinista que puede circular a la máxima velocidad permitida», se deberían haber adoptado otros procedimientos que salvasen o evitasen una «predecible» equivocación «advirtiendo del peligro».

El magistrado apunta que la instalación de una señal fija de cambio de velocidad máxima a 80 kilómetros por hora entre 200 y 300 metros del inicio de una curva «se muestra insuficiente para evitar los resultados» del accidente. Agrega que dicha indicación vial está tan próxima a la curva en que se produjo el siniestro que imposible o «remotamente posible» la corrección manual de la velocidad inadecuada y apunta que el comienzo del descarrilamiento se produjo a 220 metros de la señal de cambio. Por tanto, el magistrado señala, con el carácter provisional de la fase procesal, que ha habido una «omisión de cautelas elementales» por quienes tienen la misión de garantizar la seguridad de la circulación ferroviaria en dicha línea, constitutiva de una imprudencia punible.

Lo justifica en que, ante la existencia de un importante riesgo para la circulación, «no se dota al sistema de seguridad de ningún recurso que lo resuelva automáticamente (ASFA y hombre muerto) ni se destaca al maquinista ese concreto riesgo más que de modo indirecto de una reducción de velocidad, al entender que la señal no es adecuada para un predecible despiste». Por tanto, argumenta el juez, los responsables de garantizar la seguridad, dada su presunta condición de personas experimentadas y con formación específica, «no podía pasarles desapercibido el peligro cierto de desatención por somnolencia, cansancio o rutina» del maquinista. «Cierto es que el maquinista es el responsable de manejar y guiar el tren «, pero «también lo es que era claramente previsible que un descuido o desatención de aquel podía provocar un accidente con alto riesgo para la vida e integridad de los pasajeros», dice el auto.

En el escrito se señala que la advertencia al maquinista podría consistir en «algo tan básico» como el establecimiento de señales visuales y sonoras de preanuncio de la limitación de velocidad a medida que el tren se aproxima a la curva. De hecho, el auto subraya que la «desatención en la seguridad en una línea en la que se circula a altas velocidades y que consiguientemente conlleva que un despiste en la conducción pueda tener consecuencias trágicas, tiene conexión con el descarrilamiento» del 24 de julio. «De haberse alertado previa y suficientemente de la proximidad a la curva de A Grandeira y del consiguiente cambio de velocidad al maquinista, lo más probable es que Francisco José recobrase la atención perdida -por una llamada telefónica- en la conducción y hubiese ajustado la velocidad del tren «.

En su auto, además, el magistrado reclama abundante documentación a Adif y Renfe, mientras pide al Congreso de los Diputados que le remita el diario de sesiones de la comisión en la que comparecieron la ministra y los responsables de los dos organismos.

(Imagen El Correo)

Una muchedumbre lincha al maquinista de un tren que arrolló y mató a 37 peregrinos en India

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El ministro principal de Bihar, Nitish Kumar, ha asegurado que se abrirá una investigación para esclarecer la tragedia de este lunes por la mañana en la que al menos 37 personas han muerto y otras 40 han resultado heridas después de que un tren las arrollara en la estación de Dhamara, cerca de Saharsa, en este estado del norte de India, según la cadena de televisión local CNN-IBN. El arrollamiento provocó la reacción enfurecida de una muchedumbre que linchó al maquinista del convoy implicado y le dejó al al borde de la muerte. Los peregrinos atravesaban la vía en el estado de Bihar, a unos 200 kilómetros de Patna, capital del estado, cuando el tren llegó a gran velocidad y les arrolló, informó la policía

«El Gobierno (de Bihar) proporcionará asistencia a las víctimas» y «tanto el Gobierno como los ferroviarios se encuentran en la zona para mantener una estrecha vigilancia», ha declarado Nitish. «El Gobierno entregará 1,5 millones de rupias (17.773 euros) a la familia de cada víctima», ha añadido Nitish.

«Estoy profundamente entristecido por el siniestro. Es el más extraño de todos los accidentes que he conocido«, ha indicado. «Le he pedido al Ministerio de Fomento que ayude con las indemnizaciones para las víctimas», ha agregado.

Tras el suceso, ciudadanos enfurecidos han retenido al conductor del tren implicado, el Rajya Rani Express, y le han linchado, dejándole herido de gravedad pero no muerto, como se había llegado a informar. Asimismo, han prendido fuego al tren y a otro convoy detenido en la estación.

De acuerdo con la cadena local NDTV, las víctimas mortales son principalmente mujeres y niños y eran en su mayoría peregrinos que acababan de bajarse de otro convoy. «El tren Express no tenía previsto parar en esta estación», ha señalado el portavoz de ferrocarriles, Amitabh Prabhakar.

El presidente del Consejo Nacional Ferroviario de India, explicó que los peregrinos no sabían que se acercaba el tren que los arrolló. “Dos convoyes permanecían en el andén y el tren Rajya Rani Express recibió la autorización de pasar por la estación», dijo a la prensa en Nueva Delhi, Arunendra Kumar, presidente del Consejo. «El accidente se produjo porque la gente bajó del andén para cruzar las vías», agregó.

Según los medios indios, miles de peregrinos hindúes visitan durante los meses de julio y agosto un templo en honor al dios Shiva en la cercana localidad de Deoghar, en el vecino Estado de Jarkhand. Los fieles hacen un largo camino a pie hasta ese templo desde Bihar y llevan agua del río sagrado Ganges como ofrenda.

La red ferroviaria india, administrada por el estado, es una de las más estensas del planeta que transporta diariamente a 18,5 millones de personas y sigue siendo el principal medio de transporte de larga distancia. Sin embargo, las estadísticas de seguridad son preocupantes ya que se registran anualmente unos 300 accidentes graves, a menudo mortíferos, principalmente choques y descarrilamientos.

Renfe y Adif eluden responsabilidades por el accidente de Santiago y defienden sus protocolos

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La vía estaba en buen estado y los protocolos de seguridad eran correctos. Renfe y Adif eluden cualquier responsabilidad en el accidente de Santiago, que se cobró la vida de 79 pasajeros, y achacan al error humano el fatídico descarrilamiento. El Semaf asegura que las declaraciones de los presidentes de ambas compañías “han sido planas”. “Hay sistemas evolucionados que permiten que no ocurra esto y es lo que hay que hacer, evitarlo y que nunca más vuelva a ocurrir«.

Gonzalo Ferre (Adif) y Julio Gómez-Pomar (Renfe) comparecieron ante la Comisión de Fomento del Congreso para informar sobre los datos recabados por sus compañías sobre lo sucedido el 24 de julio cerca de la estación de Santiago de Compostela. No dieron su explicación de las causas del siniestro -creen que corresponde a las autoridades judiciales determinar lo sucedido-, pero sí dejaron entrever que todo se debió a un error humano. La técnica no falló.

El presidente de Renfe recordó que hasta ahora lo único confirmado, tal y como demostró la caja negra a la que aludió, es que el Alvia llegó a la curva de A Grandeira con una velocidad muy superior a la limitada. «No hay tren que pueda entrar en una curva con una aceleración cuatro veces superior a la permitida», destacó. Gómez-Pomar repasó el historial del maquinista, al que según el protocolo de Renfe se había sometido a aleatorios controles psicomotrices, de drogas y de alcohol, que siempre superó. También aludió a la normativa de las comunicaciones en cabina. En concreto, aseguró que el uso del teléfono móvil corporativo está limitado a ocasiones excepcionales, aunque no prohibido. Según los primeros indicios, la causa de la distracción del conductor habría sido la llamada que recibió del revisor que viajaba en el tren para consultar aspectos del trayecto.

El titular de Renfe justificó que, convoyes Alvia como el accidentado, han recorrido el trayecto Madrid-Ferrol en más de 1.000 ocasiones sin que nunca hasta ahora se produjera un accidente.

El presidente de Adif, Gonzalo Ferre, desgranó ante la comisión el proceso de construcción de la vía de alta velocidad entre Orense y Santiago. El proyecto se inició en 1997 con los informes previos y finalizó en 2011 con la inauguración de la línea. Según dijo, para la construcción de la entrada a Santiago se presentaron a concurso cinco proyectos, todos ellos con idéntico trazado a su paso por Angrois. Añadió que la opción finalmente elegida fue examinada por diferentes órganos de la Administración, especialistas y comunidades autónomas. Después, el trazado del tramo fue sometido a un periodo de alegaciones públicas y, destacó, ninguna de las 300 que se recibieron se refería a la pronunciada curva donde se produjo el descarrilamiento.

Sobre los sistemas de seguridad, Ferre explicó que el proyecto de construcción del tramo Orense-Santiago contempló en un primer momento que todo el trayecto se realizará con control ERTMS, el más moderno que existe en la navegación ferroviaria. Una posterior modificación aprobada por Fomento en 2010, con el PSOE en el Gobierno, eliminó la implantación de este sistema cuatro kilómetros antes del lugar donde se produjo el accidente. A partir de eso momento se decidió que los trenes fuesen guiados por el Asfa Digital, mecanismo que otorga mayor autonomía de conducción al maquinista y que no frena de modo automático un convoy salvo que supere los 200 kilómetros por hora.

Gómez-Pomar y Ferre aseguraron que son los técnicos y no los presidentes de Renfe y Adif los que eligen el mecanismo de control que se instala en caza tramo. También defendieron que el Asfa Digital es un sistema de una seguridad contrastada y que está presente en la mayor parte del mapa ferroviario español sin que haya presentado incidencias.

Los máximos responsables de Renfe y Adif reconocieron que, año y medio después de la inauguración del tramo entre Orense y Santiago, el ERTMS solo está funcionando en los trenes modelo Avant y no en los Alvia, donde existe un problema de ‘software’ que impide su normal funcionamiento. Por ello, se decidió que hasta que se solucionase este contratiempo los Alvia se guiasen por el Asfa Digital.

El Semaf, por su parte, cree que las dos declaraciones han sido perfectamente estudiadas y preparadas y un tanto planas. “Ambos han afirmado que al final, cuando se saquen las conclusiones, hay que ver las soluciones». Según su secretario general, Jesús García Fraile, se concluirá que el maquinista, Francisco José G.A., «ha tenido una responsabilidad directa», pero también que «es producto y fruto de haber dejado toda la responsabilidad sobre la espalda del maquinista». «Eso hay que decirlo también. Espero que no se quede al final en que hubo una persona que fue culpable el día 24 de julio de 2013».

Los diputados de la oposición consideraron inaceptable que la seguridad del tren dependiese únicamente del maquinista, quien fue imputado de 79 homicidios por imprudencia. «¿No creen que estamos ante un auténtico fallo técnico?», lanzó la nacionalista gallega Rosana Pérez. «Existe una gran controversia para saber por qué no está operativo el sistema de frenado automático ERMTS en la zona del accidente», agregó. Todos los grupos parlamentarios mostraron además su desacuerdo sobre «las prisas» con las que se ha cargado de responsabilidad al maquinista del Alvia.

La ministra de Fomento, Ana Pastor, debe intervenir ante los diputados este viernes para abordar las circunstancias del accidente y las medidas de seguridad de la red ferroviaria española, en un momento en que España compite por vender sus trenes de alta velocidad a Brasil.

La investigación judicial busca entender cómo el tren descarrilló a 179 kilómetros por hora en una curva muy pronunciada donde la velocidad estaba limitada a 80, justo después que el maquinista mantuviese una conversación telefónica con el interventor del tren .

La Comisión de Accidentes recomienda implantar más balizas y Renfe y Adif modifican protocolos

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Tirón de orejas. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha pedido a los gestores de infraestructuras «gestionar la implantación progresiva de balizas ASFA que controlen la velocidad de los trenes de forma que se asegure su inmediato frenado en caso de rebasar la velocidad máxima». La CIAF, órgano dependiente de Fomento y formado por expertos, ha elaborado un informe previo sobre el estudio que se le ha encomendado para esclarecer los motivos del siniestro ferrociario de Santiago. En este primer reporte la comisión pone de manifiesto dos recomendaciones para mejorar la seguridad en el transporte ferroviario y que no estaban presentes en el descarrilamiento del Alvia.

La primera de ellas insta a la señalización física a lo largo del trazado de todas las reducciones de velocidad reflejadas en el libro de ruta que portan consigo los maquinistas. Un segundo apunte indica la necesidad de dotar a todos los trenes de un sistema automático de frenado en caso de que se supere la velocidad permitida por la vía que circule.

En el caso del Alvia de Santiago el sistema Asfa Digital estaba preparado para realizar la parada de emergencia en caso de que el convoy hubiera alcanzado los 200 kilómetros por hora, aunque el límite era de 80. La precaución resultó inútil ya que la máxima velocidad fue de 195. De haber viajado a cinco kilómetros por hora más el tren se hubiera frenado de forma automática.

En paralelo, el gestor ferroviario Adif ha puesto en revisión todos sus protocolos de seguridad tras el accidente de tren de Santiago, en especial en tramos de la red similares, mientras que Renfe revisa también sus procedimientos de comunicación entre la cabina y los centros de gestión, personal de a bordo y demás comunicaciones. Estas modificaciones van en línea con las recomendaciones aportadas por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que sugiere que todas las reducciones de velocidad máxima programadas entre estaciones, a partir de un cierto rango, estén señalizadas en la vía férrea.

Desde las horas posteriores al descarrilamiento del tren Alvia el pasado 24 de julio, el Ministerio de Fomento ha asegurado que Adif ha puesto en revisión todos sus protocolos de seguridad, en especial aquellas zonas de transición a la red convencional y en los trayectos de integración en núcleos urbanos. De momento ya ha implantado las primeras medidas en la zona del accidente y está previsto que se extiendan a todos los tramos de características similares. En concreto, en el punto kilométrico 79/769 Adif instaló ayer una baliza ASFA y un cartel que limitan la velocidad a 160 kilómetros por hora, mientras que en el punto kilométrico 81/669 instaló el lunes una baliza y un cartel que limitan la velocidad a 30 kilómetros por hora. Estos avances los explicará el próximo 8 de agosto en su comparecencia en el Congreso de los Diputados el presidente de Adif, Gonzalo Ferre.

Ese mismo día está previsto que comparezca también el de Renfe, Julio Gómez-Pomar, para informar de la revisión de todos los protocolos, entre ellos los de comunicación entre la cabina de conducción y los centros de gestión, personal a bordo y demás comunicaciones de servicios. Renfe está revisando también los planes de formación y los cursos de actualización del personal, y analizando nuevas propuestas en relación con los exámenes psicofísicos del personal de conducción, así como los intervalos para su realización.

El 9 de agosto, la ministra de Fomento, Ana Pastor, comparecerá en la Cámara baja para aportar la información disponible en aras de esclarecer las causas que provocaron el descarrilamiento del tren , que ha costado la vida a 79 personas.

La catástrofe que costó la vida a 79 personas y dejó a más de 150 heridas se gestó y concretó en apenas dos minutos y diez segundos. Este fue el tiempo que transcurrió desde que el maquinista, Francisco José Garzón, recibió una llamada del revisor que viajaba a bordo del Alvia hasta que el amasijo de hierros a los que quedó reducido el convoy quedó frenado sobre la superficie de la curva de A Grandeira.

El juzgado que instruye la causa dio a conocer ayer la grabación de los instantes previos a la tragedia que realizó la caja negra de la cabina. Los sonidos registrados vienen a confirmar la principal hipótesis que se baraja sobre la causa del descarrilamiento: que una distracción del conductor le impidió reducir la velocidad del tren desde los más de 190 kilómetros hora a los que circulaba hasta los 80 que exigía el trazado donde se produjo el siniestro. Según los datos aportados por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, Garzón recibió la llamada del revisor a las 20.39 horas y 6 segundos, un diálogo que se prolongó durante un minuto y 40 segundos y finalizó solo 11 segundos antes de la salida de la vía.

La caja negra también revela que 32 segundos después de que el maquinista atendiera a la llamada se produjo un primer aviso acústico en la cabina con el que el sistema de conducción advirtió a Garzón de que debía reducir la velocidad de la marcha, pero que este no atendió al estar conversando por el móvil. El segundo mensaje recordando la necesidad de reducir la velocidad llegó diez segundos antes del descarrilamiento y con el tren aún a 195 kilómetros por hora. A este sí respondió el maquinista pero ya era demasiado tarde. Los intentos de Garzón por frenar el convoy, el último activando el sistema de emergencia cuando el descarrilamiento ya se había producido, fueron en vano. El último apunte del informe entregado al juez Luis Aláez sobre el contenido de la caja negra señala que a los 20.41 horas y 16 segundos finalizó el sonido de arrastre del tren .

En su declaración de ayer ante el juez instructor el revisor, Antonio Martín, reconoció ser el autor de la llamada que supuestamente originó la distracción del maquinista. Martín, que aseguró que en ningún momento se había sentido culpable de nada, indicó que la conversación que él inició finalizó antes del descarrilamiento como, dijo, avala el hecho de que no perdiera el móvil pese el impacto que su coche sufrió a causa del accidente porque le tenía guardado en el bolsillo. Sobre por qué no aludió a dicha llamada durante su declaración ante la Policía, el revisor justificó que en ese momento aún se encontraba afectado por las imágenes del accidente, que no podía recordar muchas de las cosas que acontecieron antes y después del mismo y, por último, que tampoco consideró que pudiera tratarse de un hecho trascendental.

El maquinista del Alvia accidentado hablaba por teléfono con el interventor cuando volcó

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Informacióm modificada a las 23.45 horas ante nuevos datos.. El maquinista del Alvia en el que fallecieron 79 personas y 150 resultaron heridas hablaba por el móvil con el interventor de Renfe que viajaba en el tren. La grabación de la cabina que quedó registrada en la caja negra reveló que Francisco José Garzón recibió una llamada los instantes previos al accidente aunque no llegó a identificar quién se encontraba al otro lado del teléfono más allá de que, según el contenido de la conversación, era un empleado de Renfe con el que trató aspectos del trayecto.

El conductor, imputado por 79 cargos de homicidio involuntario, acudió a declarar de forma voluntaria junto a su abogada ante el juez instructor Luis Aláez para desvelar la identidad de su interlocutor. Se trata, aseguró, de Antonio Martín, el interventor de la empresa ferroviaria que viajaba en el convoy y que resultó herido leve en el siniestro. Este llamó al maquinista para consultar la vía por la que el tren accedería a la estación de Pontedeume, parada intermedia entre Santiago y Ferrol.

Según el ruido de fondo que se escucha en la grabación extraída de la caja negra, Garzón habría incluso consultado «un plano o algún documento similar» para responder a las cuestiones que le formuló el revisor. Aunque según afirmó el maquinista la llamada concluyó segundos antes del accidente, sí habría durado lo suficiente para distraerle y que no advirtiera que debía reducir la marcha del convoy en 110 en kilómetros por hora antes de afrontar la curva de A Grandeira. El tren acometió el tramo del descarrilamiento a 153 kilómetros por hora después de que el maquinista, ya consciente de la situación, accionara los frenos cuando viajaba a 192. No fue suficiente para superar un giro cuyo límite está establecido en 80 kilómetros por hora.

En su primera declaración, realizada el pasado domingo, Garzón no aludió a la llamada recibida, algo que sí ha reconocido ahora después de que la caja negra confirmara que existió. El revisor, quien también ha prestado declaración, también ocultó a la Policía la existencia de la conversación telefónica entre ambos.

Tras la nueva declaración de Garzón, el juez Aláez solicitó a dos compañías telefónicas información sobre los dos móviles que portaba consigo el imputado, el personal, en el que no se ha detectado actividad previa al accidente, y el corporativo, por el que supuestamente habló con el revisor y que se extravió en el accidente. En concreto quiere conocer las llamadas entrantes, salientes o mensajes que registraron las dos líneas.

El uso del móvil en ruta es algo muy restringido -«casi prohibido»-, salvo situaciones excepcionales, según declaró el secretario general del sindicato de maquinistas, Juan Jesús García Fraile, quien sin embargo añadió que la llamada de un revisor que viaja en el tren sí puede ser motivo para responder. «El interventor puede llamar por muchos motivos: por una persona a la que le ha pasado algo, porque ha visto algo anómalo en el tren o por muchos otros motivos», apuntó García Fraile.

El 24 de julio a las 20.42 horas (18.42 GMT), el convoy procedente de Madrid con más de 250 personas a bordo había descarrilado en una curva peligrosa a 4 kilómetros de la estación de Santiago, una zona donde la línea, de alta velocidad hasta ese momento, se transforma en vía convencional y la velocidad se limita a 80 kilómetros por hora.

«En el momento de la salida de vía, el tren circulaba a 153 kilómetros por hora«, informó el Tribunal Superior de Justicia de Galicia tras analizar el contenido de las cajas negras. «En los kilómetros previos al momento del descarrilamiento» el convoy circulaba a 192 kilómetros por hora, precisó, asegurando que «segundos antes del accidente se activó un freno».

La hipótesis de un exceso de velocidad había sido la privilegiada hasta ahora por los investigadores de esta tragedia que ha conmocionado al país.

El maquinista Francisco José Garzón Amo, un experimentado profesional de 52 años, ya había reconocido ante el juez el domingo circular a una velocidad muy superior a la permitida. Imputado de «homicidio por imprudencia», el conductor habría afirmado que, pese a haber realizado en 60 ocasiones ese recorrido, se había despistado y cuando comenzó a frenar era demasiado tarde.

«Del audio almacenado en las cajas negras se ha podido saber que el maquinista estaba hablando por teléfono con personal de Renfe«, la compañía de ferrocarril española, aparentemente con un controlador, explicó el tribunal. Posteriormente, se ha aclarado que hablaba con el interventor que tamnién viajaba en el Alvia accidentado.

El accidente se produjo en una línea de alta velocidad utilizada también por trenes convencionales que no está equipada con un sistema de frenado automático en caso de exceso de velocidad. Justo donde se produjo el siniestro, el tren abandona una larga recta de decenas de kilómetros a una velocidad máxima de 220 kilómetros a la hora para entrar en esta peligrosa curva. Según un responsable sindical, el propio Garzón había alertado a sus superiores de la insuficiencia de seguridad en este tramo.

Garzón «había afirmado que es increíble que no se controle la velocidad en ese lugar, que no se puede pasar de 200 kilómetros a la hora a 80 directamente, sin ninguna supervisión mediante ningún sistema de seguridad», declaró a la AFP Rafael Rico, portavoz del sindicato de maquinistas Semaf de Galicia.

«Los maquinistas lo saben y él mismo lo había dicho a su superior, que no era posible aceptar algo así. El día después del accidente nos lo dijo, cuando estaba en el hospital. Dijo que era un lugar en que todo el mundo sabía que era díficil circular«, agregó.

Según la compañía pública Adif, gestora de la red, en la zona del accidente, debido al cambio de velocidad máxima autorizada, en ese tramo el sistema de seguridad pasa del europeo ERTMS (European Rail Traffic Management System) al español ASFA (Anuncio de Señales y Frenado Automatico), que no frena automáticamente.

A raíz del siniestro, la seguridad de las vías españolas está siendo comprobada. Tanto Renfe como Adif aseguran que revisarán sus protocoles de seguridad.

«Tras el accidente, el protocolo que se suele hacer es comprobar que todo funciona correctamente», explicó una portavoz de Adif . Paralelamente, la ministra española de Fomento, Ana Pastor, y los presidentes de Adif y Renfe, Gonzalo Ferre y Julio Gómez-Pomar, pidieron comparecer ante los diputados para informar sobre el accidente.

El martes 66 heridos seguían hospitalizados, 15 de ellos en estado crítico, incluido un menor.

El maquinista del Alvia accidentado en Santiago, en libertad con cargos, admite que se despistó

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Un despiste. El maquinista del Alvia 151 accidente cerca de la estación de Santiago, Francisco José Garzón, admitió ante el juez que se despistó y no sabia en qué punto de la vía se encontraba aunque quedó en libertad con cargos tras permanecer tres días detenido por la Policía. Lo hizo tras responder a las preguntas del titular del Juzgado de Instrucción Número 3 de Santiago, Luis Aláez, encargado de investigar lo ocurrido la fatídica noche del miércoles en la curva de A Grandeira, cuando el tren que manejaba se salió de la vía y segó la vida de 79 personas. Sobre el maquinista pesa la acusación de homicidio imprudente formulada por la Policía. Según afirmó el sábado el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, existen «indicios racionales» de su presunta temeridad al conducir el tren al doble de la velocidad permitida. Hasta última hora de la tarde de ayer el juez había mantenido la imputación del maquinista aunque sin atribuirle un delito concreto.

El maquinista, con la mirada oculta tras unas gafas de sol y la cabeza enfocada al suelo, llegó al Juzgado a media tarde de ayer esposado y vistiendo camisa azul y tejanos. En la parte superior de su cabeza se podía observar la marca de la herida que sufrió durante el descarrilamiento.

En torno a las 19.30 horas, el juez Aláez entregó el atestado policial, que incluye todas las diligencias, tomas de declaraciones y pruebas periciales recabadas hasta el momento. Todas ellas apuntan a un error humano como causa del terrible accidente. Tras un espacio de 20 minutos para que las partes pudieran estudiar el atestado, el magistrado inició sus preguntas. Durante los tres días que permaneció arrestado, dos de ellos ingresado en el hospital convaleciente de sus heridas, Garzón se acogió a su derecho a no declarar ante la Policía, una decisión que adoptó por recomendación de su abogado. El maquinista sí accedió a responder a las preguntas que le formuló el magistrado. No quiso en cambio contestar a las cuestiones planteadas por las acusaciones.

La declaración de Garzón se prolongó hasta las diez de la noche y a su conclusión el magistrado se inclinó por no enviarlo a prisión. En cualquier caso, como medidas cautelares el instructor le impuso la retirada del pasaporte, la prohibición de salir de España y la obligación de presentarse cada semana en el juzgado. Además, le inhabilitó provisionalmente para conducir cualquier tipo de trenes.

Renfe confirmó que se personará en la causa abierta, con la finalidad de estar presente en la declaración ante el juez y conocer cómo evoluciona la instrucción.

En contra de Garzón pesan las conversaciones que mantuvo tras el descarrilamiento, en las que reconoció que circulaba a 190 kilómetros por hora en lugar de los 80 permitidos o que si había muertos estos recaerían sobre su conciencia. La prueba principal es, sin embargo, la caja negra, que una vez abierta dará a conocer la velocidad a la que circulaba el convoy. Desde el miércoles permanece bajo custodia policial, aunque se ha postergado su apertura hasta que concluyese la identificación de los cadáveres. En las próximas horas se espera la llegada a Santiago de un técnico especializado en extraer su contenido.

En paralelo, la Policía investiga la actividad de los dos móviles que llevaba consigo Garzón para comprobar si los estaba usando antes del accidente. En caso de que así sea esta podría haber sido la causa de la supuesta distracción por la que el maquinista no habría frenado la velocidad del Alvia a tiempo.

Aunque la investigación policial se centra en el error humano como causa del accidente, desde el Ministerio del Interior se aseguró que no se descartará ninguna hipótesis como causa del siniestro. Esto incluye la posibilidad de que los sistemas de control que guiaban el convoy y que no habrían frenado el tren antes de llegar a la curva.

Fernando Garzón, tío del maquinista, ha asegurado que «parece que solo hay un culpable, pero tiene que haber más, es evidente». En escuetas declaraciones, el tío del maquinista, ha dicho encontrarse «mal» ante un suceso que ha calificado de «muy triste». «No puedo decir más. Es todo, no puede decir nada más», ha respondido Fernando Garzón , residente en la barriada toledana de Santa María de Benquerencia, al ser preguntado por si había mantenido algún contacto con su sobrino.

Fuentes próximas al tío del maquinista han explicado que «apenas habla» y que se encuentra muy triste por la situación. Las mismas fuentes han añadido que se trata de un tema muy delicado y que quieren mantenerse al margen.

(Fuente Colpisa)

La Fiscalía de Valencia reclama la reapertura de diligencias por la peor tragedia del metro

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¿Vuelta atrás? La Fiscalía de Valencia solicita la reapertura de las diligencias por el accidente más grave de metro ocurrido en España, en concreto el siniestro del 3 de julio de 2006 en el que perdieron la vida 43 personas en la capital valenciana. El Juzgado de Instrucción número 21 archivó la causa en 2008 al considerar extinguida la responsabilidad penal del accidente por el fallecimiento del maquinista.

El Ministerio Público reclama ahora la apertura porque entiende que existen «hechos y datos nuevos que en su momento no se valoraron» y que, añade, «podrían ser constitutivos de 43 delitos de homicidio por imprudencia profesional, que no estarían prescritos en atención a las penas que llevan aparejadas».

La Fiscalía decidió reabrir las investigaciones del accidente, el más grave en la historia del metro español, tras las denuncias presentadas el pasado mayo por el Partido Socialista del País Valenciano y la plataforma ‘Cercle Obert’. Como prueba entregaron los testimonios emitidos en el programa de televisión ‘Salvados’, que afirmaban que los trabajadores que declararon en la comisión de investigación parlamentaria, cerrada sin atribución de responsabilidades, siguieron un argumentario que Ferrocarriles de la Generalitat, la sociedad pública gestora del metro, les entregó con anterioridad.

La Generalitat manifestó su «respeto absoluto» a la petición de la Fiscalía y garantizó la colaboración del gobierno autonómico «con la mayor voluntad del mundo», en palabras de su vicepresidente, José Císcar. La oposición se felicitó en pleno por una decisión que espera sirva para «que el juzgado reabra las diligencias y se haga justicia». El diputado socialista Ximo Puig anunció que su grupo pedirá la reapertura de una comisión parlamentaria «que se cerró en falso» para «compensar de alguna manera el daño moral producido a las víctimas».

La Asociación de Víctimas del Metro, que celebra cada día 3 una concentración de protesta, desbordada tras el reflote del caso en la opinión pública, celebró que «por fin se aborde una instrucción judicial en profundidad» ya que, a juicio de su portavoz, Beatriz Garrote, en su momento el gobierno valenciano «ocultó información valiosa para aclarar las circunstancias del accidente».

El tren con productos químicos accidentado cerca de Gante circulaba con exceso de velocidad

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Exceso de velocidad. Las autoridades belgas han confirmado que el tren accidentado el pasado sábado< cerca de Gante (norte del país) circulaba a más del doble de la velocidad permitida cuando descarriló y ardió, lo que provocó una fuga tóxica y la muerte de una persona y heridas a 93, según publican los medios belgas. Los primeros resultados de la investigación muestran que el tren que transportaba sustancias químicas circulaba a 87 kilómetros por hora en el momento del accidente, en una zona en la que la velocidad estaba limitada a 40 kilómetros por hora, según «Het Niewsblad».

También se han encontrado indicios de que el convoy se salió de las vías debido a que el maquinista intentó frenar y su maniobra provocó un desplazamiento de la carga de productos químicos, añade el citado medio. El accidente dio lugar a la explosión e incendio de tres vagones cisterna que transportaban acrilonitrilo, una sustancia tóxica cuyos vapores son parecidos al cianuro, según los expertos. Las víctimas resultaron intoxicadas por las emanaciones de ese producto.

El presidente de la región de Flandes oriental (noreste de Bélgica), Jan Briers, afirmó que es posible que haya otra víctima mortal entre los restos de los inmuebles afectados por el accidente, durante una rueda de prensa convocada el pasado viernes. «Puede que haya otra persona fallecida, pero aún no lo sabemos con certeza. Estamos buscando en las casas donde todavía no hemos encontrado ninguna señal de vida», dijo Briers.