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Siemens presenta el tren Rhine-Ruhr Express

El grupo tecnológico alemán Siemens ha presentado el primer prototipo del tren eléctrico Rhine-Ruhr Express (RRX), cuyas pruebas se realizarán en el Centro de Prueba y Validación (PCW) de la firma en Wegberg-Wildenrath (Alemania), antes de que entre en servicio a finales de 2018. Las siete primeras unidades preserie de este tren se encargarán al Centro de Prueba de Siemens y se realizarán diferentes test en los próximos meses, antes de iniciar las primeras verificaciones en la red pública ferroviaria del país.

La consejera delegada del área de trenes regionales y locomotoras de alta velocidad de la compañía alemana, Sabrina Soussan, apunta que el inicio de las pruebas en esta instalación pone de manifiesto que la corporación está “al día” con el proyecto Rhine-Ruhr Express. “Estamos probando si los trenes son aptos para su servicio diario entre las ciudades de Renania del Norte-Westfalia y dentro de ellas. Cada tren de la flota de RRX será puesto en servicio aquí, prácticamente en la puerta de la red de ferrocarril público”, añadió.

Siemens se adjudicó en marzo de 2015 un contrato para la fabricación de 82 trenes eléctricos Desiro HC de varias unidades y para la gestión del mantenimiento por un período de 32 años. El pedido tiene un importe total de más de 1.700 millones de euros. El nuevo tren presentado por la compañía cuenta con cuatro coches, el primero y el último, como coche final y remolque de conducción, tienen un piso para pasajeros, mientras que los dos restantes cuentan con dos pisos para el transporte de personas. La capacidad de cada tren es de 400 pasajeros.

Siemens ha desarrollado un nuevo diseño para la flota RRX basado en la exitosa plataforma Desiro. El concepto del tren combina características premium con tecnología punta. Cada tren consta de cuatro coches; el primero y el último como coche final y remolque de conducción tienen un piso para los pasajeros, mientras que los dos coches del medio son de dos pisos. Cada tren tiene una capacidad de 400 asientos. Los trenes están diseñados en un esquema de color blanco, gris, negro y naranja. El diseño de la RRX continúa en el interior, donde generosas líneas de visión y grandes ventanas proporcionan un ambiente agradable. Además, el RRX tiene Wi-Fi y tomas de corriente en todo el tren, mesas plegables y luces de lectura en primera clase, así como avanzados sistemas de información y unidades de tracción energéticamente eficientes y aire acondicionado.

Los trenes no sólo ofrecen un excelente confort para los pasajeros, sino una disponibilidad óptima a lo largo de su ciclo de vida. La comunicación de datos moderna proporciona un diálogo continuo entre los trenes y su servicio. Como parte del concepto de mantenimiento predictivo, las posibles fallas técnicas pueden ser rectificadas antes de que realmente se produzcan. Al asumir el servicio de ciclo de vida y el mantenimiento de la RRX, Siemens garantiza más del 99% de disponibilidad para la operación programada. Con una velocidad máxima de 160 kilómetros por hora y un sistema de asistencia al conductor para el frenado anticipado y la aceleración, el RRX garantizará flujos de tráfico óptimos en las rutas de gran tráfico en la región del Rin-Ruhr.

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El día que se gestó la creación del Talgo

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21 de agosto de 1941. Es el día elegido para probar que su idea no es descabellada. Todo está preparado para demostrar que su ‘invento’ funciona. A las diez de la mañana se realiza el primer ensayo, con un resultado satisfactorio. El tramo elegido para las pruebas es el trayecto entre Madrid-Delicias y Leganés, de la Compañía del Oeste (aunque en enero de 1941 ya se ha constituido Renfe, aún se designa las líneas por el nombre de sus operadoras privadas). La prueba se hace con una locomotora de vapor, un furgón y un coche salón que permite el enganche de doce artilugios triangulares. El ‘nuevo tren’ alcanza sin contratiempos una velocidad de 75 kilómetros por hora en el tramo de Leganés-Villaverde y ligeramente inferior entre Villaverde y Madrid.

El armatoste concebido y fabricado por Alejando Goicoechea, un ingeniero de Elorrio vinculado al ferrocarril de La Robla, funciona sin problemas y no se sale de la vía. Hasta entonces se pensaba que para obtener una buena seguridad en la marcha los vehículos deberían tener un elevado peso. Goicoechea demuestra que no es así; toda una revolución. El 4 de septiembre realiza una segunda prueba. De nuevo el test es satisfactorio. Autoridades, ingenieros, jefes y oficiales y la división de ferrocarriles del Ministerio de Obras Públicas atestiguan que se puede circular por la vía con toda seguridad sin preocuparse del peso como antidescarrilante. El ensayo es más que satisfactorio y el ingeniero de Elorrio obtiene el permiso para fabricar un prototipo que bautiza con el acrónimo Talgo (Tren Alejandro Goicoechea).

El técnico vasco fundamenta su proyecto al ver cómo se recogen los triciclos en un parque. En lugar de retirarlos uno a uno, el encargado de la atracción empuja varios de estos artilugios uno detrás de otro formando una estructura compacta y a la vez articulada, que siguen de manera exacta la trayectoria del primer vehículo. Y en esa idea basa su proyecto para el ferrocarril.

Con los escasos y rudimentarios recursos de la época, construye un sistema triangular inspirado en la idea del transporte de los triciclos. El técnico de Elorrio intenta desarrollar un sistema de articulación ligero. El prototipo se basa en una armadura metálica articulada formada por triángulos isósceles, en cuya base se apoya el vértice del siguiente triángulo y que sirve de soporte a unas ruedas independientes. Este vehículo depende de una locomotora acoplada por cabeza ya que el primer triángulo descansa sobre ella. De esta manera cada estructura triangular permanece perfectamente alineada respecto a la vía.

Goicoechea presenta sus teorías en el congreso de ciencias de Santander de 1938, tras pasarse al bando del general Franco al comienzo de la Guerra Civil con los planos del llamado ‘Cinturón de hierro de Bilbao’, posiciones fortificadas que rodean la capital vasca y que facilitan el ataque de las fuerzas insurrectas. El técnico vizcaíno está, sin embargo, más vinculado al ferrocarril que al Ejército; comienza a trabajar en 1920, cuando ingresa en la Compañía de Ferrocarriles de La Robla, donde desarrolla sus primeras ideas inventivas.

En noviembre de 1941, operarios de los talleres de Renfe de Valladolid comienzan a trabajar a partir de un bogie motor de un automotor Ganz ex-Norte. Babcock&Wilcox (Galindo-Bizkaia) fabrica el coche de cabeza. Colabora en el proyecto la empresa Hijos de Juan Garay de Oñate (Gipuzkoa); de ahí salen cinco de los siete elementos que formarían el tren remolcado. Los dos restantes, la rodadura, los frenos y la suspensión se preparan en los talleres generales de Renfe, en Madrid. En el vestido participa también la firma Loscertales. Con un diseño extremadamente vanguardista para la época –la cabeza tractora tiene forma de tiburón y el de cola es un coche-mirador con terraza–, el ‘tren oruga’ se diferencia notablemente del resto de los convoyes convencionales. Llama la atención, además de las líneas futuristas, el espacio interior único y continuo, de cabeza a cola del tren. También reduce notablemente la altura, con lo que mejora el centro de gravedad de los vehículos y disminuye fuertemente la sección transversal y la resistencia al aire.

Este tren experimental se presenta en octubre de 1942. El financiero José Luis Oriol apoya el proyecto con su capital. Tras numerosas pruebas desde su presentación, el 18 de enero de 1944 se realiza un recorrido fundamental y definitivo para el futuro de la nueva compañía: en la bajada de ‘La Cañada’, entre Ávila y Madrid, con vía mal asentada, alcanza los 135 kilómetros por hora y mejora notablemente todas las pruebas anteriores. El prototipo de Goicoechea deja de ser un experimento y se piensa ya en su explotación comercial. Talgo diseña y construye (1949, Estados Unidos) un nuevo tren sobre el que asienta el futuro de la firma y cimenta su leyenda.

Corea presenta el ‘Hemu-430X’, un tren bala capaz de alcanzar los 430 kilómetros por hora

Se hizo la luz. Corea ha presentado un prototipo de su próxima generación de trenes de alta velocidad, capaces de llegar a alcanzar los 430 kilómetros por hora. El nuevo tren, llamado ‘Hemu-430X’, se puso en marcha en una estación de Changwon, a 395 kilómetros al sureste de Seúl, según confirmaron fuentes del Ministerio de Tierra Transporte y Asuntos Marítimos.

Este modelo es el cuarto más rápido del mundo después del TGV de Francia que puede alcanzar hasta los 575 kilómetros por hora, y varias máquinas desarrolladas en China y Japón que alcanzan los 486 y 443 kilómetros por hora, respectivamente. El prototipo cuenta con dos coches que aportan la energía en la parte delantera y trasera del convoy, además de coches de pasajeros que cuentan con cuatro unidades de motor múltiples.

El denominado ‘Highspeed Electric Multiple Unit 400 kmh Experiment’ (HEMU-400X, según sus siglas en inglés, Unidad Múltiple Eléctrica de Alta Velocidad Experimento de 400 km/h), está diseñado para transportar a pasajeros a velocidades superiores a los 350 kilómetros horas, con unidades de motores múltiples moviendo al tren sobre las vías. Esta tecnología es la última tendencia en trenes bala, permitiendo que se opere simultáneamente un número mayor de coches (‘rolling stocks’). Los trenes convencionales tienen sólo uno o dos motores que tiran de todos los coches, según informa la compañía en su página web.

Corea afirma haber inyectado 93,1 millones de won (62,7 millones de euros) en este proyecto desde 2007 en colaboración con el Instituto Coreano de Investigación de Ferrocarriles y Hyundai Rotem que se dedican al diseño y la construcción del tren. Fuentes del Gobierno coreano subrayaron que el Hemu es más silencioso y un 5% más ligero que el tren bala que opera actualmente, y que será probado en unos 100.000 kilómetros hasta 2015, comenzando a operarse con pasajeros en 2016 o 2017.

Este tren, capaz de recorrer una media de 370 kilómetros por hora, podría permitir a los pasajeros alcanzar cualquier destino de Corea del Sur en tan solo 90 minutos, facilitando los viajes nacionales y promoviendo el uso del transporte público.

El ‘Hemu-400X’ estará concebido para una posible utilización en una línea de ultra velocidad, cuya construcción también se prepara en el país asiático. Esta línea iría en paralelo a la actual línea de alta velocidad Seúl-Busán, por la que circulan los trenes ‘KTX’. Aunque la velocidad de diseño del tren está prevista para alcanzar los 400 kilómetros a la hora, ésta se limitaría posiblemente a 370. Si el prototipo culmina las pruebas con éxisto, la empresa iniciará un rápido proceso de fabricación con el fon de competir con los otros desarrolladores asitáticos de la alta velocidad, chinos y japoneses, que llevan alguna ventaja en el mercado y que comienzan a recbir pedidor de todo el mundo.

El sistema de trenes de alta velocidad de Corea o KTX (Korean Train Express) es actualmente un sistema que conecta a las ciudades más grandes del país, Seoul, Busan, Daegu y Mokdo. La tecnología utilizada por estos trenes es francesa, y pueden llegar a una velocidad de 305 kilómetros por hora, a pesar que la infraestructura puede aguantar velocidades de hasta 350. Cuando el sistema de trenes de Corea esté completo (más o menos para el 2013) se estima que será el sistema de trenes bala con más tráfico en el mundo, con 330.000 pasajeros diarios, siendo 120 millones al año. El sistema de KTX tiene 3 diferentes asientos, siendo estos: Primera Clase, Clase Estándar y Asientos familiares, con 4 asientos juntos, viendose uno al otro.

CAF inicia las pruebas de homologación del Oaris, su tren de Alta Velocidad, en vías de Toledo

El Oaris se prueba en vías de Toledo. CAF necesita la homologación de su tren de alta velocidad para velocidades máximas de hasta 320 kilómetros por hora. El pasado agosto el prototipo de CAF abandonó la factoría de Beasain hacia el depósito de Renfe de La Sagra, una vez terminados los ensayos en factoría, y a partir de entonces se iniciaron las pruebas de puesta a punto y puesta en velocidad en la que se controlan los parámetros referidos a dinámica de marcha, esfuerzos en la interface pantógrafo-catenaria y freno, habiéndose en este momento terminado la puesta en velocidad hasta los 300 kilómetros por hora.

El tren prototipo, de cuatro coches, llegó a los talleres de Renfe en la localidad toledana de La Sagra el pasado septiembre y desde entonces ha sido sometido a pruebas estáticas en las instalaciones del depósito y a sus primeras circulaciones en el ramal a Toledo. La unidad 105.001 de Renfe, el prototipo del tren Oaris, ha iniciado sus pruebas en vía en la línea de alta velocidad Madrid Sevilla y en el ramal de ésta a Toledo.

A partir de ahora comienzan los ensayos del tren que conducirán a su homologación para 320 kilómetros a la hora, lo que supone que tendrá que superar los 352 kilómetros a la hora. El tren, a propuesta de CAF, sustituyó a la última unidad del pedido de la serie 120 de Renfe.

Este prototipo monta bogies de ancho estándar UIC, si bien la idea original del Oaris era desarrollar un tren de la máxima interoperabilidad, para lo que contemplaba equipar bogies de ancho variable Brava.

El Oaris es un prototipo de tren de alta velocidad que podrá formar composiciones de cuatro, seis y ocho coches, cada uno sobre dos bogies, uno motor y otro portador. Para una composición de ocho coches la potencia máxima será de 10.660 kW, y contará con equipos para circular con distintas tensiones y sistemas de señalización. Dependiendo de la composición, el Oaris podría superar las 500 plazas de capacidad.

Para realizar los ensayos en los siguientes escalones de velocidad y llegar a la velocidad máxima, se han solicitado las autorizaciones correspondientes para realizar los ensayos en vías de superior velocidad. Durante el año 2012 se irá realizando la totalidad de las pruebas que culminarán con la homologación del tren.

La empresa vasca entró en el mercado de la más moderna tecnología de velocidades altas en 1992, al participar en el consorcio liderado por Alstom para la fabricación de los trenes AVE s/100 para Renfe. Esa inmersión tecnológica amplió los horizontes de la firma guipuzcoana.

La compañía, en sintonía con las grandes empresas del resto del mundo, entendió que era el futuro y orientó sus inversiones y estrategias hacia el desarrollo de su propia tecnología en alta velocidad. Si hasta ese momento los trenes ensamblados en España incorporaban soluciones comercializadas por empresas foráneas, CAF se propuso disponer de un prototipo diseñado de principio a fin en España.

Primero desarrolló y fabricó para Renfe una amplia gama de unidades de velocidades hasta los 250 kilómetros por hora, que incluían tecnología de ancho variable. En 2005 suministró 12 unidades para los Ferrocarriles Turcos, convirtiéndose en la primera empresa española en exportar tecnología de alta velocidad.

Pero el punto de inflexión llegó ese mismo año. CAF lideró uno de los proyectos de investigación CENIT, que financia el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) del Ministerio de Ciencia e Innovación, cuya actividad se centraba en desarrollar la tecnología necesaria para abordar el diseño de material ferroviario funcionando a velocidades superiores a 300 kilómetros por hora.
(fuente Vía Libre. Imagen Mario Rodríguez)