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La locomotora de vapor ex–Renfe 120-0202 volverá a circular en vía tras una profunda recuperación

Recuperada una joya del patrimonio ferroviario. En breve finalizará la restauración operativa de la locomotora-ténder de vapor ex–Renfe 120-0202, cuyas operaciones se han desarrolado por la colaboración entre el Museo del Ferrocarril de Madrid y las entidades privadas del ámbito de la preservación de nuestro patrimonio ferroviario. La locomotora es de un característico modelo británico de un eje libre anterior y dos ejes acoplados. Su mecanismo y cilindros son interiores.

La construcción de esta elegante máquina tuvo lugar en el año 1877 por los afamados talleres de Sharp Stewart & Co., de Manchester (Gran Bretaña). El encargo fue realizado por la Compañía de los Ferrocarriles de Tarragona a Barcelona y Francia, que numeraría la serie como 23-28. La máquina de la que hablamos sería matriculada con el número 25. Estaba destinada a remolcar los largos y rápidos trenes de viajeros que unían Barcelona con la frontera francesa en Portbou (Girona) ya que el gran diámetro de sus ruedas motrices las hacía muy aptas para servicios de velocidad. Inicialmente, las locomotoras de esta serie estuvieron dotadas de ténder remolcado.

Una vez que la empresa pasó a manos de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y a Alicante (MZA), ésta numeró la serie como 176-181 y, en 1901, acometió su transformación, suprimiéndoles el ténder y convirtiéndolas en locomotoras-ténder. A la antigua locomotora número 25 le correspondió el 178 como número de serie.

Una vez transformadas, y dada la versatilidad que les otorgaba su nueva característica de máquinas-ténder, fueron profusamente utilizadas en los servicios de cercanías prestados por MZA entre Barcelona y las localidades costeras del litoral catalán. Durante décadas fue muy normal verlas al frente de composiciones de cuatro o más coches de cuatro ejes.

Un nueva numeración recayó en esta serie tras la Guerra Civil y la constitución de Renfe. Nada más formalizarse la nueva compañía fueron numeradas como 120-0201 a 120-0204, correspondiéndole a la número 178 de MZA la nueva matrícula 120-0202.

Con los años, estas máquinas fueron desperdigadas por varios puntos de la geografía española. Algunas de ellas acabaron sus días efectuando maniobras en Madrid-Atocha y Sevilla. La 120-0202 en particular lo hizo a finales de la década de 1960 en los Talleres Generales de Atocha. Tras el fin de su servicio activo, esta elegante y potente locomotora fue cedida a la Universidad Autónoma de Madrid, que la colocó con carácter expositivo en un pedestal del campus de Cantoblanco. Desgraciadamente, el paso de los años hizo mella en esta pieza tan singular, llegando a un grado de deterioro muy acusado.

En esta situación, se interesó por ella el Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español, eligiéndola por su valor patrimonial y sus prestaciones técnicas. Se iniciaron entonces una ronda de contactos entre esta institución, la citada Universidad Autónoma de Madrid y el Museo del Ferrocarril de Madrid. Fruto de tales negociaciones, el 2 de septiembre de 2008 la Fundación de los Ferrocarriles Españoles cedía la locomotora al Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español para su restauración operativa y su utilización en trenes históricos y/o turísticos. El citado centro suscribió con los talleres de ARMF sitos en Pla de Vilanoveta (Lleida) un oportuno contrato en virtud del cual se iniciaron las labores de restauración, de cara a su puesta en servicio.

Tras ello, el día 12 de mayo de 2011 llegaba a Lleida, donde empezó a ser objeto de las primeras actuaciones. Éstas comprendieron el desmontaje completo de la locomotora y el saneamiento o reconstitución de todos sus elementos. Bastidor, caldera, bielas, ejes, ruedas, ballestas de suspensión, cabina, etc. Sin embargo, hubo que fabricar un nuevo bloque de cilindros, dado que el profundo deterioro que presentaban estos elementos los hacía irrecuperables. Tuvo que ser repuesta gran parte de la valvulería que había sido sustraída, así como el silbato y otras numerosas piezas.

Tras varios análisis, la caldera fue probada y certificada con éxito, por loque pudo realizarse nuevamente el montaje general de la locomotora. El pasado 9 de marzo de 2012 se procedió a la primera prueba en marcha, que arrojó un resultado positivo. La máquina evolucionó satisfactoriamente durante varios viajes por las vías adyacentes al taller. En la actualidad se están realizando los últimos ajustes para dejar la máquina en perfecto estado de operatividad. Tras ello serán realizadas las pruebas en línea.

Esta recuperación es una de las más destacadas de cuantas se han llevado a efecto en los últimos años. La locomotora recién restaurada es ya la más antigua en funcionamiento en España por lo que respecta a las vías de ancho ibérico. Gracias a la actuación desarrollada en conjunto entre el Museo del Ferrocarril de Madrid y el Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español se ha conseguido volver a poner en marcha una importantísima pieza de nuestro patrimonio histórico ferroviario.

(Imagen ARMF)

El tren de Sóller prepara su centenario con una exposición sobre el ferrocarril que conecta con Palma

Centenario a la vista. El Ferrocarril de Sóller inicia los actos de su primer siglo de vida, que la isla celebrará por todo lo alto el próximo 16 de abril. El pasado viernes se inauguró una exposición en la sala polivalente del museo modernista Can Prunera. La muestra repasa la historia de la construcción de la línea de ferrocarril entre Sóller y Palma con algunos planos del proyecto inicial, así como fotografías que muestran la complejidad de los trabajos que se realizaron casi a mano. Más documentos, objetos y maquinaria antigua completan la muestra que se podrá ver en Can Prunera hasta el 6 de mayo. También Actualmente está en marcha un concurso de fotografía relacionado con el centenario del tren.

‘Tren de Sóller: 100 anys de trajecte‘ (1912-2012) es el título de la muestra sobre el Ferrocarril de Palma que recoge numeroso material histórico del emblemático tren. Muchas de las piezas expuestas forman parte de su pasado y con los años han sido reemplazadas por material más moderno. Una de las más cotizadas es el teléfono con el que comunicaban las estaciones con los convoyes, aunque también destacan un volante de conducción de uno los automotores, un regulador de velocidad, piezas de la central eléctrica y otros mecanismos de este curioso ferrocarril.

Muchos de los objetos que se exhiben están protegidos por unas vitrinas de cristal, ya que son prácticamente únicos y tienen un gran valor sentimental. Las paredes de la sala están cubiertas con diferentes fotografías antiguas relacionadas con el tren o la acción número uno que emitió la compañía tras ser fundada a principios del siglo XX.

El Ferrocarril de Sóller une desde 1912 las ciudades de Palma y Sóller a través de 27 kilómetros de bellos paisajes y que conserva su carácter y estructura original a la perfección. Movido gracias a un automotor de tracción eléctrica, el tren de Sóller es el único de estas características que se encuentra actualmente en funcionamiento. A lo largo de su recorrido se desliza por trece túneles que atraviesan la Sierra de Tramuntana llegando en una hora a su destino final: Sóller, un pueblo que combina el encanto Mediterráneo con el aire cosmopolita de un puerto comercial abierto a Europa.

El 16 de abril de 1912, curiosamente el mismo día del hundimiento del Titanic, quedó inaugurada la línea ferroviaria que unía Sóller con la Capital.

El hombre clave en la creación del Ferrocarril de Sóller es, sin duda, Jeroni Estades i Llabrés, cofundador de la Compañía de Navegación Sollerense, parlamentario y sagaz hombre de negocios. Su visión de futuro le hizo apostar a principios de este siglo por el ferrocarril como medio de transporte entre Sóller y Palma de Mallorca, trayecto que hasta entonces sólo era posible por mar, y por la electricidad como fuente de energía del nuevo tren.

Luis Bobio fue el encargado de construir la línea de este particular ferrocarril, cuyas obras comenzaron en 1907, iniciándose de forma simultánea desde ambos extremos de la línea.

El equipo de trabajo que empezó en Palma pudo contar con la ayuda de una pequeña locomotora llamada ‘María Luisa’; por su parte, los que partían de Sóller tuvieron que abrirse paso por la Sierra de Alfabía con mulas. Ambas brigadas se encontraron en un punto común en 1911 ante el asombro de los lugareños que no creían posible que ambos grupos se encontraran sin sufrir desviaciones en su trayectoria.

La ‘estación fantasma’ de Chamberí ha recibido 170.000 visitas desde su apertura como museo

El consejero de Transportes e Infraestructuras, Pablo Cavero, ha animado a los madrileños a visitar el Museo de Metro que se encuentra en la conocida ‘estación fantasma’ de Chamberí y que ha recibido 170.000 visitas desde 2008. Cavero ha recorrido este nuevo «espacio cultural» de la capital que ofrece a los visitantes la posibilidad de conocer cómo era el suburbano en sus orígenes y, en parte, «viajar en el tiempo».

A juicio del consejero, el Museo de Metro ya es parte de la historia de Madrid y su carácter gratuito hace que esté pensado y diseñado «para ser patrimonio de todos».

Diseñada por el arquitecto Antonio Palacios, e inaugurada el 17 de octubre de 1919, era una de las ocho estaciones que conformaban originariamente la red de ferrocarril metropolitano de la capital de España. No obstante, su cercanía con las estaciones de Bilbao e Iglesia conllevó su clausura, el 21 de mayo de 1966, y ello debido a una remodelación de la Línea 1 de Metro: los andenes se ampliaron de 60 a 90 metros con la finalidad de permitir la circulación de trenes de hasta seis coches, y la cercanía con ambas estaciones propició que la parada los convoyes en Chamberí dejase de ser rentable. La estación permaneció inutilizada durante más de cuarenta años, reduciendo los trenes su velocidad cuando atravesaban sus instalaciones, a las que se recortaron los andenes para facilitar la circulación.

Desde su cierre y a pesar del silencio sepulcral que la acompañaba habitualmente, cientos de leyendas y mitologías urbanas acompañaron a esta misteriosa estación de culto paralizada en el tiempo. Jóvenes grafiteros se adentraron en ella para dejar su firma e incluso sirvió de escenario para algunas escenas de la película Barrio. En 2008 fue reabierta como museo y desde entonces las visitas superan las 170.000.

Junto a la Nave de Motores -próximamente será declarada Bien de Interés Cultural por la Comunidad-, la estación de Chamberí forma el centro de interpretación del suburbano conocido como Andén 0, que muestra la historia de Metro.

El Museo del Ferrocarril de Delicias casi alcanzó los cien mil visitantes durante la temporada de 2011

Cambios y mejoras. Renovar o morir. El Museo del Ferrocarril de Madrid abrirá los viernes y sábados en horario ininterrumpido, de 10.00 a 20.00 horas, a partir del próximo 1 de febrero tras el éxito de los cambios y mejoras introducidos en este lugar, que han visitado casi 100.000 personas en 2011. Con esta modificación del horario, el centro de Delicias se une a la tendencia cada vez más generalizada entre los museos e instituciones culturales de ampliar las visitas para que los ciudadanos dispongan de una oferta más flexible.

De este modo, desde el 1 de febrero el museo abrirá de martes a jueves, entre las 10.00 y las 15.00 horas; los viernes y sábados, de 10,00 a 20,00 horas; los domingos, de 10.00 a 15.00 horas y los lunes estará cerrado. Además, se ofrecerán nuevas actividades y talleres gratuitos para las familias durante los fines de semana y el Día del Visitante, en el que se aplica una tarifa reducida, se traslada del sábado al domingo.

A pesar de la crisis y de las limitaciones presupuestarias, la cifra de visitantes en 2011 ha alcanzado las 98.000 personas. El año pasado ha estado marcado también por numerosos cambios en el museo, el mayor de los cuales fue la integración en sus instalaciones del Archivo Histórico Ferroviario y la Biblioteca Ferroviaria. Los trabajos destinados a alojar estas dos instituciones en Delicias y a habilitar nuevos depósitos y una nueva Sala de Consulta han durado varios meses y han permitido unificar un importante patrimonio documental e industrial de carácter histórico que está ahora al alcance de todos en una sola sede.

Esta reforma se ha acompañado de la reubicación de piezas museológicas, del traslado de la Sala de Modelismo y de la retirada de la colección de juguetes que se había depositado en el museo hace varios años. Tras el fallecimiento del propietario de la colección, en 2010, sus herederos decidieron vender los juguetes, pero el museo no ha podido adquirirlos «en las circunstancias económicas imperantes».

También se decidió reducir el número de visitas escolares diarias para el curso 2010-2011, medida que se mantiene en 2011-2012 para ofrecer más calidad a las actividades extraescolares.

En cuanto a otras cifras del año 2011, la campaña del ‘Tren de la Fresa’ se saldó con una ocupación media superior al 92%, alcanzándose el cien por cien de ocupación en determinadas fechas.

La Ruta de los Museos-Pasaporte a la Ciencia (un recorrido por siete museos vinculados a la ciencia y la tecnología) recibió alrededor de 2.000 visitas gratuitas con la presentación del billete de metro.

Además, el Museo abrió en agosto y participó en la programación cultural de la JMJ-2011, a través de un convenio firmado con la organización de la misma, recibiendo visitantes de diversos rincones del mundo.

En la jornada de puertas abiertas del 29 de octubre, con motivo del ‘Día del Tren’, pasaron por el museo 5.000 personas, mientras que el ‘Tren de Navidad’ ofreció por primera vez dos veh´culos diarios.

El Museo del Ferrocarril de Madrid, España, está dedicado a la custodia y estudio del ferrocarril de España desde su origen a la actualidad. Está gestionado por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles y patrocinado por Adif, Renfe y la Comunidad de Madrid. Ocupa la antigua estación de Delicias desde hace veinte años, aunque en realidad en 1967 ya se abrió en España una galería dedicada al ferrocarril en el Palacio de Fernán Núñez de la capital de España. Distribuido en cuatro salas, albergaba maquetas, grabados y pequeños objetos relacionado con la historia y la explotación del ferrocarril. Allí permaneció hasta 1983, año en el que se trasladó a las viejas dependencias de la estación que permitían sobre todo, la exposición de trenes en la gran nave central de la estación.

El museo tiene entre sus fines conservar, estudiar y difundir el patrimonio histórico y cultural ferroviario. Esto se traduce en la reunión de una variedad de colecciones de carácter único y excepcional formada actualmente por más de 4.800 piezas que explican la historia del ferrocarril en España. La creación y formación de las colecciones tiene su origen en la gran exposición realizada en Barcelona en el año 1948 con motivo del centenario del primer ferrocarril peninsular. A partir de ese momento las cesiones, compras y donaciones aumentaron de manera notable contribuyendo a ampliar estas colecciones ferroviarias, que continúan hoy incrementándose.

Destaca por su valor la colección de vehículos ferroviarios, donde las locomotoras de vapor tienen un lugar sobresaliente, además de otras colecciones, como las de infraestructura, lampistería, comunicaciones, modelismo y maquetas, relojes, uniformes o arte, etc

La Federación de Amigos del Ferrocarril rechaza la destitución de Juanjo Olaizaola que juzga «incomprensible»

Respaldo y apoyo. La Federación Española de Amigos del Ferrocarril ha rechazado la sustitución como director del Museo Vasco del Ferrocarril de Juanjo Olaizola, al que califica de «profesional de reconocido prestigio nacional e internacional», por «una persona sin experiencia», la profesora de la UPV Maitane Estolaza. El presidente de este organismo ha pedido al lehendakari, Patxi López, la dimisión del viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco, y del consejero Iñaki Arriola.

En una rueda de prensa celebrada en Azpeitia (Gipuzkoa), la Federación Española de Amigos del Ferrocarril ha considerado que sustituir «uno de los profesionales más competentes de Europa por una perfecta desconocida resulta incomprensible». Igualmente han trasmitido su «preocupación» por el futuro del museo al alcalde de Azpeitia y a diversas fuerzas políticas del País Vasco, incluido el lehendakari, Patxi López, al que han solicitado la dimisión del viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco, como «instigador de lo sucedido» y del consejero Iñaki Arriola «por su pasividad en el tema».

Patxi Crespo, en representación del secretario del Comité Permanente de EuskoTren, también ha manifestado su rechazo al despido de Juanjo Olaizola, así como su honda preocupación por el futuro de los trabajadores del centro ya que, desde su definitivo paso de EuskoTren a la Fundación Museo vasco del Ferrocarril , se está constatando una «manifiesta degradación de sus condiciones laborales». «El Comité Permanente impulsará una recogida de firmas entre todo el colectivo de trabajadores de EuskoTren para exigir la inmediata readmisión de Juanjo Olaizola en el museo y el reconocimiento de su labor como director del centro», ha anunciado.

Además de apoyar las medidas adoptadas por la Federación Española de Amigos del Ferrocarril y el Comité Permanente de EuskoTren, los Amigos del Museo vasco del Ferrocarril han denunciado ante el juzgado de Azpeitia el proceso de selección de la directora de la Fundación: «Primero, por ser innecesario, por contar desde 1992 con un profesional altamente cualificado; segundo, por no cumplir con los requisitos de transparencia exigibles en cualquier contratación de personal para un organismo público». En la Asamblea General de esta asociación celebrada en la tarde del sábado, sus socios han decidido impugnar judicialmente la modificación de Estatutos aprobada por el Patronato de la Fundación Museo vasco del Ferrocarril.

La dirección de EuskoTren acordó el pasado diciembre despedir a Juanjo Olaizola, director desde 1992 del Museo de Azpeitia, sin tener en cuenta el trabadjo desarrollado en las dos últimos décadas y su amplia y docta experiencia ferroviaria. Apasionado del vapor, Juanjo Olaizola ha logrado que el tren vasco sea un referente en el extranjero, a través de su gestión en el museo, al que ha dedicado casi dos décadas de intenso trabajo. Con su dirección, apuesta decidida por el vapor vivo y la restauración del patrimonio ferroviario, las instalaciones de Azpeitia son un ejemplo museístico que otros centros han intentado copiar. Y ha conseguido que la localidad guipuzcoana sea paso obligado para todos los amantes del tren tanto de España como del extranjero.

El Patronato de Azpeitia prescinde de la ayuda de la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril

El tsunami arrasa con todo. Apenas si queda un vestigio de lo que fue o parecía. Y eso es lo que está sucediendo con el Museo de Azpeitia. El Patronato de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril ha decidido expulsar a la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril del citado órgano de gobierno mediante la modificación de los estatutos de la fundación. Se borra de un plumazo dos décadas de historia y la participación desinteresada de un grupo esntusiasta, voluntarista y activo que hacía de las instalaciones ferroviarias un ente vivo.

La Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril había puesto en tela de juicio el proceso de selección del director del museo ante los medios de comunicación y las redes sociales por considerar que en dicho proceso se habían incumplido los principios de transparencia y neutralidad que tanto el viceconsejero de Transportes, como EuskoTren y ETS decían defender. El Patronato de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril, tomó la decisión de seleccionar, como futura directora de la Fundación, a una profesora universitaria, Maitane Estolaza. De esta forma, quedaba desplazado Juanjo Olaizola, alma mater de la institución ferroviaria. Tres meses más tarde, Eusko Tren decidía despidirle. Los tribunales deberán dirimir la cuestión.

La modificación de los estatutos de la fundación aprobada por el viceconsejero de Transportes del Gobierno vasco, el consejero delegado de EuskoTren, el vicepresidente ejecutivo de Euskal Trenbide Sarea y el Alcalde de Azpeitia, fue propuesta el pasado 22 de diciembre por Maitane Ostolaza Esnal, directora de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril desde hace un par de meses. El presidente de la Fundación, Iñaki Arriola, consejero de Vivienda, Obras públicas y Transportes del Gobierno vasco, tampoco asistió a la reunión del Patronato, como viene siendo habitual.

Los cambios introducidos en los estatutos de la fundación afectan, entre otros, a los artículos 9 y 19. En su redacción original, el artículo 9 establecía que la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril, tendría la consideración de colaborador de número de la Fundación, «quedando exenta de realizar cualquier aportación económica». Por su parte, el artículo 19 señalaba que la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril era miembro nato de su Patronato. Las modificaciones aprobadas suprimen las dos categorías de colaboradores de la Fundación (benefactores y de número) y elimina del Patronato de esta institución a uno de sus seis miembros natos: la Asociación de Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril.

La presencia de los amigos del ferrocarril en el seno del Museo Vasco de Azpeitia se remonta a 1991 coincidiendo con su creación.. De ese mismo instante uno de sus representantes acudía a las sesiones del Patronato del Museo Vasco del Ferrocarril, habrá «un representante de las Asociaciones de Amigos del Ferrocarril existentes en Euskadi». Evidentemente, el profundo conocimiento del mundo del ferrocarril por parte de este colectivo suponía un importante activo para el desarrollo de la nueva institución cultural.

Desde entonces, los amigos del ferrocarril han participado en el Patronato del Museo Vasco del Ferrocarril. Por ello, cuando en 2002 el Gobierno vasco aprobó la conversión del Museo Vasco del Ferrocarril en una Fundación, sus máximos responsables decidieron reconocer la labor realizada por este colectivo a favor del Museo, lo que se traduce en la aportación por parte de sus socios de más de 3.000 horas de trabajo voluntario y no remunerado, nombrándoles miembros natos de su máximo órgano rector: el Patronato de la Fundación Museo Vasco del Ferrocarril.

Otra joya ferroviaria, la ‘cocodrilo’ de Soller, acaba sus días bajo el soplete de un chatarrero

Otra joya que cae. El soplete ha puesto fin a la existencia de la ‘cocodrilo’ de Soller, que recaló en la isla en 2006 tras un intercambio con el Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia al que le cedió un tranvía que en su día había cubierto servicio en las calles de Bilbao, con el número de serie U-52. La locomotora eléctrica llegó para cubrir el servicio turístico del tren de Soller, pero al cabo de poco tiempo acabó sin destino y a merced de los vándalos, hasta que sus propietarios decidieron, sin aviso, convertirla en chatarra. El patrimonio ferroviario español pierde así otra de sus piezas históricas.

La ‘cocodrilo’ de Soller perteneció a los Ferrocarriles Vascongados y acabó su vida activa en 1999 en el servicio de Vías y Obras de la compañía que heredó su propiedad, Eusko Tren. Seriada con el número 10 (4010 cuando estuvo en manos de Feve) y bautizada con el nombre de ‘Irukurutzeta’, esta máquina formaba parte de una serie de diez vehículos fabricadas por la firma suiza Brown Boveri, entre 1928 y principios de 1929, si bien la parte mecánica corrió bajo la responsabilidad de firma belga Haivie St Pierre. Entregada en el puerto de Alcudia, se desmontaron los bogies, se adaptaron al ancho de vía del Tren de Soller (914mm) y se bobinaron para su tensión. Todo parecía encarrailado, pero sin que nadie lo sepa a ciencia cierta fue apartada en el apeadero de Santa María del Carmí, muy cercano a Palma. Con el tiempo, casi abandonada y cercada para evitarlemales mayores, acabó vandalizada, degradada hasta su descomposición y ahora achatarrada.

Las locomotoras Brown Boveri permanecieron en servicio activo hasta comienzos de la década de los años noventa del pasado siglo, aunque algunas de ellas todavía están en orden de marcha en otros ferrocarriles o en museos, como en el Museo de Azpeitia, donde se custodian la número 2 ‘Ulia’ y la número 6 ‘Arrate’; la número 4 ‘Kalamua’, la 8 ‘Galdaramiño’ y la 9 ‘Andux’ se encuentran en manos del Ferrocarril del Jura, José María Valero y los Ferrocarrules de la Generalitat Valenciana, respectivamente. El resto (la número 1 ‘Ganguren’, la 5 ‘Mugarra’, la 7 Aluitz’) han sido desguazadas o no tienen motor (la ‘Bizkargi’, seriada con el número 3, en el depósito de Azpeitia).

La Compañía de los Ferrocarriles Vascongados fue fundada en 1906 como consecuencia de la fusión de varias líneas de ferrocarril vizcaínas y guipuzcoanas. En 1977 pasó a integrarse en el ente público de ferrocarriles vascos ‘Eusko Trenbideak’.
Aunque son denominadas ‘cocodrilo’, en realidad no son tal. Según aseguran los especialistas, en un sentido estricto, las únicas «cocodrilo» que hubo en España fueron las C-C de vía métrica del ferrocarril de Fuente del Arco a Peñaroya y Puertollano en el tramo electrificado de Conquista. Solamente estas locomotoras tuvieron accionamiento por bielas y un morro en cada extremo. Lo que acaba por reconocerse en el argot ferroviario con el nombre del citado reptil.

El ferrocarril de Sóller realiza desde 1912 ininterrumpidamente y a diario el trayecto en tren entre Palma de Mallorca y Sóller de 27,3 kilómetros y desde 1913 el trayecto en tranvía entre Sóller y el Puerto de Sóller de 4,9 kilómetros.

El ferrocarril de Soller se caracteriza, entre otras cosas, por ser un ferrocarril de vía estrecha, con un ancho de vía de 914 mm (yarda inglesa) poco común en la actualidad y por presentar un material móvil antiguo muy variado, de carácter detallista y mantenimiento artesanal.

Además, el Ferrocarril de Soller destaca por el especial y atractivo trayecto que realiza superando la barrera natural que supone la Sierra de Alfàbia, con sus 2,8 kilómetros de ancho y 496 metros de alto. Para ello, el ferrocarril, en un tramo de tan sólo siete kilómetros supera un desnivel de 199 metros con una pendiente de 23 milímetros, atraviesa trece túneles con longitudes que van de los 33 hasta los 2.876 metros, sobrepasa varios puentes, el viaducto “dels cinc-ponts” de cinco arcos con luces de 8 metros de altura y cuantiosas curvas, algunas con radios inferiores a los 190 metros.

(Imagen Imgen gt903cc)

Amigos del Ferrocarril de Salamanca reclaman el ‘talguillo’ para colocarlo de ‘maceta’ en una rotonda


Un proyecto controvertido, que ya está levantando ampollas entre los aficionados. La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Salamanca ha pedido al Ayuntamiento que solicite a la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE) la cesión de una pieza de su fondo histórico. La citada asociación pretende instalar como ‘maceta’ una pieza significativa del patrimonio ferroviario español, el automotor M 9004+M 9010 que se conserva en bastante buen estado en el Museo de Delicias. La Glorieta de Comuneros podría ser el futuro emplazamiento de dicho vehículo, pero no se descartan otras ubicaciones cercanas.

El ‘talguillo’ guarda una relación estrecha con Salamanca en cuyo depósito prestó servicio cerca de veinte años, como otros congéneres, hasta que fue dado de baja en 1973. Pertenece a una serie de automotores térmicos (50 km/h, 22 CV, 27 plazas sentadas) construidas por González Hermanos, de Porriño (Pontevedra) en 1937 y matriculadas con los números 9002, 9003, 9004, 9005, 9007, 9008, 9009, 9010, 9011 y 9013. Originalmente eran automotores de un solo coche. Fueron construidos a partir de chasis de autobús encontrados en un barco republicano capturado por la flota franquista durante la Guerra Civil (de la wiki del ferrocarril, Ferropedia).

Estos vehículos prestaron servicios en las compañías de Oeste y Andaluces. Se construyeron doce automotores, la mitad para Oeste con motores de gasolina de 22 CV Chevrolet, y la otra mitad para Andaluces, con motores Ford. En 1953 fueron sustituidos por Motores diesel Barreiros EB-6 de 83 CV. Se les llamaba ‘cochinillas’ por la facilidad con la que se salían de la vía, acabando en mitad del campo… al parecer debido a la dureza de la suspensión, que hacía que a la mínima se salieran de los carriles.

En 1960, Renfe encargó a carrocerías Miró Reig de Alcoy su transformación en automotores dobles, conservando los coches su numeración original. A partir de entonces y popularmente se les denominó ‘talguillos. Las composiciones fueron las siguientes: 9002 ex WGM1 Oeste + 9008 ex WGM1 Andaluces; 9003 ex WGM2 Oeste + 9013 ex WGM6 Andaluces; 9004 ex WGM3 Oeste + 9010 ex WGM3 Andaluces (Preservado en el Museo de Delicias y parcialmente restaurado en el 2000); 9005 ex WGM4 Oeste + 9011 ex WGM4 Andaluces; 9006 ex WGM5 Oeste + 9012 ex WGM5 Andaluces; y 9007 ex WGM6 Oeste + 9009 ex WGM2 Andaluces. Concentrados en el depósito de Salamanca en 1965, la última unidad fue dada de baja en 1973, aunque algunos vehículos fueron utilizados como dresina por compañías de construcción.

El objetivo de la Asociación de Amigos del Ferrocarril sería emplazar el ‘talguillo’ como ‘maceta’ en una glorieta de la ciudad. Argumentan que sería el vehículo ideal para realizar este homenaje «tanto por sus reducidas dimensiones como por su pasado sobre las vías salmantinas». El alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, ha recibido una misiva donde le explica el plan y le recuerdan «la profunda relación de Salamanca con el ferrocarril”. La propuesta también es respaldada por la mayor asociación de vecinos de la zona.

Sin embargo, esta iniciativa no se ve con agrado entre los aficionados al tren que consideran que este tipo de ‘monumentos’ no contribuyen a ensalzar el ferrocarril, sino todo lo contrario. Desde algunos foros (Forotrenes, sin ir más lejos) ya se han lanzado llamadas de atención sobre este tema que critican abiertamente y confían en que la FFE no entregue esta joya ferroviaria, que pese a estar en el Museo de Delicias no es posible su acceso público. El ‘talguillo’ fue parcialmente restaurado en el año 2000, aunque ha sufrido los efectos del paso de los vándalos.

(Imagen Angel Rivera en Wikimedia Commons. Documentación Ferropedia).

El Principado inyecta liquidez al ecomuseo de Samuño y financia el tren turístico minero

Ya exixte fecha programada para el ecomuseo de Langreo. El ferrocarril turístico del Samuño, piedra angular del nuevo centro museístico que se desarrolla en el valle minero langreano, estará listo a finales de marzo de 2012. El Principado acaba de conceder una prórroga del convenio de fondos mineros que permitirá concluir los trabajos, con la transferencia de la última partida por asignar.

El Consejo de Gobierno aprobó una segunda adenda al convenio de colaboración entre el Gobierno regional y Langreo para la ejecución del ecomuseo. Esto supone el pago de 1.625.000 euros, una partida que incluye el último 25% del importe total del convenio que ascendía a 6,5 millones de euros. «La adenda permitirá acompasar la financiación realizada al grado de ejecución real del proyecto, a través de un reajuste de anualidades», indicó el Ejecutivo autonómico.

El Principado también afirmó que «el Ayuntamiento estaba encontrando dificultades para encontrar un proveedor para una máquina y unos vagones especiales, prácticamente inexistentes en el mercado, pero necesarios para la correcta ejecución del proyecto. Esta adenda permitirá la conclusión del proyecto a finales del mes de marzo.

En el corazón de Langreo se encuentra uno de los yacimientos más impoprtantes de la segunda mitad del siglo XX, aunque esta zona asturiana ha vivido más de 150 años dedicada a la extracción de mineral (carbón, sobre todo). Los pozos mineros Samuño y San Luis, joyas del patrimonio minero, o las recientes explotaciones a cielo abierto vuelven ahora a recobrar el protagonismo que tuvieron no hace demasiados años. El tren turístico en el que ahora se trabaja hará parte del recorrido que en su día trasladaba el carbón desde las minas del alto de Samuño hasta el valle del Nalón.

El tren comenzará su recorrido en la antigua estación minera de El Cadaviu, que data de 1896 y está situada a las afueras del distrito langreano de Ciaño. A ella se puede acceder por un paseo peatonal. El convoy proseguirá su trayecto por el exterior hasta llegar al socavón Emilia. A partir de este punto, recorrerá 1.000 metros bajo tierra, por un antiguo túnel minero. El tren transportará en cada viaje a 60 turistas, que irán en cinco vagones tirados por una locomotora tipo Bartz. Tanto la máquina (de batería) como los vagones se contruyen en estos momentos en la República Checa.

El convoy turístico circulará a una velocidad de veinte kilómetros por hora en el exterior, aunque por la galería interior su velocidad será de seis kilómetros por hora. Tardará por tanto veinte minutos en realizar el recorrido entre el polígono de Cadaviu y la jaula del pozo San Luis. En la galería interior por la que circulará el convoy, la bóveda tiene un gálibo, de media, de 2,40 metros y un ancho de vía de 60 centímetros.

En el ecomuseo se expondrán también algunas máquinas utilizadas en las operaciones de traslado del material y que están siendo recuperadas para su exposición en una de las galerías anexas, tales como la locomotora FM 307 o las máquinas ‘Pedro Duro I’, ‘Pedro Duro II’, las número 305, 307 y 308 de Fábrica de Mieres y la 607 de Duro Felguera y la grúa ‘Leona’.

El comité permanente de Euskotren ve «motivaciones no laborales» en el despido de Juanjo Olaizola

El comité permanente de Euskotren ha manifestado su «rechazo» al despido del hasta ahora director del Museo de Ferrocarril de Azpeitia, Juanjo Olaizola, decisión en la que cree que existen «sospechas» de «motivaciones fuera del ámbito laboral».

En su opinión, se trata de una decisión «incomprensible e injustificable» que «choca frontalmente» con la trayectoria profesional de Olaizola al frente del Museo

La dirección de Euskotren acordó a principios de diciembre despedir a Juanjo Olaizola, director desde 1992 del Museo de Azpeitia, a resultas de uno de los dos expedientes disciplinarios que se le habían abierto en este último trimestre. «La atribución de conductas maliciosas constituye un grave atentado a la dignidad de estas personas, pues se les atribuyen conductas que, si fueran ciertas, perjudicarían seriamente la imagen de quien ha de representar a la empresa y supondrían un grave descrédito de su persona frente a la sociedad. Tales afirmaciones, además de atentatorias contra el honor de las personas mencionadas, han dañado gravemente también la imagen y prestigio de la propia Sociedad Pública Euskotren y de la Fundación del museo», recoge el expediente. El instructor dictaminó que este comportamiento «excede de los límites del derecho a la libertad de expresión» e implica la «comisión de una falta muy grave», que según el convenio colectivo de Euskotren supone el despido.

El comité ha mostrado ahora en una nota su «preocupación» por las «consecuencias negativas» que este despido pueda suponer para los trabajadores del Museo del Ferrocarril de Azpeitia y para el futuro de la propia institución, «que a día de hoy es considerado uno de los mejores de Europa y cuenta con un gran reconocimiento internacional». Por todo ello, ha mostrado su «solidaridad y apoyo» a Juanjo Olaizola y ha exigido a la dirección de la empresa su «readmisión».