Lima recupera 25 años después la línea 1 del metro que Alan García ‘inauguró’ en vacío en los ochenta


A la segunda, la vencida. El presidente de Perú, Alan García, ha inaugurado parte de la línea 1 del tren metropolitano de Lima, un proyecto que inició durante su anterior mandato, hace 25 años, y que es fruto de un empeño personal. En la inauguración, García, que fue presidente a finales de los años ochenta y lo es por segunda vez desde el 2006, criticó a los políticos que permitieron que el proyecto cayera en el olvido en el intervalo.

Conocido entre los peruanos como ‘Tren Eléctrico’, el metro de Lima es un ferrocarril metropolitano que recorre el sur de la capital de Perú. El sistema cuenta con una línea en viaducto, la cual recorre en el tramo inicial construido, 9,2 km atravesando tres distritos: Villa El Salvador, Villa María del Triunfo y San Juan de Miraflores. No había operado de manera comercial desde el inicio de su construcción en 1986 durante el gobierno de Alan García (1985-1990) debido a que el tramo construido no tenía la distancia ni demanda suficiente que lo hacían viable comercialmente. La construcción del metro de Lima quedó inconclusa en esa época bajo denuncias de sobornos, luego de una inversión de 226 millones de dólares en cofinanciamiento con el gobierno italiano.

“Y la maleza de la memoria creció encima del tren , relegándolo al olvido, en medio la burla y el escarnio de quienes no han puesto nunca un ladrillo por el Perú”, declaró.

La finalización de la línea 1 del metro de Lima, cuyos primeros kilómetros ya fueron inaugurados en vacío a finales de los ochenta por el propio García sin que los trenes llegaran a entrar en servicio, es un proyecto controvertido. Nació, según explicó el urbanista Gustavo Riofrío, en la campaña por la Alcaldía de Lima de 1986, en el que jugó un papel fundamental para la elección un compañero de partido de García. Pero la proyectada línea de 21,5 kilómetros quedó reducida a siete finalizados debido primero a la crisis que sufrió el país en los últimos años del Gobierno de García (85-90) y a que aparecieron denuncias de corrupción.

El 28 de abril de 1990 García llegó a realizar un viaje en esos siete kilómetros a modo de inauguración, pero desde entonces el tren sólo ha operado ocasionalmente para paliar huelgas de transporte o como marco de actos festivos.

Ante la intención de García de retomar su proyecto inacabado, se realizaron estudios que mostraron que los 300.000 usuarios diarios que harían rentable la operación no estaban asegurados, lo que dificultó encontrar a empresas privadas dispuestas a asumir la construcción y explotación del tren. Finalmente aceptaron la labor la brasileña Odebrecht y la peruana Graña y Montero, previo compromiso del Estado de asumir parte del gasto de la nueva infraestructura y material móvil y de crear un fondo de garantía.

Otro punto que ha sido criticado es que, tras la inauguración, sólo operarán cinco trenes de seis coches, que se compraron en los años 80 y que desde entonces ocasionalmente han rodado en vacío, cual tren fantasma, para evitar el deterioro de las partes móviles. El compromiso de las empresas concesionarias es sumar 19 nuevos trenes, que comenzarán a llegar, de forma progresiva, a partir de finales de 2012.

(Imagen César Miranda en Wikimedia Commons)

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