Renfe aparca el proyecto de lavadero de trenes en Ollargan


lavadero

El rechazo vecinal en Ollargan y las reticencias del consistorio a conceder la licencia de actividad han hecho desistir a Renfe que ha decidido aparcar temporalmente, y después de cinco años de litigio, el proyecto de lavadero de trenes en Arrigorriaga. «No descartamos retomarlo algún día, pero ahora no se encuentra entre nuestras actuaciones más urgentes», reconocen portavoces de la compañía.

La que se anunciaba como una moderna infraestructura que tenía que inaugurarse hace dos años en Arrigorriaga tendrá que esperar bastante más. La presión de los vecinos de Ollargan, que no quieren estas instalaciones al lado de sus viviendas, y las reticencias del Ayuntamiento a conceder la licencia de actividad han terminado por hacer desistir a Renfe Se cierran cinco años de acuerdos y desacuerdos entre la operadora y las asociaciones vecinales.

Actualmente los convoyes se lavan en una vía de Abando y ahí seguirán probablemente hasta la futura remodelación de la estación con la llegada del Tren de Alta Velocidad. Entonces Renfe tendrá que buscar hueco para la limpieza de la veintena de unidades que cubren las tres líneas de Cercanías en el territorio histórico. Por si acaso, no desmantelarán la estación de Ollargan, que está construida desde 2007 pero permanece inutilizada.

Además de este rincón de Arrigorriaga, se han estudiado otras posibles ubicaciones en el mismo municipio y en otros como Orduña y Barakaldo, pero el traslado «resulta económicamente demasiado costoso», así que Renfe ha preferido esperar y olvidarse de momento del lavadero.

El conflicto sobre la que iba a ser la primera estación de lavado de trenes de Vizcaya se remonta cinco años atrás, cuando la empresa empezó a construirla sin la licencia de obra del Ayuntamiento. Renfe consideraba que al tratarse de una parcela de su propiedad no era necesario el permiso, pero tras un largo proceso judicial el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco le obligó en 2006 a solicitar la licencia.

Un año después, la compañía anunciaba que tenía el visto bueno del Consorcio de Aguas, la Diputación y el Gobierno vasco acerca de las exigencias de reciclaje de agua e impacto acústico. Pero se enfrentaba a un último escollo: el rechazo vecinal. Los residentes de Ollargan denunciaron que ya soportan a diario «demasiado ruido» –viven ‘asomados’ a la línea de Cercanías que une Bilbao y Orduña– como para incrementar el trajín de trenes en este área.

Además, alertaban de la proximidad del lavadero a una zona de juegos infantiles, «con el peligro que ello supone». «No nos negamos a que se instalen aquí, pero pueden alejarse un poco de nuestras casas», propuso la asociación de vecinos. Renfe ha descartado esta opción y tampoco el Ayuntamiento está por la labor de concederle la licencia de actividad. Es más, como las instalaciones llevan dos años en desuso y están deterioradas, tendrían que ser remodeladas y solicitar de nuevo la licencia de obra, lo que retrasaría de nuevo su puesta en marcha que, por el momento, sigue sin fecha.

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